lunes, 21 de septiembre de 2026

Agarrar

 

Agarrar 

Aun cuando se trata de un verbo transitorio, para muchas y muchos mexicanos es un indicativo trascendente en una conversación. Existe como una elocución muy mexicana. Cualquier charla informal se puede sintetizar en un "agarra y me dijo y que agarro y le contesto”.

Esta expresión, que en el fondo no dice, no explica, no expresa nada singular o genuino, si le pone mucho sabor a una conversación de lo más informal, casual y personalísima. Es una muletilla que ya se volvió patrimonio lingüístico de los mexicanos. 

Vamos a recrear un ejemplo: 

“Que agarra y me dice: "¿Qué hacías con él?", comenta una chica a su amiga. "Entonces que agarro y que me pongo bien nerviosa y que agarro mi bolsa y que abro la puerta del carro y él que agarra y me agarra del brazo y me dice: "No te hagas tonta, a mí no me ves la cara, te advierto que si me entero de algo, agarro a golpes al güey ese". Y yo que agarro que me pongo a llorar de los nervios... y que agarra y me dice: "Ya cálmate, no me saques de onda... mejor agarra tus cosas y bájate del carro, ahí muere... mejor llégale". Y agarra y que me abre la puerta del coche y que agarro y que me bajo.”

Esta expresión en verdad se convierte en un hilo conductor de las conversaciones, le da un ritmo y un toque hasta de misterio, digamos que no sólo atrapa al interlocutor sino que otorga un sentido melodramático al relato. Agarrarse de esta muletilla garantiza un tiempo y estilo discursivo.


(Tomado de: Loaeza, Guadalupe - El ABC de las y los mexicanos. Random House Mondadori, S..A. de C. V., México, Distrito Federal, 2007) 

sábado, 19 de septiembre de 2026

Juan Gabriel

 


Juan Gabriel, el último de los artistas del pueblo 

¿Cuántas serenatas se han ofrecido con sus canciones? ¿cuántos amores enfermos se han curado con lo que dice en ellas? En más de 25 años de compositor y cantante ha logrado hacer populares tantas canciones y vendido más discos que cualquiera de sus colegas legendarios. 

Juan Gabriel es el romántico indispensable en el México moderno, porque describe en sus temas grandes pasiones y se insinúa en ellas la ternura reconfortante que se produce en la intimidad de una pareja enamorada. 

Títulos vendedores lo sirve por cientos, y noches de triunfo con sus conciertos, por miles se cuentan y se recuerdan. Es el ídolo  popular que agradece a su cuna campirana y silvestre que sea la fuente primigenia de su inspiración, porque gracias a ella se hizo artista. 

Es bueno repetir que no se le puede comparar con nadie. Además, en esta etapa de su vida, sigue haciendo historia en la música mexicana. Disfrutar su actuación en los escenarios, lo mismo en el Palacio de Bellas Artes, el Auditorio Nacional o en un estadio de fútbol, además de escuchar repetidamente sus canciones, nos privilegian con ese derecho para hablar aquí de su calidad como cantautor. Desde joven superó la marginalidad social para demostrar la validez perenne de su propuesta musical y se ha permitido la libertad e independencia para defenderla. Eso es una verdad como también aquella, incuestionable, de que las rentas de sus discos han ayudado también a construir el nicho que ocupa, y a fin de cuentas, lo único que busca con sus canciones es hablar del amor, abierta y plenamente. 

Mauricio Peña


(Tomado de: Peña, Mauricio - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Los caminos indígenas y la Ruta de la Plata


 Los caminos indígenas y la “Ruta de la Plata”


Cruzaba la ciudad de México viejos caminos indígenas que llevaban, por los cuatro puntos cardinales, a las fronteras conocidas del virreinato. 

Hacia el norte, el camino conducía hacia nuevo México. Hacia el sur se dirigía a Oaxaca y Guatemala. Era penoso, pero seguro y preferido por los viajeros, por ser la mejor comunicación con la metrópoli, pues por mar era casi imposible llegar a Guatemala. Por él venían los correos con noticias de aquella capitanía general y de los puertos de Centroamérica en el océano Pacífico. 

Hacia el occidente, el camino llevaba a Acapulco, punto de partida y término del tornaviaje a las islas Filipinas. Pasando por tierras del marqués del Valle, seguía por tierra caliente, desolada y cruzada por ríos que sólo en temporadas de sequía se podían atravesar. Algunos virreyes recorrieron el camino a Acapulco en espera del navío que habría de llevarlos a Perú. 

El camino más cuidado y protegido, y también más transitado, era el que unía la Ciudad de México hacia el oriente con la Villa Rica de la Veracruz y la fortaleza de San Juan de Ulúa. La Nueva Veracruz era la puerta de entrada a Nueva España, adonde arribaba la flota con las noticias más importantes, puesto que venía de quien tenía los medios para hacerse oír y obedecer, las autoridades y viajeros que salían del virreinato y entraban en él, el azogue para trabajar las minas, el papel sellado de los documentos oficiales y las demás mercancías apetecidas por la sociedad criolla y peninsular. Por Veracruz salían asimismo los caudales con que contribuía el virreinato al sostenimiento de la monarquía y los productos del Nuevo Mundo, como cacao y cochinilla, que enriquecían la vida europea. Era el puerto malsano; cuando arribaba la flota o estaba preparando para zarpar, escaseaban víveres y alojamientos. Por ser lugar de paso, era alegre y bullicioso, de población heterogénea, en donde primero conocían muchas de las noticias que llegaban del mundo exterior. 

Los caminos novohispanos fueron, en buena medida, tributarios de la línea de comunicación a la que los españoles prestaron más atención y cuidado durante todo el período de su hegemonía en el Nuevo Mundo. Esta era la que partía de Cádiz con destino a Veracruz, pasaba por México y Acapulco, para extenderse por mar hasta Manila, en la isla de Luzón. Este extraordinario trayecto que unía a España con el fabuloso Oriente, pasando por mar y tierra, necesitó muchísimas disposiciones para mantenerlo integrado. Hay motivos suficientes para llamarlo la "ruta de la plata", aunque generalmente se designa con ese nombre la navegación que hacían flotas y galeones, cuando, una vez recogida la plata y mercancías provenientes de todas las provincias americanas en la Habana, salían con destino a España. Pero también funcionaba para el transporte de plata hacia el Oriente, pues de Nueva España salieron para Filipinas regularmente muchos navíos llevando la plata para pagar las ricas mercancías asiáticas y los sueldos de soldados de guarnición en las islas Filipinas. Mientras el dominio sobre cada trecho de la línea, sobre los yacimientos minerales que le daban nombre (de ahí la importancia del virreinato de Nueva España) y sobre el comercio que le daba vida, durante casi tres siglos, fue pericia y sabiduría de España; uno de los logros que le da derecho a figurar en la historia de las grandes naciones colonizadoras y civilizadoras. 


(Tomado de: Velázquez, María del Carmen - Política hispana en la primera mitad del siglo XVIII - Historia de México, tomo 7. Salvat Mexicana de Ediciones, S.A. de C.V., México, Distrito Federal, 1974)

viernes, 11 de septiembre de 2026

La generación del Ateneo

 


La generación del Ateneo 

En 1910, un grupo de inquietos intelectuales heterogéneo en cuanto a la edad y aún a la tesitura espiritual, pero hermanados por el ideal de renovar la mentalidad de los intelectuales mexicanos, fundaron el Ateneo de la Juventud (llamado también Ateneo de México). Los principales animadores del grupo fueron Antonio Caso, José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Enrique González Martínez, Carlos González Peña y Pedro Enríquez Ureña, el gran dominicano que no conoció fronteras para su ferviente y generoso humanismo americanista. 

La meta inicial de estos hombres fue la de renovar las perspectivas de la inteligencia mexicana, superando el estereotipado y ya inoperante positivismo, cuyas premisas fundamentales (la sujeción inexorable del mundo de las leyes de la "causalidad" y el "determinismo", junto con la ambición, insostenible ya, de "unidad científica" conforme a las leyes y métodos con que trabajaban las ciencias naturales) sentíanlas caducas. 

En lugar de estos principios, que limitaban la comprensión del mundo en toda su complejidad y que, por lo mismo, impedían conquistar la verdad profunda de las cosas, los ateneistas se adhirieron con entusiasmo a ciertas líneas del pensamiento europeo de su época, a las que sentían más certeras y fecundas: el intuicionismo, que legitimaba la impresión de que la pura razón no es válida para penetrar en las capas más remotas y profundas de la realidad, la idea de mutación (inclusive de la materia misma) y, en consecuencia, el concepto de evolución creadora con todas sus insospechadas consecuencias en el cambio de la vida y del espíritu. 

De estos principios surgen, naturalmente, una nueva idea del mundo y una nueva idea de la libertad. La idea de un mundo que debe ser reinterpretado constantemente, y la idea de una libertad auténtica -puesto que el espíritu del hombre no está sujeto a las leyes naturales-, la libertad creadora

De hecho, esta meta inicial se vio muy pronto estrechamente vinculada a una paralela renovación de las ideas estéticas, la cual fue a recalar en un cambio apreciable de los principios de valoración de la creación artística concreta. El área más beneficiada con esta última manifestación del espíritu renovador de los ateneistas fue el de la cultura literaria, la cual resultó conmovida -especialmente a impulsos de Enríquez Ureña y de Alfonso Reyes por una nueva visión del fenómeno literario en sí, lo mismo que por nuevos criterios para su estudio y su valoración. Al mismo tiempo se actualizó y ventiló el gusto literario: a la devoción decimonónica por las letras francesas se agregó un ágil contacto con los autores españoles, sobre todo los del Siglo de Oro. Además se volvió a tener muy en cuenta el valor estético y formativo de las letras clásicas. 

Si bien la dramática convulsión nacional que trajo aparejada la Revolución mexicana interrumpió demasiado pronto la labor en equipo del Ateneo, el magisterio individual de sus miembros más calificados y perseverantes continuó despertando inquietudes y orientando vocaciones hasta bien entrada a la década de los cincuenta. En el campo de la literatura, el impulso inagotable de Alfonso Reyes es un ejemplo cabal de este magisterio.


(Tomado de: Magis, Carlos - La cultura literaria. Historia de México, tomo 12. Salvat Mexicana de Ediciones, S.A. de C.V., México, Distrito Federal, 1974)

lunes, 7 de septiembre de 2026

Ricardo Montalbán

 


Ricardo Montalbán 


Reconocido actor de cine y televisión, cuya actuación y labor en Hollywood ha mejorado las oportunidades de los hispanos en esta industria, nació en la Ciudad de México en 1920. Antes de aparecer en la pantalla mexicana, ya había hecho pequeños papeles en producciones de Broadway, y a finales de los cuarenta, lo contrató la MGM como latin lover. Poco a poco fue logrando papeles estelares en series de televisión como "The Lorreta Young Show" y "La isla de la fantasía". Su carrera como actor de cine es también muy amplia. Entre las películas en las que participó están: Fiesta (1947), The Kising Bandit (1948), Neptue’s Daughter, Border incident (1949), Right Cross, Two Weeks With Love (1950), Across the Wide Missouri, Mark of the Renegade (1951), The Saracen Blade (1954), A Life in the Balance (1955), Sayonara (1957), Let no Man Write My Epitaph (1960), Sweet Charity (1969), Escape from the Planet of the Apes (1971), The Train Robbers (1973), Joe Panther (1976) y Star Trek II: The Wrath Khan (1982).


(Tomado de: Diaz de Cossío, Roger; et al. Los mexicanos en Estados Unidos. Sistemas Técnicos de Edición, S.A. de C. V. México, D. F., 1997)

viernes, 4 de septiembre de 2026

Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero...



Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero allanan el camino 

O

Con abrazos y retozos nacen los mocosos 

O

De los abrazos y las apreturas nacen las criaturas 


Advertencias a los jóvenes de uno u otro sexo que los escarceos amorosos pueden producirles posteriores arrepentimientos. 

Un niño le pregunta a su padre:

-¿Por qué te casaste con mamá?

-¡Por tu culpa, pen… tonto!


(Tomado de: Jiménez, Armando - Dichos y refranes de la picardía mexicana. Editorial Diana S..A. México, Distrito Federal, 1982)

lunes, 31 de agosto de 2026

El Consejo de Indias, 1524


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El Consejo de Indias 

por Felipe II


Carlos V puso el gobierno y la administración de las tierras y de pueblos que se conquistaban en América en un consejo especial, que desde 1524 se llamó Real y Supremo Consejo de las Indias. Felipe II, sucesor de Carlos V, dispuso en 1542, según consta en la Recopilación de leyes de los reinos de Indias. 


Ley II. Que el Consejo tenga la suprema jurisdicción de las Indias, y haga leyes, y examine estatutos, y sea obedecido en estos y aquellos reinos.


Don Felipe en la ordenanza 2 del Consejo 

Porque los de nuestro Consejo de las Indias con el más poder y autoridad nos sirvan y ayuden a cumplir con la obligación que tenemos al bien de tan grandes reinos y señoríos: es nuestra merced y voluntad, que el dicho Consejo tenga la jurisdicción suprema de todas nuestras Indias Occidentales descubiertas, y que se descubriesen, y de los negocios, que de ellas resultaren y dependieren, y para la buena gobernación y administración de justicia pueda ordenar y hacer, con consulta nuestra, las leyes, pragmáticas, ordenanzas, constituciones y otros estatutos que hicieren los prelados, capítulos, cabildos y conventos de las religiones, y nuestros virreyes, audiencias, consejos y otras comunidades de las Indias, en las cuales, y en todos los demás reinos y señoríos en las cosas y negocios de Indias, y dependientes de ellas, el dicho nuestro Consejo sea obedecido y acatado, así como lo son el Consejo de Castilla, y los otros nuestros Consejos en lo que les pertenece, y que sus provisiones y mandamientos sean en todo y por todo cumplidos y obedecidos en todas partes, y en estos reinos Y en aquéllos, y por todas y cualquier persona. 


(Tomado de: González, Luis. El entuerto de la Conquista. Sesenta testimonios. Prólogo, selección y notas de Luis González. Colección Cien de México. SEP. D. F., 1984)

jueves, 27 de agosto de 2026

Ahorita

 


Ahorita 

No hay conversación mexicana en que no surja la expresión "ahorita". He allí un término que se puede utilizar igualmente en diminutivo "ahoritita", y no precisamente para acortar el tiempo, sino para alargarlo y postergar lo que se va a hacer; como puede significar en el preciso momento, puede ser dentro de una hora, una semana, un año o ¡nunca! Es tan recurrente que en algunas personas se ha convertido en una muletilla. 

Veamos un ejemplo: 

"Ahorita, en este momento, se me van a bañar", dice la señora mientras habla por teléfono. "Sí, mamá, ahorita vamos", contestan los niños sin dejar de ver la televisión. Después de unos minutos, la madre empieza a gritar como loca: "¿Qué no les dije que ahoritita se me fueran a bañar? Cuando digo ahorita, quiero decir ahoritita, no antes ni después, sino ahorita. Ya dijo su papá que ahoritita venía y si los encuentra sin bañar se va a poner furioso”.

En las oficinas de gobierno el "ahorita" es tal vez la expresión más utilizada entre jefes y empleados. "Señorita, por favor, venga ahorita a mi oficina." "Sí, licenciado, ahorita voy", mientras la secretaria termina una conversación telefónica con el novio: "Ahoritita te hablo, me llamó el jefe", dice a su interlocutor, quien contesta: "Llámame más tarde, porque ahorita voy a salir un momento”.

Este mexicanísimo adverbio de tiempo es el más socorrido en las llamadas por celular. No es extraño escuchar a las señoras que llevan horas en una comida, llamar a su casa y decir a la nana: "¿Cómo están los niños? Ahorita voy para allá. Dígales que ahorita hagan su tarea. Ya voy a pedir la cuenta para irme ahoritita mismo y llegar antes que el señor. No tardo..." Todo eso dicen mientras apenas está empezando el plato fuerte. Una hora más tarde, llamará del coche, para decir: "Ahoritita voy para allá". Al colgar, pide al chofer que pase por la tintorería y, antes de bajar del coche, le sugiere: "No se mueva de aquí porque ahoritita regreso". Cinco  minutos después viene una patrulla. El agente dice al conductor: "Ahorita no se puede parar aquí". A lo que el chofer alega: "Ahorita me muevo. Ahoritita viene la señora, me dijo que no se tardaba”.

(Tomado de: Loaeza, Guadalupe - El ABC de las y los mexicanos. Random House Mondadori, S..A. de C. V., México, Distrito Federal, 2007)

lunes, 24 de agosto de 2026

Verónica Castro


 Verónica Castro, el encanto de unos ojos 

Durante los primeros diez o doce años de su carrera, parecía una artista destinada a ser únicamente una figura decorativa. Su belleza y encanto le aseguraban un sitio entre una clase de artista para complementar un buen elenco. Su despegue ocurrió realmente cuando la nombraron "Rostro" de El Heraldo de México, en 1970. Fue en aquella ocasión que le llegaron los contratos: debut formal en cine con la película El arte de engañar, telenovelas y sus primeras incursiones en la conducción televisiva al lado de un maestro de esa especialidad: Paco Malgesto. Tuvo éxitos en el teatro como la comedia Coqueluche; en los años ochenta repetiría esa obra en el cine con el título de Chiquita, pero picosa y los periodistas cinematográficos de México le entregaron la Diosa de Plata de Comedia. Pero es a partir de Los ricos también lloran y El derecho de nacer, que Verónica Castro se convierte en estrella grande y los privilegios ganados la entusiasmaron a grabar discos que también ha vendido con éxito. 

Los programas musicales han servido para que obtuviera el título de reina de la conducción televisiva, la mejor del sector femenino. Actualmente divide esa actividad con la de actriz, que por fortuna no ha desechado, y siempre nos asomamos a cada nueva telenovela que encabeza con el único deseo de disfrutar de su compañía, porque Verónica Castro es favorita de todos. 

Mauricio Peña 


(Tomado de: Peña, Mauricio - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

viernes, 21 de agosto de 2026

Peña de Bernal, Querétaro

 


Peña de Bernal 

Descripción del lugar.- En el territorio queretano se encuentran algunas montañas que son apropiadas para practicar la escalada, también para los días de campo, si no le gusta la actividad deportiva. Una de ellas es la inmensa mole de roca que se alza en el horizonte y uno de los monolitos más grandes de América y que se encuentra en Peña de Bernal. 

La explicación que da la ciencia es que es una chimenea volcánica, la cual al acabarse la energía solidificó la lava en el interior del volcán y al pasar el tiempo se fue erosionando el cono quedando esta roca. 

Para iniciar la excursión a pie suba directamente por una vereda hasta la capilla, donde prácticamente se inicia el escalamiento. Una serie de grapas de acero empotrados en la pared oriental facilita el ascenso con un cable, anillos y mosquetones. La altura de la pared es de 448 mts sobre el pueblo de Bernal, mientras que la cumbre está prácticamente sobre una arista de 48 mts de largo a 2,525 msnm. El descenso es recomendable efectuarlo desescalando, aunque se puede bajar en rapeles. 

Una roca así no puede pasar inadvertida para los escaladores por lo que se han abierto varias rutas más. El ascenso en roca por la ruta clásica no requiere de grandes conocimientos, aunque es conveniente tener nociones básicas de esta actividad e ir guiados por una persona experimentada. 

Cómo llegar.- Una excursión a la Peña de Bernal no representa mayor problema. Para ello salga de Tequisquiapan hacia el norte y 16 km adelante llegará a Ezequiel Montes, allí doble hacia la izquierda por un camino recto de 10 km hasta alcanzar otra carretera y prosiga hacia la derecha otros 6.5 km para llegar al poblado que se halla precisamente en la base de esta belleza natural, lugar apropiado para estacionar el automóvil e inclusive para acampar. 

Servicios existentes.- La excursión se puede realizar desde la Ciudad de México, pero si el grupo es grande se recomienda pernoctar en el campamento que se encuentra en la base o bien en el hotel de Bernal o Tequisquiapan. La temporada ideal para realizar el ascenso es en la época de secas. 

Equipo necesario.- Si desea escalar, el que se requiere para media montaña o simplemente ropa y zapatos cómodos o botas resistentes, una casa de campaña, suficiente agua, alimentos, utensilios de cocina y bolsa de dormir, mochila, brújula y un rompevientos. 

Duración de la excursión.- El recorrido se puede realizar en uno o dos días.


(Tomado de: Guía México Desconocido, edición especial, Guía número 22, lugares para excursionar. Editorial Jilguero, S.A. de C.V., México, Distrito Federal, 1995)

Para ver un video acerca de Peña de Bernal, da click AQUÍ