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sábado, 30 de marzo de 2024

Hermila Galindo

 


Hermila Galindo 

Sufragio efectivo 

(1886-1954)


Una de las habilidades de Venustiano Carranza fue la de allegarse a colaboradores adscritos a distintos frentes ideológicos personajes tan diversos como Luis Cabrera, Félix F. Palavicini, Salvador Alvarado e Isidro Fabela llegaron a ser integrantes de su círculo más cercano también lo fue Hermila Galindo Acosta acérrima defensora de los derechos de la mujer y teórica del carrancismo.

Nació el 2 de junio de 1886 en Ciudad Lerdo, Durango, hija de Rosario Galindo y Hermila Acosta no conoció a su madre pues falleció a los pocos días de dar a luz su padre que tenía otra familia la dejó a la guarda de una de sus hermanas Hermila agradecería siempre a su tía Ángela por el amor, el apoyo y la comprensión que le brindó.

Cursó la educación básica en su estado natal y posteriormente viajó a Chihuahua donde estudió en el instituto industrial para señoritas donde aprendió taquimecanografía e inglés conocimientos que le permitieron valerse por sí misma a la muerte de su padre acaecida cuando apenas tenía 16 años.

Para sostenerse se inició en la docencia en colegios de Torreón y trabajó como mecanógrafa en bufetes jurídicos poco a poco su profesionalismo la llevó a ser contratada por personajes de mayor relevancia.

Sus vínculos con la política comercial del ingeniero Eduardo Hay, funcionario maderista que la invitó a la Ciudad de México y con quien compartió la experiencia de laborar en el Congreso de la Unión, donde conoció a detalle los procesos legislativos.

La muerte de Madero y la marcha de Hay a Sonora le produjeron un declive moral y económico, del que pudo resarcirse gracias a su adhesión a la causa constitucionalista, en la que llegaría a ocupar el puesto de secretaria particular de Carranza. A partir de entonces se convirtió en una de las principales estudiosas del feminismo a través de la lectura y difusión de La mujer en el pasado, en el presente y en el porvenir de Augusto Bebel y La educación femenina de John Stuart Mill.

En la fragua de la Revolución, destacó por su templanza y por la velocidad vertiginosa con la que ganó el protagonismo como periodista, conferencista e ideóloga. Viajó con Carranza a Veracruz a finales de 1914 participó en la elaboración de la Ley del Divorcio, que permitió por primera vez la disolución del vínculo matrimonial. A partir de ese momento, Hermila refrendó su compromiso con la igualdad de género.

En marzo de 1915 escribió su primera conferencia feminista, misma que tituló La reivindicación de la mujer mexicana. Poco después, El Pueblo inauguró una sección escrita por mujeres, de la que fue colaboradora recurrente. En su primer artículo refirió la necesidad de que las mexicanas participaran de lleno en la vida pública: "Yo creo que en compensación de la parte activísima que la mujer [...] ha tomado en todas las etapas de la revolución, los revolucionarios están obligados a darle [...] facilidades para que desarrolle sus facultades intelectuales [...] y pueda participar en la gran obra de emancipación política y reconstrucción nacional que se está efectuando." Con ese propósito, recorrió la República invitándolas a sumarse en pro de la democratización del país.

el 16 de septiembre vio cumplido uno de sus grandes anhelos periodísticos con la publicación del primer número de La mujer moderna, semanario del que fue directora y cuya meta fue explorar diversas formas de participación femenina en el espacio público. Estructurada por secciones, la revista incluía opiniones sobre el acontecer nacional, textos tocantes a la salud, higiene y nutrición, anécdotas históricas y lugares de interés, páginas de interacción lúdica que ofrecían premios a las lectoras por resolver acertijos, espacio para preguntas y respuestas, así como un apartado de literatura.

Desde esa tribuna, Hermila llevó a cabo fuertes críticas a la iglesia católica, a la que acusaba de haber encasillado a la mujer en el papel de sexo débil, valiéndose del fanatismo sostenido y fomentado por la curia. Desde su punto de vista, el sesgo anacrónico de ese discurso era aprovechado por las instituciones androcéntricas para mantener inalteradas sus jerarquías y privilegios.

A diferencia de los modelos femeninos avalados por la mayoría de los medios, el semanario dirigido por Hermila asignaba el epíteto de modernas a mujeres alejadas del espectáculo y la moda, es decir, ensalzaba a las profesionistas, profesoras y enfermeras, también revaloraba la vida y obras de las independentistas -como Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario- y de las soldaderas.

En el cenit de su fama, fue invitada al Primer Congreso Feminista celebrado en Yucatán el 13 de enero de 1916. El centro de la discusión se fundó en cuatro preguntas formuladas por el gobernador Salvador Alvarado, político que desarraigó el acendrado feudalismo local, promovió la educación sin distinción de clase y reflexionó sobre la realidad política femenina: "¿Cuáles son los medios sociales que deben emplearse para manumitir a la mujer del yugo de las tradiciones? ¿Cuál es el papel que corresponde a la escuela primaria en la reivindicación femenina, ya que aquella tiene como finalidad preparar para la vida? ¿Cuáles son las artes y ocupaciones que debe fomentar y sostener el Estado, y cuya tendencia sea preparar a la mujer para la vida intensa del progreso? ¿Cuáles son las funciones públicas que puede y debe desempeñar la mujer a fin de que no solamente sea elemento dirigido, sino también dirigentes de la sociedad?”.

Escenario de los ponencias fue el teatro Peón Contreras, espacio que se convirtió en el centro neurálgico desde el que se trazaron los primeros esbozos del feminismo en México. Hermila presentó La mujer y el porvenir y las ideas en ella expuestas fueron consideradas radicales por gran parte del público asistente, incluso hubo quienes la acusaron de inmoral.

Para entonces era reconocida por haber "recorrido desde 1908 el camino [...] de muchos revolucionarios: primero fue reyista, después maderista, y por último constitucionalista, siempre trabajando [...] para altos oficiales de las facciones políticas". Gracias a su fama impuso su voz en contra del realce que había adquirido la maternidad después de 1821, pues consideraba que era un recurso que pretendía devolver a la mujer al hogar y limitar su valía al cuidado de los hijos. Sin embargo, para escándalo de las feministas más ortodoxas, ponderaba la maternidad responsable, que tenía como más alto principio la educación en la virtud de los futuros hijos de la patria.

también le preocupó que la mujer mexicana concibiera el matrimonio como una vocación que, de no cumplirse, la condenaría a una existencia marginal y ominosa. Quizás su propuesta más polémica fue la de una educación que permitiera la exploración de la sexualidad femenina libre de tabúes. Estas opiniones le ganaron duras críticas, incluso de los sectores progresistas. Hermila defendió su postura desde las páginas de La mujer moderna y pidió que la doctora Matilde Montoya evaluara, desde un punto de vista científico, la pertinencia de sus observaciones.

Cumplida su labor en México, la continuó fuera del país:


Preciso es que se sepa en el extranjero cuáles son nuestras ideas sobre la liberación de la mujer, cuáles son nuestros pensamientos sobre la necesidad de la unión entre todos los pueblos de alma española; es indispensable que se sepa la bondad del régimen político implantado en la República Mexicana por el señor Carranza. Si estas tres ideas son comprendidas en su verdadera significación en naciones extrañas, nuestro país tendrá necesariamente que le revelarse ante ellas como un país culto, y entonces será más factible estrechar los lazos de amistad con pueblos hermanos, base sobre la que se sentará más tarde la verdadera autonomía de la América Española.


Arribó a Cuba donde sumó seis intervenciones y advirtió: "El pequeño esfuerzo que [...] he hecho en pro del bienestar de mi país, esfuerzo débil, pero empapado de buena voluntad que espero no será estéril, porque en toda semilla, por minúscula que parezca a la vista, siempre se encuentra la génesis de un árbol.”

El 12 de diciembre de 1916 envió un documento al Congreso Constituyente en el que proponía el derecho al voto de la mujer, pero no como una concesión sino como un acto de estricta justicia. Un argumento que se esgrimió en contra fue que la mujer requería educación electoral. Desde el punto de vista de Hermila, la instrucción debía correr paralela a la conquista de sus derechos: "Es de estricta justicia que la mujer tenga el voto en las elecciones de las autoridades, porque si ella tiene obligaciones con el grupo social, razonable es, que no carezca de derechos. Las leyes aplican por igual a hombres y mujeres: la mujer paga contribuciones, la mujer, especialmente la independiente, ayuda a los gastos de la comunidad, obedece las disposiciones gubernativas y, por si acaso delinque, sufre las mismas penas que el hombre culpado. Así pues, para las obligaciones, la ley la considera igual que al hombre, solamente al tratarse de prerrogativas, la desconoce y no le concede ninguna de las que goza el varón.”

A pesar de contar con el apoyo de Carranza, la iniciativa no prosperó, pues los constituyentes consideraron que los movimientos a favor del sufragio femenino apenas emergían.

En ese mismo periodo intervino en el Segundo Congreso Feminista, celebrado nuevamente en Yucatán. En aquella oportunidad declaró: "La esfera de la mujer está en todas partes porque la mujer representa más de la mitad del género humano, y su vida está íntimamente ligada con la de la otra mitad. Los intereses de las mujeres y de los hombres no pueden separarse. La esfera de la mujer está, por lo tanto, donde quiera que esté la del hombre; es decir, en el mundo entero.”

En febrero de 1917, contra todos los usos de la época, se postuló para una diputación en la Ciudad de México. En entrevista con El Universal, explicó que su arrojo estuvo motivado por una carta que le envió un grupo de partidarias sugiriendo su postulación, no obstante la preeminencia de los candidatos varones. No encontrando un impedimento explícito a ejercer su derecho, decidió participar.

El programa de trabajo que propuso fue muy cercano a la recién aprobada Ley sobre Relaciones Familiares, influida por sus perspectivas. Las propuestas de Hermila "incluían la defensa de los intereses de madres y niños con relación al tiempo excesivo de trabajo; la exigencia de leyes que garantizaran la higiene matrimonial para defender a la mujer de las contaminaciones que degeneraban la especie, que la mujer fuera tratada en las leyes como mayor de edad pudiendo heredar bienes y administrarlos, etcétera”.

En la contienda electoral se enfrentó al general Ernesto Aguirre Colorado. En los periódicos se dijo: "Por esta señorita han aparecido en diferentes casillas más de quince votos firmados por las señoritas que se presentaron a votar." Cuando supo de su derrota, prometió al ganador que estaría pendiente de todas sus actuaciones, así lo hizo y reprochó públicamente sus intervenciones: "Como hemos dicho en nuestros números anteriores, Hermila [...] no se conforma con su derrota y todos los días embiste contra del candidato triunfante. Unas veces le censura su silencio, otra su fealdad y últimamente su cobardía. -"El puesto de usted está en la línea de fuego combatiendo a los zapatistas" -le dice en la última carta abierta que le ha dirigido.”

A mediados de año viajó a Durango, donde explicó las dificultades de su campaña en pro de la mujer: "La labor que yo me he echado sobre los hombros, es dificilísima, demasiado ardua, y he tenido que luchar contra lo que parecía muralla infranqueable de prejuicios y preocupaciones que daban margen a un estancamiento en la corriente de ideas relativas a la dignificación de la mujer: sobre mi personalidad, han caído comentarios y críticas que he sabido contrarrestar con altivez y con profunda fe en mi causa.”

En 1919 publicó su obra más ambiciosa, La doctrina de Carranza y el acercamiento indolatino. Los aspectos que ponderó a lo largo de las páginas fueron la soberanía nacional frente a la presión extranjera durante la Revolución, así como la promulgación de la ley del divorcio y su similar agraria. También moldeó a Carranza como un promotor de latinoamericanismo basado en el mutuo apoyo entre las naciones poco desarrolladas para hacer frente a la amenaza imperialista. Del mismo modo, describió cómo fue que, a raíz de su simpatías por el Primer Jefe, tomó la decisión de "abandonar la lucha meramente ideológica para lanzarme a la brega práctica, la que produce resultados efectivos, a la que de hecho tendrá que traer el mejoramiento político de nuestra patria”.

A sus ideas liberales se opusieron los consabidos prejuicios que dejaban en duda su capacidad para estudiar los problemas por los que atravesaba el país. Llena de incertidumbre, llegó a preguntarse por la autenticidad de sus convicciones, sin embargo, "la palabra VOLUNTAD, grabándose en mi cerebro, me impulsó a no desistir”.

El último ejemplar de La mujer moderna vio la luz el 16 de septiembre de ese año. Artemisa Sanz Arroyo refirió el carácter de Hermila, quien luchó "propugnando por [...] el sufragio femenino, del que fue un paladín incansable, como un legítimo galardón que la misma revolución triunfante otorgara a la mujer por sus meritísimos servicios a la causa constitucionalista. La causa feminista fue uno de sus más grandes anhelos y por lograr su triunfo, su constante batallar”.

La violenta muerte de Carranza fue una de sus mayores decepciones, pues con ella se diluían sus esperanzas de ver consumada la dignificación de la mujer. En 1923 se casó con Miguel Topete Guerra, con quien procreó a Hermila del Rosario el 8 de mayo de 1929. Al paso del tiempo se dedicó a la pintura y escribió un puñado de artículos que se publicaron esporádicamente. En 1939 se le reconoció como veterana de la Revolución y se le concedió una precaria pensión.

No participó en los movimientos feministas de medio siglo y falleció el 19 de agosto de 1954, un año después de que la mujer mexicana pudiera por fin ejercer el voto. Su lucha apasionada en favor del feminismo, el sufragismo y la democracia inauguró un sendero cuyos pasos han recorrido las insignes luchadoras sociales de México y América Latina.



(Tomado de: Adame, Ángel Gilberto - De armas tomar. Feministas y luchadoras sociales de la Revolución Mexicana. Aguilar/Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. de C. V. Ciudad de México, 2017)

viernes, 11 de marzo de 2022

Corrido de la persecución de Villa, 1916

 


De la persecución de Villa


Patria México, febrero veintitrés,

dejó Carranza pasar americanos:

dos mil soldados, doscientos aeroplanos,

buscando a Villa, queriéndolo matar.


Después Carranza les dijo afanoso:

-Si son valientes y lo quieren combatir,

concedido, les doy el permiso,

para que así se enseñen a morir.


Comenzaron a echar expediciones,

los aeroplanos comenzaron a volar,

por distintas y varias direcciones,

buscando a Villa, queriéndolo matar.


Los soldados que vinieron desde Texas

a Pancho Villa no podían encontrar,

muy fastidiados de ocho horas de camino,

los pobrecitos se querían regresar.


Los de a caballo ya no se podían sentar,

mas los de a pie no podían caminar;

entonces Villa les pasa en su aeroplano

y desde arriba les dijo: -Gud bay.


Cuando supieron que Villa ya era muerto,

todos gritaban henchidos de furor:

-Ahora sí, queridos compañeros,

vamos a Texas cubiertos con honor.


Mas no sabían que Villa estaba vivo

y que con él nunca iban a poder;

si querían hacer una visita

hasta la sierra lo podían ir a ver.


Comenzaron a lanzar sus aeroplanos,

entonces Villa un buen plan les estudió:

se vistió de soldado americano

y a sus tropas también los transformó.


Mas cuando vieron los gringos las banderas

con muchas barras que Villa les pintó,

se bajaron con todo y aeroplanos

y Pancho Villa prisioneros los tomó.


Toda la gente de Chihuahua y Ciudad Juárez

muy asombrada y asustada se quedó,

sólo de ver tanto gringo y carrancista

que Pancho Villa sin orejas los dejó.


Qué pensarán los "bolillos" tan patones

que con cañones nos iban a asustar;

si ellos tienen aviones de a montones

aquí tenemos lo mero principal.


Todos los gringos pensaban en su alteza

que combatir era un baile de carquís,

y con su cara llena de vergüenza

se regresaron en bolón a su país.


(Tomado de: Mendoza, Vicente T. – Corridos mexicanos. Lecturas Mexicanas #71; 1a serie. Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 1985)




lunes, 18 de octubre de 2021

Corrido de Venustiano Carranza 1914



De don Venustiano Carranza


Ese Victoriano Huerta,

no se les vaya a olvidar,

que debe una cuentecita

y la tendrá que pagar.


¡Muera Victoriano Huerta!

¡Muera el Gobierno fatal!

¡Que vivan los carrancistas

que nos dieron libertad!


Don Venustiano Carranza

tiene palabra de rey,

que ha tomado muchas plazas

y también a Monterrey.


Don Venustiano Carranza

reclama ser Presidente

y por eso cada día

se le recarga más gente.


De Monterrey a Laredo

y de Lerdo hasta Torreón,

se echaron los carrancistas

toda la Federación.


Y también en el Saltillo

comenzaron a pelear

hasta que fueron vencieron

a la hermosa capital.


Huerta ya tiró las trancas,

se salió por un corral,

cuando supo que Carranza

tomaría la capital.


Ese Victoriano Huerta

era un vil y traicionero,

que asesino al Presidente

por interés del dinero.


La sangre que es derramada

por montes y serranías

es por el traidor de Huerta,

Mondragón y Félix Díaz.


Ora sí, señor Carranza,

hasta aquí puso una raya,

pa'que no corra más sangre

en los campos de batalla.


De ustedes ya me despido

y en Dios pongo mi esperanza.

¡Viva Francisco I. Madero

y Venustiano Carranza!


(Tomado de: Mendoza, Vicente T. – Corridos mexicanos. Lecturas Mexicanas #71; 1a serie. Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 1985)

jueves, 13 de mayo de 2021

El Caracol y el Sable I

 

(Grabado: José Guadalupe Posada)

EL CARACOL Y EL SABLE I

El caracol y el sable es un texto histórico de alta calidad literaria que nos enseña lo que puede ocultarse tras el silencio y la aparente pasividad del pueblo.

Una revolución estalla cuando los oprimidos ya no soportan el régimen imperante, cuando los explotados no pueden continuar más la vida que los ahoga, cuando se han acumulado necesidades profundas que ya no pueden esperar. Toda revolución es una ruptura del orden social vigente, es la expresión más honda de la voluntad de los hombres que empeñan todo, vida y futuro, para construir nuevas formas de convivencia común.

En 1910, los campesinos, comuneros, indígenas, artesanos y obreros transformaron sus agravios en rebeldía construyendo los ejércitos populares y haciendo otra revolución. El caracol y el sable es una narración apasionada que muestra como se incubó, de manera silenciosa, pero persistente, la insurgencia de millones de hombres radicalmente opuestos a la invasión de sus tierras, al robo de sus bosques y aguas, al trabajo mal pagado, a las formas despóticas de la vida pública, a los fraudes electorales, al nulo respeto por la disidencia, a la clausura de las libertades civiles.

 

Gastón García Cantú es uno de los estudiosos más destacados de la Historia Nacional. Editorialista reconocido y narrador de episodios olvidados de la vida pública, es autor de múltiples trabajos, entre los cuales descuellan: El socialismo en el México del Siglo XIX, las invasiones norteamericanas a México, Entrevista con Javier Barrios Sierra y Utopías Mexicanas. De este último libro se ha seleccionado el material que el lector tiene en sus manos.


Ricardo, Emiliano y Doroteo


De 1889 a 1891 tiene lugar algunas huelgas importantes. Al preparase la tercera reelección de Porfirio Díaz no es la clase obrera, sin embargo, la que tiene la dirección de la lucha política: la protesta popular se inicia en los patios de la Escuela de Minería.

-¡Tenemos que suprimir esta farsa que es una tragedia para México!

Uno de los estudiantes preguntó al orador:

-Dinos, Ricardo, ¿qué proyectas? ¿Tienes un plan?

-¡Sí, lo tengo!: Vamos por la ciudad. Digamos al pueblo que tiene derechos, los cuales escupe el dictador. Expliquémosles sus errores y apremiémosles para que barran estas infamias. ¿Cómo? Obligando a Díaz a que abandone su odiosa idea de reelegirse. ¡Marchando al Palacio Nacional si es necesario!

Y empezó la agitación de la “plebe intelectual” –según la designación de Justo Sierra- no conquistada por la burguesía. Trescientos jóvenes arengaron al pueblo en mercados y plazas públicas.

En la reunión más numerosa la gendarmería montada disparó contra aquellos grupos inermes. Fue la señal que despertó a los obreros y a los artesanos. Durante 14 días se combatió en la ciudad. El ejército intervino y las capturas de estudiantes y obreros culminaron, para unos, en los calabozos de la cárcel de Belén; para otros, en Valle Nacional y las haciendas henequeneras de Yucatán. Una cosa se había logrado a pesar de que no había dirección alguna en la agitación política: demostrar al pueblo que el gobierno debía ser derrocado. Es más, en las arengas estudiantiles se dijo que la reelección de Díaz estaba apoyada por empresarios extranjeros. El lenguaje de los jóvenes era claro, directo, comprensible:

-¿Quién –decía en el mitin del zócalo Enrique Flores Magón- vende nuestro país a los industriales franceses, ingleses y norteamericanos, de modo que, además de ser esclavos de la iglesia seamos también esclavos de los países extranjeros?

Un lenguaje así respondía al empleado por Zamacona, Rocha, Bulnes, Sierra y Pineda, quienes en su Manifiesto a la nación, a nombre de un supuesto partido liberal, justificaban la reelección de Díaz calificando la obra del régimen, en ferrocarriles, como la de un factor por el cual México era parte de la civilización y demostraba “con hechos cada día más notorios –decían- que se conoce el valor de esa fuerza mental que se transforma en inconmensurable fuerza física que se llama ‘ciencia’ “.

Y científico llamaría el pueblo, a partir de entonces, al grupo gobernante.

Dos años después de los sucesos en la ciudad de México, un grupo de profesionales y estudiantes editaban El Demócrata, en cuyas páginas se hicieron las primeras denuncias de la condición de servidumbre de campesinos y obreros y de los atropellos de que unos y otros eran víctimas. Cuando el periódico alcanzó un tiraje de 10 mil ejemplares fue confiscado, y los Flores Magón, aprehendidos.

En esos años, otro joven, Emiliano Zapata, al celebrarse una fiesta en su pueblo, Anenecuilco, fue capturado por la policía acusado de rebelde. Atado de codos lo llevaron rumbo a Cuautla, donde les salió al paso su hermano Eufemio y otros campesinos. Desataron a Emiliano y los dos hermanos huyeron al sur del estado de Puebla. Zapata diría más tarde que allí conoció que las desventuras de los campesinos de su tierra eran idénticas a las de otros rumbos. Ya en Anenecuilco demandó, en los tribunales de la ciudad de México, como otras tantas comisiones del pueblo lo hicieran, respeto para los fundos legales del ejido. Nada obtuvo. Días después convoca a los campesinos y empieza su lucha. Los hacendados exigieron su aprehensión y Zapata, derrotado, fue a dar, como soldado, al noveno regimiento de caballería. Era el aprendizaje que le faltaba para saber cómo organizar militarmente a los campesinos.

En esos años, otro joven, Doroteo Arango, hacía su aprendizaje de bandolero con uno de los hombres más famosos del rumbo de Canatlán: Ignacio Parra:

Mucha guerra Parra dio,

era valiente y cabal,

perteneció a la cuadrilla

del gran Heraclio Bernal.

Cuando Doroteo Arango abandonó al valiente Parra, al trote de su caballo, por las llanuras de Chihuahua, se va haciendo Pancho Villa. El “corrido” popular desaparece también en la leyenda del guerrillero. Pancho Villa regresaba a los dominios de los hacendados. Ellos, según sus propias palabras, lo devolverían al camino de sus sufrimientos. El móvil para la lucha habría de dárselo don Abraham González. Después, nadie lo contuvo. Él y sus caballerías destruirían al ejército de la dictadura.

En aquel entonces, un hombre de 35 años, Venustiano Carranza, era elegido presidente municipal de un pueblecito de Coahuila: Cuatrociénegas. Veinte años antes, Carranza había sido un alumno distinguido de la Escuela Nacional Preparatoria. Llegaba a la presidencia municipal después de una larga contienda contra el gobernador García Galán; de protestar por la brutalidad policiaca y de andar por la sierra, con el rifle “venadero” bajo el brazo, defendiéndose de la cacería desatada en contra suya. Fue una de tantas pequeñas rebeliones la de aquel ranchero acosado por un gobernador; pero, de todas las que ocurrieron, fue la de mayor trascendencia en la educación de un revolucionario.

(Tomado de: García Cantú, Gastón - El Caracol y el Sable. Cuadernos Mexicanos, año II, número 56. Coedición SEP/Conasupo. México, D.F., s/f).


sábado, 14 de noviembre de 2020

El telegrama Zimmermann, 1917


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El telegrama Zimmermann

En 1917, el gobierno alemán reconoce que la Primera Guerra Mundial está a punto de dar un giro de 180 grados. Por error, uno de sus submarinos ha torpedeado y hundido el RMS Lusitania, un barco de pasajeros con bandera inglesa en el que viajaba un enorme número de norteamericanos. La entrada de Estados Unidos en la Gran Guerra es cuestión de tiempo, a pesar de los intentos pacifistas del presidente Woodrow Wilson.

En los pasillos del lobby político-militar alemán se discuten enardecidamente las opciones que se tienen para impedir que Estados Unidos combata en territorio europeo. Después de dos largos y tensos días, el único camino que se reconoce como viable es llevar la guerra hasta América. El problema es que, para lograrlo, los alemanes necesitan un aliado del otro lado del Atlántico, un país capaz de enfrentar, con el apoyo alemán y en su propio continente, a los norteamericanos. Es así como el nombre de México se baraja y, finalmente, se opta por tender un puente con el gobierno revolucionario de Venustiano Carranza. La propuesta cruza el océano encriptada en el famoso telegrama Zimmermann, cuyo contenido fue cifrado en series de cuatro y cinco números.

La propuesta de los alemanes no dejaba lugar a dudas, como demuestra la traducción del telegrama enviado por el gobierno teutón a Von Eckardt, quien debería entregarlo al presidente de México:

"Nos proponemos comenzar el primero de febrero la guerra submarina, sin ningún tipo de restricción. Sin embargo, nos esforzaremos por hacer lo suficiente para mantener la neutralidad de Estados Unidos de América. En caso de no alcanzar este objetivo, proponemos a México una alianza basada en los siguientes puntos: hacer la guerra de manera conjunta y declarar juntos la paz. Nosotros [Alemania] aportaremos la ayuda financiera que sea necesaria y nos comprometemos a la reconquista de México de los territorios perdidos de Nuevo México, Texas y Arizona. Los detalles del acuerdo quedan a su discreción [la de Von Eckardt]. Usted será el encargado de discutir con el presidente mexicano lo dicho, tan pronto como el estallido de la guerra con Estados Unidos de América sea un hecho seguro. Debe, además, sugerirle que invite a Japón a adherirse a este plan, ofreciéndose como mediador entre Japón y nosotros. Hágale notar [al presidente de México] que el uso despiadado de nuestros submarinos hace previsible que Inglaterra pida la paz durante los próximos meses."

Para los germanos su plan no podía fallar, sin embargo, no contaban con dos cuestiones fundamentales que, a la postre, serían las determinantes. La primera, que México no bien había terminado con la violencia revolucionaria, por lo que el gobierno de Carranza estaba más preocupado por los conflictos nacionales que por los internacionales. La segunda, que el medio utilizado para enviar el telegrama Zimmermann no fue del todo seguro, de modo que los ingleses y los norteamericanos conocieron su contenido aun antes que el gobierno de nuestro país.

El telegrama, que incluso fue interceptado en dos ocasiones -por los criptógrafos Nigel de Grey y William Montgomery, miembros de la inteligencia inglesa Room 40, y por un espía denominado Señor H, quien lo obtuvo en la oficina de telégrafos de la ciudad de México-, podía haber cambiado la historia del mundo si hubiera alcanzado su cometido. Pero México no hizo caso a la propuesta de los alemanes, quienes además hubieron de enfrentar las consecuencias de sus intenciones, más cuando el telegrama, que había sido entregado por el almirante Hall al ministro de Relaciones Exteriores inglés, Arthur J. Balfour, quien se lo envió al embajador estadounidense en Inglaterra, Walter Page, llegó a las manos de Woodrow Wilson, precipitando la entrada de los norteamericanos en la guerra hasta entonces continental.

(Tomado de: Marcelo Yarza - 101 Rumores y secretos en la historia de México, Editorial Grijalbo, Random House Mondadori, S.A. de C.V., México, D.F., 2008)

miércoles, 4 de marzo de 2020

Villa, Carranza y la Convención, 1914


Los convencionistas sabrán si escriben su nombre con letras de oro o lo rubrican con sangre de hermanos

El Demócrata, Diario Constitucionalista, viernes 6 de noviembre de 1914
***
Es ya un hecho comprobado que la actitud asumida por el general Francisco Villa no obedece a otra causa que a su deseo insistente de que sea eliminado, a todo trance, el señor Carranza.
Entre otras de las argumentaciones en que abundaba su manifesto, pretendieron justificar su actitud al desconocer al señor Carranza como Primer Jefe del Ejército y Encargado del Poder Ejecutivo, exponía como razón poderosísima, que el país debía de salir ya del tutelaje militar, para ser gobernado solamente por elementos civiles.
Pero ahora nos preguntamos: ¿cómo es que el general Villa acata sumisamente el acuerdo de la Convención, por el cual se designa Presidente Provisional de la República a UN MILITAR, como lo es el general Eulalio Gutiérrez?
Y no se halla sino esta respuesta:
No importa el substituto; queda eliminado el señor Carranza, y el general Villa mira de esta manera colmado su deseo.
La página está en blanco todavía. Los convencionalistas sabrán si escriben su nombre con letras de oro o la rubrican con sangre.
La salvación o el hundimiento de la Patria están en sus manos.
Como soldados, deben saber que un minuto de vacilación, a la hora del combate, da el triunfo al enemigo.
Como políticos, es preciso que sepan que un instante de reflexión salva las situaciones más difíciles.
¿Puede evitarse el conflicto? Sí, si la Convención, percatada de que en nombre de su soberanía, legítima o ilegal, ha cometido una arbitrariedad, ha dado un cuartelazo disfrazado de golpe de Estado, que pudiéramos decir, al desconocer como Jefe Supremo del Ejército y Encargado del Poder Ejecutivo al señor don Venustiano Carranza, reparando su error, espera que presente su renuncia y, para aceptarla, llena las condiciones que en ella se estipulen.
Y si esas condiciones se inspiran, como sabemos, en los fines más altos y patrióticos, ¿por qué no acceder a ellas?
¿Son objeto de estudio?
Que se estudien. La Convención ha gastado hasta quince días, debatiendo cuestiones que nada han significado: debátase este asunto, de cuya resolución depende la perdurabilidad de la obra de la Revolución y el porvenir feliz de nuestra Patria.
La premura con que se tomó el acuerdo de retirar ambos cargos al señor Carranza, es la que nos ha creado estas dificultades y nos precipitará en un conflicto desastroso.
Pero un instante de reflexión, repetimos, salva las situaciones más difíciles.
Reflexionad.
De lo contrario, iremos al conflicto; la Revolución al fracaso, la Patria al hundimiento, todos a la pérdida de nuestro crédito como hombres sensatos y cultos políticos.
El señor Carranza no puede ni debe retirarse en semejantes condiciones. Si lo hiciera, sentaría el precedente más funesto, sancionaría la Comisión de arbitrariedades sin nombre, dejaría relajado, perdido para siempre, el principio de autoridad indispensable para el mantenimiento de las sociedades.
Persuádanse de todo esto los convencionalistas. La salvación o el hundimiento de la Patria están en sus manos.
La página está en blanco todavía. Ellos sabrán si escriben sus nombres con letras de oro, o la rubrican con sangre.

(Tomado de: Labrandero Iñigo, Magdalena, et al, (coordinadores) - Nuestro México #5, La ocupación de la Ciudad de México, 1915. UNAM, México, D. F., 1983)

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Adolfo de la Huerta


Nació el 26 de mayo de 1881 en Hermosillo, Sonora.
Elemento popularísimo en su Estado natal; al triunfo de la revolución maderista fue electo diputado local por Guaymas.
El Gobernador José María Maytorena lo acreditó como su representante ante el Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, quien ya había proclamado el Plan de Guadalupe el 26 de marzo de 1913. Fue Oficial Mayor de la Secretaría de Gobernación del Gabinete del expresado Primer Jefe.
Gobernador provisional de Sonora (1916-1917) y segundo Gobernador Constitucional (1919-1920). Proclamó el Plan de Agua Prieta, que le reconoció como Presidente Provisional de la República. Posteriormente fue Secretario de Hacienda en el Gabinete del Presidente Obregón.
Firmó en 1922 los discutidos arreglos financieros Lamont-De la Huerta. En 1923 jefaturó la rebelión del 5 de diciembre y al fracasar ésta se expatrió a los EE.UU., en donde abrió una Academia de canto en Los Ángeles, California. En 1936 regresó a México y el Presidente Cárdenas le nombró Visitador General de Consulados.
En los últimos años de su vida escribió sus Memorias.
Murió el 9 de julio de 1955 en México, D.F.

(Tomado de: Covarrubias, Ricardo - Los 67 gobernantes del México independiente. Publicaciones del Partido Revolucionario Institucional. Publicaciones mexicanas, S.C.L., México, 1968)

lunes, 11 de noviembre de 2019

Insubordinación de Carranza, 1913

(Generales Ignacio L. Pesqueira, Álvaro Obregón, Venustiano Carranza, Luis Caballero y Francisco Coss; salón de recepciones, Palacio Nacional, 1914)

Algunos gobernadores se niegan a reconocer al nuevo gobierno

El Noticioso Mexicano, sábado 22 de febrero de 1913

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Ayer se decía con insistencia que el gobernador del Estado de Nuevo León, Sr. Villarreal, y el de Coahuila, don Venustiano Carranza, se habían negado a reconocer al nuevo gobierno [del general Victoriano Huerta], y que tenían intenciones de provocar algunos disturbios en sus regiones. Villarreal es cuñado de Gustavo Madero y Carranza ha sido uno de los más acérrimos partidarios de Francisco I. Madero.
También se dice que Alberto Fuentes D., Gobernador de Aguascalientes, se ha negado también a reconocer al nuevo gobierno.
Estos gobernadores disidentes, van a ser obligados a entrar en razón, pues solamente es cuestión de enviar tropas a esas regiones para evitar que promuevan desórdenes los gobernadores recalcitrantes.
Por de pronto se cuenta con las tropas orozquistas que se unirían a los del gobierno, para someter a esos señores, y contener cualquier movimiento sedicioso.


Relaciones de los gobiernos de los estados con el gobierno federal

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Se procura la buena inteligencia entre aquellos.

La Nación, Sábado 22 de febrero de 1913

Con mucha insistencia en varios de los casos con toda exactitud, se informó en las columnas de la prensa, sobre el desconocimiento  que varios Gobiernos de los Estados hicieron del nuevo Gobierno central. Los Estados a que hacemos referencia, son los siguientes: Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Sonora.
De Chihuahua debido a que casi todas las líneas de comunicación que unen a la capital están interrumpidas, no se han recibido noticias extensas, pero por los datos que a guisa de rumores han corrido en esta ciudad, se deja comprender que don Abraham González, no quiere seguir al frente del Gobierno.
El Estado de Coahuila se encuentra también en situación anormal, debido a que el Gobernador se negó a reconocer la legalidad del Gabinete del General Huerta. Ya se ha telegrafiado a dicho Gobernador, explicándole la forma en que se llevó a cabo el cambio de Gobierno, por lo que tienen confianza los altos personajes de la nueva administración, de que no surjan más dificultades con aquella entidad. Según parecer del señor ministro de Gobernación, no por esta circunstancia se retirará del poder el actual Gobernador de Coahuila, siguiendo al frente de su alto puesto.
 El Gobernador del Estado de Nuevo León, quien se opuso a reconocer los nuevos poderes, probablemente presentará su renuncia, y no se cree que por esta causa se hayan de registrar desórdenes, pues no opone resistencia armada dicho Gobernador.
De los Estados de Sonora y de Veracruz, según informes que nos fueron proporcionados también en el Ministerio de Gobernación, no se sabe de cierto lo que acontezca, pero se tienen ahí mismo rumores alarmantes, para lo cual se han dictado ya las órdenes conducentes a no permitir que se interrumpa el orden por estas causas.
Estas últimas noticias nos las proporcionó el señor Ministro, haciendo especial referencia el carácter que tienen, de "rumores", que hasta la fecha no han tenido confirmación.  


(Tomado de: Labrandero Iñigo, Magdalena, et al, (coordinadores) - Nuestro México #4, La Decena Trágica, 1913. UNAM, México, D. F., 1983)




jueves, 31 de octubre de 2019

Muerte de Carranza, 1920


El señor Carranza ha muerto


*Fue asesinado por el general ex federal Rodolfo Herrero
*El hecho ocurrió a la una de la mañana del jueves en Tlaxcalantongo
*Será traído el cadáver a México por el general Francisco de P. Mariel
*Los generales Barragán, Montes y González, el coronel Fontes y el ingeniero Bonillas están a salvo en Necaxa


(22 de mayo de 1920)


A las diez y cuarto de la noche, en el cuartel general del divisionario Álvaro Obregón, se nos entregó el siguiente boletín, que publicaremos textual:


“Se han recibido partes oficiales diciendo que el ex federal Rodolfo Herrero, rendido en el mes de marzo al general Mariel y perteneciente a las fuerzas del propio general, quien acompañaba al señor Carranza y a su comitiva, atacó a éstos a la una de la mañana de ayer en un punto denominado Tlaxcalantongo, habiendo resultado muerto el señor Carranza y sus acompañantes, sin que se conozcan aún los nombres de éstos.
“El ex federal Herrero se había rendido a las fuerzas de Mariel el mes de marzo último”.


TELEGRAMAS RECIBIDOS POR EL GENERAL GONZALEZ


De Tulancingo, Hidalgo, a México, D.F., a 21 de mayo de 1920, 6:30 p.m.- C. General de división, G. González:
Tengo la honra de poner en el superior conocimiento de usted, que en ampliación a mi conferencia de anoche relativa a los datos que me transmitió el teniente coronel Barrios acerca de que el señor Carranza y su comitiva se habían dirigido rumbo a la Huasteca veracruzana; que en conferencia que he tenido con el C. coronel Lindoro Hernández, este jefe me manifiesta que después de conferenciar con el teniente coronel Balderrábano recibió de este mismo un propio comunicándole que se rumoraba que había sido batido y capturado el señor Carranza por fuerzas de los generales Vega, Bernal, y Herrero, en uno de los puntos denominados Tlaxcalantongo y La Punta, cuyos lugares están distantes cuatro leguas de Villa Juárez, Puebla. El mismo coronel Lindoro Hernández envió un propio cerca del teniente coronel Balderrábano, a fin de que confirme o rectifique dicha noticia. Seguiré informando. Salúdolo respetuosamente. El general Jesús S. Novoa.


De Huauchinango, Puebla, a México, D.F., el 21 de mayo de 1920, 8:30 p.m. C. general de división P. González. Muy urgente.
Número 24. Con pena participo a usted de fuentes fidedignas que hoy a la una de la mañana el C. Presidente de la República, Venustiano Carranza, fue asesinado por fuerzas del ex federal rendido, Rodolfo Herrero, en punto llamado Tlaxcalantongo. Avísame general Francisco de P. Mariel, conduce cadáver a esa. Respetuosamente el coronel Lindoro Hernández.


De Tulancingo, Hidalgo, a México, D.F., el 21 de mayo de 1920, 10:20 p.m.- C. general de división P. Gonzalez.
Con pena participo a usted que por parte que me rinde el coronel Lindoro Hernández, de Huauchinango, Puebla, es ya noticia confirmada que el señor Carranza fue asesinado anoche a la una por el ex federal rendido Rodolfo Herrero, que se amnistió hará cuatro meses con el general Mariel. El asesinato se cometió en Tlaxcalantongo. No se tienen detalles, pero el general Mariel que llegó a Villa Juárez, ya salió a recoger el cadáver para traerlo a Beristáin, con sus acompañantes, ignorándose aún quiénes sean éstos. Yo salgo a Beristáin a recibirlos por ser esta la vía más apropiada, salvo las instrucciones que usted tenga a bien comunicarme sobre el particular. Además del cadáver del señor Carranza se encuentran los de seis de sus acompañantes, ignorándose aún quiénes sean. Respetuosamente. El general J. S. Novoa.


México, 21 de mayo, 1920
El capitán segundo jefe de la sección de mensajes del cuartel general, E. J. Rodríguez.


BOLETÍN DEL CUARTEL GENERAL DE OBREGÓN


Ya muy avanzada la noche llegó a México un enviado especial del general ex federal Rodolfo Herrero, cuyo enviado trae la comisión de informar al general Obregón de que ayer en la noche el general Rodolfo Herrero salió a un punto denominado La Unión Tlaxcalantongo, donde había pernoctado el C. Carranza, sus acompañantes y las fuerzas que lo escoltaban, recomendando a dicho enviado que hiciera la declaración de que si era derrotado en el combate, se replegaría hasta tener nuevos elementos.
El informe enviado por el general Herrero coincide en todos sus puntos con el parte telegráfico que se recibió en Huauchinango. El mismo enviado informa que fuerzas del general Mariel estaban fortificadas en Jalapa, y otras amagaban al general Herrero, a quien pretendían desarmar juntamente con sus fuerzas.


UN TREN ESPECIAL


Informes obtenidos a última hora dicen que se ha dispuesto que salga un tren para la estación de Beristáin, donde será recogido el cadáver del señor Carranza, trasladándosele a esta ciudad de acuerdo con las disposiciones que sobre el particular den las autoridades.
Este tren estará a las órdenes del general Novoa, quien a su llegada a Beristáin lo pondrá a las del general Mariel, quien ha sido comisionado para traer el cadáver del Presidente.
El tren fue despachado por el director de los Ferrocarriles, señor ingeniero Morales Hesse.


SE RINDEN ALGUNOS GENERALES


Hay motivos para creer que hayan perecido durante el combate el general Murguía y los hermanos Cabrera.
A las autoridades militares de esta plaza han enviado un telegrama y solicitando rendirse y ser trasladados a ésta los generales Marciano González, Federico Montes, Juan Barragán y Francisco de P. Mariel, así como el ingeniero Ignacio Bonillas.


(Tomado de: Hemeroteca El Universal, tomo 1, 1916-1925. Editorial Cumbre, S.A. México, 1987)

miércoles, 30 de octubre de 2019

Muerte de Zapata, 1919


Continúan las noticias sobre la muerte de Zapata; su cadáver será expuesto en Cuautla


*Carranza felicita a González
*El rebelde será sepultado en el mausoleo de los firmantes del Plan de Ayala
*Fotografía del cadáver e ilustración del momento de su muerte
*Toda la información es servicio exclusivo de EL UNIVERSAL; es la más veraz y completa
*El señor Presidente felicita al general González


Únicamente para EL UNIVERSAL


Cuautla, Morelos, 11 de abril.- El señor Presidente de la República envió al señor general don Pablo González, jefe de las operaciones en esta región, el siguiente mensaje:


“Del Palacio Nacional de México, el 11 de abril de 1919.- Señor general de División don Pablo González .- Cuautla, Morelos.- Con satisfacción me enteré del parte que me rinde usted en su mensaje de anoche, comunicándome la muerte del cabecilla Emiliano Zapata, como resultado del plan que llevó a cabo con todo efecto el coronel Jesús M. Guajardo. Lo felicito por el importante triunfo que ha obtenido el Gobierno de la República con la caída del jefe de la revuelta del Sur y, por su conducto, al coronel Guajardo y a los demás jefes, oficiales y tropa que tomaron participación en ese combate, los felicito por el mismo hecho de armas, y atendiendo a la solicitud de usted, he dictado acuerdo a la Secretaría de Guerra y Marina para que sean ascendidos al grado inmediato el coronel Jesús M. Guajardo y los demás jefes y oficiales que a sus órdenes operaron en este encuentro, y cuya lista deberá usted remitir a la propia Secretaría de Estado. Salúdolo afectuosamente.- V. CARRANZA.”


El Enviado Especial
JOSE GONZALEZ M.


LA MUERTE DE ZAPATA, PLENAMENTE CONFIRMADA


(Únicamente para EL UNIVERSAL)


Cuartel General de Cuautla, Morelos, 11 de abril.- (Recibido a las 5 p.m.).- De manera plena fue confirmada la muerte del cabecilla Zapata. Durante todo el día de hoy desfilaron frente al palacio municipal, en donde se exhibe el cadáver, los habitantes de esta población y de los alrededores.
Por disposición del general González, los más honorables ciudadanos de la localidad dieron fe del cadáver, certificando satisfactoriamente su identificación.
El teatro de los acontecimientos fue la hacienda de Chinameca, ayer a las 2 de la tarde.


CUAL FUE EL ARDID QUE SE PUSO A ZAPATA


Los detalles que hasta ahora se tienen del suceso, son los siguientes: el coronel Guajardo llegó con sus hombres a conferenciar con Zapata, quien invitó a aquél a comer en su casa el día anterior; mas Guajardo, fingiéndose enfermo de cólico, no asistió a la invitación, ofreciendo que la reunión la tendrían ayer. Antes del mediodía se reunieron los jefes mencionados, con sus respectivas escoltas, en cierta cantina, en donde Guajardo invitó a Zapata a tomar la copa y a cuya invitación se negó el cabecilla; pero Guajardo insistió, diciéndole que tomaran la copa él y sus hombres a su salud. Entre tanto, la señal convenida para proceder a la captura de Zapata era el primer toque de clarín indicando atención, para que las tropas de Guajardo le presentaran armas al jefe rebelde, como una demostración de respeto. La acción se ejecutó rapidísima, porque las tropas leales comprendieron que Zapata empezaba a darse cuenta del ardid. Una vez que hubo llegado Zapata, el toque de clarín rompió los aires y las tropas dispararon sus armas.
Como consecuencia del bien tramado plan, se entabló reñidísimo tiroteo entre ambas escoltas y poco después el vértigo segó a las hordas surianas y a los soldados de la República, confundiéndose en la lucha todo el resto de las fuerzas contendientes.
Resultaron muertos Emiliano Zapata y los “divisionarios” Gil Muñoz y Feliciano Palacio, secretario este último de Emiliano Zapata; Ceferino Ortega y Castejón, el coronel Lucio Castida y herido el “general” Capistrani, que huyó después. Hubo cerca de cuarenta muertos, que fueron sepultados en Chinameca, a excepción de Zapata, cuyo cadáver se retuvo aquí, en donde permanecerá por espacio de cuatro días.


EL ENVIADO ESPECIAL, José González M.


(Tomado de: Hemeroteca El Universal, tomo 1, 1916-1925. Editorial Cumbre, S.A. México, 1987)