sábado, 31 de marzo de 2018

Hermenegildo Bustos

Hermenegildo Bustos


(Hermenegildo Bustos. Autorretratro)


Nacido y muerto en Purísima del Rincón, Guanajuato (1832-1907). Nevero de oficio, durante el invierno recogía la nieve que se formaba en las pencas de los magueyes, la enterraba en un pozo profundo, cubierto de paja, y la vendía en el verano, añadiéndole sabores de frutas. En sus tiempos libres pintaba y siempre firmó como “aficionado”; sin embargo, se sabe que estudió 6 meses total al lado de Juan N. Herrera.

(Retrato de Francisca Valdivia, 1856)

(Retrato de Dolores Hollos, 1864)


El descubrimiento de su obra se debe a Francisco Orozco Muñoz, quien logró reunir más de un centenar de pequeños óleos suyos sobre lámina y unos cuantos sobre tela. Para el templo parroquial de su pueblo pintó El Nacimiento de Cristo, Jesús ante Pilatos, La última Cena y El purgatorio; ejecutó también algunos retablos y dos bodegones donde representó las frutas que utilizaba para producir sus helados; pero lo verdaderamente notable son los retratos que hizo de sus parientes y vecinos, “lleno de carácter, de fuerza, de mexicanidad, hasta hacer de cada uno de ellos pequeñas grandes obras maestras”, al decir de Fernando Gamboa. Junto con José María Estrada, Bustos es el máximo exponente de la pintura popular del siglo XIX mexicano.






(Tomado de: Enciclopedia de México)



Lola Casanova

Lola Casanova




En el siglo XIX eran frecuentes las incursiones de indios seris en Sonora. En una de ellas se apoderaron de Dolores Casanova, hija de una familia prominente  de Guaymas. Según la tradición, el jefe seri Coyote-Iguana la convenció de que viviese con él y se convirtiese en la “reina de los seris”. Lola aceptó, tuvo con él tres hijos, y se convirtió, en aspecto y modales, en una mujer seri.



Posteriormente hubo conflictos entre ella y su esposo por asuntos de la jefatura tribal, pero Lola siguió con los seris hasta su muerte.



Lola Casanova es una película mexicana dirigida por Matilde Landeta. Fue estrenada en 1949 y protagonizada por Meche Barba y Armando Silvestre. Está basada en la novela homónima de Francisco Rojas González. (Wikipedia)


(Tomado de: Enciclopedia de México)

viernes, 30 de marzo de 2018

Elpidio Ramírez Burgos (El Viejo Elpidio)

Elpidio Ramírez Burgos ( -1960)





El “Viejo Elpidio” fue uno de los más afamados violinistas y compositores huastecos. En 1938 publicó la música de La Malagueña, a la que posteriormente Pedro Galindo puso texto. Perteneció a diferentes grupos siempre como director y violinista.



Entre ellos Los Trovadores Chinacos con Pedro Galindo, y Los Trovadores del “Viejo Elpidio”, uno de los más destacados. En 1948 publicó su Cielito Lindo huasteco. Fue uno de los arreglistas que más canciones huastecas rescató. Falleció el 14 de julio de 1960.


(Tomado de: Moreno Rivas, Yolanda - Historia de la Música Popular Mexicana. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Alianza Editorial Mexicana. México, D.F., 1989)

Marcos Cipac




Primer pintor indio conocido. Alcanzó fama hacia 1555 al realizar varias obras en colaboración con Pedro Chachalaca, Francisco Xinmámal y Pedro de San Nicolás, también de raza indígena. La más importante fue el retablo de la capilla abierta de San José de los Indios, en el convento de San Francisco de México, mencionado por Bernal Díaz del Castillo. También hizo los murales del técpan de Tlatelolco, con retratos y genealogías de los señores indígenas. Según testimonio de fray Francisco de Bustamante, provincial de los franciscanos en 1556, fue Cipac quien pintó la imagen de la Virgen de Guadalupe que se venera en el Tepeyac. Este dato consta en la Información que fray Alonso de Montúfar, segundo obispo de México, mandó levantar ese año con motivo del sermón que Bustamante pronunció en la capilla de san José de los Naturales del convento de san Francisco, en presencia del virrey Luis de Velasco, de la Real Audiencia y de numeroso público. Entre otras cosas, dijo el provincial que “la devoción que esta ciudad ha formado en una ermita e casa de Nuestra Señora que han intitulado de Guadalupe, es en gran perjuicio que los naturales porque les da a entender que hace milagros aquella imagen que pintó el indio Marcos”.

(Tomado de: Enciclopedia de México, tomo 1)

miércoles, 28 de marzo de 2018

Vito Alessio Robles

Vito Alessio Robles



Nació en Saltillo, Coahuila, en 1879; murió en la Ciudad de México en 1957. Hijo de padre italiano y madre tlaxcalteca, estudió en el Colegio Militar, en donde se graduó de ingeniero. Como oficial del ejército federal combatió contra los yaquis y los maderistas. Al triunfo de la revolución desempeñó varios cargos públicos y fue encarcelado por el gobierno usurpador de Huerta. Se adhirió al constitucionalismo y tuvo una intensa vida política, como diputado federal, senador y presidente del Partido Antireeleccionista. Desterrado en 1929, se dedicó en Austin, Texas, a los estudios históricos.

Ejerció la enseñanza en el Colegio Militar y en la Universidad Nacional, y colaboró en los principales diarios de la capital. Entre sus numerosas obras históricas, biográficas y literarias están: Bibliografía de Coahuila (1927), Francisco de Urdiñola y el Norte de la Nueva España (1931), Cómo se ha escrito la historia de Coahuila (1932), Acapulco (1932), Saltillo (1934), Monterrey (1936), Desfile sangriento (1936), Los Tratados de Bucareli (1937), Coahuila y Texas en la época colonial (1938), Mis andanzas con nuestro Ulises (1938) y Bosquejos históricos (1938).



(Tomado de: Enciclopedia de México).

Los Tres Ases


Los Tres Ases



El trío Los Tres Ases se formó en 1952. Sus integrantes originales fueron Marco Antonio Muñiz, Juan Neri y Héctor González. Marco Antonio Muñiz nació en Guadalajara, Jalisco, y actuó desde los quince años. Juan Neri es originario de la ciudad de México, D.F. Héctor González nació en Culiacán, Sinaloa. Fue el cantante de corridos y relatos más popular de su ciudad natal. Dentro del repertorio de este famoso trío se encontraban las canciones: Venganza (Lupicinio Rodríguez),



La Puerta (Luis Demetrio),



Sabrás que te quiero (F. Fragoso),



Eres todo para mí (Luis Demetrio),



Un minuto de Amor (Álvaro Carrillo).



Ganaron el premio Disco de Oro dos años consecutivos, 1955 y 1956.

(Tomado de: Moreno Rivas, Yolanda - Historia de la Música Popular Mexicana. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Alianza Editorial Mexicana. México, D.F., 1989)

Juan Nepomuceno Almonte



Hijo natural de José María Morelos y Pavón y Brígida Almonte. No hay certeza acerca del lugar de su nacimiento, que según unos fue en Parácuaro y según otros, Nocupétaro o Carácuaro, poblaciones todas de la antigua provincia de Valladolid, hoy Michoacán.

Tampoco se conoce con seguridad el año, pero los historiadores lo fijan entre 1802 y 1804. El dato más preciso es la declaración que hizo Morelos ante el Tribunal de la Inquisición, en noviembre de 1815, de que su hijo tenía entonces 13 años. Murió en París en 1869. Siendo un niño acompañó a su padre en muchas acciones militares, entre ellas el sitio de Cuautla y el ataque a Valladolid, en el que resultó herido en un brazo. En 1815 fue enviado a estudiar en Estados Unidos, donde permaneció hasta la proclamación del Plan de Iguala. Cuando Iturbide fue coronado Emperador, regresó a Estados Unidos; volvió a México al instaurarse la República y se le confirió el grado de teniente coronel. formó parte de misiones diplomáticas en Sudamérica e Inglaterra. Fue primero aliado de Vicente Guerrero y a partir de 1836 acompañó a Santa Anna en la campaña de Texas, cayendo prisionero en la batalla de San Jacinto. Al recuperar su libertad, regresó en 1837 en el mismo barco que Santa Anna. En 1839 ascendió a General Brigadier y ocupó durante dos años la Secretaría de Guerra y Marina, bajo la presidencia de Bustamante. De 1841 a 1845 fue ministro ante el gobierno de Estados Unidos, cargo en el que luchó para evitar la intervención norteamericana en Texas. Volvió a ocupar la Secretaría de Guerra y Marina en 1846 y participó en la guerra contra los Estados Unidos.



Liberal y republicano al principio de su vida política, en 1850 se afilió al partido conservador, después de haber impugnado la ley de expropiación de los bienes de la Iglesia. No obstante, Comonfort lo nombró representante de México ante la Gran Bretaña y luego ante las cortes de Austria y España. Ya en plena Guerra de Reforma y como representante de Félix Zuloaga, a quien los conservadores reconocían como presidente, firmó en París el Tratado Mon-Almonte, lo que le valió ser declarado traidor a la patria por el presidente Juárez. Al triunfar los liberales, Almonte abandonó el país y estando en Europa se concertó con Gutiérrez Estrada y otros conservadores para establecer una monarquía en México. Fue uno de los conspiradores de la expedición tripartita e intervino en el ofrecimiento de la corona a Maximiliano. 


Aprovechando la situación creada por la Intervención Francesa, regresó al país en marzo de 1862 y se proclamó en Orizaba presidente interino, título que los jefes expedicionarios franceses en realidad nunca reconocieron. Al servicio del ejército invasor, con el cargo puramente nominal de general en jefe, tomó parte en la batalla del 5 de mayo en Puebla, y al ser ocupada la capital formó parte de la Regencia, junto con el general Salas y el obispo Ormaechea. Maximiliano lo designó su lugarteniente y luego, mariscal del Imperio. En 1866 fue enviado para pedirle a Napoleón III que no retirase las tropas francesas de México. Permaneció en París hasta su muerte. En medio de su agitada vida política y militar, encontró tiempo para pertenecer a la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y a varias sociedades científicas del extranjero, así como para escribir Noticia Estadística sobre Tejas (1835) y Guía de Forasteros y Repertorio de Conocimientos Útiles (1857).


(Tomado de: Enciclopedia de México, tomo I)

Ing. Ponciano Aguilar

Ing. Ponciano Aguilar



Nació y murió en Guanajuato, Guanajuato. (1853-1935). Por más de 40 años sirvió las cátedras de electroquímica, metalurgia, geología, paleontología y construcción en el Colegio del Estado. Dirigió la obra de la presa La Esperanza, en Guanajuato, y del túnel que atraviesa la ciudad. Descubrió el mineral denominado aguilarita.


Tomado de: Enciclopedia de México)

martes, 27 de marzo de 2018

Fray Bernardino Álvarez

Fray Bernardino Álvarez


Fundador de la Orden de los Hipólitos. Nació en Utrera (Andalucía) hacia 1514 y llegó a la Nueva España a los 20 años de edad. Aventurero, combatió a los indios bárbaros de Zacatecas, y en la Ciudad de México se dedicó al juego y a los lances galantes.

Aprisionado por un delito, logró huir y en Acapulco se embarcó rumbo a Perú, donde amasó una fortuna. De regreso a México, fundó una orden para socorrer a los enfermos mentales.

Estableció su primer hospital junto a la iglesia de San Hipólito en 1566. Antes de morir (1584) “tuvo la satisfacción de socorrer en un edificio vasto, capaz y magnífico, a multitud de pobres y convalecientes de todas clases. Reunió allí a gran número de dementes, recogió a clérigos menesterosos que habían gastado los mejores años de su vida en trabajos apostólicos, recogió a conquistadores ancianos que, agobiados de años y de heridas, no encontraban en dónde reclinar la cabeza” (Orozco y Berra). El asilo que Bernardino Álvarez construyó en 1577 es actualmente la casona de Avenida Hidalgo 107. 

Un moderno hospital neurosiquiátrico lleva su nombre.

(Tomado de: Enciclopedia de México, Tomo I)

Alfredo Carrasco

Alfredo Carrasco





Nació en Culiacán, Sinaloa, el 4 de mayo de 1875. En su juventud compuso, principalmente, música popular y en 1897 dio a conocer su danza titulada Adiós, además de esta hermosa composición escribió una rapsodia con temas nacionales, un scherzo sinfónico, romanzas, piezas para piano, violín y piano, música religiosa y para teatro. Dominaba el órgano y fue organista en varias iglesias de la ciudad de México. En los últimos años de su vida, trabajo en el Monte de Piedad. Murió el 31 de diciembre de 1945.

(Tomado de: Moreno Rivas, Yolanda - Historia de la Música Popular Mexicana. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Alianza Editorial Mexicana. México, D.F., 1989)

domingo, 25 de marzo de 2018

Ignacio Manuel Altamirano

Ignacio Manuel Altamirano



Nacido en Tixtla, guerrero, en 1834; muerto en San Remo, Italia, en 1893. Hijo de humildes indios que habían adoptado el apellido de un español que bautizó a uno de sus ascendientes, llegó hasta los 14 años sin hablar el castellano. Cuando el padre fue elegido alcalde de su pueblo, pudo entrar a la escuela y más tarde ganó una de las becas creadas por el Instituto Literario de Toluca para los niños de los municipios que se distinguieran “entre los más pobres que sepan leer y escribir y tengan buenas disposiciones mentales”.

En ese instituto fue discípulo de Ignacio Ramírez en la clase de literatura y tuvo acceso a la biblioteca reunida por Lorenzo de Zavala, en la que figuraban enciclopedistas y juristas liberales, así como los más importantes autores clásicos y modernos. Su talento excepcional y su incansable dedicación a la lectura lo capacitaron rápidamente para inscribirse en el Colegio de Letrán, con el objeto de estudiar derecho. En 1854 marchó al sur de Guerrero para participar en la revolución de Ayutla al lado de Juan Álvarez. Regresó a terminar sus estudios en Letrán, pero cuando los conservadores se hicieron dueños de la capital en 1858, Altamirano se vinculó a grupos conspirativos y terminó por irse nuevamente al sur para combatir por la causa liberal. Al finalizar la guerra de Reforma fue electo diputado al Congreso de la Unión y ahí ganó renombre como orador. Tomó una vez más las armas contra la Intervención Francesa y el Imperio e intervino en forma destacada en el sitio de Querétaro.


Altamirano no fue un civil en armas, como tantos otros. Alguna vez declaró que le agradaba la carrera militar “defendiendo la libertad”. Alcanzó el grado de coronel, derrotó en Tierra Blanca a Ortiz de la Peña, tomó Cuernavaca y fue el primero en ocupar el valle de México con 500 jinetes. Parecía como si quisiera encarnar el ideal renacentista del “hombre de armas y letras”. Sin embargo, al quedar restaurada la república, afirmó: “mi misión de espada ha terminado” y decidió consagrarse por entero a las letras. En el Instituto de Toluca había escrito sus primeros versos y desde 1857 había empezado a colaborar en la prensa. En 1867 fundó El Correo de México con Ignacio Ramírez y Guillermo Prieto, y en 1869 El Renacimiento, que fue la revista literaria de mayor influencia en su época.


Por espacio de 22 años se dedicó a enseñar, a promover sociedades y publicaciones culturales, a ejercer la crítica literaria y a escribir su propia obra, convirtiéndose en maestro de dos generaciones y en renovador de las letras nacionales. Ocupo algunos puestos públicos y nunca se desligó totalmente de la política, pues formó parte de los que, como Ramírez, Riva Palacio y Prieto, se manifestaron en oposición a Juárez, por lo que consideraban debilidad en la aplicación de los principios liberales ortodoxos. En 1889, apremiado por la penuria económica y lamentando alejarse de México, aceptó el cargo de cónsul general en Barcelona y luego en París. Durante un viaje a Italia enfermó gravemente y murió. Por disposición de su testamento, el cadáver fue incinerado y sus cenizas recibieron un homenaje nacional al ser repatriadas. En 1934 fueron trasladadas a la Rotonda de los Hombres Ilustres.


Altamirano está considerado como el escritor más importante de su tiempo. Su obra literaria comprende poesía, cuento, novela, cuadros de costumbres, crítica e historia. Se esforzó por crear e impulsar una literatura de contenido y acento nacional, pero con raíces en las ideas universales y en las obras más valiosas de otras épocas y culturas. Aspiró a fundir el rigor y la armonía de los clásicos con la corriente romántica, a la que lo inclinaban temperamento y formación. El vehemente orador político, el jacobino exaltado, como escritor fue todo ponderación y equilibrio. Su espíritu de tolerancia en el campo de las letras quedó claramente expresado en la exhortación que hizo, como director de El Renacimiento, a la concordia de los intelectuales de todos los bandos. Logró que todos colaborasen en la revista: románticos, neoclásicos y eclécticos; juaristas, progresistas y conservadores. Como José María Roa Bárcena y Manuel Orozco y Berra; figuras consagradas y jóvenes que apenas despuntaban, como Manuel Acuña y Justo Sierra; poetas bohemios y solemnes historiadores u hombres de ciencia. Por eso, los 53 números que alcanzó la revista constituyen la crónica de una época y el registro de su producción literaria y científica.


Signo del respeto de Altamirano por la cultura es el hecho de que El Renacimiento fue la primera revista mexicana que pagó a sus colaboradores (de 15 a 25 pesos, según Justo Sierra). La obra poética conocida de Altamirano se reduce a los 32 poemas que con el nombre de Rimas fueron publicados por primera vez en 1871. Son composiciones líricas, descriptivas del paisaje tropical. De la narrativa, la obra más leída es la novela corta La Navidad en las montañas (1870), que con Julia, Las tres flores y otros cuentos, forma parte de los dos volúmenes que editó en 1880 Filomeno Mata, con el título de Cuentos de invierno. La fama literaria de Altamirano, especialmente fuera de México, se debe a sus novelas Clemencia (1869) y El Zarco (1888). Por su concepción, su estructura y sus cualidades formales, Clemencia está considerada como la primera novela mexicana moderna y ha sido editada y traducida muchas veces. Las novelas Antonia y Beatriz y Atenea quedaron inconclusas. Los dos volúmenes de Paisajes y costumbres de México (1°vol., 1884; 2° vol., 1949) reúnen trabajos del género costumbrista. Los principales estudios críticos de Altamirano fueron publicados en un tomo denominado Revistas literarias de México (1868) y hay una recopilación de Discursos de Ignacio M. Altamirano (1934). Es muy vasta la nómina de ediciones y estudios relativos a su obra y su vida; la compilación más amplia hasta ahora es la que realizó Ralph E. Warner en su Bibliografía de Ignacio Manuel Altamirano (1955).

(Tomado de: Enciclopedia de México)

Juan Pablo y Eduardo Aldasoro

Juan Pablo y Eduardo Aldasoro





(De izquierda a derecha: Alberto Salinas Carranza, Gustavo Salinas C., Juan Pablo Aldasoro Suárez, Horacio Ruiz Gaviño y Eduardo Aldasoro)

Nacieron en Real del Monte, Hidalgo. En 1908 y 1909, todavía adolescentes, hicieron pruebas con planeadores en distintas partes del país. Ataban su aparato a una gran estaca fija en el suelo y esperaban que el viento los favoreciera. En 1911 instalaron en un avión, construido por ellos, un motor de 2 cilindros que desarrollaba 60 caballos. El general Ángel García Peña, ministro de la guerra del presidente Madero, determinó que antes de probar su aparato, los hermanos Aldasoro aprendieran pilotaje en Estados Unidos. Algunos meses más tarde la prensa comentaba sus vuelos en las cercanías de Nueva York.

(Tomado de: Enciclopedia de México)

sábado, 24 de marzo de 2018

Hermanos Aguirre Benavides


Hermanos Aguirre Benavides

(En la foto, Eugenio Aguirre Benavides)


Coahuilenses que tuvieron una intervención destacada en la Revolución Mexicana. El más conocido de ellos fue Adrián; nació en Parras, Coah., en 1879, y murió en la Ciudad de México en 1968. Fue amigo de Madero y lo defendió como abogado contra la falsa acusación que le hicieran sus enemigos políticos por robo de guayule. Se unió al Ejército Constitucionalista inicialmente y más tarde militó en las fuerzas de Francisco Villa. Al triunfar la Revolución fue electo diputado a la XXX Legislatura. Escribió el libro Madero el Impecable. en 1964 se le otorgó la Medalla Belisario Domínguez. Le seguía en edad Eugenio, que nació en Parras, Coah., en 1884 y murió fusilado en Matamoros, Coah., en 1915. Combatió contra Pascual Orozco y en 1913 se incorporó a la División del Norte, de la cual fue uno de los jefes más famosos. Apoyó los acuerdos de la Convención de Aguascalientes y fue subsecretario de guerra en el gabinete de Eulalio Gutiérrez. El tercero, Luis, nació en 1886. Fue secretario particular de Gustavo A. Madero y de Francisco Villa. La estimación que le dispensaba este último le sirvió para evitar el fusilamiento de Álvaro Obregón. Por su juventud, Gustavo, el cuarto hermano, ya no participó en la lucha armada. Se hizo maestro universitario y se dedicó a las ciencias naturales. Formó en Parras un jardín botánico con plantas del desierto, algunas de las cuales son conocidas científicamente con su nombre.



(Tomado de: Enciclopedia de México)

Jerónimo de Aguilar


Jerónimo de Aguilar



Intérprete de Hernán Cortés, nació en Ecija, España, hacia 1489; muerto hacia 1531. Educado para el sacerdocio y establecido en Darién, naufragó en la costa de Yucatán y cayó en manos de indígenas mayas. Llegó a ser muy estimado por el cacique, debido a su castidad. Cuando Cortés fue a Yucatán en 1519, Jerónimo llegó hasta él y, posteriormente, le sirvió de intérprete, pues conocía la lengua maya de Yucatán. Doña Marina (Malinche) hablaba a la vez los idiomas náhuatl y maya, de modo que ella fue la colaboradora de Jerónimo en las pláticas con los totonacos, tlaxcaltecas y aztecas, aun antes de aprender español.


(Tomado de: Enciclopedia de México)

viernes, 23 de marzo de 2018

Francisco Javier Alegre





Jesuita, nació en el puerto de Veracruz en 1729; murió en Bolonia, Italia, en 1788. Estudió retórica y filosofía en la ciudad de Puebla, en el Real Seminario de San Ignacio, y a los 17 años de edad entró en la Compañía de Jesús haciendo su noviciado en Tepotztlán. Fue profesor de gramática en México y Veracruz, de retórica en la Habana y de cánones en Mérida. Más tarde fue llamado a México para que continuara la Historia de la Provincia, empezada por el padre Francisco de Florencia (1620-1695). Al ocurrir la expulsión de los jesuitas en 1767, partió desterrado a Italia. Consumado políglota, sabía hebreo, griego, latín, francés, inglés e italiano. Era, además, erudito en patrística, teología y filosofía escolástica y moderna, en matemáticas y en temas de la antigüedad clásica. Dejó escritas Alexandrías (1775), Homeri Ilias, latino carmine expressa (1776), institutionum Theologicarum libri XVIII (1789) y otras obras que permanecen inéditas. Poseedor de un estilo pleno de gallardía, facilidad y elegancia, sobresalió como prosista latino. Rehizo totalmente la historia de la Provincia de Jesús en Nueva España que había dejado Florencia, “dándonos la más hermosa crónica religiosa de cuantas se escribieron en Nueva España”, según dijera de ella Gabriel Méndez Plancarte. Obra de abundante documentación, excelente por el método y el estilo, fue escrita de 1764 a 1767. Constituye la fuente más completa acerca de la actividad misional y evangelizadora de los jesuitas en territorio mexicano.

(Tomado de: Enciclopedia de México, Tomo I)

jueves, 22 de marzo de 2018

Catalina de Erauso, la Monja Alférez


Catalina de Erauso, la Monja Alférez



Personaje semilegendario de la primera mitad del siglo XVII. Nació en san Sebastián, España, en 1595 y fue novicia en un convento. Se fugó de allí y, vestida de hombre, sentó plaza de soldado en Chile, donde realizó toda clase de hazañas y fue incluso sentenciada a muerte. Pasó a México, donde se dedicó a la arriería en el camino de Veracruz. Murió en Cuetlaxtla en 1650.  Tal parece que era de sexo masculino, con anomalías orgánicas. Fue objeto de varias novelas, y de un estudio hecho por el doctor Nicolás León.


(Tomado de: Enciclopedia de México)

Felipe Carrillo Puerto


Felipe Carrillo Puerto



Nació en Motul y murió en Mérida, ambas del estado de Yucatán (1872-1924). Leñador y ferrocarrilero, desde 1910 figuró en las filas del maderismo en Yucatán. Sufrió cárcel y destierro en Estados Unidos; pero al volver colaboró con el general Salvador Alvarado para implantar importantes reformas sociales. Conocía el maya y ejerció gran influencia sobre los indígenas, tanta que fue llamado el Apóstol de la Raza. En 1922 fue electo gobernador de Yucatán. Durante su gestión se promulgaron las leyes de previsión social, del trabajo, del inquilinato, de expropiación por causa de utilidad pública y de revocación del mandato. Creó las ligas feministas, combatió el alcoholismo, promovió la educación y el deporte, estableció los servicios médicos y jurídicos gratuitos, y fundó la Universidad del Sureste, la Escuela Vocacional de Artes y Oficios y la Academia de la Lengua Maya. En 1924, cuando la rebelión delahuertista, derrotada en el resto del país, triunfó en Yucatán, Carrillo Puerto y sus principales colaboradores fueron capturados y fusilados.

Su idilio con la periodista norteamericana Alma Reed dio origen a la célebre canción Peregrina con letra del poeta Luis Rosado Vega y Música de Ricardo Palmerín.



 
(Tomado de: Enciclopedia de México)

miércoles, 21 de marzo de 2018

Acamapichtli


Acamapichtli



Acamapichtli (del náhuatl acamapilli, vara, derivado de ácatl, caña, y mapilli, dedos de la mano, formado a su vez de máitl, mano y pilli, hijo: "puñado de carrizos" o "el que empuña la vara"), primer rey azteca, proveniente de Colhuacan, antiguo centro tolteca. Después de un laborioso y prudente gobierno de 20 años, fue sometido por los tepanecas hacia 1413. Durán, Ixtlixóchitl y Tezozómoc mencionan a otro Acamapichtli que ocupó el trono de Colhuacan en 1 Técpatl (1324). Según los Anales de Cuauhtitlán, Acamapichtli, rey de los aztecas, llegó a ser monarca en 9 Técpatl (1384). Sahagún relata que bajo su gobierno hubo 21 años de paz y quietud (Historia, II). Hizo edificar la ciudad y ordenó casas y acequias. Mostró pesar por no haber librado a los mexicanos de los tributos a Azcapotzalco (Durán: Historia, I). No nombró sucesor, y a su muerte fue elegido rey su hijo Itzcóatl, padre de Moctezuma I. Se cree que el primer monarca mexica de este nombre fue en un principio sacerdote de la diosa Cihuacóatl. Hay ciertos desacuerdos en los datos de varios historiadores que tratan de Acamapichtli. Su nombre también se ha escrito Acamapixtli, Acamapic, Acamapic y Acamapitz.

(Tomado de: Enciclopedia de México)

Ignacio Fernández Esperón (Tata Nacho)


Ignacio Fernández Esperón (Tata Nacho)



Nació en la ciudad de México el 14 de febrero de 1894. Su madre era pianista y lo impulsó a estudiar piano con Macedonio Alcalá. Luego estudió con el maestro Salvador Ordoñez Ochoa. En 1919 viajó a Nueva York donde estudió con el maestro francés Edgar Varese y posteriormente en París con Paul Le Fleur. En 1925 regresó a México para trabajar como investigador en música vernácula. En 1927 cuando el Teatro Lírico convocó a un concurso de la canción mexicana, gano el primer premio con Menudita. Junto con Carlos González y Jacobo Dalevuelta decidió formar una Revista nacional para las fiestas patrias de 1929 que fue enviada a la Exposición Iberoamericana de Sevilla, en España. Formó el conjunto musical Rondalla Mexicana con el que alcanzó innumerables éxitos.en 1947 inició la transmisión de su programa Así es mi tierra en la XEW. Fue director de la Orquesta Típica de la Ciudad durante el gobierno del Lic. Adolfo López Mateos. Recibió las Palmas Académicas. Sus canciones más populares fueron Dime ingrata, Adiós mi chaparrita, La Borrachita, Nunca, nunca, nunca, Ausencia, Cuídate mucho, Menudita, Otra vez, Qué triste estoy, Serenata, Ya va cayendo. Falleció el 5 de junio de 1968.

 

(Tomado de: Yolanda Moreno Rivas - Historia de la música popular mexicana.)









martes, 20 de marzo de 2018

José Antonio de Alzate


José Antonio de Alzate



Nació en Otumba, Estado de México, en 1737; murió en la Ciudad de México en 1799. Estaba emparentado con Sor Juana Inés de la Cruz en cuarta generación y fue ascendiente de Pío Baroja, también en cuarto grado. Se graduó de bachiller en teología en el Colegio de San Ildefonso y fue ordenado presbítero hacia 1756. Desde muy joven mostró una decidida inclinación por las ciencias y dedicó toda su actividad a la física, las matemáticas, la astronomía y las ciencias naturales, no sólo en el terreno especulativo, sino también en la aplicación práctica de esas ramas a la industria y la agricultura. Formó una vasta biblioteca, reunió colecciones de historia natural y objetos arqueológicos y montó un gabinete de observaciones físicas y astronómicas que para su época era muy completo y moderno. No quiso quedarse encerrado en su laboratorio y realizó exploraciones en campos agrícolas y zonas arqueológicas, como la de Xochicalco, cuyas ruinas estudió y describió minuciosamente.  Realizó una ascensión al Iztaccíhuatl para hacer observaciones científicas. Sufrió muchos contratiempos y tuvo no pocos adversarios. Su pensamiento filosófico y científico avanzado y su inclinación a la sátira lo mantuvieron en constante polémica y le crearon enemigos. El mismo refirió cómo sus experimentos sobre electricidad y sus intentos de construir un pararrayos dañaron su salud y pusieron en peligro su vida. Un incendio destruyó su observatorio astronómico y buena parte de sus instrumentos científicos y de sus escritos. En marzo de 1768 inició la publicación semanal del Diario literario de México. Recibió en vida honores y distinciones de las autoridades virreinales y de corporaciones extranjeras, entre las cuales estuvo la designación como miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de París, entidad que tradujo y publicó algunos de sus escritos. El homenaje más permanente a su memoria fue la fundación, en 1884, de la Sociedad Científica Antonio Alzate, convertida en 1935 en la Academia Nacional de Ciencias de México.

Para divulgar las novedades científicas y dar a conocer sus propios trabajos, así como para polemizar con sus adversarios, Alzate editó el Diario (1768-1772) y luego las Observaciones sobre la Física, Historia Natural y Artes Útiles, llamadas después Gazetas de Literatura, que aparecieron de 1788 a 1795. De sus obras impresas y sus manuscritos conocidos, cabe mencionar, como muestra de la diversidad de asuntos de que trató: Observaciones meteorológicas (1769), Disertación astronómica sobre el eclipse de luna observado en México el 12 de diciembre de 1769 (1770), Método de sembrar, trasplantar, podar y sacar fruto de las moreras para la cría de gusanos de seda (1793), Memoria sobre el insecto grana o cochinilla, con estampas (1777), Carta geográfica de la Nueva España estampada den París, y publicada allí de orden de la academia de ciencias, Dictamen al superior gobierno de México sobre la construcción del nuevo molino de pólvora (Mms. De 1778), Ensayo sobre la siembra y cultivo del lino y del cáñamo en la Nueva España (Mns. De 1778), y Memoria… sobre el uso del álcali volátil para desvanecer el gas mefítico en las minas (Mns. De 1777). De todo lo que escribió Alzate, lo más conocido y lo que quizás tenga mayor vigencia son las 236 notas sobre la Historia Antigua de México de Francisco Javier Clavijero. La Universidad Nacional Autónoma de México publicó en 1964 un ensayo de Bernabé Navarro sobre sus ideas, denominado La cima de la Ilustración: Alzate (Cultura mexicana moderna en el siglo XVIII). El tomo 21 de las Memorias de la Sociedad Científica Antonio Alzate contiene un elogio del hombre de ciencia, por Agustín Aragón.

(Tomado de: Enciclopedia de México)

Genaro Codina


Genaro Codina




El compositor y músico popular nació en la ciudad de Zacatecas el 10 de septiembre de 1852. Poco se conoce de su iniciación musical. Entre numerosos instrumentos, tocaba especialmente el arpa. Compuso valses, polcas, mazurkas, cuadrillas y danzas. Su fama artística proviene de ser el autor de la Marcha Zacatecas, compuesta hacia 1891 y estrenada en 1893. Esta marcha fue el himno de las huestes revolucionarias de Francisco Villa en 1910 y actualmente es el himno del estado que le dio nombre. Organizó una típica zacatecana con la que visitó algunos estados de la república y Estados Unidos. Entre sus mejores obras, muchas de ellas compuestas durante su reclusión política en la prisión del Cobre, se encuentran Grata ilusión, Presentimiento, Traje azul, Idilio, Duquesa, Himno a la ciencia. Por su Marcha a Porfirio Díaz recibió el cargo de contador de la jefatura de Hacienda en el año de 1887. El 22 de noviembre de 1901 murió en su ciudad natal.


(Tomado de: Yolanda Moreno Rivas - Historia de la música popular mexicana)

lunes, 19 de marzo de 2018

Alejandro Aguilar Reyes (Fray Nano)

Alejandro Aguilar Reyes (Fray Nano)



Nacido y muerto en la Ciudad de México (1902-1961).  fue colaborador en Deportes y toros, El Universal, El Universal Gráfico y otras publicaciones. fundó la Liga Mexicana de Beisbol Profesional, la de béisbol juvenil y el periódico La Afición, primer diario deportivo del mundo, mismo que dirigió hasta su muerte. fue conocido como Fray Nano.

(Tomado de: Enciclopedia de México)

Enrique Alciati

Enrique Alciati



Escultor italiano que llegó a México en 1895 y fue profesor de la Escuela de Bellas Artes. Es autor de la estatua sedente de Josefa Ortiz de Domínguez, La Corregidora, colocada en 1900 en la Plaza de Santo Domingo; y de todas las esculturas de la Columna de la Independencia (1910); en mármol, las de Hidalgo, Morelos, Guerrero, Mina y Bravo; y en bronce, el león y el genio; las cuatro figuras femeninas de los ángulos del basamento que representan la Guerra, la Paz, la Ley y la Justicia; y la Victoria (el Ángel) que colocó en la cúspide.


(Tomado de: Enciclopedia de México, tomo 1)

domingo, 18 de marzo de 2018

Antonio López de Santa Anna (Manga de Clavo, 1839)

Antonio López de Santa Anna (Manga de Clavo, 1839)



Las chozas se ven pobres, pero limpias; sin ventanas, pero una luz tamizada se abre paso entre las frondosas cañas. Conseguimos algunos vasos de leche recién ordeñada, y después del relevo de las mulas., proseguimos nuestro viaje, ya no sobre médanos de arena, sino a través de la soledad del campo, entre árboles y flores, resplandecientes creaciones de la tierra caliente. A eso de las cinco llegamos a Manga de Clavo, después de pasar durante leguas a través de un jardín natural, que es propiedad de Santa Anna.

La casa es hermosa, de graciosa apariencia y muy bien cuidada. Fuimos recibidos por un ayudante uniformado y varios oficiales, y conducidos a una estancia amplia, fresca y agradable, amueblada con parquedad, en la que no tardó en presentarse la Señora de santa Anna, alta, delgada, y vestida para recibirnos, a tan temprana hora de la mañana, de transparente muselina blanca, zapatos blancos de raso, muy espléndidos aretes de diamantes, prendedor y sortijas. Se mostró muy amable y nos presentó a su hija Guadalupe, miniatura de la mamá, en los rasgos y en el vestir. Poco después hizo su entrada el general Santa Anna en persona. Muy señor, de buen ver, vestido con sencillez, con una sombra de melancolía en el semblante, con una sola pierna, con algo peculiar del inválido, y, para nosotros, la persona más interesante de todo el grupo. De color cetrino, hermosos ojos negros de suave y penetrante mirada, e interesante la expresión de su rostro.

No conociendo la historia de su pasado, se podría decir que es un filósofo que vive en digno retraimiento, que es un hombre que, después de haber vivido en el mundo, ha encontrado que todo en él es vanidad e ingratitud, y si alguna vez se le pudiera persuadir en abandonar su retiro, sólo lo haría, al igual que Cincinato, para beneficio de su país.

Es curioso cuán frecuente es encontrarse una apariencia de filosófica resignación y de plácida tristeza en el semblante de los hombres más sagaces, más ambiciosos y más arteros.

Calderón le entregó una carta de la Reina, escrita en el supuesto de que todavía era Presidente, la cual pareció complacerle mucho, pero que sólo suscitó de su parte una inocente observación: “¡Qué bien escribe la Reina!”.

Se le notaba a veces una expresión de angustia en la mirada, especialmente cuando hablaba de su pierna, amputada debajo de la rodilla. Hablaba de ella con frecuencia, como Sir John Ramorny de su mano ensangrentada, y al contar la manera como le hirieron, y alude a los franceses, su semblante adquiere el mismo aire de amargura que debe haber tenido el de Ramorny cuando hablaba de “Enrique el Herrero”.

Por lo demás estuvo muy agradable. Habló mucho de los Estados Unidos y de las personas que allí ha conocido, y sus modales revelaban calma y caballerosidad, y en conjunto resultó ser un héroe mucho más fino de lo que yo me esperaba. Si hemos de juzgar por el pasado, no habrá de permanecer largo tiempo en su actual estado de inacción, ya que además, según Zavala, posee en su interior “un principio de acción que le impulsa siempre a obrar”. 

En Attendant, se anunció al almuerzo. La Señora de Santa Anna me introdujo al comedor. Colocaron a Calderón a la cabecera y a mí a su derecha; Santa Anna enfrente de Calderón, y la Señora a mi derecha. El almuerzo fue espléndido, y consistió en una variedad de platos españoles, carne y legumbres, pescado, aves, frutas y dulces, café, vinos, etcétera, todo servido en vajilla francesa en blanco y oro. Después del almuerzo, la Señora mandó a un oficial que fuese a traerle su cigarrera, que es de oro, con el cierre formado por un diamante, y me ofreció un cigarrillo que rehusé. Encendió ella el suyo, un pequeño cigarrito de papel, y los caballeros siguieron su buen ejemplo.

Vimos después las dependencias y las oficinas, y también el caballo predilecto del general, un viejo corcel blanco, quizás un filósofo más sincero que su amo; varios gallos de pelea, criados con especial cuidado, ya que las peleas de gallo son una de las diversiones favoritas de Santa Anna; y su litera, hermosa y cómoda. No hay jardines, pero él mismo decía que todas las doce leguas cuadradas que le pertenecen son su jardín.  

(Tomado de: Madame Calderón de la Barca – La Vida en México)



Concepción Béistegui

Concepción Béistegui




Nació en Guanajuato, Gto., en 1820; murió en la Ciudad de México en 1870. Dispuso en su testamento que, una vez cubiertos los legados que dejaba, se destinase el remanente de sus bienes a socorrer a los pobres, del modo que sus albaceas determinasen. Luciana Béistegui, Juan Rodríguez de San Miguel, Mariano Yáñez y Francisco Azurmendi, en cumplimiento de aquel encargo, decidieron fundar un hospital en el local que perteneció al antiguo convento de Regina, en la capital de la república. La institución se abrió al público, con el nombre de Hospital Concepción Béistegui, el 22 de marzo de 1886. Desde entonces ha recibido cuantiosos donativos.

(Tomado de: Enciclopedia de México)

sábado, 17 de marzo de 2018

Pedro Almíndez Chirinos


Pedro Almíndez Chirinos



Llegó a la Nueva España en 1522. Acompañó a Cortés en su expedición a las Hibueras y en 1529 se unió a Nuño de Guzmán en la conquista de la Nueva Galicia. A su paso por el reino tarasco cometió muchas tropelías y al incursionar por el territorio de lo que hoy es el estado de Durango, creyó haber descubierto una gran montaña de plata en lo que resultó  ser el mineral de hierro, que más tarde se llamó Cerro de Mercado, por haberlo explorado,  en 1552, Ginés Vázquez del Mercado. Almíndez ocupó los cargos de factor y de veedor de fundiciones, pero por manejos irregulares fue enviado preso a España.

(Tomado de: Enciclopedia de México, Tomo 1)

Diego Muñoz Camargo


Diego Muñoz Camargo



Floreció en la segunda mitad del siglo XVI Diego Muñoz Camargo, tlaxcalteca, hijo de español, y de noble india, que fue educado en la fe católica, y que instruido desde sus primeros años en la lengua castellana, escribió en ella su Historia de la República y de la ciudad de Tlaxcala, a la que debió su reputación literaria, a pesar de que no llegó a darse a la estampa.

En esa Historia, citada frecuentemente por Prescott y por otros muchos autores de fama bien adquirida, se contienen importantes y curiosas noticias acerca de las diversas razas que ocuparon sucesivamente la mesa central de México.

Nacido y criado el autor entre los indios, cuando aún quedaban vestigios del paganismo, se encontró en aptitud de conocer la condición de los antiguos pobladores para dar en su obra, como lo hizo, las más curiosas noticias sobre lo que eran las instituciones civiles y religiosas de aquellos pueblos, al verificarse la conquista. En aquella se descubre cómo el patriotismo de Muñoz Camargo se inflamaba al hablar de la antigua enemistad entre sus compatriotas y los aztecas, enemistad cuyo odio sobrevivió entre los dos pueblos rivales, aun después de sujetos al mismo yugo.

La Historia de Tlaxcala se conservó inédita por mucho tiempo, guardándose su manuscrito en el convento de San Felipe Neri de México, donde Torquemada la consultó varias veces. Había permanecido oculta para los demás historiadores, cuando Muñoz la incluyó en su magnífica colección, y la depositó en los archivos de la Real Academia de la Historia de Madrid. Lleva el título de Pedazo de historia verdadera.

El escritor inglés Prescott la copió para utilizarla en su obra, y de ella dice lo siguiente:

La obra de Camargo abraza también una narración de la conquista y de los primeros fundamentos del régimen colonial. Siendo indio (Camargo), debería uno pensar que su crónica adolecía de todas las preocupaciones, o a lo menos de toda la parcialidad propia de un indio; pero no es así, pues convertido al cristianismo, muestra tan vivas simpatías hacia los conquistadores como hacia sus compatriotas. El deseo de ensalzar las hazañas de estos últimos y de hacer la debida justicia a las proezas de los blancos, ocasiona a veces los más raros contrastes, y hace que la obra sea muy inconsecuente. En cuanto a la ejecución literaria, tiene poco mérito; demasiado grande, sin embargo, si se atiende a la imperfección con que un indio debe haber poseído la lengua castellana, en cuyos rudimentos le instruyeron los misioneros. Con todo, en punto a estilo, bien pudiera competir con el de los misioneros mismos”.

Quien ha merecido como Muñoz Camargo tan honrosa mención de un historiador como Prescott, no debe dejar de aparecer en esta serie de biografías, por más que sean escasas las noticias que acerca de su vida puedan darse.

Recordarlo es pagar un tributo al hombre a quien se debe, como acabamos de ver, uno de los monumentos más estimables de la historia patria.

(Tomado de: Francisco Sosa - Biografías de Mexicanos Distinguidos)