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lunes, 8 de junio de 2026

Edmundo O’Gorman

 


Edmundo O’Gorman


Historiador y teórico de la historia, buscador constante de la verdad pasada que define define el estado presente de las cosas y explica el choque -más que el encuentro- de las culturas, Edmundo O'Gorman dejó un importante legado bibliográfico y sentó las bases para una comprensión radicalmente distinta de México y de su devenir. 

Edmundo O'Gorman nació en la ciudad de México el 24 de noviembre de 1906. Su padre fue el ingeniero y pintor británico Cecil Crawford O'Gorman siguió la carrera de derecho y después de diez años de ejercicio profesional se sintió inclinado por la historia y la filosofía que había descubierto desde su primera juventud. A los 42 años obtuvo la maestría en filosofía y a los 45, el doctorado en historia. Entre 1938 y 1952 fue historiador del Archivo General de la Nación de 1940 a 1967 dio clases y dirigió el seminario de Historiografía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 1978 la máxima casa de estudios le otorgó el doctorado honoris causa en reconocimiento a la estrecha y fructífera relación que mantuvo con ella a lo largo de su vida. 

Interesado por la actividad editorial, entre 1932 y 1959 estuvo al frente de Ediciones Alcancía y en 1933 editó cinco cuadernos de poesía. Se desempeñó con éxito en la pintura bajo la influencia de su hermano Juan, el célebre muralista. En 1964 recibió el Premio Nacional de Letras, en 1983 el Premio de Historia Rafael Heliodoro Valle y en 1986 el premio de la UNAM a la docencia. 

Sus principales ideas despertaron serias polémicas. En 1954 discutió ampliamente con Marcel Bataillon sobre dos diferentes concepciones de la tarea histórica. La disputa teórica que mantuvo con Miguel León Portilla en 1987 lo hizo renunciar renunciar a la Academia Mexicana de la Historia que había dirigido desde 1972. Los conceptos que ocasionaron la divergencia fueron "el descubrimiento de América", "el encuentro de ambos mundos" y la "fusión cultural". En vez de estos términos O'Gorman prefería usar los de "apoderamiento" y "dominación". 

A partir de 1967 y hasta su muerte, O'Gorman fue profesor emérito de la UNAM y miembro del Instituto de Investigaciones Históricas. Entre su vasta obra escrita destacaban La invención de América (1958) y México, El trauma de su historia (1977). Su libro Destierro de Sombras pretendía analizar desde una perspectiva histórica objetiva las apariciones de la virgen de Guadalupe. También participó en varias obras colectivas; editó y prologó La evolución política del pueblo mexicano, de Justo Sierra; México en 1554 y Túmulo imperial de Francisco Cervantes de Salazar, y las obras históricas de Fernando de Alva Ixtlixóchitl. Tradujo al español el Ensayo sobre el entendimiento humano de John Locke la Teoría de los sentimientos morales de Adam Smith y los Diálogos sobre religión natural de David Hume.

O'Gorman falleció a las 23:45 hrs. del jueves 28 de septiembre de 1995 a causa de insuficiencia cardíaca derivada de un padecimiento cerebral.


(Tomado de: Todo México 1996. Hechos de 1995. Resumen ilustrado de los acontecimientos más importantes registrados en México en 1995 para la actualización de la Enciclopedia de México. Kentucky, EUA, 1996)

martes, 6 de noviembre de 2018

El palacio negro de Lecumberri



Un espacio inescapable de la nota roja: la cárcel capitalina, la Penitenciaría, el Palacio Negro de Lecumberri. A lo largo del siglo, en las galeras del “santuario del crimen” actúan, coexisten, se pelean y se matan los seres-que-no-tiene-nada-que-perder, la colección extremosa jamás convenida de la tesis moralista: “El crimen no paga”. En la nota roja las lecciones de Lecumberri, las que sean, se disuelven en el “culto a la personalidad criminal”, en los inacabables reportajes sobre los grandes inquilinos del Palacio Negro: Goyo Cárdenas, Jacques Mornard, El Sapo (con la estadística funeraria en su haber: más de trescientos asesinatos), el falsificador Enrico San Pietro, el cantante Paco Sierra, Fidel Corvera Ríos, Humberto Mariles.

A la fascinación “heterodoxa” contribuyen las tradiciones del lugar: el apando (el encierro), la fajina, los crímenes en las celdas, los usos amorosos que incluyen la violación de los recién llegados. Pero si la Penitenciaría es, stricto sensu, un infierno, en la mitología popular Lecumberri es lo prohibido, la vecindad sin salidas, la continuación de lo mismo entre rejas. Al confinamiento se llega por razones de la crueldad incontrolable, las debilidades amatorias, los desfalcos, los robos, las explosiones de alcohol y la pasión. Por la cercanía de la cárcel y lo cotidiano, en decenas de películas –Nosotros los Pobres, 1947, de Ismael Rodríguez, la más famosa; El Apando, de Felipe Cazals, la más violenta- Lecumberri es a la vez el recinto de la maldad, la concentración de vicios y desechos humanos, y lo contrario, un espacio de la solidaridad, la colectividad más extremosa en un país todavía comunitario. Y si al cine mexicano lo excede la tarea de dramatizar la corrupción, la indefensión social y la patología criminal, acierta en algo con todo: el público, aunque vea en la cárcel a la degradación última, la asocia también con la injusticia (“Tantos ladrones que andan sueltos”) y con la desgracia infinita de ser pobre: “Si tienes dinero la pasas bien hasta en la cárcel”.

El 26 de agosto de 1975 Lecumberri cierra sus puertas para reaparecer como Archivo General de la Nación.

(Tomado de: Carlos Monsiváis – Los mil y un velorios (Crónica de la Nota Roja). Alianza Editorial y CNCA, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México, D.F., 1994)



jueves, 15 de marzo de 2018

Lucas Alamán



Nació en Guanajuato, Gto., en 1792; murió en la Ciudad de México en 1853. Estudió química y mineralogía en el Real Seminario de Minería y luego pasó a Europa, en donde continuó aprendiendo minería en Freyberg y Gotinga, Alemania. En París cursó química y ciencias naturales. 

Fue electo diputado a las Cortes de Cádiz y durante su permanencia en España redactó el Ensayo sobre las causas de la decadencia de la minería en la Nueva España y un Dictamen sobre el importante ramo de la minería. Dicho dictamen sirvió de base a un decreto emitido por la Junta Provisional Gubernativa de México (1821), que se proponía impulsar las actividades mineras. Constituyó en Inglaterra la Compañía Unida de Minas, con la cual inició la explotación del Cerro del Mercado, Dgo. Alamán dedicó muchos esfuerzos al progreso económico del país, entre los cuales figuran la organización del Banco de Avío, la creación de industrias textiles en Orizaba y Celaya, el mejoramiento de la ganadería y la fundación de escuelas de artes y de agricultura. Fue apoderado y administrador de los intereses del antiguo Marquesado del Valle. sin embargo, su actividad más relevante la desarrolló como ministro de Relaciones Exteriores. Desde ese cargo se opuso a la colonización de Texas y se empeñó en fijar los límites entre México y Estados Unidos conforme al Tratado Adams-Onís; fomentó una política de acercamiento con las naciones hispanoamericanas, como defensa frente a Estados Unidos y estableció una relación pacífica con Guatemala. Aprovechó también el cargo para fundar el Archivo General de la Nación y el Museo de Antigüedades y de Historia Natural.

En lo político, Alamán aparece como campeón de las ideas conservadoras y monárquicas. Además de muchos artículos, informes oficiales y estudios particulares, dejó dos obras fundamentales: Disertaciones sobre la historia de la República Mexicana  desde la época de la conquista que los españoles hicieron a fines del siglo XVI de las islas y continente americano hasta la Independencia  e Historia de México desde los primeros movimientos que prepararon su Independencia en el año de 1808 hasta la época presente. La vida y obra de Alamán han sido muy controvertidas y han merecido numerosos estudios, entre otros los siguientes: Luis Chávez Orozco: “Lucas Alamán”, en Cuadernos Americanos (julio-agosto de 1943); Moisés González Navarro: El pensamiento político de Lucas Alamán (1952); Alfonso López Aparicio: Alamán, primer economista de México (1956); y José C. Valdés: Alamán, estadista e historiador (1938).

(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S. A. México D.F. 1977, volumen I, A - Bajío)