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lunes, 12 de mayo de 2025

La ciudad de México en el siglo XIX


 La ciudad de México en el siglo XIX 


Introducción 


La fisonomía de la ciudad de México en el siglo XIX empieza a perfilarse en las postrimerías de la centuria anterior.

Gracias a Francisco Sedano, sabemos que en 1790 México comprendía 355 calles y 146 callejones; 90 plazas y plazuelas y 12 barrios diversos (Francisco Sedano. Noticias de México... desde el año de 1756... J. García Icazbalceta, editor. México, Imprenta de Barbedillo y Cía. 1880. p. 72-74). 

Según el plano del Teniente Coronel Diego García Conde, quien hace un cálculo más conservador, en 1793 la ciudad contaba con 397 calles y callejones; 78 plazas y plazuelas; 14 parroquias, 41 conventos, 10 colegios principales, 8 hospitales y 3 recogimientos. 

El siglo XVIII fue el siglo de las grandes mejoras materiales que tendían a llegar aun a los suburbios de la ciudad. 

El Duque de Linares, 35o. Virrey de la Nueva España (1711-1716), inició la construcción del acueducto de Belén, de Chapultepec a la Fuente del Salto del Agua. El Conde de Fuenclara, cuadragésimo Virrey (1742-1746), se ocupó de reparar las calles de la capital y en asear la población. Bucareli y Ursúa, cuadragésimo sexto (1771-1779), concluyó el acueducto de Belén, construyó el paseo de su nombre y reglamentó el tránsito de vehículos en la capital. Su sucesor, D. Martín de Mayorga, realizó en 1783 la primera división política de la ciudad de México en ocho cuarteles mayores, cada uno subdividido en otros cuatro menores, lo que dio como resultado 32 cuarteles regidos por Alcaldes. Don Matías de Gálvez, que sucedió al anterior en el gobierno de la Nueva España (1783-1784), atendió al empedrado de las calles. 

Al segundo Conde de Revillagigedo, quien ocupa el quincuagésimo segundo lugar en la lista de virreyes novohispanos (1789-1799), corresponde el mérito de haber transformado el aspecto de la ciudad de México. Despejó y embelleció la Plaza Mayor, organizó los mercados públicos; hizo cegar numerosas zanjas y acequias; reglamentó el alumbrado público, que hasta entonces había quedado a cargo de los particulares; estableció la policía de seguridad y de ornato; atendió el embanquetado y la nomenclatura de las calles, y abrió nuevos paseos y calzadas, como la avenida que lleva su nombre. 

La importancia de México como centro económico se manifiesta en la paulatina aparición de tiendas de comercio, que habían sido muy escasas en los siglos anteriores, y en la creación del Mercado del Volador, en 1792, por mandato del Conde de Revillagigedo, y un año después, del mercado de la Cruz del Factor, donde se refugiaron los vendedores ambulantes y puesteros que habían sido desalojados de la Plaza Mayor. (Manuel Carrera Stampa. Planos de la ciudad de México. Bol. de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. T. LXVII. México, marzo-junio de 1949, p. 302 y SS.).

En el último cuarto del siglo XVIII, se abren nuevas arterias que favorecen la prolongación axial del núcleo urbanizado: el Paseo de Bucareli (1775), el de la Viga, debido al Conde de Gálvez (1785) y el de Revillagigedo (1790).

A principios del siglo XIX, la ciudad desconoce definitivamente los linderos de la "Traza" y se ensancha sobre todo al Poniente y al Sur, sobre las avenidas recientemente inauguradas. El crecimiento progresivo desplaza el centro topográfico de la misma, de la Plaza Mayor, a la esquina que ahora ocupa el Correo Central. Pero el crecimiento no sólo es superficial: también aumenta la densidad de población. "Con el aumento de población, fue preciso disminuir la extensión de las habitaciones, aumentar los pisos y reducir el tamaño de los patios, suprimir las cuadras espaciosas, los jardines y los sembrados…” (Manuel Rivera Cambas. México pintoresco, artístico y monumental... México, Imprenta de la Reforma, 1880. Vol. I. p. 19-20).

En 1805, México cuenta con unos 130,000 habitantes, que para 1811 han aumentado a 168,846. 

En su aspecto externo, "todavía en el año de 1810, la ciudad de México presentaba en casas, palacios, hospitales y conventos, modelos de cada uno de los estilos que en el curso de tres centurias habían caracterizado la arquitectura colonial, desde el plateresco hasta el churriguera, que tanto predominó en el siglo XVIII... Apenas comenzaba Tolsá a hermosear la ciudad con sus elegantes y clásicos edificios" (Luis González Obregón. México 1810. Editorial Stylo, 1943, p. 19-20).

Aún después de consumarse la Independencia, nuestra ciudad conserva su apariencia monacal. Las crónicas de los viajeros de la primera mitad del siglo XIX coinciden en alabar su importancia, la suntuosidad de sus templos, el magnífico aspecto de sus edificios y la rectitud de sus calles, que contrastan con el descuido y suciedad de los arrabales y el abandono de los servicios urbanos. En el México de entonces no existían plazas públicas ornamentales: las que había se destinaban a sitios de carruajes y a la ordeña del ganado. 

La ciudad fue erigida en Distrito Federal, comprendiendo sus alrededores, en noviembre de 1824. Los sucesivos gobiernos atienden, en la medida de sus posibilidades, los servicios públicos más urgentes. Sin embargo, todavía en 1850, el aspecto de la ciudad en lo referente a ornato, limpieza y alumbrado de las calles, pavimentación y embanquetado de calles, sigue siendo desastroso. 

Entre las primeras obras de planificación de la etapa independiente, cuenta la ampliación de la Avenida de los Hombres ilustres (Ave. Hidalgo), que se inició en 1852; la empresa prosiguió, aunque interrumpida por las contingencias políticas; en 1879 la demolición del antiguo acueducto de la Mariscala llegaba ya a la Tlaxpana. El acueducto de la Verónica se fue sustituyendo por cañería subterránea. 

Al principiar la segunda mitad del siglo XIX, la ciudad tenía 245 manzanas, 304 calles, 140 callejones, 90 plazas y plazuelas, y 4,100 casas de piedra (Marcos Arróniz. Manual del Viajero en México. París, Librería de Rosa y Bouret, 1859, p. 38). La municipalidad de México seguía conservando su división colonial en 8 cuarteles mayores y 32 menores.

Por decreto del 22 de agosto de 1851, se fijaron como suburbios las calles y plazas que quedaban fuera de una línea imaginaria que pasaba a espaldas de la iglesia de San Hipólito, la estatua de Carlos IV, la puerta de la Ciudadela; al oriente de la iglesia de San Pablo, por el convento del Carmen y llegaba al puente Blanco. [José I., Cossío. Guía retrospectiva de la ciudad de México, 1941, p. 320-321]

La verdadera transformación de México comienza después de la Reforma, debido a las diferentes leyes que afectaron las propiedades de la Iglesia. Se inicia en 1861, al efectuarse la refundición de los conventos de la misma orden, y culmina con la ley de exclaustración de religiosas y religiosas de febrero de 1863, la nacionalización de bienes eclesiásticos y la secularización de cementerios, hospitales y establecimientos de beneficencia. 

De 1856 a 1861, los reformadores demolieron los conventos de San Fernando, Santo Domingo, San Agustín, San Francisco, La Merced, La Concepción, etc. Nuevas vías de comunicación se abren paso entre los escombros y nuevos edificios surgen sobre los cimientos de los templos arruinados. Varios conventos e Iglesias no afectados por el derrumbe, se destinaron a otros usos: bibliotecas, escuelas, cuarteles.

La breve etapa que corresponde al Imperio de Maximiliano afectó sobre todo la composición demográfica de la capital, atrayendo vecinos europeos que se radican sobre todo en las colonias de Santa María y de Guerrero, y favoreció el crecimiento radial de la ciudad con la apertura de nuevas avenidas, como el Paseo de la Reforma, iniciado en 1864, que determinará la creación de colonias aristocráticas, situadas al sur. 

A la restauración de la República, el cuadro que presentaba la ciudad era poco alentador. Un cronista la describe como una "ciudad poco higiénica, de sucias calles, con defectuosísimos desagües, de nula corriente y mal dispuestas; cuyas vías públicas en general se inundaban de acera a acera en pleno tiempo de aguas; con malos pisos de piedra y peores embanquetados, con alumbrado escaso y deficiente…” [Galindo y Villa. Historia sumaria de la ciudad de México. México. Editorial Cultura, 1925, p. 209]

Uno de los primeros cuidados del gobierno republicano consistió en el levantamiento de un plano de la ciudad, en 1869. La superficie de la ciudad para esta fecha era de 15,329.113 metros cuadrados y la longitud de su perímetro de 15.681 m. de N. a S., desde la Garita de Peralvillo a la de la Candelaria (Calzada de San Antonio Abad), se cuentan 4,500 m.; y de E. a W., del Puente de San Lázaro hasta San Cosme, 4800 m. [Ibid. p. 199]

La paz porfiriana, aunque negativa en lo político, propició un extraordinario desarrollo de la ciudad, tanto en extensión superficial y aumento de densidad, como en el incremento de los servicios públicos. 

A partir de 1880, en terrenos que habían pertenecido a los ejidos de la ciudad, aparecen sucesivamente, dilatando el perímetro urbano por diversos rumbos, las colonias de La Teja y Violante (1882), Morelos (1886), del Rastro, Indianilla e Hidalgo (1889); San Rafael (1890); Limantur y Candelaria Atlampa (1891); Díaz de León y de la Maza (1894); del Paseo (1897); Peralvillo (1899); Condesa, Roma y de la Bolsa (1902); Nueva del Paseo (1903); Cuauhtémoc (1904); de La Viga (1905); Escandón y de los Arquitectos (1909); del Chopo (1910); Balbuena y otras (1903); Juárez, del Paseo y de Bucareli o Americana (1906). 

En 1887, el Distrito Federal tenía una extensión superficial de 1,200 kilómetros cuadrados. Formaban el Distrito Federal la Municipalidad de México y Prefecturas divididas en municipalidades: Municipalidad de Tacubaya (Tacubaya, Tacuba, Cuajimalpa, Santa Fe y Mixcoac); Tlalpan (Tlalpan, San Ángel, Coyoacán, Iztapalapa, Iztacalco); Xochimilco (Xochimilco, Milpa Alta, Tulyehualco, San Pedro Actopan, Oxtotipan, Mixquic, Tláhuac, Hastahuacan), y Guadalupe Hidalgo (Guadalupe, Azcapotzalco).

Los decretos del 15 y 17 de diciembre de 1898 fijaron los límites del Distrito Federal, dividiéndolo en 13 municipalidades: México, Guadalupe Hidalgo, Azcapotzalco, Tacuba, Tacubaya, Mixcoac, Cuajimalpa, San Ángel, Coyoacán, Tlalpan, Xochimilco, Milpa Alta e Iztapalapa, a cargo de prefectos políticos. El decreto del 28 de julio de 1899 circunscribió la Municipalidad de México limitándola al N. por las de Azcapotzalco y Guadalupe Hidalgo; al E. y  SE. por la de Iztapalapa; al S por la de Mixcoac; al S. W. por la de Tacubaya, y al W. por esa misma municipalidad, la de Tacuba y parte de la de Azcapotzalco. Su extensión superficial se calculó en en 20.000,000 de metros cuadrados. 

Para los efectos del dictamen aprobado por el ayuntamiento, en mayo de 1904, se supone a la ciudad dividida en cuatro cuadrantes, cuyos ejes se cruzan en la esquina del Correo Central. 

A principios del siglo actual, la ciudad ha triplicado sus dimensiones superficiales y sigue ensanchándose sobre todo al Oeste y Sudoeste. 

Según los datos suministrados por las guías de la ciudad de esta época, la ciudad, que en 1892 contaba con 554 manzanas que formaban 950 calles, 15 plazas y 66 plazuelas, hacia 1905 tenía ya 1,300 calles, 69 plazas y varios jardines. 

De 1895 a 1905 se mejoran notablemente los ramos de mercados, paseos, jardines, comunicaciones urbanas, alumbrado, saneamiento, pavimentación, abastecimiento de aguas potables, drenaje, vigilancia pública, etc., y se inicia una etapa de construcción de obras de utilidad común y de ornato. 

De 1891 a 1900 se extiende progresivamente la pavimentación con adoquines de asfalto, que en 1903 se sustituye por el sistema de láminas de asfalto. En 1896 se cambia el sistema de tranvías por tracción animal, por los tranvías eléctricos, y se implanta el alumbrado eléctrico en las calles céntricas. Un año después se sustituye el sistema de atarjeas y colectores por otro más moderno. 


(Tomado de Ruiz Castañeda, María del Carmen. La ciudad de México en el siglo XIX. Colección popular Ciudad de México #9. Departamento del Distrito Federal. Secretaría de Obras y Servicios, 1974).

jueves, 19 de septiembre de 2024

Habrá zonas industriales, 1940



Habrá zonas industriales


*Porciones de la ciudad de México en que se establecerán las fábricas. *Ahorro de molestias para los moradores de la capital. 


(16 de noviembre de 1940)


Oficialmente se nos comunica lo siguiente: 


“La Comisión de Planificación del Distrito Federal acaba de aprobar importantes proyectos presentados por la Oficina del Plano Regulador de la ciudad de México, referentes a determinar las zonas industriales, así como las de carga y pasajeros, dentro del propio Distrito.

La terminal de carga de la ciudad quedará comprendida sobre la vía del Ferrocarril Central, entre los ríos Consulado y Tlalnepantla, y la de pasajeros comprenderá el actual predio de la Estación de Buenavista, con las porciones que tienen los Ferrocarriles Nacionales, el Mexicano y la Compañía de Luz.

En cuanto a las unificación industrial, quedó dividida en once porciones, siendo la primera la de Atlampa, como zona industrial de carácter general; la del Rastro, destinada preferentemente a las industrias e elaboración y transformación de productos animales; la de San Lázaro y la Viga, para industrias que no exijan predios de gran superficie; dos zonas en la colonia Anáhuac, para industrias que no produzcan olores molestos, ruidos sensibles fuera de sus locales, emanaciones gaseosas o desechos líquidos nocivos; las Lomas de Becerra y las de Santo Domingo, para industrias relacionadas con el cemento, cal y yeso; al oriente de Villa Madero, industrias relacionadas con plantas análogas a la Ford, en esa región establecida, así como a las que produzcan emanaciones gaseosas y desechos líquidos nocivos; el este de la delegación de Azcapotzalco será destinado a industrias en general, con excepción de las comprendidas en el punto anterior, y finalmente en el resto de la ciudad se permitirá la explotación de industrias de carácter doméstico. 

Todo el plan anterior tiende, como puede verse, a localizar industrias y actividades, con vistas al ahorro de molestias para los pobladores de la capital y delegaciones”.



(Tomado de: Hemeroteca El Universal, tomo 3, 1936-1945. Editorial Cumbre, S.A. México, 1987)

viernes, 16 de agosto de 2024

Anuncios Clasificados, 1915



Terrenos

The Mexican Herald, miércoles 17 de marzo de 1915

***
A quince minutos del Zócalo, por tres rumbos, tenemos magníficos lotes desde 200 metros cuadrados, pagaderos en abonos de $8.00 mensuales en adelante. La inversión más segura y productiva que se ofrece ahora. Hay que ir a verlos luego, hoy mismo, dirigiéndose a Terrenos, 2a. Palma 23, o teléfono 350 Neri.
***
Ahora es el tiempo más a propósito para hacer compras de terrenos, especialmente cuando los puede conseguir en condiciones de pago excepcionalmente liberales. Los tenemos en distintos rumbos de la ciudad, pagaderos al contado o en abonos, desde $8.00 mensuales. Terrenos, 2a. Palma 23.
***
Cerca Arzobispado de Tacuba, magnífico lote para residencia, con 10 metros de frente para la calle, pagaderos en abonos de $12.00 mensuales. Oportunidad. Terrenos, 2a. Palma 23, teléfono 350 Neri.
***
Joven español agraciado y buena presencia, poseyendo algún capital, desea relacionarse con señorita o viuda mexicana, que posea regular instrucción. Objeto matrimonio. Dirigirse Ricardo M. Apdo. 1909.


(Tomado de: Labrandero Iñigo, Magdalena, et al, (coordinadores) - Nuestro México #5, La ocupación de la Ciudad de México, 1915. UNAM, México, D. F., 1983)

jueves, 7 de diciembre de 2023

Será inaugurada la calzada de Tlalpan, 1940

 


Será inaugurada la calzada de Tlalpan


*Ha quedado convenientemente ampliada para descongestionar el tránsito 


(6 de octubre de 1940)


El Departamento del Distrito anuncia que en el curso del presente mes serán inauguradas las obras de ampliación de la calzada de San Antonio Abad y parte de la de Tlalpan, que desde hace tiempo viene emprendiendo a fin de descongestionar el tránsito en el sector este de la ciudad y especialmente el movimiento de vehículos a Xochimilco, Tlalpan y Cuernavaca.

Las obras se encuentran prácticamente concluidas en la calzada de San Antonio Abad, pero no han sido inauguradas en virtud de que por las lluvias, los primeros revestimientos se humedecieron en tal forma que impidieron en algunos tramos la petrolización. Habiéndose secado ya completamente, los trabajos de petrolización están siendo realizados, y se espera concluirlos en unos cuantos días más.

La calzada quedará con una anchura media de 43 a 50 metros, incluyendo las banquetas, con dos canales de circulación. En el centro habrá dos pequeñas arboledas de abeto para dividir los canales y evitar deslumbramientos, así como vías para los trenes y bicicletas y banqueta para peatones.

El lado oriente del puente de la Piedad está siendo terminado, y en el curso de la entrante semana principiará a ser colocado el piso del mismo. Éste se puente tendrá una iluminación especial.

Los trabajos de ensanchamiento están siendo prolongados hasta la delegación de General Anaya.


(Tomado de: Hemeroteca El Universal, tomo 3, 1936-1945. Editorial Cumbre, S.A. México, 1987)

lunes, 21 de noviembre de 2022

Dios omnipotente, y don Porfirio presidente... (I)


Al cumplirse en 1910 el primer centenario de la iniciación del movimiento de Independencia de México, Porfirio Díaz se exhibía en la cúspide de su prepotencia política. Así, los festejos organizados para celebrar ese primer centenario expresan, con elocuencia, la tendencia, la sustancia, la modalidad imperante en materia de gobierno: Poca política y mucha administración, como el propio Díaz definió la fórmula de su personalísimo estilo de gobierno.

En verdad, pocas épocas, como entonces, contemplaron en la Ciudad de México un despliegue tan espectacular y rico de obras nuevas e inauguraciones. El calendario de festejos llevados a cabo entre septiembre y diciembre de 1910 es por demás expresivo para conocer la dosis de renovación urbana que Porfirio Díaz entregaba a la metrópoli a pocos meses de que dejase la presidencia, expulsado por una Revolución Social que aspiraba a mucha administración pero, también, a mucha política.


Maratón urbano.- La dinámica urbana y el embellecimiento de la Ciudad de México que alcanzaron dimensión de maratón durante 1910 (470,679 Habs.), llegaba precedida por antecedentes que expresaban el interés de Díaz en favor de la modernización y el enriquecimiento urbano de la ciudad: ya desde agosto de 1877, en el Paseo de la Reforma se había inaugurado el monumento a Cristóbal Colón, donado por Antonio Escandón; el monumento a la memoria de Cuauhtémoc en el propio Paseo de la Reforma; la estatua del Gral. Vicente Guerrero en el Jardín de San Fernando; el Monumento Hipsográfico, en la Plaza del Seminario, al norte de la Plaza de la Constitución; y la estatua de doña Josefa Ortiz de Domínguez en la Plaza de Santo Domingo; el edificio de la Aduana Nacional de Santiago, en Tlatelolco; dos estaciones de los FF.CC., el Hospital General, de ambiciosas dimensiones para la época: 32 pabellones, 67 recintos, 170,000 metros cuadrados; la Biblioteca Nacional de México, en la actual esquina de la Av. Isabel la Católica y República de Uruguay; el alumbrado público de la Ciudad; el Gran Canal del Desagüe del Valle de México, obra titánica para su tiempo (se dice metafóricamente que fue hecha a "lomo de indio" aludiendo a que careciéndose de maquinaria y de fuerza eléctrica, se construyó a base de mano de obra. Se le puede comparar con la realización de los 63 km del Canal de Panamá, construido con máximo despliegue de recursos tecnológicos y económicos. El de México -47 kms de canal abierto, 10 kms de túnel de Tequixquiác y 2.5 kms del Tajo de Nochistongo- se construyó cuando el presupuesto del país era de $60 millones); el Palacio de Correos aún hoy en funcionamiento; la Escuela de Jurisprudencia en la esquina de San Ildefonso y Av. República de Argentina, etc.


Así, en septiembre de 1910 se alcanzó la culminación con el gigante acorde sinfónico de obras públicas que a la Ciudad de México le imprimieron dimensión sin precedente:


*Inauguración del Manicomio General -2,600 pacientes - (en la que fue hacienda de La Castañeda, en Mixcoac, en sustitución del hospital de San Hipólito -derribado- y del Hospital de la Canoa -hoy casa Núm. 39 de la segunda de Donceles). Este edificio empezó a ser demolido en 1966 para construir, en ese mismo sitio, una gigantesca unidad habitacional: Lomas de Plateros. La demolición se iniciaba cuando Arturo Quintana -según el mismo narra- "consulté con el ingeniero encargado de la obra si me podría vender algunas piezas y me contestó: Si usted quiere le vendemos el edificio entero. Lo pensé unos momentos y acepté la proposición. Así, en vez de demolerlo, se pusieron a clasificar piedra por piedra que fueron trasladadas hasta mi pequeño paraíso, como yo le llamo a Coapexco (Edo. de México). Tiempo después y durante 2 largos años nos pusimos a armar el edificio, como si se tratara de un gigantesco rompecabezas..."

En los mismos terrenos de Coapexco, Quintana descubrió -y ha restaurado- las ruinas de la que fuese la primera cervecería de América Latina, la cual funcionaba ahí hasta la Primera Guerra Mundial (1918/1922).   


*Colocación de la primera piedra de la que sería cárcel de la ciudad (Lecumberri, hoy hogar del Archivo General de la Nación).


*Inauguración del Palacio de Relaciones Exteriores (en la hoy Av. Juárez, en el área que actualmente ocupa el nuevo edificio de la Lotería Nacional).


*Inauguración del edificio de la YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes) en la esquina de la actual calle de Balderas y avenida Morelos (hoy edificio del periódico "Novedades"), y que hasta entonces funcionaba en un modesto local ubicado en la calle Patoni hoy avenida Juárez, en el tramo comprendido entre las calles de Iturbide y Humboldt.


*Inauguración de la Escuela Correccional para Varones, en la entonces población de Tlalpan.


*Inauguración de la Escuela Normal para Maestros, en San Jacinto, sobre Czda. México-Tacuba en un terreno llamado Tabla del Rosario, edificio ocupado por el Colegio Militar.


*Inauguración de la Columna de la Independencia, en el Paseo de la Reforma, proyectada por el Arq. Antonio Rivas Mercado.


*Inauguración del Hemiciclo a Benito Juárez, en la hoy Av. Juárez.


*Colocación de la primera piedra del Palacio Legislativo, posteriormente transformado en Monumento a la Revolución.


*Inauguración de las obras del túnel de Tequixquiác.


*Inauguración de las obras de ampliación de la antigua Penitenciaría en las calles de Belén (hoy Centro Escolar Revolución).


*Inauguración del Monumento a George Washington, donado por el gobierno de los EE UU., en la Plaza de Dinamarca, en la Colonia Roma (actualmente en el bosque de Chapultepec).


*Inauguración del Monumento a Humboldt, donado por el gobierno de Alemania, en los jardines de la Biblioteca Nacional.


*Inauguración del Monumento a Luis Pasteur, donado por el gobierno de Francia, en el Paseo de la Reforma y Plaza de los Ferrocarriles.


*Inauguración de la estatua de San Jorge, reproducción de la esculpida por Donatello, donada por el rey de Italia, ubicada en una hornacina de la fachada de la Academia de San Carlos.


*Inauguración de la Universidad Nacional de México, en la actual esquina de las calles de Rep. de Guatemala y Lic. Verdad (hasta entonces la vida de la Universidad transcurrió salpicada de accidentes. Fundada en 1553 en la actual esquina de las calles de Seminario y Moneda, en 1554 se trasladó a los solares que, originalmente propiedad de Cortés, se encontraban situados en la Plaza del Volador (área hoy ocupada por la Suprema Corte de Justicia), dando origen a la denominada calle de la Universidad, hoy Erasmo Castellanos Quinto. En 1833 fue clausurada por Gómez Farías; en 1834 la restauró Santa Anna. En 1857 fue vuelta a cerrar por Comonfort. En 1858 nuevamente fue restablecida por Zuloaga y Juárez la clausuró en 1861. La Intervención Francesa la abrió y Maximiliano la clausuró en 1864. El 25 de septiembre de 1910 justo Sierra la reinstaló).


*Inauguración del Monumento a Garibaldi, donado por el residente italiano Augusto Volpi, en la esquina de las actuales calles de Guaymas y Av. Chapultepec.


*Colocación de la primera piedra de un monumento -que nunca se construyó- dedicado a Isabel la Católica.


*Inauguración del Parque Popular Balbuena.


*Inauguración del monumento, rematado por un reloj, donado a la ciudad por la Colonia Turca, en la esquina de las actuales calles de Bolívar y Av. Venustiano Carranza.


*Inauguración de la Estación Sismológica Central en los terrenos del Observatorio Astronómico de Tacubaya.


*Inauguración del Instituto Tecnológico, en la Alameda de Santa María de la Ribera.


*Inauguración de la Escuela Corregidora Josefa Ortiz de Domínguez en la hoy Plaza Aquiles Serdán.


*Inauguración del Instituto Médico, en la esquina de las hoy calles de Balderas y Ayuntamiento.


*Inauguración de la gran tienda El Centro Mercantil. Su fundador fue don Nicolás de Teresa, visionario más metido a diplomático que a comerciante quien, inspirado en las Galerías Lafayette de París, quiso darle a México su símil.

Su cercano parentesco con Porfirio Díaz no impidió que sus competidores, particularmente españoles y franceses, lo pusieran en mil aprietos. Muerto en Austria cuando fungía como embajador de México, su viuda, María Luisa Romero Rubio, vendió El Centro Mercantil a dos habilidosos comerciantes de la casta empresarial mexicana de la época: Santiago Erechederra, español; y Santiago Roberts, francés.

Su bella cúpula de cristal, ordenada a Francia y construida por herreros y forjadores italianos, tuvo un costo de $1 millón. Hoy aloja al Gran Hotel de México y está valuada en $13 millones.


Una de las aportaciones más importantes de Díaz para el embellecimiento de la Ciudad de México, realizada como uno de los preliminares a las Fiestas del Centenario de 1910, fue la colocación en el Paseo de la Reforma, de las estatuas de próceres de la historia de México. Esta tarea se inició en 1889. Para ella, se obtuvo el concurso de los gobiernos de los estados. En 1896, ya estaban colocadas todas las estatuas.



(Tomado de: Romero, Héctor Manuel. - "Dios omnipotente, y Don Porfirio presidente..." -La Ciudad de México (Delegación Cuauhtémoc) en 1910/1911-. Ediciones de la Delegación Cuauhtémoc, México, D. F., 1982.)

lunes, 7 de febrero de 2022

Diego García Conde

 


General ingeniero militar, nació en Barcelona, España, en 1760; murió en la Ciudad de México en 1825. Fundó y dirigió la Academia de Cadetes (1822), primera escuela militar mexicana, antecesora del Colegio Militar. En 1793 levantó un plano de la capital, considerado uno de los más exactos hasta entonces. Trabajó en el camino de Perote a Veracruz y participó en la construcción del Puente del Rey (hoy Puente Nacional). Combatió a los insurgentes, pero en 1821 reconoció el Plan de Iguala, y en 1822, al organizarse el nuevo ejército nacional, se le nombró el primer director de ingenieros del México independiente.


(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S. A. México D.F. 1977, volumen V, - Gabinetes - Guadalajara)

domingo, 30 de enero de 2022

La metrópoli se embellece, 1943


(Anillo de Circunvalación, a la altura del cruce con General Anaya, viendo hacia el norte. Fuente: WEB)

La metrópoli se embellece.

*Una nueva avenida de cuarenta metros de ancho va a ser abierta para formar el primer anillo de circunvalación de la ciudad de México. 

(13 de septiembre de 1943)

Para formar el primer anillo de circunvalación de la ciudad de México se va a expropiar una gran extensión de casas a fin de abrir una nueva avenida de cuarenta metros de ancho que partirá de la calzada de La Viga, pasando por las calles de Vidal Alcocer, hasta llegar a la avenida del Trabajo, en una trayectoria de norte a sur.

Asimismo se trazará una calzada de oriente a poniente, haciendo la ampliación desde las calles de San Pablo en un ancho de veinticinco metros, hasta la avenida de los Insurgentes.

Los acuerdos correspondientes fueron tomados por la Comisión de Planificación del Distrito Federal en sus últimas sesiones y al efecto, con fecha primero del presente mes, el Diario Oficial publicó el decreto que declara de utilidad pública la ampliación de las calles de Vidal Alcocer y su prolongación hacia el sur, hasta las calles de Fray Servando Teresa de Mier.

Se especifica en el decreto que esta ampliación se hará con una latitud de cuarenta metros, para formar la rama oriente del primer anillo de circunvalación. Esta rama oriental se ligará con la calzada de La Viga, debiendo tener la misma anchura de cuarenta metros.

También se formará una plaza en las intersecciones de la rama oriente del primer anillo de circunvalación y la avenida de Fray Servando Teresa de Mier.

Las calles de San Pablo ampliadas en la latitud antes anotada, se prolongarán hacia el oriente con la misma latitud hasta establecer una liga con las calles de Carretones. Las calles de Olvera se prolongarán hacia el poniente hasta su intersección con la rama del primer anillo de circunvalación y se establecerá comunicación entre la segunda y la tercera calles. Se ampliarán a trece metros las calles de Ramón Corona y su prolongación hacia el oriente hasta la calzada de Balbuena; en el mismo sentido se prolongarán las calles de Uruguay hasta la rama oriente del primer anillo de circunvalación; se rectificará el alineamiento del paramento norte de la calle de Zavala y su prolongación hacia el poniente hasta el callejón de Manzanares; se modificarán los alineamientos de las calles tercera y cuarta de Manzanares; se ampliará a trece metros el callejón de San Simón; se rectificará el alineamiento de las calles tercera, cuarta y quinta del Rosario; se prolongará hacia el norte de la calle de la Cabala hasta la Plaza de la Soledad; se ampliará la Plaza del Carrizal, entre las calles de Carretones y Gómez Pedraza; se formará una plaza nueva frente al templo de la Soledad; se abrirá una calle para comunicar la plaza de San Lázaro con la calle de la Santa Escuela y se ampliará esta última calle en su extremo sur; finalmente, se rectificarán las calles de Nicolás Bravo, entre las de Alarcón y Héroes de Nacozari.

La simple enunciación de estas obras explica suficientemente la importancia de los trabajos que va emprender el Departamento del Distrito Federal para embellecer la ciudad y resolver los agudizados problemas de tránsito.

CUIDADO CON LOS COYOTES

La amplitud y extensión de las obras de urbanización, en opinión de autorizadas personas, hace posible la presencia de los coyotes que pueden entregarse a la tarea de comprar casas baratas, para después venderlas, en combinación con empleados carentes de escrúpulos, a precios altos, por lo cual los propietarios de fincas urbanas deben conocer pormenorizadamente los proyectos oficiales sobre el particular.

(Tomado de: Hemeroteca El Universal, tomo 3, 1936-1945. Editorial Cumbre, S.A. México, 1987)

lunes, 6 de diciembre de 2021

Francisco de Garay

 


Ingeniero, nació en Jalapa, Ver., en 1825; murió en la Ciudad de México en 1896. Hacia 1850 se encargó de las obras del desagüe del Valle de México. Maximiliano lo confirmó en esa tarea, pero él no quiso aceptar ni nombramiento ni sueldo. Fue el primer mexicano que recibió la condecoración de la Legión de Honor del gobierno francés. También fue catedrático, varias veces regidor de la Ciudad de México y presidente fundador de la Asociación de Ingenieros Civiles y Arquitectos de México. Escribió El Valle de México (1888).


(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S. A. México D.F. 1977, volumen V, - Gabinetes - Guadalajara)



miércoles, 4 de agosto de 2021

Alonso García Bravo

 


Nació en Ribera, España, a fines del siglo XV; murió en Oaxaca hacia 1560. Llegó a Nueva España en la expedición de Francisco de Garay. Se unió a Cortés en Segura de la Frontera (Tepeaca, Pue.) y asistió a la toma y destrucción de Tenochtitlan. En mayo del siguiente año, cuando empezó a reconstruirse la ciudad, debió iniciarse también la fortaleza de las Atarazanas (del árabe Dar as saana, arsenal) primer edificio hecho por los españoles en México, cuya obra es probable que se haya confiado a García Bravo. Cortés lo describe así en su cuarta carta a Carlos V: "Y la manera que tiene esta casa es, que a la parte de la laguna tiene dos torres muy fuertes, con sus troneras en las partes necesarias; y la una de estas torres sale fuera del lienzo hacia la una parte con troneras, que barre todo él un lienzo, y la otra a la otra parte de la misma manera; y desde estas dos torres va un cuerpo de casa de tres naves, donde están los bergantines y tiene la puerta para salir y entrar entre estas dos torres hacia el agua, y todo este cuerpo tiene asimismo sus troneras; y al cabo de este dicho cuerpo hacia la ciudad, está otra muy gran torre y de muchos aposentos bajos y altos, con sus defensas y ofensas para la ciudad."


En 1523, una vez terminadas las Atarazanas, que eran a la vez albergue, muelle, fondeadero, fortaleza y cárcel, Cortés se pasó de Coyoacán, adonde se había retirado, a México, y en 1524 mandó hacer a García Bravo la traza de la ciudad española, o sea la porción que los conquistadores se reservaron con absoluta exclusión de los indígenas. El perímetro de la traza seguía aproximadamente, al norte, el curso de las actuales calles de Perú, Apartado, Nicaragua y Peña y Peña; al oriente, Leona Vicario, Santísima y Talavera; al sur, San Pablo y San Jerónimo; y al poniente, San Juan de Letrán, Aquiles Serdán y Santa María la Redonda. Las manzanas eran cuadrangulares, pero su forma se acomodaba a veces a los canales y acequias. La ciudad tenía, conforme a estas primeras previsiones urbanas, una salida hacia las Atarazanas (donde después fue el hospital de San Lázaro) y otra hacia Tacuba, para asegurar la salida de la isla hacia tierra firme. Juan Ponce, en Conquistadores y pobladores de Nueva España, consigna el dato de que hacia 1550 todavía servía al rey en "la obra y traza" de la Ciudad de México. García Bravo fue después alcalde de Antequera, la actual ciudad de Oaxaca, cuya planeación también hizo.

(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S. A. México D.F. 1977, volumen V, - Gabinetes - Guadalajara)