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domingo, 15 de septiembre de 2024

Luis Buñuel

 


Luis Buñuel 

(director y argumentista)

(1900-1983, Aragón, España). Inmerso en el movimiento surrealista, en 1928 hizo El perro andaluz, escrita junto con el pintor Salvador Dalí. Dos años más tarde, dirigió La edad de oro que provocó escándalo a causa de su inconformismo. La película fue prohibida y Buñuel se trasladó a Hollywood. En 1946 llegó accidentalmente a México donde debutó con la película Gran casino, con Jorge Negrete y Libertad Lamarque. Aquí realizó su segunda carrera, donde filmó un total de 20 películas. En 1949 adquirió la nacionalidad mexicana y un año después dirigió Los olvidados, violenta denuncia del problema de la infancia abandonada y delincuente, la cual constituyó su primera obra personal. Además de la dirección de las cintas, participó en la creación de los argumentos, por ejemplo, con Luis Alcoriza hizo el guion de Subida al cielo (1951), con Felipe Roll la adaptación de la novela de Daniel Defoe, Robinson Crusoe, ganadora del Ariel en 1952 y en 1953; además realizó Abismos de pasión y La ilusión viaja en tranvía, con Mauricio de la Serna y José Revueltas, respectivamente. Entre sus magnas obras también se encuentran Ensayo de un crimen (1955) y Nazarín (1958). En 1961 regresó a España para realizar Viridiana, con la cual obtuvo la Palma de Oro, en Cannes, Francia. Su vida transcurrió entre este país, México y España donde dirigió la cinta Ese obscuro objeto del deseo (1977). Murió el 29 de junio de 1983 en el Distrito Federal (SOMOS 190 y 193, año 1999).

César Aguilera.


(Tomado de: Dueñas, Pablo, y Flores, Jesús. La época de oro del cine mexicano, de la A a la Z. Somos uno, 10 aniversario. Abril de 2000, año 11 núm. 194. Editorial Televisa, S. A. de C. V. México, D. F., 2000)

jueves, 4 de julio de 2024

La muerte a través del cine mexicano

 


La muerte a través del cine 

Por César Aguilera 

El misterio que rodea a la muerte ha inspirado a diversos cineastas para tratarla en sus historias, algunas con respeto y otros con irreverencia. 


La muerte, misteriosa como estremecedora, es el pasaje más dramático para todo ser humano y por ende, ha sido tema a tratar por el cine en diversas facetas, además de dar lugar a terroríficas aventuras de fantasmas, momias, vampiros y muertos vivientes, sin olvidar a la célebre Llorona, de legendario relatos. 

Julián Soler en su filme de 1934, Los muertos hablan, plasmó tenebrosos relatos, igual que Fernando Méndez -quien había llevado a la pantalla el vampirismo- hizo de la muerte toda una apología en películas como Misterios de ultratumba (Fernando Méndez, 1958). En tanto, Roberto Gavaldón con Doña Macabra (Roberto Gavaldón, 1971) recreó lúgubre ambiente para un texto de Hugo Argüelles, con actuaciones de Marga López y Carmen Montejo. También el humor macabro se hizo presente en El esqueleto de la señora Morales (Rogelio A. González, 1959), con Arturo de Córdoba y Amparo Rivelles. 

En 1968, Juan Ibáñez en coproducción con Estados Unidos presentó en thriller La cámara del terror, en cuatro episodios con Boris Karloff y Julissa, el cual revitalizó el género de horror. 


Día de muertos 

El 1 y 2 de noviembre días en que se recuerda a los muertos -niños y adultos, respectivamente- se ha convertido en una alegoría con olor a incienso, donde los panteones son escenarios de verbenas populares decoradas con papel picado, flores amarillas, pan de muerto, calaveras de azúcar y cirios que han hecho del poblado de Mixquic un atractivo turístico fotografiado en documentales.

Respecto a estas festividades, el cineasta soviético Sergei M. Eisenstein en su filme de 1931, ¡Que viva México!, muestra la esencia del simbolismo popular, en colaboración con el fotógrafo Eduard Tisse, quienes influirían años después en la mancuerna Emilio Fernández-Gabriel Figueroa. Apasionado por estas costumbres, el creador de El acorazado Potemkin, al llegar a México comentó: "de niño, en una revista alemana, vi el esqueleto de un revolucionario montado sobre la osamenta de un caballo, mientras las calaveras de una pareja bailaban; era fotografías del Día de muertos, entonces me dije: "qué país es ese que puede divertirse de manera semejante! Ahora vengo a filmar una película en México, de cuyo pueblo y arte soy gran admirador”.

Macario (Roberto Gavaldón, 1959) impactante obra en la que la muerte adquiere identidad, caracterizada por Enrique Lucero, al cual en tiempos del virreinato del siglo XVII, se le aparece a un paupérrimo leñador (Ignacio López Tarso), quien desesperado por la miseria, hace tratos con la parca. La historia está basada en un texto de Bruno Traven (1890-1969).


Picardía con la muerte 

La última película del director Luis Alcoriza fue Día de difuntos en 1986, rodada en el panteón del Cerro de la Estrella en Iztapalapa, comedia de picardía populachera que exhibe típicos individuos como un peluquero (Sergio Ramos "El Comanche"), "El Flaco" Ibáñez (zapatero) y un plomero (Pedro Weber "Chatanuga"), quienes al visitar año con año las tumbas de sus finados, se las ingenian para emborracharse y acabar bailando con las viudas sobre las tumbas hasta que la policía los corre. 


En defensa de la tradición 

En 1989 se estrenó Calacán, primer largometraje de Luis Kelly, egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), quien escribió el relato sobre Calacán, pueblo michoacano habitado por calaveras, amenazado ante la invasión de calabazas de plástico del Halloween y otras modas que intentan acabar con las tradiciones.


(Tomado de: Aguilera, César - Somos Uno, especial de colección, Las rumberas del cine mexicano. La muerte a través del cine. Año 10, núm. 189. Editorial Televisa, S.A. de C.V., México, D.F., 1999)

jueves, 21 de septiembre de 2023

Ariel

 


Ariel (premio)


Presea que otorga la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas, A. C. a lo más destacado de la producción del cine nacional. El trofeo es de bronce recubierto con plata y mide 38 cm. con un peso aproximado de cuatro kilogramos. Obra del escultor mexicano Ignacio Asúnsolo, la cual representa a un hombre con las manos pegados a sus piernas, en actitud de emprender el vuelo, símbolo de espíritu idealista y anhelo de ascensión. La Academia se instituyó el 3 de julio de 1946, en el número 36 de la calle Roma de la ciudad de México y fue fundada por escritores, realizadores, actores, técnicos, músicos y periodistas. La primera entrega de premios se llevó a cabo el 15 de mayo de 1947, en el centro social El Patio, pero luego se realizaría en la residencia oficial de los Pinos y el Palacio de Bellas Artes. La cinta galardonada en 1947 fue La barraca, de Roberto Gabaldón. La presea se entregó ininterrumpidamente de 1947 a 1958, año en que se suspendió debido a conflictos internos en la propia industria. La entrega se reanudó en 1972.

César Aguilera.

(Tomado de: Aguilera, César. La época de oro del cine mexicano, de la A a la Z. Somos uno, 10 aniversario. Abril de 2000, año 11 núm. 194. Editorial Televisa, S. A. de C. V. México, D. F., 2000)

jueves, 14 de septiembre de 2023

Luis Alcoriza

 


Luis Alcoriza

(director y argumentista, 1921-1992, Badajoz, España)

De joven, Luis Alcoriza de la Vega se incorpora a una compañía teatral y durante una gira con las hermanas Blanch llega a América. Debutó como actor de cine en La torre de los suplicios (1940). Seis años después surge en el guionismo con El ahijado de la muerte en colaboración con la actriz Raquel Rojas (Janet), seguido por Una extraña mujer y El rey de México. En 1949 empieza a trabajar con Luis Buñuel en El gran calavera y continuó en Los olvidados (1950) ganando el Ariel, y  Buñuel la Palma de Oro de Cannes por dirección. Después La hija del engaño (1951), El bruto (1952). Él, (sobre la novela de Mercedes Pinto), La ilusión viaja en tranvía (1953), La muerte en este jardín (1956) también con Raymond Queneau de la novela de José André Lacour, Los ambiciosos (1959) además de Louis Sapin Charles Dorat y Henri Castillou (sobre la novela de este último) y El ángel exterminador (1962). Con su esposa Janet concibió los argumentos para Nocturno amor (1947) estelarizada por Miroslava y dirigida por Emilio Gómez Muriel. De 1950 fueron: Huellas del pasado del realizador Alfredo B. Crevenna y El siete machos para Mario Moreno "Cantinflas" y Si viviera don Porfirio. En 1956 hace la adaptación para Escuela de rateros, basado en una pieza teatral de Carlos Llopis. En su faceta como guionista y realizador se cuentan: Los jóvenes (1960), Tlayucan (1961) y Mecánica Nacional (1971), entre otras.

César Aguilera.


(Tomado de: Aguilera, César. La época de oro del cine mexicano, de la A a la Z. Somos uno, 10 aniversario. Abril de 2000, año 11 núm. 194. Editorial Televisa, S. A. de C. V. México, D. F., 2000)