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lunes, 27 de abril de 2026

Cuando el balón llegó a Jalisco

 


Cuando el balón llegó a Jalisco 

A Guadalajara el fútbol no llegó de la mano de los ingleses sino de un joven belga que se instaló en esa ciudad en 1904. Aquel muchacho se llamaba Edgar Everaert y tuvo su primer empleo en la casa comercial L. Gas y Cía., donde hizo un grupo de amigos entre los que se encontraban Calixto Gas, acaudalado descendiente de franceses, Max Voog, Gregorio Orozco y su hermano Rafael, quien no trabajaba ahí sino en Las Fábricas de Francia. 

Everaert había practicado el fútbol en el puerto de Brujas, su ciudad natal, y comenzó a motivar a sus compañeros a jugarlo. Así, los convenció de ir a pelotear a los llanos de la colonia Moderna. Un día de 1906, cuando consideró que sus alumnos estaban listos, les propuso formar un club, al que llamaron Unión. Eran, en pocas palabras, un combinado franco-tapatío dirigido por un belga. 

Al momento de escoger uniforme, la mayoría francesa impuso los colores de su bandera: azul, blanco y rojo. Algunos de sus integrantes eran además de Everaert, Calixto Gas, Augusto y Calixto Teissier, Pedro, Pablo y Juan O'Kelard, Luis Pellat, Julio Bidart, Max Voog, Ernesto Caire, los hermanos Orozco, Esteban y Francisco Palomera, Alfonso Cervantes, Ramón Gómez y Ángel Bolumar, casi todos empleados de una casa comercial. 

La unión a la que aludía su nombre no duró mucho tiempo, y en 1909 los mexicanos inconformes con la hegemonía francesa decidieron formar su propio club. El equipo se llamaría Guadalajara y estaría formado únicamente por mexicanos; del antiguo equipo sólo heredaron el uniforme. Instalaron su sede en la casa de doña Nicolasa Sainz, viuda de Orozco, abuela de Gregorio y Rafael Orozco. Este último fue el primer presidente del club. Otro miembro de la familia, el tío don Sabino Orozco, les facilitó el terreno donde pudieron trazar su primera cancha, conocida como Las Bases Chicas. 

Entonces no había un campeonato regular y sólo se pactaban duelos entre oncenas formadas en su mayoría por seminaristas y estudiantes de colegios particulares, donde la práctica de los deportes era obligatoria. En el invierno de ese mismo año, 1909, por iniciativa del equipo del Centro Atlético Occidental se celebró el primer torneo oficial. En el participaron, además, el Guadalajara, el Excélsior -formado por estudiantes de un colegio jesuita- y el club del Liceo de Guadalajara. 

Luego se desató la tormenta revolucionaria y no resultaba fácil seguir corriendo en los llanos tras el balón. Durante esos años se formó la base del aguerrido Guadalajara que, en los años veinte, después de encontrar el antídoto que neutralizó el fútbol de salón de los señoritos del Atlas, se convirtió en uno de los símbolos del balompié tapatío.


(Tomado de: Bañuelos Rentería, Javier. Balón a tierra (1896-1932). Crónica del fútbol mexicano. Editorial Clío, libros y videos S.A. de C.V. Segunda edición, México, 1998)

jueves, 10 de noviembre de 2022

Chava Reyes

 


Tenía 71 años cuando aquella tarde del 19 de enero de 2008 Salvador saltó a la cancha. No sólo se tomó la foto con el equipo de sus amores, las Chivas del Guadalajara, sino que arrancaría como titular en el cuadro que enfrentaría a los Pumas de la UNAM. Bastaron tres toques al balón para que el estadio Jalisco se le entregara completamente. Cerca de cincuenta segundos después, el número 57 salía de cambio y, a juzgar por el trote con el que lo hacía, parecía que había rejuvenecido con el andar de sus botines sobre el césped. Como parte del homenaje, Chava Reyes imponía el récord del jugador más longevo que había alineado profesionalmente en México.

Los niños tal vez preguntaron a sus padres: "¿Por qué 57?, ¿Quién es?". Bueno, 1957 marcó el inicio de la época dorada del club de futbol Guadalajara. Aquel equipo llamado "Campeonísimo" con el pasar de los años, logró su primera estrella profesional -con gol de Chava, por cierto - ese año y resultó prácticamente imparable los siguientes. Con Reyes Monteón en la cancha, cosecharon siete títulos de la liga mexicana en menos de diez años. ¡Una locura!

El también apodado Melón nació en 1936 en Guadalajara y debutó a los dieciséis años. "Soy chiva de nacimiento", decía. En cuanto a su talento como anotador, los números hablan por sí solos: 122 goles en la liga nacional con la playera de los tapatíos. Tuvo que llegar un nuevo milenio y varios cambios generacionales para que su marca fuera batida.

También fue pilar fundamental en la selección tricolor, a la que se entregó con pundonor en tres copas del mundo (Suecia 1958, Chile 1962 e Inglaterra 1966), en las que jugó cada uno de los partidos, así como en una gran cantidad de contiendas internacionales. De hecho, un pequeño secreto que tenía con su novia era su profesión. Se la comunicó pocos días antes del mundial de futbol de Suecia en 1952... Total, se iba a enterar. Tiempo después se casaron.

El campeonísimo Chava Reyes nos dejó un 29 de diciembre de 2012, víctima de cáncer de colon. Muchos rememoraron entonces sus palabras tras aquel partido de homenaje con el 57 en su espalda: "Es una sensación muy especial después de tantos años de jugar y volver a pisar la cancha del Jalisco oficialmente, me trajo un gran recuerdo de aquellos tiempos. Sentí una gran emoción, más por toda la gente que todavía se acuerda de mí, a la cual le doy gracias por estos aplausos. Después de esto, para mí ya no puede haber más".

Pero hubo más. Dejó su recuerdo en todos los que, sin verlo jugar, lo reconocieron como un grande. Como una leyenda.


(Tomado de: Díaz, Gerardo - Chava Reyes. Relatos e historias en México. Año VIII, número 95, Editorial Raíces, S.A. de C. V., México, D. F., 2016)