lunes, 17 de agosto de 2026

Orozco y Berra y el suministro de agua, 1854

 


Aguas

De las dos que se gastan en la capital, una lleva el nombre de agua gorda y la otra de agua delgada. Ésta viene de diversos manantiales, de los Leones, del Desierto y de Santa Fe, y abastece al vecindario en los dos tercios de la ciudad comprendidos desde la garita de Peralvillo, hasta la línea que de E. a O. comienza en la Candelaria y termina en la calle de Alconedo. Los vecinos de la parte S. comprendidos entre la línea expresada y las garitas de Belén, la Piedad, San Antonio Abad y la Viga, gastan el agua gorda, cuyas fuentes se encuentran en Chapultepec. La primera, tal como está en las fuentes, no es completamente diáfana, y en tiempo de lluvias es necesario para que sea potable, filtrarla o dejarla que repose para quitarle el barro que tiene en suspensión. El agua delgada es más ligera que la gorda, porque en ésta hay menos aire y mayor cantidad de sales; pero una y otra contienen los mismos cuerpos extraños, en diversas proporciones. Los más notables son aire, gas carbónico libre, carbonato y sulfato de cal, hidroclorato de sosa y muy corta cantidad de magnesia. Algunos creen que hay hidrosulfatos en pequeña cantidad. Las dos aguas enverdecen los colores azules vegetales cuando están concentradas; pero más la gorda que la delgada.

Ya hemos indicado que el agua de Chapultepec servía para la ciudad azteca; que verificada la conquista uno de los primeros trabajos fue adobar los caños y ponerlos en corriente; en el primer libro de cabildo se encuentran además repetidas disposiciones, ya para formar la zanja, ya para repararla y componerla, ya para nombrar guarda que la cuidara; desde entonces sirven los manantiales del bosque que se han conservado inagotables. En el cabildo de 12 de abril de 1527 se hace mención del agua de Churubusco, que si se trajo, fue por poco tiempo. En 1618, describiendo el Dr. Cisneros las aguas, asegura que: "tres fuentes principales tiene esta ciudad de México, de cuyas aguas gozan sus vecinos, la de Chapultepec, la de Santa Fe y la de Azcapotzalco, que viene al monasterio y plaza de Santiago Tlatelolco, desde la huerta de Miguel de Alfaro". De aquí inferiremos, que en el primer siglo se perdió el agua de Churubusco, y que no bastando la de Chapultepec para el consumo de la ciudad, se habían traído las otras dos. La de Azcapotzalco no existe hoy ya; su falta es una de las causas que más han influido en la despoblación del barrio de Tlatelolco. En cuanto a la de Santa Fe, permanece todavía; el ayuntamiento compró la propiedad del bosque al cabildo eclesiástico de Valladolid (Morelia) en la cantidad de seis mil pesos, reconociéndoles sobre el importe del impuesto llamado sisa, de la que se pagan 300 pesos anuales al cura rector del pueblo.

No bastando con el tiempo estos solos manantiales se unieron los demás, de modo que el agua que por esa parte llega corre un buen espacio. En el monte de los Leones hay una presa donde se recoge el producto de los veneros de ese nombre, con una compuerta para darle salida; se calcula en cuatro surcos el agua que de allí sale, aunque se desperdicia casi la mitad cuando la obra está azolvada. Corre en seguida por un caño descubierto, pasa una barranquilla, el portillo del Lechero, y por un tajo poco profundo va a reunirse con la del Desierto; en el lugar de la pila repartidora hay una toma para la hacienda de San Borja, y poco más allá otra de un surco para el rancho de San José. Los principales veneros del agua del Desierto se nombran el Chicharco, Monarca y el Pretorio, juntándose con la de los Leones a poca distancia de la venta de Cuajimalpa. Desde alli corren unidas por un caño revestido de ladrillo en partes y en otras por la tierra, tapado de trecho en trecho, hasta el edificio del Molino Viejo, arriba del bosque de Santa Fe, adonde viene a reunirse a los últimos manantiales. Según la descripción del Dr. Cisneros, el repetido año 1618 "Nace, pues, el agua que llaman de Santa Fe, cerca del lugar de quien toma nombre esta fuente, en una quebrada que demora de este a oeste... y a un lado de esta quebrada, que mira a la parte meridional, declinando algo al occidente, sale de diferentes partes (aunque todas de una misma consideración), divididas en cinco manantiales, cuyos dos nacen cerca el uno del otro a la falda de un cerro de tierra con gran pujanza, y corren distancias de poco más de un tiro de ballesta, donde son infinitos los manantiales que en la falda del mismo cerro nacen bastantes a aumentar un gran concurso de aguas, y a poca distancia se junta otro que nace del mismo cerro, mirando siempre la parte meridional en lugar más alto que los tres referidos junto a una casa que está en el mismo sitio, y a distancia de diez varas sale el quinto manantial que hay de consideración porque si se hubieran de contar los muchos y pequeños que hay cerca de éstos fuera cosa prolija." Los manantiales de Santa Fe están cercados, las aguas caminan por las lomas de Santo Domingo, llegan al punto nombrado el Reventón de Belén, donde hay un socavón, después a la reposadera del Tinacal, por el Molino del Rey, y entran en la ciudad por el acueducto.

De parte de esta obra nos noticia la Gaceta de México del mes de mayo de 1735. "Hase concluido perfectamente (dice) en el molino de Nuestra Señora de Belén y Buenavista, arriba de la villa de Tacubaya, en el paraje nombrado Coscacuaco, la insigne obra de la conducción del agua, que desde los manantiales de Santa Fe baja a abastecer esta ciudad, y a la cual antes traía su corriente por una zanja descubierta con el peligro de ser hurtada de escaparse por donde hallase brecha, y de coger todas las inmundicias que encontrase nocivas a la salud del público; viene ya encañonada por un socavón o taladro, que corre el espacio de cuatro mil quinientos setenta y nueve varas, fabricado a costa de inmenso trabajo, y de gran cantidad de pesos, en el centro de los cerros, por donde sin desperdiciarse gota, y con toda limpieza purificada por los puros vientos, que por diez lumbreras se le comunican, sigue su manso curso desde los cárcamos del de Santa Fe, haciendo tránsito en los que en las quiebras son precisos, por quince hermosos fornidos arcos, hasta llegar al expresado molino de Belén, etc." Las aguas de los Leones y el Desierto se trajeron en 1786.

Las ordenanzas para el ramo se formaron por el ayuntamiento, y con informe del fiscal fueron aprobadas por el virrey duque de Alburquerque en 27 de octubre de 1710. El marco de agua para la medida por menor ya existía, puesto que había distribución hasta de una paja; mas debía haber en ello mucho desorden supuesto que el conde de Revillagigedo puso en darle organización sumo cuidado. De su orden se encargó al corregidor D. Bernardo Bonavía arreglase las tomas de agua concedidas; para cerciorarse mejor de la cantidad producida por una toma determinada, hizo varios experimentos el 5 de mayo de 1792, por medio del teniente coronel D. Miguel Constanzó, con asistencia del juez de arquerías D. Ignacio Iglesias, y de ello resultó "que la data equivalente a una paja ofrece una libra o cuartillo de agua por minuto, y catorce y medio quintales al día; que otra data de una pulgada de diámetro equivalía por diez y ocho pajas, pues daba diez y ocho libras en el propio término de minuto, algo más de doscientos cincuenta y nueve quintales en veinticuatro horas, cantidad que llenaría una fuente de cuatro y media varas en cuadro y una vara de altura en el discurso de un día natural, la que era más que suficiente al abasto de un molino para el uso de lavar sus trigos". El valor dado a cada merced o cinco pajas, es de 50 pesos al año.

Las aguas se reparten a la ciudad por medio de cañerías. Los caños se han usado de plomo o de barro, según las circunstancias y las diferentes opiniones de los tiempos. En la Gaceta de México del mes de junio de 1731 se leen los siguientes pormenores: "Deseosa la ciudad de México de obviar los daños que en la salud, casas y empedrados (con la destruida, antigua cañería de plomo) se experimentaban, determinó se recibiese información sobre qué materia sería a propósito para evitarlos, siendo su primaria atención la salud de sus republicanos; y recibida por su corregidor (entonces D. Ramón de Espiguel Dávila) a que concurrieron siete maestros de arquitectura, quienes unánimes declararon ser más seguro, aseado, sólido y permanente el conducto de barro; en esta conformidad, por lo tocante a la salud, se hizo consulta al real tribunal del protomedicato, quien declaró no hallarse en el barro cosa que pudiese contravenir a ella, y deberse conducir el agua por arcaduces de esta materia, de cuya respuesta, habiendo dado cuenta al Excmo. Sr. marqués de Valero, en consulta de 24 de noviembre de 1718, mandó su excelencia por un decreto de 20 de junio de 1719 pasase al señor fiscal, y con su determinación se remitió, por voto consultivo, al real acuerdo, quien lo dio diciendo: nombrase su excelencia un señor ministro que hiciese más diligencias con personas en quienes cesase la sospecha, que en los maestros alarifes por interesados en la obra concurría, con lo que se conformó su excelencia, y por su decreto de 8 de febrero de 1720, mandó: que por hallarse ocupados los señores ministros, ejecutase esta diligencia el regidor D. José Antonio Dávalos y Espinoza, del orden de Santiago (entonces alcalde ordinario), quien recibió nueva información de ocho sujetos capaces, experimentados e inteligentes, y algunos profesores de medicina y matemáticas, cuyas respuestas se presentaron a su excelencia, en consulta que remitió al abogado fiscal, y su respuesta, por voto consultivo, al real acuerdo, quien lo dio aprobando la cañería de barro; con el que conformándose su excelencia por su decreto de 9 de abril de 1720, pasó al ayuntamiento, quien habiendo tomado algunas providencias sobre este negocio, no dio el paso por ciertos inconvenientes, hasta que el año pasado de 1730, su celoso actual corregidor, marqués de Guardiola, hizo instancia sobre que se ejecutasen nuevas diligencias extrajudiciales, y a este fin se tuvieron varios cabildos, de que resultó que se hiciesen las cañerías de barro, y se diese esta comisión al referido D. José Antonio Dávalos, cuya pericia, capacidad, celo y desinterés se han experimentado en otras ocasiones; y habiendo consultado al excelentísimo señor marqués de Casa-Fuerte esta determinación con parecer del señor fiscal, la aprobó; y movido de su gran celo del bien de la república, le mandó al expresado D. José (quien por hallarse quebrantado de salud se excusaba) tomase a cargo esta empresa, en cuyo obedecimiento pasó a las oficinas de alfareros, para hacerse capaz del modo de la maniobra y calidades de la greda, y haciendo fabricar algunos caños que no salieron a gusto por la corta longitud, y muy poco espesor, éste no ser igual, ser fabricado en la rueda a la mano, contener algún agua por ser un diámetro mayor que otro, y ser a macho y hembra, y así cosas difícil si se rompe uno poner en su lugar otro; discurrió el modo de cilindros de cierta composición de greda, arena y plumilla, que después de experimentar el fuego dos veces, una al jagüete y otra al vidrio, quedan de cuarenta y cuatro dedos de longitud, dos de espesor igual en toda la figura, y diez de diámetro, que con poca diferencia hacen cinco pesos o naranjas de agua, dos cortes de dos dedos, uno en cada boca del cilindro, así por la parte cóncava, como por la convexa, para que ajuste uno en otro, unidos con el azulaque, ceñidos con hilo de Campeche, y esta juntura abrazada con una gárgola o anillo de diez dedos de longitud, dos de espesor y quince de diámetro, que puesta a proporción se calafatean por uno y otro lado, con el mismo betún, quedándole seguridad y firmeza admirable. Y principiados a fabricar en esta forma, se dignó la benignidad del excelentísimo señor virrey (con el deseo de la consecución de ese importantísima providencia) de concurrir a ver trabajar, observando las mixturas de greda, arena y plumilla, y proporciones y medidas, y la gran facilidad de la operación en los modelos, aprobando el discreto designio de su científico director, y aplicó dos mil pesos de una multa para esta obra, con lo que se trabajó con esfuerzo, y fabricados los necesarios al destinado tramo desde la caja del agua de Santa Isabel hasta la pila pública, se dio principio a su asiento el día 3 de abril de este año de 1731, abriendo vara y media de profundidad en el terreno, y solidado este con cimiento de mampostería de una vara de latitud y media de alto, cargaron sobre él los caños, que se resguardaron por los lados con piedras de cantería blanda de treinta y seis y de cuarenta dedos de longitud, veintiséis de latitud y ocho de espesor (macizados con lechadas finas y tezontlales, la latitud de veinticuatro dedos) para que la tenayuca de cuatro de espesor, asentada sobre las dos piedras laterales, no cargase sobre el macizo de los caños, y resistiese cualquier peso, sin ofenderles, llenando el resto de la zanja de tierra y su empedrado: toda esta admirable máquina, en que se han gastado seis mil setecientos pesos, cuyo tramo desde la caja hasta la pila tiene mil trescientas cinco varas en que se repartieron seis alcantarillas, y con los que en ella se embebieron (se asentaron mil seiscientos ocho caños), se finalizó el día 23, y a las tres de la tarde se soltó el agua en la magnífica hermosa pila, que se estrenó el día 25 de agosto de 1713, y continúa estos días en abundancia, de donde se conducirá por acueductos de la misma materia a las del real palacio y plaza del Volador."


(Tomado de: Lafragua, José María, y Orozco y Berra, Manuel - La Ciudad de México. Prólogo de Ernesto de la Torre Villar, colaboración de Ramiro Navarro de Anda. Editorial Porrúa, S. A. Colección “Sepan Cuantos…” #520. México, 2014)

jueves, 13 de agosto de 2026

El cartel taurino en el siglo XIX

 


El cartel taurino en el siglo XIX 


José Francisco Coello 


¿Quién torea el próximo domingo? ¿Quiénes integrarán la cartelera la siguiente temporada? Esas incógnitas tienen respuesta cuando salen de las imprentas los carteles, en diferentes tamaños, que más tarde van a ser colocados en sitios donde los aficionados puedan enterarse de la participación de las figuras y la presencia de los encierros programados para la tarde de toros más inmediata. Gracias a esta convocatoria, el público se "retrata" inmediatamente en las taquillas de venta de boletos. 

En España los carteles anunciadores de toros surgen en 1737, y en la Nueva España los primeros avisos se publican durante la temporada de 1769; pero no es sino hasta 1815 cuando adquieren la formalidad de carteles. 

El cartel es un documento impreso que se convierte en anticipo del espectáculo taurino. Ilustrado con grabados, pinturas o fotografías, en su modalidad de "tira de mano", ofrece soberbias explicaciones de la futura tarde torera, destacando el nombre del torero de fama o la celebridad del encierro a lidiarse. Al paso de los años este anuncio se entronizó como aliado de la fiesta taurina, ya que se utiliza como instrumento de comunicación masiva para todos los que desean asistir a la plaza, convocados por el efecto fascinante que ejerce las leyendas representadas en ese vehículo de publicidad. 


El cartel taurino en el siglo XIX 

El toreo es un tema inagotable debido a las pasiones que desata. Desde el siglo pasado se ofrecía, a través del cartel, toda la información acerca de los protagonistas de la fiesta. Esta convocatoria era recreada con gran imaginación cada tarde de toros. 

Los autores del cartel taurino decimonónico manejaron un lenguaje coloquial admirable que logró trascender a todas las capas sociales. Dos de las plazas de toros, la de San Pablo, que funcionó de 1788 a 1821 y de 1833 a 1864, y la del Paseo Nuevo, de 1851 a 1867 -año de la prohibición que se impuso a las corridas de toros en la Ciudad de México-, se convirtieron en sitios de reunión muy concurridos. 


las 30 o 40 escenas que se conocen en los carteles realizados de 1855 a 1867, y que aparecen reproducidas en su mayoría sin firma, es muy probable que hayan sido recreadas por el trazo de dibujantes tan reconocidos como Ignacio Cumplido, Alejandro Casarín, Santiago Hernández, Constantino Escalante, José María Villasana, Campillo, iriarte y Luis G. Inclán. Al revisar la hemerografía decimonónica mexicana, verdaderas joyas del arte popular, encontramos gran semejanza entre los rasgos que aparece en dichos carteles con el resto de la obra de los autores mencionados. 

Las obras de José Guadalupe Posada y de Manuel Manilla enriquecieron estéticamente -a su manera- el cartel taurino de finales del XIX y comienzos del XX. Estos artistas populares, después de burilar las gestas taurinas del momento, se encargaron de apresurar en la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo la salida de "hojas volantes" donde diestros como Ponciano Díaz o Rodolfo Gaona se convertían en el foco de atención. 


En el cartel taurino del siglo XX fue decisiva la presencia del español universal Carlos Ruano Llopis avecindado en México, que hizo escuela, y su legado es de un valor incuestionable en lo que se refiere a su obra cartelista. Difundir su obra en infinidad de carteles es brindarle un merecido permanente homenaje. Entre sus alumnos más destacados estuvo Antonio Navarrete. Asimismo, Pancho Flores también forma parte del catálogo de los pintores cuyo trabajo es imprescindible para ilustrar el cartel taurino. 

En 1994 el INBA lanzó una convocatoria que dejó como experiencia el legado de Pinturerías, el cual reúne a importantes artistas de talla nacional e internacional. Este trabajo se reproduce actualmente en los también denominados "avisos al público" de la plaza de toros México, con nuevas tendencias plásticas y artísticas además de las tradicionales. 

El cartel taurino es pues un testimonio histórico que nos permite acercarnos anticipadamente a la corrida venidera, pero también es una evocación del pasado que no sólo se limita a informar quiénes participaron en tal o cual evento, sino que permanece como evidencia de las hazañas y cúmulo de las añoranzas para los amantes de la fiesta brava. 


José Francisco Coello Ugalde, maestro en historia de México por la UNAM, es investigador del acontecer histórico de la fiesta taurina en México.


(Tomado de: Coello Ugalde, José Francisco: El cartel taurino en el siglo XIX. México en el Tiempo. Revista de historia y conservación. Año 5 número 32, Editorial México Desconocido, S. A. de C. V. México, D. F., 1999)

lunes, 10 de agosto de 2026

Juegos de envite, palenques y tahúres

 


Juegos de envite, palenques y tahúres

Durante la colonia fueron popularísimos los juegos de envite, es decir, esa clase de juegos en donde ocurre una suerte de puja de postura, de apuestas para derrotar al contrario a partir de la confianza en la suerte propia. Es el reino, pues, de los juegos de azar que entrañan la búsqueda de una ganancia personal. Tal reino pronto extendió su dominio en el territorio novohispano y muy temprano también comenzó a despertar recelos y censuras. Dos modos principales tiene esta práctica. El más extendido es el de las cartas, el de los naipes o la baraja, llegando a México gracias a la afición de Cortés y sus soldados. La baraja, cuenta Francisco de Luque Fajardo, sería "instrumento común de la discordia, pertrecho de una guerra civil entre vecinos, mensajero de rebeliones y motines, intérprete que rompe las paces, contraviniendo a sus capitulaciones". Lo cierto es que los cuatro palos de la baraja (bastos, espadas, copas y oros) fueron sobados y buscados por integrantes de todas las clases sociales, hasta hacer que los naipes fueran prohibidos y a la vez seguidos por una cauda de espectadores esperanzados, anhelantes del barato, una suerte de regalo que los jugadores ofrecían a los que miraban el curso de sus habilidades e incluso, en ocasiones, les servían en la distribución de cartas. 

Al respecto habrá que recordar estas líneas de El Buscón de Quevedo: "Es de ver uno de nosotros en una casa de juego, con el cuidado que sirve y despabila las velas, trae orinales, cómo meten naipes y solemniza las cosas del que gana, todo por un triste real de barato." En Nueva España se jugaron varias modalidades, como las "primeras", las "pintas", la carteta", los "albures". 

El juego de dados fue siempre condenado por el poder, en medida proporcional a la popularidad que adquirió. Tal vez su sencillez -la tirada de las piezas mallarmeana sólo excepcionalmente es una apuesta poética-, tal vez la facilidad con que podían lograrse trampas (los famosos dados cargados, alterados, que llegarían a influir en los posteriores volados callejeros y escolares), ocasionaron que las autoridades del virreinato dictaran medidas en contra de su práctica "aborrecible". Como suele ocurrir, las prohibiciones fueron tan inefectivas como reiteradas. En los garitos donde reinaban tahúres y fulleros (hacedores de la flor de la baraja), la tirada de dados fue también fuente de grandes pérdidas para muchos, y de ganancias casi siempre exclusivas de adiestrados tiradores

Entre los juegos de envite, los entregados a los vicios y a los vuelcos del azar, el de los gallos ha sido en nuestro medio el que ha tenido mejor éxito, con todo y las infaltables prohibiciones que la Corona española y las autoridades posteriores han dictado. María Cristina Sarabia Viejo cuenta que la afición a este juego "estaba tan extendida que no bastaban los palenques públicos y con frecuencia existían casas grandes, propiedad de particulares dedicados al comercio y de coymes (dueños de casas que alquilaban las barajas al asentista de naipes y con frecuencia se dedicaban al préstamo de cantidades a los jugadores), adonde acudía mucha gente para jugar a los gallos y a los naipes". En las plazas públicas la gente llegó a arriesgar, en la Colonia, grandes cantidades en favor de “su gallo”.

(Tomado de: Reyes, Juan José - Cuestión de suerte, Editorial Clío, libros y videos S. A. de C. V., México 1997)

jueves, 6 de agosto de 2026

Ahora me cumples o...

 


"Ahora me cumples o me dejas como estaba"

Se usa para instar a alguien a que cumpla una promesa cualquiera. 

Quizá entabló esta demanda por primera vez una mujer que le pedía a su galán que hiciera efectivo su ofrecimiento de casarse con ella o que viera el modo de dejarla doncella, como era antes. De ahí que los hombres que sólo quieren pasar el rato o descargar sus didimos, sin compromiso, imploren: 


Santa Bárbara centella, 

que del cielo fuiste estrella, 

líbrame de una doncella.


Esta plegaria es transformación que ha hecho el pueblo de otra que se reza cuando hay tormenta con rayos: 


Santa Bárbara doncella, 

que del cielo fuiste estrella, 

líbrame de una centella.


(Tomado de: Jiménez, Armando - Dichos y refranes de la picardía mexicana. Editorial Diana S..A. México, Distrito Federal, 1982)

lunes, 3 de agosto de 2026

Adhesión al Plan de Casa Mata, 1823

 


Adhesión al Plan de Casa Mata

[Se propone la reinstalación del Congreso y la facultad de elegir nuevos representantes.]


José Antonio Echavarri


Los señores Generales de División, Jefes de Cuerpos sueltos y oficiales del Estado Mayor, y uno por clase del Ejército, reunidos en el alojamiento del General en Jefe para tratar sobre la toma de Veracruz, y de los peligros que amenazan a la Patria por la falta de representación nacional, único baluarte que sostiene la libertad civil; después de haber discutido extremadamente sobre su felicidad, con presencia del voto general, acordamos en este día lo siguiente:


Artículo 1°. Siendo inconcuso que la soberanía reside exclusivamente en la Nación, se instalará el Congreso a la mayor posible brevedad. 

Artículo 2°. La convocatoria se hará bajo las bases prescritas para las primeras. 

Artículo 3°. Respecto a que entre los señores diputados que formaron el estinguido Congreso, hubo algunos que, por sus ideas liberales y firmeza de carácter se hicieron acreedores al aprecio público, al paso que otros no correspondieron debidamente a la confianza que en ellos se depositó tendrán las provincias la libre facultad de reelegir los primeros, y sustituir a los segundos, con sujetos más idóneos, para el desempeño de sus arduas obligaciones. 

Artículo 4°. Luego que se reúnan los representantes de la Nación, fijarán su residencia en la ciudad o pueblo que estimen por más conveniente, para dar principio a sus sesiones. 

Artículo 5°. Los Cuerpos que componen este ejército, y los que sucesivamente se adhieran a este Plan, ratificarán el solemne juramento de sostener a toda costa a la representación nacional y todas sus decisiones fundamentales. 

Artículo 6°. Los jefes, oficiales y tropa, que no estén conformes con sacrificarse por el bien de la Patria, podrán trasladarse a donde les convenga. 

Artículo 7°. Se nombrará una comisión con igual copia en la plaza de Veracruz, a proponer al Gobernador y corporaciones de ella lo acordado por el Ejército, para ver si se adhieren a él o no. 

Artículo 8°. Otra a los jefes de los Cuerpos dependientes de ese Ejército, que se hallen sitiando el Puente y las villas. 

Artículo 9°. En el interin contesta el Supremo Gobierno de lo acordado por el Ejército, la Diputación Provincial de esta Provincia será la que delibere en la parte administrativa, si aquella resolución fuese de acuerdo con su opinión. 

Artículo 10°. El Ejército nunca atentará contra la persona del Emperador, pues lo contempla decidido por la Representación Nacional. 

Artículo 11°. Aquél se situará en las villas, o en donde las circunstancias lo exijan, y no se desmembrará por pretexto alguno, hasta que lo disponga el Soberano Congreso, atendiendo a que será el que lo sostenga en sus deliberaciones.



(Tomado de: Briseño Senosiain, Lillian; Ma. Laura Solares Robles y Laura Suárez de la Torre (investigación y compilación) - La independencia de México: Textos de su historia. Tomo III El constitucionalismo: un logro. Coedición SEP/Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. México, D.F., 1985)

jueves, 30 de julio de 2026

Acarreo

 



Acarreo

Práctica políticamente incorrecta que deriva siempre en fraudes no sólo electoreros sino sociales. "Fueron acarreados y luego ni les cumplieron." En nuestras sociedades el acarreo toma todas las formas posibles e imaginables: para que voten, para que no voten, para hacerse de allegados, para quitarles a sus adversarios, para hacer multitud y caos. Es una práctica socorrida donde la gente es convocada al ritual de las promesas, de la fe ciega y las necesidades. El acarreo es el viaje en autobús de las ilusiones y las esperanzas, es el tour ilusorio de los cambios que los políticos aprovechan a su favor sin necesariamente hacer ninguno. 

Los beneficios del acarreo es que los convocados asumen el acto como un día de fiesta, como un paseo familiar, vecinal e incluso municipal que no pagan, aunque el costo resulta ser muy alto. Como el fin justifica los medios, ser acarreado puede traer la posibilidad de un viaje en autobús con alimentos incluidos para conocer zonas alejadas en su visita o deseos por venir, pero que nunca llegan. El objetivo del acarreo es incidir en el voto, en la decisión individual, y el acarreado quizá tampoco cumpla el perverso fin, pero tanto acarreador como acarreado son felices en el ritual del caos. 


(Tomado de: Loaeza, Guadalupe - El ABC de las y los mexicanos. Random House Mondadori, S..A. de C. V., México, Distrito Federal, 2007)

lunes, 27 de julio de 2026

Angélica María



 Angélica María, la Novia de México 

La chava moderna pero recatada que se volvió modelo a seguir en la década de los sesenta. La novia perfecta. La niña que todas las madres mexicanas querían para sus hijos. Pero no bastaba con su imagen, había demostrado su talento, desde sus primeras actuaciones en cine, cuando apenas tenía cinco o seis años en las películas Pecado, Mala semilla y Los gavilanes. Desde entonces se empezaba a perfilar como una gran estrella, y ya nunca dejaría de despuntar. Otros filmes como Cinco de fresa y uno de chocolate y Mi esposa y la otra lo confirman.

Sus éxitos musicales "Edy, Edy" y "Johnny el enojón" la convirtieron en la popular rockera y baladista que mereció el sobrenombre de "La novia de México”.

Su carisma se apoderó también de la televisión, donde logró éxitos como Cartas de amor (su primera intervención), Muchacha italiana viene a casarse, Ana del Aire y la segunda versión de Corazón salvaje (también estelarizó la versión cinematográfica).

Con 60 películas y casi 50 discos de larga duración a cuestas, la estrella de Angélica sigue presente. Su interpretación de La mujer del año en teatro y sus actuaciones en las telenovelas La antorcha encendida y Bendita mentira han venido a recordarnos que el talento no piensa abandonarla. 

Blanca Gómez


(Tomado de: Gómez, Blanca - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

jueves, 23 de julio de 2026

Secretos y otras hierbas

 


Secretos y otras hierbas 

Ya está arriba, a veces sin permiso del operador, pues no lo pide; su edad indefinida lo mismo puede ser los 18 años, los 25 que los 30; un saco azul de ligera tela entre cazadora antigua y chamarra moderna le da paquete, la camisa blanca de cuello abotonado pero sin corbata, el cabello negro y liso, trigueña cenicienta la piel de la cara; los ojos vivos, el labio ágil, mediana la estatura. Una maleta de nailon, tipo viaje aéreo, lo acompaña, y un folleto bulle inquieto en su mano derecha. 

"Señores pasajeros: disculpen que les distraiga su amable atención, vengo ofreciendo a ustedes El maravilloso antiguo formulario azteca de yerbas medicinales, manual imprescindible de los secretos indígenas". 

Todos soltado de sopetón. En efecto, alcanza a verse y leerse la carátula blanca del folleto, donde en título rojo se anuncia: Antiguo Formulario Azteca de Yerbas Medicinales...

Después de la carátula viene el texto que naturalmente no se puede ver ni leer, pero el de la voz se encarga de acotar:

"Aquí en estas páginas encontrarán los enfermos crónicos el esperado remedio para sus enfermedades, que hasta ahora no han podido curar, porque es bien sabido de los señores pasajeros que nuestros antepasados aztecas encontraron en las hierbas el secreto milagroso de aliviar los padecimientos que tenían, y esto mucho antes de la era moderna en que aparecieron las medicinas de patente que se venden en farmacias y droguerías a precios que la gente pobre y enferma no puede comprar si no es haciendo grandes sacrificios".

Los señores pasajeros unos miran al elocuente orador con ojos maliciosos de a mí no me ves la cara de tarugo, ni creas que me la pegas; otros simplemente lo miran con frialdad; algunos reflexionan que ese hombre habla como un libro abierto, con la pura verdad, pues no hay como las yerbas medicinales; y a los que pudiéramos llamar activos pian pianito les van creciendo las orejas del interés y la complacencia:

-Irene, lo que yo andaba buscando: algo de las hierbas curativas.

-Pos ándale, cómprale uno.

Y como si el vendedor las adivinara:

"Por sólo cinco pesos el antiguo formulario de plantas medicinales que revela los secretos de nuestros antepasados para arrojar las piedras de los riñones, desbaratar los cálculos biliares, hacer que los niños arrojen las lombrices que tanto los debilitan, conocer las propiedades del limón para la debilidad sexual y el derrame de la bilis, y las yerbas extraordinarias que hacen que crezca el pelo para que ya no haya calvos. El guayacán para la tisis, el cuachalalate para las enfermedades de las señoras y todo por sólo cinco pesos".

Las señoras Irene y Clotilde abren sus portamonedas.

"Si ustedes, señores pasajeros, van a las calles de Guatemala entre Argentina y el Carmen, allí se los venderán por el doble o el triple; yo se los vengo ofreciendo en esta mínima cantidad para ayuda a los enfermos, para que sanen rápidamente".

Irene y Clotilde no esperan más.

-Oiga, a ver: denos uno.


Gato por liebre 


Otro, aunque puede ser el mismo -pues la oferta varía a ritmo de la producción y el consumo, o sencillamente por las reservas o "sobrantes" de puestos de periódicos, librerías y editoras-, es el vendedor que apenas pone pie en el estribo del camión y ya está voceando el estribillo automático.

"¡Variedadeess! ¡Varieeeedadsss!"

"La revista que vale cinco pesos llévela usted por un peso. Oferta de propagandaaa. Profusamente ilustrada a todo color, papel de lujooo. Recetas escogidas para la buena mesa. El último grito de la moda. La vida de Elizabeth Taylor y Richard Burton. Oferta por un pesooo. Llévela por un pesooo. Los dos últimos números por uno cincuentaa. Llévese dos por uno cincuentaa. Cada número con una novela completa de Corín Tellado. Una novela completaa!".

El pregonero muestra en lo alto la revista, despliega rápidamente sus páginas para que el pasaje se dé un quemón. El pregonero, lo que se dice un hacha, un lince, un lobo de la mercadotecnia, ha ido mezclando con estrategia digna de director de relaciones públicas los ingredientes de su recitado: páginas a todo color; recetarios de alta cocina; figurines de la última moda y patrón para confeccionarse precioso vestido en casa sin recurrir a la modista cara e informal; y el argumento irresistible: una novela completa de Corín Tellado. 

En cuanto la primera clienta se anima y desata la timidez haciéndole "pst, pst", otras dos seguirán en la demanda. Y ya no importará que los dos ejemplares por 1 peso 50 centavos sean del año del caldo, las recetas para servirse en el real comedor del Palacio de Buckingham, a precio de libras esterlinas, y los vestidos para lucirse en el concurso -vestido- de Miss Universo.

Cuadernos, revistas, folletos, libros.

Subió nuestro hombre, traje y hasta corbata, ambos acabándose de malos tratos y tristeza, desflejándose, desvaneciéndose; pero confiriendo al personaje aire de gravedad y competencia, como conviene a un vendedor de libros. 

"...y lo que cuesta en librería veinticinco pesos yo se los vengo ofreciendo aquí en la mínima cantidad de cinco pesos, como oferta de la Editorial Azteca. Especial para esta época de exámenes en que los estudiantes no tienen a quien recurrir para que los auxililen convenientemente. Cinco pesos solamente lo que en cualquier librería de 5 de Mayo y en la misma Editorial Azteca, que los ofrece ahora como oferta de propaganda, cuesta veinticinco pesos. ¿Quién quiere el suyo? Para ayudarse en los exámenes. Para que no pague veinticinco pesos"...

-Pst, pst -hace una muchacha-, venga señor.

El libro luce en la carátula gris a buenas letras azul rey, el título.

Segundo curso de matemáticas 

Álgebra-Tabla de logaritmos 

Luce encerrado en sobre de plástico que lo ciñe fuertemente; hay necesidad para hojearlo o de un cortapapel o de uñas afiladas; la señora mamá que acompaña a su hija hace uso de este último instrumento. El libro no tiene de matemáticas, álgebra y tabla de logaritmos sino las pastas, porque lo que éstas encierran es el álbum Las Maravillas del Mundo, editado por Pasteles y Bizcochos, S. A.


(Tomado de: Cortés Tamayo, Ricardo (texto) y Alberto Beltrán (Dibujos) – Los Mexicanos se pintan solos. Juego de recuerdos I. El Día en libros. Sociedad Cooperativa Publicaciones Mexicanas S.C.L. México, D. F., 1986)

lunes, 20 de julio de 2026

Peñón del Rosario, Tlaxcala

 


Peñón del Rosario, Tlaxcala 

Descripción del lugar.- En la Sierra de Acopinalco o de Tlaxco en Tlaxcala, ya en las cercanías del poblado de Acopinalco del Peñón, está enclavado este peñón, una de las cumbres poco visitadas en relación con su belleza y posición geográfica. 

Cómo llegar.- El Peñón se encuentra a 6.5 Km de Tlaxco y a 25 km de Apizaco, al cual se llega por dos carreteras desde la Ciudad de México: la autopista a Puebla, saliendo en San Martín Texmelucan y pasando por Tlaxcala o bien por la de México por la de Texcoco-Calpulalpan. Al llegar al pueblo El Peñón, se deja la carretera para entrar por una calle paralela que se dirige al norte, en busca de la cañada principal. Como dato curioso, en una casa de techos de tejamanil, que llama la atención, se puede dejar el vehículo. 

La ruta se inicia por el fondo de la cañada donde se entra el bosque de pino, otra vereda que se le une, menos marcada, sube a la izquierda para seguir el recorrido. Continúa bordeando las grandes paredes del Peñón, al terminar éstas, de pronto, ganan altura para encontrar una vereda en filo que viene del Rancho del Rosario. 

Siguiéndola hasta el final, se llega a la base del Peñón por la parte posterior, aquí empieza prácticamente lo mejor del ascenso. La vereda sube entre un laberinto de peñas bastante empinadas, y aunque en algunas ocasiones hay que utilizar las manos, el ascenso es sumamente seguro. Ya en la cima, una pequeña escalera hecha con troncos ayuda a encontrar la cumbre de 3,380 msnm. Un extraordinario panorama domina la cima, abajo se puede admirar el Peñón del Loro y Los Gavilanes. 

Equipo necesario.- El que se requiere para media montaña. Este recorrido es ideal para aquellas personas que aunque no tengan experiencia en el montañismo, puedan disfrutar recorriendo a pie los senderos. Se recomienda llevar una piolita para facilitar el ascenso. 

Servicios existentes.- Ninguno. Se pueden encontrar en Apizaco restaurantes y hoteles. 

Duración de la excursión.- La mejor época del año para realizar este recorrido es la de secas. Se puede hacer en uno o dos días. El ascenso a paso moderado, se lleva a cabo en tres horas y media, aproximadamente.


(Tomado de: Guía México Desconocido, edición especial, Guía número 22, lugares para excursionar. Editorial Jilguero, S.A. de C.V., México, Distrito Federal, 1995)


Un video del Peñón del Rosario, AQUÍ

jueves, 16 de julio de 2026

Teresa Hernández Antonio

  


Recordando a Teresa Hernández Antonio 

Por Arturo Rivas 


La revolucionaria Teresa Hernández Antonio fue una militante destacadísima de la Brigada Roja agrupación, de la Liga Comunista 23 de Septiembre que operó en el Distrito Federal y estados circunvecinos. 

A Teresa Hernández la conocí años antes, en el fragor del Movimiento Estudiantil de 1968. Cuando los activistas de la Preparatoria N° 9 de la UNAM forzaron y se posesionaron del taller de impresión de esa escuela y, como pudieron, echaron a funcionar su pequeña imprenta. La mayoría de esa cuadrilla de improvisados impresores era del sexo femenino, y Teresa de las más entusiastas. Sin embargo, la inexperiencia impidió sacar ventaja provechosa de esa máquina y a los pocos días dejó de funcionar. Pero ello no desalentó a estos artífices de Gutenberg y, de inmediato, se coordinaron con los estudiantes de la cercana Unidad de Zacatenco, del instituto Politécnico Nacional. Pronto la Prepa 9 se vio invadida por cuantiosos activistas de las más diversas escuelas; y con ellos, como por arte de magia, también mimeógrafos, tintas y papeles. De ese taller salían diariamente kilos y kilos de octavillas, manifiestos, proclamas, carteles, engomados, pancartas, volantes, etc., etc. Se trabajaba ininterrumpidamente las 24 horas del día; los voluntarios sólo paraban para las necesidades más elementales, dormían pocas horas sobre los montones de papel y continuaban con la faena. 

Ese entusiasmo se mantuvo durante el mismo tiempo que duró el Movimiento Estudiantil. Pero el verdadero motor de esa actividad siempre fue ese puñado de muchachas y muchachos idealistas de "la 9". Eran incansables, inteligentes, disciplinados y también muy alegres y bulliciosos. Y Teresa Hernández Antonio, con ellos. 

Fue en esos días cuando Teresa inició su noviazgo con David Jiménez Sarmiento, el líder más carismático de esa escuela universitaria. Ese amor de ellos surgió y desarrolló enmedio de los mítines, las lecturas socialistas, los debates, las interminables asambleas, las marchas demandantes de libertades ciudadanas, las consignas pintarrajeadas en las paredes y los cánticos rebeldes. Fue cuando estaba prohibido prohibir. 

Después, como es del conocimiento general, las lozanas voces de ese portentoso movimiento estudiantil y popular fueron reprimidas y pisoteadas por el autoritarismo gubernamental. El pueblo mexicano fue burlado y matado por sus propias autoridades, una vez más. 

El estudiantado asimiló la derrota y volvió a las aulas. También Teresa y David retomaron sus estudios, pero ahora con una hija recién nacida. Se habían casado -para disgusto de sus propias familias- e iniciaban vida marital, que sólo la muerte interrumpiría. 

Ella procedía de una familia de clase media acomodada y pretenciosa; era una güerita modosita y educada, gustaba de tocar piano (había piano en su casa). David, por el contrario, derivaba de una familia proletaria, del arrabal, del mal comer y vivir al día. Tiempos difíciles enfrentaba el matrimonio de Teresa y David. Él consiguió un modesto empleo con el que mantenía dignamente a su nueva familia, y continuaba tozudamente con su formación académica; aspiraba a graduarse como economista. Ella atendía amorosamente a su hija y hogar, y por las tardes asistía a la escuela, sentía el llamado de la sociología. Además, ambos incrementaron también su actividad política. 

Para muchos, la represión brutal al Movimiento del 68 y demás movilidades de en esa época (la de los médicos, la de los ferrocarrileros, los copreros, el asesinato de Rubén Jaramillo, etc.) había demostrado el verdadero carácter del Estado mexicano: burgués, reaccionario y  represor. Sin ninguna viabilidad para las necesidades democráticas de la sociedad. Entonces la lucha armada fue vista como un camino necesario por mi generación. 

Cuando yo decidí incorporarme a la guerrilla, mi primera alegría fue constatar allí la amplia presencia del sexo femenino. Mi segunda sorpresa agradable fue reencontrarme también allí a Teresa Hernández Antonio, siempre con su inseparable esposo David Jiménez. 

En la Liga Comunista 23 de Septiembre, la presencia de las mujeres era cotidiana. Esa presencia femenil, natural y militante, le confería a la Liga unas maneras, un vocabulario y un olor distintivos que impedía la vulgaridad y los desplantes machistas, que muchos de nosotros pretendíamos justificar por la clandestinidad y actividad militar. ¡Qué orgullo concurrir a la utopía juntamente con estos seres! No sólo su belleza e inteligencia, sino por su característico pensamiento, sinuoso, perspicaz, alegre y malicioso para llegar a conclusiones sorprendentes. Ellas siempre nos regalaron nuevos argumentos más angelicales, y también más endemoniadamente atravesados. Igual de disciplinadas, igual de valientes, igual el temple y la entereza. Estas guerrilleras le dieron a la palabra compañera otra connotación. 

Era tan amplia la comparecencia femenina, que existieron en la Liga comandos integrados exclusivamente por mujeres. Y no pocas de ellas figuraron en las diligencias regionales y nacional.

Teresa Hernández Antonio, con una bebita de dos o tres años y, además, con un nuevo bebé recién nacido, participó en varias acciones -expropiaciones, les decíamos-, primero con el comando "Lacandones" y luego en la Liga. Este tipo de acciones demandaron siempre de un alto grado de sorpresa, brevedad y contundencia por lo que se requirió previamente de investigaciones y preparación minuciosas. Era en la planeación de estos operativos donde la mente calculadora, curiosa y observadora de Teresa se desplegaba en toda su magnitud, y siempre fueron exitosos. 

Pocos con la capacidad, energía, disciplina y entrega a la Revolución como Teresa Hernández Antonio. Ella llegó a comandar simultáneamente a varias células de la Brigada Roja; y téngase en cuenta que capitanear cualquier célula de esta Brigada Roja era tarea más que dificultosa ¡Allí, hasta el más chimuelo mascaba rieles!

Años después, preso yo en la cárcel de Lecumberri, me enteré de la trágica muerte de esta admirable revolucionaria. Que cayó en combate contra las fuerzas gubernamentales; que Teresa junto con el también dirigente Adolfo Lozano Pérez, Mariano, cayeron en una emboscada -ella, tan precavida y ducha-; que se suscitó el enfrentamiento en Ciudad Universitaria, durante una exposición canina; que los camaradas usaron sus armas de fuego, pero la desventaja fue abrumadora; que sus cuerpos mostraban el tiro de gracia. En fin, ¡Qué pérdida! 

Quiero terminar la evocación a Teresa Hernández Antonio con estas líneas, que son de la autoría de Fernando Pineda Ochoa, camarada del Movimiento de Acción Revolucionaria: 


¿Cómo imaginarte antes 
                                            compañera? 
¿Eras buena?
                        Eres mejor ahora 
Tus manos 
                de madre 
                                de hermana 
                                                     de hija 
                                                                de novia 
Recogieron el fusil 
                                    del comandante Guevara. 
La ternura atesorada mezquinamente 
                                    para el macho se derrama...
Amorosamente se diluye 
                                repartida para todo aquel que lucha. 
Estás presente 
                        Mujer 
                                   Camarada 
                                                    Compañera. 
La miel de tu palabra 
                                    la silvestre fruta de tu boca 
Cuerpo frágil ceñido 
                                    al arma 
Una granada de adorno 
                                        una gorra de campaña 
Te entrego todo mi amor 
                                            Compañera 
                                                                Proletaria.


Muchas gracias por su atención.


(Tomado de: Aguilar Terrés, María de la Luz (compiladora) - Guerrilleras. Antología de testimonios y textos sobre la participación de las mujeres en los movimientos armados socialistas en México, segunda mitad del siglo XX. Ciudad de México, 2014).