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viernes, 30 de octubre de 2020

Manuel Ruiz

Nativo de Oaxaca, condiscípulo de Juárez en el Instituto. Formó parte del grupo liberal, fue secretario de gobierno de Juárez de 1847 a 1852 y al triunfo de la Revolución de Ayutla colaboró con él en la elaboración de la Ley de Administración de Justicia. Por presión del grupo liberal y especialmente de Juárez, en una de las crisis ministeriales se le nombró ministro de Justicia del gobierno de Comonfort en 1857. Ministro de Justicia en Veracruz fue uno de los redactores de las Leyes de Reforma. Durante la Intervención, actuó como gobernador de Tamaulipas. Flaqueó al final y, a pretexto de luchas políticas internas, abandonó el campo liberal y pasó a territorio dominado por los imperiales. Murió en 1871.

(Tomado de:  Tamayo, Jorge L. (Introducción, selección y notas) - Antología de Benito Juárez. Biblioteca del Estudiante Universitario #99. Dirección General de Publicaciones, UNAM, México, D. F. 1993)

             

viernes, 19 de junio de 2020

Benito Juárez, acta de bautismo 1806


ACTA DE BAUTISMO

Don Juan Francisco Filio y Loaiza, cura coadjutor de la parroquia de Santo Tomás de Ixtlán, certifica que en los libros de mi cargo se halla uno forrado en badana colorada, titulado Libro de Bautismo de Ixtlán, Santa María Yahuichi, San Pablo Guelatao y Santa María Xaltianguis, comenzado en el año de 1696, en el cual a fojas 165 se halla una partida que, a la letra, es del tenor siguiente:

"En la iglesia parroquial de Santo Tomás Ixtlán, en 22 días del mes de marzo de 1806: yo, don Ambrosio Puche, Vicario de está Doctrina bauticé solemnemente a un niño que nació un día antes a quien nombré Benito Pablo, hijo legítimo de Marcelino Juárez y de Brígida García, indios del pueblo de San Pablo Guelatao, cuyos abuelos son Pedro Juárez y Justa López, y los maternos Pablo García y María García; fue su madrina Apolonia García, india casada con Francisco García, a quien advertí su obligación y parentesco espiritual y para que conste lo firmo con el señor Cura.

Ambrosio Puche=Mariano Cortabarría=."

La cual va fielmente sacada, corregida y constatada con su original a qué me remito y para que conste la firmo a 5 días del mes de julio de 1821.
Juan Francisco Filio

 (Tomado de:  Tamayo, Jorge L. (Introducción, selección y notas) - Antología de Benito Juárez. Biblioteca del Estudiante Universitario #99. Dirección General de Publicaciones, UNAM, México, D. F. 1993)

miércoles, 17 de junio de 2020

Ezequiel Montes


Nació en Cadereyta, Querétaro, el 26 de noviembre de 1820. A pesar de haber iniciado sus estudios tardíamente, los hizo con brillantez y alcanzó el título de abogado en 1852. Desde 1848 fue profesor en el Colegio de San Ildefonso. Incorporado al partido liberal en noviembre de 1855, fue nombrado oficial mayor de Relaciones Exteriores. En diciembre de ese mismo año, al ocupar la presidencia el general Ignacio Comonfort, sustituye a Juárez en el Ministerio de Justicia, Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública. En abril de 1857 se le nombra Ministro Plenipotenciario ante la Santa Sede. A su regreso fue designado diputado por Zumpango, México. Se negó a servir al Imperio y por ello sufrió prisión y destierro. Al triunfo de la República fue elegido diputado varias veces y finalmente secretario de Justicia e Instrucción Pública por segunda vez. Falleció el 5 de enero de 1883.

(Tomado de:  Tamayo, Jorge L. (Introducción, selección y notas) - Antología de Benito Juárez. Biblioteca del Estudiante Universitario #99. Dirección General de Publicaciones, UNAM, México, D. F. 1993)

jueves, 26 de diciembre de 2019

Manuel Doblado


Nació en San Pedro Piedra Gorda, Guanajuato, el 12 de junio de 1818. Profesor del Colegio de Guanajuato. Diputado Federal en 1847, se opuso a los tratados de paz con los Estados Unidos. Desempeñó varias veces el cargo de gobernador del Estado de Guanajuato. Se opuso al golpe de Estado de Comonfort y apoyó, reconociendo la legalidad al régimen sustituto de Juárez. Nombrado ministro de Relaciones Exteriores en diciembre de 1861, tuvo a su cargo las negociaciones con los representantes de España, Gran Bretaña y Francia, y firmó los Preliminares de la Soledad en 19 de febrero de 1862. Renunció el 13 de agosto de 1862. Continuó la lucha como militar y se le designó gobernador de Jalisco. No acompañó a Juárez en su éxodo hasta Paso del Norte. Se internó en Estados Unidos muriendo en Nueva York en 1865. 


(Tomado de:  Tamayo, Jorge L. (Introducción, selección y notas) - Antología de Benito Juárez. Biblioteca del Estudiante Universitario #99. Dirección General de Publicaciones, UNAM, México, D. F. 1993)

viernes, 13 de diciembre de 2019

Santos Degollado

Nació en la ciudad de Guanajuato en 1811. En 1828 llegó a Morelia, donde trabajó de escribiente en la Haceduría de la Catedral. Autodidacto ejemplar, llegó a formarse una vasta cultura. En 1835 se suma al movimiento liberal. Siendo gobernador de Michoacán don Melchor Ocampo (1846), fue designado secretario de la Dirección de Estudios del Estado; también había sido presidente de la Junta Directiva de Fomento de Artesanos; al reabrirse el Colegio de San Nicolás fue nombrado secretario del plantel, al que dio gran prestigio.  
Actuó en el Bajío, como uno de los principales sostenedores de la Revolución de Ayutla. Por riguroso escalafón pasó de soldado raso a general. Al triunfo del movimiento liberal, Comonfort le nombró gobernador y comandante general de Jalisco; participó en el Congreso Constituyente de 1856; en marzo de 1858 fue nombrado ministro de Guerra y Marina y general del Ejército Federal. Fue uno de los más esforzados paladines de la causa progresista; participó en múltiples batallas con espíritu denodado, aunque casi siempre con suerte desafortunada, por lo que se le llamó el Héroe de las derrotas y el Santo de la Reforma.
Destituido de su alto cargo, en 1860, y sometido a proceso, por entablar pláticas para pacificar el país, con el encargado de negocios de Inglaterra, George W. Mathew, en las que se planteó el reemplazo de Juárez como presidente y la reunión de un nuevo congreso.
Al ser fusilado Melchor Ocampo en Tepeji del Río, el 4 de junio de 1861, solicitó y obtuvo de la Cámara de Diputados que se le permitiera, a fin de salir al mando de una columna militar a batir a los conservadores y vengar la muerte de su hermano, el ilustre reformador. El 15 de junio de 1861, en el Monte de las Cruces, al trabar el primer combate con las fuerzas de Márquez, halló la muerte.

(Tomado de:  Tamayo, Jorge L. (Introducción, selección y notas) - Antología de Benito Juárez. Biblioteca del Estudiante Universitario #99. Dirección General de Publicaciones, UNAM, México, D. F. 1993)


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(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S.A. México, D.F. 1977, volumen III, Colima-Familia)

viernes, 16 de agosto de 2019

Influencia del castellano sobre en náhuatl


El náhuatl influyó en la lengua castellana en formas que llevo someramente señaladas; pero el náhuatl no se escapó, a su vez, de la compenetración del castellano, pues los nativos de estas tierras pronto enriquecieron su habla indígena con palabras nuevas, correspondientes a todo lo que veían llegar de Europa por vez primera: armas, trajes, frutas, animales, muebles, utensilios, etcétera. Algunas palabras aceptaron tales cuales eran en castellano, y otras con muy ligeras diferencias por la falta de las consonantes B, D, F, G, J, LL, N, R, S, y la V, que sólo las mujeres por amaneramiento pronunciaban. Así, por ejemplo, observa el sabio doctor Alcocer, no siendo conocidas las bestias de carga ni nada de lo que se refiere al oficio de arriero, decíase en mexicano Cahuallo por caballo; fleno por freno; sulalelo por sudadero (suadero, dicen hoy los campesinos, por síncopa); xile por silla de montar, etcétera.

Estos neologismos los sujetaban, desde luego, a las exigencias gramaticales de su idioma:

El plural de mula lo hacían mulatín; el de caballo, cahuayotin; el de yegua, cihuacahuallome; el de ángel, angelome o angelotin; el de santo, santocme; etcétera.

Por falta de consonantes, decían: Palacisco por Francisco; Malía por María; Olenzo por Lorenzo; pale, male por padre, madre; hola por hora; vala por vara para medir; canlelelo por candelero; vinale por vinagre; campanalio por campanario; letal por dedal; fisheras por tijeras, etcétera.

Para algunas cosas de las que conocieron en esa época, inventaron nombres más o menos ingeniosos:

Al toro le pusieron cuacuahue, que quiere decir "el que posee cuernos, o el cornudo."

Al chivo le llamaron tentzone, "el que tiene barbas" o "el barbón".

A la oveja, ichcatl, "algodón" por la semejanza de esta sustancia con la lana que producen las ovejas.

A la gallina española, cuanaca, de cuanácatl, cresta, es decir, "la crestona". También la llamaron castillan-totolin, "gallina de Castilla"; porque la gallina mexicana era el guajolote, totolin o huexólotl ave doméstica que a su vez los españoles desconocían y le llamaron por vez primera gallina de la tierra y gallo de la tierra.

Los indígenas no conocían la paloma europea y le dieron el nombre del ave más parecida a ella en América: huilotl.

A la hierbabuena, Castillan-epázotl, o epazote de Castilla.

A las aceitunas, por similitud, les llamaron ahuacatitos, ahuacatzintli.

A la guitarra, mecahuéhuetl, "tambor con mecates, o de cuerdas."

Cuando conocieron el gato doméstico traído de Europa, le llamaron mixton o mixto, que significa "Leoncito", y los españoles sacaron a su vez de mixton o mixto, "micho" y "miche".

También, en ese tiempo, fue muy frecuente la formación de palabras híbridas de mexicano y español:

Tocinohuía, de tocino, untar, engrasar.

Tlapalería, de tlapalli y ría, tienda o expendio de colores.

Icpaxela, de icpatl y seda, hilo de seda.

Cahuallo-catli, zapato de caballo, herradura.

Letrayo, letrero.

Santos-calli, oratorio.

Zapatos-chihualoyan o zapatos-chihucan, zapatería.

Tlacomesa, media mesa o mesa portátil.

Castillan-xóchitl, rosa o flor de Castilla.

Cahuallo-calco, caballeriza.

(Tomado de: Salado Álvarez, Victoriano - México en tierra yanqui. México peregrino (Discurso de ingreso a la Academia Mexicana). Apéndice F. Biblioteca del Estudiante Universitario 112. Introducción y selección de  Álvaro Matute. UNAM, Dirección General de Publicaciones, México, 1990)

viernes, 8 de marzo de 2019

De las lagunas que tiene Michoacán





De las lagunas que tiene Michoacán y del pescado que se coge en ellas.


Hame movido a escribir por menor y por mayor esta provincia, del descuido que veo (si no le llamo cuidado) en todos los historiadores y aun en sus mismos naturales, que siendo justo trofeo de una monarquía la conservación de sus memorias, en la de Michoacán hallo tan postrada esta costumbre, que no sé si la llame desgracia o mal correspondida; porque los pocos que han escrito de ella van tan suscritos, que dejan lo precioso y se contentan con apuntarlo. Pero discúlpoles con lo mismo que a mí me pasa; que no habrán tenido noticia ni relaciones por haberlas despreciado el tiempo, para que el olvido celebre en sueños lo que yo lloro en aquesta historia.

La principal laguna que tiene esta provincia es la de Pátzcuaro, en cuyo contorno estuvo en su primer fundación la gruesa de la gente, y la corte del gran Caltzontzi. Y así no hubo palmo de tierra que no estuviese poblado, y aún hoy que no hay casi gente, se han conservado muchos pueblos como son; la ciudad de Tzinzunzan, cabeza del reino, que está a la orilla de la misma laguna, batida de las aguas, tributándole la antigua obediencia de los reyes y monarcas que ordinariamente tuvieron allí su asistencia. Es ciudad de casi doscientos vecinos, tiene un convento de nuestra orden muy suntuoso. De aquí tres leguas está la ciudad de Pátzcuaro, muy poblada de españoles, donde estuvo antiguamente la silla episcopal, y tiene conventos de la orden de San Agustín, la Compañía de Jesús y San Francisco. Con una iglesia parroquial de mucho porte y consideración. Es ciudad de mucho trato, con que el concurso es numeroso y la población razonable. De aquí al pueblo de Erongaríguaro hay otras tres leguas, es hoy razonable y tiene un convento de los mejores en la provincia. Prosiguiendo la vuelta, cinco leguas de aquí está el convento y pueblo de San Andrés Isirondaro, y aquí media legua, el de san Gerónimo Purenchécuaro, ambas a dos guardianías, y luego tres leguas, el pueblo de San Fe, Retorazgo, que provee la catedral de esta iglesia. De aquí se sigue a dos leguas el pueblo de Cocupao, con su iglesia, muy ameno. Y de aquí a la ciudad de Tzintzunzan una legua, con que se cierra la orla de esta gran laguna, y según el cómputo de estas leguas son quince las de su contorno. Es muy profunda, y se coge infinito pescado blanco, muy sabroso y saludable, y otros géneros. Esta laguna fue el depósito de los ídolos de oro y plata y piedras preciosas, que nuestros frailes debelaron en la fundación del evangelio. Navégase en canoas, y hace en medio una isleta por punto céntrico de tan vistosa circunferencia, donde está fundado un pueblo llamado S. Pedro Jarácuaro, con su iglesia, y se visita y administra del pueblo de Erongarícuaro. Aquí se van a recrear de todas aquestas partes.

Enfrente de ésta está otra, hacia la parte septentrional, llamada la laguna de Sirahuén, en lugar más alto, adonde los reyes y señores, se retiraban al recreo y alivio de sus negocios. Es profundísima, y tiene de boj dos leguas, y se coge gran suma de pescado blanco. No se navega, porque en medio hace un remolino tan rápido que se sorbería un monte. Es tradición de los naturales que se comunica con la de Pátzcuaro. Respecto de ésta, hacia el oriente está la de Cuitzeo, laguna muy grande si bien de pocos años a esta parte ha crecido mucho por las vertientes de los cerros que la rodean. Y así no es muy profunda. Es la cabeza de esta laguna, doctrina y administración de los padres de S. Agustín. Siete leguas de ésta, hacia el mediodía, cae la laguna de Yurirapúndaro, en que se coge mucho pescado para proveer la mayor parte de chichimecas. Hacia el poniente está la laguna de la Magdalena con tres leguas de circuito y mucho pescado. Y media legua de ésta, está la Quitupa, muy profunda y con quien se comunica por ocultos rumbos de la tierra.

Dos leguas del pueblo de Tzacapo está un cerro en cuya cumbre está labrado un vaso tan perfecto, que sólo la naturaleza pudo ser artífice de su fábrica, porque todo el cerro es redondo y dentro hueco y lleno de agua, y desde el borde a los labios del agua, hay como un tiro de piedra, tan liso y tan peinado, que es muy dificultoso bajar, y en todo el circuito, no hay una hebra de zacate, por ser hueco y no tener virtud para producirlo; tiene la latitud como tiro y medio de arcabuz a cuyo respecto es la redondez, porque no ha sido posible el medirla. Las aguas son clarísimas y deleitosas, y así ha movido a admiración, a cuya novedad han ido de muchas partes a verlo. Llámase la Sierra del Agua; háse pretendido sacar a tajo abierto; pero no han podido, por no ser voluntad del que lo puso en términos tan precisos.

Debajo de este cerro cae la ciénaga de Tzacapo donde hay lagunas profundísimas con infinito pescado. De esta ciénaga tiene su nacimiento el río de Angulo, que discurriendo hacia el norte, se incorpora como dijimos, y al darle vistas se precipita de un cerro muy alto con tanta violencia, qe abajo entre el golpe del agua y el peñasco, se pasa a pie enjuto. En esta ciénaga hay infinita cantidad de patos, y así veremos que toda esta provincia no tiene palmo de tierra que no sea fértil y abundante, así de caza como de pescados. Fuera de los ríos y lagunas, tiene muchos baños calientes, particularmente los camosos [sic] de Chucándiro que sanan de todas las enfermedades, salvo las bubas, que en entrando en ellas es ciertísima la muerte.

(Tomado de: Fray Alonso de la Rea. Chronica de la Orden de N. Seraphico P. S. Francisco Prouincia de S. Pedro y S. Pablo de Mechoacan… México, 1643. Tomado a su vez de: Federico Gómez de Orozco (comp.) - Crónicas de Michoacán. Biblioteca del Estudiante Universitario #12, Dirección General de Publicaciones, UNAM, México, D. F. 1991)