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lunes, 26 de febrero de 2024

Volcanes y lagunas

 


Volcanes y lagunas

Damos por supuesto que todo el mundo considera muy patético vivir al pie de un volcán por el peligro latente que representa. Sin embargo, no es tan fiero el león como lo pintan. Y las dos moles volcánicas próximas a México son, por su belleza y su grandeza, la tentación de los pintores paisajistas.

El Popocatépetl y el Iztaccíhuatl son dos promontorios ingentes anclados como inmensos trasatlánticos en una laguna gigantesca desaparecida. Uno es empinado como un cono, si se le mira desde las Lomas de Chapultepec, y el otro, alargado como un prisma tendido. Tal vez por estas formas o posturas, la gente le otorga sexo masculino al primero y femenino al segundo. El Popo, además, para subrayar su varonía, fuma de vez en cuando su cachimba. Mas el penacho de humo ligerísimo nos intimida tanto como el de la chimenea de una casita en mitad del campo. Todos sabemos que sus entrañas hierven y que los designios de Dios son arcanos, pero su amenaza latente se disipa ante la majestad de la mole.

Tanto el Popo como el Izta se complacen en ser mexicanos, se sirven de las nubes como de rebozos y sarapes. Uno y otro tienen sus cúspides nevadas durante casi todo el año, y las nubes carecen muchos días de aliento para remontarlas, quedando así como a la altura de sus cuellos súperrealistas.

Infinidad de veces se nos presenta el Popo vestido de volcán japonés o chino, de esos que vemos en las tarjetas acuareladas, donde las cimas blancas se destacan nítidas sobre un cielo añil y la base se esfuma en tenues grises, dorados y blancos.

Este chinismo o japonesismo del Popo contribuye a pensar en las raíces asiáticas de México. Muchas veces hemos rozado este tema, sobre todo al contemplar las caras indígenas. Unas nos parecían egipcias o gitanas, otras mongolas, otras hindúes y otras de familia chinesca. La palabra chino se aplica en México, además, a muchas cosas y aspectos, como si el mexicano llevase en la subconsciencia algo que no conoce pero barrunta o presiente. Así, del pelo ensortijado se dice que es chino, y de la piel erizada o en carne de gallina se dice que está chinita o enchinada. Existe, por añadidura, la china poblana, o mujer típica de Puebla, con sus vistosas ropas, nada chinas por cierto.

El chinismo o japonesismo del Popo lo ha comprendido algún pintor paisajista mexicano, pero no el extranjero que quiso levantar una colonia en sus faldas. El Popo Park. Sólo a un teutón se le ocurre edificar casas de gnomos y de leyendas nebulosas, casas pesadas y alambicadas, de aquel mal estilo germano de principios de siglo, en un paisaje de sabor y color orientales.

Este chinismo del Popo cabe enlazarlo con el de la región tarasca. Al escribir de Pátzcuaro señalé ya el sabor chino-japonés de la toponimia. Alguien me dijo ya que los japoneses comprenden y explican el significado de los nombres que llevan los pueblecitos tarascos. Y yo no sé qué tienen también de japoneses o chinos los útiles de pesca en aquel delicioso lago.

En estas páginas que me sugiere México no hablaré de ríos porque sigo creyendo no haber visto ninguno. Los hay, pero la impresión mía es de que un país tan extenso necesita más. En cambio, me veré obligado a decir algo de sus lagunas y sus lagos. Entre otros motivos porque no pasa día sin que se nos advierta que la ciudad de México está fabricada sobre un lago y que el polvo que durante el mes de marzo arremete contra nosotros viene de un lago desecado, el de Texcoco.

La realidad es que hoy, para pasearse en lancha por canales, hay que ir a Xochimilco, porque el lago de la ciudad no puede tocarse con el dedo sino en los mapas o preciosas cartas geográficas antiguas y en las páginas literarias de Bernal Díaz.

Estos lagos de la altiplanicie, tan extraordinarios, pasaron a la historia. En los mapas podemos ver que la antigua México era una isla unida a la tierra circundante por ligeros puentes que parecen esparadrapos. Pero de todo eso no nos queda más que el Puente de Alvarado, que es una calle hoy.

Para disfrutar del agua tiene los capitalinos que irse a las albercas, o a los lagos y orillas del mar que se hallan a muchas leguas. Principalmente a Acapulco, porque el lago de Chapala es terroso y el de Pátzcuaro, frío.


(Tomado de: Moreno Villa, José – Cornucopia de México y Nueva Cornucopia mexicana. Colección Popular #296, Fondo de Cultura Económica, S.A. de C.V., México, D.F., 1985)

lunes, 9 de diciembre de 2019

Axolotes


Tal vez no existe un nombre mexicano relacionado con la fauna tan difundido en el mundo como el de “axolote”. Estos anfibios son típicos de Norteamérica, y abarcan desde el valle de México hasta el norte. A las especies mexicanas, que en general no se transforman en adultos y se reproducen en estado larvario (neoténesis), se les llama más propiamente axolotes. No hay que confundirlos con los estados larvarios de sapos y ranas, conocidos como tepocates o renacuajos.

Los axolotes pertenecen al género Ambystoma y se caracterizan por tener muy marcadas las fases de su desarrollo postembrionario. Durante el estado larval viven en el agua y tienen el cuerpo cilíndrico, la cabeza plana, la boca muy grande, los ojos pequeños y unas prolongaciones dérmicas en la parte lateral posterior de la cabeza que soportan las branquias y con las cuales respiran dentro del agua. Tienen la cola comprimida con un pliegue dérmico en forma de aleta, las patas cortas y robustas y los dedos poseen membranas interdigitales, con éstas y con la cola nadan.

Después de un lapso, algunas especies se transforman en adultos, por lo cual pierden paulatinamente las branquias y así pasan de la respiración branquial a la pulmonar, absorben la aleta caudal, son más cilíndricos y la cabeza es más chica, de modo que el adulto es más pequeño que la larva.

Los adultos viven en regiones o zonas muy húmedas y sólo se les puede encontrar cerca de depósitos de agua o deambulando en las noches de plena lluvia o después de ella. Por esta causa es difícil encontrarlos.

La especie más ampliamente distribuida es Ambystoma tigrinum, que vive en todo el altiplano y se transforma fácilmente en adulto. Se caracteriza por ser de 20 cm y por poseer una coloración negra con manchas amarillas esparcidas en todo el cuerpo.

En Michoacán existe otra especie (A. ordinarium), que se transforma fácilmente, es de menor tamaño que la anterior y no tiene manchas. En el norte encontramos a A. rosaceum, pequeña y con todo el cuerpo reticulado.

Los axolotes que nunca, o muy difícilmente, se transforman son A. Lacustris del Valle de México, y de Xochimilco A. mexicanum, a quien más se debe el nombre de axolote. Esta especie es muy usada para experimentación y se le ha exportado al viejo mundo y otras regiones.

En Pátzcuaro existe Ambystoma dumerili, comúnmente conocido como achoque cuando es larva y achoque sordo cuando pierde las branquias y se convierte en adulto, lo cual ocurre muy raramente.

A. lermaensis, propio de la Ciénagas de Lerma, México, es muy parecido al axolote de Xochimilco. Notable por ser el anfibio que más soporta aguas salinas, A. taylori o A. subsalsum vive en la laguna de Alchichica, Puebla.

El género Rhyacosiredon corresponde a un axolote que tiene muy pequeñas las branquias y que vive en el agua muy fría de pequeños riachuelos. R. rivularis se localiza al noroeste del estado de México; R. leorae, en Río Frío; R. altamirini, en la Sierra Nevada (Salazar y serranías del Ajusco), y R. zempoalensis, en las lagunas de Zempoala, Morelos.



(Tomado de: Álvarez Solórzano, Ticul, y González Escamilla, Manuel. Atlas Cultural de México. Fauna. SEP, INAH y Grupo Editorial Planeta. México, 1987)

miércoles, 3 de julio de 2019

La ciudad de México y el agua, 1939


  • Para que haya agua suficiente hay que gastar 34 millones.


  • No basta ya el canal de Xochimilco para satisfacer las necesidades de la ciudad - Un serio problema


(4 de abril de 1939)


La resolución del problema del abastecimiento de agua potable cuesta (o costará) a la ciudad, treinta y cuatro millones de pesos, suma a que ascienden los presupuestos de las obras de captación de agua de Almoloya, en los manantiales que dan origen al río Lerma, en el Estado de México; pero como no hay dinero tendremos que seguir con un servicio que sólo cubre una parte del día, y con el peligro de que cada vez sea menor, a medida que las necesidades urbanas sigan, como es natural, creciendo.
Lo anterior sintetiza una conversación tenida con funcionarios del Departamento Central, especializados en el ramo de aguas potables, y quienes conocen el problema en todos sus aspectos y detalles. Ahora bien, el peligro que existe para la ciudad de México con la creciente restricción del agua -cuestión no imputable ciertamente a las autoridades- es asunto de Salubridad Pública, porque a medida que el agua "toca a menos" como diría un profesor de aritmética, las condiciones de ciudad sucia de México, empeoran en vez de disminuir a pesar de los esfuerzos que se hagan y de las propagandas que se sostienen proclamando la necesidad de adoptar ciertos hábitos de higiene como el baño diario, beber agua pura, etc.


AUMENTO DE LA CIUDAD


En primer lugar, durante la conversación aludida pudimos obtener algunos datos como los que siguen: cuando se terminaron las obras de Xochimilco se contaba un número reducido de conexiones. Era que entonces se consideraba como pueblos, Tacuba, Tacubaya, la Villa, etc., y el casco de la ciudad era muy reducido. Poco  poco fue creciendo la urbe y hará unos seis o siete años había en total trescientos cincuenta kilómetros de tubería para la distribución de agua. Actualmente hay mil seiscientos kilómetros y la ciudad tiene plena necesidad de aumentarlos por las diarias exigencias del vecindario.


DEL CENTRO A LOS SUBURBIOS


El caso actual es curioso. Cuando la Revolución obligó a muchas familias de los estados a concentrarse en la capital de la República, subió sensiblemente la población urbana pero ahora se ha observado que las familias salen de la capital rumbo a las poblaciones cercanas, se establecen colonias, se densifica la población diariamente en ellas, se construyen casas (la mayor parte de ellas en jardinillos) y se ha extendido por tanto la red de tubería en la proporción anunciada sin que aumente (por el contrario, disminuye proporcionalmente) la cantidad de agua que a diario se consume en la ciudad. A decir de los conversadores, en la actualidad llegan a la capital dos mil cuatrocientos litros de agua por segundo.
Las plantas de bombas de Xochimilco están trabajando a toda su potencialidad y el departamento ha buscado otros recursos para aumentar el agua. Parece que se trabaja con toda actividad en una nueva planta de bombas, en Xotepingo, las cuales al ponerse en servicio aumentarán su caudal, pero sin que con esto se pueda resolver el problema íntegramente.
La situación de sequía es más o menos así: hay colonias en las que el agua se acaba a las cinco de la tarde y en otras a las seis. Naturalmente que quienes sufren las consecuencias (esto hasta parece redundante decirlo) son las clases pobres, que no tienen medios de almacenar agua para las necesidades nocturnas. El número de conexiones que actualmente tiene el Departamento del Distrito para el agua, pasan de sesenta y siete mil.


SE AGOTARON LOS POZOS DE TACUBA


Anteriormente y antes de que se fundaran las colonias del rumbo de Tacuba y Azcapotzalco, por ejemplo,aquellos lugares que estaban considerados como pueblos, se abastecían de agua de pozos; pero a medida que la población fue creciendo y que hubo más pozos, muchos de ellos grandes, los pequeños mantos de agua se fueron acabando y la sequía de los pozos de Tacuba es cosa vieja ya; de manera que sólo se cuenta con el agua de Xochimilco.
Los jardincillos que, casi sin excepción, rodean las casas de los colonos, consumen parte del agua, por razón natural; es necesario regar el pradito, el pequeño sembradío, las macetas, etc. Y en esta época el agua se acaba más temprano porque las evaporaciones son muy intensas, y si no se riega el prado inmediatamente se seca y languidecen las plantas. Esta parte mínima del problema es transitoria, porque ya para mediados de mayo en que comienza a llover el regadío de los jardines y sementeras particulares disminuye, porque la tierra está suficientemente húmeda por el agua de lluvia.


(Tomado de: Hemeroteca El Universal, tomo 3, 1936-1945. Editorial Cumbre, S.A. México, 1987)

martes, 16 de abril de 2019

Coxcoxtli

(De abajo a arriba: Colhuacan y Xochimilco estàn en guerra, y Coxcox ordena llevar ante su presencia a los aztecas. Una vez hecho, manda a los aztecas combatir en Xochimilco y traer botìn de guerra. Còdice Boturini o Tira de la Peregrinaciòn)


(Coxcox o Coxcoxtli: Faisán, en náhuatl). Rey de Colhuacan en 1299, que permitió a los aztecas establecerse en sus tierras (Crónica Mexicáyotl). Según una leyenda, al verse envuelto en una guerra contra Xochimilco, pidió ayuda a sus vasallos tenochcas. Estos se precipitaron al combate e hicieron unos 30 prisioneros, a quienes llevaron a la retaguardia, tras cortarles sendas orejas. Al terminar el combate, Coxcox alabó su valor, pero les reprochó el haber regresado con las manos vacías. Entonces los aztecas abrieron sus bolsas y mostraron a los colhuas las orejas de los prisioneros. Con tal hazaña a su favor, los tenochcas pidieron la hija de Coxcox para esposa de su jefe y para transformarla en diosa. El rey accedió, pero quedó aterrorizado cuando durante la festividad de la divinización se dio cuenta de que habían matado a la joven y empleado su piel para cubrir a un sacerdote azteca, en su personificación de la diosa Toci. Coxcox inició en seguida la guerra contra los tenochcas. (Ixtlixóchitl, t.I)


(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S. A. de C. V. D. F., 1977 tomo III, Colima - Familia)

jueves, 8 de noviembre de 2018

Chinampas



Sementeras y jardines nadantes en el lago mexicano.

El modo que tuvieron de hacerlas y que hasta hoy conservan, es muy sencillo. Forman un gran tejido de mimbres o de raíces de enea que llaman tolin y de otras hierbas palustres, o de otra materia leve, pero capaz de tener unida la tierra de la sementera. Sobre este fundamento echan algunos céspedes ligeros de los que sobrenadan en la laguna, y sobre todo cieno que sacan del fondo de la misma laguna. Su figura regular es cuadrilonga; su longitud y latitud es varia, por lo común tendrán, a lo que me parece, de 25 a 30 varas de largo, de 6 a 8 de ancho y como un pie de elevación sobre la superficie del agua. Estas fueron las primeras sementeras que tuvieron los mexicanos después de la fundación de México; las cuales se multiplicaron después excesivamente y servían, no solamente para el cultivo del maíz, del chile o pimiento y de otras semillas y frutos necesarios para su sustento, sino también para el de las flores y plantas odoríferas que se empleaban en el culto de los dioses y en las delicias de los señores.

Al presente siembran en ellas hortalizas y flores. Todas estas plantas se logran bien, porque el cieno de la laguna es fertilísimo y no necesita del agua del cielo para sus producciones. Algunas de estas sementeras tienen uno u otro arbolillo, y aun una chozuela en donde se resguarde el cultivador de los ardores del sol y de la lluvia. Cuando el dueño de una sementera, o como vulgarmente la llaman, chinampa, quiere pasarse a otro sitio por librarse de algún mal vecino o por estar más cerca de su familia, se embarca en su canoa y se lleva a remolque su sementera o huertas a donde quiere. La parte del lago en que están estas huertas nadantes es uno de los paseos más deliciosos que tienen los mexicanos, en donde perciben los sentidos el más dulce placer del mundo.


(Tomado de: Francisco Javier Clavijero - Historia antigua de México)