jueves, 30 de diciembre de 2021

¿Quién es la Chingada?

 


Octavio Paz en El laberinto de la soledad se pregunta: "¿Quién es la chingada? Ante todo, es la madre. No una madre de carne y hueso, sino una figura mítica. La chingada es una de nuestras representaciones de la maternidad, como La Llorona o la sufrida madre mexicana que festejamos el 10 de mayo. La chingada es la madre que ha sufrido, metafóricamente o realmente, la acción corrosiva e infame en el verbo que le da nombre."

"La chingada es la madre abierta, violada o burlada por la fuerza. El "hijo de la chingada" es el engendro de la violación, del rapto o de la burla. Si se compara esta expresión con la española "hijo de puta" se advierte inmediatamente la diferencia. Para el español la deshonra consiste en ser hijo de una mujer que voluntariamente se entrega, de una prostituta; para el mexicano, el ser fruto de una violación."

"Si la chingada es una representación de la madre violada, no me parece forzado asociarla a la Conquista, que fue también una violación, no solamente en el sentido histórico, sino en la carne misma de las indias. El símbolo de la entrega es doña Malinche, la amante de Cortés."

En México se acostumbra contrarreplicar la mentada de madre diciendo:

-A veinte, por las que te salgan podridas, o bien: la tuya, o bien: a la tuya que está en vinagre.

Son eufemismos de la mentada de madre: ve y vuelve a la tarde, hijo de la China Hilaria, hijo de tu mal dormir, hija de un... hijo de María Morales, hijo de la tostada, hijo del maíz, ve mucho al carajo (carajo: eufemismo de la chingada), (Un refrán afirma: "Al carajo, dijo el Rey David, y tiró el arpa.") Me lleva la chicharra, me lleva el tren, me lleva el diablo, me lleva la tía de las muchachas, me lleva Gestas, me lleva la chifosca, me lleva la jodida, etc.

El pueblo dice: "No Judas, mejor matraca."

Rius asegura en Los Agachados, "Cómo insultar a la Gente", que la historia de México puede contarse así:

"Hace un chingo de años, los indios éramos bien chingones. Cuauhtémoc era el gran chingón, pero llegaron un chingo de gachupines, y los muy hijos de la chingada hicieron mil chingaderas y chingaron a los indios, y nos llevó a todos la chingada."


(Tomado de: Lomas, Juan (recopilador). Teoría y práctica del insulto mexicano. Colección Duda semanal. Editorial Posada, S. A. México, 1974)

lunes, 27 de diciembre de 2021

Facultades del virrey Mendoza

 


El primer virrey de Nueva España, don Antonio de Mendoza, fue nombrado en 1529, pero hasta 1535 no se trasladó al reino que iba a gobernar. Se le dieron amplias facultades para que pudiera ejercer la representación personal del rey que se le encomendaba. He aquí una parte del documento en que el rey especificaba el alcance y calidad de su autoridad:


"... Por esta nuestra carta mandamos al presidente y oidores que al presente  residen en la ciudad de México... y al nuestro capitán general y capitanes de ella, y a los consejos, justicias e regidores, caballeros y escuderos oficiales e omes buenos de todas las ciudades, villas y lugares de la dicha Nueva España, que al presente están pobladas e se poblaren de aquí adelante, que sin otra larga ni tardanza alguna, e sin más requerir ni consultar... vos hayan, reciban o tengan por nuestro visorrey e gobernador de la dicha Nueva España e sus provincias, e vos dejen y consientan libremente usar y ejercer los dichos oficios por el tiempo que como dicho es, nuestra merced e voluntad fuere, en todas aquellas cosas e cada una de ellas entendáis que a nuestro servicio y buena gobernación, perpetuidad y noblecimiento de la dicha tierra e instrucción de los naturales viéredes que conviene, para usar y ejercer los dichos oficios, todos se conformen con vos y vos obedezcan, y con sus personas y gentes vos den y hagan dar todo el favor y ayuda que les pidiéredes y menester hubiéredes, y en todo vos acaten y obedezcan...

"E otro si, es vuestra merced, que si vos el dicho don Antonio de Mendoza entendiéredes ser cumplidero a nuestro servicio e a la ejecución, que cualquier persona que ahora está o estuviere en la dicha Nueva España, tierras e provincias della, se salgan y no entren ni estén en ella, les podéis mandar de nuestra parte y lo hagáis de ella salir..."


En las instrucciones que llevaba se le encargó que ejerciera el cargo de capitán general, hasta entonces desempeñado por Hernán Cortés, y recontara los veintitrés mil vasallos que se te habían otorgado al conquistador cuando se le había hecho marqués del valle de Oaxaca. También se le ordenó que vigilara a los encomenderos y redujera las cargas de tributos y servicios que pesaban sobre los indios, según conviniera a su buen tratamiento. Todo esto estaba encaminado a moderar el poder que habían ganado los conquistadores de la tierra.

Por otra parte, se le encomendó que controlara a los eclesiásticos, a los cuales debía dirigirse bajo la forma de ruego y encargo, por el respeto de su fuero; cuidando de que no agraviaran a los habitantes y deshaciendo, como presidente de la Audiencia, aquellos agravios que habían cometido. También se le avisó que las órdenes religiosas no debían recibir tierras ni construir monasterios sin el "pase" del Consejo de Indias.


(Tomado de: Lira, Andrés - El gobierno virreinal. Historia de México, tomo 6, México colonial. Salvat Mexicana de Ediciones, S.A. de C.V. México, 1978)

jueves, 23 de diciembre de 2021

Lucina Joya

 


De origen y año de nacimiento desconocidos, interpretó en 1907 el personaje de "la industria" en la pieza teatral Fiestas patrias, y a María en la famosa obra En la hacienda.

Formó parte de la compañía del cómico Beristáin quien, a principios de la primera década, se presentó en el populachero teatro María Guerrero y en el Apolo.

Ahí la actriz representó en 1914 La onda fría. Por el despiadado apunte que le hizo el entonces caricaturista José Clemente Orozco, publicado en El Malora en julio, se desprende que tenía rasgos indígenas, enorme boca y estaba entrada en carnes.

En septiembre de 1919 Carlos M. Ortega, bajo el seudónimo de Crispín, consideraba que tras la muerte de "La Trujis" su heredera era Lucina Joya, ya que era "una aventajadísima discípula de Emilia Trujillo, y quizá siga en orden meritorio a "La Cachito", tan celebrada en sus creaciones de género nacional".

Después de ver su actuación en Viaje redondo, el crítico Silvestre Bonnard (Carlos Noriega Hope, responsable del guión) comentó en Cine Mundial que "Beristáin no debió tener muchas dificultades para crear al protagonista, puesto que está cortado con los mismos moldes que nuestras zarzuelas típicas, en la que es maestro [...].

"Lucina Joya ha desempeñado su parte con el acierto de siempre (.) y los demás tampoco desmerecen. Podemos conformarnos con que la próxima sea igual."

Pero no habría "próxima vez", como lo apunta Gabriel Ramírez en Crónica del cine mudo mexicano. Después de esta incursión, Lucina Joya subió a los escenarios para actuar en las revistas políticas El tesoro del Pánuco (1920) y Los bolcheviques (1921).

Se desconoce cuándo cayó definitivamente el telón en la vida de esta pionera del cine mudo y del teatro mexicano.

(Tomado de: Ceballos, Edgar - Somos Uno, especial de colección, Las reinas de la risa. Año 12, núm. 216. Editorial Televisa, S.A. de C.V., México, D.F., 2002)

lunes, 20 de diciembre de 2021

Semana del 19 al 26 de enero de 2002


Sábado 19 

Indígenas prestan tierras a guerrilleros.

El dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos de Morelos, Albino Franco Escobar, revela que hay poblaciones en ese estado que protegen a grupos guerrilleros como las FARP y el ERPI, al grado de ofrecer sus terrenos para realizar diversas acciones de entrenamiento.


Domingo 20

La PGR investiga desvío por mil 100 mdp en Pemex.

El secretario de la Contraloría, Francisco Barrio, informó que en Petróleos Mexicanos se han detectado manejos irregulares de recursos públicos que fueron entregados al sindicato de esa paraestatal, lo que está siendo investigado por la Procuraduría General de la República, aunque no confirmó si ese dinero se usó con fines partidistas o electorales a favor del ex candidato presidencial del PRI, Francisco Labastida.

Dijo que la Secodam ya presentó dos denuncias por mal manejo de dinero en esa paraestatal, irregularidades detectadas en dos partidas que ascienden a mil 100 millones de pesos.

Los auditores encontraron movimientos de recursos públicos que no podían ser justificados pero que habían sido entregados al Sindicato de Trabajadores de la República Mexicana.


Lunes 21

Fraternidad, el Solidaridad de Fox.

Josefina Vázquez Mota, secretaria de Desarrollo Social, anunció que la nueva política social que en breve dará a conocer el presidente Vicente Fox, incluirá el apoyo a las jefas de familia y recursos para combatir la pobreza urbana, las adicciones y la delincuencia. Según investigación de MILENIO Diario, lo que fue el programa Solidaridad para el sexenio de Carlos Salinas, se convertirá en Fraternidad para el gobierno foxista.


Martes 22

Labastida se deslinda.

Francisco Labastida Ochoa se deslindó de la investigación iniciada por la PGR por presunto desvío de recursos en Pemex, y rechazó sentirse perseguido por el nuevo gobierno y temer al peso de la ley. No obstante, consideró "desafortunado" que se den a conocer investigaciones sin concluir.


Miércoles 23

Fox presenta el banco para pobres.

Un nuevo sistema financiero para el pueblo -para los pobres- presentó el presidente Vicente Fox con el anuncio del nacimiento del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi). También dio inicio al primer programa social denominado Contigo, que sustituye a Progresa y Procampo.


Jueves 24

El segundo piso al Viaducto, sin aval técnico.

A pesar de que el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, emitió la orden de iniciar la construcción del segundo piso en Viaducto y Periférico, autoridades de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales y de la Comisión Ambiental Metropolitana argumentan que no existe un proyecto científico y social que avale su eficiencia.


Viernes 25

EU pide la extradición de Villanueva.

El fiscal de Distrito de la ciudad de Manhattan, James Comey, y el director de la agencia Antinarcóticos (DEA), Asa Hutchinson, solicitaron la extradición de Mario Villanueva y la de los presuntos narcotraficantes Alcides Ramón Magaña, El Metro, y Gilberto Garza García, El Güero Gil, para ser procesados por la justicia de Estados Unidos.


Sábado 26

Megaproyecto carretero del sexenio, anuncia Fox.

Un ambicioso programa carretero para este sexenio, anunció ayer el presidente Vicente Fox, en el que se tiene previsto construir 7 mil 400 kilómetros más de carreteras de"altas especificaciones técnicas", que se sumarían a los 11 mil kilómetros ya existentes, un incremento de casi 63 por ciento.

En el proyecto, que debe concluir en el 2006, se invertirán 72 mil 500 millones de pesos, y el gobierno federal planea poner en práctica para su financiamiento la participación de de los gobiernos federal, estatales y municipales, además de la iniciativa privada y las bancas nacional y extranjera.

Fox dijo que este año el presupuesto federal para inversión de carreteras e infraestructura crece en 85 por ciento, duplicándose así el monto del 2001, mientras se eleva en 25 por ciento el recurso destinado a la conservación de las vías de comunicación.


(Tomado de: Milenio 5 años, 2000-2005. Milenio Diario S.A. de C.V., Monterrey Nuevo León, 2005) 

viernes, 17 de diciembre de 2021

No hay que pagar en las escuelas, 1942

 


Ni un centavo hay que pagar en las escuelas.

*De los jardines de niños a las profesionales, la enseñanza es totalmente gratuita.

(27 de enero de 1942)

Declaró ayer oficialmente la Secretaría de Educación que, de conformidad con los deseos del Presidente de la República, dispuso que la enseñanza en los establecimientos oficiales, desde los jardines de niños y escuelas primarias hasta las profesionales, sea absoluta y efectivamente gratuita; por lo que nadie está autorizado para cobrar a los alumnos o padres de familia cuotas de ninguna naturaleza, ni por concepto de inscripción ni por colegiatura.

"La secretaría considera pertinente aclarar", se nos dijo, "que en sus presupuestos figuran las cantidades necesarias para atender a los gastos y necesidades materiales de todas las escuelas, por lo que tampoco puede invocarse este pretexto para hacer cobros a los interesados.

"Las labores escolares no sufrirán entorpecimiento alguno por la supresión de las cuotas que anteriormente se cobraban a los alumnos o padres de familia, pues la Secretaría de Educación atenderá a las exigencias de los establecimientos educativos.

"Tampoco se ha autorizado a persona alguna para recibir cuotas con carácter de voluntarias, y quienes tal hagan serán sancionados, puesto que su actitud ocasionaría un grave perjuicio de la buena marcha de la educación pública. "La secretaría invita a los estudiantes y padres de familia a que denuncien cualquier abuso que en ese sentido se esté cometiendo, para proceder en consecuencia con la energía y severidad que el caso amerite".


(Tomado de: Hemeroteca El Universal, tomo 3, 1936-1945. Editorial Cumbre, S.A. México, 1987)



lunes, 13 de diciembre de 2021

Antonio García Cubas

 


Ingeniero, geógrafo y escritor, nació y murió en la Ciudad de México (1832-1912). Hizo sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Carlos y en el Colegio de Minería. Se graduó como ingeniero en 1865. Catedrático de varios centros educativos, fue, además, director de la Sección de Colonización e ingeniero consultor de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Intervino en la cuestión de límites con Guatemala y en la Comisión Mixta de Límites para la Demarcación de la Frontera con Estados Unidos. De 1884 a 1905 participó en las negociaciones sobre El Chamizal. Le corresponde el mérito de haber presentado al extranjero la primera visión de un México organizado, después de las turbulencias que epilogaron la Intervención Francesa y el Imperio: The Republic of Mexico in 1876. A Political and Ethnographical Division of the Population, Character, Habits, Customs, and Vocations of its Inhabitants. Su obra principal, sin embargo, es el Diccionario geográfico, histórico y biográfico de los Estados Unidos Mexicanos, del que se publicaron los tomos I y II en 1888; el III en 1889; el IV en 1890 y el V, en 1891. En 1904 publicó El libro de mis recuerdos con narraciones históricas, anécdotas y costumbres nacionales. Otras obras suyas son las siguientes: Noticias geográficas y estadísticas de la Repùblica Mexicana y Reseña geográfica del distrito de Soconusco a Tapachula (1857); Atlas geográfico, estadístico e histórico de la Repùblica Mexicana (1859); Memoria para servir a la carta general de la República Mexicana (1861); Curso de dibujo topográfico y geográfico (1868); Tratado elemental de geografía universal (1869), reeditado ocho veces hasta 1910), Compendio de geografía universal (1870, reimpreso trece ocasiones hasta 1924); Atlas metódico para la enseñanza de la geografía en la República Mexicana (1874); Cuadro geográfico, estadístico, descriptivo e histórico de los Estados Unidos Mexicanos (1884, traducido al francés en 1889); Carta general de los Estados Unidos Mexicanos y Atlas pintoresco e histórico de los Estados Unidos Mexicanos (1885); Atlas geográfico y estadístico (1887); Compendio de historia de México y su civilización (1890, reeditado en 1906), y Memoria para servir a la carta general del Imperio Mexicano y demás naciones descubiertas y conquistadas por los españoles en el siglo XVI (1892). Dejó inédito Desarrollo de la civilización en México. La Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística dedicó una sesión solemne en ocasión de su muerte; en ese acto, Esteban Maqueo Castellanos dijo: "... el nombre de García Cubas se une en estrecho lazo con los de Boturini, Humboldt, Orozco y Berra, príncipes de los estudios geográficos sobre México."

 

(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S. A. México D.F. 1977, volumen V, - Gabinetes - Guadalajara)

jueves, 9 de diciembre de 2021

La Expedición Punitiva I

 


Una nerviosidad callada, pero tirante como la rienda que detiene al caballo en pleno galope, mantenía alerta el espíritu de todos los mexicanos en aquellos días de la Expedición Punitiva. Cualquier incidente trocaba la inquietud en agresividad, y nuevos incidentes, que por fortuna fueron de menor importancia que el de Columbus, parecían agravar la situación internacional.

El 7 de mayo, doscientos villistas, al mando de Plácido Villanueva, que venían operando en la región de Chihuahua, frontera de Coahuila, cruzan a caballo el Río Bravo en las inmediaciones de Ojinaga e invaden el distrito de Big Ben. En su marcha hacia la población de Glenn Springs pasan por el rancho de un tal Deemer, y lo incendian. Después encuentran una patrulla de nueve soldados americanos con los que se baten, dando muerte a cuatro y haciendo dispersarse al quinteto restante. Combaten en Glenn Springs y en Boquillas con fuerzas irregulares de Texas, en poder de las cuales dejan prisioneros a Natividad Álvarez, dorado villista, y a otros dos. Y nuevamente sus caballos baten las aguas bullentes y lodosas del río internacional. Están otra vez en México, pero como Pershing tras Villa, ha entrado tras ellos a territorio nuestro una columna de caballería del ejército regular, al mando del coronel Langhorne. Sigue hasta Cerro Blanco las huellas aún frescas de los invasores de Big Ben, y se detiene y retorna a su base al saber que su compañero, el coronel Sibley, ha dado alcance a Villanueva y lo ha castigado. No hay el interés de llevar al rebelde preso en exhibición. Langhorne considera que el honor está satisfecho y abandona territorio mexicano.

Poco después, el 17 de junio, otra partida de villistas, al mando de De la Rosa y Pedro Vino, penetra en San Benito, Texas, incendiando y matando. Es la tercera vez que los villistas invaden territorio de los Estados Unidos, y tras ellos pasa el río una caballería al mando del general Parker. Citados para reunirse en algún lugar secreto muchos kilómetros adelante, los asaltantes se dispersan y las tropas americanas se devuelven a su base sin haber encontrado enemigo.

No son solamente los villistas los que se enfrentan con los americanos; en todas partes se siente un agresivo malestar. El 18 de junio tira sus anclas frente a Mazatlán el crucero norteamericano Annapolis. Una lancha con oficiales y soldados se acerca a tierra para hacer la acostumbrada visita de cortesía. Pero una masa de pueblo que se ha reunido en el muelle da voces intimando a los marinos a que no desembarquen. Sus palabras no son comprendidas y los americanos tocan tierra. Inmediatamente se oyen varios disparos por diferentes partes. Es el pueblo, que está haciendo fuego contra los que considera compañeros de aquellos hombres que cubren una parte del territorio nacional, allá por Chihuahua. Dos marineros mueren, tocados por las balas. Y los oficiales y el resto de la marinería, que han llegado con buena voluntad y sin armas, se rinden. Con gran prudencia procedieron las autoridades mazatlecas poniendo inmediatamente en libertad a los prisioneros, y atribuyendo la responsabilidad del incidente a un japonés ebrio de quien se afirma que hizo los disparos. El Annapolis, que pudo haber destruido medio Mazatlán con el fuego de sus enormes cañones, levanta sus anclas y se va en silencio.

Esa misma noche, el cabo de resguardo de la Aduana de Ciudad Juárez, Enrique Gallardo, estaba de vigilancia frente a un vado que hay cerca de Isleta. Ve venir a un sargento americano montado en su caballo frisón, armado y ebrio. Ya está dentro de territorio mexicano, cuando Gallardo le pregunta qué deseaba allí... El sargento contesta con palabras groseras que le dicta el alcohol. Afirmándolas, de su pistola parten dos disparos sin rumbo. Gallardo echa mano a su arma y hace fuego tres veces. El sargento quedó muerto.

Esto hubiera bastado, quizá, para que un Teodoro Roosevelt hubiera invadido México, declarando la guerra. Pero el pacifista Woodrow Wilson media y comprende que México no tiene la culpa de todo lo que está pasando. Es un estado de ánimo que él mismo ha provocado con el envío de la Expedición Punitiva. Y lejos de llevar las cosas a terreno más peligroso, acepta la celebración de nuevas pláticas que concierten el retiro de Pershing y sus soldados. En Atlantic City, la guerra entre las dos naciones es evitada definitivamente.

Gloria auténtica

El 21 de junio, mexicanos y americanos se baten en Carrizal. Félix U. Gómez, hombre del pueblo, humilde y hasta entonces ignorado a pesar de su grado de general, riega la tierra con su sangre. Balas americanas le han atravesado el pecho y muere obedeciendo la orden de no dejar pasar a las tropas expedicionarias de la línea que marcan las guarniciones mexicanas. Bella muerte que le trae la gloria, gloria auténtica y limpia, brillante y eterna del soldado que defiende su patria. Sacrificio modesto, sin desplantes teatrales ni frases huecas. Félix U. Gómez, casi desconocido para medio México y casi olvidado por el otro medio, contempla, desde su pedestal de héroe clásico, cómo sus compatriotas cantan loas a muchos que tuvieron menos méritos que él. Y vuelve la tristeza de su mirada de indio al desierto chihuahuense, claro, lleno de sol, donde ya no levantan polvo los caballos de la Punitiva.

El primero de junio, montado en burro, seguido de nueve hombres a pie, Francisco Villa atraviesa las calles de San Juan Bautista, Durango. Ahí le están esperando Francisco Beltrán, el general yaqui de cara rojiza y brillante como un perol de cobre Nicolás Fernández y Ernesto Ríos y Gorgonio Beltrán, y todos los demás dorados que, comandando cada uno su columna, han cruzado disparos con los americanos.

Candelario Cervantes no llega. Un día, con veinte hombres, asaltó una tropa americana que patrullaba el camino al sur de Namiquipa, haciéndola retirarse. Pero una sección mayor salió luego a perseguirle. Y Cervantes quedó en tierra, ensangrentado y rígido.


(Tomado de: F. Muñoz, Rafael - La Expedición Punitiva. Cuadernos Mexicanos, año I, número 19. Coedición SEP/Conasupo. México, D.F., s/f) 

lunes, 6 de diciembre de 2021

Francisco de Garay

 


Ingeniero, nació en Jalapa, Ver., en 1825; murió en la Ciudad de México en 1896. Hacia 1850 se encargó de las obras del desagüe del Valle de México. Maximiliano lo confirmó en esa tarea, pero él no quiso aceptar ni nombramiento ni sueldo. Fue el primer mexicano que recibió la condecoración de la Legión de Honor del gobierno francés. También fue catedrático, varias veces regidor de la Ciudad de México y presidente fundador de la Asociación de Ingenieros Civiles y Arquitectos de México. Escribió El Valle de México (1888).


(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S. A. México D.F. 1977, volumen V, - Gabinetes - Guadalajara)



viernes, 3 de diciembre de 2021

Volcán en erupción en Parangaricutiro, 1943

 


Un volcán está haciendo erupción en Parangaricutiro.

*Alarma en el estado de Michoacán por el posible nacimiento de un volcán.

Únicamente para

EL UNIVERSAL

URUAPAN, Mich., 20 de febrero. -El presidente municipal de San Juan Parangaricutiro, Michoacán, se dirigió telefónicamente al de Uruapan notificándole que los habitantes de aquel pueblo piden angustiosamente medios de transporte para salir de allí, debido a que reventó un volcán que ha empezado a arrojar humo y ceniza. El alcalde y las autoridades federales están procediendo a la evacuación de la población afectada con celeridad.

EL CORRESPONSAL

(Tomado de: Hemeroteca El Universal, tomo 3, 1936-1945. Editorial Cumbre, S.A. México, 1987)


martes, 30 de noviembre de 2021

Gregorio Cárdenas

 


Un eslabón más se agregó a la cadena de fugas registradas en los años cuarentas y tocó a Gregorio Cárdenas Hernández escenificarlo y, como en los inmediatos anteriores, tampoco hubo ninguna violencia que lamentar.

Este reo no se escapó del Palacio Negro, sino del manicomio de La Castañeda, en el cual es alojado por instrucciones del juez de su causa, Carlos Espeleta Torrijos, traslado que se realiza muy poco después de que el acusado es aprehendido.

Hasta el momento de la evasión, efectuada el 24 de diciembre de 1947, Cárdenas vivió más tiempo de sus años de reclusión en la Castañeda que en Lecumberri.

La explicación de esto es que el reo debía ser estudiado por los siquiatras y demás especialistas que tenían que dictaminar si Cárdenas estaba loco o no, o si sufría algún otro trastorno.

Con él escapa su amigo Carlos Burgos Montalvo, quien a su vez fungía como su secretario en el manicomio, en donde también era un enfermo recluido para exámenes médicos.

Sabido es que Gregorio Cárdenas, a quien todo el mundo conoció como "Goyo", dio muerte a cuatro mujeres, estrangulándolas y a la postre enterrándolas en el patio de su propia casa, en la célebre dirección de Mar del Norte 17, en Tacuba.

Las muertes provocadas por este sujeto causaron un verdadero pánico en la sociedad, que exigía un ejemplar castigo para el responsable de ellas.

Sólo que para resolver con plena justicia, el juez necesitaba saber si estaba frente a un demente y únicamente los especialistas podían determinar tal cosa.

Ante esa situación el proceso quedó suspendido después del auto de formal prisión y Gregorio fue enviado a La Castañeda, en donde los médicos se aventaron la pelota y nunca dictaminaron la verdad.

Solamente el doctor Alfonso Quiroz Cuarón mantuvo la tesis de que"Goyo" no estaba en sus cabales.

Después de transcurrir algunos años en Mixcoac, el reo decidió que había llegado el momento de"tomar unas vacaciones", como él mismo lo confesó a la policía cuando lo recapturaron, y el 24 de diciembre, fecha tan especial, les dio comienzo fugándose del manicomio.

Confesó que acercó una mesa a la ventana que tenía en su celda y se subió a ella para romper la malla que la protegía, una vez ante la oquedad libre de obstáculos brincó hacia un pasillo, el cual comunicaba directamente con la muralla del establecimiento, pero que podía ser franqueable con cierta facilidad.

Y eso fue lo que hizo el reo, quien seguía los pasos de Burgos, su cómplice y amigo que ya lo esperaba en ese punto.

Ambos se ayudaron hasta que alcanzaron la calle, sin que ninguno de los vigilantes se percatara de su hazaña. Con 250 pesos que el"estrangulador" había ahorrado, decidió irse a Veracruz, llevando con él a su "secretario", pero llegaron hasta Oaxaca, en donde un policía que antes estuvo comisionado en La Castañeda, lo reconoció y avisó al D. F. lo que había visto, saliendo agentes hacia allá para recapturarlo.

La tarea no resultó fácil, porque el prófugo "brincó" por diversos sitios logrando burlar a sus perseguidores, temporalmente.

A pesar de todo los detectives dieron con él, acompañados por el propio "secretario" del prófugo.

Ya en el Palacio Negro se le confinó en una "jaula" de la circular uno, en donde se le mantuvo por largo tiempo sin darle mayores facilidades, ante la posibilidad de que pudiera intentar una nueva fuga.

El tiempo transcurrió y él se dedicó a estudiar leyes, haciéndose de una gran cantidad de libros que le ayudaron en ese objetivo, y cuando adquirió conocimientos comenzó a ayudar a muchos reclusos que carecían de una forma de defensa real y a otros que fueron victimados por inmorales seudoabogados que únicamente los despojaron del poco dinero que tenían, con el pretexto de "tramitarles su libertad", lo cual jamás hicieron.

Al mismo tiempo "Goyo" trataba de ayudarse él mismo con su caso, ya que el proceso estaba suspendido por haberlo trasladado a Mixcoac, y tampoco podía considerársele legalmente como un loco por no existir dictámenes al respecto.

Volvió a caminar el reloj y así transcurrieron 34 años, poco menos de lo que el juez Espeleta Torrijos pudo haberle impuesto como condena, si el juicio no se suspende.

En ese momento aparece una nueva legislación, incluyendo la Ley de Normas Mínimas que abrió las puertas de la prisión a muchos reclusos.

Se buscó ahí la forma de beneficiar a Cárdenas, mientras las puertas del lóbrego Palacio Negro se cerraban definitivamente.

Dos semanas después de esto, habiendo sido enviado al Reclusorio Oriente mientras tanto, "El Estrangulador de Mujeres" recuperó la libertad.


(Tomado de: Aquino, Norberto Emilio de - Fugas. Editora de Periódicos, S. C. L., La Prensa. México, D. F., 1993)

jueves, 25 de noviembre de 2021

El hombre que quiso pagar la deuda

 


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El hombre que quiso pagar la deuda

Aunque nadie lo crea, hasta hace un par de décadas no era común ser un narco famoso. Aunque ya se les adoraba en los pueblos abandonados del norte de México, tanto por sus gestos caritativos como por su condición de grandes empleadores, sus figuras no eran las de los actuales personajes mediáticos. Antes los narcos no tenían corridos ni hacían alarde de su agitado tren de vida.

Rafael Caro Quintero fue uno de los primeros grandes narcotraficantes, y como sucedía con todos estos personajes, su vida fue también motivo de un sinnúmero de rumores. En el imaginario colectivo la figura del líder del cártel de Guadalajara, junto a Ernesto Fonseca, don Neto, es la primera en venir a la mente cuando de nombrar a un narco se trata. Segundos después se remata, en honor a él y al rumor que lo hizo famoso, señalando que ese compa ofreció pagar la deuda externa, ¿será?

Hombre inmensamente rico, Caro Quintero supo leer como nadie los huecos de la corrupción del sistema. En realidad, tuvo que ser detenido por la Policía de Costa Rica, que pensaba que estaba cometiendo un secuestro, pues en nuestro país era intocable. Sólo al ser informados por el gobierno mexicano, la Policía tica supo que había detenido al tercer hombre más buscado por la DEA.

Caro Quintero fue arrestado el 4 de abril de 1985. Se encontraba con su novia, hija del entonces gobernador de Jalisco, Sara Cossío. Su desgracia no fue la ley en México sino los excesos de algunos de sus lugartenientes que decidió matar a un agente de la DEA. Al poco tiempo, sus protectores se vieron obligados a desampararlo.

Orador magnífico, Quintero otorgó una genial entrevista al reportero Pérez Verdugo, en tu que aclaró que en efecto era narcotraficante, pero que no sabía por qué cargo se le había detenido. Aseguró, además, que era parte de una red que cruzaba en línea vertical hasta el Negro Durazo y López Portillo. Dijo que, por favor, los mexicanos no fuéramos doble cara y que mejor lo dejáramos trabajar en paz; si lo hacíamos, juró, pagaría la deuda externa.

Dijo: "Aléjenme de esos pinches ratas del gobierno y en unos años yo pago la deuda".

Por desgracia ganó la doble cara. Nunca sabremos si el rumor de que Caro podía pagar la deuda era cierto, pero si lo hubiéramos dejado, por lo menos le hubiera dado una buena abonadita.


(Tomado de: Marcelo Yarza - 101 Rumores y secretos en la historia de México, Editorial Grijalbo, Random House Mondadori, S.A. de C.V., México, D.F., 2008)


lunes, 22 de noviembre de 2021

José Gaos

 


Nació en Gijón, España, en 1900; murió en la Ciudad de México en 1969. Hizo sus estudios en el Colegio de Santo Domingo en Oviedo y en las universidades de Valencia, Madrid y Montpellier. De 1933 a 1936 fue director del período preparatorio de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid, y rector de ésta de 1936 a 1938, en que llegó a México. Fue catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y miembro de El Colegio de México. Sus obras: La filosofía de Maimónides y Dos ideas de la filosofía (junto con F. Larroyo) (1940); Antología filosófica (1941); El pensamiento hispanoamericano (1944); Pensamiento español, Pensamiento de lengua española, Antología del pensamiento de lengua española y Dos exclusivas del hombre (1945); Filosofía de la filosofía y Tratados de Gamarra (1947); Filosofía del entendimiento de Bello (1948); Un método para resolver los problemas de nuestro tiempo y Escritores místicos españoles (1949); Introducción a Heidegger (1951); En torno a la filosofía mexicana (1952-1953); Filosofía mexicana en nuestros días (1954); La filosofía en la Universidad (1956-1957); Sobre Ortega y Gasset (1957); Confesiones profesionales y Discurso de filosofía (1958); Introducción a la fenomenología, Sobre enseñanza y educación, Museo de filósofos y Orígenes de la filosofía y de su historia (1960); Las críticas de Kant, Filosofía contemporánea y De la filosofía (1962).

Tradujo, además, obras fundamentales de R. Odebrecht, M. Scheler, E. Husserl, B. Grothuysen, W. Dilthey, W. Jaeger, J. Wahl, H. Heidegger, K. Jaspers, L. Levelle, N. Abagnano, y N. Hartmann. Gaos fue discípulo de Ortega y Gasset y de Manuel García Morente. Tuvo, a su vez, distinguidos discípulos mexicanos e influyó profundamente en la enseñanza de la filosofía. La UNAM y el Fondo de Cultura Económica le rindieron un homenaje póstumo en Dianoia, Anuario de Filosofía, 1970. Escribieron Augusto Salazar Bondy, Alain Guy, Udo Rukser, José Luis Abellán, Bernabé Navarro, Justino Fernández, Vera Yamuni, Luis Recaséns Siches y Patrick Romanell. En 1971, El Colegio de México publicó Nuestra idea del mundo.


(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S. A. México D.F. 1977, volumen V, - Gabinetes - Guadalajara)

jueves, 18 de noviembre de 2021

Desafío a los muralistas

 


Suponga usted, por un momento, que lograse reunir a un grupo de los mejores pintores conocidos y les planteara su deseo: "Quiero que me hagan una pintura extraordinaria, con simbolismos capaces de narrar una historia en cada figura. Quiero ver hombres y animales dibujados con trazos simples y completos que transmitan una positiva sensación de poderío. Quiero que los hombres midan unos tres metros de alto y que haya borregos de cuatro metros, y ciervos enormes. Sólo quiero dos colores en las pinturas: un ocre rojizo y un negro bien oscuro. No deben utilizar brochas ni pinceles y tampoco pinturas líquidas de ninguna clase. Quizás les cueste un poco de trabajo realizar su obra artística porque lo que van a decorar es un lienzo casi horizontal, un techo rocoso. ¿La superficie? Digamos unos cuatrocientos cincuenta metros cuadrados. El techo está bastante alto pero no usarán escaleras ni andamios. Y una última recomendación: las pinturas han de durar unos mil años a pesar de estar expuestas a la intemperie porque en el salón no habrá puertas de ninguna clase."

A estas alturas, ¿qué clase de reacciones habría en los pintores famosos? Trate de imaginarlo y pensar en los problemas que le plantearían como respuesta. ¿Quién sería el bravo que aceptara la misión, sabiendo, además de todo, que no percibiría dinero a cambio, que su remuneración habría de ser puramente sentimental? Finalmente, ni siquiera su firma aparecería en la pintura.

¿Imposible hallar a ese hombre? Tal vez lo sea en la dimensión general de nuestra época, pero no en los tiempos y espacios del México existente tras los velos de muchos siglos atrás.

Los geniales artistas que satisficieron todos los requisitos arriba mencionados, dejaron para asombro y curiosidad y desconcierto de generaciones enteras, verdaderas obras murales que hoy en día todavía hacen vibrar al espectador. Sus galerías de exposición están abiertas, día y noche, tanto al público como al viento y la arena del desierto, al calor y al frío. Tales galerías son dos cuevas situadas en ese país interminablemente sorprendente que es Baja California Sur.

Una, la del Coyote, se localiza a unos cincuenta kilómetros al oeste de San Ignacio, un diminuto poblado en el centro mismo de la península, aproximadamente a la misma altura geografía que Guaymas, Sonora. El lugar es también conocido como Cueva de la Serpiente, porque una de las pinturas es justamente un larguísimo reptil con orejas que recuerdan las de la liebre. Hace tiempo que se ha tratado de establecer si -por diseño o trazo- tendría alguna asociación con la serpiente emplumada y cabeza con tocado que corresponde que corresponde al universo mitológico mexicano.

Y cerca de otro lugar también llamado Coyote, al sur de Mulegé, en tierras del rancho San Baltazar, está la cueva de San Borjita, con las figuras pintadas en el techo. La escena general parece reproducir una batalla puesto que abundan hombres con flechas en las manos y algunos tienen el cuerpo atravesado por los dardos. Para añadir problemas a la interpretación de las pinturas, éstas aparecen en muchos casos sobrepuestas entre sí. Para completar el testimonio, a poco que usted rasque en el suelo hallará puntas de flecha.

Desde luego, no son estas las únicas grandes pinturas rupestres que hay en el Territorio bajacaliforniano; la lista de lugares es muy grande y quizás las mejores no se conocen todavía; después de todo se trata de un lugar donde el misterio lo es todo.

Algún día, cuando usted decida conocer el "otro México" que decía el genial Fernando Jordán, llegue a San Ignacio y Mulegé; lo que ahí verá y sentirá corresponde a otra dimensión de la vida.


(Tomado de: Möller, Harry. México Desconocido. INJUVE, México, D. F., 1973)


martes, 16 de noviembre de 2021

Agustín Lara y el cine


En 1931, el cine sonoro hizo su aparición en México con la película Santa, cuya dirección musical estuvo a cargo de Miguel Lerdo de Tejada. El tema musical de la película fue la célebre canción Santa con la que Lara inició una serie de redituables contribuciones románticas al arte fílmico nacional. Numerosas películas y varias actuaciones (no muy notables), pero que contribuyeron a acrecentar su figura pública, son el resultado de esta relación con el celuloide.

Los filmes Novillero (1936), Noche de ronda (1942), Mujer (1946), Humo en los ojos (1946), Revancha (1948), Perdida (1949), Coqueta (1949) debieron mucho de su éxito taquillero al aura de las canciones de Lara y a sus letras "plenas de significado" para un público dispuesto a conmoverse hasta las lágrimas.

Lara donó al cine mexicano algo más que canciones; le proporcionó argumentos sacados con tirabuzón de los títulos de sus canciones o trozos mitologizables de su agitada y atribulada vida. En el año 1946, su canción Noche de ronda en la voz de Elvira Ríos, sirvió como tema musical para la película Esos hombres, interpretada por Arturo de Córdova y Marina Tamayo.

Ese mismo año, Lara debutó como actor en la película Novillero al lado de Lorenzo Garza y Luz Ma. Bautista, siendo el tema musical el paso doble del mismo nombre. En 1937, se estrenaron otras dos películas: Adiós Nicanor con la canción del mismo nombre, y La gran cruz también con canciones del compositor.

Dentro de la filmografía lariana cabe destacar algunas películas como Distinto amanecer considerada clásica del cine en México, con la actuación de Andrea Palma, en la cual se estrenó la canción Cada noche un amor.

Ese año de 1943, se realizó otra versión de Santa, dirigida por el norteamericano Norman Foster, y de nuevo se utilizó la canción de Lara. Es curioso que la melodramática novela de don Federico Gamboa fuera utilizada tan reiteradamente y que precisamente Coqueta (1949), otra de las películas en que Lara intervino como actor, haya sido un refrito más de ese tema que en cursilería dejó corto al bueno de don Federico. Rociada abundantemente con una buena dotación de canciones de todas las épocas y estilos de Lara: Siempre te vas, Oye la marimba, Escarcha, Noche de ronda, Madrid, Amor de mis amores, es un buen ejemplo de lo que se esperaba de la presencia del músico-poeta en la pantalla. Lara hace el papel de Rubén, un músico ciego que mata loco de celos a la inefable Ninón Sevilla. Perdida, también de 1949, es otro ejemplo interesante. Esta vez, Agustín representa a Agustín y es naturalmente un músico famoso que acoge a Ninón Sevilla en su casa y se enamora de ella, sin poder evitar que al final de la folletinesca cinta, ésta se suicide. La música de la película proporciona además un muestrario de lo que entonces estaba de moda. Arreglos de Pérez Prado, Miseria de Miguel Ángel Valladares, Perdida de Chucho Navarro, El bobo de la yuca de Marcos Perdomo y Tú, sólo tú de Valdés Leal. Lara participaba con su presencia y dos viejos éxitos: Oración caribe y Talismán.

La mujer que yo amé (1950) nos presenta otra vez a Agustín como Agustín, el pianista del cabaret costeño Los Siete Mares que esta vez salva con sus canciones a Elsa Aguirre de una cojera esquizofrénica, para terminar con la cara marcada por un rival celoso. Finalmente, logra huir a México con "Toña la Negra" para poder cantar Oración caribe en el Politeama de los años treinta, donde los dos alcanzan la gloria artística.

Una nueva biografía titulada La vida de Lara, se filmó en 1958 con las canciones más conocidas del compositor y, naturalmente, el argumento se basó más en dichas canciones que en la verdadera vida del músico-poeta.

Lo importante, por supuesto, en toda la filmografía lariana, no era propiamente el argumento, sino la representación visual del "artista". Lara había venido a simbolizar al músico por antonomasia, al cancionero sensible y al poeta inspirado. Curiosamente, todos estos filmes que contribuyeron a convertir a Lara en el estereotipo más falso y convencional del compositor inspirado, coincidieron con la disminución real de su producción de canciones.

En 1958, Lara vivía de su producción ya hecha, de sus melodías una y otra vez repetidas y acomodadas a los nuevos ritmos y estilos de moda. En todos estos filmes, las viejas canciones de Lara representaban la "intemporalidad y la inmanencia" de la inspiración, y por extensión, la "sensibilidad romántica a la mexicana".

(Tomado de: Moreno Rivas, Yolanda - Historia de la Música Popular Mexicana. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Alianza Editorial Mexicana. México, D.F., 1989)

jueves, 11 de noviembre de 2021

Juan A. Mateos

 


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Juan A. Mateos (1831-1913)

Guardaba cada batalla en su memoria o en los papeles sueltos en donde siempre escribía algún comentario o recuerdo que no quería se perdiera con el tiempo. En el campo de guerra se batía como si el fuego y el coraje dieran sentido a su vida. Pero el capitalino Juan Antonio Mateos era mucho más. Aquel 1854 había interrumpido su carrera de Leyes en el Colegio San Juan de Letrán de la Ciudad de México para luchar a favor de sus ideas liberales. El deber le había llamado a las armas, pero estaba seguro de que regresaría a la senda del conocimiento.

Así lo hizo en el momento en que la guerra se intensificaba. Aunque su participación en los campos liberales había sido trascendental, el destino le tenía marcadas nuevas y más importantes tareas. No por ello dejó de participar en grandes batallas, más aún después de enterarse de que su hermano Manuel había sido fusilado por órdenes del general conservador Márquez. Mateos no encontró consuelo hasta terminada la Guerra de Reforma, cuando por fin tuvo tiempo de escribir lo que había vivido como combatiente.

Sin embargo, aquella tranquilidad le duraría poco, pues la Intervención Francesa lo obligó a enfrentar a un nuevo enemigo. Esta vez su trinchera sería las de las letras. Por medio de varios artículos atacó la ocupación francesa y al llamado Segundo Imperio. Fue por uno de sus artículos, publicado en La Orquesta, que Mateos fue encarcelado.

La prisión no lo hizo cambiar de ideas. Una vez en libertad, volvió al ataque, esta vez criticando duramente el proyecto de colonización de Sonora. Ésta vez su castigo fue el destierro en San Juan de Ulúa y, meses más tarde, en Yucatán. Fue entonces que Mateos decidió volver a las armas. Con algo de fortuna logró ponerse a las órdenes de Porfirio Díaz, a cuyo lado luchó exitosamente en contra de las tropas invasoras. Mateos fue testigo y partícipe de la derrota final del imperio de Maximiliano y vio al poder republicano y progresista, en la figura de Benito Juárez, tomar las riendas del país. El capitalino no podía más que enorgullecerse de ello.

No descansó y siguió escribiendo, contando sus recuerdos de lo que había sucedido en el país y dejando crónicas fidedignas para la posteridad. Juárez le reconoció su aporte nombrándolo ministro de la Suprema Corte de Justicia. El abogado fue además diputado y director de la Biblioteca del Congreso, pero fue el soldado y el escritor el que ha pasado para siempre a la historia.


(Tomado de: Tapia, Mario - 101 héroes en la historia de México. Random House Mondadori, S.A. de C.V. México, D.F., 2008) 

lunes, 8 de noviembre de 2021

Superstición: de las embarazadas

 


 LIBRO QUINTO 

Que trata de los agüeros y pronósticos, que estos naturales tomaban de algunas aves, animales y sabandijas para adivinar las cosas futuras.


[...]

Apéndice

XIX De la mujer preñada

Otra abusión dejaron los antiguos; y es, que la mujer preñada se debía de guardar de que no viese a ninguno que ahorcaban, o daban garrote, porque si le veía decían que el niño que tenía en el vientre nacería con una soga de carne a la garganta.

También decían que si la mujer preñada miraba al sol, o a la luna cuando se eclipsaba, la criatura que tenía en el vientre nacería mellados los bezos, y por esto las preñadas no osaban mirar al eclipse, y, para que esto no aconteciese, si mirase el eclipse poníase una navajuela de piedra negra en el seno, que tocase a la carne. También decían que la mujer preñada, si mascaba aquel betún que Ilaman tzictli, la criatura cuando naciese, que le acontecería aquello que llaman motentzoponiz, que mueren de ello las criaturas recién nacidas, y cáusase de que cuando mama la criatura, si su madre la saca de presto la teta de la boca, lastímase en el paladar y luego queda mortal. 

También decían que la mujer preñada, si anduviese de noche, la criatura que naciese sería muy llorona; y si el padre andaba de noche y veía alguna estantigua, lo que naciese tendría mal de corazón, y para remedio de esto, la mujer preñada, cuando andaba de noche, poníase unas chinas en el seno, o un poco de ceniza del hogar, o unos pocos de ajenjos de esta tierra que llaman iztáuhyatl; y también los hombres se ponían en el seno chinas, o pícietl, para excusar el peligro del hijo que estaba en el  vientre de la madre y si esto no hacían, decían que la criatura nacería con una enfermedad que Ilaman ayomama, o con otra  enfermedad que llaman cuetzpaliciuiztli, o con lobanillos en las ingles.

(Tomado de: Sahagún, fray Bernardino de - Historia General de cosas de Nueva España. Numeración, anotaciones y apéndices de Ángel María Garibay K. Editorial Porrúa, S. A. Colección “Sepan Cuantos…” #300. México, D.F. 1982)

jueves, 4 de noviembre de 2021

Nueva España: Fronteras distantes



A finales del siglo XVIII, la superficie de la Nueva España rebasaba los cuatro millones de kilómetros cuadrados. En el norte, abarcaba los actuales estados norteamericanos de California, Arizona, Nuevo México, Texas y Florida. En el sur, el virreinato se extendía hasta la península de Yucatán y Chiapas. El viaje de la capital a las lejanas minas de Santa Bárbara y Parral duraba entre tres o cuatro meses en época de secas.
El paisaje novohispano se fue transformando a través de los siglos con la introducción de nuevas especies de plantas, animales y técnicas de producción. La combinación de diversos recursos naturales y la desigual distribución geográfica creó un paisaje variado. Se pueden distinguir cinco áreas principales: el México central, la vertiente del Golfo y la del Pacífico, la zona norte y la zona sur.
El México central se ha caracterizado por la presencia de sierras ásperas, clima templado y valles fértiles. Ya que las tierras están situadas en diferentes altitudes, las regiones que forman esta área tienen diversos climas. Esos contrastes climáticos permitieron la producción de múltiples productos en distancias relativamente cortas. El maíz y el frijol se daban bien en casi todas partes, y se criaban vacas, cerdos y pollos. El cultivo de trigo y la cría de ganado lanar, en cambio, se concentraban en las regiones templadas. Los cultivos tropicales, como la caña de azúcar, el algodón y el tabaco, florecieron en la tierra caliente cercana y en las vertientes del Golfo y del Pacífico.
Hacia el norte, la tierra se va haciendo cada vez más árida y agreste. Esta región dilatada tuvo poca población, pero fue muy rica en minas y ganados, y abasteció al centro de materias primas: lana, algodón, mulas, caballos, vacas, cueros y plata. La novedad del siglo XVIII es la ampliación de la frontera norte. El temor a la penetración de los rusos en la costa del Pacífico, y de los franceses en el golfo de México, obligó a una expansión defensiva en esos territorios. California, Nuevo México y Texas se poblaron entonces de misiones y presidios.
En el sur, las dos cadenas de montañas que limitan el altiplano se unen y forman un paisaje de montes altos salpicados por pequeños valles. La Sierra Madre del Sur, los macizos de la Mixteca y las montañas de Oaxaca tienen un clima similar al de las mesetas altas. En las tierras bajas de Tabasco abunda el agua y la vegetación es exuberante. En Chiapas se combinan las tierras altas y boscosas con zonas de bosque tropical, mientras que Yucatán se caracteriza por planicies cálidas, escasa vegetación y aguas subterráneas.
La región del sur estuvo poco integrada al centro del virreinato. Allí la economía se dedicó a satisfacer la demanda local, con escasas excepciones: la grana cochinilla de Oaxaca y el cacao de Tabasco lograron acceder al comercio de ultramar. Un caso de aislamiento más acusado es el de Yucatán. Esta región prefirió extender sus redes comerciales hacia el Caribe español, y sólo hasta el siglo XIX comenzaría a insertarse en la economía nacional. La rica geografía sureña creó una diversidad regional que se distinguía por los rasgos étnicos, la vestimenta, la comida, las fiestas y tradiciones locales, del resto de la Nueva España.


(Tomado de: Florescano, Enrique y Rojas, Rafael - El ocaso de la Nueva España. Serie La antorcha encendida. Editorial Clío Libros y Videos, S.A. de C.V. 1a. edición, México, 1996)

lunes, 1 de noviembre de 2021

Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación

 


CNTE, Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Corriente sindical creada en el primer Foro Nacional de Trabajadores de la Educación celebrado el 17-18 de diciembre de 1979 en Tuxtla Gutiérrez, Chis., para articular las demandas de los maestros del interior de la República y coordinar las acciones de resistencia contra el control corporativo de Vanguardia Revolucionaria.

El 30 de enero de 1981 fue asesinado en Tulpetlac, Edomex., uno de sus principales promotores, el profesor Misael Núñez Acosta, crimen que permanece hasta ahora impune.

La CNTE tiene su columna vertebral en las secciones 22, 47, 18 y 9 que se localizan en Oaxaca, Chiapas, Michoacán y D.F., respectivamente.

La Coordinadora ha organizado innumerables marchas en la ciudad de México y las capitales estatales durante el mes de mayo, de cada año, y su tradicional plantón frente al edificio de la SEP y lleva a cabo negociaciones con las autoridades por sus demandas, al margen de la dirigencia formal de su sindicato, en particular por incrementos salariales.


(Tomado de: Roldán Quiñones, Luis Fernando. Diccionario irreverente de Política mexicana. Con ilustraciones de Helguera. Grijalbo/Random House Mondadori, S.A. de C.V. México, D.F., 2006).

jueves, 28 de octubre de 2021

Alejandro García

 


General, nació y murió en Campeche, Camp. (1818-1872). Estuvo en el servicio de las armas del 30 de marzo de 1836 al 28 de junio de 1863. En 1847, bajo las órdenes del general Domingo Echegaray, combatió a los invasores norteamericanos en el Estado de Tabasco; en 1861 fue comandante militar de Perote y jefe de la segunda brigada de la División Llave; en 1862, siendo encargado de la Mayoría del Ejército de Oriente, luchó contra los franceses, y en 1863 estuvo en la caída de Puebla. En marzo de ese año fue nombrado general en jefe de las fuerzas de Veracruz y gobernador del Estado, y cuando el ejército francés ocupó la ciudad de Oaxaca convocó a varias entidades para unir sus fuerzas. Asumió entonces la jefatura del Ejército de Oriente y el mando de los estados de Chiapas, Tabasco, Tlaxcala, Puebla y Oaxaca. De noviembre de 1866 a marzo de 1867 fue gobernador y comandante militar de Oaxaca, puesto al que renunció para marchar a la costa y ocupar la plaza de Veracruz. Era comandante del Distrito Federal en 1871 cuando se pronunciaron los generales Cosío, Carrillo, Toledo y Negrete, a quienes persiguió y derrotó en Puebla. A la muerte de Juárez, ya fuera del servicio militar, se retiró a vivir a Campeche.


(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S. A. México D.F. 1977, volumen V, - Gabinetes - Guadalajara)

lunes, 25 de octubre de 2021

El Caracol y el Sable IV

 

(Jerónimo, caudillo apache)

EL CARACOL Y EL SABLE IV

Campesinos, comuneros e indígenas


Cierta mañana apareció en el valle de Papantla un grupo de agrimensores con sus teodolitos. La gente ya sabía lo que significaba la medición de las tierras e impidió su trabajo. Los topógrafos volvieron al valle al día siguiente, resguardados por rurales. Los campesinos protestaron nuevamente y se desató la violencia. Días más tarde llegaron más de mil soldados, invadieron el pueblo, los campos, y empezó el exterminio de los pobladores. Años después Lázaro Gutiérrez de Lara se propuso averiguar lo ocurrido. En torno del valle sólo quedaba un recuerdo: durante 15 días el aire era irrespirable por los cadáveres de hombres, mujeres y niños insepultos. En los campos, sembrados de cafetales y cañas de azúcar, no había huella alguna del pueblo.

Nicandro Sánchez, rumbo a Acapulco, se detuvo en el pueblo de Acatipla. Atardecía. Las huertas eran, en verdad, hermosas. Se lo dijo a sí mismo para no olvidarlo. Un viejecito comentó con él la abundancia de los árboles y la dulzura de las frutas. El viejo, entristecido, le confesó la desdicha del pueblo: el propietario de la hacienda El hospital los obligaba a venderle todos los terrenos: servir en sus tierras o desaparecer de la región. No pocos habían sido deportados a Quintana Roo. Los rurales y los soldados perseguían a los vecinos; a veces, en los linderos, descubrían hombres muertos por la espalda. Mirando las huertas, el viejo comentó, no sin esperanza: “Si viniera una fuerte revolución, como la del padre Hidalgo, a favor de los pobres, entonces sí sería otra cosa...” En 1910, Nicandro Sánchez fue al pueblo para alentar a los campesinos en la lucha armada y sólo pudo ver –como Rip van Winkle- oculta en los cañaverales, la torre derruida de la iglesia; los habitantes, más de quinientos, habían desaparecido; unos, asesinados; otros, deportados a Quintana Roo.

No fue distinto el caso de Tequesquitengo. Los campesinos eran dueños de un pequeño valle. El propietario de la hacienda de San José Vista Hermosa invadió las tierras del pueblo. Como ocurrió en Anenecuilco, San Pedro y tantos otros ejidos, los papeles en que constaba el lindero comunal de terrenos y aguas eran muy antiguos. Los campesinos demandaron respeto de los fundos legales. Los encargados de la defensa de Tequesquitengo desaparecieron. El hacendado siguió derribando las mojoneras y apoderándose de la tierra. Los campesinos no cedían. Una mañana el hacendado ordenó que rompieran la presa y las aguas sepultaron Tequesquitengo. No hubo sobrevivientes. En torno de la laguna, los peones de San José Vista Hermosa roturaron la tierra.

En el norte de la República los indios fueron objeto de tenaces persecuciones. Uno de los convenios de Porfirio Díaz con el gobierno norteamericano fue el de permitir el paso de las tropas de ese país al nuestro, para el exterminio de las tribus nómadas. Con el pretexto de que era imposible reducirlos al sedentarismo, los soldados llevaron a cabo una guerra de aniquilamiento. Culminaba en aquellas campañas una larga lucha sostenida por las tribus para sobrevivir. El área de caza era la ruta de los bisontes hacia las salinas. Desaparecida la especie –más de cien millones al empezar la conquista española- y reduciéndose el área al paso de la formación de los “presidios”, con cabezas de ganado mayor, las tribus acometieron las propiedades para proveerse de carne, sal y cueros. Fue una lucha que duró tres siglos. Los colonos, al final de la aventura, “veían pasar a lo lejos, más allá de las fogatas del comanche, el tropel de los bisontes que recorrían las ilimitadas praderas”. Los testimonios de los misioneros españoles, que advirtieron cuál era el fondo de aquella barbarie y que no pocos domeñaron con un puñado de sal, tenían sus días contados al aparecer por las llanuras de Chihuahua los cazadores del coronel Joaquín Terrazas.

En sus memorias, escritas en tercera persona al referir sus atrocidades, anota Terrazas los sucesos de campaña: “A fines de enero –1880- marchó a perseguir bárbaros comenzando las operaciones en el Cañón de las Veras y Montanegra. Atravesó el centro de la sierra saliendo a la boca del Cañón del Nido, siguiendo por Porfías, Terrenates, y cumbres de la Sierra, hasta los cordones de la del Pajarito, donde en la tarde del tercer día de marchas forzadas, atacó a la ranchería del indio Felipe haciéndole prisioneros, entre ellos, a sus hijos y muerto el resto, represando caballos y botín”.

En junio, Joaquín Terrazas vuelve a campaña. Sería la última. Las hazañas del indio Vitorio claman venganza. Recluta 350 hombres y el gobierno les ofrece 300 pesos por indio muerto. Cuando Terrazas y sus hombres desfilan por las calles de Chihuahua, los 115 sobrevivientes llevan, en sus lanzas, las cabelleras de los guerreros de Vitorio y, a grupas, las pantaloneras de los muertos. A los lados de las cabalgaduras caminan los prisioneros, mujeres y niños. En 1886, al morir, el indio Jerónimo, termina la lucha.

Mientras Joaquín Terrazas combate, su primo Luis se apodera de las tierras del estado. Como uno de los personajes de Tolstoi, Porfirio Díaz pareció darle en propiedad cuanto alcanzara en su carrera por la llanura. Y Terrazas recorrió Chihuahua abarcándolo todo. Al final de su vida, en la llanura había cercas y hasta donde la vista alcanzaba y más, mucho más, ganado pastando en los breñales. Las tribus habían desaparecido para siempre.


(Tomado de: García Cantú, Gastón - El Caracol y el Sable. Cuadernos Mexicanos, año II, número 56. Coedición SEP/Conasupo. México, D.F., s/f)

viernes, 22 de octubre de 2021

Figuras señeras del espectáculo, inicio del siglo XX

 


La llegada del siglo XX trajo aparejados para México cambios en todos los aspectos, principalmente en el social y económico, mismos que repercutieron en muchos otros.

Sustituido únicamente por la gestión del tamaulipeco Manuel González (diciembre de 1880 a noviembre de 1884), el general Porfirio Díaz se mantuvo en la presidencia del país de noviembre de 1876 a mayo de 1911.

Se conjuntaron así más de 30 años de modernidad -abundaron grandes obras materiales- de fiestas elitistas de oropel, de un Congreso y gobiernos estatales serviles, de una prensa aduladora y de férrea represión y aplastamiento contra disidentes políticos.

Esas autoridades -como las de Europa y Estados Unidos- celebraron el arribo de una nueva centuria el 1 de enero de 1901. El escritor Federico Gamboa redactó en su diario que, al fenecer la última noche del siglo XIX, comenzaron a escucharse cohetes, dianas, repiques de campanas de templos y silbatos de máquinas para saludar "a este primer año del siglo XX".

Este cambio, sin embargo, no tuvo mayor repercusión en los escenarios teatrales como se desprende de lo consignado por el historiador Enrique de Olavarría y Ferrari en su monumental Reseña histórica del teatro en México.

"Sin traer consigo novedad alguna -sostuvo-, dio principio el Siglo Veinte (.) y brilló el sol del martes 1 de enero de 1901: no vale la pena [...] decir más acerca de ello."

Figuras señeras

El medio del espectáculo vivía entonces una enorme crisis. En el caso de la incipiente industria fílmica, 20 de los 22 locales cinematográficos de la ciudad de México cerraron sus puertas, debido a los continuos escándalos generados por el público, inconforme por la repetición de películas.

El teatro no era la excepción. Como su precio de entrada era relativamente barato, los artistas -la mayoría de ellos improvisados- enfrentaban abiertamente las agresiones del populacho.

Demolido el Gran Teatro Nacional -ubicado en la calle de Vergara, hoy Bolívar- los foros que funcionaron en la capital durante 1901 fueron, entre otros, el Principal -que se consolidó en "La Catedral de la Tanda"-, el Renacimiento -de moda y que más tarde se convertiría en el Virginia Fábregas- y el vetusto Arbeu (inaugurado en 1875). También estaban el Hidalgo, el María Guerrero y varios jacalones. El único circo que llevaba variedades diversas a los citadinos era el de los hermanos Orrín.

Las zarzuelas españolas tenían gran arraigo en esos espacios. En el Principal, dos tiples del género se disputaban los aplausos de los encendidos tandófilos: la española Rosario Soler, apodada "La Patita", y la mexicana Luisa Obregón.

En una lista, dada a conocer en 1899 por la Agencia Teatral de Manuel Castro y Compañía de México, aparecen registrados 217 artistas que se presentaban en la ciudad de México. Entre los 15 tenores sólo destaca José Vigil y Robles, quien después descolló como compositor del teatro de revista.

En cuanto a tenores cómicos figuran Eduardo Bachiller, Carlos Obregón, Anastasio Otero y Ricardo Pardavé. Ninguno de los 15 barítonos y de los 19 bajos alcanzaron la fama, a excepción de Eduardo "El Nanche" Arozamena -después director de cine mudo y actor incidental en numerosas cintas en la etapa sonora-, y el español Francisco Paco Gavilanes, toda una leyenda en el teatro ligero.

Un solo actor figura en la relación: Miguel Inclán, padre de la tiple Guadalupe Inclán y del célebre histrión del mismo nombre que caracterizó villanos en la época dorada del cine mexicano.

De las 26 tiples de zarzuela citadas por la mencionada agencia, actualmente reconocemos a Delfina Arce, madre de Joaquín Pardavé; Esperanza Iris, quien se consagraría después como la Reina de la Opereta, y a la hermosa Elena Ureña.

De las 11 características -es decir, cantantes y actrices que interpretaban papeles de personas de edad-, sobresalió la española Etelvina Rodríguez, quien noche a noche hizo reír a los tandófilos del Principal.

Tomado de: Ceballos, Edgar - Somos Uno, especial de colección, Las reinas de la risa. Año 12, núm. 216. Editorial Televisa, S.A. de C.V., México, D.F., 2002)


lunes, 18 de octubre de 2021

Corrido de Venustiano Carranza 1914



De don Venustiano Carranza


Ese Victoriano Huerta,

no se les vaya a olvidar,

que debe una cuentecita

y la tendrá que pagar.


¡Muera Victoriano Huerta!

¡Muera el Gobierno fatal!

¡Que vivan los carrancistas

que nos dieron libertad!


Don Venustiano Carranza

tiene palabra de rey,

que ha tomado muchas plazas

y también a Monterrey.


Don Venustiano Carranza

reclama ser Presidente

y por eso cada día

se le recarga más gente.


De Monterrey a Laredo

y de Lerdo hasta Torreón,

se echaron los carrancistas

toda la Federación.


Y también en el Saltillo

comenzaron a pelear

hasta que fueron vencieron

a la hermosa capital.


Huerta ya tiró las trancas,

se salió por un corral,

cuando supo que Carranza

tomaría la capital.


Ese Victoriano Huerta

era un vil y traicionero,

que asesino al Presidente

por interés del dinero.


La sangre que es derramada

por montes y serranías

es por el traidor de Huerta,

Mondragón y Félix Díaz.


Ora sí, señor Carranza,

hasta aquí puso una raya,

pa'que no corra más sangre

en los campos de batalla.


De ustedes ya me despido

y en Dios pongo mi esperanza.

¡Viva Francisco I. Madero

y Venustiano Carranza!


(Tomado de: Mendoza, Vicente T. – Corridos mexicanos. Lecturas Mexicanas #71; 1a serie. Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 1985)