lunes, 29 de enero de 2024

¡Aguas con los guaruras!


 

¡Aguas con los guaruras!


El supuesto origen de la entrada de la voz guarura al español hablado en México es anecdótico y yo aquí lo asiento tal cual me lo contaron, ya como versión de tercer oído que no de segunda mano; pero el caso es verosímil y, por mi parte, lo supongo certísimo, dada la improbabilidad de que el gracioso vocablo haya llegado al habla nuestra de manera diferente.

Parece que en tiempos de la administración del licenciado Díaz Ordaz, aunque hay quien remonta el hecho a los de la de López Mateos, hubo de hacer el Presidente una visita a las comunidades tarahumaras (dicen que tarahumara significa, en la propia lengua, "el que corre a pie"), allá por los norteños estados de Durango y Chihuahua.

El régimen social de la etnia tarahumara es nuclearmente familiar, y sus comunidades tienen representación en una especie de senado, un consejo de ancianos entre los que se escoge a un "gobernador”.

Por su dignidad, a estos senadores se les llama "grandes". "Grande" en Tarahumara se dice wa'rú, y al "gobernador", el "mayor" o "más grande" entre ellos, se le designa wa'rura o wa'rubera.

El doctor Fructuoso Yrigoyen Rascón, coordinador del Centro de estudios regionales de la Universidad Autónoma de Chihuahua, tuvo la gentileza de comunicarme lo siguiente:

“Se dice comúnmente en tarahumara: wa'rura presidente, "el gran presidente", wu'arura siríame, 'el gobernador mayor'; wa'arura kapitano, 'el capitán mayor', o wa'rura tatabispa, 'el gran señor obispo', lo que implica que hay otras personas que ostentan el mismo título, por ejemplo un presidente municipal, un siríame segundo, etcétera.

"Por otra parte, el calificativo wa'rura se emplea preferentemente para denotar la grandeza, o altura, moral más que física.

“La ge inicial con que se suele transcribir la palabra -en realidad un ua diptongado- representa más o menos lo mismo que la de escribir huevo con ge y diéresis (güevo), pero es aceptable porque recuerda el sonido original. El apóstrofo colocado después de la primera sílaba indica un saltillo, esto es, una interrupción equivalente al tiempo de emisión de una letra.

“El -ra final es una partícula que se añade a wa'rú para dar al adjetivo el carácter superlativo, 'el más’.”

Pues bien -y va de anécdota, que no de cuento- cuando el Presidente llegó al poblado de los tarahumaras, el grupo de "gobernadores" de éstos se adelantó a presentarle sus respetos, y el siríame mayor le dijo algo como "Sed bienvenidos, tú y los demás wa'ruras que te acompañan." Lo que no sabía el wa'rura siríame es que al mandatario nacional, en ese momento, lo acompañaban, no los miembros de su comitiva, sino los de su escolta personal, o sea, en términos llanos, sus guardaespaldas.

A raíz de este suceso -se dice-, primero entre quienes pudieron enterarse por los testigos presenciales, y, después, entre el vulgo, corrió la voz con buena fortuna, por lo que se difundió el término guarura -escrito así, con g y u- como sinónimo de guardaespaldas y, por extensión, de matón perdonavidas.


(Tomado de: Coen, Arrigo - Para saber lo que se dice I. Editorial Domés, S. A., México, Distrito Federal, 1986)

viernes, 26 de enero de 2024

Historia cultural del cactus I Heráldica

 


Historia cultural del cactus 

(una catedrática lección)


1. Heráldica


No crean ustedes, señores, que el cactus figura en el escudo de México porque sea una planta nativa de este país. No; el emblema existía ya antes de que los aztecas conocieran la tierra que habría de ser la suya. Vinieron desde el remoto norte, desde las selvas hiperbóreas de América, por decirlo así, en busca de una patria, aquella patria que el oráculo les había anunciado. Se pasaron años y años recorriendo valles y montañas en todas direcciones y luchando con otras tribus, hasta que por fin, en el año 1325, encontraron la tierra prometida. No podía caberles la menor duda, pues la meta había sido señalada con toda precisión por la profecía: el signo indicado era un nopal de tres palas coronado por dos flores abiertas, sobre una roca rodeada por las aguas y, posada en lo alto, un águila real con una serpiente en el pico.

Sobre las aguas remansadas en el fondo de este valle, en las lagunas, las lenguas de tierra, las riberas y las islas, establecieron sus moradas aquellos indios cansados de largos siglos de vida nómada y dieron a su nueva sede el nombre con que ya la habían bautizado en los sueños de su largo peregrinar: Tenochtitlán, que quiere decir "donde está el nopal silvestre". La ciudad fundada por los aztecas se llama hoy México. La serpiente y el águila no abundan ya tanto como entonces, pero el cactus sigue dominando como entonces el paisaje mexicano.

México ostentaba el cactus como símbolo en sus banderas, en sus velas y en el cuño de sus monedas. Cuando alguna familia de sangre India solicitaba del virrey la merced de la nobleza, le presentaba su árbol genealógico, en que el árbol no era tal árbol, sino un nopal. Cuando visita uno la sala de códices del Museo Nacional, se convence de que las paletas ovales del nopal, con su forma de escudo o blasón, se prestan mucho más para inscribir nombres de personas y fechas que las hojas de roble o de tilo de los árboles genealógicos europeos.


(Continuará)


Tomado de Kisch, Egon Erwin. Descubrimientos en México. Volumen 1. Prólogo de Elisabeth Siefer. Edición aumentada. Colección ideas, #62. EOSA, Editorial Offset, S.A. de C.V., México, Distrito Federal, 1988)

lunes, 22 de enero de 2024

Un hombre llamado Juan Caballo

 


Un hombre llamado Juan Caballo

Hijo de un esclava negra y un indio seminola, John Horse nació en 1812 en la Florida, cuando la península era colonia española. Desde muy joven se distinguió por su bravura al combatir al ejército norteamericano al lado del jefe Osceola. Cayó prisionero y fue confinado en el antiguo Castillo de San Marcos, rebautizado por los estadounidenses como Fuerte Marion.

Allí conoció al joven guerrero seminola Wild Cat. Ambos lograron escapar y continuaron peleando hasta que John Horse firmó la paz con el general Thomas Jesup, del ejército norteamericano, quien lo emancipó. Sin embargo, a la muerte de Jesup, el gobierno desconoció el tratado de paz Horse fue conducido junto a cientos de seminolas y exesclavos a la reserva en el Territorio Indio (hoy Oklahoma).

Allí compartían espacio con sus enemigos ancestrales, los creek, menudeando las fricciones. En uno de los encuentros armados, el futuro Juan Caballo fue herido de bala. Entonces él, Gato del Monte y un jefe llamado Micanopy viajaron a Washington para gestionar tierras separadas de los creek. Su petición fue rechazada.

Muerto Micanopy, Juan Caballo y Gato del Monte huyeron a Texas, donde fueron atacados por los rangers. Unidos a los kikapúes, lograron finalmente cruzar el Bravo e internarse en México, obteniendo tierras en el sitio conocido como El Nacimiento, donde hasta hoy subsisten las dos comunidades Nacimiento de los Indios y Nacimiento de los Negros.

Juan Caballo murió de más de setenta años durante un viaje a Ciudad de México. Iba a defender las tierras otorgadas por el gobierno que algunos particulares amenazaban con invadir.


(Tomado de: Villarreal Lozano, Javier. Peregrinos por la libertad. Los exesclavos negros que llegaron al norte de México en el siglo XIX. Relatos e historias en México, año 12, número 135. Ciudad de México, 2019)

jueves, 18 de enero de 2024

Choles

 


Choles

Se llaman a sí mismos "winik", "hombre", "varón". Su lengua pertenece a la familia mayense del subgrupo yaxché, al que también pertenecen el tzotzil, el tzeltal, el chontal y el tojolabal. Sin embargo, incluso entre comunidades choles como Sabanilla y Salto del Agua hay variantes lingüísticas.

Los poblados choles se encuentran en la región noreste de Chiapas y representan 12.5% de la población indígena del estado Los principales municipios donde habitan son: Catazajá, Chilón Huitiupan, La Libertad, Salto del Agua, Tila, Tumbalá y Yajalón. La región tiene zonas montañosas, en las que se cultiva café, y valles, uno de los cuales, el de Tulijá, toma su nombre del río del mismo nombre, uno de uno de cuyos afluentes forma en su recorrido las cataratas de Agua Azul.

Además de dedicarse a la agricultura desempeñan diferentes actividades como la artesanía, en especial de bordados. Mientras los ancianos siempre usan la indumentaria tradicional, los más jóvenes solo la llevan en día de fiesta. El traje de los hombres es de manta y consta de calzón y camisa; las mujeres usan falda larga, de azul muy oscuro o negra y adornada con listones de colores a la altura de la cadera, y blusa con flores bordadas.


(Tomado de: Recorridos por Chiapas. Guía visual. Arqueología, Naturaleza e Historia. Arqueología Mexicana, Edición especial #20. Editorial Raíces, México, 2006)

lunes, 15 de enero de 2024

Antecedentes del movimiento obrero revolucionario en México



1. Antecedentes del movimiento obrero revolucionario en México

1869. Para concluir el año circulan en hoja impresa los estatutos de la Asociación Internacional de los Trabajadores, aprobados por el Congreso de Ginebra en septiembre de 1866. Lo que da origen a que circule una invitación a todas las sociedades existentes en México para constituir un Centro General de los Trabajadores Organizados que fuera capaz de defender con más eficacia los intereses del trabajo.


1870. El 10 de enero aparece la convocatoria firmada por Villanueva, González, Herrera, Mata Rivera, Meza y Pérez de León. El 16 de septiembre queda constituido el Gran Círculo de Obreros de México. Toman su dirección Zalacosta, Villanueva y su grupo "socialista". El Círculo de Obreros se integró con las organizaciones siguientes: Unionista de Tejedores del Distrito de Tlalpan, Mutualistas de las fábricas La Colmena y San Ildefonso, Unionista de Canteros, mutua del Ramo de S,ombrerería Unionista y de Resistencia de Carpinteros, Mutua del Ramo de Sastrería, Artístico Industrial de Tipógrafos Mexicanos, Cuerpo de Redacción de El Socialista y la Sociedad Unionista de sombrereros.

Entre las finalidades del Círculo destacan la lucha por ampliar el espíritu de ayuda mutua; la creación de cajas de ahorro, seguros de vejez, casas de asilo y escuelas primarias y de oficios. Asimismo, se señala el apoyo ilimitado a las huelgas; la lucha por el alza de los salarios; la disminución de la jornada de trabajo y la protección en el trabajo de la mujer y del niño. Por último, se solicita al gobierno una ley que garantice como finalidad última la total emancipación del proletariado, que sería obra de este mismo.


1871. El 15 de agosto se organiza la Sociedad de Tipógrafos Mexicanos en la Ciudad de México. Simultáneamente se establecen las primeras sociedades obreras en el interior del país. En San Luis Potosí se constituye la Asociación Potosina de Obreros, integrada por tres organizaciones, que años más tarde editará el periódico Las Clases Productoras, cuyo primer ejemplar aparece el 16 de septiembre de 1876; sus redactores fueron Jenaro Vergara y Silverio M. Vélez.


1872. A fines de enero, en Toluca, se organiza la Sociedad Progresista de Artesanos 8 de Noviembre, la que se adhirió al Gran Círculo.

El 14 de julio se constituye la Sociedad de Obreros del Porvenir, del Ramo de Carrocería; el 29 del mismo mes, se organiza el Ramo de Curtiduría; el 1° de agosto, la Sociedad Fraternal de Costureras; el 24 de septiembre, la Sociedad Filarmónica de Auxilios Mutuos, y el 26, la Asociación Mutualista y de Resistencia del Ramo de Tabaco, la que fue disuelta por los patronos con lujo de violencia, sin que la naciente agrupación ni el Gran Círculo fueran capaces de impedirlo.

La muerte de Santiago Villanueva produce un cambio en la política del Gran Círculo; los estatutos son reformados y aprobados el 16 de septiembre; sus puntos son los siguientes: "1° Mejorar, por todos los medios legales, la situación de la clase obrera, ya en su condición social, ya en la moral y ya en la económica. 2° Protección a la misma clase contra los abusos del capitalismo y los maestros de taller. 3° Relacionar entre sí a toda la familia obrera de la República. 4° Aliviar sus necesidades a los obreros. 5° Propagar entre la clase obrera la instrucción correspondiente es sus derechos y obligaciones sociales y en lo relativo a las artes y oficios. 6° Establecer todos los círculos necesarios en la República, a fin de estar en contacto los obreros de los estados con los obreros de la capital.”

El 1° de agosto estalla la huelga de los barreteros de Real del Monte, Hgo.; los patronos violan el contrato de 1869, el que estipulaba que pagarían $2.00 diarios por 36 horas de trabajo consecutivo y 12 de descanso. Los empresarios pretendían reducir a $1.00 el salario; en cambio, los obreros pedían el cumplimiento del contrato, así como la disminución de la jornada de trabajo a 16 horas, por el mismo salario.

El conflicto se resolvió en favor de los mineros, alcanzando una completa victoria. La prensa diaria pedía al gobierno que "adoptase una actitud enérgica, antes de que se propagara este sistema obrero de defensa". El Socialista, el periódico defensor de los obreros, se guardó su opinión prudentemente.

El 6 de diciembre se inicia el conflicto huelguístico de los obreros textiles de La Colmena, en protesta a la aplicación de tarifas que se traducía en un verdadero despojo para sus ya magros salarios.


1873. La huelga de La Colmena dura más de un mes, obteniéndose un convenio ventajoso para los obreros, firmado por los patronos el 28 de enero, en el que se establece: "el reconocimiento de la Sociedad, advirtiéndose que se dan todos los poderes a la comisión obrera para vigilar el cumplimiento de las tarifas", y además, "se da el derecho a los trabajadores para intervenir en las cuentas de la administración, en caso de que tengan desconfianza sobre manejos que perjudiquen a los operarios”.

Como resultado del triunfo de La Colmena, se llevó a cabo una asamblea general de los obreros textiles en el Valle de México, el 5 de febrero; la que dio nacimiento a la Unión de Resistencia de Tejedores del Valle de México.

En mayo y junio surgen nuevas asociaciones obreras en Parral, Chih.; en Guadalajara, Jal., y León, Gto. A su vez, el Gran Círculo constituye en los estados de Jalisco, Sonora y Sinaloa y en la ciudad de Tepic nuevas sociedades.

El 25 de julio estalla la huelga en la fábrica la fFama Montañesa; el movimiento logra obtener sus demandas sin la ayuda del Gran Círculo.

el 14 de agosto se inician las huelgas de Río Hondo y San Ildefonso. Los barreteros del mineral de La Luz, Gto., se declaran en huelga del 2 al 10 de septiembre en pro de un aumento del 25% en los salarios (el promedio anterior a la huelga era de $0.80 diarios), triunfan los mineros en sus justas demandas.

La organización obrera se caracteriza por su fortalecimiento y el de sus órganos de prensa. En ese año circulan los siguientes periódicos, además de El Socialista, el Artesano Oaxaqueño; El Pacto Social, de los mineros de Real del Monte, Hgo.; La Causa del Pueblo, de Guadalajara, Jal.; El Pueblo, de México, D.F.; La Paz, de Chilpancingo, Gro., y otros más en Jalisco, Chihuahua, Yucatán, Veracruz y Puebla.


1874. El Gran Círculo acordó, en asamblea efectuada el 8 de enero, que "los propietarios más honrados serían admitidos en las filas obreras en calidad de socios honorarios"; pero hubo quienes se pronunciaron en contra, decididos a terminar con la corriente filantrópico-mutualista en el movimiento obrero. Esas contraposiciones tuvieron, sin duda, la virtud de acelerar el ritmo de las pugnas obreras. Se desata una verdadera ola de huelgas y de peticiones de los trabajadores, principalmente por parte de los textiles. Culmina este esfuerzo unificando el criterio en la lucha por una tarifa de salarios, por la abolición del trabajo nocturno, por la jornada de nueve "o cuando menos de diez horas", etcétera. La Convención Textil se reúne el 24 de julio y se aprueban las reivindicaciones antes mencionadas. Los obreros de Jalapa, de la Sociedad de Artesanos y Jornaleros, fundada el 1° de junio de 1867, se declaran en huelga, adoptando las demandas presentadas por los obreros del Valle de México, el 8 de julio; el conflicto se soluciona hasta el 6 de agosto, en que los patronos conceden la jornada de 12 horas. Un año más tarde "conceden" asimismo la de 10.

La prensa obrera, portavoz de las demandas proletarias, se multiplica. La Comuna alcanza a tirar 4,500 ejemplares; surge nuevos periódicos como El Obrero, de Tacubaya; La Concordia, de Veracruz; El Obrero Internacional, órgano de la Sociedad Artística Industrial.


1875. El 1° de febrero, la Unión de Trabajadores del Valle de México se dirige al Presidente de la República exponiendo la situación de los obreros y su propósito de declarar la huelga. El presidente recibe, el 9 de febrero, a los patronos, y da orden al Gobierno del Distrito Federal para que intervenga y resuelva el conflicto, de acuerdo con las partes afectadas. Los acontecimientos se precipitan, los obreros declaran ese mismo día la huelga en las fábricas La Fama Montañesa y San Fernando.

Surgen nuevos órganos periodísticos en defensa de las demandas obreras: El Obrero, de Guadalajara; La Firmeza, El Desheredado, órgano del Gran Círculo; El Obrero, de Monterrey; La Justicia, La Huelga. El 26 de abril estalla la huelga general estudiantil en las escuelas del gobierno, quizá la primera en su género.

El 5 de octubre se declara la huelga en la fábrica textil La Magdalena; del 12 al 15 del propio mes se desarrolla el conflicto textil de Cocolapan, Orizaba, contra la rebaja de salarios, que pretendía reducir éstos de $1.75 a $1.05 diarios, así como por el mejoramiento en los materiales de trabajo.


1876. El 5 de marzo se inaugura el Segundo Congreso Obrero convocado por el Gran Círculo de Obreros. Tanto su composición como el temario son duramente atacados por la prensa obrera, tachando a los dirigentes de maniobras políticas que conculcaban las demandas de los trabajadores.


1877. En los comienzos de este año el movimiento obrero estaba representado únicamente por las sociedades del Valle de México (las de más pura extracción proletaria) y algunas adheridas a La Social; la mayor parte de ellas habían ido desapareciendo. Porfirio Díaz aplasta con mano de hierro las huelgas de la fábrica Hércules, en Querétaro, así como otras más; bajo un régimen pretoriano, los obreros no podían protestar ni siquiera por la explotación de que eran víctimas.


1878. Huelgas de tipógrafos contra la imprenta oficial en la capital; de textiles, en la fábrica La Magdalena; de mineros, en El Rosario, Sin.


1800. El 3 de enero se inaugura el Tercer Congreso Obrero en el Teatro Morelos, en la Ciudad de México. Lo preside Carmen Huerta. Asiste una delegación de La Social, integrada por Félix Riquelme, Juan C. Orellana, Benito Castro y José Rico. El Congreso sufre varias suspensiones; en él se acuerda la creación de la Gran Confederación de los Trabajadores Mexicanos. Su clausura se efectúa A fines de abril. (Tomado de Boletín del Consejo Nacional de Educación.)


(Tomado de Salazar, Rosendo: Antecedentes del movimiento obrero revolucionario en México (Los años convulsos). Biblioteca del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, número 57 México, Distrito Federal, 1973)

jueves, 11 de enero de 2024

Cabeza olmeca Colosal 2, San Lorenzo

 


Cabeza Colosal 2, San Lorenzo 


La escultura ha sido mutilada con numerosos barrenos los cuales se hicieron durante el proceso detallado en el que se recicló un gran trono con nicho frontal para crear esta cabeza. La huella del nicho, un arco hundido que se observa arriba de la oreja derecha, no se borró por completo porque la cabeza es una obra inconclusa. Las oquedades rectangulares y las afiladuras también puede ser vestigios de la escultura previa. El tocado está compuesto por un tejido abierto y una banda horizontal apretada que produce el ceño fruncido: sobre ella yacen tres cabezas de ave con pico curvo, las cuales hacen referencia al nombre del personaje y a su linaje. Las orejeras son redondas. Los ojos, sesgados hacia abajo, están hundidos y presentan el estrabismo bilateral convergente. Tiene los pómulos altos y las mejillas flácidas. La boca entreabierta muestra barrenos sobre los labios. Corren líneas de edad entre la nariz y la boca, las cuales indican la edad madura del gobernante. La superficie parece tener mucho deterioro, lo cual se ha explicado por su antigüedad; no obstante, solamente ésta y otra cabeza (SL7) muestran esta característica, ambas en proceso de reciclaje, por lo que el deterioro no fue causado por intemperización, más bien debió ser el resultado del uso de una sustancia para ablandar la superficie por parte de los escultores.


Cabeza colosal 2, San Lorenzo 

(Monumento SL2) 

1.81 m de alto 1.43 m de ancho y 0.92 m de espesor.

Museo Nacional de Antropología, Ciudad de México.



(Tomado de: Cyphers, Ann. Cabeza Colosal 2, San Lorenzo. Arqueología Mexicana. Edición especial 94, Cabezas colosales olmecas. Editorial Raíces S. A. de C. V. Ciudad de México, 2020)

lunes, 8 de enero de 2024

Telenovelas IV El mártir: Gutierritos


El mártir: Gutierritos

Apenas se reponía la población femenina del impacto de Senda prohibida cuando empezó a transmitirse en septiembre de 1959 la que sería la consagración del género, Gutierritos, ahora con argumento de Estella Calderón. En esos momentos no había un mecanismo efectivo para medir el impacto de un programa de televisión, excepto la reacción inmediata en la ciudad. Ya unos años antes era claro el furor que causaba la lucha libre, el box y las corridas de toros, y los odios que había desatado el personaje de Silvia Derbez eran más que contundentes; con Gutierritos pasó algo más interesante: se incrementó la venta de televisores a niveles nunca vistos desde la introducción del aparato en el mercado, nueve años atrás. Durante la transmisión del programa, la ciudad se paralizaba; el "Gutierritos" interpretado por Rafael Banquells se convirtió en un héroe, mártir de la clase media burocrática del austero ruizcortinismo que se iba.

Hay que recordar que entonces la señal de los canales de Telesistema Mexicano llegaba con trabajos a Veracruz y Guadalajara. Para el sureste del país la televisión era una maravilla que les llegaba de oídas o de leídas; el norte se mantenía con canales locales que compraban programas filmados en 16 mm (el kinescopio) a Telesistema y tenían una pequeña producción local (sobre todo el canal 10 XWX, de Monterrey). Hasta cierto punto era más fácil advertir directamente la reacción del público, que iba de las conversaciones en la calle a su presencia en los pasillos de Televicentro.

El éxito de Gutierritos fue resultado de una cadena de casualidades: la primera elección para interpretarlo fue Enrique Rambal, quien se negó (el ex mártir del Calvario no iba a aparecer como un mandilón nominado por la esposa y la suegra); se contrató entonces a Tony Carbajal, quien se excusó a última hora, de modo que el director, de nuevo Rafael Banquells, le entró al toro. Fue una bendición, pues en vez del tono declamatorio de Rambal o la galanura de Carbajal llegó un gordito de voz rasposa, más bueno que el pan, aguantador como el México que había sobrevivido sin pujar a los excesos del alemanismo y la restricciones ruizcortinismo. María Teresa Rivas se consagró como la esposa abusiva, y su grito rabioso que anunciaba los créditos: "¡GTRRTS, GTRRTS!", tan parecido al de las hermanastras de "Cenicienta", convirtió el apellido en un apelativo social.


(Tomado de: Reyes de la Maza, Luis - Crónica de la Telenovela I. México sentimental. Editorial Clío, Libros y Videos, S.A. de C.V., México, 1999)

domingo, 7 de enero de 2024

Rosario Castellanos

 


Rosario Castellanos

Intelectual feminista y gran escritora


Las protagonistas 


Ricardo Cruz García | Historiador


"Cáite cadáver", suelta emocionada Rosario al escribirle a su futuro esposo, Ricardo Guerra, para contarle que conoció en París, gracias a Octavio Paz, a la voz viva del feminismo en el mundo occidental, Simone de Beauvoir, y al padre de la existencialismo, el filósofo Jean-Paul Sartre. Era 1951 y una de las más reconocidas feministas mexicanas del siglo XX, aparte de grandiosa escritora, se encontraba frente a frente con dos de los más célebres intelectuales franceses de la época.

Ese encuentro marcaría a Rosario de por vida, pues sus trabajos estarían influidos por la obra de Beauvoir, autora del famoso ensayo El segundo sexo (publicado por la prestigiosa editorial Gallimard en 1949), del que aún hoy resuena la frase que resume la visión de la francesa: "No se nace mujer: llega una a serlo."

Rosario Castellanos Figueroa nació en Ciudad de México el 25 de mayo de 1925, aunque su infancia y parte de su adolescencia las pasó en la hacienda de su familia en Comitán, Chiapas, un pueblo cerca de la frontera con Guatemala en donde atestiguó las condiciones de vida de los indígenas de la región, así como su arraigada cultura.

En 1941, con apenas dieciséis años, la encontramos de nuevo en la capital mexicana. Aquí continuó su educación y más tarde estudió derecho, carrera que luego abandonó para adentrarse en la literatura y la filosofía. De acuerdo con la historiadora Gabriela Cano, en 1948 Castellanos empezó a trabajar en su tesis para obtener el grado de maestra en Filosofía, la cual llevaría el título Sobre cultura femenina, un luminoso ensayo sobre la marginación de la mujer en la cultura occidental que, pese a su valiosa aportación al debate intelectual de la época en torno a la condición femenina, se mantuvo casi en el olvido por más de medio siglo, hasta que el Fondo de Cultura Económica lo rescató en 2005.

Casualmente, justo en ese año en que Rosario inició su trabajo de tesis Simone de Beauvoir estaba de viaje en México, acompañada de su amante, el escritor estadounidense Nelson Algren, con quien entre mayo y julio visitó ruinas arqueológicas, sitios históricos y museos, además de ciudades como Mérida, Morelia, Puebla y la capital del país. Seguramente ninguna de las dos imaginaba que pocos años después se saludarían en París.

En 1950 Castellanos se tituló como maestra en Filosofía y después regresó a Chiapas. Tras una estancia como becaria en la Universidad Complutense de Madrid, España, volvió a México y se convirtió en promotora cultural del Instituto de Ciencias y Artes chiapaneco, con sede en Tuxtla Gutiérrez. Más tarde se estableció en San Cristóbal de las Casas e ingresó como docente a la Universidad Autónoma de Chiapas, al tiempo que colaboraba en el Instituto Nacional Indigenista.

El año de 1957 marcó el despegue de Rosario como escritora reconocida, luego de la publicación de su primera novela Balún Canán (que alude al nombre maya de Comitán), una obra con tintes autobiográficos que retrata un mundo dividido por el conflicto entre los terratenientes blancos y los indígenas explotados.

Rn 1958 se casó con el filósofo Ricardo Guerra y se estableció en Ciudad de México. En los sesenta hizo de la Universidad Nacional su centro de estudio, reflexión y trabajo. Bajo el rectorado de Ignacio Chávez, se encargó de la jefatura de Información y Prensa de dicha casa de estudios, aparte de impartir cátedra en la Facultad de Filosofía y Letras y redactar semanalmente su artículo para el Excélsior.

En 1960 salió a la luz su colección de cuentos Ciudad Real; en 1962, su segunda novela, Oficio de tinieblas, y dos años más tarde su libro de relatos Los convidados de agosto. Asimismo, en esa década fue invitada como profesora huésped a universidades de Estados Unidos. A su regreso a México en 1967, fue designada Mujer del Año. En ese tiempo también se divorció de Guerra.

En 1971 tuvo que dejar la UNAM para cumplir con el cargo de embajadora de México en Israel. Establecida en Tel Aviv, llevaba a cabo su labor diplomática, daba cátedra en la Universidad Hebrea de Jerusalén y continuaba con la publicación de sus obras, entre ellas Poesía no eres tú y Mujer que sabe latín..., así como con sus colaboraciones para Excélsior. Sin embargo, nunca volvería a pisar suelo mexicano, pues un trágico accidente derivado de una descarga eléctrica terminó con su vida el 7 de agosto de 1974.

Intelectual comprometida, gran representante de una visión del feminismo mexicano del siglo XX, magnífica escritora, sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres de la capital del país.



(Tomado de: Cruz García, Ricardo. Las protagonistas: Rosario Castellanos. Relatos e historias en México, año 12, número 135. Ciudad de México, 2019)

lunes, 1 de enero de 2024

María Arias Bernal

 


María Arias Bernal 

(1885-1923)

Ante la tumba de Madero


De origen humilde, María Arias Bernal nació el 13 de septiembre de 1885 en la capital del país. Sus padres fueron Mauricio Arias Díaz y Celestina Bernal Esquivel. Integró una familia conformada por siete hermanos, siendo ella la menor.

Inició su educación en el Jardín de Niños San Lorenzo y cursó la primaria en la Escuela Superior número 6; en ese periodo falleció su padre, lo que agravó su situación económica. A pesar de la limitaciones con las que creció, no se rindió ante la pobreza y tomó la decisión indeclinable de convertirse en maestra. Para 1901, su ardiente voz y su elocuencia le ganaron fama de oradora, tal como lo revela una nota de prensa que destaca su intervención en el Concurso de flores, pájaros y peces celebrado en Coyoacán.

Concluyó sus estudios en la Normal y presentó su examen profesional el 21 de enero de 1904, el cual aprobó con honores. Comenzó su ejercicio en la Escuela Superior número 8, continuándolo en la de Artes y Oficios y en la Miguel Lerdo de Tejada. En 1909 se integró al claustro docente del instituto para niñas la Corregidora, del que llegó a ser subdirectora, al tiempo que impartía clases en la Normal para Maestras. Su éxito profesional contrastó con su vida personal, pues para estas fechas había sufrido la muerte de cinco de sus hermanos sobreviviéndole solamente su madre y su hermana Sofía.

Incursionó con fuerza en los movimientos feministas surgidos en los albores del siglo XX, llegando a convertirse en una figura reconocible del Club Femenil Antirreeleccionista Hijas de Cuauhtémoc. Cuando estalló la Revolución encauzó sus convicciones por la vía política, llegando a proclamarse ferviente maderista. Durante la presidencia de Madero participó en los programas de instrucción obrera y, con el respaldo de la primera dama Sara Pérez, ascendió a directora de La Corregidora, donde hizo amistad con su alumna Eulalia Guzmán. De acuerdo con Angelina del Valle, sin que María lo solicitara "la señora Madero la nombró su secretaria privada y, con Elena Arizmendi, intensificó la labor de la Cruz Blanca Neutral".

Ante la mirada cómplice de una ciudad ávida de heroísmo, María fue convirtiéndose en un modelo a seguir para las mujeres jóvenes de su época. Su activismo se desbocó después de la consumación del golpe de Estado de Huerta, que concluyó con el asesinato del presidente a las afueras del Palacio Lecumberri, el 22 de febrero de 1913:


Cuenta la crónica que cuando María se enteró de la trágica muerte de Madero se dirigió temprano a la Penitenciaría. Ahí estaban el General Montes y unas cuantas personas que fueron conducidas por un niño al costado del edificio donde había rodadas de coche y charcos de sangre. Poco a poco fue llegando gente del pueblo hasta formar una multitud. Las azoteas se empezaron a llenar de soldados dispuestos a disparar. María, midiendo el peligro y armándose de valor, se dirigió a la gente convenciéndola de lo inútil de sacrificarse de esa forma.

 

La actitud generalizada de la población fue de temor o indiferencia. Los inconformes optaron por abandonar la Ciudad de México para unirse a algunas de las facciones revolucionarias o para salir del país. María permaneció en la capital sin importarle los riesgos que corría y decidió pronunciarse públicamente contra el huertismo. Para ello fundó con Inés Malváez, Dolores Sotomayor y otras mujeres el Club Femenil Lealtad, entre cuyos propósitos se encontraba "en primer lugar el culto a los mártires de la democracia, en segundo trabajar por el derrocamiento del usurpador Victoriano Huerta, y en tercer lugar proteger la vida de los reos políticos y trabajar en todas las formas posibles para lograr su libertad". Las mujeres que participaban en el apoyo a los presos se organizaron en redes secretas para evitar detenciones, lo que dio pauta a la inteligencia estadounidense para sospechar que María participó en labores de espionaje.

Como parte de sus actividades, el club organizaba manifestaciones dominicales en la tumba de Madero: "En una ocasión Jorge, el hijo de Huerta, cuando la gente se estaba retirando, se presentó y pisoteó las flores que cubrían la tumba. María, furiosa, lo tomó de las solapas y lo abofeteó. Fue llevada presa y salió de inmediato, no se quería que la prensa mencionara el motivo de su detención."

Desde su trinchera, apoyó la impresión y distribución de diversos panfletos opositores al régimen, lo que generó su despido en julio de 1913 y su posterior ingreso a la penitenciaría. Esta segunda reclusión causó merma en su salud, pues estuvo nueve días sin derecho a alimento, aunque sobrevivió con ayuda del carcelero, que se apiadó de ella y le dio comida a espaldas de sus jefes. Quedó libre mientras Huerta y sus altos funcionarios huían al exilio.

La madrugada del 15 de agosto de 1914, Álvaro Obregón ingresó triunfante a la Ciudad de México. Uno de sus primeros actos, celebrado el día 18, fue rendir tributo a Madero en el Panteón Francés de Calzada de la Piedad:


Varias practicantes del culto al Mártir de la Democracia, quienes se habían ganado ese título venciendo el hostigamiento de la policía huertista, que consideraba una provocación las ofrendas florales en la tumba del presidente asesinado, recibieron al general sonorense en las puertas del panteón. Dos de ella le ofrecieron un ramo de flores para que lo depositara en la lápida y lo tomaron por el brazo. Y no lo soltaron en toda la duración de la ceremonia, alargada por los discursos condolientes de varios oradores ampulosos.

 

Obregón pronunció un violento discurso en el que reprochó a los capitalinos su negligencia frente al magnicidio. Francisco Rojas González recuerda que varios de los asistentes al acto pidieron que la señorita Arias dirigiera unas palabras:


María no se hizo mucho del rogar y a poco, con voz un tanto tipludilla y trémula, dijo: "Nosotras, las débiles mujeres que no podíamos tomar el fusil y que nos vimos reducidas a nuestros suspiros y a nuestras lágrimas sin poder defender la vida del presidente mártir". El general Obregón, consternado ante las palabras de la profesora, habló de nuevo para decir: "En realidad no tienen excusa los hombres que pudiendo cargar un fusil se han abstenido de hacerlo, por el temor de abandonar el hogar; yo he abandonado mi casa y mis hijos, pero como prueba de que sé admirar el valor de los demás, cedo mi arma a la señorita Arias, porque es digna de llevarla. Esta arma que me ha servido para la defensa de los intereses populares, está bien en sus manos como lo ha podido estar en las mías."


A partir de ese día, según escribió Concha Álvarez, "toda la prensa reaccionaria [...] con falta de respeto y delicadeza hacia una mujer, y con notoria injusticia, le asignó el título de María Pistolas". Las crónicas del acontecimiento revelan un burdo intento de masculinización de una mujer que transgredió los roles de género, como una medida de contención a su creciente fama.


Las burlas veladas que generó el apodo y el poco respeto a su investidura, entre otros factores, provocaron que Obregón tratara con desprecio a los capitalinos y llegar al exceso de pasar por las armas a quienes alteraron el orden público.

Carranza también reconoció la valentía de María, nombrándola directora de la Normal para Maestras y consejera de Educación Pública. A pesar de su popularidad y su alto cargo, siguió ligada a la cátedra y a la academia. A finales de 1914 contribuyó a modernizar el plan de estudios de la Normal:


Según lo que se propone la señorita Arias Bernal, se aumentarán las clases de Lengua Nacional, las que deberán darse diariamente, a fin que las educandas obtengan mayor fluidez del lenguaje, así como redacción y ortografía correctas [...]. El estudio de la Pedagogía comenzará desde el primer año de los cinco en que se cursa la carrera, con objeto de que las alumnas que no puedan terminar sus estudios y que salgan del plantel para prestar sus servicios en las escuelas elementales, después de haber cursado los dos o tres años, tengan conocimientos de la Metodología General, de la Lengua Nacional y de la Aritmética.


A pesar de su concepción progresista de la educación, mantuvo un fuerte apego hacia el papel de la mujer como pilar de la familia y del hogar, por lo que fue insistente en la necesidad de equilibrar la matrícula académica con clases de economía doméstica. Convencida, a pesar de su historia personal, del rol femenino en el México revolucionario, impulsó la impartición de clases de cocina, repostería, limpieza de alhajas y otras destrezas como la costura y la confección.

Al paso del tiempo, María consolidó su amistad con la viuda de Madero y se afilió a la Sociedad Teosófica Mexicana, integrada en su mayoría por espiritistas leales a la causa democrática. Su fidelidad quedó demostrada en un elogio a la otrora pareja presidencial que publicó a su costa en el periódico Nueva Patria:


Pasó por esta pérfida ciudad regando flores y recogiendo abrojos. Sólo espinas tuvo para ella el florido vergel del Anáhuac y la simiente que con su amor el Apóstol depositó en su patria solo florecerá más tarde, cuando haya serenidad en las conciencias e ideales en las almas.

Enérgica y amante, fue el amparo y sostén de su adorado en los tiempos de lucha; su consuelo en las penas y su galardón en la victoria. [...] El asesino de Madero negó dos existencias a un tiempo mismo. ¿Qué es la vida del cuerpo cuando el alma se ha ido?

Los que amamos al Apóstol, adoramos a esa esposa abnegada, mártir, con el doliente martirio de quien se ve forzado a vivir cuando su espíritu solo anhela ir en pos de su amor.

Por eso hoy, cuando ella rememore los más nimios detalles de su vida de hogar, van nuestros cariños a ella para dulcificar su amargura.


En diciembre partió con su madre a la Ciudad de Boston, con el objetivo de dominar el inglés y estudiar los sistemas de enseñanza y la estructura orgánica implementada en las normales estadounidenses. Pasó cerca de un año en el país vecino, donde dejó muchas amistades. A su regreso, asumió nuevamente la dirección de la Normal, el 23 de diciembre de 1915.

Para 1916, la continuidad de la lucha armada afectó sensiblemente el desarrollo institucional y provocó la desconfianza internacional. En ese contexto apareció un desplegado en distintos periódicos:


Las profesoras de la Escuela Normal Primaria para Maestras, a iniciativa de la señorita María Arias Bernal, Directora de dicha Escuela, tienen el honor de invitar a los maestros de la capital, para contribuir mensualmente con un día de haber, con el fin de ayudar al Gobierno a pagar la deuda que la Revolución ha contraído con el pueblo. Esperamos que tan patriótica idea sea secundada por todos los verdaderos mexicanos.


Sumado a los conflictos nacionales, Villa atacó el poblado de Columbus como venganza contra el presidente Wilson por haber ayudado a Carranza. El gobierno estadounidense reaccionó organizando una operación en territorio mexicano para capturarlo, lo que hizo temer una guerra. La incertidumbre crecía mientras pasaban los meses y las tropas yankees prolongaban su estancia en México. Entretanto, el Club Lealtad convocó a una manifestación para recordar la entrada triunfal de Madero en la capital. A nombre de las organizadoras habló la infatigable profesora Arias Bernal. Días después, diversas asociaciones se pronunciaron por la defensa de la soberanía nacional. En la sesión celebrada el 21 de junio, María tomó la palabra:


Hagamos esfuerzos, tantos como podamos por todos los medios honrados que sea posible, para evitar la guerra. Y se me ocurre esto: durante mi estancia en Estados Unidos, me encontré con que todo el mundo abogaba por la paz; y he recibido cartas de maestras americanas que dicen: "Haremos todo lo posible para que nunca se rompa la amistad entre mexicanos y americanos." Yo propongo que nos dirijamos por telégrafo a las asociaciones de maestras y alumnas de los Estados Unidos, para pedirles que cumplan con su deber, es decir, que como madres, hijas, esposas o hermanas impidan la guerra con México. Ellas están más obligadas que nosotros, puesto que los mexicanos nada hemos hecho para merecer una agresión por parte de Estados Unidos. Estoy segura que ellas cumplirán con su deber de buena voluntad."


En octubre de 1918 viajó nuevamente a Estados Unidos para estudiar la organización de las clases de trabajos manuales y labores femeniles, así como los requerimientos para instalar comedores para alumnos, basándose en el modelo del Teacher's College dependiente de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Al año siguiente sufrió un agravamiento de sus males que la llevó a solicitar varias licencias. El aumento de sus padecimientos coincidió con el asesinato de Carranza, por lo que, abatida física y anímicamente, comenzó el trámite de su jubilación, misma que obtuvo el primero de febrero de 1921.

Su retiro no la alejó por completo de la docencia, pues se integró como profesora honoraria en la campaña contra el analfabetismo emprendida durante el gobierno de Adolfo de la Huerta. Sus continuas enfermedades respiratorias la obligaron a mudarse a Tepotzotlán donde, con el apoyo de Vasconcelos, estableció escuelas rurales; en Amecameca fundó la biblioteca Francisco I. Madero, en la que se atendía a niños y adultos.

En 1923 suspendió definitivamente sus trabajos y se convirtió en consejera de todas las amistades que cultivó en sus años de lucha y disidencia. Una bronconeumonía terminó con su vida el 6 de noviembre de ese año. Su muerte causó revuelo en la prensa y conmovió a Obregón, quien ordenó que se proporcionara una pensión a la madre de María y apuntó: "quiero enviarle mi más sincero pésame por la irreparable desgracia sufrida por usted al perder a su hija [...], debiendo servirle de consuelo en su justo dolor la meritoria labor que desarrolló su extinta hija, que conquistó estimación de todos los que tratámosla".

El 5 de septiembre de 1931 la Secretaría de Educación Pública decidió que una primaria llevara su nombre. Con motivo de ese homenaje, Eulalia Guzmán escribió:


Querida y admirada por todos los prohombres de la Revolución, nunca usó de su influencia en beneficio propio; todo lo puso al servicio de los demás. Murió pobre [...]. Así pues, solo cabe decir de María lo siguiente, que bien puede servir de lema a los niños que se eduquen en la escuela que llevará su nombre: Puso siempre su preclara inteligencia y sus grandes virtudes al servicio de la verdad y del bien.


Los restos de María Arias Bernal reposan en el panteón de Tlalpan, aunque en la memoria nacional su recuerdo perdura bajo el seudónimo de "María Pistolas".


(Tomado de: Adame, Ángel Gilberto - De armas tomar. Feministas y luchadoras sociales de la Revolución Mexicana. Aguilar/Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. de C. V. Ciudad de México, 2017)