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lunes, 6 de mayo de 2024

Lo Mauricio no quita lo Garcés

 


Vida y milagros | Semblanzas 

Lo Mauricio no quita lo Garcés 

por Arturo Páramo Rojas y Carlos B. R.


¿Quién fue en realidad ese personaje cuya imagen continúa vigente en el imaginario colectivo a pesar del tiempo transcurrido desde su última actuación? ¿En verdad era tan mujeriego como se rumoraba? ¿Cuál era su auténtica pasión? Un poco de todo eso se pretende responder en esta semblanza sobre uno de los íconos populares más notables de México. 

En el ocaso, Mauricio Garcés definió así su vida de actor: "Sólo faltan dos minutos para que se acabe mi partido; y todo el tiempo estuve en off side" Era 1982 y ya le pesaban los problemas pulmonares, estaba virtualmente retirado, sólo se presentaba en palenques, daba entrevistas en las que se le apreciaba cansino, agotado... vivía de la fama, en su caso: la "mala fama". 

Seguir los datos biográficos de Garcés no es tan difícil, su profusa filmografía -69 cintas- está reseñada en varios portales, pero su influencia solo se puede aquilatar con el paso de los años. La imagen del galán otoñal, hombre maduro, más allá del cuarentón, con cabello entrecano -tirándole a blanco- imagen exitosa, seductor a toda prueba, sin compromisos, amante de la moda, con fortuna salida de quién sabe dónde -inventada, incluso- con la firme promesa de pasarla bien a toda costa; está de regreso. 

Si no, dé un vistazo a los actores más cotizados en la actualidad -agregue el nombre del de su preferencia-: las canas venden. Los veinteañeros son obsoletos; Mauricio, "el criado bien criado", está en boga. Basta caminar por los barrios más in de la capital: se ve a pequeños "mauricitos" en bares y terrazas de las colonias Condesa y Roma haciendo lo imposible por no verse chavitos, con aire de "a ésta la hago pedazos", con ínfulas de haber recorrido mundo. Pero Mauricio sólo habrá uno. 

Siempre se consideró a sí mismo una rara avis. La biografía de Garcés está ligada a la diáspora libanesa que se asentó en México, a su tío José que era fotógrafo y conocía a miembros de la farándula; él le consiguió su primer papel en La muerte enamorada (1950), a los 24 años de edad. 

Mauricio Galán 

Aquellos inicios fueron un tormento para este hombre -nacido en Tampico, Tamaulipas, en 1926- que paulatinamente ganaba terreno en el cine nacional: "En la lucha estéril de extra grababa hasta diez películas al año", afirmaba Garcés en sus años de superestrella, cuando batía récords de taquilla en México y era el actor que generaba más ganancias en la industria. 

Treinta y seis películas y dos series de televisión -telenovelas- debieron transcurrir para que Mauricio Garcés puliera, a base de ensayo y error, al personaje del que ya no pudo disociarse. 

Cuenta la historia que Angélica Ortiz -madre de Angélica María- le dio el protagónico de Don Juan 67: Mauricio Galán. Antes tuvieron que recapitular toda la saga de Mauricio, recortar el bigotillo, peinar perfectamente las canas, trabajar ese desenfado y apabullante seguridad, el tono de voz, la vestimenta a la medida, para dar con el alter ego: "Galán otoñal, elegante, mundano..." y con un gran sentido del humor. 

A partir de ahí Garcés se convirtió en el seductor más cotizado de latinoamérica. Filmaría en España, Ecuador, República Dominicana, Puerto Rico, Venezuela. En Italia aseguraban que poseía el talento de Vittorio Gassman y desplegaba la personalidad de Marcello Mastroianni. 

Una máquina de hacer dinero 

Hacia 1968 Garcés estaba en la cima de la fama, sólo comparada con la altura que una década antes alcanzara Pedro Infante. Su ritmo de trabajo era tan intenso que durante el rodaje de Click, fotógrafo de modelos (1968), se desmayó por agotamiento en el plató. 

Fue llevado a la enfermería, se le aplicó un estimulante para el corazón y después de dormir un rato regresó a filmar. No había oportunidad de descanso. La máquina de hacer dinero no podía detenerse. 

En noviembre de 1969, al publicarse la lista de las películas más taquilleras, tres de sus filmes eran exhibidos simultáneamente y siete estaban aún a la espera de fecha de estreno. Según este reporte Olimpiada en México fue la más taquillera, seguida del melodrama Cuando los hijos se van, y en fila seguían sus cintas: El matrimonio es como el demonio (1967) Las fieras (1968), El criado malcriado (1968), 24 horas de placer (1969), y Modisto de señoras (1969). A Garcés le llovían papeles, mujeres, viajes, entrevistas, reconocimiento, cariño del público... y polémicas. 

Ave de tempestades 

A ese tampiqueño, estereotipo del Casanova moderno, con bata y gazné de seda, fumador, bebedor inquebrantable, sexualmente hiperactivo y querendón, le sobraban enfrentamientos con sus compañeros actores, con productores y directores: él mismo se sabía insoportable. 

Atizaba contra lo que se moviera. Contra el cine de charros, declaró: "Todavía el cine mexicano no ha superado el tema de las rancheras, las pistolas, las cantinas y se sigue pensando que la atracción es el cantante de moda. Creo que es el momento en que se vea al cantante como apoyo, no como atracción. Esto me va a costar por lo menos algunos contratos, pero no puedo negar lo que existe. Soy muy bravo por eso me temen los productores”.

En 1970, por una polémica con el director teatral español Álvaro Custodio, Garcés montó en cólera: "Ese señor no ha pagado el buen recibimiento que se le ha dado. Sobre que el presupuesto al teatro es mínimo, lo dijo para quedar bien". Y se siguió de filo contra los actores mexicanos y contra él mismo: "Dijo Custodio que a los mexicanos nos faltaba disciplina. Reconozco que los artistas españoles han adoptado la disciplina teatral para filmar, en México no somos tan puntuales ni disciplinados, siendo yo el primero”.

De la voracidad de los productores y la sobreexplotación de su imagen en las salas de cine también se quejó: "Siempre estoy jugando a policías y ladrones o a algo, y la gente se ríe. Por eso [el público] no se cansa. Si el público llegara al aburrimiento no sería por mi culpa; los productores podrían espaciarlas [las películas]”.

Sus amores 

Respecto al eterno cuestionamiento de su soltería respondía: "Aún no encuentro a la mujer de mis sueños, y entre más conozco más cuenta me doy de lo difícil que es. Si es difícil encontrar amigos, debe ser más difícil encontrar una mujer”.

Se inventaron muchos rumores alrededor de las personalidades con quienes compartió créditos en sus cintas o sólo porque alguna vez se les sorprendió juntos en alguna reunión o en su infaltable hipódromo: Elsa Aguirre, Elsa Cárdenas, Regina Torné, Norma Nazareno, Jaqueline Andere, Angélica María, Gina Román, Sandra Boid, Rosángela Balbó, Lorena Velázquez, Teresa Velázquez, Sonia Furió o incluso Silvia Pinal, de quien sí estuvo profundamente enamorado. 

A partir de su papel en Modisto de señoras (1969), se rumoró que era homosexual por "lo natural que le salió el personaje". Cuestionado por esto, el mismo Mauricio bromeaba: "El otro día un señor me sacó a bailar... "Le aventé los aretes y lo empecé a agarrar a bolsazos!”.

Lo único confirmado es que su "único amor incondicional" -para completar el cliché del estereotipo del don Juan mexicano- fue su madre; con quien vivió hasta sus últimos días y a quien dedicó sus principales atenciones. 

Una vida de excesos 

Se sabe que Garcés era ludópata: adicto al juego y que por ello se "desaparecía" por temporadas; se encerraba a perder -o ganar, según la suerte- auténticas fortunas en el póquer y las carreras de caballos; cualquier tipo de apuesta o contienda lo extasiaban: era su verdadero placer. 

Decía el ventrílocuo Carlos Monroy, creador de los muñecos Neto y Titino: "[siempre] en Las Vegas me lo encontraba jugando sonriente". Su vicio por el juego era de tal magnitud que una vez arrebató a una de sus sobrinas el juego de backgammon furioso porque no podía ganarle la partida a la niña y tiró el estuche en un barranco. 

Jugar y fumar formaban parte de su indumentaria y personalidad. Y la vida se lo cobró. El vicio del cigarro le produjo un enfisema pulmonar que se agravó con los años. Pese a la fama nunca pudo grabar comerciales de televisión y su voz debía ser doblada por León Michel, Jorge Zúñiga o Isidro Olace porque, además, nunca obtuvo la licencia del locutor. Por su parte, Juan Carlos Calderón, el legendario periodista de espectáculos, decía que "Garcés era el hombre más rico de México, si por riqueza se entiende el cariño del público”.

Un mito atemporal 

Siendo el actor más taquillero durante una década, Mauricio Garcés no fue reconocido con premios de la industria sino hasta su ocaso, en 1986, cuando la comunidad artística la rindió un gran homenaje en vida. 

Con la debacle del cine mexicano, cuando comenzó el llamado "cine de ficheras", Garcés prefirió excluirse: "Me ofrecieron un papel estelar en una película y el personaje era tan asqueroso que dije que sólo la haría por diez millones de dólares. Porque si lo aceptaba no tendría cara para enfrentarme a mi familia, al público, y a mis amistades; y ese dinero me bastaría para irme del país y no volver”.

Este "zorro plateado" siempre tuvo claro a quién se debía: "Ser el más taquillero era una pluma en el sombrero y el sombrero me lo quito ante el público”.

El periodista Ricardo Rocha -quien lo convenció de hacer una de sus últimas apariciones en TV- lo describe así: "En realidad era un tipo muy moderado: jamás lo vi beber; era muy cuidadoso con su alimentación. Era muy disciplinado contra lo que proyectaba en sus películas. Siendo el prototipo del "galán" en realidad fue el "antigalán" porque no era guapo, si lo comparas con los galanes de la época -los hermanos De Anda, Jorge Rivero, Andrés García-. Si lo analizas fríamente más que guapo era chistoso. Creo que su encanto radica en que hizo posible "el galán que todos podíamos ser" si nos expresábamos y presentábamos de cierta manera: ejerciendo el arte de la seducción. Sin duda Mauricio es el gran ejemplo de que "rollos sí mata carita". Y tal vez por eso nos cae tan bien, porque sabemos que es un cuate como cualquiera, pero que su encanto radica en su ingenio y su seguridad. Aparte de Tin Tan y Pedro Infante, se ha comprobado que Garcés es de los contados personajes que, si te lo topas mientras haces zapping al ver TV, te detienes a verlo”.

De ser un extra sin esperanzas Mauricio encabezó el escalafón del cine nacional; sus cintas aún se transmiten por televisión, se pueden ver en YouTube y con frecuencia se proyectan ciclos de ellas. Sus frases "Arroooozzz" -zorra al revés-, "Las traigo muertas" y "Te voy a hacer pedazos", son marca registrada. 

A pesar de los papeles que le asignaron -de los cuales se quejó amargamente-, Garcés supo imponer su estilo porque, en el fondo, era un gran actor con una simpatía arrolladora y una extraordinaria capacidad de improvisación que pervive en los diálogos de sus películas y que no dejan duda de lo bien que tenía dominado su personaje: "Les tengo una excelente noticia: ya llegué”.

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Arturo Páramo Rojas es reportero urbano desde 1994; ha colaborado en el diario Reforma y ahora escribe reportajes e investigaciones para Excélsior, Cadena 3, Reporte 98.5 e Imagen donde también es comentarista. Hijo de la UNAM. Padre de Pedro. 

Carlos B. R. es el director editorial de esta revista, sígalo en Twitter como @alguienomas


(Tomado de: Páramo Rojas, Arturo, y B. R., Carlos - Lo Mauricio no quita lo Garcés. Algarabía #120, Año XIV, Editorial Otras Inquisiciones, S.A. de C.V. México, D.F. 2014)

lunes, 11 de marzo de 2024

Valente Quintana, el Sherlock Holmes mexicano

 


El Sherlock Holmes mexicano

El extraordinario detective Valente Quintana


Berta Hernández | Historiadora

Era un auténtico perro de caza. Valente Quintana fue la gran figura detectivesca policial de México de los años veinte del siglo pasado. Su tenacidad, la variedad de sus recursos y la mente analítica que leía los indicios que un criminal deja tras de sí, lo convirtieron en la encarnación de la eficacia policiaca.

Tamaulipeco nacido en 1889, se contaba que, apenas con la primaria terminada, había cruzado la frontera. En Brownsville (Texas) fue acusado de robo por un estadounidense, dueño de la tienda de abarrotes donde trabajaba. Para probar su inocencia, investigó y señaló al verdadero ladrón. Así, limpió su nombre y encontró su destino.

La leyenda lo ubica como alumno de la Detectives School of America. También había trabajado con las autoridades estadounidenses. Para nombrarlo comandante de grupo, se requería que renunciara a su nacionalidad mexicana. Entonces decidió volver a su patria. Era 1917.


De gendarme a detective

Solicitó empleo en la Inspección General de Policía y, al principio, fue policía de crucero. Solicitó su cambio a la Comisión de Seguridad que, con los años, se convirtió en el Servicio Secreto. Allí pudo desplegar sus habilidades.

Cuatro años después de su ingreso, detuvo a los autores del atraco de un tren que iba a Laredo, notorio por el enorme botín -nada menos que cien mil pesos en oro y plata- y por la gran violencia con que se había cometido. Resolver el caso le valió a Quintana ascender a la jefatura de la Comisión de Seguridad de la Inspección General de Policía del Distrito Federal.

Algunos casos sonados, como el robo al hogar de los descendientes del marqués de Jaral de Berrio; el de los "Corta Mechas", banda de violadoras que atacaba en Otatitlán, Veracruz, o la captura del banquero J. L. Armfield, culpable de un fraude por trescientos mil dólares, hicieron crecer su fama en ambos lados de la frontera: ya era el Sherlock Holmes mexicano.


"Balmoreado"

Quintana se enfrentó a los más extraños criminales. Incluso tuvo un insólito "mano a mano" con la anciana señorita Concepción Jurado, creadora del rico y majadero Carlos Balmori, engañador de políticos, artistas y generales, a los que tendía crueles trampas, tentándolos con dinero. A sus pesadísimas bromas se les llamaba "balmoreadas", y a las víctimas, balmoreados".

El detective se convirtió en un "balmoreado" al no poder identificar, en una fiesta, a una mujer "disfrazada de hombre", quien robaba al falso millonario. Al verlo derrotado, Balmori lo regañó a gritos, mientras se despojaba del sombrero, la gabardina y el mostacho: apareció ante Quintana una viejecita muerta de risa que celebraba su victoria.


Asesinatos políticos

En 1926 dejó la policía para establecer su despacho privado: el Bufete Nacional de Investigaciones, con oficinas en la céntrica avenida San Juan de Letrán. Muchas veces fue llamado para colaborar en casos importantes, como el asesinato del revolucionario cubano Julio Antonio Mella, o el atentado contra Álvaro Obregón en 1927, del cual hizo una investigación paralela a la de la policía y no halló pruebas de la responsabilidad del jesuita Miguel Agustín Pro.

Al año siguiente, cuando asesinaron a Obregón, el presidente Plutarco Elías Calles solicitó que participara en la investigación. Disfrazado como un preso más, Quintana permaneció horas junto a José de León Toral y logró que confesara su nombre y los de sus "inspiradores".

A veces polémico, su eficacia nunca estuvo en duda. Creó el primer cuerpo policial femenil y hasta poco antes de su muerte, en 1969, seguía resolviendo crímenes y era una leyenda viviente, tanto como su contemporáneo, el médico y criminólogo Alfonso Quiroz Cuarón.


(Tomado de: Hernández, Bertha. El Sherlock Holmes mexicano. El extraordinario detective Valente Quintana. Relatos e historias en México. Año XII, número 137. Ciudad de México, 2020)

jueves, 11 de agosto de 2022

Corrido de la toma de Matamoros, 1913

 


Corrido de la toma de Matamoros

Anónimo


Una morena, morena,

le dijo a una güera, güera:

"Me gustan los carrancistas

con su par de carrilleras".


Pongan atención, señores,

los que juegan al as de oros,

voy a contarles la historia

de la heroica Matamoros.


Por la muerte de Madero

siguió la Revolución,

no aceptamos los valientes

eso de la usurpación.


En la Plaza de Saltillo,

brilló el sol de la esperanza,

al levantar la bandera,

don Venustiano Carranza.


Venimos a la pelea;

de Coahuila y de Durango,

somos los fieles soldados,

del valiente Lucio Blanco.


Y el día tres de junio

de mil novecientos trece,

a las diez de la mañana,

Lucio Blanco se aparece.


Del cielo cayó una hiedra,

se enredó entre los nopales,

aquí está ya Lucio Blanco,

padre de los federales.


Y decían el mayor Ramos,

lo mismo que Barragán:

"lo que es Huerta, no nos gana,

y si no, ya lo verán".


Se peleó con entusiasmo,

con valor y con realismo,

así fue como triunfó

el Constitucionalismo.


Se salían los federales,

se salían poco al pasito,

le decían a Lucio Blanco:

"No me tires, papacito".


Y a ese Antonio Echazarreta

le tocó muy mala suerte,

lo cogieron prisionero,

dándole luego la muerte.


Las familias de Matamoros,

en Texas aventurando,

dicen que no volverán

mientras Blanco tenga el mando.


Y a ese Victoriano Huerta

no se le vaya a olvidar

que tiene una cuentecita

y la tiene que pagar.


Ya con esto me despido,

voy camino del montón,

el que compuso estos versos

fue el que largó el carretón.


Una morena, morena,

le dijo a una güera, güera:

"Me gustan los carrancistas

con su par de carrilleras".


Entre los días 3 y 4 de junio de 1914, el general constitucionalista Lucio Blanco tomó la ciudad de Matamoros, Tamaulipas. Dos meses después, el 6 de agosto, el mismo Lucio Blanco se reunió con los jefes constitucionalistas: Francisco J. Múgica, Heriberto Jara, Manuel Urquidi y Juan Barragán, para iniciar el primer reparto agrario del norte del país, al fraccionar la hacienda de Las Borregas, Tamaulipas, dando título de propiedad a los beneficiados: soldados constitucionalistas y desheredados de la zona. El reparto, según Carranza, fue inoportuno porque la lucha social debía empezar hasta después que aniquilaran a Huerta. Entonces, agregó Carranza, se redactaría una nueva Constitución, pues "faltan leyes que favorezcan al campesino y al obrero... (y) serán promulgadas por ellos mismos puesto que ellos serán los que triunfen en esta lucha reivindicadora y social". Para neutralizar a Lucio Blanco, Carranza puso al general Pablo González, en mayor jerarquía que a Blanco. Tiempo pasó, y Lucio Blanco pidió su traslado al Ejército del Noroeste.


(Tomado de: Avitia Hernández, Antonio - Corrido Histórico mexicano (1910-1916) Tomo II. Editorial Porrúa, colección “Sepan cuántos…” #676. México, D.F. 1997)


lunes, 4 de octubre de 2021

Por los siglos de los siglos...

 


Estando la luna en cuarto menguante, y en ocasiones aún en plenilunio, centenares de animales empiezan a aparecer en algunas playas mexicanas. Permanecen en la zona donde rompen las olas en espera de otros animales rezagados. El agrupamiento va siendo cada vez mayor hasta que, en un tramo de cinco kilómetros aproximadamente, se congregan varios miles. Sólo entonces avanzan hacia la playa. Cumplen, con pasmosa puntualidad, una cita anual que, en muchos casos llega a tener sólo unos minutos de diferencia con respecto al arribo efectuado el año anterior.

¿De qué animales se trata? Dejemos la explicación a un reputado especialista: el profesor Archie Carr: "A través de una serie de modificaciones todavía no bien conocidas en detalle y de pocas de las cuales quedó constancia en los registros fósiles, fue evolucionando una curiosa e insólita criatura que, aunque conservó el viejo cráneo del cotilosaurio, poseía un pico córneo y desdentado, así como un cuerpo encorvado y retorcido encerrado en una especie de caja ósea sin paralelo en la Naturaleza."

Sí, tal como usted habrá discurrido, se trata de la tortuga; uno de los seres todavía desconocidos en muchos aspectos. Sus "arribazones" o llegadas, en oleadas de miles y miles, es uno de los espectáculos más extraños, intrigantes y admirables.

Por alguna misteriosa razón, los litorales marinos de México gozan de especial predilección por parte de las tortugas, turistas de un incógnito ultramar. Cinco distintas especies eligen un sitio particular entre Tamaulipas y Quintana Roo, en tanto, que otras seis diferentes cubren puntos situados desde la Baja California hasta Chiapas.

Su llegada anual origina una espectacular y frenética labor colectiva durante las cuales las tortugas excavan sendos agujeros, exactamente con las mismas medidas y profundidad, ponen sus huevos (a veces hasta cien cada ejemplar). Luego, concienzudamente, cubren con la arena totalmente el agujero y aplanan la arena con sus paletas. Ciertamente es singular la vista de una playa tan densamente cubierta de tortugas que bien se podría caminar, por kilómetros, sobre ellas sin tocar el piso. Simultáneamente se escucha un sordo, impresionante redoble, que es el golpear de las palas apisonando la arena. Finalmente, hacen falsas excavaciones en torno a la verdadera, para despistar a los enemigos naturales: coyotes, perros, cangrejos, gaviotas y... el hombre.

Una hora después de haber salido de las olas, vuelve a ellas la tortuga y se pierde en la inmensidad. Jamás conocen a sus críos. Éstos, que nacerán hacia los dos meses, conocerán la odisea de la supervivencia, desde la más absoluta e indefensa condición de recién nacidos, hasta su desarrollo total, cosa que sólo consiguen unas pocas. Las afortunadas, alcanzan pesos hasta de quinientos kilos. Las otras adquirirían la forma de un par de zapatos o una bolsa de "piel de cocodrilo" (de tortuga y no de otra cosa es el material vendido como de saurio). O se volverán "cecina de venado"... o salchichas... en el peor y más común de los casos, serán muertas por pescadores que no obtienen de ellas mayor provecho. (México es el primer país del mundo que ha puesto en marcha un programa de protección de las tortugas.)

Los lugares donde es posible ver el fascinante espectáculo sin igual de una arribada de tortugas (¿qué portentoso mecanismo las guías durante más de mil quinientos kilómetros en su viaje de regreso para desovar?) se ubican particularmente en Tamaulipas, en la Barra de Calabazas; en La Escobilla, Oaxaca; en Tlacoyunque, Guerrero, y en El Playón de Mismaloya, Jalisco. Agosto es justamente el mes en que ocurre la llegada de las tortugas, y cuando hablamos de muchos millares es en serio: entre la noche del 20 de agosto y el amanecer del día 22, de 1971, fueron ¡cien mil! las tortugas que llegaron a Mismaloya, Jal. Le aseguramos que quien haya visto este espectáculo jamás lo olvidará...


(Tomado de: Mollër, Harry. México Desconocido. INJUVE, México, D. F., 1973)




lunes, 9 de agosto de 2021

Mauricio Garcés

 


65

"LES TENGO UNA EXCELENTE NOTICIA: YA LLEGUÉ"

La vida de Mauricio Férez Yásbek esconde un secreto poco conocido. Uno de los galanes más famosos de México, el hombre que enamorara a cuanta mujer se le cruzara en el camino, el zorro plateado que hiciera suspirar en las pantallas del cine nacional a niñas, jóvenes y señoras, tenía mamitis. Hay quienes aseguran, Angélica María lo ha dicho en más de una entrevista, que el modisto de señoras nunca tomó una decisión sin consultarla antes con su madre.

Cuando Mauricio Férez era apenas un niño que jugaba en la calle y vivía feliz en el puerto de Tampico, en el estado norteño de Tamaulipas, su familia, de origen libanés, enfrentó los sinsabores que deja la penuria financiera. La empresa de su padre, que se dedicaba a la manufactura de productos derivados del petróleo, encontró la quiebra como consecuencia de la expropiación cardenista.

Asfixiados por la ruina económica, la familia Férez Yásbek viajó al Distrito Federal, donde se quedó a vivir con el apoyo de la familia materna del futuro actor. El padre de Mauricio, que no se repuso nunca de la desaparición de la empresa familiar, se replegó sobre la tristeza y la depresión mientras la madre tomaba el papel de mandamás. Día con día su influencia sobre los miembros de la familia fue mayor, hasta que no se hacía nada que ella no ordenara. Mauricio comenzó entonces a admirarla y adorarla, hasta el punto de venerarla mientras crecía en su corazón la vergüenza ante el nombre de su progenitor.

Fue ella quien sacó adelante a su hijo Mauricio, y fue también ella quien le recomendó, cuando éste se acercó al mundo de la farándula, que cambiara su nombre. "No, el nombre no -respondió Mauricio-, en todo caso el apellido de mi padre." Así nació, una tarde inspirada de domingo, Mauricio Garcés. La madre y el hijo, apoyados por el hermano de ella, José Yázbek, quien era un importante productor de cine, consideraron, con base en una idea que les parecía extraordinaria, que el joven necesitaba un apellido que le diera suerte y presencia, un apellido que empezara, dijo la madre, con una letra bendecida. Y eligieron la G, la misma que tan buena aura había dado a Clark Gable, Gary Cooper y Cary Grant, los ídolos de el criado malcriado.

Desde los inicios de su carrera y hasta que la muerte se la llevó con ella, Mauricio Garcés se empeñó por conseguir la admiración de su madre. Discuría con ella la conveniencia de los proyectos a los que se le invitaba y con ella ensayaba por las noches los guiones y los parlamentos de los días siguientes. Todas las frases que Mauricio Garcés hizo famosas fueron inventadas o aprobadas por la progenitora del galán del bigote delgadito durante las madrugadas interminables de los ensayos familiares. Los oídos que por primera vez escucharon "Arroooz", "Suertudota", "La traigo muerta", "Ha de ser terrible tenerme y después perderme", "Les tengo una excelente noticia: ya llegué" también fueron los que escucharon la tristeza del hombre que, deseado por todas las mujeres, no pudo nunca desear a ninguna. ¡Cuántos noviazgos dejó inconclusos Mauricio para poder llorar después en el regazo materno! ¡Cuántos corazones rotos por la mamitis del galán!

Cuando murió su madre, dicen quienes estuvieron presentes, Mauricio lloró un río entero. Pasaron muchos meses antes de que volviera a trabajar, durante los cuales el modisto de señoras se entregó a los vicios y la tristeza. Su afición por el tabaco alcanzó niveles insospechados, al punto de enfermar de sus pulmones. Años después, el 27 de febrero de 1989, durante una crisis causada por el enfisema pulmonar que padecía, Mauricio Garcés exhaló su último aliento. Para quienes lo querían fue un duro golpe; sin embargo, para quienes además de quererlo lo conocían a fondo, la tristeza dejada por su muerte fue aplacada por un piadoso pensamiento: "Ya está al lado de su mamacita".


(Tomado de: Marcelo Yarza - 101 Rumores y secretos en la historia de México, Editorial Grijalbo, Random House Mondadori, S.A. de C.V., México, D.F., 2008)

viernes, 28 de febrero de 2020

Pretexto para la ocupación de Veracruz, 1914


El pretexto para la ocupación de Veracruz

Isidro Fabela

La ocupación militar de Veracruz por la infantería de marina de los estados Unidos, el año de 1914, fue un delito internacional que constituyó, por parte de su autor principal, el Presidente Wodrow Wilson, no sólo un desconocimiento evidente de los principios del derecho de gentes, sino de un gravísimo error político que puso en claro su incomprensión absoluta de la Revolución mexicana y de la psicología de nuestro pueblo.
Para que se comprenda la injusticia de la invasión de nuestro territorio por las fuerzas norteamericanas, principiaremos por dar a conocer los antecedentes que determinaron las equivocadas órdenes del que fuera profesor de la Universidad de Princeton.
El 9 de abril de 1914, un oficial y siete marinos del barco norteamericano Dolphin desembarcaron en el puerto de Tampico para comprar gasolina, la cual transportaron, en parte, a la lancha en que viajaban. Como en su primer viaje dichos infantes no pudieron transportar toda la gasolina que habían comprado, regresaron al muelle para cargar el resto, que era de ocho latas. En esos momentos diez soldados federales, bien armados, al mando del coronel Hinojosa, detuvieron a los americanos y les ordenaron que los acompañaran en calidad de prisioneros.
En seguida, el expresado coronel intimó, a los marinos que habían permanecido en la lancha, que salieran de ella, pero como se negaron, algunos soldados mexicanos se acercaron con ademanes amenazadores, insistiendo en que saliesen. Viendo esto el oficial americano, Copp, les ordenó salir de la lancha, en la que flotaba la bandera norteamericana. Los soldados mexicanos hicieron marchar a los norteamericanos como cinco minutos por el muelle y la calle hasta cruzar la línea de ferrocarril. Allí un jefe militar de grado más alto se les acercó, hizo preguntas al coronel Hinojosa, y un poco enojado mandó que todos los americanos regresaran a la lancha, que terminaran de cargar; pero no pudieron salir. (Entonces), esperaron la llegada de otro oficial que dio la mano al oficial Copp, se disculpó profusamente y les permitió que partieran.
Al ser detenidos los americanos, el alemán que les vendió la gasolina fue al Dolphin a informar al almirante Mayo, quien envió inmediatamente al oficial Earle a pedir al general Zaragoza la libertad de los prisioneros y una explicación. Cuando el general Zaragoza se enteró de los hechos, ordenó que se pusiera en libertad a los norteamericanos, y dijo que lo sentía mucho y que le apenaba que el oficial no supiera los principios ni las leyes de guerra, y que solamente había querido cumplir con la orden que se le había dado de no permitir que desembarcasen barcos, ni lanchas en aquel lugar. Earle le dijo que a los americanos no se les había comunicado esta orden. Todavía antes de que saliesen los americanos, el general se disculpó de nuevo. Cuando Earle llegó al muelle, encontró que los norteamericanos ya estaban en libertad.
Al oír el informe de Earle, el almirante Mayo mandó una comunicación al general Zaragoza por medio del capitán Moffett, diciendo que había recibido su mensaje de disculpa pero que exigía de los oficiales a su mando una contestación antes de las 18:00 horas del 10 de abril dando 1)una disculpa oficial; 2) seguridades de que el oficial responsable sería castigado, y 3) que la bandera de los Estados Unidos sería izada y saludada.
Enterada la secretaría de Relaciones Exteriores de Huerta de las exigencias del gobierno de Washington, se dirigió a Nelson O'Shaughnessy en los siguientes términos:

México, 10 de abril de 1914. Señor encargado de negocios. La secretaría de Guerra y Marina acaba de comunicarme un incidente ocurrido entre unos marinos del barco americano Dolphin en el puerto de Tampico, y el coronel Ramón H. Hinojosa, que tenía bajo sus órdenes las fuerzas del estado de Tamaulipas en el puente Iturbide.
De esta comunicación resulta que el día de ayer, a las diez de la mañana, unos marinos norteamericanos, portando sus uniformes, llegaron en una lancha hasta un almacén situado cerca del puente Iturbide, para adquirir gasolina, según se supo después; y que el expresado coronel Ramón H. Hinojosa, encargado de la defensa de ese puente contra los revolucionarios, mandó llevar entre filas a los marinos, a su presencia.Inmediatamente que el general jefe de las armas en Tampico tuvo conocimiento del hecho, por el cónsul de los Estados Unidos de América en el puerto, y por el comandante del Dolphin, dio satisfacciones, explicó que el coronel Hinojosa mandaba fuerzas del estado, y ordenó el arresto del mismo coronel, enviándolo al cuartel de artillería. Hasta aquí, como se servirá ver Vuestra Señoría, el jefe de las armas de Tampico fue cortés, hasta el extremo de arrestar al comandante de la fuerza que detuvo a los marinos del Dolphin, no obstante que, como sabe muy bien Vuestra Señoría, y de ello hay precedentes durante la guerra civil de los estados Unidos de América, cuando un puerto se encuentra sujeto a las autoridades militares, amenazado por un ataque de rebeldes, no puede ser de libre acceso para nadie; y además, es perfectamente explicable que un jefe militar, que ve llegar individuos uniformados, al puerto que dicho militar resguarda, proceda a detenerlos mientras se esclarece si la presencia de esos individuos está o no justificada. Así pues, el general jefe de las armas de Tampico ha hecho más de lo que la cortesía internacional reclamaba; y en consecuencia, por deplorable que haya sido el incidente, debió considerarse terminado en la forma expresada. Por desgracia, no fue así, sino que el cónsul de los Estados Unidos de América, y un ayudante del almirante Mayo en la tarde del mismo día de ayer, presentaron al general jefe de las armas en Tampico una nota con cinco capítulos, en los que piden: satisfacción por una comisión de miembros del estado Mayor del mismo jefe de las armas; que la bandera de los Estados Unidos de América se ice en un lugar público y elevado; que se disparen veintiún cañonazos de saludo; y que se castigue severamente al coronel Hinojosa, para todo lo cual se fijaba un término de veinticuatro horas que expira esta tarde.

Creo que bastará a Vuestra Señoría conocer estos hechos para que se sirva telegrafiar desde luego al cónsul de los Estados Unidos de América en Tampico, y al almirante Mayo, a fin de que retiren sus peticiones, supuesto que, sin discutir si caben dentro de las atribuciones que dichos funcionarios desempeñan o si aquella nota ultimátum se ajusta o no al derecho internacional, carecen de justificación los capítulos de la misma, después de las satisfacciones dadas por el general jefe de las armas en Tampico, y del castigo impuesto al coronel Hinojosa. Reitero Reitero a Vuestra Señoría...
Con tales antecedentes podemos afirmar que fue en esos momentos cuando surgió el conflicto internacional, siendo pues los responsables de él: en primer lugar el almirante Mayo que exigió condiciones exageradas después de las cumplidas excusas del señor general Morelos Zaragoza, las cuales excusas eran suficientemente satisfactorias para un incidente que no tenía mayor importancia si Mayo lo hubiera juzgado con ecuanimidad y justicia. Pero como no fue así, porque dicho almirante, al parecer, lo que deseaba era buscar un pretexto para provocar una dificultad, ésta tomó cuerpo cuando el almirante Fletcher, el secretario de Estado Bryan y el propio Presidente Wilson consideraron justificadas las demandas de Mayo. En consecuencia, dichos señores deben tenerse por coautores del absurdo conflicto internacional que provocó en último análisis la delictuosa ocupación de nuestro primer puerto por tropas norteamericanas.

(Tomado de: Contreras, Mario, y Jesús Tamayo - Antología. México en el siglo XX, 1913-1920, textos y documentos. Tomo 2. Lecturas Universitarias #22. Dirección General de Publicaciones UNAM, 1983)

jueves, 17 de octubre de 2019

Pejelagarto o catán


Existen cuatro especies de catán; tres de ellas se distribuyen en el noreste de México, desde el río Pánuco hasta el río Bravo, y la otra en el sur del país, en Tabasco, Campeche y Chiapas. Pueden vivir en aguas tranquilas y corrientes, pero parecen tener preferencia por los ríos.

Son peces fácilmente identificables, pues su cuerpo es alargado y cilíndrico; el hocico, formado por el alargamiento de las mandíbulas, tiene apariencia de un pico alargado y delgado en las especies norteñas, o corto y ancho en las del sur. Esta estructura tan característica se asocia a la presencia de dientes fuertes y agudos, que lo asemejan a un cocodrilo o lagarto. De esta similitud deriva el nombre común de pejelagarto.

El cuerpo está completamente encerrado en una armazón de escamas romboides, a veces esculpidas, que forman una cubierta casi impenetrable. De ahí que también se le llame pez armado. Las articulaciones y el arreglo de éstas en forma diagonal permiten cierta flexibilidad al cuerpo.

Otra propiedad interesante del grupo es que, además de la respiración branquial propia de todos los peces, aprovechan el aire atmosférico; es decir, tienen respiración aérea a través de un órgano muy vascularizado que hace la función de pulmón. La respiración pulmonar es tan necesaria que cuando de manera experimental se les impide salir a la superficie del agua mueren asfixiados. Como consecuencia de lo anterior, es frecuente observarlos nadar cerca de la superficie. 

Por estas características, y otras más, al catán se le considera arcaico, es decir, verdadero fósil viviente que representa faunas que florecieron hace unos 250 millones de años.

Los catanes son carnívoros: su dieta comprende principalmente peces, aunque también ingieren renacuajos, ranas y otros pequeños vertebrados, además de macrocrustáceos y grandes insectos. Sus hábitos alimenticios están estrechamente relacionados con el aparato masticatorio. Aunado a los fuertes dientes mandibulares, poseen dientes en la lengua, paladar y branquias.

La reproducción se lleva a cabo casi durante todo el año, aunque es más intensa de abril a septiembre. Son ovíparos, y los huevecillos adherentes se pegan a la vegetación. 

La especie más robusta es la que habita la parte tropical de México: Lepisosteus tropicus, y aunque lo más frecuente es encontrar ejemplares de 60 a 80 cm, pueden alcanzar tallas cercanas a los 1.5 m y pesar hasta 5 kg. En el norte de México vive la especie L. osseus.

Estos peces son muy apreciados como alimento. En el sureste de México a menudo se observa una cantidad considerable de ellos en los mercados y su carne se emplea para la preparación de platillos regionales.


(Tomado de: Álvarez Solórzano, Ticul, y González Escamilla, Manuel. Atlas Cultural de México. Fauna. SEP, INAH y Grupo Editorial Planeta. México, 1987)

viernes, 11 de octubre de 2019

Manuel Mier y Terán


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Manuel Mier y Terán (1789-1832)

Su partida rumbo al norte del país en 1827 era de gran importancia. El capitalino iba acompañado por el botánico francés Jean-Louise Berlandier, y varios militares y académicos mexicanos. La misión era delimitar la frontera entre México y Estados Unidos, nada más y nada menos. En esta ocasión no había enemigos a los cuales batir, sino una historia que reafirmar. La definición territorial de su país quedaba en sus manos.
La empresa fue realizada con éxito en Tamaulipas y Texas durante los siguientes dos años. Sus conclusiones y recomendaciones al gobierno eran claras: impedir que Estados Unidos se hiciera de aquella parte del país; Texas debía ser colonizada por mexicanos y europeos con ligas comerciales estrechas con el centro del país; además, se habría de establecer fortificaciones en caso de una invasión extranjera. De esa forma, Texas continuaría siendo parte de México.
No había por qué no hacer caso a José Manuel Rafael Simeón Mier y Terán. Había demostrado su sapiencia durante la guerra insurgente en varias ocasiones. En 1824, prácticamente todo lo que hoy es el estado de Puebla había estado en su poder. En Oaxaca logró que los realistas levantaran un largo y complicado sitio, por lo que el Congreso de Chilpancingo lo ascendió a coronel. Muchas fueron sus victorias hasta 1821 en que se adhirió al Plan de Iguala.
Había sido, además, diputado por Chiapas al inicio de la vida independiente mexicana. Con Guadalupe Victoria aceptó el Ministerio de Guerra, cargo al que luego renunció por diferencias personales. Pero muy en especial, era un fantástico militar y estratega. Fue por eso que sus opiniones no sólo fueron atendidas, sino que además fue designado para una labor de mayor importancia.
En julio de 1829, una expedición española de reconquista se hizo presente en las costas del golfo al mando del almirante Laborde. Alrededor de 3100 combatientes desembarcaron en Veracruz bajo las órdenes del brigadier Isidro Barradas. Mier y Terán fue enviado a Tampico como segundo al mando, bajo las órdenes de Antonio López de Santa Anna. Un mes les llevó expulsar a los invasores. La gesta heroica recorrió todo el país. La Segunda Independencia, como fue llamada, había sido conseguida.
Como recompensa, en 1830 se le dio la Comandancia de las Provincias Internas de Occidente: Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Un par de años más tarde, aturdido por severas depresiones, luchó contra el levantamiento de Santa Anna. Escéptico ante el porvenir de México, decidió suicidarse frente a la tumba de Iturbide aventándose sobre el filo de su espada -razón por la que también se cree que fue asesinado- un 3 de julio de 1832 en la iglesia de San Antonio, en Padilla, Tamaulipas. 

(Tomado de: Tapia, Mario - 101 héroes en la historia de México. Random House Mondadori, S.A. de C.V. México, D.F., 2008)


martes, 23 de julio de 2019

Manuel González



Nació el 17 de junio de 1832 en Matamoros, Tamaulipas. Hijo de Fernando González y de doña Eusebia Flores, a quienes perdió cuando tenía 15 años. Empuñó las armas en 1851 y se dio de alta como soldado raso en 1853. Dos años después, siendo ya oficial, partió con su batallón, el 2° de línea, a Veracruz y Puebla. El 10 de abril de 1862, con el grado de coronel, participó en la infortunada acción de Izúcar, en donde su jefe, el general Alatriste, fue hecho prisionero y fusilado.

Al lado del Gral. Porfirio Díaz combatió en el Sitio de Puebla de 1863, participó en las batallas de Miahuatlán y la Carbonera; perdió su brazo izquierdo en Puebla, el 2 de abril de 1867. En Tecoac fue factor definitivo para el triunfo del Plan de Tuxtepec, que acabó con el régimen del Presidente Lerdo de Tejada.

Su cuatrienio presidencial de 1880 a 1884, tuvo serios contratiempos: el motín del níquel; la quiebra del Nacional  Monte de Piedad, la deuda inglesa, etc. Después fue Gobernador Constitucional del Estado de Guanajuato.

En su tumba, que se halla en la Rotonda de los Hombres Ilustres del Panteón Civil, se lee en la lápida: "Un brazo nada más, pero de bronce; una mano, no más, pero de amigo".

Murió el 8 de mayo de 1893 en la Hacienda de Chapingo, Méx.

(Tomado de: Covarrubias, Ricardo - Los 67 gobernantes del México independiente. Publicaciones mexicanas, S. C. L., México, D. F., 1968)

lunes, 6 de mayo de 2019

Fray Juan Crespi


Nació en Mallorca, Islas Baleares, España, en 1721; murió en Carmelo, California, Estados Unidos, en 1782. Vino a Nueva España junto con otros dos mallorquinos: Junípero Serra y Francisco Palou en 1749. Con ellos fue miembro del colegio franciscano de San Fernando de la Ciudad de México. Los tres misionaron en Sierra Gorda, en la provincia o reino de nuevo Santander (Tamaulipas), al ocurrir la expulsión de los jesuitas en 1767, se les envió a la misión de la Purísima Concepción en California. Acompañó a Gaspar de Portolá en su expedición a San Diego y Monterey (1769) y aún más al norte, en el primer viaje de ese tipo por la costa occidental de América del Norte. Descubrió la bahía de San Francisco, dándose cuenta, el primero, de su importancia presente y futura como puerto estratégico. Retornó con Portolá a San Diego, e hizo por tierra el camino a Monterey. Fundó al lado de Serra la misión del Carmelo, y allí radicó los siguientes 12 años en compañía de su maestro y amigo. En 1772 acompañó a Pedro Fages a explorar la ruta a la bahía de San Francisco, y dos años más tarde a Pérez en su expedición a Alaska. De 1769 a 1774 participó en todas las expediciones terrestres y marítimas a la Alta California: de Vellicatá a San Diego, de San Diego a la Bahía de San Francisco, de Monterey al Valle de San Joaquín y de Monterey a Alaska. Dejó valiosos diarios que relatan 2 mil millas de viaje por tierra y acaso el doble por mar, v. Francisco Palou: Relaciones históricas de la Vida… Del Venerable padre fray Junípero Serra (1787); Herbert E. Bolton: Juan Crespi, missionary explorer con the Pacific Coast 1769-1774 (Berkeley, 1927); H. N. Bancroft: History of California (San Francisco, 1890); y Chas A. Engelhardt: The Missions and Missionaries of California (4 vols., 1908-1915).




(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S. A. de C. V. D. F., 1977 tomo III, Colima - Familia)

martes, 12 de junio de 2018

Emilio Azcárraga Vidaurreta

Emilio Azcárraga Vidaurreta



Nació en Tampico, Tamaulipas, en 1895; murió en Houston, Texas, en Estados Unidos, en 1972. Hizo sus estudios primarios en Piedras Negras, Coahuila, y los secundarios en Estados Unidos. Fue dependiente, agente viajero y representante de empresas zapateras, distribuidor de automóviles, concesionario de la Compañía Víctor y, en 1927, fundador de una casa grabadora de discos que editó con gran éxito un catálogo de canciones mexicanas. En 1930 fundó la radiodifusora XEW –de 5 mil vatios de potencia inicialmente y después (1972) de 500 mil-; en 1938, la XEQ; en 1951 el canal 2 de televisión que junto con los canales 4 y 5 formaron Telesistema Mexicano en 1955. En todas estas estaciones se han dado a conocer y consagrado multitud de artistas. Además, promovió y regenteó la construcción de los estudios cinematográficos Churubusco (1944) y de los cines Bucareli, Bahía, Apolo, Popotla, Estadio y Arcadia. Fue miembro de la Comisión Consultiva de Radiodifusión y del primer Consejo Directivo del Instituto del Seguro Social. En 1950 y 1964 ocupó la presidencia de la Asociación Interamericana de Radiodifusión.

(Tomado de: Enciclopedia de México)

domingo, 6 de mayo de 2018

Francisco Javier Mina

Francisco Javier Mina


La muerte del extraordinario caudillo de la insurgencia, José María Morelos y Pavón vino a desmoralizar a las fuerzas insurgentes; se redujo considerablemente el número de tropas; los jefes se encontraban aislados, divididos y sin autoridad; el general Manuel Mier y Terán disolvió el Congreso Constituyente y lo sustituyó por un “Directorio Ejecutivo”. El que prácticamente ni llegó a funcionar ni nadie lo tomó en cuenta.

Así estaban las cosas, cuando se supo que Fernando VII había vuelto a España, lo que alentó a los realistas a detener el progreso de los insurgentes. A esto había que agregar la llegada de más de dos mil soldados españoles, lo que parecía tocaba a su fin la guerra de Independencia, cuando un inesperado suceso vino a dar un hálito de vida a la revolución, al desembarcar el 15 de abril de 1817 en Soto la Marina Francisco Javier Mina.

Este famoso guerrillero dejó sus estudios en la Universidad de Zaragoza, España, para combatir a la invasión francesa. Después se sublevó en contra del absolutismo de Fernando VII y tuvo que abandonar su patria y exiliarse en Londres, donde conoció a fray Servando Teresa de Mier, quien le sugirió fuera a México a pelear por su independencia.


Mina y su expedición compuesta por trescientos hombres desembarcó en la Nueva Santander (Tamaulipas) y se dirigió rumbo al sur. El 24 de mayo llegó a la hacienda del “Cojo” y se apoderó de 700 caballos con los que montó a su gente y se internó en la sierra. El 8 de junio derrota al capitán Villaseñor en Valle del Maíz, San Luis Potosí. El día 15 el coronel realista Benito Armiñán al frente de dos mil hombres sufre una terrible derrota. Sin detenerse, se apodera el día 19 de Real de Pinos, rico mineral perteneciente a la Intendencia de Zacatecas.


Desde este lugar, Mina logra ponerse en comunicación con el jefe insurgente Pedro Moreno, quienes se reúnen en el Fuerte del Sombrero, la mañana del 24 de junio.


Al tener conocimiento de que el coronel realista Cristóbal de Ordóñez, comandante de las fuerzas en Guanajuato iba a combatirlos, Mina sale a su encuentro y le ocasiona una terrible derrota en la que murieron 300 soldados y el coronel Castañón y dejando 22 prisioneros. Esta acción se efectuó el 28 de junio.


Otra de las salidas de Mina, fue a la hacienda del Jaral, del riquísimo coronel Moncada, derrotando a los 400 realistas y apoderándose de un rico botín en barras de plata y efectivo.


Mientras tanto, el gobierno virreinal formó un poderoso ejército al mando del mariscal Pascual de Liñán con órdenes de terminar con Mina y sus compañeros expedicionarios.


La tercera salida del Fuerte que hizo Mina fue sobre la población de León, la que creía desguarnecida, siendo rechazado con grandes pérdidas y viéndose obligado a replegarse hasta el Fuerte del Sombrero, en la sierra de Comanja, donde se encontraban fortificados Pedro Moreno, Encarnación Díaz y otros insurgentes.


El 31 de julio, Liñán sitia a los insurgentes en el Fuerte del Sombrero, quienes logran resistir dos semanas antes de abandonarlo por falta de víveres, agua y elementos de guerra. El 19 de agosto logran romper el sitio, perdiendo mucha gente, hasta llegar a fortificarse en el Fuerte de los Remedios, cerca de Pénjamo, que estaba defendido por el padre Torres.


Mina sale del Fuerte de los Remedios y ataca la Hacienda del Bizcocho, la que ocupa sin resistencia y fusila a 31 de los prisioneros. Al saberlo el mariscal Liñán va a sitiar el fuerte.


Mientras tanto, Mina efectúa una expedición por San Luis de la Paz y otros lugares del Bajío. Intentó socorrer a los defensores del Fuerte de los Remedios y fue rechazado. El coronel Orrantia es comisionado para dedicarse exclusivamente a perseguir a Mina. El 27 de octubre Pedro Moreno muere peleando y Francisco Javier Mina es hecho prisionero y fusilado con lujo de fuerza el 11 de diciembre de 1817.


(Tomado de: Casasola, Gustavo – 6 Siglos de Historia Gráfica de México 1325-1976. Vol. 2. Editorial Gustavo Casasola, S.A. México, 1978)
(Moneda conmemorativa del Bicentenario de la Independencia de México, Acuñada por Banco de México)
Canción patriótica
Que al desembarcar el general Mina y sus tropas en la Barra de Santander, compuso Joaquín Infante, auditor de la división.
Acabad, mexicanos,
de romper las cadenas
con que infames tiranos
redoblan vuestras penas.
De tierras diferentes
venimos a ayudaros
y a defender valientes
derechos los más caros.
En vuestra insurrección
todo republicano
toma gustoso acción,
quiere daros la mano
Acabad y &c.
Mina está a la cabeza
de un cuerpo auxiliador
el guiará nuestra empresa
al colmo del honor
Si españoles serviles
aumentan vuestros males.
también hay liberales
que os den lauros a miles
Acabad y &c.
Venid pues, mexicanos
a nuestros batallones
seamos todos hermanos
bajo iguales pendones
Forzad con noble zaña
ese yugo insolente
que os impone la España
tan indebidamente
Acabad y &c.

Nuestra gloria ciframos
en que estais exaltados:
veros, pues procuramos
libres y emancipados.
De nuestros sacrificios
no queremos más apremio
los sucesos propicios
serán si hacemos gremio.
Acabad y &c.
Abajo los partidos
y toda vil pasión:
estando siempre unidos
formaremos nación.
Independencia, gloria,
religión, libertad,
grávense en vuestra historia
por una eternidad.
Acabad y &c.
Los mozos, los ancianos,
las mujeres también
esfuerzos sobrehumanos
hagan hoy por su bien
Y si los opresores
no huyeren arredrados
por vuestros defensores
serán exterminados.
Acabad y &c.
El liberal español Francisco Javier Mina, convencido de que podía luchar contra el absolutismo del rey Fernando VII, apoyando la lucha por la independencia de las colonias de América, patrocinado por comerciantes ingleses y estadounidenses y junto con Fray Servando Teresa de Mier, unió a varios partidarios de la independencia mexicana, de diversas nacionalidades, en una expedición de varios buques, que se autonombró Ejército Auxiliador de la República Mexicana y que desembarcó en Soto la Marina, en la desembocadura del río Santander, Tamaulipas.

Utilizando su propia imprenta, el Ejército Auxiliador publicó, entre otras cosas, esta canción patriótica, del cubano Joaquín Infante, en los primeros días de su estancia en territorio mexicano. La canción de Infante, aun cuando no es un corrido, expresa las intenciones del Ejército Auxiliador.


El desembarco del general Mina y sus tropas tuvo lugar el 15 de abril de 1817.


(Tomado de: Antonio Avitia Hernández- Corrido Histórico mexicano (1810-1910) Tomo I)