viernes, 29 de mayo de 2020

Xoloitzcuintli, el perro mexicano


Y el propietario [del] perro muerto, le ponía
un collar de algodón al cuello
y acariciándolo le decía:
"Espérame en el más allá, porque me ayudarás
a pasar los nueve ríos del inframundo".

Informantes de Sahagún, Códice Florentino, Siglo XVI.

¿Por qué llamaban xoloitzcuintli a este perro pelón los antiguos mexicanos? La traducción del náhuatl al español de la palabra xólotl en el Vocabulario de Molina es: "paje, mozo, criado o esclavo", y los antiguos mexicanos creían que los perros conducían a su amo muerto y cruzaban con él el último río en la región de los muertos. Por lo tanto, para ellos los perros eran los buenos acompañantes y sirvientes de su amo en el postrer viaje.
El erudito mexicanista y filólogo Gutierre Tibón, en su artículo "Anubis y Xólotl", nos describe las asombrosas analogías que existen entre muy diversas culturas, acerca del papel del perro como guía de almas en el inframundo y se pregunta: "¿Por qué el perro es un animal asociado con el infierno para pueblos tan remotos uno de otro en el tiempo y en el espacio como los mesoamericanos, los babilónicos, los egipcios, los griegos y los escandinavos?".
En su obra El hombre desnudo, Claude Levi-Strauss nos dice que en los mitos y leyendas de los indios de la costa oeste de Estados Unidos y Canadá, a los perros se los considera "inventores del fuego y hacedores de la primavera", mientras que entre los indios Blackfoot (pies negros), los perros son considerados como "extinguidores de una conflagración por recurso a la lluvia", y entre los iroqueses son "intercesores junto al sol y víctimas propiciatorias quemadas en una pira". Análogamente, entre los antiguos mexicanos, cuando no se podía quemar el cadáver de un guerrero por haber caído este prisionero de los enemigos, se hacía un bulto mortuorio que representaba al guerrero y se le ponía la imagen de un perro pintado de azul. Esta imagen se llamaba xolocózcatl (collar del mozo, del servidor, del acompañante) y dependiendo de la categoría del personaje podía estar labrada en turquesa o jade, y era quemada junto con la efigie del guerrero desaparecido. En el México antiguo, el perro también tenía relación con la lluvia, el relámpago y el fuego como se verá más adelante.
De las diferentes clases de perros que existían en el México antiguo, han sobrevivido solamente dos razas bien definidas: el perro chihuahueño (llamado así por ser originario del estado de Chihuahua) y el xoloitzcuintli. Ambos perros son poco conocidos en nuestro país, aunque populares en el extranjero.
El perro mexicano por antonomasia es el xoloitzcuintli, y su principal característica es el hecho de no poseer faneras pilosas, es decir, que carece de pelo. Otras características curiosas de este animal son el no poseer dientes premolares; el tener glándulas sudoríparas en el pecho y el abdomen -inusual en los perros- y, finalmente, también se distinguen por tener una temperatura unos grados más alta que otras razas de perros, según lo confirma el ex diplomático inglés Norman Pelham Wright, a quien los mexicanos y nuestros perros nativos debemos mucho, pues según él mismo anota, prácticamente rescató de la extinción a la raza xoloitzcuintli.
El xoloitzcuintli es un perro que mide entre 30 y 50 cm de altura, pesa entre 9.1 y 13.6 Kg y puede ser de color rojizo, gris pizarra, negro, blanco o manchado. Recientemente, está raza estuvo a punto de desaparecer y sobre esto nos relata Pelham Wright: "En 1955 fui invitado por el Club Kennel de México (asociación de filiación canófila) para iniciar la preservación del sholo pues se sospechaba que estaba amenazado y cerca de la extinción. En esa época sólo un perro estaba registrado en el Club. Ahora, diez años después, más de 70 especímenes están registrados..."
Para salvar de la extinción a los "sholos", Pelham Wright se dedicó a buscarlos en apartados poblados mexicanos para rescatar su preciado germoplasma. Por fortuna, sus esfuerzos no fueron vanos y ahora el xoloitzcuintli, seguramente más mexicano que usted y yo estimado lector, seguirá rondando y ladrando en nuestro país y en el extranjero.
Indudablemente, estos perros no pasan desapercibidos y los comentarios sobre ellos pueden ser diametralmente opuestos, pues mientas algunas personas los consideran extraordinarios y rarísimos animales domésticos que hemos heredado de nuestros antepasados, otras los consideran asquerosamente feos y repulsivos.
¿Qué tienen de extraordinario estos cánidos que para algunas personas resultan excelsos y para otras horrorosos y hasta repugnantes?
La característica más conspicua de los xoloitzcuintli es el hecho de no tener pelo, y es justamente esa carencia de pelo la que los ha hecho mundialmente famosos. Existe una raza de perros sin pelo en China que probablemente sea un ancestros el xoloitzcuintli, pues los perros no son originarios del continente americano sino que arribaron del Asia junto con las primeras hordas humanas que llegaron al "Nuevo Mundo". De hecho, se dice que existían alrededor de 17 razas de perros que eran fieles compañeros de los americanos, entre ellos los perros de los esquimales, el perro de los sioux, los perros de los mexicanos, el perro peruano y el perro de la Tierra del Fuego. Por desgracia, muchas de estas razas han desaparecido o están en vías de desaparecer.
Los primeros seres humanos que pisaron las tierras que hoy conocemos como México, venían acompañados por perros, y esto ha sido comprobado a través de los registros históricos que han dejado a la posteridad nuestros antepasados.
En el lienzo de Jucutácato es posible observar cómo del Chalchihuitl-apazco, la vasija de jade de la cual se origina la humanidad, salen seres humanos que atraviesan el mar a bordo de diversos animales: "Sendos miembros de la tribu son llevados a la otra orilla sobre el lomo de nueve tortugas, otros cruzan el mar montados en perros."
Por lo visto, los perros mexicanos han acompañado a nuestra estirpe desde el origen de los tiempos antropogénicos. Esto no es privativo de los mexicanos, pues incluso se ha llegado a afirmar que el hombre es hombre, que el ser humano es tal, a partir de la domesticación del perro, pues este fue con toda seguridad nuestro primer animal doméstico. Pero, ¿qué es un animal doméstico?: "... es aquel [animal] que criado de generación en generación bajo la vigilancia del hombre, ha evolucionado de manera tal que ya constituye una especie, o por lo menos una raza, diferente de la forma salvaje primitiva que le dio origen".
Si nos apegamos a esta definición, tenemos que reconocer que los aztecas tuvieron por lo menos cuatro especies de perros, según se desprende de la información proporcionada por los indios sabios que conformaron junto con el padre fray Bernardino de Sahagún, los libros que ahora conocemos como Códice Florentino: "Los perros de está tierra tienen cuatro nombres: llámense chichi, itzcuintli, xochiocoyotl, y tetlamin, y también teuizotl. Son de diversos colores, hay unos negros, otros blancos, otros cenicientos, otros buros, otros pardos, otros castaños oscuros, otros morenos y otros manchados. Hay algunos de ellos grandes, otros medianos; algunos hay de pelo lezne, otros de pelo largo; tienen largos hocicos, los dientes agudos y grandes... Hay otros perros que se llaman tlalchichi, bajuelos y redondillos, que son muy buenos de comer."
Cómo vemos, una de las razas que los antiguos mexicanos tenían era utilizada como alimento, y los españoles se aficionaron de tal manera a comerla que cambiaban piezas grandes de vaca y cerdo por perrillos, e incluso se cree que este perro fue empujado a la extinción por el enorme consumo que hicieron de él los conquistadores y colonos ibéricos.
Para Eduard Seler, en su Comentarios al Códice Borgia, el hecho de que los perros domésticos de los mexicanos fueran comestibles, hace posible que en Yucatán y en la costa del Golfo se emplearan frecuentemente en los sacrificios, principalmente porque en Mesoamérica el perro desempeñaba un papel de primer orden en el culto de los muertos.
Según la creencia mexicana antigua, las almas de los difuntos llegaban cuatro años después de la muerte a la orilla del río Chicunahuapan (Chicunahuapan o Chignahuapan, el noveno río), que rodeaba al reino de los muertos, y sólo podían atravesarlo en caso de que estuviera esperándolas en la otra orilla del río su perro, que al reconocer a su amo se arrojaba al agua para volver a cruzarla con él. Por eso se enterraba a los difuntos con su perro, al que -claro está- se sacrificaba previamente.
La persistencia de está costumbre lleva a pensar que el perro tenía alguna relación especial con el mundo de los muertos, pero como dice Seler (op. cit.), existe otra posible explicación: la voz ch'i, tz'i, que designa al perro en las lenguas mayenses, está relacionada con la raíz homónima que significa "morder", por lo que parece que siendo el perro "el animal que muerde", se consideraba como símbolo del fuego. Incluso en el Códice Florentino, los informantes de Sahagún afirman que el día del calendario Ce itzcuintli (uno-perro) era "signo de fuego". Además, en los códices y monumentos del área maya no es raro encontrar la cabeza de un animal (probablemente perro) que escupe fuego.
La cabeza está representada como si se precipitara desde arriba y Seler (op. cit.) cree que se puede interpretar como animal-relámpago, por lo que es posible que el perro se haya considerado como el guía al reino de los difuntos por la doble razón de ser el símbolo del fuego y ser el que se precipita desde arriba, ya que en el México antiguo los muertos solían quemarse en una pira funeraria y se creía que el reino de los difuntos se encontraba por debajo de la superficie terrestre, y siendo el relámpago el animal que se hunde en la tierra, que hiende la tierra, el perro llegó a ser considerado como el animal que abría los caminos hacía el inframundo, el que cargaba con los muertos y los guiaba. Esta labor de portadores y guías de los muertos comunes estaba vinculada con los perros comunes, pero el perro xolo, el xoloitzcuintli, era el guía de los dioses muertos o del dios muerto. Y en el ocaso quien muere es el sol, que al atardecer se hunde en la tierra para alumbrar en el mundo de los muertos, transportado por Xólotl, el dios con cabeza de perro. 
Pero como explica el maestro Rafael Martín del Campo, el dios Xólotl era divinidad gemelar por excelencia, pues era el gemelo nada menos que de Quetzalcóatl, considerado como el planeta Venus cuando podía ser visto como estrella de la mañana, a la vez que Xólotl era considerado como Venus cuando era la estrella vespertina.
Desde un punto de vista estricto, los gemelos humanos, univitelinos o no, pueden considerarse como una manifestación teratológica, es decir, monstruosa, y por eso Quetzalcóatl (de quetzalli, precioso, y cóatl serpiente o gemelo) se representaba ideográficamente en los códices como la "serpiente emplumada", aunque en realidad significaba el "gemelo precioso", mientras que su contraparte, Xólotl, era el gemelo monstruoso. Esto no quiere decir que para los antiguos mexicanos lo monstruoso fuera feo, sino qué tan sólo significaba una manifestación de la naturaleza que evidenciaba fehacientemente la influencia divina.
Aquí cabe hacer la aclaración de que las representaciones ideográficas de estos dos dioses son tan diferentes que podríamos concluir que probablemente los dioses Xólotl y Quetzalcóatl eran más bien cuates que gemelos idénticos.
Cómo ya hemos visto, los antiguos mexicanos tenían diferentes razas de perros (itzcuintli), de los cuales por lo menos una carecía de pelo y, por lo tanto, era denominada xoloitzcuintli, es decir, gemelo o cuate monstruoso del perro común el itzcuintli, el perro con pelo.
Más impactante aún es el hecho de que en una camada de cachorros de xoloitzcuintli, aparezcan tanto cachorros con pelo como cachorros sin pelo, aunque ambos padres carezcan de él.
¿Cuál es la explicación biológica de la carencia de pelo de está raza? Parece ser que es una característica neoténica, es decir que, por alguna razón todavía no determinada, los folículos pilosos de los cuales se originan los pelos no terminan de desarrollarse y quedan en un estadio embrionario de inmadurez o de desarrollo intermedio, que sin embargo no afecta a otras características del organismo pues es capaz de reproducirse aun teniendo características embrionarias. En resumen, la carencia de pelo en el xoloitzcuintli es muy probablemente una característica neoténica genéticamente dominante y que ha sido una adaptación evolutiva al medio, particularmente al calor.
Lo curioso del caso es que Xólotl, el dios con cabeza de perro (cuate de (Quetzalcóatl) que en el panteón azteca presidía el nacimiento de los gemelos y de los monstruos -siendo él mismo uno de ellos- tenía propiedades proteicas, pues según relata la leyenda del la creación del "quinto sol", para salvar la vida se transformó sucesivamente en pie de maíz con dos cañas, luego en mexólotl, maguey que tiene dos cuerpos, después en texólotl (tejolote o mano del molcajete, cuyo gemelo sería el molcajete), posteriormente en guajolote y finalmente en ajolote.
Resulta interesantísimo el hecho de que, tanto el perro xoloitzcuintli como el ajolote y el hombre, tengan características neoténicas.
Por increíble que parezca, algunas de las antiguas creencias mexicanas con respecto a los perros y su papel en el inframundo aún persisten en el México de hoy. Según el doctor Pascual Aceves Barajas, citado por Gutierre Tibón, en el Bajío, en los alrededores de San Francisco del Rincón, se dice que las mujeres que ya no desean tener más hijos, le dan de comer a un perro el cordón umbilical del último niño que tuvieron, pues el ombligo es considerado el gemelo del niño, que al llegar al inframundo (vía estomacal canina) pedirá al dios de la muerte no tener más hermanos. Por supuesto que este método anticonceptivo a través de ayuda canina es de muy difícil verificación por razones harto obvias.
En algunos otros lugares de México, al xoloitzcuintli se le dan valores terapéuticos, es decir, se le emplea como medio medicinal para curar algunas dolencias humanas, pues por su piel caliente, sin pelo y consecuentemente sin pulgas, es el mejor sustituto vivo de una bolsa de agua caliente, y en algunos lugares de Sinaloa ayuda a las mujeres indispuestas del estómago a remediar su mal. En algunas localidades del estado de Guerrero, se cree que quien poder a los xoloitzcuintli está protegido contra los "fríos" y otras dolencias.
Don Julio Ortega, médico e historiador nativo de Pachuca, Hidalgo,ves propietario de varios xoloitzcuintli y obsequió una cachorra llamada Xoli a la famosa, legendaria y acuciosa arqueóloga, arquitecta y doctora en psicología, Carmen Cook de Leonard, mexicana por nacimiento pero universal por su enorme producción científica sobre las culturas mesoamericanas.
Mi amiga Carmen recibió a la Xoli tan pequeña que le cabía en la mano y aún sobraba espacio. Fue la más fiel compañera que tuvo en su vida. Compartieron el mismo plato en los buenos y en los malos tiempos y al final la fidelidad de la Xoli llegó a sublimarse: se dejó morir 15 días antes de que falleciera Carmen. ¿Lo haría para esperarla al otro lado del Chignahuapan, guiarla y transportarla a través del mítico río?

(Tomado de: Cariño, Luis F. - Xoloitzcuintli, el perro mexicano. México Desconocido, noviembre 1991, número 177, Año XV. Editorial Jilguero, S.A. de C.V.)

miércoles, 27 de mayo de 2020

María Elena Velasco, la Indía María

Emblema de la comedia popular
"Ni Chana ni Juana"... es María Elena Velasco, la mujer que le dio vida a la Indía más cómica y polifacética de México.
Actriz, guionista y directora de cine, está señora, orgullosamente poblana, empezó su carrera como bailarina, para después alternar como patiño de personajes como Resortes, Borolas, Palillo, Manuel Medel y Clavillazo.
La Indía María nació a finales de los años sesenta, cuando durante una presentación de la Caravana Corona, surgió la necesidad de suplir un número. La Indía "le entró al toro" improvisando un monólogo cómico, con el cual le dio vida al personaje que la haría legendaria.
Protagonista en 14 películas, de las cuales ella ha escrito y dirigido las últimas cuatro (Ni de aquí ni de allá, Ni Chana ni Juana, Se equivocó la cigüeña y México canta y aguanta), la Indía María se convirtió en un fenómeno taquillero en la década de los setentas al comercializar la figura de la indígena ladina que arriba a la capital.
Con sus dientes pelones, su inconfundible sonsonete y su gracioso caminar, la Indía María ha recorrido el teatro, la televisión, caravanas, jaripeos y palenques, formando parte del registro histórico de los cómicos más importantes de México.

(Tomado de: Segura, Katia - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

lunes, 25 de mayo de 2020

Semana del 01 al 07 de junio de 2000

Semana del 1 al 7 de junio de 2000
Milenio Diario
Jueves 1°
Estalló la huelga de Aeroméxico y la requisó el gobierno.
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes decretó la requisa de Aeroméxico, luego de que trabajadores de la empresa estallaran la huelga. La patronal ofreció un incremento salarial de 12 por ciento directo al salario y 3.4 por ciento directo a prestaciones. La propuesta fue rechazada por el sindicato.

Viernes 2
Irrefenable, en menos de 12 horas la naturaleza arrebató lo suyo, abriéndose paso, a fuerza de agua, sobre lo que miles de familias construyeron para vivir, barriendo lo que en todo un sexenio fue adornado y publicitado a nivel internacional con discursos y obras de relumbrón. El municipio Valle de Chalco-Solidaridad se inundó por completo. Los vecinos tuvieron que nadar entre aguas negras para ponerse a salvo. Así les amaneció el día, cuando la lluvia que empezó en la noche del miércoles sobresaturó el canal La Compañía, provocando su ruptura.
Oficialmente, el número de damnificados es de 6 mil, según las cifras del gobernador Arturo Montiel. Dos mil de ellos ya están en parte de esos albergues que fueron establecidos para resguardar a los siempre anunciados como posibles afectados por la actividad del volcán Popocatépetl. Extraoficialmente, la cifra es de 5 mil familias damnificadas.
Aunque la precipitación pluvial fue alta, lo que realmente provocó el desastre fue el desbordamiento del río La Compañía, que es el desagüe de cinco municipios del Estado de México: Tlalmanalco, Chalco, Chimalhuacán, Los Reyes y Nezahualcóyotl.

Sábado 3
Seis mexicanos encabezan la narcolista de EU.
El Departamento del Tesoro, en una nueva campaña del gobierno de Estados Unidos contra el narcotráfico mundial, divulgó una lista con los 12 nombres de capos de la droga a quienes perseguirán.
La lista inicia con los hermanos Benjamín y Ramón Arellano Félix, incluye a los hermanos José de Jesús y Luis Ignacio Amescua; a Rafael Caro Quintero y a Vicente Carrillo Fuentes.

Domingo 4
En Michoacán, Cuauhtémoc Cárdenas acusó al presidente Ernesto Zedillo de encabezar una ofensiva en contra de la Alianza por México, con el uso de programas oficiales "para comprar y forzar votos a favor, ya no de Labastida, porque lo da por perdido, sino fundamentalmente de Vicente Fox".

Lunes 5
El narco penetra transportes de carga en México.
Los transportistas sufren una nueva pesadilla: el narcotráfico los ha penetrado. Las autoridades federales han detenido vehículos de varias de las principales empresas del país y les han decomisado cocaína, mariguana y otros estupefacientes. Más de mil 200 transportistas se encuentran en prisión acusados de narcotráfico y purgando condenas de cinco a 15 años.

Martes 6
Fox y Labastida, apellidos que aparecen en la listas del Fobaproa.
El Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB) entregó información a la Cámara de Diputados que contiene un listado de 747 nombres de personas físicas y empresas que han tenido que ver con el Fobaproa, incluidos los apellidos Labastida Ochoa y Fox Quesada, sin que se precisara si se trata de los candidatos presidenciales o de familiares.

Miércoles 7
Coaccionan votos por el PRI en el DIF.
Personal de campaña de Francisco Labastida pide a funcionarios del Sistema Integral para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), el organismo que está integrado a la Presidencia de la República, que realicen proselitismo electoral a favor del aspirante priísta. Solicitan al personal del DIF que comprometa por o menos 3 mil votos.

(Tomado de: Milenio 5 años, 2000-2005. Milenio Diario S.A. de C.V., Monterrey, Nuevo León, 2005)

viernes, 22 de mayo de 2020

Liga Comunista 23 de septiembre

Grupo armado urbano constituido el 15 de marzo de 1973 en Guadalajara con la fusión de varias organizaciones radicales para derrocar al estado burgués y proimperialista e instaurar un sistema socialista. La Liga fue exterminada por la Brigada Blanca, quien ejecutó y desapareció a sus combatientes durante la guerra sucia.

¿Qué organizaciones crearon la Liga?
-Los Enfermos
-Los Guajiros
-Los Lacandones
-Movimiento de Acción Revolucionaria [MAR]
-Federación de Estudiantes Revolucionarios

Acciones relevantes de la Liga:
-El 17 de septiembre de 1973 secuestró en Monterrey al industrial Eugenio Garza Sada, quien murió a consecuencias de las heridas de bala que recibió.
-El 10 de octubre de 1973 secuestró al empresario Fernando Aranguren Castelo, quien apareció muerto diez días después con un balazo en el rostro.

(Tomado de: Roldán Quiñones, Luis Fernando. Diccionario irreverente de Política mexicana. Con ilustraciones de Helguera. Grijalbo/Random House Mondadori, S.A. de C.V. México, D.F., 2006)

miércoles, 20 de mayo de 2020

Jorge Ferretis


[1902-1962] Nació en el estado de San Luis Potosí. Periodista y político afiliado al socialismo. Diputado federal. Por siete años desempeñó el cargo de director general de Cinematografía de la Secretaría de Gobernación. Autor de dos novelas, Tierra caliente (1935) y Cuando engorda el Quijote (1937); dos colecciones de novelas cortas, El sur quema (1937) y San Automóvil (1938); y dos tomos de cuentos, Hombres en tempestad (1941) y El coronel que asesinó un palomo (1952). Murió en un accidente automovilístico. Póstumamente se le publicó en 1968 otra colección de cuentos, Libertad obligatoria.

Tomado de: Menton, Seymour - El cuento hispanoamericano. Antología Crítico-histórica. Colección Popular #51. Fondo de Cultura Económica, S.A. de C.V., México, D.F. 1986)

lunes, 18 de mayo de 2020

Leyenda del callejón de López


El callejón de López

[Juan de Dios Peza, 1852-1910]


I

Triste, muy triste, sintiendo

dentro del alma ese dardo

que clava artera la envidia

a todo el que tiene mando:

en una tranquila noche

del voluble mes de marzo,

y bajo la espesa sombra

de un fresno, al borde de un lago,

así Hernán Cortés hablaba

con uno de sus soldados

que de lealtad y bravura

mil pruebas le dio en el campo:

-Después de tantas fatigas

y de sacrificios tantos

la suerte nos es adversa

y es menester hacer algo.

-Señor, en todas las cosas

igual que en todos los casos

disponed de mi persona

porque os sirvo con agrado.

-Martín, me habéis conocido

en los peligros más arduos:

como con Dios siempre cuento

ni vacilo ni desmayo,

pero me encuentro afligido

ya que no desesperado.

-Larga es la lista de muertos.

-Y más larga la de obstáculos.

-Para vos son allanables

cuantos encontréis al paso.

-Nunca llegué a suponerme

que el monarca mexicano

tuviera por valladares

inexpugnables los lagos.

-Son extensos y profundos.

-Y carecemos de barcos.

-Ese argumento no debe

ni un instante preocuparos.

-¿Encontráis manera fácil,

mi buen Martín, de evitarlo?

-¡Fácil! no, señor; segura.

-¿Segura decís? -Es claro;

y permitidme que os abra

mi corazón, siendo franco,

muy mal os juzgué en un tiempo.

-¿Por un hecho? -Y muy extraño.

Al pisar la Villa-Rica,

en el porvenir pensando

cabe un peñón imponente

hicisteis hundir las naos.

-Así lo juzgué preciso,

porque si las dejo en salvo

hubieran sido un refugio

de cobardes y de ingratos.

-Bien hecho está lo que hicisteis,

y yo, al reprobar tal acto,

os vi guardar el velamen

y las anclas y los palos,

y burlé vuestro capricho

que aquí con el alma alabo,

puesclo que llamé torpeza

se ha convertido en milagro.

-¿Milagro decís?

-No hay duda.

Sólo Dios ve los arcanos

que en lo futuro se esconden.

y es Él quien vierte sus rayos

para que pueda sin ojos

el pensamiento mirarlos.

-Explicad vuestras palabras.

-Muy claras son, don Hernando.

¿Quién al tocar esta tierra

y en un puerto tan lejano,

de guardar anclas y velas

os dio consejo tan sabio?

Hoy al ver estas lagunas

vuestra previsión acato,

y puesto que disponemos

de numerosos esclavos

y que tienen estos bosques

material hermoso y vasto,

nada tamáis ni os arredre,

fabricaré nuevos barcos,

servirá cuanto guardasteis

para bien aparejarlos,

y así que Dios lo disponga

y nos deis vuestra mandato

flotarán sobre estas olas

y a su impulso soberano

ganaréis a vuestra antojo

para el rey nuevos vasallos.

-Mucho hicisteis, Martín López,

por Castilla, y a mi lado,

pero lo que haréis, os juro,

que colmará mi entusiasmo;

ejecutad bien y pronto

lo que me habéis puesto en claro,

y Dios y el Rey darán premio

a tan ejemplar trabajo.

Disponed sin tasa alguna

de recursos y de brazos,

que la gloria de Castilla

Encomiendo en vuestras manos.



Y dichas estas palabras,

aquel alto abandonaron,

siguiendo distintos rumbos

don Martín y don Hernando;

éste volviendo su rostro

hacia un punto muy lejano,

conjunto de pobres chozas

en el confín solitario,

dijo exhalando un suspiro,

lento, profundo y amargo:

"Allí en Coyoacán quisiera

un religioso descanso

donde ajeno a toda pompa

ir a llorar mis pecados,

que en el peso no son leves

y en el número son largos".

Y entróse luego a su tienda,

mientras en el cielo diáfano

brillaba en ella la luna

retratándose en el lago.

II

No se hundió por veinte veces

el indio sol en ocaso

sin mirar a Martín López

dar comienzo a su trabajo.



Mandó Cortés que a Tlaxcala

fuese Sandoval Gonzalo

seguido de escopeteros

con algunos de a caballo;

y con muchos tlaxcaltecastlaxcaltecas

y con doscientos soldados,

llevando en su compañía

a los mancebos de Chalco,

para que a viejos y a niños

pusieran doquier en salvo,

y se trajeran de prisa,

sobre sus hombros cargando,

cuanto menester hubiera

López para hacer los barcos.



Y estas órdenes cumplidas

tales como se mandaron,

vieron se cruzar en breve

por los montes y los campos

más de ocho mil tlaxcaltecas

seguidos por otros tantos,

con madera y tablazones

que en Soltepec levantaron;

y que no bien depusieron

su carga ante don Hernando,

con grande peligro al verse

en tierra de mexicanos,

ofreciéronle gustosos

aportar nuevo recaudo

siempre que los ballesteros

les custodiaran el paso.



Con bastimento tan rico

López comenzó su encargo;

Diego Hernández, Andrés Nuñez

y Ramírez ayudaron

con Aguilar hasta el punto

en que las naves se armaron,

y puestas jarcias y velas

y los mástiles clavados

tres veces ponerles fuego

los de Tenoch intentaron.



Abrióse al fin ancha zanja,

y millares de vasallos

los vistosos bergantines

en la honda cuenca dejaron.



Buscó luego entre los suyos

hombres de mar don Hernando,

gentes que fueran nacidas

en Triana, Moguer o Palos

y mandóles que remasen

por más que fueran hidalgos.

Y diéronle así a las velas

con pompa las nuevas naos,

con banderas, estandartes,

flechas, macanas y arcos,

ente vivas estruendosos

a los reyes castellanos,

que lombardas y arcabuces

con las salvas saludaron.

Las ondas claras y tibias

del virgen hermoso lago

se estremecieron sintiendo

los bergantines hispanos,

y las gotas que en las quillas

como lágrimas temblaron

eran la expresión del duelo

de un imperio conquistado.



Al ver los trece bajeles

sobre las aguas surcando

con las jarcias y el velamen

que Cortés consigo trajo,

cuentan veraces testigos

que el conquistador ufano

le dijo así a Martín López

estrechándolo en su brazos:

"Os deberé la victoria,

porque vos me habéis salvado

negando toda defensa

a los reyes mexicanos".

III

De tan memorables hechos

transcurridos unos años,

sólo vivió Martín López

en un solar apartado;

mirábanle con respeto

por ser hombre de trabajo

y porque no trató nunca

a los indios como esclavos.

Algunos de los caciques

que lo encontraban al paso

murmuraban con tristeza

en sus desgracias pensando:

"Sin tan hábil marinero

Cortés no hubiera ganado,

que más que los arcabuces,

las lanzas y los caballos

el triste fin del imperio

López logró con sus barcos".

El marinero ausentóse,

pero jamás lo olvidaron,

que al sitio donde habitara

sin honores y sin rangos

bautizaron con su nombre

los propios y los extraños.


(Tomado de: Peza, Juan de Dios – Leyendas históricas, tradicionales y fantásticas de las calles de la Ciudad de México. Prólogo de Isabel Quiñonez. Editorial Porrúa, S.A. Colección “Sepan cuantos…”, #557, México, D.F., 2006)

viernes, 15 de mayo de 2020

Astronomía y cultura en Mesoamérica

"Alfaqui mayor que está de noche mirando las estrellas en el cielo y a ver la hora que es, que tiene por oficio y cargo..." "Reloxero por las estrellas del cielo..." (Códice Mendocino, lámina XXIV, primera parte)

I. Astronomía y cultura en Mesoamérica
Miguel León-Portilla

Las investigaciones contemporáneas sobre arqueoastronomía han puesto de relieve -ahora más que nunca- el grande y sostenido interés de los pueblos mesoamericanos por observar, conocer y medir los movimientos y los ciclos de un cierto número de cuerpos celestes. De ese interés dan testimonio múltiples inscripciones, algunas que provienen desde el período preclásico y otras a todo lo largo de la evolución cultural de Mesoamérica. Tienen asimismo especial significación las representaciones y registros de fenómenos astronómicos en los códices que se conservan (mayas, mixtecas y del altiplano central), algunos con información de tan grande importancia como la que puede inferirse de las tablas de eclipses incluidas en el Códice de Dresde. A tales testimonios deben sumarse los que forman parte de la documentación escrita ya con el alfabeto, en lenguas indígenas (náhuatl, maya-yucateco, maya-quiché...) a raíz de la Conquista, y también las noticias que, sobre conocimientos astronómicos del hombre indígena, proporcionan algunas crónicas e historias de autores españoles sobre todo del siglo XVI.
El análisis de estos testimonios ha permitido a distintos investigadores elaborar varios géneros de trabajos: unos, de índole descriptiva, de los cuerpos celestes, sus ciclos, etcétera, que conocieron los mesoamericanos; otros, de carácter más especulativo, dirigidos a correlacionar datos de la astronomía europea con diversas formas de cómputos mesoamericanos, en función de los cuales se busca inferir que también en el mundo prehispánico se llegó a tales o cuales conocimientos astronómicos. Tomando en cuenta la existencia de estos géneros de trabajos, creo pertinente formular aquí la siguiente pregunta que se dirige a situar la comprensión del interés astronómico en su correspondiente ámbito cultural: ¿Cuáles fueron las principales motivaciones que despertaron y mantuvieron viva una "preocupación astronómica" en Mesoamérica? Inquirir en torno a esta cuestión ayudará a esclarecer dos puntos que considero básicos:

1.- ¿Qué sentido tuvo lo que hoy llamamos "astronomía mesoamericana" en el contexto de su visión del mundo, religión, organización social, política y económica y, en una palabra en su "todo social y cultural", es decir, en función de la suma de sus elementos y factores dinámicos, desde sus modos de producción hasta su arte, literatura, derecho y religión? De la respuesta o respuestas que puedan darse a esta primera cuestión habrá de derivarse una comprensión mucho más adecuada de esa "preocupación mesoamericana", entendida en su relación con la propia cultura prehispánica. La segunda cuestión, muy ligada con la anterior, es ésta:

2.- ¿Qué sentido tiene, con base en inferencias a partir de cómputos sobre todo de índole calendárica en códices o inscripciones, o apoyándose en los datos obtenidos acerca de las orientaciones de determinados edificios prehispánicos, encaminarse a "descubrir" que los mesoamericanos abarcaron en su preocupación astronómica un gran número de ciclos o fenómenos celestes que obviamente el investigador conoce con anterioridad gracias a las aportaciones de la astronomía desarrollada en la cultura occidental? Para dar un ejemplo, pienso en quienes sostiene que los mesoamericanos conocían los ciclos de varios planetas, además del de la "estrella grande" o Venus. Otras afirmaciones respecto de otros cuerpos celestes o ciclos de los mismos -como la citada acerca de los planetas- tienen en común que se formulan partiendo sobre todo de inferencias matemáticas, pero desligadas de lo que, a través de las fuentes, sabemos que interesaba específicamente a los mesoamericanos en sus observaciones celestes.

En esta breve nota que resume una exposición más amplia, en vez de ocuparme en hacer una evaluación crítica de este último género de trabajos, opto por señalar, al menos en forma general, cuáles son los principales elementos de la visión del mundo, pensamiento religioso e intereses primordiales en la vida social, política y económica de estos pueblos, que deben tomarse en cuenta si se quiere situar debidamente en su correspondiente "todo social y cultural" esta preocupación astronómica. Citaré, en primer lugar, un texto traducido del náhuatl, bastante elocuente en esta materia. Su interés está en que precisamente hace descripción de los "astrónomos" nahuas, situándolos entre quienes tienen a su cargo el culto de los dioses, los sacrificios, la formulación de los discursos, el estudio de los libros de pinturas, el de las cuentas de los días y de los años. Todos ellos, como lo expresa el testimonio indígena, son "quienes nos guían, nos gobiernan, nos llevan a cuestas...". El texto dice así:

Hay quienes nos guían, acerca de cómo deben ser adorados nuestros dioses, cuyos servidores somos como la cola y el ala. Los que hacen las ofrendas, los que ofrecen copal, los llamados sacerdotes de Quetzalcóatl. También los sabios de la palabra, los que tienen obligación, se ocupan día y noche, de poner el copal, de su ofrecimiento, de las espinas para sangrarse.
Los que ven, los que se dedican a observar el curso y el proceder ordenado del cielo, cómo se divide la noche. Los que están mirando (leyendo), los que cuentan (o refieren lo que leen). Los que vuelven ruidosamente las hojas de los códices. Los que tienen en su poder la tinta negra y roja (la sabiduría) y lo pintado.
Ellos nos llevan, nos guían, nos dicen el camino. Quienes ordenan cómo cae un año, cómo siguen su camino la cuenta de los destinos y los días y cada una de las veintenas (los meses). De esto se ocupan, a ellos les toca hablar de los dioses. [Libro de los Colloquios -preservado en la Biblioteca Vaticana en un "Códice misceláneo", Gabinete 1, Vol. 91-. Texto original en náhuatl, recogido y revisado por fray Bernardino de Sahagún, fol. 34 v.).

obvio es que "los que se dedican a observar el curso, y el proceder ordenado del cielo" son personas que lo hacen en relación con sus creencias religiosas y en función de las instituciones políticas y socioeconómicas, en este caso de México-Tenochtitlan. A la luz de dichas creencias y realidades se desarrolló un empeño astronómico que -no obstante variantes a través de los siglos o de carácter regional- mantuvo su enfoque siempre integrado a la raíz de la visión mesoamericana del mundo y a los intereses primordiales de un existir en el que la agricultura era elemento clave. Los cuerpos y fenómenos celestes que abarcó ese enfoque son, como es de suponerse, los que encontramos representados en los códices e inscripciones y a la vez los mismos que ocupan lugar prominente en los relatos, mitos y otros textos sagrados en varias lenguas mesoamericanas. Esos principales cuerpos y fenómenos celestes -cuyos símbolos y nombres se repiten muchas veces en los códices y textos- son el Sol, la "estrella grande" (Venus), la Luna (Metztli), las Pléyades (Tianquiztli) y otros conjuntos de estrellas (constelaciones), además de las citlalin pohpocah (cometas). De enorme interés son asimismo los eclipses (qualo in tonatiuh "es comida el Sol...") de los que existen tablas, como las ya referidas, en el Códice Dresde.
En principio no debe olvidarse que para los mesoamericanos el universo guarda relación fundamental con el Sol. En mucha lenguas de esta área el concepto de sol se enuncia con un vocablo cuya raíz significa "luz-calor". En náhuatl, por ejemplo, tonatiuh, deriva de tona "brillar, calentar", se relaciona con tonalli que es "día, calor, destino". Por otra parte tonatiuh, al referirse a los "soles" que han existido, significa "edad", "periodo cósmico".
El que hayan existido varias edades o "soles" que terminaron violentamente llevó a la persuasión de que el hombre vive en un universo presidido por el sol que es fuente de vida, es "Dador de vida", pero está a la vez sujeto siempre al riesgo de debilitarse y sucumbir. El Sol es realidad divina pero no es el supremo dios dual, padre y madre de todos los dioses. Entre los mexicas, más vinculado parece a otras deidades como Huitzilopochtli. Proclama él mismo en un himno: "Yo soy el que ha hecho salir el Sol..."
El Sol presente puede perecer. Ello hace del mundo un escenario de tensiones. Para prevenir los destinos adversos, es vital conocer los ciclos del Sol y de todos los cuerpos celestes que, de un modo o de otro, se muestran en relación con él: la Luna, la gran estrella (Venus), Tianquiztli (las Pléyades), Mamalhuaztli (Cinturón y espada de Orión), Cólotl (Escorpión), Colotlixayácatl ("Rostro de Escorpión"), Citlaxanecuilli (Osa menor?), Citlaltlachtli, "Juego de pelota de las estrellas", y otros cuerpos celestes identificados como distintas constelaciones.
Apoyándose en textos de los informantes de Sahagún, Johanna Broda ha puesto de relieve, por ejemplo, la significación de Tianquiztli (las Pléyades) dentro del ciclo de 52 años, cuando a la mitad de la noche ocurría la renovación del fuego. Precisamente porque tal renovación era prueba de que el Sol iba a continuar alumbrando esta edad, por ello importaba conocer el ciclo de Tianquiztli.
En función de los ciclos solares -en maya-yucateco kin es sol, día, edad cósmica, tiempo- el hombre mesoamericano organizó sus cómputos calendáricos, con toda la amplísima gama de connotaciones de los mismos. Éstos abarcaban, entre otras cosas, las medidas y normas de los ciclos agrícolas, de las fiestas a lo largo de las trecenas y veintenas de días, la suma de los destinos en los momentos propicios, adversos o indiferentes para cualquier evento o proyecto de acción tenidos por importantes, desde el nacimiento hasta la muerte.
Amplio campo se abre a las investigaciones en los textos míticos, legendarios, religiosos y aun históricos, así como en las representaciones acompañadas de glifos en los códices, dirigidas a buscar múltiples relaciones de Tonatiuh (Kin) con los otros cuerpos celestes que allí se mencionan o registran. Pensemos, por ejemplo, en lo que consignan los Anales de Cuauhtitlan, la Leyenda de los Soles, el Códice de Dresde y varios manuscritos del grupo Borgia, sobre "enfrentamientos" entre Tonatiuh y Huey Citlalin (Venus). Ponderemos siquiera lo relativamente poco que conocemos respecto de la Luna en el pensamiento mesoamericano, o las complejidades de Quetzalcóatl-Xólotl en relación con la "estrella de la mañana y de la tarde". Cuestión tampoco clara es la de Mixcóatl, entendido como "Serpiente de Nubes" y su relación con la Vía Láctea.
A pesar de que una interpretación pan-astral o pan-babilónica, que pretenda relacionar o identificar a los distintos dioses con otros tantos cuerpos celestes no parezca hoy aceptable, es cierto que tampoco puede desecharse a la ligera la vinculación entre unos y otros que, en algunos casos, ponen de manifiesto las fuentes. Inquirir acerca de esto podrá revelar aspectos de enorme interés en la visión mesoamericana del mundo. Como en otro lugar lo manifesté, el afán de los cómputos y las medidas de los ciclos sería ciencia pura si no estuviera tan entretejido con las creencias hasta resultar en una compleja y admirable forma de "mitología matematizada".
En modo alguno pienso que deba minimizarse la importancia de los cómputos, ni de cualquier otro elemento medible o calculable en Mesoamérica. Conviene repetirlo: lo extraordinario de "la astronomía", "el calendario", y "la matemática" en esta área cultural es su rigor extremo, pero no como saber por sí mismo, sino en función plena de los requerimientos de su visión del mundo y de sus necesidades de subsistencia. Tomar esto en cuenta en cualquier estudio sobre la "preocupación astronómica" de los mesoamericanos difiere radicalmente de la postura de quienes inquieren desde la mira de los conocimientos astronómicos de la cultura occidental y, haciendo malabarismos, tratan de acomodar en los cómputos prehispánicos, ciclos y correlaciones que resultan en "descubrimientos" que nada tiene que ver con lo que de verdad interesó al hombre de Mesoamérica, empeñado a lo largo de milenios, por motivos muy distintos, en "observar el curso y el proceder ordenado del cielo..."


Tomado de: León-Portilla, Miguel - Astronomía y cultura en Mesoamérica. Incluido en: Marco Arturo Moreno Corral (compilador) - Historia de la astronomía en México. Colección La ciencia desde México #4, Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 1986)