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jueves, 16 de julio de 2026

Teresa Hernández Antonio

  


Recordando a Teresa Hernández Antonio 

Por Arturo Rivas 


La revolucionaria Teresa Hernández Antonio fue una militante destacadísima de la Brigada Roja agrupación, de la Liga Comunista 23 de Septiembre que operó en el Distrito Federal y estados circunvecinos. 

A Teresa Hernández la conocí años antes, en el fragor del Movimiento Estudiantil de 1968. Cuando los activistas de la Preparatoria N° 9 de la UNAM forzaron y se posesionaron del taller de impresión de esa escuela y, como pudieron, echaron a funcionar su pequeña imprenta. La mayoría de esa cuadrilla de improvisados impresores era del sexo femenino, y Teresa de las más entusiastas. Sin embargo, la inexperiencia impidió sacar ventaja provechosa de esa máquina y a los pocos días dejó de funcionar. Pero ello no desalentó a estos artífices de Gutenberg y, de inmediato, se coordinaron con los estudiantes de la cercana Unidad de Zacatenco, del instituto Politécnico Nacional. Pronto la Prepa 9 se vio invadida por cuantiosos activistas de las más diversas escuelas; y con ellos, como por arte de magia, también mimeógrafos, tintas y papeles. De ese taller salían diariamente kilos y kilos de octavillas, manifiestos, proclamas, carteles, engomados, pancartas, volantes, etc., etc. Se trabajaba ininterrumpidamente las 24 horas del día; los voluntarios sólo paraban para las necesidades más elementales, dormían pocas horas sobre los montones de papel y continuaban con la faena. 

Ese entusiasmo se mantuvo durante el mismo tiempo que duró el Movimiento Estudiantil. Pero el verdadero motor de esa actividad siempre fue ese puñado de muchachas y muchachos idealistas de "la 9". Eran incansables, inteligentes, disciplinados y también muy alegres y bulliciosos. Y Teresa Hernández Antonio, con ellos. 

Fue en esos días cuando Teresa inició su noviazgo con David Jiménez Sarmiento, el líder más carismático de esa escuela universitaria. Ese amor de ellos surgió y desarrolló enmedio de los mítines, las lecturas socialistas, los debates, las interminables asambleas, las marchas demandantes de libertades ciudadanas, las consignas pintarrajeadas en las paredes y los cánticos rebeldes. Fue cuando estaba prohibido prohibir. 

Después, como es del conocimiento general, las lozanas voces de ese portentoso movimiento estudiantil y popular fueron reprimidas y pisoteadas por el autoritarismo gubernamental. El pueblo mexicano fue burlado y matado por sus propias autoridades, una vez más. 

El estudiantado asimiló la derrota y volvió a las aulas. También Teresa y David retomaron sus estudios, pero ahora con una hija recién nacida. Se habían casado -para disgusto de sus propias familias- e iniciaban vida marital, que sólo la muerte interrumpiría. 

Ella procedía de una familia de clase media acomodada y pretenciosa; era una güerita modosita y educada, gustaba de tocar piano (había piano en su casa). David, por el contrario, derivaba de una familia proletaria, del arrabal, del mal comer y vivir al día. Tiempos difíciles enfrentaba el matrimonio de Teresa y David. Él consiguió un modesto empleo con el que mantenía dignamente a su nueva familia, y continuaba tozudamente con su formación académica; aspiraba a graduarse como economista. Ella atendía amorosamente a su hija y hogar, y por las tardes asistía a la escuela, sentía el llamado de la sociología. Además, ambos incrementaron también su actividad política. 

Para muchos, la represión brutal al Movimiento del 68 y demás movilidades de en esa época (la de los médicos, la de los ferrocarrileros, los copreros, el asesinato de Rubén Jaramillo, etc.) había demostrado el verdadero carácter del Estado mexicano: burgués, reaccionario y  represor. Sin ninguna viabilidad para las necesidades democráticas de la sociedad. Entonces la lucha armada fue vista como un camino necesario por mi generación. 

Cuando yo decidí incorporarme a la guerrilla, mi primera alegría fue constatar allí la amplia presencia del sexo femenino. Mi segunda sorpresa agradable fue reencontrarme también allí a Teresa Hernández Antonio, siempre con su inseparable esposo David Jiménez. 

En la Liga Comunista 23 de Septiembre, la presencia de las mujeres era cotidiana. Esa presencia femenil, natural y militante, le confería a la Liga unas maneras, un vocabulario y un olor distintivos que impedía la vulgaridad y los desplantes machistas, que muchos de nosotros pretendíamos justificar por la clandestinidad y actividad militar. ¡Qué orgullo concurrir a la utopía juntamente con estos seres! No sólo su belleza e inteligencia, sino por su característico pensamiento, sinuoso, perspicaz, alegre y malicioso para llegar a conclusiones sorprendentes. Ellas siempre nos regalaron nuevos argumentos más angelicales, y también más endemoniadamente atravesados. Igual de disciplinadas, igual de valientes, igual el temple y la entereza. Estas guerrilleras le dieron a la palabra compañera otra connotación. 

Era tan amplia la comparecencia femenina, que existieron en la Liga comandos integrados exclusivamente por mujeres. Y no pocas de ellas figuraron en las diligencias regionales y nacional.

Teresa Hernández Antonio, con una bebita de dos o tres años y, además, con un nuevo bebé recién nacido, participó en varias acciones -expropiaciones, les decíamos-, primero con el comando "Lacandones" y luego en la Liga. Este tipo de acciones demandaron siempre de un alto grado de sorpresa, brevedad y contundencia por lo que se requirió previamente de investigaciones y preparación minuciosas. Era en la planeación de estos operativos donde la mente calculadora, curiosa y observadora de Teresa se desplegaba en toda su magnitud, y siempre fueron exitosos. 

Pocos con la capacidad, energía, disciplina y entrega a la Revolución como Teresa Hernández Antonio. Ella llegó a comandar simultáneamente a varias células de la Brigada Roja; y téngase en cuenta que capitanear cualquier célula de esta Brigada Roja era tarea más que dificultosa ¡Allí, hasta el más chimuelo mascaba rieles!

Años después, preso yo en la cárcel de Lecumberri, me enteré de la trágica muerte de esta admirable revolucionaria. Que cayó en combate contra las fuerzas gubernamentales; que Teresa junto con el también dirigente Adolfo Lozano Pérez, Mariano, cayeron en una emboscada -ella, tan precavida y ducha-; que se suscitó el enfrentamiento en Ciudad Universitaria, durante una exposición canina; que los camaradas usaron sus armas de fuego, pero la desventaja fue abrumadora; que sus cuerpos mostraban el tiro de gracia. En fin, ¡Qué pérdida! 

Quiero terminar la evocación a Teresa Hernández Antonio con estas líneas, que son de la autoría de Fernando Pineda Ochoa, camarada del Movimiento de Acción Revolucionaria: 


¿Cómo imaginarte antes 
                                            compañera? 
¿Eras buena?
                        Eres mejor ahora 
Tus manos 
                de madre 
                                de hermana 
                                                     de hija 
                                                                de novia 
Recogieron el fusil 
                                    del comandante Guevara. 
La ternura atesorada mezquinamente 
                                    para el macho se derrama...
Amorosamente se diluye 
                                repartida para todo aquel que lucha. 
Estás presente 
                        Mujer 
                                   Camarada 
                                                    Compañera. 
La miel de tu palabra 
                                    la silvestre fruta de tu boca 
Cuerpo frágil ceñido 
                                    al arma 
Una granada de adorno 
                                        una gorra de campaña 
Te entrego todo mi amor 
                                            Compañera 
                                                                Proletaria.


Muchas gracias por su atención.


(Tomado de: Aguilar Terrés, María de la Luz (compiladora) - Guerrilleras. Antología de testimonios y textos sobre la participación de las mujeres en los movimientos armados socialistas en México, segunda mitad del siglo XX. Ciudad de México, 2014).

viernes, 6 de noviembre de 2020

Muere cabecilla de Liga 23 de septiembre, 1976

Pereció el cabecilla visible de la Liga 23 de Septiembre en el intento de secuestro

*Jiménez Sarmiento dirigió el asalto a Margarita López Portillo

Por JOAQUÍN HERRERA

Acribillado por 20 tiros de metralleta, por lo menos, fue muerto ayer el cabecilla visible de la Liga Comunista 23 de Septiembre, David Jiménez Sarmiento, al intentar secuestrar a la señorita Margarita López Portillo, hermana del licenciado José López Portillo.

(David Jiménez Sarmiento. Fuente: web)

Agentes de seguridad que custodiaban a Margarita se enfrentaron a los activistas que tendieron la emboscada en la colonia Condesa.

Persiguieron al coche en que ella iba seguido de otro, durante casi un kilómetro en una trayectoria en forma de "L" a partir de Nuevo León y la avenida Alfonso Reyes, hasta Juan Escutia;

Al defenderla fueron ametrallados el chofer y tres guardias de seguridad, uno de estos últimos murió y los otros agonizan en el Hospital Central Militar.

El guardia muerto se llamó Salvador Vega Chávez. Los heridos, Salvador Camarena, Rigoberto Reynoso y José Guadalupe Ramírez; éste último, el chofer.

Después de perseguir varias cuadras a los dos coches en cuestión, en uno de los cuales iba Margarita, un vehículo en que estaba Jiménez Sarmiento interceptó a aquéllos cuando llegaban a Atlixco y Juan Escutia; David se paró a media calle y en posición de tirador disparó la metralleta de frente. Destrozó totalmente el parabrisas del coche Rambler Classic en que iba Margarita.

David y otros cómplices suyos trataron de impedir que siguieran aquéllos en su huida y sobrevino el tiroteo. Los hampones, en medio de la calle -narrarían después a EL UNIVERSAL los testigos-, dispararon a "boca de jarro".

Por lo menos con dos metralletas dispararon al parabrisas del Rambler y destrozaron el cristal; perforaron la carrocería. Varios proyectiles alcanzaron al chofer en la cabeza, el cuello y el tórax. Otros tiros hicieron blanco en los dos guardaespaldas que apenas pudieron sacar sus armas para repeler la agresión, en desventaja. Ellos portaban pistolas y sus atacantes fusiles ametralladoras y metralletas calibre 22 (EL UNIVERSAL localizó un proyectil en un establecimiento cercano). Rigoberto Reynoso, uno de los agentes que iban en el automóvil que seguía al Rambler, disparó contra uno de los armados con metralleta y lo derribó a tiros. Inmediatamente expiró; es el activista más tarde identificado como David Jiménez Sarmiento.

En respuesta, una de las mujeres disparó contra él, lesionándolo.

El chofer, herido, obligó a Margarita a esconderse bajo los asientos del coche; los dos agentes, también heridos, la protegieron con sus cuerpos.

El tiroteo -de escasos segundos- pareció a los comerciantes, amas de casa, niños y trabajadores que cruzaban, una "eternidad". 

En el crucero de Atlixco y Juan Escutia, donde fue la emboscada, quedaron tirados el activista y un agente, muertos.

Ante la agresión con ráfagas de metralleta, el chofer logró virar al vehículo que los emboscadores usaron, enfiló por Juan Escutia, ya casi sin poder ver, a unos metros trepó el coche y casi lo "untó" en el camellón central para cruzar hacia la calle de Amatlán, en un último intento por salvar a Margarita, pero al tomar la bocacalle, perdió el sentido y se estrelló en la esquina.

En ese momento uno de los atacantes bajó de su coche, corrió con una bomba en la mano y la arrojó al vehículo de Margarita. Ella estaba atrapada bajo los cuerpos de los heridos. Trató de salir incorporándose; logró abrir la puerta.

En ese momento, a unos 80 metros sobre esa acera, en donde vive su madre, los guardias que custodiaban la entrada se percataron de la agresión y corrieron desenfundando sus armas. Llegaron, sacaron a Margarita, gritándole que se agachara y avanzara a rastras. La gente, afuera, desesperada le gritaba que se refugiara en una casa para que evitara otra posible ráfaga. Uno de los guardias llegó hasta el automóvil, sacó la bomba y la lanzó a varios metros. El artefacto no estalló.

Margarita casi se arrastró para llegar al portón abierto de la casa de Amatlán número 5.

Llena de pavor entró a la vivienda, trató de serenarse hasta que llegaran los agentes a protegerla.

Mientras tanto, los guardianes de la casa de la señora Refugio Pacheco de López Portillo, que había llegado al lugar, persiguieron a los hampones, que salieron en desbandada, usando reversa. Entraron en sentido contrario por Juan Escutia y enfilaron al Norte. Se sabe que luego se enfrentaron a los agentes que les siguieron, en el Parque España.

En unos 15 minutos la noticia se había extendido como reguero de pólvora. "El Universal Gráfico", que estaba saliendo de las rotativas, detuvo su tiro para dar la noticia, ganándola a todos los medios de difusión.

El Presidente Echeverría ordenó una movilización policiaca especial. El licenciado José López Portillo llegó, a unos 45 minutos de ocurrido esto, para atender a su hermana. Luego ambos acudieron a la casa de su mamá para decirle que todo estaba bien. La señora viuda de López Portillo, quien ha estado enferma en los últimos días, sufrió una impresión que de inmediato controló el médico de la familia con un sedante.

Durante la tarde, la señora y su hija ya se habían tranquilizado.

Al lugar acudieron las ambulancias 10 y 11 de la Cruz Roja, levantaron a los tres heridos, Salvador Camarena Benítez, Rigoberto Reynoso Valdés y José Guadalupe Ramírez Jáuregui (el chofer) para llevarlos al Hospital Central de la Cruz Roja; luego se ordenó que fueran trasladados al Hospital Central Militar.

Versiones no confirmadas por las autoridades, indican que hay varios detenidos que fueron remitidos al Campo Militar Número Uno, así como a la Dirección General de Policía y Tránsito.

ANTECEDENTES DE JIMÉNEZ SARMIENTO

En el año de 1972 era miembro del grupo delictivo que se hacía llamar "Patria o Muerte" y como tal participó en el robo a la joyería "Auriaga" y la armería "Armas y Deportes", S. A. En marzo de ese mismo año asaltó, junto con los miembros de dicho grupo, una camioneta de Banco del Atlántico, una estación del Metro y las oficinas de la Unidad Habitacional CTM.

En noviembre de 1972 atracaron la zapatería "Tres Hermanos".

En enero de 1973 participó en el asalto a la terminal de autobuses "Colonia del Valle" y dos días más tarde en el de la panificadora "Bimbo". Posteriormente militó entre los delincuentes que formaban la gavilla denominada "Lacandones".

En noviembre de ese año, ya ostentándose como jefe de la Brigada Roja "Liga Comunista 23 de Septiembre", asaltó una caseta de la Policía Auxiliar en la colonia Lindavista. En el mes de enero de 1974 participó en un atraco a "Industria Eléctrica de México" (IEM), asesinando a un policía.

El 14 de febrero de ese año tomó parte en la muerte de cuatro soldados de la escolta de un tren en Xalostoc, Méx. El 22 de junio de 1974 asaltó la caseta de la Policía Auxiliar de la colonia "7 de noviembre".

En junio de 1974 dirigió el atraco a la pagaduría del hospital de Pemex ubicado en la colonia Petrolera.

En octubre de 1974 robó a la compañía "Koblenz" y la sucursal Viveros de la Loma del Banco Nacional de México.

El 10 de diciembre de 1974 se realizó un asalto simultáneo por la"Brigada Roja" de la "Liga Comunista 23 de Septiembre" a los bancos de Comercio y Nacional de México, en la colonia Río Blanco. Obtuvieron dos millones y 400,000 pesos, respectivamente; mataron a cinco policías e hirieron a dos más. El 28 de enero de 1975 tomó parte en el asesinato de un policía industrial y del secretario general de la Sección 49 del SUTERM, en la  General Electric de Cerro Gordo, Estado de México, Domingo Salgado Valle.

El 25 de abril de ese año asaltó al Banco de Comercio en Villa Coapa, DF, con botín de $206,000.00 y mató a nueve policías y tres civiles.

El 6 de mayo de 1976 asesinaron a ocho elementos, entre los que figuraron miembros de la escolta de Mario Vázquez Raña, guardianes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como personas ajenas.

El 25 de mayo de 1976 secuestró a la hija del embajador de Bélgica, Nadine Chaval Carrase, por la que obtuvieron $5.1000,000.00.

El 4 de junio de 1976, en la comandancia de la Policía Auxiliar de Ciudad Azteca, asesinaron a seis policías auxiliares cuando pasaban lista, e hirieron a tres elementos más.

(Tomado de: Hemeroteca El Universal, tomo 7, 1976-1985. Editorial Cumbre, S.A. México, 1987)