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martes, 31 de marzo de 2026

Pedro Vargas y el cine

 


El tenor de las Américas 

Intérprete oficial del músico-poeta, don Pedro Vargas cantó entre otras muchas canciones de Agustín Lara, aquella que decía: "La palidez de una magnolia invade/ tu rostro de mujer atormentada/ y en tus divinos ojos verde jade/ se adivina que estás enamorada/ se adivina que estás enamorada...". Mas en su vasto repertorio también hubo canciones de Guty Cárdenas, Consuelo Velázquez y de muchos otros notables compositores de su tierra: México. El tenor de las Américas nació en San Miguel de Allende, Guanajuato, el 29 de abril de 1906. Muy joven, junto a Alfonso Ortiz Tirado y Juan Arvizu, comenzó a cultivar su voz con el maestro José Pierson. Estudió, además, piano y solfeo. 

Don Pedro -lo recuerdo muy bien en su disco de larga duración Vargas sings Matamoros, en el que incluyó los boleros del sin par santiaguero-, al concluir sus presentaciones, siempre decía el público: "Muy agradecido, muy agradecido y muy agradecido", palabras con las que remataba una actuación sostenida de punta a cabo, sin inútiles aditamentos, por su melodiosa voz. Parco en el decir, lo único que importaba era precisamente su voz. 

Contratado por la RCA Víctor desde los inicios de su carrera, Pedro Vargas grabó cerca de tres mil canciones, algunas de las cuales tuvieron mayor difusión a través del celuloide, cuando el tenor, en ocasiones interpretándose a sí mismo, otras en breves intervenciones o en destacado papel, las imponía en las películas -más de 60- del cine mexicano que se hizo durante las décadas que fueron de los años treinta a los sesenta.

En su primera gira al exterior, en 1933, Pedro Vargas, junto a Agustín Lara, viajó a Cuba; empero, por razones políticas no pudieron hacer presentación alguna en la isla. El binomio regresó a México "en un barco de carga y sin un peso", según apunta Jaime Rico Salazar. 

Tres años después, dirigido por Ramón Peón, Pedro Vargas (su nombre ocupaba el tercer lugar en los créditos) debutó en el cine con Los chicos de la prensa, una película con música de Daniel Pérez Castañeda y canciones de Sergio de Karlo, el autor de "Flores negras". Más tarde, en 1938, a pesar de la presencia de Pedro Armendáriz en el reparto, Vargas devino el principal intérprete -encarnando a un tenor de espectáculo teatral- en Canto a mi tierra o México canta, filme dirigido por José Bohr, con música de José Sabre Marroquín y canciones, entre otros, de Alfonso Esparza Oteo y Pepe Guízar.

Caballería del imperio abre la brecha de los años 40 con Miliza Korjus, la soprano del Metropolitan Opera House que ya había impactado en El gran vals, de Julien Duvivier. Pedro Vargas muestra, en esta cinta mexicana dirigida por Miguel Contreras Torres, "las excelencias de su escuela de canto". Aquel filme fue sólo el inicio de la década. Hubo otros más, entre ellos Soy puro mexicano, de Emilio Fernández; Ojos de juventud de Emilio Gómez Muriel (con música de Manuel Esperón); Un pecado por mes, de Mario Lugones que se rodó en Argentina, así como A la Habana me voy, coproducción cubano-argentina dirigida por Bayón Herrera. 

Especial importancia en la filmografía del tenor tuvieron los años cincuenta, iniciados con La mujer que yo amé, de Tito Davison. En aquel melodrama, que perseguía ilustrar la vida de Agustín Lara con sus propias composiciones, Pedro Vargas -¿quién mejor que él?- canta: "Sabes de los filtros que hay en el amor/ tienes el hechizo de la liviandad...". Así pues, una tras otra se suceden La marquesa del barrio, Del can can al mambo, Caribeña (coproducción mexico-guatemalteca), Reportaje, Espaldas mojadas, Música en la noche, Bodas de oro, Flor de canela (en ella aparecen el tenor y su pianista Alvarito), La vida de Agustín Lara, La vuelta a Cuba en 80 minutos y Las canciones unidas. En esta última, que contó con tres realizadores, entre los muchos intérpretes internacionales, correspondió a Pedro Vargas representar a su país.

Todavía en los años sesenta el Tenor de las Américas era llamado por los directores de cine para aparecer, de cuando en vez, frente a las cámaras. Ese largo ciclo que abarcó sus experiencias cinematográficas iniciado en 1936, parece concluir tres décadas después, con El jibarito Rafael, coproducción mexico-puertorriqueña en la que Julián Soler, su realizador, recrea la vida de Rafael Hernández, "el cantor de la Perla de los Mares”.

En años recientes, cuando incluso ya no puede contarse con la imagen del tenor -falleció en 1989-, en películas más o menos evocadoras, nostálgicas, que se sitúan en la onda retro por exigencias de sus propios argumentos e historias -Modelo antiguo, por ejemplo-, algunos realizadores todavía incluyen, en off, la voz del inolvidable Pedro Vargas.


(Tomado de: Calderón González, Jorge - Nosotros, la música y el cine. Universidad Veracruzana, Jalapa de Enríquez, Veracruz, 1997)

viernes, 1 de febrero de 2019

Aventurera (1949)




Aventurera (1949)

Dir. Alberto Gout, con Ninón Sevilla, Tito Junco y Andrés Palma.

Filmada a partir del 28 de noviembre de 1949 en los Estudios Churubusco. Estrenada el 18 de octubre de 1950 en el cine Mariscala -dos semanas.

Comentario: La heroína, condenada por estar buena -en una sociedad de doble moral- a no poder trabajar de mecanógrafa, dependiente o mesera, desquitaba su frustración peleando por cualquier cosa en el cabaret, donde Pedro Vargas le daba consejos cantados.

Aventurera no pasó inadvertida, y Gout resultó ser el segundo director mexicano -el primero fue el "Indio" Fernández- que mereció la atención de la crítica francesa.

(Tomado de: Emilio García Riera - Las grandes películas de la Época de Oro. Algarabía #142, Especial de Cine, Editorial Otras Inquisiciones, S.A. de C.V. México, D.F. 2016)







domingo, 8 de abril de 2018

Pedro Vargas Mata

Pedro Vargas Mata



Pedro Vargas nació en san Miguel Allende, Guanajuato en 1906, fue el segundo de los trece hijos de José Cruz Vargas y Rita Mata de Vargas. A  los 6 años de edad comenzó a cantar en el coro de la iglesia de su ciudad natal. A los 13 años se trasladó a la ciudad de México y al terminar sus estudios preparatorios se inscribió en la carrera de medicina, misma que abandonó para dedicarse al estudio del bel-canto. El futuro “tenor continental” inició su carrera artística en 1928 en el teatro Esperanza Iris formando parte del elenco de la ópera Cavalleria Rusticana de Mascaggni. En 1930 se convirtió en ganador del concurso Ann Harding por su interpretación del célebre vals de Carlos Espinosa de los Monteros. En 1928 viajó por primera vez a los Estados Unidos como solista de la orquesta típica de Lerdo de Tejada y en el mismo año grabó en Chicago su primer disco con una canción titulada Primer amor de Lerdo de Tejada. En 1936 realizó su primer viaje artístico a América del sur, iniciando una serie de exitosas giras a los países de centro y Sudamérica.



Durante más de 50 años, Pedro Vargas fue probablemente el cantante más popular y cotizado en México, su afinada voz de tenor se escuchó en todos los medios de difusión; fue artista fundador de la estación XEW en 1930, de la televisión en 1950 con el programa Estudio de Pedro Vargas y apareció en más de 40 filmes. El aspecto más trascendente de la carrera de Pedro Vargas fue su larga e ininterrumpida actividad como intérprete: Pedro Vargas estrenó y dio a conocer infinidad de canciones de los autores de la época de oro de la canción mexicana: Gonzalo Curiel, Agustín Lara, María Greever, Mario Talavera, Esparza Oteo, Tata Nacho, etc.



El célebre tenor conocido también como El Samurai de la canción actuó en la Casa Blanca ante los presidentes Franklin D. Roosevelt, John F. Kennedy y Richard Nixon y fue muy destacada su amistad con Getulio Vargas, presidente de Brasil. Recibió condecoraciones importantes de Brasil, Cuba y Panamá. Falleció en 1989 a la edad de 83 años.

(Tomado de: Moreno Rivas, Yolanda - Historia de la Música Popular Mexicana. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Alianza Editorial Mexicana. México, D.F., 1989)