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lunes, 27 de julio de 2026

Angélica María



 Angélica María, la Novia de México 

La chava moderna pero recatada que se volvió modelo a seguir en la década de los sesenta. La novia perfecta. La niña que todas las madres mexicanas querían para sus hijos. Pero no bastaba con su imagen, había demostrado su talento, desde sus primeras actuaciones en cine, cuando apenas tenía cinco o seis años en las películas Pecado, Mala semilla y Los gavilanes. Desde entonces se empezaba a perfilar como una gran estrella, y ya nunca dejaría de despuntar. Otros filmes como Cinco de fresa y uno de chocolate y Mi esposa y la otra lo confirman.

Sus éxitos musicales "Edy, Edy" y "Johnny el enojón" la convirtieron en la popular rockera y baladista que mereció el sobrenombre de "La novia de México”.

Su carisma se apoderó también de la televisión, donde logró éxitos como Cartas de amor (su primera intervención), Muchacha italiana viene a casarse, Ana del Aire y la segunda versión de Corazón salvaje (también estelarizó la versión cinematográfica).

Con 60 películas y casi 50 discos de larga duración a cuestas, la estrella de Angélica sigue presente. Su interpretación de La mujer del año en teatro y sus actuaciones en las telenovelas La antorcha encendida y Bendita mentira han venido a recordarnos que el talento no piensa abandonarla. 

Blanca Gómez


(Tomado de: Gómez, Blanca - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

lunes, 1 de junio de 2026

Jorge Negrete y el cine


 Jorge Negrete 

Guadalajara en un llano,

México en una laguna,

me he de comer esa tuna 

aunque me espine la mano…


Jorge Negrete, uno de los grandes ídolos del público latinoamericano, nació en 1911 en Guanajuato, México. Falleció 42 años después, a consecuencia de una cirrosis hepática, mientras realizaba una gira artística por Los Ángeles, California. Muy joven abandonó la carrera militar para dedicarse a estudiar canto. A los 26 años, como barítono, ya había triunfado en la radio. A la sazón, fue descubierto por el productor Gonzalo Varela, quien lo convirtió en la figura principal de La madrina del diablo (1937), su primera película, dirigida por Ramón Peón.

Desde entonces y hasta 1953, Jorge Negrete, como actor del cine azteca, nunca se bajó del estrellato; siempre encabezó los créditos de sus películas. Sólo en Juan sin miedo (1938) el nombre del torero Juan Silveti apareció antes que el suyo. A pesar de Pedro Infante y otros, todo parece indicar que, como cantante del cine mexicano, no hubo otra figura igual a la suya. En las películas que más fama le dieran, la música y las canciones eran, por lo regular, de la inspiración de Manuel Esperón, con letras de Ernesto Cortázar. 

Sin embargo, en un principio el afamado actor-cantante se mostró renuente a interpretar la música consustancial al ambiente ranchero. Tanto fue así que, a sus espaldas, mientras se hallaba en el exterior, Manuel Esperón compuso las canciones de ¡Ay, Jalisco, no te rajes! (1941). A su regreso, Negrete, colérico, dijo que él no era mariachi; con todo, al ir cantando las composiciones ("¡Ay, Jalisco, no te rajes", "Traigo un amor", "Fue casualidad" y otras), fue entusiasmándose y puso su corazón en ellas. Lo demás es historia. El éxito fue rotundo. En la cinta El mariachi a la fuerza hizo pareja con Gloria Marín, con quién trabajó en varias películas más. 

Libertad Lamarque consideró en su Autobiografía que fue "una gran equivocación" que ella y Negrete, dos mimados del público latinoamericano, no interpretaran tres o cuatro canciones en Gran Casino (1947), una de las películas que Luis Buñuel dirigiera en México, hoy considerada a pesar de no haber gustado en su momento, como un clásico de esta cinematografía. 

En Hollywood, Negrete incursionó solo una vez, sin trascendencia alguna: El rancho de las flores (1941). Años después, en 1950, Rafael Gil lo dirigió en Teatro Apolo, cinta rodada en España. Empero, lo más importante de su carrera, en lo que al cine respecta, sin duda estuvo como escenario a México, desde donde su popularidad se extendió a todo el continente latinoamericano. 

Aprovechándose inteligentemeante del éxito de filmes como El peñón de las ánimas, Me he de comer esa tuna, ambos de Miguel Zacarías, y de tantos otros en los que, además de actuar, cantaba, Negrete realizó giras triunfales por Buenos Aires, Lima, Madrid. En la Habana arrebató al público al cantar "La viuda alegre". Su contacto con la isla posibilitó, además, que grabara una composición antológica de Manuel Corona: “Longina”.

Negrete filmó cerca de 40 películas. En ellas se escucharían, entre muchas otras, canciones como "Caminos de ayer", de Gonzalo Curiel; "Una palabra, una oración", de Alfonso Esparza Oteo; ¡Ay, Jalisco, no te rajes!", "Cocula" y "Me he de comer esa tuna", de Manuel Esperón; "Ojos tapatíos", de Fernando Méndez Velázquez; "Cartas a Eufemia", de Rubén Fuentes, así como "Si tú te enamoraras", de su propia inspiración. 

En Reportaje, Negrete cantó "La que se fue", de José Alfredo Jiménez. Su episodio junto a María Félix -por allí desfilaron las más cotizadas estrellas del cine mexicano de entonces- es lo mejor de esta película, la penúltima que hizo dirigida por Emilio Fernández. En la última El rapto, una comedia ranchera también del Indio, se dejó escuchar en "El jinete" y otras memorables melodías propias del género que tanto cultivo. 

A pesar de la importancia de su voz, puesta al servicio del cine, al hacer un balance de su carrera se reconoce que Negrete tuvo "actuaciones dramáticas muy estimables" en Historia de un gran amor, de Julio Bracho, y en Canaima, de Juan Bustillo Oro, cuyo argumento descansa en la novela de Rómulo Gallegos.

En aquellas películas de los años cuarenta y cincuenta -algunas producidas por él mismo y su hermano David-, por lo regular llenas de canciones, el plato fuerte de la época, Negrete hizo pareja con María Elena Marqués, Amanda Ledezma, Elsa Aguirre, Miroslava, Carmen Sevilla y otras. 

Figura carismática, hombre de recio carácter, hay que decir también que fue fundador de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), "una fuerza sindical y política de gran importancia" en México. 

Como homenaje póstumo, en 1955 el realizador Rafael J. Sevilla, con los números musicales de sus películas más importantes, a los que añadió el noticiero de sus funerales, armó el filme El charro inmortal.


(Tomado de: Calderón González, Jorge - Nosotros, la música y el cine. Universidad Veracruzana, Jalapa de Enríquez, Veracruz, 1997)

sábado, 2 de mayo de 2026

Toña La Negra y el cine


Toña La Negra 

No sé porque con la distancia 

todos los pensamientos se avivan más,

será tal vez esa fragancia 

que dejan en el alma 

las cosas que se van.

Agustín Lara,

en la voz de Toña La Negra 


Con toda la magia del Caribe, despojada de artificios, sólo con la fuerza de lo natural-profundo, la voz de Toña La Negra crecía y llenaba su entorno al decir, mientras el músico poeta la acompañaba al piano: "Por qué negar que fue la vida/ la que a nuestras almas vino a separar/ y por qué mentir/ si es imposible/ que el corazón pueda sin amor vivir…”.

María Antonia del Carmen Peregrino Álvarez, artísticamente conocida como Toña La Negra (1912-1982) y don Agustín se conocieron en la capital mexicana, en 1932, cuando ambos asistían a una fiesta particular. Toña tenía entonces 20 años y en medio de aquellas personas se expresó del único y mejor modo en que sabía hacerlo: con su voz. Nomás la escuchó, el maestro, "pasmado" -así lo diría en sus memorias-, inquirió: "¿De dónde ha salido usted?", a lo que la joven, tal vez un poco azorada, solo atinó a responder: "Nadie, soy nadie, señor Lara”.

Sin embargo, a fines de aquel mismo año, Toña y Agustín -para ella especialmente escribió la canción "Lamento jarocho"- comenzaron a actuar juntos en una revista musical del teatro Esperanza Iris. Y esa unión, maravillosa complicidad artística, se mantuvo a través de los años en la radio, los escenarios, los discos y las películas. 

Muchos años después de aquel feliz encuentro que unió al autor y a una de sus mejores intérpretes, un profundo conocedor del cine mexicano, Emilio García Riera, escribió: "Para que el pecado se luzca en su cabaretera plenitud, debe llevar, como fondo, canciones de Agustín Lara en la voz de Toña La Negra". Las palabras del acucioso investigador expresan de algún modo lo que fue el paso de la cantante veracruzana por el cine mexicano a través de un largo periodo, iniciado en 1934 y que se extendió, según todo parece indicar, hasta fines de los años cincuenta. 

Pero en aquellas películas -muchas, es verdad, asociadas al cabaret que había inventado el cine mexicano de la época- es justo señalar que Toña La Negra también interpretó a otros compositores, mexicanos o no. 

La aventura cinematográfica de la cantante comenzó con Payasadas de la vida, filme de Miguel Zacarías en el que interpreta canciones de Ernesto Lecuona y Gonzalo Curiel. A esa película se sumaron otras dos: Así es mi tierra y Águila o sol, ambas de 1937, con música y canciones de Ignacio Fernández Esperón (Tata Nacho) y Rafael Hernández. Entretanto, también apareció, al lado de Agustín Lara en un corto musical dirigido por Arcady Boytler. 

Los años cuarenta exigieron una mayor participación suya en el cine mexicano, sin que por eso desatendiera sus compromisos con la RCA Víctor. A dicho decenio corresponden, entre otras películas, Amor de la calle, María Eugenia y Konga roja inspirada una y otras, respectivamente, en El bolero de Fernando Zensido Maldonado y la música de Manuel Esperón. Por su parte, Humo en los ojos, Cortesana, Revancha y Mujeres en mi vida, de la misma década, contienen, como es fácil inferir, música y canciones del maestro Agustín Lara. 

En 1950, en La mujer que yo amé, Toña, interpretándose a sí misma, dialoga con el inspirado autor con el que estaba tan plenamente identificada. Ese mismo año, apenas sin pausa, la vemos en planos que duran lo que una canción en Víctimas del pecado, Amor vendido, Pecado, En carne viva y Una gallega baila mambo

Sin embargo a partir de 1951 su incursión al cine disminuyó ostensiblemente; tanto, que sólo se hará patente, según nuestras fuentes, en Los enredos de una gallega, Música de siempre y Bolero inmortal, título con el que parece concluir su relación con el cine. 

Hay que añadir que, simultáneamente a su labor cinematográfica, en ese otro mundo apasionante que es el de las grabaciones -dejó 75 discos de larga duración-, a través de los años, Toña La Negra, con su voz inconfundible que tantas cosas dijo a los enamorados, se impuso en cientos de composiciones. Bástenos mencionar, porque ellas son las condensación de su estilo único, "Cenizas", de Wello Rivas; "Este amor salvaje", de Miguel Valladares; "La gloria eres tú", de José Antonio Méndez, o "Si me pudieras querer", de Ignacio Villa (Bola de Nieve).


(Tomado de: Calderón González, Jorge - Nosotros, la música y el cine. Universidad Veracruzana, Jalapa de Enríquez, Veracruz, 1997)

martes, 31 de marzo de 2026

Pedro Vargas y el cine

 


El tenor de las Américas 

Intérprete oficial del músico-poeta, don Pedro Vargas cantó entre otras muchas canciones de Agustín Lara, aquella que decía: "La palidez de una magnolia invade/ tu rostro de mujer atormentada/ y en tus divinos ojos verde jade/ se adivina que estás enamorada/ se adivina que estás enamorada...". Mas en su vasto repertorio también hubo canciones de Guty Cárdenas, Consuelo Velázquez y de muchos otros notables compositores de su tierra: México. El tenor de las Américas nació en San Miguel de Allende, Guanajuato, el 29 de abril de 1906. Muy joven, junto a Alfonso Ortiz Tirado y Juan Arvizu, comenzó a cultivar su voz con el maestro José Pierson. Estudió, además, piano y solfeo. 

Don Pedro -lo recuerdo muy bien en su disco de larga duración Vargas sings Matamoros, en el que incluyó los boleros del sin par santiaguero-, al concluir sus presentaciones, siempre decía el público: "Muy agradecido, muy agradecido y muy agradecido", palabras con las que remataba una actuación sostenida de punta a cabo, sin inútiles aditamentos, por su melodiosa voz. Parco en el decir, lo único que importaba era precisamente su voz. 

Contratado por la RCA Víctor desde los inicios de su carrera, Pedro Vargas grabó cerca de tres mil canciones, algunas de las cuales tuvieron mayor difusión a través del celuloide, cuando el tenor, en ocasiones interpretándose a sí mismo, otras en breves intervenciones o en destacado papel, las imponía en las películas -más de 60- del cine mexicano que se hizo durante las décadas que fueron de los años treinta a los sesenta.

En su primera gira al exterior, en 1933, Pedro Vargas, junto a Agustín Lara, viajó a Cuba; empero, por razones políticas no pudieron hacer presentación alguna en la isla. El binomio regresó a México "en un barco de carga y sin un peso", según apunta Jaime Rico Salazar. 

Tres años después, dirigido por Ramón Peón, Pedro Vargas (su nombre ocupaba el tercer lugar en los créditos) debutó en el cine con Los chicos de la prensa, una película con música de Daniel Pérez Castañeda y canciones de Sergio de Karlo, el autor de "Flores negras". Más tarde, en 1938, a pesar de la presencia de Pedro Armendáriz en el reparto, Vargas devino el principal intérprete -encarnando a un tenor de espectáculo teatral- en Canto a mi tierra o México canta, filme dirigido por José Bohr, con música de José Sabre Marroquín y canciones, entre otros, de Alfonso Esparza Oteo y Pepe Guízar.

Caballería del imperio abre la brecha de los años 40 con Miliza Korjus, la soprano del Metropolitan Opera House que ya había impactado en El gran vals, de Julien Duvivier. Pedro Vargas muestra, en esta cinta mexicana dirigida por Miguel Contreras Torres, "las excelencias de su escuela de canto". Aquel filme fue sólo el inicio de la década. Hubo otros más, entre ellos Soy puro mexicano, de Emilio Fernández; Ojos de juventud de Emilio Gómez Muriel (con música de Manuel Esperón); Un pecado por mes, de Mario Lugones que se rodó en Argentina, así como A la Habana me voy, coproducción cubano-argentina dirigida por Bayón Herrera. 

Especial importancia en la filmografía del tenor tuvieron los años cincuenta, iniciados con La mujer que yo amé, de Tito Davison. En aquel melodrama, que perseguía ilustrar la vida de Agustín Lara con sus propias composiciones, Pedro Vargas -¿quién mejor que él?- canta: "Sabes de los filtros que hay en el amor/ tienes el hechizo de la liviandad...". Así pues, una tras otra se suceden La marquesa del barrio, Del can can al mambo, Caribeña (coproducción mexico-guatemalteca), Reportaje, Espaldas mojadas, Música en la noche, Bodas de oro, Flor de canela (en ella aparecen el tenor y su pianista Alvarito), La vida de Agustín Lara, La vuelta a Cuba en 80 minutos y Las canciones unidas. En esta última, que contó con tres realizadores, entre los muchos intérpretes internacionales, correspondió a Pedro Vargas representar a su país.

Todavía en los años sesenta el Tenor de las Américas era llamado por los directores de cine para aparecer, de cuando en vez, frente a las cámaras. Ese largo ciclo que abarcó sus experiencias cinematográficas iniciado en 1936, parece concluir tres décadas después, con El jibarito Rafael, coproducción mexico-puertorriqueña en la que Julián Soler, su realizador, recrea la vida de Rafael Hernández, "el cantor de la Perla de los Mares”.

En años recientes, cuando incluso ya no puede contarse con la imagen del tenor -falleció en 1989-, en películas más o menos evocadoras, nostálgicas, que se sitúan en la onda retro por exigencias de sus propios argumentos e historias -Modelo antiguo, por ejemplo-, algunos realizadores todavía incluyen, en off, la voz del inolvidable Pedro Vargas.


(Tomado de: Calderón González, Jorge - Nosotros, la música y el cine. Universidad Veracruzana, Jalapa de Enríquez, Veracruz, 1997)

miércoles, 25 de febrero de 2026

Tito Guízar y el cine



 Tito Guízar

En un cine en el que lo musical era la clave del éxito -los guiones se elaboraban alrededor de las canciones y éstas se intercalaban escena tras escena-, resultó natural que, antes que Jorge Negrete y Pedro Infante, una figura como Tito Guízar (Guadalajara, Jalisco, 1908), actor, cantante y compositor, fotogénico y carismático además, aunque su físico no correspondiera al del mexicano típico, hallase fácil acomodo. 

Sin embargo, antes de su entrada al cine, el astro triunfó en los Estados Unidos, a través del disco, como singing latin lover y, contratado por la Columbia Broadcasting, actuó en un programa radial, Tito Guízar y su guitarra, que se transmitía, con una hora de duración, dos veces por semana. 

Guízar, una de las voces que diera el cine mexicano -más tarde asimilado por la "fábrica de sueños"-, interrumpió sus estudios de medicina para dedicarse al canto. Una vez en el terreno que más le interesaba, recibió clases en Italia del barítono Mario Sanmarco, y posteriormente, cuando su carrera ya había alcanzado notable desarrollo, se perfeccionó con el tenor Tito Schipa

Con este background, considero que resultaba lógico que se pensara en él a la hora de decidir el rodaje de Allá en el Rancho Grande, producción llena de canciones compuestas por Lorenzo Barcelata ("Amanecer ranchero", "Por ti aprendí a querer", "Lucha María", "Coplas", "Presumida), José López Alavés ("Canción mixteca), y Silvano R. Ramos (Allá en el Rancho Grande"). Este último aseguró ser el autor de la pieza, hasta entonces anónima, que dio título a película tan notoria. 

Allá en el Rancho Grande (1936), la primera cinta protagonizada por Tito Guízar -su pareja fue la bella Esther Fernández-, "sentó las bases para que el cine mexicano se convirtiera en una verdadera industria", como ha apuntado García Riera. Paradójicamente, tuvo mayor aceptación en el mercado exterior que en el interno. Inauguró el subtitulaje en inglés, con vistas a una mayor distribución, y significó el primer premio internacional para el cine mexicano, concretamente para la fotografía de Gabriel Figueroa, en el Festival de Venecia. Todo ello, como es natural, contribuyó a la enorme popularidad del actor-cantante. Se dice que cuando estuvo en Cuba enloqueció a las mujeres. Sus fans, apasionadas, desbordaron el entusiasmo. 

El Guízar compositor afloró desde sus primeras películas. Si ya en Amapola del camino (1937) se escucharon "El nuevo procedimiento" y "Una vez más", en ¡Como México no hay dos! (1944), comedia folclórica auspiciada por la Federación Nacional de Charros, varias canciones suyas, entre ellas "Qué rechulo es el amor", "Mentiras" y "Arrepentido" se insertaron a la banda sonora. 

Al amparo de su espectacular inicio, desde 1936 hasta 1956 -año en que parece concluir su actividad cinematográfica-, Tito Guízar filmó más de 30 películas. Entre las más notables podemos mencionar El trovador de la radio, ¡Qué lindo es Michoacán!, junto a Gloria Marín, y Adiós, Mariquita linda, con música de Alfonso Esparza Oteo y canciones de Chucho Monge, Marcos Jiménez ("Adiós Mariquita linda") y del propio actor ("Por no estar correspondido"). 

Algo ensombrecida su estrella por la aparición de otro galán cantante, Jorge Negrete, hay que decir sin embargo que Tito Guízar no sólo hizo cine en México. En Hollywood, con más éxito que Negrete, contratado por la Paramount (en exclusiva) y más tarde por la Columbia y Republic, rodó varias películas, entre ellas St. Louis Blues (1939), comedia musical de Raoul Walsh en la que figurara en un tercer papel, junto a Dorothy Lamour y Lloyd Nolan. En esta etapa norteamericana Guízar fue el toque latino y estereotipado que aquellas películas caprichosamente imponían. En Argentina formó pareja con Amanda Ledesma en De México llegó el amor (1940). 

Al menos cuantitativamente, lo que no descarta la calidad de algunos títulos, los años cuarenta fueron los más importantes para Tito Guízar como actor cinematográfico. En este periodo volvió a trabajar con Esther Fernández en una versión costeña de su éxito inicial, ahora titulado Allá en el trópico. Asímismo, productos interesantes de aquellos años serían Marina, inspirado en la zarzuela, y El gallero, con canciones de Guty Cárdenas. 

En el decenio siguiente, sin embargo, aunque todavía lo veríamos en Música en la noche y Los hijos de Rancho Grande (nuevamente junto a Esther Fernández), comenzó a decrecer su popularidad. Se dice que El plagiario apenas llevó público a las salas. El pecado de ser mujer(1) anunció su ocaso. No obstante, en la memoria colectiva Tito Guízar quedará como el actor de la época dorada de Allá en el Rancho Grande, la película que abrió un nuevo camino al cine mexicano. 

(1) El pecado de ser mujer, dirigida por Zacarías Gómez Urquiza, se rodó en 1954. Guízar, coproductor, argumentista y actor principal del filme, fue secundado por Alma Rosa Aguirre y su hijo. Con música de Antonio Díaz Conde, contó, además, con dos canciones del autor: "Vida de mi vida" y "Tu vida y mi vida".


(Tomado de: Calderón González, Jorge - Nosotros, la música y el cine. Universidad Veracruzana, Jalapa de Enríquez, Veracruz, 1997)

domingo, 15 de febrero de 2026

José Ángel Espinoza Aragón, “Ferrusquilla

 


José Ángel Espinoza Aragón, “Ferrusquilla

(actor y compositor)

(1922-[2015], Sinaloa, México). En un principio, a José Ángel, quien debutara en la cinta Mariachis (1949), le tocó heredar la estafeta de cómicos y escuderos rancheros como Armando Soto La Marina "El Chicote" y Agustín izunza con los cuales compartió créditos en La tienda de la esquina (1950). No obstante, Ferrusquilla destacó en decenas de melodramas de la Época de Oro como actor secundario, acompañando a célebres protagonistas como David Silva, Emilio Tuero o Carlos López Moctezuma en cintas como Las puertas del presidio (1949), Quinto patio (1969) -como el amigo cómico del héroe- y Pata de palo (1950). Su chispa y sencillez le hicieron brillar al lado de otras primeras figuras como Jorge Negrete y María Félix en El rapto (1953), drama rural donde encarna a un tímido empleado de correos con cabello corto y anteojos.

 Rafael Aviña.


(Tomado de: Dueñas, Pablo, y Flores, Jesús. La época de oro del cine mexicano, de la A a la Z. Somos uno, 10 aniversario. Abril de 2000, año 11 núm. 194. Editorial Televisa, S. A. de C. V. México, D. F., 2000)

lunes, 8 de diciembre de 2025

Selena Quintanilla

 


Selena Quintanilla 

"Vive rápido y muere joven", el arquetipo de una juventud exitosa y veloz que sin darse cuenta acelera su camino rumbo a la muerte se manifestó una vez más en el caso de Selena, la "Reina de la Música Tex-Mex" y una de las artistas de origen mexicano más admiradas y queridas en los Estados Unidos. 

Selena Quintanilla nació en Lake Jackson, Texas. Desde pequeña demostró tener grandes actitudes musicales. A los nueve años inició su carrera y a los doce ingresó plenamente al ambiente artístico. Al lado de sus hermanos y de su padre Abraham Quintanilla formó el grupo "Los Dinos". Gracias a sus giras por diversas ciudades de los Estados Unidos destacó como solista y conquistó al público hispanoparlante. A inicios de la década de los noventa, con el auge de la música conocida como "grupera", las canciones de Selena se difundieron por estaciones de radio de México y los Estados Unidos. Su popularidad se hizo aún mayor con la telenovela Dos mujeres y un camino transmitida en los canales de Televisa. En 1994 llegó a Hollywood y desempeñó un breve papel en la película Don Juan de Marco, protagonizada por Johnny Depp, Marlon Brando y Fay Dunaway. Por siete años consecutivos obtuvo los premios más importantes que se entregan a la música de su género. En 1994 recibió el premio Grammy al mejor álbum de su categoría Selena Live. Éste sobrepasó los niveles de venta acostumbrados y se mantuvo cerca de que fuera su disco más famoso Amor prohibido. La alegría juvenil y la innegable sensualidad de su voz y del vestuario que la caracterizaba hicieron que se la comparara con Madonna. 

Casada años antes con Chris Pérez, Selena realizaba sus giras en una atmósfera familiar y había extendido su radio de actividades al comercio, con una cadena de tiendas de ropa y accesorios que llevaban su firma y que le aseguraron una prominente situación económica. 

Su muerte conmocionó a diversos círculos: Los Abelardos, Los Gatos Negros y Campeche Show se unieron al duelo. Julio Iglesias interrumpió momentáneamente la grabación de un disco para guardar un minuto de silencio. Aun varios canales puramente anglosajones manifestaron honda pena. En varias ciudades fronterizas de México y los Estados Unidos los automóviles circularon con las luces encendidas como señal de la tristeza que embargaba sus admiradores, quienes la recordaban como una persona tierna y de amoroso trato. 

Selena fue atacada la mañana del viernes 31 de marzo de 1995 en el hotel Doral Inn, de Corpus Christi, Texas. La enfermera Yolanda Saldívar, quien fuera fundadora del Club de Admiradores de Selena y empleada en sus tiendas de ropa, le disparó varios tiros de pistola: un balazo le dio en la espalda y otro le atravesó el corazón. La cantante llegó con vida al Memorial Hospital de esa ciudad donde murió a las 14:30 hrs. a consecuencia de las heridas. Las honras fúnebres culminaron con su sepelio el lunes 3 de abril.


(Tomado de: Todo México 1996. Hechos de 1995. Resumen ilustrado de los acontecimientos más importantes registrados en México en 1995 para la actualización de la Enciclopedia de México. Kentucky, EUA, 1996)

jueves, 25 de septiembre de 2025

Tito Guízar



 Tito Guízar 

(actor) 

(1908-1999) Jalisco, México. Fue el primer actor que representó al charro mexicano en el celuloide en Allá en el Rancho Grande (1936), filme que abrió las puertas del extranjero al cine nacional, al constituirse en un éxito financiero y temático. Después vendría la invitación para participar en 60 películas más, entre ellas Amapola del camino (1937), Recordar es vivir (1940) y Adiós Mariquita linda (1944). Su última participación en cine fue bajo la dirección de Ismael Rodríguez en Reclusorio I (Crimen y castigo) (1955), en la cual junto con Beatriz Aguirre realizó el episodio "Eutanasia o asesinato". Otra de sus cualidades fue su potente voz que inicialmente había sido educada para la ópera, carrera musical que inició a los 19 años; debutó en el teatro Degollado, de su tierra natal posteriormente en 1930 viajó a Nueva York donde grabó sus primeros discos. En televisión, nuevas generaciones lo apreciaron como el abuelito de Thalía en Marimar

Lorena Ríos 


(Tomado de: Dueñas, Pablo, y Flores, Jesús. La época de oro del cine mexicano, de la A a la Z. Somos uno, 10 aniversario. Abril de 2000, año 11 núm. 194. Editorial Televisa, S. A. de C. V. México, D. F., 2000) 

lunes, 4 de diciembre de 2023

Antonio Badú Nahez

 


Antonio Badú Nahez 

(actor 1914-1993 Hidalgo, México)


Parecía que se dedicaría a los negocios de su familia, pero este artista de ascendencia libanesa prefirió primero el canto y luego la actuación con mucho éxito. Dueño de un estilo original fue ídolo de la radio antes de entrar al cine. Su primera película estelar fue La feria de las flores, en 1942, dirigida por José Benavides. Interpretó a uno de los enamorados de María Félix en La mujer sin alma (1943). Entre los melodramas de mayor éxito en su carrera, se encuentra Hipócrita, con Leticia Palma, en 1949. También fue figura importante en teatros de revista y conductor de televisión. Estuvo casado con la desaparecida actriz Esther Fernández.


Mauricio Peña.


(Tomado de: Peña, Mauricio. La época de oro del cine mexicano, de la A a la Z. Somos uno, 10 aniversario. Abril de 2000, año 11 núm. 194. Editorial Televisa, S. A. de C. V. México, D. F., 2000)

lunes, 14 de agosto de 2023

Sofía Álvarez

 


Sofía Álvarez 

(Actriz, 1915-1983, Colombia)


Actriz pionera del cine mexicano. Estudió canto y pudo haber sido una figura en la ópera, pero probó suerte en las películas; su debut sería como "extra" en Santa (1931). En 1940, el director Juan J. Ortega le ofreció su primer estelar en Flor de fango. Fue el cineasta Juan Bustillo Oro quien descubrió sus capacidades para la comedia en El sombrero de tres picos (1943), la cual filmó al lado de Joaquín Pardavé. Con ese mismo actor y con Fernando Soler protagonizó México de mis recuerdos, dirigida por Bustillo Oro, en 1943. Fue así que empezó la corriente fílmica denominada "la nostalgia porfiriana", pues sus historias se desarrollan a principios de siglo. En esas películas, la actriz se dedicaba a interpretar las canciones más famosas de la zarzuela. La cinta más representativa de su trayectoria -la cual incluyó más de 100 títulos- es La reina de la opereta (1945), de José Benavides. El título de este filme se convirtió en el sobrenombre con el cual fue conocida. Casada y con hijos, sólo tiene una heredera que lleva su nombre artístico, Sofía Álvarez, su nieta, quien es esposa de Héctor Bonilla.

Mauricio Peña.


(Tomado de: Peña, Mauricio. La época de oro del cine mexicano, de la A a la Z. Somos uno, 10 aniversario. Abril de 2000, año 11 núm. 194. Editorial Televisa, S. A. de C. V. México, D. F., 2000)

jueves, 22 de diciembre de 2022

Francisco Avitia, el "Charro" Avitia

 


Pionero de la canción ranchera mexicana, el Charro Avitia hizo de su vida canciones; su biografía y la letra de sus composiciones más famosas formaron un todo inseparable en el que arte y vivencias personales eran indistinguibles.

Francisco Avitia Tapia, de origen humilde, nació en Pilar de Conchas, Chihuahua, en la segunda mitad de 1915. De pequeño, cuidaba borregos y con lo poco que ganaba ayudaba a mantener a su numerosa familia. Le gustaba pasear por el campo. A veces caía un chubasco y el niño Francisco se refugiaba junto al rebaño en una pequeña cueva. Se dormía y soñaba con las historias de la revolución. Cuando fue mayor se trasladó a Ciudad Juárez, donde desempeñó varios oficios, y años después fundó el sindicato de cancioneros de esa población, progresó en su arte y mudó de residencia a la ciudad de México, Distrito Federal.

En la capital, tuvo la suerte de conocer al insigne maestro José Eduardo Pierson, quien tenía una academia de música a la que acudieron Dolores del Río, Pedro Vargas, Jorge Negrete, José Mojica y el doctor Alfonso Ortiz Tirado. Su padrino artístico fue el actor y compositor Joaquín Pardavé, pero fue Pedro de Lille quien lo bautizó bautizó con su nombre artístico en un programa de radio.

Avitia llevó a su mejor expresión los corridos mexicanos, género iniciado en la época colonial y muy socorrido en la gesta revolucionaria de 1910. Las interpretaciones del Charro Avitia tuvieron gran éxito entre el público de los Estados Unidos por sus letras nostálgicas, que reflejaban las aventuras de los inmigrantes y la vida de sus pueblos. Al igual que muchos cantantes, de su generación, como Tito Guízar, Miguel Aceves Mejía, Pedro Infante y Jorge Negrete, también se dio a conocer popularmente por sus intervenciones en películas rancheras, pues participó en más de veinte. Su imagen era la de un hombre del pueblo que se expresaba mediante un lenguaje florido y espontáneo.

Sus canciones más conocidas fueron Traigo un sentimiento muy adentro, El aeroplano, Máquina 501, El corrido de Chihuahua, El gato negro y El penal de la loma, entre otras. Fue el primer cantante que visitó los centros de reclusión para interpretar sus canciones ante los presos. Actuó en más de 500 programas musicales de televisión y realizó giras constantes por todos los países de América. A lo largo de su carrera artística obtuvo muchos reconocimientos tanto nacionales como internacionales entre los que destacaban el Premio Hollywood recibido en la ciudad de Los Ángeles y su investidura como hijo honorario de Albuquerque, Nuevo México.

A pesar de su avanzada edad, el Charro siguió en activo durante los últimos años de su vida. Falleció el 29 de junio de 1995, a los 80 años de edad.


(Tomado de: Todo México 1996. Resumen ilustrado de los acontecimientos más importantes registrados en México en 1995 para la actualización de la Enciclopedia de México. Kentucky, EUA, 1996)

miércoles, 12 de octubre de 2022

Aída Pierce

 


Versátil y dotada de gran simpatía, ha incursionado en la actuación, el canto, el teatro y la comedia con buena aceptación. Devota desde adolescente de la cantante Rocío Dúrcal, su primera vocación fue la musical, misma que patentizó en 1983 al participar en el Festival OTI Nacional con la canción "Sonríe, sintonízate de mi alegría", que fue finalista. Pero no continuó por este rumbo, sino por el actoral.

Incursionó en el teatro serio con Las amargas lágrimas de Petra von Kant, y en 1985 con la comedia musical con Mame, producida por Silvia Pinal.

Pero, sin lugar a dudas, su mayor talento es la comedia, como lo mostró su afortunada personificación de doña Tecla, en el programa de televisión Alegrías del mediodía (1981), y en la serie La matraca (1981).

También participó en El hospital de la risa, La carabina de Ambrosio y Salón de belleza. En el cine apareció en Se equivocó la cigüeña (1992), de María Elena Velasco. Entre sus más recientes trabajos está la comedia gay ¡Amigas, no amantes! (1998), que escribió, dirigió y actuó.


(Tomado de: Cueva, Álvaro - Somos Uno, especial de colección, Las reinas de la risa. Alegría en pantalla chica. Año 12, núm. 216. Editorial Televisa, S.A. de C.V., México, D.F., 2002)



lunes, 19 de septiembre de 2022

"Guty" Cárdenas

 


Guty Cárdenas (1905-1932)

Augusto Cárdenas Pinelo, conocido con el sobrenombre familiar de Guty, nació en el seno de una familia acomodada, el 12 de diciembre del año 1905, en Mérida, Yucatán.

Su infancia transcurrió en la provincia. Y junto con una precoz disposición musical, tuvo también inclinación a los deportes, campo en el que sobresalió. Sus especialidades deportivas en la escuela fueron el lanzamiento de disco y las carreras de velocidad. Ya adolescente, formó parte del equipo de beisbol Águilas de Veracruz y del equipo de futbol de la Escuela Modelo en el que también jugaba su amigo y futuro compañero de andanzas trovadorescas Carlos R. Cámara ("Chalín").

Durante su adolescencia, pretendió entregarse al estudio del piano, al saxofón y al clarinete, pero el ambiente que lo rodeaba impregnado de las voces y estilos de Ricardo Palmerín, Pepe Domínguez y muchos otros trovadores, llevó la atención del joven Guty a la guitarra.

Las hermanas de "Chalín" Cámara recibían clases de guitarra de Ricardo Palmerín. Pronto, a imitación de ellas, Guty recibiría de Pepe Sosa sus primeras lecciones de guitarra, mismo que lo acompañó en su primera serenata que dedicó a su madre doña María Pinelo Ituarte, con las canciones Esquiva de Emilio Padrón, En el jardín un ruiseñor ha muerto y El rosal enfermo de Palmerín. A raíz de su éxito familiar, en compañía de "Chalín" Cámara, de su tío Fernando Pinelo Ituarte y de Lorenzo López "El Chel", formaron un grupo de trovadores que tradicionalmente se repartían se repartían en los distintos jardines meridanos. Más adelante pasó una temporada de estudios en el Colegio Williams del Distrito Federal, donde se recibió de contador privado.

De regreso en Mérida, dio por frecuentar un café que quedaba en la calle 60, frente al parque Hidalgo, que era el sitio de reunión de muchos jóvenes de aquellos años. Fue en dicho café, donde los poetas José Esquivel Pren y Ricardo López Méndez le dieron letras para que les pusiera música.

En 1925 Guty viajó a Estados Unidos y a Cuba. De La Habana trajo, en febrero de 1928, la rumba Oye chacha que puso de moda en Mérida. Ese mismo año estrenó una bella canción titulada Para olvidarte a ti, con letra de Ermilo Padrón López. El origen de la canción es curioso: el propio Padrón relató que Guty copió en taquigrafía las estrofas de una carta en verso que él escribía como despedida a una novia.

El carnaval de Mérida de 1926 fue determinante para la carrera de Guty. Entre los invitados a dichas fiestas, se encontraba Ignacio Fernández Esperón, "Tata Nacho", el cual se alojó en la casa de Guty y de allí nació una amistad y el convencimiento, por parte de "Tata Nacho", de que Guty debería trasladarse a México, donde su talento sería reconocido.

Guty en la capital

Según algunos de sus biógrafos, la primera presentación de Guty en el Distrito Federal, fue en el restaurante El Retiro, con motivo de una celebración de aniversario del periódico Excélsior.

El 19 de agosto de 1927 se llevó a cabo en el Teatro Lírico, un concurso de "La Canción Mexicana", en el que Guty Cárdenas participó con su bolero Nunca, con letra de Ricardo López Méndez, y "Tata Nacho" con su canción Menudita que conquistó el primer lugar, correspondiendo el segundo a Guty.

Un diploma que guardó para sí y un cheque que entregó a sus intérpretes, el trío Garnica-Ascencio, fueron los premios que recibió en medio del entusiasmo del público.

Pronto gozó de tal fama que fue nombrado socio honorario del Club Rotario de México, en el cual actuaba junto con "Tata Nacho".

En 1928, viajó a Nueva York contratado para grabar discos con la Columbia. Sus grabaciones tuvieron tal éxito que de Texas le pidieron a la compañía grabadora canciones rancheras, cantadas por el novel cancionero.

En México, Guty escribió algunos corridos usando el seudónimo de "Yucho"; entre ellos podrían mencionarse el Corrido del aviador Carranza, Pablo Sídar, Álvaro Obregón y La República en España. Entre 1929 y 1931 realizó varias giras por los Estados Unidos en una de las cuales cantó para el presidente Hoover. Allá se casó con la norteamericana Ann Patrick, mientras cantaba en algunas radiodifusoras de Nueva York, como artista exclusivo de la Columbia.

Guty fue un compositor muy cuidadoso, corregía sus creaciones y las modificaba hasta quedar enteramente satisfecho. Siguiendo la tradición yucateca (olvidada después) de tomar las letras de poetas y letristas profesionales, Guty extrajo la letra de su canción Flor de un poema que el venezolano Juan Antonio Pérez Honalde dedicara a su hija muerta. La segunda estrofa de la canción la escribió especialmente para Guty el poeta exiliado en Mérida -también venezolano- Diego Córdoba. Otra canción famosa Rayito de sol fue inspirada por un poema del yucateco Ermilo Padrón López. A pesar de su destreza como ejecutante y cantante, Guty nunca pudo vencer el nerviosismo ante el público o ante el micrófono.

Dentro de un estilo muy diferente, es importante mencionar las canciones que el compositor escribió con las letras del poeta y mayista don Antonio Mediz Bolio: Yucalpetén y la famosísima Caminante del Mayab.

La muerte de Guty

El día 5 de abril de 1932, a la edad de 26 años, y en pleno triunfo, Guty fue asesinado en el interior del salón cantina Bach en la ciudad de México. En su sepelio Alfonso Ortiz Tirado y Pedro Vargas cantaron dos de sus más hermosas canciones: Nunca y Un rayito de sol.


(Tomado de: Moreno Rivas, Yolanda - Historia de la Música Popular Mexicana. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Alianza Editorial Mexicana. México, D.F., 1989)

lunes, 11 de julio de 2022

Amparo Ochoa

 


La enfermedad de una gran cantante puso a prueba en 1994 la fidelidad de sus colegas y admiradores. Éstos, con el apoyo del Museo de Culturas Populares, lucharon generosamente por postergar la desaparición de Amparo Ochoa.

Amparo Ochoa Castaños nació en Culiacán, Sinaloa, en 1946, de padres campesinos. En 1962, cuando tenía sólo 16 años, obtuvo el primer lugar en un concurso de canto a nivel estatal. Estudió magisterio y, de 1963 a 1968, trabajó como maestra rural en La Palma, Villa Ángel Flores y Tierra Blanca, en su estado natal. En 1969 ganó el concurso nacional de aficionados de la radiodifusora XEW de la ciudad de México, y ese mismo año inició sus estudios musicales en la Escuela Nacional de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los cuales concluiría en 1971. En este periodo de su vida acompañada de una guitarra, se dio a conocer como cantante en bares y cafeterías de moda como Amor, Las Musas, El Bohemio, etc. Su repertorio incluía canciones de José de Molina, Cornelio García, el cubano Nicolás Guillén y el argentino Atahualpa Yupanqui, además de piezas populares mexicanas. Entre 1971 y 1972 hizo teatro musical con el grupo La Edad de Oro, junto con personalidades como Óscar Chávez y Ernesto Gómez Cruz, bajo la dirección del guanajuatense Juan Ibáñez. También en 1971 grabó su primer disco individual de larga duración para la RCA Victor, De la mano del viento, y también su primer disco político colectivo, Cánticos y testimonios, con José de Molina y Leopoldo Ayala.

Por esas fechas empezó a cantar en las peñas de música latinoamericana que comenzaban entonces a florecer en la ciudad de México: El cóndor pasa, El Nahual, Peña del Ángel y Tupac, entre otras. Comenzó igualmente, a hacer giras por el interior del país con el grupo On'ta. En 1973, por encargo de la Secretaría de Educación Pública, intervino en la grabación del disco Folklore de la intervención francesa, y ese mismo año tomó parte en el Primer Festival Masivo de Música Latinoamericana en México.

A partir de 1976 se hicieron frecuentes sus giras por el extranjero, tanto en América como en Europa. Sus principales discos, además de los ya mencionados, son Solidaridad con el pueblo chileno y Cancionero popular (1974), Amparo Ochoa, volumen dos (1976), Yo pienso que a mi pueblo (1978), Amparo Ochoa canta con los niños (1980), Mujer (1981), Trova y algo más de Yucatán y Vamos juntos (ambos de 1983) y Corridos y canciones de la Revolución Mexicana (1984). Su primer compacto fue Mujeres (1989), con música del compositor chiapaneco Federico Álvarez del Toro para ella, en que colaboró con Betsy Pecanins y Tania Libertad. Entre las canciones más célebres de su repertorio figuran clásicos como "La maldición de Malinche", de Gabino Palomares, "Jugar a la vida", de Enrique Ballesté, y "El huapanguero", de Rodrigo González. Sus grabaciones más importantes fueron hechas por Discos Pueblo y Discos Pentagrama.

Amparo Ochoa, llamada por algunos el Jilguero Sinaloense, falleció de cáncer el 7 de diciembre de 1994 en Culiacán.


(Tomado de: Todo México 1995. Resumen ilustrado de los acontecimientos más importantes registrados en México en 1994 para la actualización de la Enciclopedia de México. Kentucky, EUA, 1995)

martes, 30 de marzo de 2021

Maria Victoria


La jalisciense nacida en 1933 inició su carrera a los nueve años de edad como "partiquina" y la consolidó una década después como intérprete de boleros. En sus inicios recorrió el país durante cuatro años con la caravana artística de Paco Miller, donde conoció al que sería su primer esposo: Jorge Molmer.

En 1950 empezó a trabajar en el Teatro Margo donde, además de cantar, hizo sketches al lado de José "El Ojón" Jasso, Chelo "La Rue" y Pepe Guízar. En ese mismo foro causó furor por sus vestidos entallados que resaltaban sus amplias caderas.

Su estilo interpretativo suave y sensual se plasmó en su primer éxito musical; "Soy feliz", de Juan Bruno Tarraza. Como cantante ha grabado más de 50 discos, obteniendo un centenar de premios.

En su faceta de actriz se consagró como la respondona pero bondadosa criada Paquita Pérez en Los paquetes de Paquita (1954), de Ismael Rodríguez, donde interpretó el antecedente del que sería su personaje más significativo: Inocencia.

Asimismo, actuó en la obra La criada malcriada, inspirada en La doncella es peligrosa, de Serge Vever. Fue el éxito de esta puesta en escena lo que hizo que Víctor Fox la llevara a la televisión con el título de La criada bien criada (1969-1980).

A su vez, para aprovechar la popularidad lograda por la serie, protagonizó las cintas La criada bien criada (1970), y La criada maravilla (1978), ambas de Fernando Cortés. Al concluir ésta encabezó sin éxito otras como La casa de huéspedes (1980) y Las chambas de Paquita (1984). En abril de 1998 regresó al teatro con Las muchachas del club, de Iván Menchell.

Acerca de Inocencia, el crítico Tomás Espinoza advirtió que esté personaje decente y virginal, siempre escoltado por sus dos escuderos, era inexistente. " [...] la imagen de María Victoria como fámula no sé a qué realidad de país imaginario, exótico o extraterrestre pertenezca; las sirvientas no hablan, no visten, no se peinan como ella, más bien parece mesera de café de chinos, o con mucha imaginación, criada parisina de (la revista) Ja-Ja".

(Tomado de: Ceballos, Edgar - Somos Uno, especial de colección, Las reinas de la risa. Año 12, núm. 216. Editorial Televisa, S.A. de C.V., México, D.F., 2002).





miércoles, 18 de noviembre de 2020

Elisa Berumen


Enrique Alonso "Cachirulo", quien la vio actuar en escena, dice que de excelente cancionera y creadora de temas mexicanos y de tangos, "se convirtió en notable cantante cómica como no ha habido otra en nuestro país. Ella podía estar una hora en el escenario sin que las carcajadas del público decrecieran un solo minuto".

La tiple, compositora festiva y empresaria teatral nació en Chihuahua, tal vez en 1910. A los seis años de edad sus padres la llevaron al sur de Estados Unidos donde desempeñaron varios oficios.

Empleada en un restaurante, comenzó a escribir canciones y corridos nacionalistas. Su vena creativa fue tan buena que, a mediados de 1926, la llevó a grabar en Los Ángeles el tango habanero "Mal hombre".

Ese mismo año llegó a la ciudad de México para actuar en la pieza Éntrenle al toro, estrenada en el Teatro María Guerrero, donde alternó con Leopoldo Beristáin y Valentín Asperó.

En septiembre de 1927, entrevistada por una revista capitalina, la corpulenta y simpática tiple confesó pretender "mexicanizar" el teatro de revista, rescatarlo de la "pornografía" y de la imitación estadounidense y francesa. De ahí su afán por interpretar tipos populares como la china poblana o mujeres enrebozadas.

Al parecer fue en 1928 cuando contrajo matrimonio con el popular cómico Leopoldo Beristáin. Ambos recorrieron con su compañía todos los rincones de México.

Canciones y recuerdos

El domingo 9 de agosto de 1942 se presentó en la ciudad de México. Entonces ya estaba al frente del teatro-salón Modelo, que formaba parte del Circo Carnaval Beas-Modelo del afamado cirquero Francisco Beas. 

Mientras el tradicional espectáculo instalaba su enorme carpa en la primera calle de Niño Perdido, Elisa Berumen erigía su teatrillo en un predio de la esquina de Arcos de Belén y San Juan de Letrán. Adjunto al modesto salón se instalaron carros locos, volantines, la casa de Mamerto y aeroplanitos para niños de tres a siete años de edad.

En octubre de 1943 intervino en la fallida cinta taurina Palillo Vargas Heredia que, protagonizada por el actor cómico Jesús Martínez "Palillo" y el español Florencio Castelló, dirigió Carlos Béjar, hijo.

Mientras realizaba una gira por el noroeste de México, su esposo falleció a principios de 1948 en Tijuana. Al decidir enterrarlo en la ciudad de México, logró que sus restos fueran trasladados en un avión del heroico Escuadrón 201.

Al iniciar los años cincuenta participó en La reina del mambo (1950), cinta de Ramón Pereda, donde interpretó a una rijosa detenida en los separos del Ministerio Público. También encarnó a la madre del personaje de Amparo Arozamena en Ahí vienen los gorrones (1952), de Gilberto Martínez Solares.

Como intérprete de sus propios temas y cuplés tuvo largas temporadas en el Teatro Blanquita antes de ingresar a la Casa del actor. Condescendiente y hasta risueña, alguna vez cantó ahí sus chispeantes canciones, algunas de las cuales tenía escritas en un cuaderno escolar de forma italiana.

Así, entre canciones y recuerdos, pasó los últimos días, antes de morir en 1993.

(Tomado de: Ceballos, Edgar - Somos Uno, especial de colección, Las reinas de la risa. Año 12, núm. 216. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 2002)

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Luis Aguilar


 Siempre con gran porte, reflejo de su fuerte personalidad, y dueño de una mirada profunda, tenía todos los atributos del galán típico de los años cuarenta. El bigote recortado y el cabello cuidadosamente engomado fueron distintivos de su estilo en cada película. Siempre lució bien con el traje de charro, y en su etapa de catrín al estilo gángster se distinguió por su elegancia y el corte perfecto de su traje negro a rayas.

Una carrera llena de éxitos, con caracterizaciones en las que fue charro, caudillo, galán y hasta policía motorizado con Pedro Infante en las ya clásicas películas de Ismael Rodríguez, A toda máquina y ¿Qué te ha dado esa mujer? (1951), donde formaron una pareja que pasó a la historia, son una muestra de la versatilidad de uno de los actores que ha recorrido casi todos los géneros en el cine nacional. Incluso pasó por la comedia, al lado del gran Tin Tan, en las películas Locos peligrosos (1957) de Fernando Cortés, Detectives o ladrones (1966), de Miguel Morayta y Duelo en el Dorado (1968), de René Cardona.

También compartió créditos en 1952 con Jorge Negrete en Tal para cual, y fue precisamente Negrete quien le dio su primera credencial de la ANDA, por ello y por actuar junto a él al inicio de su carrera, Luis lo consideraba su hermano mayor.

Hombre solidario con el gremio, bondadoso y humilde, a pesar de que compartió créditos con las grandes estrellas de la época de oro del cine mexicano, Luis Aguilar es una leyenda viva de la cinematografía nacional.

[Falleció en 1997]

(Tomado de: Peña, Mauricio - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)



miércoles, 6 de mayo de 2020

Germán Valdés, Tin Tan


Con una modernidad insólita y fresca, adquirida en el otro lado, o por lo menos en la frontera (tan cerca de Estados Unidos), irrumpe Tin Tan en el mundo del espectáculo mexicano a principios de los nos cuarenta. Tin Tan, muy literalmente, es el arquetipo del "pachuco" nacido como afirmación individual y regional ante la hegemonía del mundo anglosajón: él porta pantalones anchísimos con valencianas enormes, saco muy amplio de inmensas hombreras con solapas muy grandes y casi tan largo como un abrigo, del pantalón cuelga una larga cadena de reloj, porta un sombrero de ala ancha, rematado con una pluma de pavo real, todo en colores muy fuertes.
El pachuco habla spanglish, es decir, una mezcla de inglés y español; el pachuco es excéntrico en las dos sociedades: la mexicana y la americana, el pachuco es loco, insólito, diferente y original, exactamente como Tin Tan, que además canta, baila, corre y hace extrañas asociaciones de palabras y tiene un ángel extraordinario y es un ser de esencia kinética, con una extrema agilidad física y mental, siempre en movimiento y haciendo "locuras" (algunas geniales) e improvisando.
Tin Tan es enamorado, Tin Tan es radiofónico y es, sobre todo, cinematográfico; es, a todas luces, un genial comediante que nació para los espacios físicos que el cine brinda, para que una cámara lo persiga sin parar o viceversa. Tin Tan es sexy y siempre está rodeado de hermosas mujeres por las que no oculta, sino todo lo contrario, un interés fuertemente erótico, pero Tin Tan es un héroe y súper héroe noble, biueno y blanco y es un excelente compañero y está rodeado por los mejores actores que crecen y se crecen junto a él. Tin Tan tiene una larguísima carrera y es y será, en muchos momentos de su filmografía, la más alta e insólita comicidad del cine mexicano en todo su esplendor como en Calabacitas tiernas y El rey del barrio.

(Tomado de: Ramón, David - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)