sábado, 24 de octubre de 2026

El Marquesado del Valle, 1529


 

24

El Marquesado del Valle 

Por Carlos V


A partir de 1529, el gobierno metropolitano se manifiesta en contra de las encomiendas y todas las instituciones de sabor feudal. Con todo, accedió a la formación en Nueva España de un señorío que se otorgó a Cortés mediante cédula real, expedida en 1529 y transcrita a continuación.


Don Carlos, por la divina clemencia emperador semper augusto, rey de Alemania, doña Juana su madre y el mismo don Carlos por la gracia de Dios, reyes de Castilla, de León, de Aragón, de la dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas de Canaria y de las Indias, islas y tierra firme del mar Océano, condes de Barcelona y señores de Vizcaya y de Molina, duques de Atenas y Neopatria, condes de Rosellón y Cerdeña, marqueses de Oristán y de Gociano, archiduques de Austria, duques de Borgoña y de Brabante, condes de Flandes y de Tirol, etc. Por cuando nos, por una nuestra carta firmada de mí el rey, habemos hecho merced a vos don Hernando Cortés, nuestro gobernador y capitán general de la Nueva España que vos descubristeis y poblasteis, señaladamente en ciertos pueblos del Valle de Oaxaca que es en la dicha Nueva España, y en otras partes de ella, como más largo en la provisión que de ello vos mandamos dar se contiene; por ende, acatando los muchos y señalados servicios que habéis hecho a los católicos reyes nuestro señores padres y abuelos, que hayan santa gloria, y a nos, especialmente en el descubrimiento y población de la dicha Nueva España de que Dios Nuestro Señor ha seído tan servido, y la corona real de estos reinos acrecentada, y lo que esperamos y tenemos por cierto que nos haréis de aquí adelante, continuando vuestra fidelidad y lealtad; teniendo respecto a vuestra persona e a los dichos vuestros servicios, e por os más honrar y sublimar, e porque de vos e de vuestros servicios, quede más perpetua memoria, e porque vos e vuestros sucesores seáis más honrados y sublimados, tenemos por bien y es nuestra merced y voluntad que agora y de aquí adelante vos podáis llamar, firmar e titular, e os llamedes e intituledes Marqués del Valle, que ahora se llama Oaxaca, como en la dicha merced va nombrado, e por la presente vos hacemos e intitulamos marqués del dicho valle llamado Oaxaca, e por esta nuestra carta mandamos al ilustrísimo príncipe don Felipe, nuestro muy caro y muy amado hijo y nieto, e a todos los infantes, duques, marqueses, prelados, condes, ricos homes, maestres de las órdenes, priores, comendadores y subcomendadores, alcaides de los castillos y casas fuertes y llanas, e a los del nuestro consejo, presidentes y oidores de las nuestras audiencias, y cancillerías de estos reinos y de la dicha Nueva España, alcaldes, alguaciles de la nuestra casa y corte y chancillerías e todos los consejos, corregidores, asistentes, gobernadores e otra cualesquier justicias y personas de cualquier estado, preminencia, condición o dignidad que sean vuestros vasallos, y súbditos y naturales que sean de estos nuestros reinos y de las Indias, islas y tierra firme del mar Océano, así a los que agora son como a los que serán en adelante, y a cada uno y a cualquier de ellos, que vos hayan y tengan y llamen marqués del dicho valle de Oaxaca, e vos guarden y hagan guardar las honras, gracias, mercedes, franquezas y libertades prominentes, ceremonias y otras cosas que por razón de ser marqués debéis de haber y gozar, y vos deben ser guardadas de todo bien y cumplidamente en guisa que vos non mangue ende cosa alguna, e los unos ni los otros no fagades nin fagan ende el por alguna manera so pena de la nuestra merced y de diez mil maravedís para la nuestra cámara, a cada uno e a cualquier de ellos por quien fincare de lo así facer y cumplir. Dada en la ciudad de Barcelona, a veinte días del mes de julio, año de nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mil y quinientos y veinte y nueve años. Yo el Rey.


Por otra cédula de la misma fecha que la anterior, se concede a Cortés jurisdicción civil y criminal sobre una vasta zona del país. Copiamos enseguida un fragmento de esa cédula: 

Por la presente vos hacemos merced, gracia e donación pura, perfecta y no revocable que es otra entre vivos para agora y para siempre jamás, de las villas y pueblos de Cuynacan, Atlacavoye, Matalcingo, Toluca, Calimaya, Cuernavaca, Guastepeque, Acapistla Yuatepeque, Tepixtlan, Oaxaca, Cuyalapa, Etlantequila, Vacoa Teguantepeque, Jalapa, Utlatepeque, Atroyestan, Equetasta, Tluistlaltepeca, Izcalpan, que son en la dicha Nueva España, hasta el número veinte y tres mil vasallos y jurisdicción civil y criminal, alta y baja mero mixto imperio, e rentas y oficios y pechos y derechos, y montes y prados y pastos e aguas corrientes, estantes y manantes y con todas las otras cosas que nos tuviéremos y lleváremos y nos perteneciere y de que podamos y debamos gozar y llevar en las tierras que para nuestra corona real se señalaren en la dicha Nueva España; y con todo lo otro al señorío de las dichas villas y pueblos de sus declaradas, perteneciente en cualquier manera y para todo ello sea vuestro y de vuestros herederos y sucesores y de aquel o aquellos que de vos o de ellos o hubieren título o causa y razón. E para lo que podáis y puedan vender, dar o donar e trocar e cambiar, e enajenar e hacer de ellos y en ello todo lo que quisiéredes y por bien tuviéredes como de cosa vuestra propia, libre e quieta e desembargada, habida por justo e derecho título, reteniendo como retenemos en nos y para nos e para los reyes que después de nos reinaren en estos nuestros reinos, la soberanía de nuestra justicia real. E que las apelaciones que de vos o de vuestro alcalde mayor que, en las dichas villas y pueblos hubiere, vaya ante nos e ante los de nuestro consejo e oidores de las nuestras audiencias y chancillerías y que nos hagamos y mandemos a hacer justicia en ellas cada vez que nos fuere pedido e viéremos que cumpla a nuestro servicio de la mandar hacer. E que no podades vos, ni vuestros herederos y sucesores hacer ni edificar de nuevo fortalezas algunas en los dichos pueblos y sus tierras e términos, sin nuestra licencia y especial mandado. E tenemos asimismo para nos y para los reyes que después de nos vinieren, los mineros y encerramientos de oro y plata y de otros cualesquier metales e las salinas que hubiere en las dichas tierras, y que corra allí nuestra moneda e de los reyes que después que nos reinaren e todas las otras cosas que andan con el señorío real y no se pueden ni deben de separar ni apartar [...] Dada en Barcelona, a seis días del mes de julio de mil quinientos veinte y nueve años. Yo el Rey.


(Tomado de: González, Luis. El entuerto de la Conquista. Sesenta testimonios. Prólogo, selección y notas de Luis González. Colección Cien de México. SEP. D. F., 1984)

lunes, 19 de octubre de 2026

Oro, los ídolos mueren jóvenes

 


Oro, los ídolos mueren jóvenes 


Y tu cuerpo cayó de espaldas hacia la lona. Te levantaste y después de unas patadas voladoras a tu contrincante, rodaste y saliste del ring. Caminas hacia tu esquina y te vemos en cuclillas, se te nota débil, después, ya estás sentado en el piso. 

La máscara no permite que veamos tu rictus de dolor pero no hace falta. Ahí empiezas la lucha más difícil de tu vida. 

Tratas de jalar aire.

Es la primera caída. Tus compañeros son La Fiera y Brazo de Plata, El Porky, quien, desde arriba del ring, ve de reojo la agonizante escena. El réfere Samy Velázquez se baja del entarimado con prisa y preocupado para auxiliarte. 

La lucha sigue y tus aliados pierden ante Kahoz, Jaque Mate y Dr. Wagner Jr. Abajo del ring eres el foco de atención. Porky también baja a verte y de repente llegan más personas para ayudarte; el doctor Reynaldo García y Javier Gusano Llanes, entre ellos. Los intentos son en vano. Te trasladan a camerinos en una camilla ante cientos de ojos perdidos en el asombro. 

Camino a la enfermería, el Porky, con una palmada en tu pecho te dice: "Ánimo, vas a estar bien". Pero fue un profeta con mala suerte. 

Segunda y tercera caída. Ya sin tí, tus compañeros sufren nuevamente las rudezas y ganan por descalificación. 

En la enfermería reina la incertidumbre. Nadie sabe lo que pasa. Plata (Esteban Hernández, tu hermano, q.e.p.d., que había luchado antes que tú), se daba un regaderazo cuando es alertado de tus amargos momentos y en minutos es uno más de los testigos de tu agonía. 

Solo él pudo acercarse más allá de la realidad al hablar contigo. "Estaba consciente a pesar de lo que sentía", contó tu hermano. "Siento que me ahogo". Y saliste de emergencia en la ambulancia. 

El último día 

¿Recuerdas lo que hiciste ese día por la mañana de aquel martes 26 de octubre de 1993? Desayunaste y saliste acompañado de tus papás a la Basílica de Guadalupe.

En casa, en compañía de tu familia escuchaste las canciones de Juan Gabriel que siempre te habían gustado. Comiste y bebiste agua fresca. Eso nos confió tu hermano. 

Transcurría la tarde y observabas el televisor esperando la hora de partida hacia la Arena. Preparaste las maletas para salir a brindar una más de tus luchas aéreas espectaculares que solo tú podías hacer. 

19:20 horas. Abordas un auto que te llevaría a la Arena Coliseo de la CDMX y al llegar, cruzas el acceso sin imaginar que la muerte te esperaba en la puerta. 

En camerinos pláticas con tu hermano y hacen planes de disfrutar la noche al salir de la función porque les tenías una sorpresa a tus padres que habías mandado traer de Guadalajara. 

Te cubres el rostro con máscara y equipo. Es hora de actuar. El anunciador Enrique Gil te presenta como "El hombre de 24 kilates"... Y empieza la lucha. 

Jaque Mate estaba dispuesto a iniciar contra ti la primera caída, pero tú querías iniciar contra Kahoz, sale Jaque y entra Wagner Jr.; lo ignoras. 

Querías iniciar una rivalidad contra Kahoz, entra él y recibes un manotazo al pecho y... tu cuerpo cayó de espaldas hacia la lona. Te levantaste y después de unas patadas voladoras a tu contrincante, rodaste y saliste del ring. 

Lo demás ya es historia. 

Un derrame cerebral fue la causa de tu muerte aquella noche de martes 26 de octubre de 1993. A 30 años de tu partida aún nos seguimos lamentando.

Tus compañeros de aquella noche: Arturo Casco, La Fiera y Brazo de Plata, también ya partieron, el primero murió trágicamente apuñalado y al querido Porky lo traicionó el corazón al igual que a tu hermano Esteban que, irónicamente también falleció en octubre, el día 24, pero de 2021 y tristemente, a las dos semanas, el 8 de noviembre, murió tu padre, Don Esteban Hernández Meza, El Calavera Segundo, a los 80 años. 

El cielo ya tiene su Oro y Plata. Por cierto, han querido seguir tu legado pero, aún no brillan como el Oro. 


Datos que valen oro 

-Jesús Javier Hernández Silva 

Había nacido el 24 de diciembre de 1971, en Guadalajara. 

Medía 1:85 y pesaba 105 kg. 

Debutó en el CMLL el 23 de noviembre de 1990 como Oro hasta su muerte en 1993.

Fue Campeón Nacional de Parejas junto a su hermano Plata, el 4 de diciembre de 1991, ante Los Destructores; fue campeón de tríos del Estado de México junto a Plata y Bronce. 

Luchó en Japón. 

Ante Mano Negra con quien hizo una gran rivalidad, disputó el Campeonato Mundial de Peso Medio. Jesús Reza, Mano Negra, hizo guardia de honor junto a su féretro. 

Falleció a los 21 años.


Lo que se dijo aquel día…

En noviembre de 1993, en la revista Boxylucha, la reportera Laura Lozano publicó lo siguiente: 

"Estaba amoratado y pedía que lo despojaran de la ropa y que no lo dejaran dormir. Fue trasladado al Hospital de Balbuena en la ambulancia 36229 e ingresó a las 22:42 hrs. en calidad de cadáver. 

El deceso quedó registrado en el acta 33/95 09310 de la agencia 33 del Ministerio Público. Sus familiares se negaron a la autopsia; gracias al Sindicato de Luchadores se logró la Dispensa de Necropsia. La causa del deceso fue un aneurisma provocando provocando un derrame cerebral”.

"El 14 de diciembre iniciaría una gira por Japón, Costa Rica, Los Ángeles y Canadá. Fue sepultado con un traje azul marino portando su máscara”.


(Tomado de: González Hernández, Daniel - Un tributo a las leyendas inolvidables del ring. Inolvidables del ring, Edición especial #7, ciudad de México, 2023)

jueves, 15 de octubre de 2026

Acostándome con luz...

 

"Acostándome con luz, aunque me apaguen la vela" 

o

"Al que se acuesta con luz, aunque le apaguen la vela"


En el momento de acostarse es necesaria la luz; cuando ya se está dormido es indiferente que la haya o no. Pero como la palabra Luz significa claridad y es también nombre de mujer…

De paso, aunque ninguna relación tenga con luz (con minúscula) ni con Luz (con mayúscula):

Un cura visita a otro después de no verse en muchos años, desde que estudiaban juntos en el seminario. Luego de charlar buen rato, uno pregunta: 

-Ahora que estamos solos, y como compañeros y hermanos, dime en confianza: ¿tú pecas? 

-Pues... sí, porque al concluir mis labores bebo una copita y fumo un cigarrillo... ¿y tú? 

-Yo también; al llegar la noche tomo un café y me meto a la cama con mi rosario…

-¡Oye!, ya que hablamos de café, invítame una tacita. 

-Con mucho gusto- y grita hacia la cocina: -¡Rosario, Rosario, trae por favor un café para el hermano!


(Tomado de: Jiménez, Armando - Dichos y refranes de la picardía mexicana. Editorial Diana S..A., México, Distrito Federal, 1982)

lunes, 12 de octubre de 2026

La calabaza y la gastronomía prehispánica


 La calabaza y la gastronomía prehispánica 


Se trata de la planta cultivada más antigua de México, las primeras evidencias datan de hace unos 10,000 años. En estos tiempos la calabaza es uno de los componentes destacados de la gastronomía mexicana y de las de otros lares, y es uno de los productos de los que se consumen todas sus partes: pulpa, semillas, tallos y flores. La calabacita se puede comer cruda en ensalada o preparada de varias formas y acompañada con ingredientes como cerdo, res, pollo, granos de elote, flores de calabaza, epazote, jitomate, crema, rajas de chiles poblanos. Cuando está madura, la pulpa se prepara como dulce. Las pepitas se pueden comer tostadas o molerse para elaborar pastas que se combinan con otros ingredientes para cocinar platillos como el mole verde o el pipián. Las flores y los tallos jóvenes se usan para sopas y ensaladas. 

Según Alfredo López Austin y Erik Velázquez (2018), en la cosmovisión mesoamericana se equiparaba al fruto, redondo y repleto de semillas, con el Monte Sagrado, el lugar en el que residían las entidades en espera de salir a la Tierra. Según un mito huichol, algunos dioses habrían surgido de un guaje y en la pintura mural del Preclásico en el sitio maya de San Bartolo, Guatemala, se muestra un calabazo rajado del que brota un chorro de sangre y cuatro criaturas. 

Entre los mayas se cuenta que los dioses usaron pepitas de calabaza (a la que se llama saakil) como ingrediente femenino en los tamales de los que surgieron los hombres. 


Calabaza (Cucurbita pepo) 

Fue una de las primeras especies cultivadas y es ahora una de las más utilizadas en estas tierras y en el mundo. En la cueva de Guilá Naquitz, Oaxaca, se encontraron semillas con una antigüedad correspondiente a entre 8,000 y 6,000 años a.C. 

Se presenta en gran variedad de formas, la más popular es la que en México conocemos como calabacita, en alusión a que se le prefiere tierna y por tanto aún de tamaño pequeño, ya que su pulpa -aun cuando puede almacenarse- con el paso del tiempo pierde sabor y se torna correosa. 


Calabaza pipiana (Cucurbita argyrosperma)

Es una especie que a diferencia de las otras se utiliza sólo en México. La evidencia más antigua de esta especie procede de la Cueva de Romero, Tamaulipas, y corresponde aproximadamente a 3085 a.C. Es apreciada por sus abundantes y grandes semillas, las que se consumen de diversas maneras: enteras, tostadas, asadas y, principalmente, molidas. Sirven como base para platillos como el mole verde y el pipián.


Calabaza de Castilla (Cucurbita moschata)

Existe evidencia de que fue domesticada desde hace 7,000 años. Se consumen todas sus partes: el fruto, las raíces, las hojas, las flores y las pepitas. Fue una de las primeras especies llevada a Europa, donde se le empezó a cultivar, de ahí su nombre más común: calabaza de Castilla. Se le prepara de distintos modos y sirve de base para elaborar moles y dulces. 


Chilacayote (Cucurbita ficifolia)

Es la especie con menos diversidad y fue domesticada hacia 700 a.C. La pulpa del fruto inmaduro es una verdura de uso común. Cuando el fruto ha madurado, su pulpa es bastante fibrosa y se le utiliza para elaborar un dulce llamado "cabellos de ángel", así como bebidas refrescantes.


(Tomado de: Vela, Enrique y Nieves Noriega, María: La cocina prehispánica. Arqueología Mexicana, edición especial 122, Editorial Raíces, S.A. de C.V., Ciudad de México, 2025)

sábado, 10 de octubre de 2026

Orozco critica el “Manifiesto” del sindicato de pintores, 1945.

 


Orozco critica el “Manifiesto” del sindicato de pintores, 1945.


Las ideas que proponía el Manifiesto del Sindicato de Pintores y Escultores Revolucionarios dieron la base teórica para que la pintura mural pudiera arrancar en 1922. Sin embargo, cada artista entendió a su manera los postulados de ese texto, redactado fundamentalmente por Siqueiros. Y encaminó su pintura por el rumbo que sus propias cualidades y su propio talento le dictaban. De ahí que "hija" del mismo texto fundamental, la pintura de los muralistas haya sido tan diferente como diferente era el genio de cada uno de ellos. 

En 1940 la situación artística había cambiado en muchos aspectos, y el texto de 1922 sonaba lejano y extraño. José Clemente Orozco, el gran pintor y uno de los firmantes del Manifiesto ("Siqueiros redactó y nosotros aprobamos y firmamos...", dice), criticaría aquel texto con la actitud, ironía destructiva y agudeza que caracteriza su Autobiografía de 1945. Su crítica, a veces exagerada es, sin embargo, claro ejemplo de la postura de un pintor de su talla a más de veinte años de iniciado el movimiento muralista.

"Por ese camino se llegó al llamado arte proletario", hijo legítimo del Manifiesto del Sindicato de Pintores y Escultores. El arte proletario consistía en pinturas que representaban obreros trabajando y que se suponían destinadas a los obreros. Pero eso fue un error, porque a un obrero que ha trabajado ocho horas en el taller no le resulta agradable volver a encontrar en su casa obreros trabajando, sino algo diferente que no tenga que ver con el trabajo y que le sirva de descanso. Pero lo sorprendente es que el arte proletario fue comprado a muy buenos precios por los burgueses, contra los cuales se suponía iba dirigido, y los proletarios comprarían con todo gusto un arte burgués si tuvieran dinero para ello, y no teniéndolo se deleitan surtiéndose de cromos de calendario que representan doncellas indolentemente reclinadas en pieles de oso o un caballero elegantísimo besando a la marquesa a la luz de la luna en la terraza del castillo. Las salas de las casas burguesas están llenas de muebles y objetos proletarios, como petates, sillas de tule, ollas de barro y candeleros de hojalata, mientras que un obrero, en cuanto tiene dinero para amueblar su casa, compra un pullman forrado con gruesos terciopelos, un breakfast o desayunador o un juego de muebles rarísimos construidos con tubo de fierro niquelado, gruesos cristales y espejo biselado…

"La avenida Madero y la avenida Juárez están llenas de tiendas con objetos proletarios. Para comprar telas de seda hay que ir a La Lagunilla…

"En la época del indigenismo agudo se identificó al indio con el proletario, sin tener en cuenta que no todos los indios son proletarios ni todos los proletarios son indios. Y entonces vinieron los cuadros indo proletarios, también hijos del Manifiesto del Sindicato. Todos estos cuadros fueron a dar a los Estados Unidos, a manos de gente de raza blanca. Ni los indios de aquí ni los de allá tuvieron nunca la menor noticia sobre tales cuadros en los cuales se exaltaba su raza…”.

Después, refiriéndose a la relación entre el artista y la colectividad, dice:

"El arte interesa a todos y desgraciadamente también el no arte interesa por igual y a veces más... Las peores películas son las que duran más en la pantalla…”.

"El problema puede plantearse en otra forma: es el artista el que crea una obra que va a imponerse a la colectividad... o es la colectividad la que tiene que imponer al artista su gusto y sus preferencias. Hay que saber primero de cuál colectividad se trata, de cuál clase social, de cuál raza, de cuál edad, de cuál grado de educación. También sería interesante saber si es la colectividad misma la que va a imponer su gusto al artista o lo hará por medio de representantes, y entonces se complican las cosas, porque ¿quiénes son los representantes de la colectividad y cómo podrían interpretar fielmente los gustos de su representados? Antes que nada habría que averiguar si las colectividades tienen realmente un gusto ya formado. Desde luego, sí lo tienen: a la mayoría le gusta mucho el azúcar, la miel y el caramelo. El arte diabético. A mayor cantidad de azúcar, mayor éxito... comercial.”

(De J. C. Orozco, Autobiografía, México, 1970.)


(Tomado de: Manrique, Jorge Alberto - El arte contemporáneo. Historia de México, tomo 12. Salvat Mexicana de Ediciones, S.A. de C.V., México, Distrito Federal, 1974)

lunes, 5 de octubre de 2026

Moctezuma

 Moctezuma 


I

En el año de 1440 sucede al rey Itzcóatl en el trono de los aztecas, Motecuhzoma Iluicamina o Huehue, el Viejo. Es electo rey por sus gestas gloriosas en las guerras que aumentaron el poderío y la fama del Imperio Mexicano.

Su nombre, derivado de mo, particular reflexiva (o el pronombre "tu") tecuhtli, señor o príncipe, y zoma (lli), "fruncir el ceño", significa "tu señor que está enojado o sañudo", metáfora del sol cubierto de nubes. 


II

Los jeroglífos del nombre del emperador, representan, para Motecuhzoma (o Moctezuma) un xihuitzolli o xiuhtzontli, especie de pequeña mitra, símbolo del tlacatecuhtli o emperador; y para Ilhuicamina, el símbolo del cielo (ilhuícatl) y una flecha que lo atraviesa, que da el sonido mina. Esto es, "el señor ceñudo", "flechador del cielo”.


III

A la consagración de Moctezuma I, asisten Nezahualcóyotl, el rey poeta de Tezcoco, y le impone solemnemente el xihuitzolli, la mitra imperial de lámina de oro, adornada con preciosas plumas, cuya parte anterior termina en punta y la posterior cuelga sobre el cuello. 

Por consejo de Nezahualcóyotl, Moctezuma hará construir en el lago de Tezcoco la monumental calzada de Tlacopan, hoy calle de Tacuba. Además, Moctezuma promulgará la ley para la construcción del Gran Teocalli, el Templo Mayor. 


IV

En 1502 sube al trono el segundo Moctezuma, noveno rey de México, Xocoyotzin, es decir, socoyote, o sea, "el Joven", por oposición a Moctezuma Huehue, "el Viejo", apodo del primero. Aquí vemos a Moctezuma II jugando al totoloque con Hernán Cortés, en su palacio de Metzxicco Tenochtitlan. El destino del desdichado monarca era morir a manos de su propio pueblo. 


V

Persistiendo los mexicanos en sus ataques a los españoles, Cortés pidió a Moctezuma que les hablase desde una azotea, y les dijese que no siguieran dándoles guerra, ya que se proponían irse pronto de su ciudad. Mientras el rey hablaba a los suyos "con palabras muy amorosas", como dice Bernal Díaz, fue herido de un flechazo y tres pedradas, una de ellas en la cabeza. A los tres días Moctezuma murió. Cortés, asienta Bernal, y todos sus capitanes y soldados, lo lloraron como a un padre, porque había sido tan bueno con ellos. 


VI

Del matrimonio con su sobrina Miahuaxóchitl ("flor de la espiga de maíz") Moctezuma tuvo un hijo, Halca Huepantzin, cuyo nombre cristiano fue Don Pedro de Moctezuma. El nieto de éste, Don Pedro Tesifón de Moctezuma, fue creado conde en 1627. Desde 1766 los condes de Moctezuma ya eran grandes de España de primera clase; y en 1865 el décimo tercer conde, don Antonio María, obtuvo el título de duque.

En México, el nombre del último emperador azteca sigue viviendo en el popular apellido Moctezuma. 

Corresponde a Moctezuma el nombre gaélico Graham, que significa igualmente "el que frunce el ceño”.


(Tomado de: Tibón, Gutierre - Origen, vida y milagros de su apellido (ilustrado por Alberto Beltrán).  Editorial Joaquín Mortis, S.A. de CV Grupo Editorial Planeta, México, D. F., 1991)

jueves, 1 de octubre de 2026

Ahora tejones, porque...

 


Ahora tejones, porque no hay liebres 

Ahora tejones significa en tatacha fu -uno de los idiomas que domina nuestro pueblo-: "Ahora te jodes", o sea, ahora te resignas, o ahora tienes que sufrir las consecuencias. Lo demás del adagio es ornamento.

[También se usan las siguientes variantes, entre otras:

-Ahora tejones, porque no hay ardillas.

-Ahora tejones, porque no hay conejos.]


(Tomado de: Jiménez, Armando - Dichos y refranes de la picardía mexicana. Editorial Diana S..A. México, Distrito Federal, 1982)

lunes, 28 de septiembre de 2026

Guajolote en la gastronomía prehispánica


Guajolote 


Es una de las tres especies domesticadas en Mesoamérica, las otras son el perro y las abejas. Se ha documentado su presencia entre los grupos agrícolas y sedentarios desde por lo menos el Preclásico Medio. Cabe señalar que su papel en la dieta y la economía debió ser distinto al que tenían en la época de la conquista, pues los procesos de domesticación no son en modo algunos súbitos, requieren de un prolongado y complejo proceso en el que el animal, o la planta, y el ser humano establecen una relación de mutua dependencia y beneficio. Como sucede con otras especies domesticadas, se establecieron pautas para el manejo y la crianza para su consumo, y algunas tuvieron un lugar en la cosmovisión, por cierto relevante en varios aspectos. 

De acuerdo con la historiadora Elena Mazzeto (2023), entre los nahuas de la época prehispánica el guajolote era el ave preferida por la élite por sus delicados sabor y la calidad de su carne, además de que su consumo en ocasiones rituales estaba relacionado con el culto acuático. En estos días son numerosas las comunidades indígenas que utilizan estrategias de manejo y pautas de consumo del guajolote con raíces ancestrales. Además no ha dejado de ser uno de los ingredientes señeros en los grandes platillos de la cocina mexicana. 


Algunos guisos con guajolote 

También comían los señores muchas maneras de cazuelas. Una de ellas se llamaba totolin patzcalmolle; quiere decir "cazuela de gallina [se refiere al guajolote, la gallina fue traída por los españoles] hecha a su modo con chilli bermejo y con tomates y pepitas de calabaza molidas", que se llama agora pipiana. Otra manera de cazuela comían, que se llama chiltecpiyo totolin; quiere decir "cazuela de gallina hecha con chilli que quema mucho, que se llama chiltécpitl". Otra manera de cazuela comían, que se llama chilcuzyo totolin; quiere decir "cazuela de gallina hecha con chilli amarillo". Otras muchas maneras de cazuelas y de aves asadas comían…

Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, 2000, t. II, p. 752.


(Tomado de: Vela, Enrique y Nieves Noriega, María: La cocina prehispánica. Arqueología Mexicana, edición especial 122, Editorial Raíces, S.A. de C.V., Ciudad de México, 2025)

jueves, 24 de septiembre de 2026

Real Lotería de la Nueva España

 


Real Lotería de la Nueva España 


El establecimiento formal de la lotería en nuestra tierra tiene, de modo expreso, una razón terapéutica y, muy concretamente, la intención de la Corona española de allegarse fondos. Su fundación entrañaba un reconocimiento: el del irrefrenable gusto común por el juego, a la vez que una redituable medida de control. La práctica del juego en la Nueva España llegó a ser considerada como una plaga social, sin exageración; un medio de disolución, en el que se aliaban naturalmente las expectativas y las ansiedades del azar con el gusto, no fácilmente controlable, por el relajo, que implica a su vez proclividad a la violencia verbal y física, en no pocos casos animada por el consumo del alcohol. Se trataba de crear, de popularizar, un juego que despertara vivas aficiones, incluso pasiones, pero que a la vez estuviera marcado por la moderación. Éste es un concepto central: había que aprovechar la pasión por el juego, manteniendo todas las aficiones, despojándolo de su aspecto pernicioso, en el que se asociaba al vicio, al ocio improductivo y, por ende, a la pérdida de los exiguos capitales de la mayor parte de los jugadores. El concepto moral de moderación corresponde a otro de índole sobre todo política: el de regulación. 

El virrey Marqués de Croix, en sus comunicados al Rey Carlos III, es plenamente fiel de estos principios. Dice que el de la lotería es "el más moderado de los juegos de suerte, por cuanto se hace a la vista de la autoridad". Agrega: "este juego no supone pérdida que deteriore las fortunas, a la vez que hay una cierta ganancia para el Estado". Estas ideas se inspiraban en las de Francisco Xavier de Sarría, promotor y primer director de la Real Lotería. Su labor de promoción fue formidable. Llegó de España en 1767, con muy buenas recomendaciones para presentar al virrey y al visitador general, José de Gálvez. Buscaba una posición, un empleo, y tenía una idea muy clara, largamente afinada. Cuenta Sarría: "El conocimiento que adquirí de los genios y disposición de este país (el nuestro) me suministraron la idea de promover el establecimiento de una Lotería; pero como entonces no me hallaba con la instrucción suficiente para poner en ejecución este pensamiento, me fue preciso volver a España, como lo ejecuté a principios del año de 68..., pasando a Madrid en donde me mantuve tres meses sin otro objeto que el de instruirme en el método que se observa en la dirección de aquella Lotería." Los grandes ejemplos de Sarría fueron los de Holanda e Inglaterra, y su aplicación mexicana fue autorizada por Carlos Francisco de Croix, el virrey, en 1770. En el centro de la ciudad de México se expendieron los primeros billetes y pudieron verse, en sitios de nutrida confluencia de paseantes, las listas de ganadores. No se ganaba poco. Sarría se había instruido en Amsterdam y Londres, donde los organizadores tenían asegurado un beneficio del 24 por ciento. En la Nueva España lo que se destina a la Corona es el catorce por ciento, de una oferta de un millón de pesos a la que contribuirían, y por la que jugarían, cincuenta mil personas. Al comienzo el billete, sin divisiones y sin cachitos, costó veinte pesos. Pronto los organizadores resintieron los efectos de su error: la lotería no podía ser un juego para ricos. Se decidió entonces bajar el precio a cuatro pesos y se instituyeron las fracciones. 


(Tomado de: Reyes, Juan José - Cuestión de suerte, Editorial Clío, libros y videos S. A. de C. V., México 1997)

lunes, 21 de septiembre de 2026

Agarrar

 

Agarrar 

Aun cuando se trata de un verbo transitorio, para muchas y muchos mexicanos es un indicativo trascendente en una conversación. Existe como una elocución muy mexicana. Cualquier charla informal se puede sintetizar en un "agarra y me dijo y que agarro y le contesto”.

Esta expresión, que en el fondo no dice, no explica, no expresa nada singular o genuino, si le pone mucho sabor a una conversación de lo más informal, casual y personalísima. Es una muletilla que ya se volvió patrimonio lingüístico de los mexicanos. 

Vamos a recrear un ejemplo: 

“Que agarra y me dice: "¿Qué hacías con él?", comenta una chica a su amiga. "Entonces que agarro y que me pongo bien nerviosa y que agarro mi bolsa y que abro la puerta del carro y él que agarra y me agarra del brazo y me dice: "No te hagas tonta, a mí no me ves la cara, te advierto que si me entero de algo, agarro a golpes al güey ese". Y yo que agarro que me pongo a llorar de los nervios... y que agarra y me dice: "Ya cálmate, no me saques de onda... mejor agarra tus cosas y bájate del carro, ahí muere... mejor llégale". Y agarra y que me abre la puerta del coche y que agarro y que me bajo.”

Esta expresión en verdad se convierte en un hilo conductor de las conversaciones, le da un ritmo y un toque hasta de misterio, digamos que no sólo atrapa al interlocutor sino que otorga un sentido melodramático al relato. Agarrarse de esta muletilla garantiza un tiempo y estilo discursivo.


(Tomado de: Loaeza, Guadalupe - El ABC de las y los mexicanos. Random House Mondadori, S..A. de C. V., México, Distrito Federal, 2007) 

sábado, 19 de septiembre de 2026

Juan Gabriel

 


Juan Gabriel, el último de los artistas del pueblo 

¿Cuántas serenatas se han ofrecido con sus canciones? ¿cuántos amores enfermos se han curado con lo que dice en ellas? En más de 25 años de compositor y cantante ha logrado hacer populares tantas canciones y vendido más discos que cualquiera de sus colegas legendarios. 

Juan Gabriel es el romántico indispensable en el México moderno, porque describe en sus temas grandes pasiones y se insinúa en ellas la ternura reconfortante que se produce en la intimidad de una pareja enamorada. 

Títulos vendedores lo sirve por cientos, y noches de triunfo con sus conciertos, por miles se cuentan y se recuerdan. Es el ídolo  popular que agradece a su cuna campirana y silvestre que sea la fuente primigenia de su inspiración, porque gracias a ella se hizo artista. 

Es bueno repetir que no se le puede comparar con nadie. Además, en esta etapa de su vida, sigue haciendo historia en la música mexicana. Disfrutar su actuación en los escenarios, lo mismo en el Palacio de Bellas Artes, el Auditorio Nacional o en un estadio de fútbol, además de escuchar repetidamente sus canciones, nos privilegian con ese derecho para hablar aquí de su calidad como cantautor. Desde joven superó la marginalidad social para demostrar la validez perenne de su propuesta musical y se ha permitido la libertad e independencia para defenderla. Eso es una verdad como también aquella, incuestionable, de que las rentas de sus discos han ayudado también a construir el nicho que ocupa, y a fin de cuentas, lo único que busca con sus canciones es hablar del amor, abierta y plenamente. 

Mauricio Peña


(Tomado de: Peña, Mauricio - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Los caminos indígenas y la Ruta de la Plata


 Los caminos indígenas y la “Ruta de la Plata”


Cruzaba la ciudad de México viejos caminos indígenas que llevaban, por los cuatro puntos cardinales, a las fronteras conocidas del virreinato. 

Hacia el norte, el camino conducía hacia nuevo México. Hacia el sur se dirigía a Oaxaca y Guatemala. Era penoso, pero seguro y preferido por los viajeros, por ser la mejor comunicación con la metrópoli, pues por mar era casi imposible llegar a Guatemala. Por él venían los correos con noticias de aquella capitanía general y de los puertos de Centroamérica en el océano Pacífico. 

Hacia el occidente, el camino llevaba a Acapulco, punto de partida y término del tornaviaje a las islas Filipinas. Pasando por tierras del marqués del Valle, seguía por tierra caliente, desolada y cruzada por ríos que sólo en temporadas de sequía se podían atravesar. Algunos virreyes recorrieron el camino a Acapulco en espera del navío que habría de llevarlos a Perú. 

El camino más cuidado y protegido, y también más transitado, era el que unía la Ciudad de México hacia el oriente con la Villa Rica de la Veracruz y la fortaleza de San Juan de Ulúa. La Nueva Veracruz era la puerta de entrada a Nueva España, adonde arribaba la flota con las noticias más importantes, puesto que venía de quien tenía los medios para hacerse oír y obedecer, las autoridades y viajeros que salían del virreinato y entraban en él, el azogue para trabajar las minas, el papel sellado de los documentos oficiales y las demás mercancías apetecidas por la sociedad criolla y peninsular. Por Veracruz salían asimismo los caudales con que contribuía el virreinato al sostenimiento de la monarquía y los productos del Nuevo Mundo, como cacao y cochinilla, que enriquecían la vida europea. Era el puerto malsano; cuando arribaba la flota o estaba preparando para zarpar, escaseaban víveres y alojamientos. Por ser lugar de paso, era alegre y bullicioso, de población heterogénea, en donde primero conocían muchas de las noticias que llegaban del mundo exterior. 

Los caminos novohispanos fueron, en buena medida, tributarios de la línea de comunicación a la que los españoles prestaron más atención y cuidado durante todo el período de su hegemonía en el Nuevo Mundo. Esta era la que partía de Cádiz con destino a Veracruz, pasaba por México y Acapulco, para extenderse por mar hasta Manila, en la isla de Luzón. Este extraordinario trayecto que unía a España con el fabuloso Oriente, pasando por mar y tierra, necesitó muchísimas disposiciones para mantenerlo integrado. Hay motivos suficientes para llamarlo la "ruta de la plata", aunque generalmente se designa con ese nombre la navegación que hacían flotas y galeones, cuando, una vez recogida la plata y mercancías provenientes de todas las provincias americanas en la Habana, salían con destino a España. Pero también funcionaba para el transporte de plata hacia el Oriente, pues de Nueva España salieron para Filipinas regularmente muchos navíos llevando la plata para pagar las ricas mercancías asiáticas y los sueldos de soldados de guarnición en las islas Filipinas. Mientras el dominio sobre cada trecho de la línea, sobre los yacimientos minerales que le daban nombre (de ahí la importancia del virreinato de Nueva España) y sobre el comercio que le daba vida, durante casi tres siglos, fue pericia y sabiduría de España; uno de los logros que le da derecho a figurar en la historia de las grandes naciones colonizadoras y civilizadoras. 


(Tomado de: Velázquez, María del Carmen - Política hispana en la primera mitad del siglo XVIII - Historia de México, tomo 7. Salvat Mexicana de Ediciones, S.A. de C.V., México, Distrito Federal, 1974)

viernes, 11 de septiembre de 2026

La generación del Ateneo

 


La generación del Ateneo 

En 1910, un grupo de inquietos intelectuales heterogéneo en cuanto a la edad y aún a la tesitura espiritual, pero hermanados por el ideal de renovar la mentalidad de los intelectuales mexicanos, fundaron el Ateneo de la Juventud (llamado también Ateneo de México). Los principales animadores del grupo fueron Antonio Caso, José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Enrique González Martínez, Carlos González Peña y Pedro Enríquez Ureña, el gran dominicano que no conoció fronteras para su ferviente y generoso humanismo americanista. 

La meta inicial de estos hombres fue la de renovar las perspectivas de la inteligencia mexicana, superando el estereotipado y ya inoperante positivismo, cuyas premisas fundamentales (la sujeción inexorable del mundo de las leyes de la "causalidad" y el "determinismo", junto con la ambición, insostenible ya, de "unidad científica" conforme a las leyes y métodos con que trabajaban las ciencias naturales) sentíanlas caducas. 

En lugar de estos principios, que limitaban la comprensión del mundo en toda su complejidad y que, por lo mismo, impedían conquistar la verdad profunda de las cosas, los ateneistas se adhirieron con entusiasmo a ciertas líneas del pensamiento europeo de su época, a las que sentían más certeras y fecundas: el intuicionismo, que legitimaba la impresión de que la pura razón no es válida para penetrar en las capas más remotas y profundas de la realidad, la idea de mutación (inclusive de la materia misma) y, en consecuencia, el concepto de evolución creadora con todas sus insospechadas consecuencias en el cambio de la vida y del espíritu. 

De estos principios surgen, naturalmente, una nueva idea del mundo y una nueva idea de la libertad. La idea de un mundo que debe ser reinterpretado constantemente, y la idea de una libertad auténtica -puesto que el espíritu del hombre no está sujeto a las leyes naturales-, la libertad creadora. 

De hecho, esta meta inicial se vio muy pronto estrechamente vinculada a una paralela renovación de las ideas estéticas, la cual fue a recalar en un cambio apreciable de los principios de valoración de la creación artística concreta. El área más beneficiada con esta última manifestación del espíritu renovador de los ateneistas fue el de la cultura literaria, la cual resultó conmovida -especialmente a impulsos de Enríquez Ureña y de Alfonso Reyes por una nueva visión del fenómeno literario en sí, lo mismo que por nuevos criterios para su estudio y su valoración. Al mismo tiempo se actualizó y ventiló el gusto literario: a la devoción decimonónica por las letras francesas se agregó un ágil contacto con los autores españoles, sobre todo los del Siglo de Oro. Además se volvió a tener muy en cuenta el valor estético y formativo de las letras clásicas. 

Si bien la dramática convulsión nacional que trajo aparejada la Revolución mexicana interrumpió demasiado pronto la labor en equipo del Ateneo, el magisterio individual de sus miembros más calificados y perseverantes continuó despertando inquietudes y orientando vocaciones hasta bien entrada a la década de los cincuenta. En el campo de la literatura, el impulso inagotable de Alfonso Reyes es un ejemplo cabal de este magisterio.


(Tomado de: Magis, Carlos - La cultura literaria. Historia de México, tomo 12. Salvat Mexicana de Ediciones, S.A. de C.V., México, Distrito Federal, 1974)

lunes, 7 de septiembre de 2026

Ricardo Montalbán

 


Ricardo Montalbán 


Reconocido actor de cine y televisión, cuya actuación y labor en Hollywood ha mejorado las oportunidades de los hispanos en esta industria, nació en la Ciudad de México en 1920. Antes de aparecer en la pantalla mexicana, ya había hecho pequeños papeles en producciones de Broadway, y a finales de los cuarenta, lo contrató la MGM como latin lover. Poco a poco fue logrando papeles estelares en series de televisión como "The Lorreta Young Show" y "La isla de la fantasía". Su carrera como actor de cine es también muy amplia. Entre las películas en las que participó están: Fiesta (1947), The Kising Bandit (1948), Neptue’s Daughter, Border incident (1949), Right Cross, Two Weeks With Love (1950), Across the Wide Missouri, Mark of the Renegade (1951), The Saracen Blade (1954), A Life in the Balance (1955), Sayonara (1957), Let no Man Write My Epitaph (1960), Sweet Charity (1969), Escape from the Planet of the Apes (1971), The Train Robbers (1973), Joe Panther (1976) y Star Trek II: The Wrath Khan (1982).


(Tomado de: Diaz de Cossío, Roger; et al. Los mexicanos en Estados Unidos. Sistemas Técnicos de Edición, S.A. de C. V. México, D. F., 1997)

viernes, 4 de septiembre de 2026

Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero...



Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero allanan el camino 

O

Con abrazos y retozos nacen los mocosos 

O

De los abrazos y las apreturas nacen las criaturas 


Advertencias a los jóvenes de uno u otro sexo que los escarceos amorosos pueden producirles posteriores arrepentimientos. 

Un niño le pregunta a su padre:

-¿Por qué te casaste con mamá?

-¡Por tu culpa, pen… tonto!


(Tomado de: Jiménez, Armando - Dichos y refranes de la picardía mexicana. Editorial Diana S..A. México, Distrito Federal, 1982)

lunes, 31 de agosto de 2026

El Consejo de Indias, 1524


 22


El Consejo de Indias 

por Felipe II


Carlos V puso el gobierno y la administración de las tierras y de pueblos que se conquistaban en América en un consejo especial, que desde 1524 se llamó Real y Supremo Consejo de las Indias. Felipe II, sucesor de Carlos V, dispuso en 1542, según consta en la Recopilación de leyes de los reinos de Indias. 


Ley II. Que el Consejo tenga la suprema jurisdicción de las Indias, y haga leyes, y examine estatutos, y sea obedecido en estos y aquellos reinos.


Don Felipe en la ordenanza 2 del Consejo 

Porque los de nuestro Consejo de las Indias con el más poder y autoridad nos sirvan y ayuden a cumplir con la obligación que tenemos al bien de tan grandes reinos y señoríos: es nuestra merced y voluntad, que el dicho Consejo tenga la jurisdicción suprema de todas nuestras Indias Occidentales descubiertas, y que se descubriesen, y de los negocios, que de ellas resultaren y dependieren, y para la buena gobernación y administración de justicia pueda ordenar y hacer, con consulta nuestra, las leyes, pragmáticas, ordenanzas, constituciones y otros estatutos que hicieren los prelados, capítulos, cabildos y conventos de las religiones, y nuestros virreyes, audiencias, consejos y otras comunidades de las Indias, en las cuales, y en todos los demás reinos y señoríos en las cosas y negocios de Indias, y dependientes de ellas, el dicho nuestro Consejo sea obedecido y acatado, así como lo son el Consejo de Castilla, y los otros nuestros Consejos en lo que les pertenece, y que sus provisiones y mandamientos sean en todo y por todo cumplidos y obedecidos en todas partes, y en estos reinos Y en aquéllos, y por todas y cualquier persona. 


(Tomado de: González, Luis. El entuerto de la Conquista. Sesenta testimonios. Prólogo, selección y notas de Luis González. Colección Cien de México. SEP. D. F., 1984)

jueves, 27 de agosto de 2026

Ahorita

 


Ahorita 

No hay conversación mexicana en que no surja la expresión "ahorita". He allí un término que se puede utilizar igualmente en diminutivo "ahoritita", y no precisamente para acortar el tiempo, sino para alargarlo y postergar lo que se va a hacer; como puede significar en el preciso momento, puede ser dentro de una hora, una semana, un año o ¡nunca! Es tan recurrente que en algunas personas se ha convertido en una muletilla. 

Veamos un ejemplo: 

"Ahorita, en este momento, se me van a bañar", dice la señora mientras habla por teléfono. "Sí, mamá, ahorita vamos", contestan los niños sin dejar de ver la televisión. Después de unos minutos, la madre empieza a gritar como loca: "¿Qué no les dije que ahoritita se me fueran a bañar? Cuando digo ahorita, quiero decir ahoritita, no antes ni después, sino ahorita. Ya dijo su papá que ahoritita venía y si los encuentra sin bañar se va a poner furioso”.

En las oficinas de gobierno el "ahorita" es tal vez la expresión más utilizada entre jefes y empleados. "Señorita, por favor, venga ahorita a mi oficina." "Sí, licenciado, ahorita voy", mientras la secretaria termina una conversación telefónica con el novio: "Ahoritita te hablo, me llamó el jefe", dice a su interlocutor, quien contesta: "Llámame más tarde, porque ahorita voy a salir un momento”.

Este mexicanísimo adverbio de tiempo es el más socorrido en las llamadas por celular. No es extraño escuchar a las señoras que llevan horas en una comida, llamar a su casa y decir a la nana: "¿Cómo están los niños? Ahorita voy para allá. Dígales que ahorita hagan su tarea. Ya voy a pedir la cuenta para irme ahoritita mismo y llegar antes que el señor. No tardo..." Todo eso dicen mientras apenas está empezando el plato fuerte. Una hora más tarde, llamará del coche, para decir: "Ahoritita voy para allá". Al colgar, pide al chofer que pase por la tintorería y, antes de bajar del coche, le sugiere: "No se mueva de aquí porque ahoritita regreso". Cinco  minutos después viene una patrulla. El agente dice al conductor: "Ahorita no se puede parar aquí". A lo que el chofer alega: "Ahorita me muevo. Ahoritita viene la señora, me dijo que no se tardaba”.

(Tomado de: Loaeza, Guadalupe - El ABC de las y los mexicanos. Random House Mondadori, S..A. de C. V., México, Distrito Federal, 2007)

lunes, 24 de agosto de 2026

Verónica Castro


 Verónica Castro, el encanto de unos ojos 

Durante los primeros diez o doce años de su carrera, parecía una artista destinada a ser únicamente una figura decorativa. Su belleza y encanto le aseguraban un sitio entre una clase de artista para complementar un buen elenco. Su despegue ocurrió realmente cuando la nombraron "Rostro" de El Heraldo de México, en 1970. Fue en aquella ocasión que le llegaron los contratos: debut formal en cine con la película El arte de engañar, telenovelas y sus primeras incursiones en la conducción televisiva al lado de un maestro de esa especialidad: Paco Malgesto. Tuvo éxitos en el teatro como la comedia Coqueluche; en los años ochenta repetiría esa obra en el cine con el título de Chiquita, pero picosa y los periodistas cinematográficos de México le entregaron la Diosa de Plata de Comedia. Pero es a partir de Los ricos también lloran y El derecho de nacer, que Verónica Castro se convierte en estrella grande y los privilegios ganados la entusiasmaron a grabar discos que también ha vendido con éxito. 

Los programas musicales han servido para que obtuviera el título de reina de la conducción televisiva, la mejor del sector femenino. Actualmente divide esa actividad con la de actriz, que por fortuna no ha desechado, y siempre nos asomamos a cada nueva telenovela que encabeza con el único deseo de disfrutar de su compañía, porque Verónica Castro es favorita de todos. 

Mauricio Peña 


(Tomado de: Peña, Mauricio - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

viernes, 21 de agosto de 2026

Peña de Bernal, Querétaro

 


Peña de Bernal 

Descripción del lugar.- En el territorio queretano se encuentran algunas montañas que son apropiadas para practicar la escalada, también para los días de campo, si no le gusta la actividad deportiva. Una de ellas es la inmensa mole de roca que se alza en el horizonte y uno de los monolitos más grandes de América y que se encuentra en Peña de Bernal. 

La explicación que da la ciencia es que es una chimenea volcánica, la cual al acabarse la energía solidificó la lava en el interior del volcán y al pasar el tiempo se fue erosionando el cono quedando esta roca. 

Para iniciar la excursión a pie suba directamente por una vereda hasta la capilla, donde prácticamente se inicia el escalamiento. Una serie de grapas de acero empotrados en la pared oriental facilita el ascenso con un cable, anillos y mosquetones. La altura de la pared es de 448 mts sobre el pueblo de Bernal, mientras que la cumbre está prácticamente sobre una arista de 48 mts de largo a 2,525 msnm. El descenso es recomendable efectuarlo desescalando, aunque se puede bajar en rapeles. 

Una roca así no puede pasar inadvertida para los escaladores por lo que se han abierto varias rutas más. El ascenso en roca por la ruta clásica no requiere de grandes conocimientos, aunque es conveniente tener nociones básicas de esta actividad e ir guiados por una persona experimentada. 

Cómo llegar.- Una excursión a la Peña de Bernal no representa mayor problema. Para ello salga de Tequisquiapan hacia el norte y 16 km adelante llegará a Ezequiel Montes, allí doble hacia la izquierda por un camino recto de 10 km hasta alcanzar otra carretera y prosiga hacia la derecha otros 6.5 km para llegar al poblado que se halla precisamente en la base de esta belleza natural, lugar apropiado para estacionar el automóvil e inclusive para acampar. 

Servicios existentes.- La excursión se puede realizar desde la Ciudad de México, pero si el grupo es grande se recomienda pernoctar en el campamento que se encuentra en la base o bien en el hotel de Bernal o Tequisquiapan. La temporada ideal para realizar el ascenso es en la época de secas. 

Equipo necesario.- Si desea escalar, el que se requiere para media montaña o simplemente ropa y zapatos cómodos o botas resistentes, una casa de campaña, suficiente agua, alimentos, utensilios de cocina y bolsa de dormir, mochila, brújula y un rompevientos. 

Duración de la excursión.- El recorrido se puede realizar en uno o dos días.


(Tomado de: Guía México Desconocido, edición especial, Guía número 22, lugares para excursionar. Editorial Jilguero, S.A. de C.V., México, Distrito Federal, 1995)

Para ver un video acerca de Peña de Bernal, da click AQUÍ 

lunes, 17 de agosto de 2026

Orozco y Berra y el suministro de agua, 1854

 


Aguas

De las dos que se gastan en la capital, una lleva el nombre de agua gorda y la otra de agua delgada. Ésta viene de diversos manantiales, de los Leones, del Desierto y de Santa Fe, y abastece al vecindario en los dos tercios de la ciudad comprendidos desde la garita de Peralvillo, hasta la línea que de E. a O. comienza en la Candelaria y termina en la calle de Alconedo. Los vecinos de la parte S. comprendidos entre la línea expresada y las garitas de Belén, la Piedad, San Antonio Abad y la Viga, gastan el agua gorda, cuyas fuentes se encuentran en Chapultepec. La primera, tal como está en las fuentes, no es completamente diáfana, y en tiempo de lluvias es necesario para que sea potable, filtrarla o dejarla que repose para quitarle el barro que tiene en suspensión. El agua delgada es más ligera que la gorda, porque en ésta hay menos aire y mayor cantidad de sales; pero una y otra contienen los mismos cuerpos extraños, en diversas proporciones. Los más notables son aire, gas carbónico libre, carbonato y sulfato de cal, hidroclorato de sosa y muy corta cantidad de magnesia. Algunos creen que hay hidrosulfatos en pequeña cantidad. Las dos aguas enverdecen los colores azules vegetales cuando están concentradas; pero más la gorda que la delgada.

Ya hemos indicado que el agua de Chapultepec servía para la ciudad azteca; que verificada la conquista uno de los primeros trabajos fue adobar los caños y ponerlos en corriente; en el primer libro de cabildo se encuentran además repetidas disposiciones, ya para formar la zanja, ya para repararla y componerla, ya para nombrar guarda que la cuidara; desde entonces sirven los manantiales del bosque que se han conservado inagotables. En el cabildo de 12 de abril de 1527 se hace mención del agua de Churubusco, que si se trajo, fue por poco tiempo. En 1618, describiendo el Dr. Cisneros las aguas, asegura que: "tres fuentes principales tiene esta ciudad de México, de cuyas aguas gozan sus vecinos, la de Chapultepec, la de Santa Fe y la de Azcapotzalco, que viene al monasterio y plaza de Santiago Tlatelolco, desde la huerta de Miguel de Alfaro". De aquí inferiremos, que en el primer siglo se perdió el agua de Churubusco, y que no bastando la de Chapultepec para el consumo de la ciudad, se habían traído las otras dos. La de Azcapotzalco no existe hoy ya; su falta es una de las causas que más han influido en la despoblación del barrio de Tlatelolco. En cuanto a la de Santa Fe, permanece todavía; el ayuntamiento compró la propiedad del bosque al cabildo eclesiástico de Valladolid (Morelia) en la cantidad de seis mil pesos, reconociéndoles sobre el importe del impuesto llamado sisa, de la que se pagan 300 pesos anuales al cura rector del pueblo.

No bastando con el tiempo estos solos manantiales se unieron los demás, de modo que el agua que por esa parte llega corre un buen espacio. En el monte de los Leones hay una presa donde se recoge el producto de los veneros de ese nombre, con una compuerta para darle salida; se calcula en cuatro surcos el agua que de allí sale, aunque se desperdicia casi la mitad cuando la obra está azolvada. Corre en seguida por un caño descubierto, pasa una barranquilla, el portillo del Lechero, y por un tajo poco profundo va a reunirse con la del Desierto; en el lugar de la pila repartidora hay una toma para la hacienda de San Borja, y poco más allá otra de un surco para el rancho de San José. Los principales veneros del agua del Desierto se nombran el Chicharco, Monarca y el Pretorio, juntándose con la de los Leones a poca distancia de la venta de Cuajimalpa. Desde alli corren unidas por un caño revestido de ladrillo en partes y en otras por la tierra, tapado de trecho en trecho, hasta el edificio del Molino Viejo, arriba del bosque de Santa Fe, adonde viene a reunirse a los últimos manantiales. Según la descripción del Dr. Cisneros, el repetido año 1618 "Nace, pues, el agua que llaman de Santa Fe, cerca del lugar de quien toma nombre esta fuente, en una quebrada que demora de este a oeste... y a un lado de esta quebrada, que mira a la parte meridional, declinando algo al occidente, sale de diferentes partes (aunque todas de una misma consideración), divididas en cinco manantiales, cuyos dos nacen cerca el uno del otro a la falda de un cerro de tierra con gran pujanza, y corren distancias de poco más de un tiro de ballesta, donde son infinitos los manantiales que en la falda del mismo cerro nacen bastantes a aumentar un gran concurso de aguas, y a poca distancia se junta otro que nace del mismo cerro, mirando siempre la parte meridional en lugar más alto que los tres referidos junto a una casa que está en el mismo sitio, y a distancia de diez varas sale el quinto manantial que hay de consideración porque si se hubieran de contar los muchos y pequeños que hay cerca de éstos fuera cosa prolija." Los manantiales de Santa Fe están cercados, las aguas caminan por las lomas de Santo Domingo, llegan al punto nombrado el Reventón de Belén, donde hay un socavón, después a la reposadera del Tinacal, por el Molino del Rey, y entran en la ciudad por el acueducto.

De parte de esta obra nos noticia la Gaceta de México del mes de mayo de 1735. "Hase concluido perfectamente (dice) en el molino de Nuestra Señora de Belén y Buenavista, arriba de la villa de Tacubaya, en el paraje nombrado Coscacuaco, la insigne obra de la conducción del agua, que desde los manantiales de Santa Fe baja a abastecer esta ciudad, y a la cual antes traía su corriente por una zanja descubierta con el peligro de ser hurtada de escaparse por donde hallase brecha, y de coger todas las inmundicias que encontrase nocivas a la salud del público; viene ya encañonada por un socavón o taladro, que corre el espacio de cuatro mil quinientos setenta y nueve varas, fabricado a costa de inmenso trabajo, y de gran cantidad de pesos, en el centro de los cerros, por donde sin desperdiciarse gota, y con toda limpieza purificada por los puros vientos, que por diez lumbreras se le comunican, sigue su manso curso desde los cárcamos del de Santa Fe, haciendo tránsito en los que en las quiebras son precisos, por quince hermosos fornidos arcos, hasta llegar al expresado molino de Belén, etc." Las aguas de los Leones y el Desierto se trajeron en 1786.

Las ordenanzas para el ramo se formaron por el ayuntamiento, y con informe del fiscal fueron aprobadas por el virrey duque de Alburquerque en 27 de octubre de 1710. El marco de agua para la medida por menor ya existía, puesto que había distribución hasta de una paja; mas debía haber en ello mucho desorden supuesto que el conde de Revillagigedo puso en darle organización sumo cuidado. De su orden se encargó al corregidor D. Bernardo Bonavía arreglase las tomas de agua concedidas; para cerciorarse mejor de la cantidad producida por una toma determinada, hizo varios experimentos el 5 de mayo de 1792, por medio del teniente coronel D. Miguel Constanzó, con asistencia del juez de arquerías D. Ignacio Iglesias, y de ello resultó "que la data equivalente a una paja ofrece una libra o cuartillo de agua por minuto, y catorce y medio quintales al día; que otra data de una pulgada de diámetro equivalía por diez y ocho pajas, pues daba diez y ocho libras en el propio término de minuto, algo más de doscientos cincuenta y nueve quintales en veinticuatro horas, cantidad que llenaría una fuente de cuatro y media varas en cuadro y una vara de altura en el discurso de un día natural, la que era más que suficiente al abasto de un molino para el uso de lavar sus trigos". El valor dado a cada merced o cinco pajas, es de 50 pesos al año.

Las aguas se reparten a la ciudad por medio de cañerías. Los caños se han usado de plomo o de barro, según las circunstancias y las diferentes opiniones de los tiempos. En la Gaceta de México del mes de junio de 1731 se leen los siguientes pormenores: "Deseosa la ciudad de México de obviar los daños que en la salud, casas y empedrados (con la destruida, antigua cañería de plomo) se experimentaban, determinó se recibiese información sobre qué materia sería a propósito para evitarlos, siendo su primaria atención la salud de sus republicanos; y recibida por su corregidor (entonces D. Ramón de Espiguel Dávila) a que concurrieron siete maestros de arquitectura, quienes unánimes declararon ser más seguro, aseado, sólido y permanente el conducto de barro; en esta conformidad, por lo tocante a la salud, se hizo consulta al real tribunal del protomedicato, quien declaró no hallarse en el barro cosa que pudiese contravenir a ella, y deberse conducir el agua por arcaduces de esta materia, de cuya respuesta, habiendo dado cuenta al Excmo. Sr. marqués de Valero, en consulta de 24 de noviembre de 1718, mandó su excelencia por un decreto de 20 de junio de 1719 pasase al señor fiscal, y con su determinación se remitió, por voto consultivo, al real acuerdo, quien lo dio diciendo: nombrase su excelencia un señor ministro que hiciese más diligencias con personas en quienes cesase la sospecha, que en los maestros alarifes por interesados en la obra concurría, con lo que se conformó su excelencia, y por su decreto de 8 de febrero de 1720, mandó: que por hallarse ocupados los señores ministros, ejecutase esta diligencia el regidor D. José Antonio Dávalos y Espinoza, del orden de Santiago (entonces alcalde ordinario), quien recibió nueva información de ocho sujetos capaces, experimentados e inteligentes, y algunos profesores de medicina y matemáticas, cuyas respuestas se presentaron a su excelencia, en consulta que remitió al abogado fiscal, y su respuesta, por voto consultivo, al real acuerdo, quien lo dio aprobando la cañería de barro; con el que conformándose su excelencia por su decreto de 9 de abril de 1720, pasó al ayuntamiento, quien habiendo tomado algunas providencias sobre este negocio, no dio el paso por ciertos inconvenientes, hasta que el año pasado de 1730, su celoso actual corregidor, marqués de Guardiola, hizo instancia sobre que se ejecutasen nuevas diligencias extrajudiciales, y a este fin se tuvieron varios cabildos, de que resultó que se hiciesen las cañerías de barro, y se diese esta comisión al referido D. José Antonio Dávalos, cuya pericia, capacidad, celo y desinterés se han experimentado en otras ocasiones; y habiendo consultado al excelentísimo señor marqués de Casa-Fuerte esta determinación con parecer del señor fiscal, la aprobó; y movido de su gran celo del bien de la república, le mandó al expresado D. José (quien por hallarse quebrantado de salud se excusaba) tomase a cargo esta empresa, en cuyo obedecimiento pasó a las oficinas de alfareros, para hacerse capaz del modo de la maniobra y calidades de la greda, y haciendo fabricar algunos caños que no salieron a gusto por la corta longitud, y muy poco espesor, éste no ser igual, ser fabricado en la rueda a la mano, contener algún agua por ser un diámetro mayor que otro, y ser a macho y hembra, y así cosas difícil si se rompe uno poner en su lugar otro; discurrió el modo de cilindros de cierta composición de greda, arena y plumilla, que después de experimentar el fuego dos veces, una al jagüete y otra al vidrio, quedan de cuarenta y cuatro dedos de longitud, dos de espesor igual en toda la figura, y diez de diámetro, que con poca diferencia hacen cinco pesos o naranjas de agua, dos cortes de dos dedos, uno en cada boca del cilindro, así por la parte cóncava, como por la convexa, para que ajuste uno en otro, unidos con el azulaque, ceñidos con hilo de Campeche, y esta juntura abrazada con una gárgola o anillo de diez dedos de longitud, dos de espesor y quince de diámetro, que puesta a proporción se calafatean por uno y otro lado, con el mismo betún, quedándole seguridad y firmeza admirable. Y principiados a fabricar en esta forma, se dignó la benignidad del excelentísimo señor virrey (con el deseo de la consecución de ese importantísima providencia) de concurrir a ver trabajar, observando las mixturas de greda, arena y plumilla, y proporciones y medidas, y la gran facilidad de la operación en los modelos, aprobando el discreto designio de su científico director, y aplicó dos mil pesos de una multa para esta obra, con lo que se trabajó con esfuerzo, y fabricados los necesarios al destinado tramo desde la caja del agua de Santa Isabel hasta la pila pública, se dio principio a su asiento el día 3 de abril de este año de 1731, abriendo vara y media de profundidad en el terreno, y solidado este con cimiento de mampostería de una vara de latitud y media de alto, cargaron sobre él los caños, que se resguardaron por los lados con piedras de cantería blanda de treinta y seis y de cuarenta dedos de longitud, veintiséis de latitud y ocho de espesor (macizados con lechadas finas y tezontlales, la latitud de veinticuatro dedos) para que la tenayuca de cuatro de espesor, asentada sobre las dos piedras laterales, no cargase sobre el macizo de los caños, y resistiese cualquier peso, sin ofenderles, llenando el resto de la zanja de tierra y su empedrado: toda esta admirable máquina, en que se han gastado seis mil setecientos pesos, cuyo tramo desde la caja hasta la pila tiene mil trescientas cinco varas en que se repartieron seis alcantarillas, y con los que en ella se embebieron (se asentaron mil seiscientos ocho caños), se finalizó el día 23, y a las tres de la tarde se soltó el agua en la magnífica hermosa pila, que se estrenó el día 25 de agosto de 1713, y continúa estos días en abundancia, de donde se conducirá por acueductos de la misma materia a las del real palacio y plaza del Volador."


(Tomado de: Lafragua, José María, y Orozco y Berra, Manuel - La Ciudad de México. Prólogo de Ernesto de la Torre Villar, colaboración de Ramiro Navarro de Anda. Editorial Porrúa, S. A. Colección “Sepan Cuantos…” #520. México, 2014)