jueves, 30 de septiembre de 2021

Comisión Nacional de los Derechos Humanos

 


CNDH, Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Organismo público autónomo creado el 13 de septiembre de 1993 por medio de una reforma constitucional, encargado de fomentar, proteger y defender los derechos fundamentales de la población en el territorio nacional.

Antecedentes de la CNDH:

*Al inicio del sexenio salinista se creó dentro de la estructura de la SEGOB, la Dirección General de Derechos Humanos el 13 de febrero de 1989.

*Sin embargo, ante las numerosas denuncias, en el extranjero y los medios de comunicación nacionales, de torturas, detenciones arbitrarias y ejecuciones sumarias a manos de corporaciones policiacas y elementos de las fuerzas armadas, fue creada por decreto presidencial el 6 de junio de 1990 la CNDH, como un organismo desconcentrado de esa Secretaría.


(Tomado de: Roldán Quiñones, Luis Fernando. Diccionario irreverente de Política mexicana. Con ilustraciones de Helguera. Grijalbo/Random House Mondadori, S.A. de C.V. México, D.F., 2006).




lunes, 27 de septiembre de 2021

Nicolás Romero

 


56

Nicolás Romero (1827-1865)

Fue un jinete excepcional. Recorría las veredas de los estados de México, Michoacán y Guerrero cual si hubiera nacido guerrillero. Su instinto le ayudaba a desaparecer cuando no quería ser visto y a atacar cuando nadie lo esperaba. Era una calamidad para el enemigo, que veía burlados todos sus intentos para capturarlo. El hidalguense jamás recibió instrucción militar, y sin embargo las tropas del mejor ejército del mundo se vieron incapaces de frenar las escaramuzas de Nicolás Romero, "El león de las montañas".

Sus manos estaban hechas para el trabajo duro. Su jornada laboral comenzaba muy temprano y terminaba tarde. Así es la vida de quienes tienen que trabajar para mantener a sus familias día con día. Desde joven tuvo la oportunidad de trabajar en la pujante industria textil que se desarrollaba en la Ciudad de México. Como textilero, gozó de cierta tranquilidad económica, aun y cuando no pudo ascender dentro de las clases sociales. Nicolás Romero luchaba por vivir al día. En varias ocasiones, de acuerdo con las ondulaciones de la economía nacional, cambiaba de empresa. Llegó incluso a trabajar en fábricas en el entonces lejano poblado de Tlalpan. En otras se dedicaba a la agricultura. Así que cuando tuvo la oportunidad de servir a su patria, con la fortaleza de los justos, no dudó en hacerse a las armas.

Sus ideales eran republicanos y patriotas. No contaba con experiencia en las armas cuando se unió al grupo de Aureliano Rivera durante la Guerra de Reforma. Fue ahí donde aprendió la táctica y estrategia de la guerra de guerrillas. Sus operaciones tuvieron gran éxito y fueron de mucha importancia para la causa liberal. Con esa experiencia, Romero comenzó a forjarse como hombre, como guerrillero y héroe.

Cuando supo que un invasor extranjero pretendía controlar el país, no dudó en enfrentarlo. De inmediato se unió a las tropas de Vicente Riva Palacio y a su lado participó en las campañas de Michoacán, Guerrero, Querétaro y el Estado de México. Una y otra vez consiguió sorprender a las tropas francesas. Muy pronto, Romero se convirtió en uno de los enemigos más peligrosos del imperio de Maximiliano de Habsburgo.

Los franceses lo buscaron exhaustivamente. Durante días y meses siguieron su huella sin poderlo capturar, hasta aquel fatídico día en que se enfrentó al ejército imperial en la cañada de Papanzidán, en el estado de Michoacán. Después de una fuerte batida, Romero fue hecho prisionero y conducido a la Ciudad de México en donde se le juzgó. La sentencia era de todos conocida y fue fusilado el 11 de marzo de 1865 en la plazuela de Mixcalco.


(Tomado de: Tapia, Mario - 101 héroes en la historia de México. Random House Mondadori, S.A. de C.V. México, D.F., 2008) 

jueves, 23 de septiembre de 2021

Cuatro muchachas asesinadas por estudiante, 1942

 


Cuatro muchachas asesinadas por un estudiante de ciencias químicas.

*Enterró los cadáveres en el jardín de su casa.

*Fue preso el asesino; confesó ya.

*La Policía hasta ahora sólo ha podido identificar el cadáver de una de las víctimas.

*El responsable de este caso espeluznante se fingió loco, pero se descubrió su superchería.

(8 de septiembre de 1942)

Un espantoso cuádruple crimen, en el que fueron víctimas cuatro agraciadas jóvenes, de las cuales una era estudiante de la Escuela Nacional Preparatoria, fue descubierto ayer por la mañana por el Servicio Secreto de la Jefatura de Policía. Los cadáveres de tres de las infortunadas víctimas fueron encontrados enterrados casi a flor de tierra en el jardín de la propia casa del victimario, un estudiante de ciencias químicas pensionado por Petróleos Mexicanos, que al decir de varias personas es un joven de gran inteligencia y aprovechado alumno de la Universidad Nacional de México. El cuarto cadáver será desenterrado hoy, y se tuvo conocimiento de él por el propio asesino, que ha confesado ya sus crímenes.

Los móviles de estos horrendos asesinatos, únicos en los anales de la criminología mexicana, no han sido todavía bien puestos en claro, pero a juzgar por las declaraciones hechas por el asesino, son el producto de un espíritu morboso, de un gran sádico, que bien puede constituir la versión mexicana de aquel criminal francés llamado Landrú, o del legendario "Barba Azul".

Hasta estos momentos se tiene como autor de los crímenes, por confesión propia del criminal, al estudiante de primer año de ciencias químicas Gregorio Cárdenas Hernández, de 28 años de edad, quien fue pensionado para estudiar, dado su gran aprovechamiento, por Petróleos Mexicanos. De las víctimas tan sólo ha sido identificada una: la señorita Graciela Arias Ávalos, de 20 años de edad, hija del señor licenciado don Manuel Arias Córdova, que pertenece a una de las más conocidas familias de Morelia, Michoacán. Esta joven estudiaba el Bachillerato de Ciencias Químicas en la Escuela Nacional Preparatoria. De las otras se tienen pocos indicios. Tan sólo de una de ellas se sospecha que se trata de una joven llamada Enedina.

Para la misma Policía fue una sorpresa encontrar los tres cadáveres que halló. Creía encontrar tan sólo el de Graciela Arias, pero no tenía conocimiento alguno de que hubiese más víctimas enterradas.

El criminal estudiante, para eludir la acción de la justicia, después de enterrar el cadáver de la última de sus víctimas en el propio jardín de su casa, se fingió loco, pues temió que sus crímenes fuesen descubiertos, y el jueves pasado, acompañado de la autora de sus días, fue al sanatorio de enfermos mentales del doctor Gregorio Oneto Barenque, ubicado en la avenida Primavera, en Tacubaya, y se internó en el mismo.

Pero en él se le detuvo ayer mismo por la mañana. Según se nos dijo en el Servicio Secreto de la Jefatura de Policía, ya confesó haber dado muerte a las tres jóvenes encontradas, y a una más, que también enterró en su propio domicilio. Según el mismo asesino, violaba a sus víctimas y después las estrangulaba enterrándolas.

Parece que no todas las jóvenes fueron enterradas y muertas el mismo día. A juzgar por los antecedentes, el criminal estudiante inició sus actividades hace unos cuantos días, y las iba enterrando después de saciar sus apetitos.

UNA DESAPARICIÓN 

MISTERIOSA

El jueves en la mañana se presentaron en el Servicio Secreto de la Jefatura de Policía, que está al mando del general Leopoldo Treviño Garza, el licenciado Manuel Arias Córdova, quien tiene su despacho en la calle de Justo Sierra y su domicilio en la avenida Tacubaya 63, acompañado de su socio de trabajos, el licenciado José Campuzano, con el fin de denunciar que había desaparecido desde la noche anterior la hija del primero, Graciela Arias Ávalos, que era estudiante en la preparatoria. El último informe que se tenía de ella era que había sido vista saliendo a las 20 horas de la clase de etimologías, en la Escuela Preparatoria, ubicada en la calle de San Ildefonso.

Desde las primeras investigaciones recayeron las sospechas sobre el estudiante de ciencias químicas Gregorio Cárdenas Hernández. Varios preparatorianos indicaron que este individuo frecuentaba el trato de Graciela, y que a bordo del coche Ford 1939, placa B-91-01 de su propiedad, la iba a esperar a sus clases. Dichos estudiantes indicaron también que en años anteriores, tanto Graciela como Gregorio habían sido compañeros en algunas clases.

Fueron comisionados para la investigación el agente 37, José Acosta Suárez, y el 104, Ana María Dorantes. El primero estuvo el jueves pasado por la mañana, inmediatamente después de la denuncia, en la casa que el estudiante de ciencias químicas tiene en la calle de Mar del Norte número 20, en Tacuba, D.F.

Encontraron en esta búsqueda un pañuelo y unos zapatos y tuvieron el indicio de que en la noche del miércoles a jueves, en la que llovió torrencialmente, el coche del estudiante, contrariando a la costumbre que éste tenía, se había detenido precisamente frente a la puerta de su domicilio, y que había permanecido allí toda la noche, pues se "atascó".

Por su parte la agente 104 pudo investigar que no había relaciones amorosas entre Gregorio y Graciela, sino que aquél estaba enamorado locamente de ésta, y que la perseguía constantemente, e iba por ella a esperarla a sus clases.

Los agentes supieron también que la madre de Gregorio, llamada María Vicenta Ávalos, que vive en la calle Violeta 3, había llevado el jueves, a las 15 horas, a su hijo al sanatorio del doctor Gregorio Oneto Barenque, ubicado en la avenida Primavera, de Tacubaya, diciendo que estaba loco.

Fue entrevistado Gregorio y éste fingió que realmente estaba loco, dijo a los agentes que había inventado unas pastillas para hacerse invisible, y les daba pedazos de gis. Cuando lo interrogaron acerca de Graciela, guardó silencio.

El doctor Oneto Barenque hizo un examen detenido del presunto loco, y llegó a la conclusión de que no lo estaba. Lo interrogó, y entonces le confesó éste que estaba cuerdo, pero que se fingía loco porque el licenciado Arias Córdova creía que él había hecho desaparecer a su hija.

UN MACABRO ENCUENTRO

Ya con estos datos el agente número 37, José Acosta Suárez, se presentó nuevamente en la calle de Mar del Norte Núm. 20, donde vivía el estudiante. Allí le informaron los vecinos que las moscas revoloteaban sobre el jardín y olía muy mal. Que el jueves pasado habían encontrado la tierra removida y que ayer "habían visto abrirse ésta".

Penetró el agente en la casa que ya había sido visitada y en la que nada sospechoso se había encontrado el jueves, y al examinar con detenimiento el jardín, vio con sorpresa que emergían apenas los dedos del pie de un cadáver que estaba allí enterrado.

Inmediatamente se dirigió a la Jefatura de Policía y con asistencia del Ministerio Público, de Identificación, etc., se procedió a exhumar el cadáver, que indiscutiblemente era el de Graciela Arias.

UN VERDADERO 

CEMENTERIO

poco después de las 14:30 horas llegaron a la casa del estudiante el jefe del Servicio Secreto, general Leopoldo Treviño Garza; el subjefe, Simón Estrada; el agente del Ministerio Público adscrito a la Jefatura de Policía, licenciado Francisco Orozco; los agentes que practicaron la investigación, así como los representantes de los diversos diarios metropolitanos y del licenciado José Campuzano, amigo del padre de una de las víctimas.

La calle de Mar del Norte es una callejuela estrecha que parte hacia el norte de la vía de los trenes que van hacia Tacuba y Azcapotzalco, y está muy cercana a la Escuela de Ciencias Químicas, así como al Zócalo de Tacuba. No está asfaltada y a causa de las lluvias presenta verdaderos surcos.

En una esquina casi cercana al lugar donde se cierra la calle, está la casa del estudiante. Esta tiene un jardín como de seis metros de ancho por diez de largo, y la puerta de entrada da precisamente a este jardín. Al lado sur están las habitaciones (de un solo piso). En una de ellas dormía el estudiante en su catre de campaña. En otra está un laboratorio perfectamente bien montado y una pequeña biblioteca.

Ya dentro del jardín, el agente Acosta señaló el lugar donde emergían los dedos del pie del cadáver que había descubierto. Pero al entrar algunas personas al jardín, alguien que estaba un poco alejado del lugar donde se hallaba enterrado el cadáver dijo:

-Siento bajo mis pies otro cadáver.

Y uno más agregó:

- Pues en este lugar hay otro.

El pequeño jardín era un verdadero cementerio, en el que los cadáveres estaban casi a flor de tierra.


IMPRESIONANTE 

EXHUMACIÓN

Dos agentes de la Policía provistos de unas palas que les fueron proporcionadas por los vecinos, principiaron a cavar para desenterrar el cadáver cuyo pie emergía de la tierra. Inmediatamente se dieron cuenta de que otro cadáver estaba enterrado en un lugar muy cercano. El otro se hallaba un poco más alejado.

Al ir desenterrando los cuerpos, un hedor, hasta eso bastante soportable, se esparció por todo el local, pues los cadáveres no se hallaban muy descompuestos, ya que indudablemente no tenían ni cinco días de haber sido enterrados.

El cadáver que primero se descubrió totalmente hacia el fondo del jardín, estaba en decúbito ventral, con la cabeza hacia el Sur. Se hallaba completamente desnudo, pero cubierto con una colcha. Estaba sin zapatos (unos zapatos de color guinda que fueron descubiertos en el interior de la casa). Junto al cadáver se encontró una bolsa de mujer con un monedero adentro y unos cuantos centavos, así como un abrigo de color verde. Tenía las manos amarradas.

El licenciado Campuzano reconoció desde luego las ropas como las que había llevado Graciela el último día en que fue vista. Por lo que toca a los zapatos, y dada la amistad que tiene con el padre de la muchacha:

"Los reconozco como si fueran míos. Se los vi en infinidad de ocasiones".

El cadáver de la segunda muchacha que fue desenterrado estaba también en decúbito ventral, pero con la cabeza hacia el Norte. Se hallaba semivestido, con un traje negro y un saco café a cuadros. La cabeza estaba envuelta en unos "bloomers" color rosa.

Esta infeliz estaba amarrada de pies y manos, por la espalda, con unas cintas. Tenía calzado un zapato color café. Junto se hallaba el otro zapato.

El último cadáver también tenía las manos amarradas y se hallaba completamente desnudo. Se ve que perteneció a una mujer de regular estatura. Tenía zapatos color azul y junto a él estaba un suéter de este último color.

La tarea de la exhumación se vio interrumpida por un torrencial aguacero y en ella tuvieron que coadyuvar los bomberos de Tacuba, que se presentaron en el carro número 5 al mando del sargento Enrique L. Meneses.

Se encontraron diversos bolsos de mujer, uno negro y otro gris. Como había, además, unos calcetines de niño, se temió que también estuviese enterrado el cadáver de un pequeñuelo que, al decir de una de las vecinas, se le vio en alguna ocasión por la casa.

YA ESTABAN MUERTAS

Uno de nuestros reporteros pudo hablar con el señor Albino Peña, quien vive en la casa número 18 de la propia calle de Mar del Norte. El nos manifestó que estaba encargado por el dueño de la finca, señor Amador Curiel, tanto de la casa del estudiante como de las de junto.

Que el miércoles pasado, como a las 21 horas, llegó de un lugar denominado La Floresta en donde tiene unas vacas, habiéndose entregado al sueño desde luego. Pero que como a las 11 de la noche oyó que tocaban en la cortina que protege su habitación, que antes había sido un expendio de pan denominado "La Paloma", y escuchó la voz del estudiante, bastante alterada, que le pidió que lo ayudara, pues su coche se había atascado.

Dice que él le manifestó que con todo gusto lo ayudaría, pero que creía que nada podrían hacer. Que entonces el estudiante le manifestó que buscaría la ayuda de unos carboneros, y ya no lo oyó más.

Agregó que toda la noche permaneció despierto, pero que no oyó ningún ruido, ni voces, quizá a causa del torrencial aguacero que estuvo cayendo. Indicó además que una mujer joven iba con frecuencia a la casa del estudiante y que por las mañanas salían los dos con libros bajo el brazo. Le mostramos una fotografía de Graciela, pero tuvo dudas para reconocer en ella a la mujer que iba a visitar al químico en ciernes.

Por su parte la señora Cristina Martínez, comadre del anterior que también vive en el número 20 de la calle de Mar del Norte, nos dijo que como a las 11 había oído los pasos del estudiante y como que eran depositados unos bultos en el suelo. Esto hace creer que las tres mujeres que fueron enterradas murieron en otro lugar o que venían narcotizadas.

EL ASESINO, DETENIDO

Pudimos informarnos que agentes del Servicio Secreto de la Jefatura de Policía habían detenido ayer mismo, en el sanatorio del doctor Oneto Barenque, al estudiante Gregorio Cárdenas Hernández y lo llevaron a la Guardia Especial de Agentes de la Sexta Delegación.

CONFESIÓN DEL ASESINO

Anoche Cárdenas Hernández fue llevado a la Jefatura de Policía con el fin de ser interrogado.

En presencia de los periodistas, paladinamente confesó haber dado muerte a las tres mujeres que fueron encontradas ayer en el jardín de su casa, y agregó que la otra que no fue encontrada y a la que ya hemos hecho referencia la había enterrado cerca de la puerta.

Indicó que tiene 27 años de edad y es natural de Veracruz. Fue casado, habiéndolo engañado su mujer, por lo que tiene gran odio para las de este sexo. Principió a cometer sus crímenes hace cerca de un mes, pero indica que la única mujer decente que mató fue Graciela Arias Ávalos. Señala que de las otras tres no sabe ni sus nombres, pues fueron mujeres de la vida galante, y que una la recogió de las calles de Aquiles Serdán; a otra, cerca del Ángel de la Independencia, y a una última, cerca de Chapultepec.

Las llevaba a su domicilio ubicado en las calles de Mar del Norte, donde saciaba con ellas sus apetitos y las mataba después.

A todas las ahorcó. Cuando estaba satisfecho de las mujeres sentía un odio tremendo hacia ellas y asegura que por tal motivo les daba muerte. Después se levantaba de la cama, escarbaba en el jardín y las sepultaba. Sobre uno de los cadáveres -que, como indicamos, estaba semivestido y con las manos y los pies atados por la espalda-, dijo que hallándose tan cansado, la amarró en tal forma para que ocupase menos lugar y, en consecuencia, tuviese el menor trabajo por cavar la fosa.

(Tomado de: Hemeroteca El Universal, tomo 3, 1936-1945. Editorial Cumbre, S.A. México, 1987)

lunes, 20 de septiembre de 2021

Los Dandys

 


El Trío Los Dandys fue en realidad un cuarteto y se dio a conocer el 28 de noviembre de 1958 en La hora nacional, presentando la canción Gema de Güicho Cisneros. Sus integrantes fueron: José Luis Segura (primera voz, guitarra y eje del grupo), Armando Navarro (requinto), Francisco Escamilla (segunda voz) y Joaquín Ruiz Martínez (tercera voz). Curiosamente, después de aquélla, su primera grabación, estuvieron separados durante ocho meses. Pero el éxito logró reunirlos y se presentaron en el Teatro Million Dollar de Los Ángeles. A su regreso hicieron presentaciones en el Teatro Lírico y en el Follies Bergere. Supieron crear un estilo propio, casi totalmente diferente a los demás tríos, en cuanto a voces y requinto se refiere. Luis "Güicho" Cisneros fue considerado el quinto elemento del grupo del grupo pues era quien componía las canciones. En 1960 ganaron el trofeo Guitarra de Oro. En 1963, después de la muerte de José Luis Segura, el trío se desintegró para volverse a formar con los siguientes elementos: Güicho Cisneros, Armando Navarro, Joaquín Ruiz Martínez y José Luis Segura, hijo. Posteriormente Güicho Cisneros perteneció al trío bautizado con el nombre de su canción más exitosa: trío Gema, formado además por Francisco Escamilla (arreglos y segunda voz) y Florentino Cruz. En 1966 Los Dandys grabaron: Cerca del mar de Ezequiel Cisneros Cárdenas, Por fin de Armando Navarro, y Muñeca mía de Joaquín Ruiz Martínez. Han grabado más de 200 canciones. Los títulos de mayor éxito han sido: Gema, Tres regalos, Eternamente, Negrura, y Alma de cristal (G. Cisneros). Recientemente grabaron un disco titulado La joya musical de Los Dandys. Han recibido el Globo de Oro por ser el cuarteto de mayor popularidad en Los Ángeles, California, y el Disco de Oro por su 20 aniversario.


(Tomado de: Moreno Rivas, Yolanda - Historia de la Música Popular Mexicana. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Alianza Editorial Mexicana. México, D.F., 1989)

jueves, 16 de septiembre de 2021

Todo en Fidel era discreción

 

(Caricatura por Naranjo)

79

TODO EN FIDEL ERA DISCRECIÓN... INCLUSO LA MUERTE

"El que se mueve no sale en la foto", ésta es, sin lugar a dudas, una frase perfecta para entender la figura de Fidel Velázquez, quizás uno de los líderes sindicales sobre los que más rumores se han creado. Que si se dormía en las conferencias, que si fue de ultraizquierda durante su juventud, que si amenazaba a los presidentes de la República con pararles el país, que si fue amante de las más bellas actrices mexicanas.

Hombre de disciplina radical, Fidel Velázquez representa como nadie al sistema político mexicano. Orador magnífico, fue líder de la CTM hasta su muerte, sucedida varios años después de lo esperado. Fue un hombre con un poder absoluto, capaz de amagar huelgas nacionales sin llegar jamás a una, dando a cada régimen lo que éste requería: disciplina, sometimiento, acarreados, cuerpos de choque. Destruyó el sindicalismo blanco y ahuyentó lo que él mismo llamaba "el fantasma comunista".

Pero si hubo un rumor que corrió sobre su humanidad fue el de su muerte. A Fidel Velázquez lo mataron muchos y muchísimas veces. Pero siempre, o casi siempre, resucitó.

La primera vez que lo enfermaron de muerte fue cuando tenía treinta años antes de que ésta sucediera. Todos los años el rumor sobre su delicado estado de salud aparecía no sólo en la prensa sino en las valoraciones políticas de los altos mandos, quienes debían preparar el cambio, acercarse a nuevos interlocutores, temer la desbandada obrera. Pero, como él lo dijo alguna vez en una entrevista, "la muerte es algo que tengo superado".

"Están ustedes hablando con un muerto", farfullaba en el interfón Fidel Velázquez Sánchez cuando se burlaba de los reporteros que corrían tras el enésimo rumor de su muerte.

Año tras año seguía ahí, y el rumor partía de nuevo: todas las enfermedades posibles, todos los desencuentros con grandes figuras, y él seguía ahí. Tan igual, que se llegó a decir que sólo tenía un traje, aunque en realidad tenía sesenta iguales.

Fiel a su partido, Fidel apareció en cuanto acto político fue necesario: ceremonias, asambleas, conferencias... ciertamente siempre vestido con el mismo traje oscuro, lentes negros, bien peinado. Hombre de fino sentido del humor, decía: "[Esos rumores] no me debilitan, me dan fuerzas porque he de tener poder para poder resucitar". En 1997 se cansó de vivir, y como siempre los tiempos son peores,: se perpetuó en la Güera Rodríguez Alcaine, su versión empeorada, que nos recuerda aquella frase del legendario Murphy: "Todo siempre puede ir a peor".

(Tomado de: Marcelo Yarza - 101 Rumores y secretos en la historia de México, Editorial Grijalbo, Random House Mondadori, S.A. de C.V., México, D.F., 2008)





lunes, 13 de septiembre de 2021

Francisco Zarco

 


54

Francisco Zarco (1829-1869)

"Del favor de la providencia y del patriotismo de los mexicanos, esperamos que al verse libres del yugo que los oprimía, sepan con cordura y con decisión salvar a su patria y acentuarse sobre bases sólidas la libertad", escribió al triunfo de la Revolución de Ayutla en el periódico En Siglo XIX, del cual  era editor. Tenía 26 años y era ya considerado una de las plumas más certeras de todo el país.

Su historia era admirable. Nacido en Durango, apenas había contado con algunos estudios durante su juventud en la Ciudad de México. Sin embargo, Francisco Zarco era un aguerrido autodidacta. Su memoria impactaba a quienes lo conocían y poseía un talento para los idiomas y las letras.

Tan sólo contaba con 14 años cuando entró a la Secretaría de Relaciones Exteriores como traductor -dominaba el inglés, francés e italiano-. Tres años más tarde, su inteligencia y erudición lo impulsaron a la secretaría del Consejo de Gobierno. Unos meses después, fue designado oficial mayor de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Apenas cumplía la mayoría de edad y su carrera política ya era envidiable. Para Zarco, el cielo era el límite.

Pero su verdadera pasión fue siempre el periodismo. Desde muy joven comenzó a escribir en diversos periódicos del país. Creía en las ideas liberales y se convirtió en uno de los principales periodistas políticos de México. No hizo de menos la crónica, pero fue en la columna política donde impuso su estilo combatiente y veraz. Desde las páginas de El Demócrata y El Siglo Diez y Nueve promulgaba el liberalismo. En sus artículos emprendió la lucha contra el centralismo durante la Revolución de Ayutla, y contra el conservadurismo en tiempos de la Guerra de Reforma.

"Demos libertad en todo, para todo y para todos", señalaba Zarco cuando le tocó ser diputado en el Congreso Constituyente de 1856 y 1857. Su participación en la formulación de la Carta Magna resultó fundamental. Defensor de la educación popular, la libertad de prensa y expresión, la igualdad, la democracia y los derechos populares e indígenas, también hubo de sufrir persecución, encarcelamiento y torturas por sus escritos, aunque siempre salió fortalecido de estos trances. No obstante, su salud comenzó a deteriorarse con rapidez.

En los cuarenta años que vivió, Zarco se convirtió en el escritor liberal más importante del país. Su amor por la escritura le llevó a incluso renunciar a grandes puestos políticos. Benito Juárez lo invitó a formar parte de su gabinete en Gobernación y Relaciones Exteriores, pero rechazó ambos puestos para seguir con su labor periodística. El héroe de la pluma liberal murió muy pronto, pero sus escritos siguen siendo base fundamental para entender al México de aquel entonces.


(Tomado de: Tapia, Mario - 101 héroes en la historia de México. Random House Mondadori, S.A. de C.V. México, D.F., 2008) 

jueves, 9 de septiembre de 2021

Corrido de Madero 1911

 


De Madero


Cometa [Halley], si hubieras sabido

lo que venías anunciando,

Nunca hubieras salido

por el cielo relumbrando;

no tienes la culpa tú,

mi Dios, que te lo ha mandado.


¡Ay, qué Madero tan hombre,

bonitas son sus aiciones!

Mandó a los cabecillas

echar fuera las prisiones.

¡Madre mía de Guadalupe,

llénalo de bendiciones!


Porfirio está retratado

con su águila y su letrero

y en el letrero diciendo:

"¡No pudiste con Madero,

con otros habrás podido,

porque eres camandulero!"


Porfirio es el responsable

de todita la Nación,

no quiso doblar las manos,

que hubiera revolución,

no quiso entregar la silla,

que le dolía el corazón.


Madero con su asistente

sufrió muy crueles tormentos,

vino conquistando gente

y formando regimientos

para echar fuera a Porfirio

con todo su ayuntamiento.


Hasta que se llegó el día

que el Señor nos concediera

que la Nación alcanzara

lo que más nos conviniera,

México está en alegría

revoloteando bandera.


Madero, tú no te creas

de lo que te han contado;

que refuercen las fronteras,

que quede bien reforzado,

para que sepan lo que hacen

toditos los mexicanos.


¡Y achi y achi!, ¡qué bonito

está lloviendo en el cerro!

Ensíllenme mi caballo,

yo ya me voy con Madero,

porque me esperan las tropas

y fuerzas del extranjero.


Aquí va la despedida

con cariño verdadero,

éstas son las mañanitas

de don Francisco I. Madero.

¡Que vivan los mexicanos!

¡Que viva México entero!


(Tomado de: Mendoza, Vicente T. – Corridos mexicanos. Lecturas Mexicanas #71; 1a serie. Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 1985)





lunes, 6 de septiembre de 2021

Tratado de la Mesilla 1853

 


En 1853, en el último gobierno de Santa Anna, James Gadsen, enviado norteamericano a México, consiguió comprar para su gobierno el territorio de La Mesilla. Con él se define la frontera entre los dos países.


Artículo I

La República Mexicana conviene en señalar para lo sucesivo como verdaderos límites con los Estados Unidos los siguientes: Subsistiendo la misma línea divisoria entre las dos Californias, tal cual está ya definida y marcada conforme al Art. V del Tratado de Guadalupe Hidalgo, los límites entre las dos Repúblicas serán los que siguen: comenzando en el Golfo de México, a tres leguas de distancia de la costa, frente a la desembocadura del Río Grande, como se estipuló en el Art. V del Tratado de Guadalupe Hidalgo; de allí, según se fija en dicho Artículo, hasta la mitad del aquel río, al punto donde la paralela del 31°47' de latitud Norte atraviesa el mismo río; de allí cien millas en línea recta al Oeste; de allí al Sur a la paralela del 31°20' de latitud Norte; de allí, siguiendo la dicha paralela del 31°20' hasta el 111° del Meridiano de longitud Oeste de Greenwich; de allí en línea recta a un punto en el Río Colorado, 20 millas abajo de la unión de los Ríos Gila y Colorado, río arriba, hasta donde se encuentra la actual línea divisoria entre los Estados Unidos y México. Para la ejecución de esta parte del Tratado, cada uno de los dos Gobiernos nombrará un Comisario, a fin de que por común acuerdo de los dos así nombrados, que se reunirán en la ciudad de Paso del Norte, tres meses después del canje de ratificaciones de este Tratado, procedan a recorrer y demarcar sobre el terreno la línea divisoria estipulada por este Artículo, en lo que no estuviere ya reconocida y establecida por por la Comisión Mixta, según el Tratado de Guadalupe, llevando al efecto diarios de sus procedimientos y levantando los planos convenientes. A este efecto, si lo juzgaren necesario las Partes Contratantes, podrán añadir a su respectivo Comisario alguno o algunos auxiliares, bien facultativos o no, como agrimensores, astrónomos, etc.; pero sin que por esto su concurrencia se considere necesaria para la fijación y ratificación como la línea divisoria entre ambas Repúblicas, pues dicha línea sólo será establecida por lo que convengan los Comisarios, reputándose su conformidad en este punto como decisiva y parte integrante de este Tratado, sin necesidad de ulterior ratificación o aprobación y sin lugar a interpretación de ningún género por cualquiera de las dos Partes Contratantes.

La línea divisoria establecida de este modo será en todo tiempo fielmente respetada por los dos Gobiernos, sin permitirse ninguna variación en ella, si no es de expreso y libre consentimiento de los dos, otorgando de conformidad con los principios del Derecho de Gentes y con arreglo a la Constitución de cada país respectivamente. En consecuencia, lo estipulado en el Artículo V del Tratado de Guadalupe, sobre la línea divisoria en él descrita, queda sin valor en lo que repugne con la establecida aquí; dándose, por lo mismo, por derogada y anulada dicha línea, en la parte en que no es, conforme con la presente, así como permanecerá en todo su vigor en la parte en que tuviere dicha conformidad con ella.

Artículo II 

El Gobierno de México, por este Artículo, exime al de los Estados Unidos de las obligaciones del Art. XI del tratado de Guadalupe Hidalgo; y dicho artículo y el 33 del tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América, y concluido en México el día 5 de abril de 1831, quedan por éste derogados.

Artículo III 

En consideración a las anteriores estipulaciones, el Gobierno de los Estados Unidos conviene en pagar al Gobierno de México, en la ciudad de Nueva York, la suma de diez millones de pesos, de los cuales, siete millones se pagarán luego que se verifique el canje de las ratificaciones de este Tratado, y los tres millones restantes tan pronto como se reconozca, marque y fije la línea divisoria.

Artículo IV

Habiéndose hecho en su mayor parte nugatorias las estipulaciones de los Artículos VI y VII del Tratado de Guadalupe Hidalgo, por la cesión de territorio hecha en el Artículo I de este Tratado, aquellos dichos Artículos quedan por éste derogados y anulados, y las estipulaciones que a continuación se expresan substituidas en lugar de aquéllas. Los buques y ciudadanos de los Estados Unidos tendrán en todo tiempo libre y no interrumpido tránsito por el Golfo de California para sus posesiones y desde sus posesiones sitas al Norte de la línea divisoria de los dos países; entendiéndose que ese tránsito se ha de hacer navegando por el Golfo de California y por el Río Colorado, y no por tierra, sin expreso consentimiento del Gobierno Mexicano. Y precisamente y bajo todos respectos, las mismas disposiciones, estipulaciones y restricciones quedan convenidas y adoptadas por este Artículo, y serán escropulosamente observadas y hechas efectivas por los dos Gobiernos Contratantes, con referencia al Río Colorado, por la distancia y en tanto que la medianía de ese río queda como su línea divisoria común por el Art. I de ese Tratado. Las diversas disposiciones, estipulaciones y restricciones contenidas en el Art. VII del Tratado de Guadalupe Hidalgo sólo permanecerán en vigor en lo relativo del Río Bravo del Norte, abajo del punto inicial de dicho límite estipulado en el Art. I de este Tratado; es decir, abajo de la intersección del paralelo de 30°47'30" de latitud con la línea divisoria establecida por el reciente Tratado, que divide dicho río desde su desembocadura arriba, de conformidad con el Artículo V del Tratado de Guadalupe.

Artículo VI

No se considerarán válidas ni se reconocerán por los Estados Unidos ningunas concesiones de tierras en el territorio cedido por el Artículo I de este Tratado, de fecha subsecuente al día 25 de septiembre, en que el Ministro y signatario de este Tratado, por parte de los Estados Unidos, propuso al Gobierno de México dirimir la cuestión de límites; ni tampoco se respetarán ni considerarán como obligatorias ningunas concesiones hechas con anterioridad, que no hayan sido inscritas y debidamente registradas en los archivos de México.

Artículo VII

Si en lo futuro (que Dios no permita) se suscitase algún desacuerdo entre las dos naciones, que pudiera llevarlas a un rompimiento en sus relaciones y paz recíproca, se comprometen asimismo a procurar, por todos los medios posibles, el allanamiento de cualquiera diferencia; y si aun de esta manera no se consiguiere, jamás se llegará a una declaración de guerra sin haber observado previamente cuanto en el Artículo XXI del Tratado de Guadalupe quedó establecido para semejantes casos, y cuyo Artículo se da por reafirmado en este Tratado, así como el XXII.

Artículo VIII

Habiendo autorizado el Gobierno Mexicano, en 5 de febrero de 1853, la pronta construcción de un camino de madera y de un ferrocarril en el Istmo de Tehuantepec, para asegurar de una manera estable los beneficios de dicha vía de comunicación a las personas y mercancías de los ciudadanos de México y de los Estados Unidos, se estipula que ninguno de los dos Gobiernos pondrá obstáculo alguno al tránsito de personas y mercancías de ambas naciones y que, en ningún tiempo, se impondrán cargas por el tránsito de personas y propiedades de ciudadanos de los Estados Unidos, mayores que las que se impongan a las personas y propiedades de otras naciones extranjeras, ni ningún interés en dicha vía de comunicación o en sus productos se transferirá a un Gobierno extranjero.

Los Estados Unidos tendrán derecho de transportar por el Istmo, por medio de sus agentes y en valijas cerradas, las malas de los Estados Unidos que no han de distribuirse en la extensión de la línea de comunicación; y también los efectos del Gobierno de los Estados Unidos y sus ciudadanos, que sólo vayan de tránsito y no para distribuirse en el Istmo, estarán libres de los derechos de Aduana u otros impuestos por el Gobierno Mexicano. No se exigirá a las personas que atraviesen el Istmo, y no permanezcan en el país, pasaportes ni cartas de seguridad.

Cuando se concluya la construcción del ferrocarril, el Gobierno Mexicano conviene en abrir un puerto de entrada además del de Veracruz, en donde termine dicho ferrocarril en el Golfo de México, o cerca de ese punto.

Los dos Gobiernos celebrarán un arreglo para el pronto tránsito de tropas y municiones de los Estados Unidos, que este Gobierno tenga ocasión de enviar de una parte de su territorio a otra, situadas en lados opuestos del Continente.

Habiendo convenido el Gobierno Mexicano en proteger con todo su poder la construcción, conservación y seguridad de la obra, los Estados Unidos de su parte podrán impartirle su protección, siempre que fuere apoyado y arreglado al Derecho de Gentes.


(Tomado de: Matute, Álvaro - Antología. México en el siglo XIX. Fuentes e interpretaciones históricas. Lecturas Universitarias #12. Universidad Nacional Autónoma de México, Dirección General de Publicaciones, México, D.F., 1981)




jueves, 2 de septiembre de 2021

Laboratorios vegetales

 

(Foto: Invernadero Quinta Schmoll)

En el extraño mundo vegetal creado por la Naturaleza para vivir del aire y soportar más de cincuenta grados de cambio en la temperatura (del calor del sol en el cenit al frío de la madrugada), sobresale el cacto, asombroso laboratorio químico natural.

Y de los sitios de la Tierra abundantes en estos monstruos amables, sobresale México, aparante lugar de origen, y poseedor del más vasto catálogo de variedades.

Espinosos, grotescos y a veces hostiles, los cactos fueron durante mucho tiempo el patito feo de la jardinería -extraño en cierto modo, pues de cuantas plantas llevó Colón a Europa, éstas fueron las que más impresionaron- hasta que, nadie sabe dónde, empezaron a ser descubiertos los valores estéticos de estas plantas. De a una destacada estima como elemento ornamental sólo hubo un rápido paso.

Las variedades existentes en México parecen no tener límite en su número. Carl Schumann escribió hace tiempo un tratado que los entendidos estiman como obra clásica, y en él consignó seiscientas setenta especies. Pero de entonces a 1973 la lista ha seguido creciendo sin cesar. Helia Bravo, eminencia internacional en esta área científica, descubrió una nueva variedad: la Ferocactus lindayi, en la proximidad de la Presa del Infiernillo, en la costa michoacana, en 1965. Ese mismo año, en la Sierra de la Giganta, Baja California Sur, Anetta Carter descubrió otra especie más de Lophocereus schottii, cuyo tallo lo forman costillas creciendo en forma espiral "como una vela cuadrada que hubiese sido retorcida".

Ha cobrado tal importancia esta rama de la Botánica, que existen diversas organizaciones científicas internacionales consagradas al estudio. En México, por ejemplo, funciona una Sociedad Mexicana de Cactología (calle Juárez No. 14, Col. San Álvaro, México 17, D. F.), dedicada al trabajo -no lucrativo- de promover el estudio científico de estas plantas. Para probar su descomunal interés en el asunto, estos especialistas cactólogos llegan a rifarse entre ellos mismos algunos ejemplares de cactos.

El país que se extiende entre Tehuacán, Pue., y Huajuapan de León, Oax., está considerado por muchas autoridades científicas como "el mayor y más diversificado campo de cactus en todo el mundo".

Ahí, entre las arrugas de la tierra -vieja millonaria en años- y sobre las crestas y valles del inmóvil oleaje que fingen sus descarnados lomeríos, están esparcidos los hermosísimos ejemplares en tales formas y diseños y dimensiones que sorprenden inevitablemente.

El área de Zapotitlán, Chilac, la montaña de Tetitlán y su ladera opuesta, por San Luis Atototitlán, están cerca de Tehuacán y sirven de botón de muestra de lo que guarda la región de más sierra arriba. Chollas (el cacto esférico, sinónimo festivo de la cabeza humana) que alcanzan dos metros de diámetro; biznágas igualmente monstruosas, con frutos que alcanzan la dimensión del plátano dominico. Otros cactos son increíbles miniaturas, y otros más presentan raíces horizontales que miden hasta quince metros. Son verdaderos prodigios de la Naturaleza, máquinas vegetales creadas para vivir y desarrollarse virtualmente sin agua, expuestas al cambio brutal de los cincuenta grados centígrados en el mediodía, hasta varios grados bajo cero en la helada noche. Aferradas angustiosamente a una reseca roca caliza, sin humedad siquiera, sin humus vegetal del cual nutrirse, ¿cómo viven y se multiplican las células de estos gigantes?, ¿cómo -de la nada- producen su pulposa sustancia generosa en almidón, mucílagos, gomas, ácidos orgánicos, cristales de sílice, alcaloides y un sinfín de etcéteras? Algún día los nuevos hombres de ciencia del México nuevo descubrirán y aprovecharán los maravillosos procesos bioquímicos del cacto, prodigioso laboratorio que extrae de la atmósfera los elementos químicos, los transforma, desintegra y recombina a través de la milagrosa fotosíntesis.

Entre tanto, y si usted no quisiera o no pudiera viajar hasta Puebla-Oaxaca para conocer el más variado jardín de espinas en el mundo, entonces tome usted nota de un lugar bastante más cercano: Cadereyta, Qro., a 37 km de San Juan del Río, sobre la carretera que sube hasta Tamazunchale, S.L.P. El lugar se llama "Quinta Schmoll" y queda a cosa de 25 minutos de Tequisquiapan y sus baños termales. En tal lugar, además de contemplar un estupendo escaparate de actividades, puede adquirir, por pocos pesos, una colección de 50 plantas cactáceas, todas distintas, de 2 a 3 años de edad. Y (quién lo sabe) bien pudiera suceder que se uniera usted al más o menos un millón de personas que, en el mundo, están haciendo del cultivo y colección de cactos una de sus más amables diversiones.


(Tomado de: Möller, Harry. México Desconocido. INJUVE, México, D. F., 1973)