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lunes, 13 de julio de 2026

El otro Juan Diego

 


El otro Juan Diego 

Por A.C.

Cuenta la tradición que Juan Diego Bernardino era natural del pueblo de Santa Isabel Xiloxostla, Tlaxcala. En la primavera de 1541 penetró en un bosque de ocotes a orillas de una barranca. Angustiado por los estragos que la peste hacía entre los suyos, en el pueblo de Santa Isabel, resolvió recoger agua del río Zahuapan, que corría por ahí cerca, para aliviar un poco el malestar de los enfermos. De pronto salió a su encuentro una hermosísima mujer que le dijo: -Dios te salve, hijo mío. ¿A dónde vas? 

Cuando recuperó el habla, Juan Diego respondió: -Voy a llevarles un poco de agua del río a mis enfermos, que se mueren sin remedio. 

Ante la bondad del indio, la virgen le ordenó: -Ven conmigo. Te daré otra agua para que se extinga el contagio y salven no sólo tus parientes sino todos los que beban de ella, pues mi corazón ya no soporta tantas desdichas sin remediarlas. 

Acto seguido, la virgen hizo brotar un manantial perenne y dijo a Juan Diego: -Quien beba de esta agua quedará completamente sano. 

En la cumbre del cerro había una pequeña iglesia dedicada a San Lorenzo. Señalándola, la virgen ordenó: -Avisa a los religiosos de mi parte que en este mismo sitio hallarán una imagen mía que quiero que sea colocada en aquella capilla. 

Juan Diego llevó el agua a su gente y contó el milagro a los franciscanos. Éstos, después de meditar, enviaron al otro día a Juan Diego por el rumbo donde tuvo lugar la aparición y lo siguieron sin que él se diera cuenta. Muchas personas se unieron a la comitiva y al llegar al ocotal contemplaron que todos los árboles ardían sin consumirse, especialmente uno muy corpulento. Al día siguiente el árbol fue abierto por la mitad y en sus entrañas se encontraron una hermosa escultura de la virgen María. 

Actualmente el templo (a 2 km de Tlaxcala) es conocido como el Santuario de Ocotlán. Dicho acontecimiento ocurrió, según la tradición, 10 años después de la aparición en el Tepeyac.


(Tomado de: A. C. - El otro Juan Diego. Contenido #440, Contenido, S. A. de C. V., México, D. F., febrero del 2000)

lunes, 4 de mayo de 2026

Azar y mestizaje

 


Azar y mestizaje 


El primer juego que practicó el conquistador en lo que poco después sería la Nueva España fue un juego azteca, el totoloque, que consistía en lanzar pequeñas piezas de oro hacia el suelo, en un campo de cinco líneas. No dejaría de jugar nunca, mientras duró su empresa guerrera y política. Uno de los suyos -Pedro de Alvarado- le ayudaba a hacer trampas en el marcador. El oponente, nada menos que Moctezuma, río ante la chapuza descubierta. También él y sus soldados lo hicieron de buena gana. 

La anterior, desde luego, es una anécdota de Hernán Cortés. Con él llegaron a esas tierras los naipes, a los que era tan aficionado. Entre sus hombres Hernán Cortés permitió, y aún propició, la práctica de aquel juego y la de los dados, con el fin de ahuyentar el sueño en los campamentos nocturnos y evitar ataques inesperados. Lo cierto es que no todas las embestidas de esa índole podían ser evitadas, como recuerda ante Artemio de Valle-Arizpe, y registró José Luis Martínez: "en una ocasión varios señores nobles convencieron a Cortés de jugar a las barajas en una de sus casas. Era un día de tormenta creciente, y no tardó un rayo en irrumpir en la mesa de los jugadores. Deshizo todo, pero mantuvo con vida a los atemorizados señores. Cortés juró entonces no permitir más juegos en su casa, pero siguió disfrutando de una de sus mayores aficiones en casas de sus amigos.”

Los españoles generalizarían en todo el virreinato el gusto por el juego, lo que ciertamente propició la convivencia y sin duda también inconformidades que terminaban en grescas. Aquella generalización llegó a tanto, que en uno de los patios del palacio real se celebraban, entre gritos, un juego de trucos y uno de baraja, en un desplumadero abierto día y noche, según cuenta el mismo don Artemio. Desde luego que no sólo los españoles entregaban su suerte al azar. Los indígenas que, -como hemos visto- realizaban varias prácticas lúdicas, no tardaron en aficionarse a los naipes y a cruzar apuestas. Era común, por otra parte, que los ibéricos desempleados en el virreinato, errantes con frecuencia y en ocasiones moradores de poblaciones indias, fueran adictos a los juegos de cartas, de dados y a las peleas de gallos. Menudeaban en esas prácticas, hacia su reiterados desenlaces, los hechos violentos. Tampoco establecidos con firmeza en el orden social imperante, los mestizos solían entregarse a toda clase de competencias azarosas, frecuentemente clausuradas de modo cruento. 

La disposición lúdica del azar no se observaba sólo en los jolgorios populares. Las cartas de la suerte serían también vías expeditas de la exposición de valores que habrían de ser compartidas por los colonizadores y los dueños originales de esta tierra. En el diseño de los naipes puede verse, según ha registrado puntualmente María Isabel Grañén Porrúa, una enorme variedad de procedencias, diseños, significados e intenciones alegóricas. En este terreno el juego azaroso ha abandonado su campo circunscrito en una esperanzada distensión para acceder al lenguaje esotérico del tarot, a la irrupción de imágenes que requieren de interpretación especial; en estos naipes se intentaba una didáctica, se hacían convivir de manera central la fuerza inevitable del azar con las imágenes mismas de personajes y figuras míticas en las cartas. El mestizaje no se alejaría en ningún sentido de la reiterada búsqueda del azar. Incluso en su proceso de evolución hizo coincidir -en una carta correspondiente a un juego de 1583- una escena de juego del volador mexicano con la embestida de dos toros españoles. El juego había comenzado.


(Tomado de: Reyes, Juan José - Cuestión de suerte, Editorial Clío, libros y videos S. A. de C. V., México 1997)

lunes, 13 de abril de 2026

Aves en la gastronomía prehispánica

 


Aves en la gastronomía prehispánica 

En México existen más de 1,000 especies de aves, de las cuales cerca de 233 fueron utilizadas en más de una manera. Los restos óseos de aves son frecuentes en los depósitos arqueológicos de todas las épocas y por ello sabemos que era ampliamente utilizadas, aunque aún debe ahondarse en la investigación sobre las distintas maneras en que eso se hacía. Por ejemplo, algunas especies eran apreciadas por sus plumas, con las que se confeccionaban toda clase de objetos de lujo y rituales; otras lo eran por su significado en la cosmovisión (como el águila) o por su canto. Se ha calculado que 133 especies entre acuáticas y terrestres eran usadas como alimento. Había lo mismo ejemplares que eran casados fuera de las poblaciones, algunos en épocas del año específicas, los que eran capturados en la milpa y los que eran sujetos de manejo o crianza, señaladamente el guajolote. Es muy probable que existiera un activo comercio de las aves vivas o de partes como la carne, la piel, las plumas y los huevos (Corona, 2023). No es difícil imaginar que con tal universo de especies disponibles existiera una enorme variedad en las maneras de consumirlo. Los recuentos de los primeros tiempos después de la conquista, entre los que sobresale por su acucioso detalle el Códice Florentino, la magna obra dirigida por Bernardino de Sahagún, dan cuenta de ello. Guajolotes, patos, codornices y otras muchas aves formaban parte de la dieta diaria de ciertos grupos, de aquellos con la capacidad de obtenerlos, y del conjunto social en ocasiones especiales, ya sea las fiestas civiles o las rituales. La carne de las aves se cocinaba asada o cocida, se preparaba con salsas y vegetales, y se comía en guisos o como relleno de tamales. 


(Tomado de: Vela, Enrique y Nieves Noriega, María: La cocina prehispánica. Arqueología Mexicana, edición especial 122, Editorial Raíces, S.A. de C.V., Ciudad de México, 2025)

jueves, 26 de marzo de 2026

Juegos prehispánicos

 


Juegos prehispánicos 


Los antiguos mexicanos practicaron el aún no extinto juego de pelota, el ollamaliztli, portador de una intensa significación religiosa que, a la vez, se concebía y celebraba, en gran medida, con fines adivinatorios. Se desarrollaba en campos semejantes a una letra H en posición horizontal -llamados tlachtli-, en cuyos muros largos estaban insertos, en sus partes altas, anillos de piedra o de madera. 

El ollamaliztli se jugaba los días festivos, comúnmente los domingos, según ciertas reglas que recuerdan las del fútbol actual; la gran pelota de caucho que pesaba alrededor de tres y medio kilogramos, no podía tocarse con las manos, sino sólo con las rodillas, las caderas y los glúteos, para hacerla rebotar en las paredes laterales y después lanzarla hacia los anillos, para que atravesara su centro. Tal práctica, como puede suponerse, entrañaba dificultades casi insalvables, por lo que algunos estudiosos contemporáneos, como George C. Vaillant, coincidieran que es muy posible que hayan existido formas alternativas para obtener puntos, es decir la victoria. Tal triunfo daba derecho al vencedor y a sus partidarios a quitar la ropa a sus rivales. Esto último, como señala Alfredo López Austin, provocó que los conquistadores españoles, afanados en la difusión y en la asunción del catolicismo, emprendieran campañas en contra de esta práctica. 

Creadores de una cultura solar, los aztecas representaban en este juego el curso de aquel astro, simbolizado por la pelota, en el que mágicamente intentaban intervenir. Los anillos del tlachtli tenían grabadas imágenes solares y de otros cuerpos celestes. En el mundo maya encontramos referencias en el Popol Vuh, al juego al curso e, incluso, al enfrentamiento de los astros en el cielo, los astros del día y los de la noche, símbolos de los contrarios, de la vida y de la muerte, una oposición constante que remite a imágenes de lucha, de guerra, a una dialéctica interpretada, reproducida, simbolizada en el juego de contrarios, que equivaldría a la vida misma, a la fertilidad de la naturaleza, incesantemente renovada. Los equipos rivales estaban formados por dos o cuatro hombres; jugaban en campos aledaños a los templos. Desde la actual república de Honduras hasta el territorio de Arizona, en los Estados Unidos, se han encontrado vestigios de la práctica de aquel juego. 


Cuatro hombres, ataviados como dioses o disfrazados de aves, simulaban (simulan aún hoy, en lugares como Papantla) un vuelo desplegado desde lo alto de un poste, en torno al cual giraban sujetos por cuerdas, en un juego de representación del ascenso y el descenso circulares de un pájaro. Emocionante y colorido, el juego del volador podría significar significar el origen divino, celestial, de los alimentos que proceden del mundo vegetal, reiteradamente buscados. 


En el patolliel tercer gran juego de los antiguos mexicanos, se reduce casi en forma total el movimiento; el vuelo está concentrado en el acto de lanzar, cada uno de los dos equipos competidores, seis pequeñas piedras y dos frijoles o trozos de caña que actúan como dados, sobre un tablero en forma de cruz, con espacio lineales (que prefiguraría el parkasé o parchís de nuestros días). Se trataba de ir avanzando, de pasar por cada una de las "casas" de aquella cruz, que en total eran 104, el doble de los 52 años del ciclo mayor del calendario. Los jugadores intentaban influir en el curso solar, ante la frecuentemente representada imagen de Macuilxóchitl, diosa de todos los juegos.


(Tomado de: Reyes, Juan José - Cuestión de suerte, Editorial Clío, libros y videos S. A. de C. V., México, 1997)

miércoles, 4 de febrero de 2026

Conquista de Chiapas y Guatemala


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Conquista de Chiapas y Guatemala 

por Pedro de Alvarado


Otro de los capitanes de Hernán Cortés, el duro y arrojado Pedro de Alvarado, emprende la conquista de las tierras situadas al sureste de México-Tenochtitlan. De esa expedición hay varios testimonios. Aquí se ofrece el del propio capitán Alvarado, autor como Cortés de cartas en que refiere episodios de su conquista.


Y deseando calar la tierra y saber los secretos de ella, para que su majestad fuese más servido, y tuviese y señorease más tierras, fui a un pueblo que se dice Atiepar, donde fui recibido de los señores y naturales de él, y ésta es otra lengua y gente por sí; y a puesta del sol, sin propósito ninguno, remanesció despoblado y alzado, y no se halló hombre en todo él. Y porque el riñón del invierno no me tomase y me impidiese mi camino, dejélos así, y paséme de largo, llevando todo recado en mi gente y fardaje, porque mi propósito era de calar cien leguas adelante, y de camino, ponerme a lo que me viniese hasta calar a ellas, y después dar la vuelta sobre ellos, y venir pacificándolos. E otro día siguiente me partí y fue a otro pueblo que se dice Tacuilula, y aquí hicieron lo mismo que los de Atiepar, que me recibieron de paz y se alzaron dente a una hora. Y de aquí me partí y fue a otro pueblo que se dice Taxisco, que es muy recio y de mucha gente, y fui recibido como de los otros de atrás, y dormí en él aquella noche; y otro día me partí para otro pueblo que se dice Nacendelan, muy grande; y temiéndome de aquella gente, que no la entendía, dejé diez de caballo en la rezaga, y otros diez en el medio del fardaje, y seguí mi camino; y podría ir dos o tres leguas del dicho pueblo de Taxisco cuando supe que había salido gente de guerra y que habían dado en la rezaga, en que me mataron muchos indios de los amigos, y me tomaron mucha parte del fardaje y todo el hilado de las ballestas y el herraje que para la guerra llevaba, que no se les pudo resistir. 

Y luego envié a Jorge de Alvarado, mi hermano, con cuarenta o cincuenta de caballo, a buscar aquellos que nos habían tomado, y halló mucha gente armada en el campo y él peleó con ellos y los desbarató y ninguna cosa de lo perdido se pudo cobrar, porque la ropa ya la habían hecho pedazos, y cada uno traía en la guerra su pampanilla de ella; y llegado a ese pueblo de Nacendelan, Jorge de Alvarado se volvió, porque todos los indios se habían alzado a la sierra; y desde aquí torné a enviar a Don Pedro con gente de pie, que los fuese a buscar a las sierras, por ver si los pudiésemos atraer al servicio de su majestad, y nunca pudo hacer nada, por la gran espesura de los montes; y así, se volvió; y yo les envié mensajeros indios de sus mesmos naturales, con requerimientos y mandamientos, y apercibiéndolos que si no venían los haría esclavos; y con todo esto no quisieron venir ni los mensajeros ni ellos. E al cabo de ocho días que había que estaba en este pueblo de Nacendelan, vino uno que se llama Pazaco, de paz, que estaba en el camino por donde habíamos de ir, y yo le recibí y le di de lo que tenía, y les rogué que fuesen buenos. E otro día del mañana me partí para este pueblo y hallé a la entrada de él los caminos cerrados y muchas flechas hincadas; y ya que entraba por el pueblo vi que ciertos indios estaban haciendo cuartos un perro, a manera de sacrificio; y dentro en el dicho pueblo dieron una grita, y vimos multitud de gente de tierra, y entramos por ellos, rompiendo en ellos hasta que los echamos del pueblo, y seguimos el alcance todo lo que se pudo seguir; y de allí me partí a otro pueblo que se llama Mopicalco, y fue recibido ni más ni menos que de los otros; y cuando llegué al pueblo no hallé persona viva, y de aquí me partí para otro pueblo llamado Acatepeque, adonde no hallé a nadie, antes estaba todo despoblado. E siguiendo mi propósito, que era de calar las dichas cien lenguas, me partí a otro pueblo que se dice Acaxual, donde bate la mar del Sur en él, y ya que llegaba a media legua del dicho pueblo, vi los campos llenos de gente de guerra de él, con sus plumajes y divisas, y con sus armas, ofensivas y defensivas, en mitad de un llano, que me estaban esperando, y llegué de ellos hasta un tiro de ballesta, y allí me estuve quedo hasta que acabó de llegar mi gente; y desque la tuve junta, me fui obra de medio tiro de ballesta hasta la gente de guerra, y en ellos no hubo ningún movimiento ni alteración, a lo que yo conocí; y parecióme que estaban algo cerca de un monte, donde se me podrían acoger; y mandé que se retrajese toda mi gente, que éramos ciento de caballo y ciento y cincuenta peones y obra de cinco o seis mil indios, amigos nuestros; y así, nos íbamos retrayendo; y yo me quedé en la rezaga, haciendo retraer la gente; y fue tan grande el placer que hubieron, siguiendo hasta llegar a las colas de los caballos, las flechas que echaban pasaban en los delanteros, y todo aquesto era un llano que para ellos ni para nosotros no había donde estropezar. Ya cuando me vi retraído un cuarto de legua, adonde a cada uno le habían de valer las manos, y no huir, ni vuelta sobre a ellos con toda la gente, y rompimos por ellos.


(Tomado de: González, Luis. El entuerto de la Conquista. Sesenta testimonios. Prólogo, selección y notas de Luis González. Colección Cien de México. SEP. D. F., 1984)

lunes, 2 de febrero de 2026

Entrevistando a las pirámides 5 Tenayuca


Entrevistando a las pirámides 5 Tenayuca 


La pirámide de Tenayuca o de las Serpientes, situada al borde noroccidental de la Ciudad de México, emplea cuando habla en primera persona o de sí misma el pluralis majestatis, con gran asombro de su entrevistador. 

-¿Quiere saber lo más curioso en lo que a nosotras se refiere? -dice la pirámide-. Aunque los conquistadores pasaron en su campaña por delante de nosotras y el soldado Bernal Díaz nos menciona en su libro, pasaron largos siglos antes de que volvieran a descubrirnos. Cuatrocientos años emplearon, primero los devotos y luego los investigadores, buscando nuestro emplazamiento, a pesar de encontrarnos al borde mismo de la capital. Fuimos redescubiertas en 1925. 

El entrevistador preguntó a la pétrea majestad cómo se explicaba esto. 

-Nada de lo que los dioses hacen es explicable. Ordenaron a la naturaleza que tendiera un velo sobre nuestra guardia. Esta se hallaba formada en los buenos tiempos por ochocientos centinelas…

Ahora la guardia ha quedado reducida, si el entrevistador no ha contado mal, a 138 soldados, que forman todavía un cordón bastante respetable de seguridad en torno a la pirámide; 138 robustos y temibles centinelas, 138 rollizas serpientes de cascabel talladas en granito. 

-Después del ocaso de los dioses, siguieron montando guardia, con el mismo silencio de piedra de antes. Era necesario desviar la atención de nosotras hasta el día en que nos devolviera a la finalidad de nuestra vida. 

El entrevistador preguntó a la pirámide cuál era aquella finalidad de su vida a que se refería.

-No somos una sola pirámide, aunque por fuera lo parezca. Somos ocho. Cada uno de nosotras prestaba durante cincuenta y dos años el servicio para que fueron construidas todas las pirámides: arrojar dardos y honrar a los dioses. Desde nuestra altura lanzaron muchos de aquéllos contra el enemigo. Y nuestros escalones estaban dispuestos de tal modo, que podía dispararse contra un enemigo muy próximo, que estuviese trepando ya por nuestro lomo, sin herir a los nuestros emplazados en otros pisos. El honrar a los dioses era función cotidiana de nuestro altar. 

Al cumplir cincuenta y dos años, la finalidad de nuestra existencia era otra, mucho más importante. El mundo duraba entonces exactamente cincuenta y dos años, a menos que los dioses se dignasen prorrogar su vida. Nadie en la tierra sabía si los dioses concederían o no la prórroga; la señal se daba a última hora del último año desde el altar de las serpientes situado en nuestra cima. En torno a nosotras todo eran sombras, pues se habían extinguido todas las luces del mundo. Una tensión indescriptible contenía el aliento de la multitud cuando los sacerdotes frotaban dos piedras, una contra otra. Si los dioses eran clementes, saltaban chispas. Un griterío inmenso de júbilo saludaba el signo de la gracia divina: ¡el mundo seguía viviendo! En acción de gracias por esta merced, se construía sobre la vieja pirámide de la vieja era y en torno a ella, la nueva pirámide de la nueva era. Esto quiere decir que nuestro ciclo de construcción duró ocho veces cincuenta y dos años, o sea, según vuestro cómputo, desde el siglo XII hasta el siglo XVI.”


(Tomado de Kisch, Egon Erwin. Descubrimientos en México. Volumen 1. Prólogo de Elisabeth Siefer. Edición aumentada. Colección ideas, #62. EOSA, Editorial Offset, S.A. de C.V., México, Distrito Federal, 1988)

jueves, 1 de enero de 2026

K’awiil, deidad de los linajes divinos (dios K, dios GII)



K’awiil, deidad de los linajes divinos (dios K, dios GII)


Cetros, bastones, barras bicéfalas, tocados y otros accesorios utilizados por los gobernantes del Clásico muestran reiteradamente imágenes de K'awiil (Abundante Cosecha), como insignias del poder divino a ellos conferido. Es posible que el llamado dios Bufón, personificación del poder, sea una de sus manifestaciones. 

Esta deidad de cuerpo humano y una pierna en forma de serpiente, posee la cabeza de un ser sobrenatural con vírgula en el ojo una larga trompa de reptil provista de molares y un largo colmillo. En la frente porta un espejo (en ocasiones éste puede sustituir todo el rostro), en el cual está inserto un elemento en forma de hacha, antorcha o cigarro del que brotan volutas que representan las hojas del maíz, fuego o humo. Asociado con la nobleza, el relámpago, las semillas, las ofrendas de sangre, la fertilidad y la germinación, era guardián de la vida y regente de los cuatro cuadrantes del cosmos. 

De los tres dioses creados, según los textos del Templo de la Cruz Foliada de Palenque, K'awiil (GII) fue el último en nacer. En el Posclásico los yucatecos los denominaban B'olon Tz'akab (Nueve Generaciones, Cosa Perpetua o Eterno) y quizás sea el Tohil (Tormenta) o Huracán (Rayo de una Pierna) de las tierras altas de Guatemala

Igual que Itzamnaaj, del cual es una manifestación más, era una deidad que reunía atributos terrestres y celestiales. El grifo de K'awiil fue utilizado en el nombre de varios gobernantes. 


(Tomado de: Pérez Suárez, Tomás - Dioses mayas. - Los dioses mayas. Arqueología Mexicana, vol. XV, núm. 88. Noviembre/diciembre 2007. Editorial Raíces/Instituto Nacional de Antropología e Historia. México, D.F.)

lunes, 1 de diciembre de 2025

Ek’Chuak, Dios de los comerciantes (Dios M)

 


Ek’Chuak, Dios de los comerciantes (Dios M)


Esta deidad, cuyo nombre se traduce como Escorpión (Chuak) Negro (Ek’), era el patrono de los comerciantes, quienes le rendían culto en la noche, en medio de los caminos. Es el dios del centro del mundo, donde enciende el primer fuego, por lo que podemos relacionarlo con Xiuhtecutli (Señor del Centro) o Huehuetéotl (Dios Viejo del Fuego) de los pueblos del Centro de México.

Sus representaciones lo muestran con rasgos humanos de joven o anciano y el cuerpo pintado de negro, cola de escorpión, labios rojos y una nariz prominente. Esta última característica también se asocia con Yacatecuhtli (Señor de la Nariz), deidad del comercio en el panteón mexica. 

Conocemos pocas imágenes de este dios en el Clásico, pero en los códices del Posclásico, especialmente en el Madrid, se registraron varias de sus acciones rituales. Puede cargar en la espalda el bulto de los comerciantes y apoyarse con una lanza o un bastón, enciende el fuego primigenio en el centro del cosmos, agita una sonaja esférica porta el hacha con la que Chaak produce los rayos, se autosacrifica punzándose el pene y es atacado por otras deidades. Su nombre jeroglífico es el ojo mismo del dios y en las fechas de serie inicial este glifo aparece como patrono del segundo mes, llamado wo.


(Tomado de: Pérez Suárez, Tomás - Dioses mayas. - Los dioses mayas. Arqueología Mexicana, vol. XV, núm. 88. Noviembre/diciembre 2007. Editorial Raíces/Instituto Nacional de Antropología e Historia. México, D.F.)

viernes, 20 de junio de 2025

Santuarios - Nuestra Señora de Izamal


 Santuarios - Nuestra Señora de Izamal


Izamal es uno de los sitios que no se pueden omitir al ir a Yucatán. Es una ciudad sagrada desde sus orígenes, quizá milenarios. Es la tierra de Itzamná en donde según la tradición está enterrado el sumo sacerdote de los mayas. 

La antigua población tenía cuatro grandes pirámides, la principal sobresale en la planicie yucateca, como la mayor del estado. 

La ciudad en sí es la que conserva una mayor unidad estilística y un acentuado sabor de grandiosidad en la península. Sus casas son de elevados paramentos con amplias ventanas enrejadas y puertas verticales. Toda la población está pintada de amarillo, color que la favorece en las puestas de sol. Al llegar al centro se desplaza imperante un gran monumento: el conjunto conventual construido por fray Diego de Landa, franciscano, en el siglo XVI. Es uno de los monasterios más grandes de México, se alza sobre una gran plataforma, ya que fue construido sobre una gran pirámide demolida para aprovechar su sillería. El atrio se encuentra totalmente emportalado, uniendo esos ambulatorios sus cuatro capillas posas. Al frente tenemos la iglesia, la capilla abierta tapiada y el convento. 

Lo que verdaderamente impresiona es el entorno: los muros laterales almenados y el muro testero con el camarín apoyados por toda una sucesión de contrafuertes y arcos botareles. Esto le da una impresión medieval como quizá no tengamos otro ejemplo fuera de Yuriria. 

La iglesia en su interior es comparativamente irrelevante, sobre todo por lo que se espera al conocer el exterior. Su gran arquitecto fue fray Juan de Mérida por los años de 1553-1561. Ahí se venera a Nuestra Señora de izamal, que es la patrona de Yucatán. 


La milagrosa hermana 


Sabemos que para 1558, siendo guardián fray Diego de Landa, el famoso y triste autor del Auto de Fe de Maní -en donde se quemaron los códices mayas-, mandó hacer en Guatemala dos Inmaculadas, una para Izamal y otra para Mérida, por lo que les llamaron "Las dos hermanas”.

la imagen de Izamal se hizo famosa por sus milagros, como el hacerse pesada cuando se la quisieron llevar a Valladolid, pero sobre todo por los viajes que realizó a Mérida, librándola de epidemias y plagas de langosta. Pero el 16 de abril de 1829 un devastador incendio acabó con la imagen, por lo que la sociedad entera pidió a doña María Narcisa de la Cámara que donara a su "Hermana" la Virgen gemela que tenía en su poder. Esta, que fue coronada por los reyes de España, fue llevada en procesión solemne y a pie desde Mérida. Desgraciadamente los piadosos retoques que en cada solemnidad solemnidad se le han hecho, ha perdido esta calidad tan bien ganada por la estatuaria guatemalteca. 


Datos que hay que tener al alcance de la mano 

Ubicación.- Municipio de Izamal en el estado de Yucatán.

Cómo llegar.- Se encuentra a 75 km de Mérida por la carretera que va a Chichén Itzá, desviándose en Hoctun.

En la ciudad de Izamal hay otros sitios de interés, además de que cuenta con todos los servicios (gasolinería, hoteles y restaurantes).

Fecha de celebración.- Se conmemora su fiesta con gran solemnidad y gran pompa el 8 de Diciembre. Además, el 31 de Mayo, 22 de Agosto -que festeja la coronación pontificia de la imagen- y el 29 de noviembre.


(Tomado de: Quesada A., Emilio H. - Santuarios, Guía #21, México Desconocido, Edición Especial, Editorial Jilguero, S. A. de C. V., México, Distrito Federal, 1995)

viernes, 30 de mayo de 2025

Santuarios - San Miguel del Milagro

 


Santuarios - San Miguel del Milagro


Para el orgulloso pueblo tlaxcalteca, aliado y constructor de pueblos en las conquistas castellanas, debió de ser un motivo de gran decisión el que San Miguel, el príncipe de las milicias celestiales, se apareciera en su suelo, dejando como otras advocaciones su respectivo pocito de agua milagrosa. 

El ya muchas veces citado padre Francisco de Florencia S. J., también enriqueció las crónicas tlaxcaltecas con la "Narración de la milagrosa aparición que hizo el Arcángel San Miguel a Diego Lázaro de San Francisco, indio feligrés del pueblo de San Bernabé de la jurisdicción de Santa María Nativitas, estado de Tlaxcala", escrito en este colegio de San Pedro y San Pablo, el 6 de marzo de 1690.

Corría el año de 1631 cuando al indito de 16 o 17 años, Diego Lázaro de San Francisco, que iba en una procesión, se le apareció el Arcángel sin que los demás lo notaran, y le ordenó que comunicara al pueblo que en una barranca cercana haría brotar un manantial de agua milagrosa para curar las enfermedades. Cómo no cumplió dicha orden por temor a que no se le diera crédito, el Arcángel lo castigó y informó y enfermó de cocolixtli. Estando en extremo de muerte se le apareció de nuevo, pero ahora todos vieron una gran luz que llenaba la habitación, saliendo asustados. Cuando regresaron, lo encontraron sano y les narró que el Arcángel lo había llevado al lugar donde con su cayado hizo brotar el agua milagrosa y le dio la salud. Enseguida los demonios huyeron el tropel. 

El caudillo tlaxcalteca 

En 1645 el obispo de Puebla, Juan de Palafox y Mendoza, mandó construir el templo y la capilla para el pocito. Ésta cubre el brocal y tiene un relieve que representa el momento en que el Arcángel hace brotar el agua ante Diego Lázaro. La fachada de la iglesia es manierista, muy al gusto de Palafox. 

Lleva su heráldica y en el tímpano alberga la escultura en alabastro de San Miguel. Remata el frontón abierto el escudo de España, enmarcado por la cadena y el toisón. 


Datos que hay que tener al alcance de la mano 

Ubicación - En el municipio de San Miguel del Milagro en el estado de Tlaxcala.

Cómo llegar - Para visitarlo se toma la carretera a Puebla y pasando la caseta de San Martín Texmelucan se encuentra la desviación a Cacaxtla. Al iniciar el ascenso a la zona arqueológica se toma el camino a la derecha que indica San Miguel del Milagro.

Fecha de celebración - Día de San Miguel Arcángel el 29 de septiembre. 

Peregrinaciones - Todos los días del año.


(Tomado de: Quesada A, Emilio H. - Santuarios, Guía #21, México Desconocido, Edición Especial, Editorial Jilguero, S. A. de C. V., México, Distrito Federal, 1995)

miércoles, 7 de mayo de 2025

Animales en la lengua mexicana actual II

 


Nombres de animales II


Aquí algunas de las frases que se componen de nombres de animales:


Le hicieron de chivo los tamales 

tiene corazón de pollo 

es chiva 

ahí te viene el Oso Barías 

se le brincan las cabras


Se le van las cabras al monte 

le rechinga la marrana 

póngase víbora 

chivateó 

lo agarraron de su marranito 

El borrego 

según el sapo es la pedrada 

está caballón


No seas mula 

móchate con las guajolotas 

es grillo 

el gusano que se aloja en el anochecer del amor 

es tiburón 

la pura borregada 

es delfín


Es mariposa 

huele a chivo 

no te empiojes 

ese güey es mariposón 

hay que agarrar al toro por los cuernos


Muévete o te empiojas 

los ostiones que habían Torreón 

te hizo mosca 

iba hecho la cochinilla 

saca la mosca 

los ostiones que había en Tokio con crema de Osaka 

es conejo 

saca las tortugas 

es mapache


Se las da de muy gallito 

te pesan las tortugas 

salto de otro corral 

se engalló 

ya tienes pelícanos en el embarcadero 

Se aleonó


Gateo en la noche 

nomás no te pongas muy león, eh güey?

se sacó la rifa del tigre 

órale güey entuza el varo! 

es un mono muy cagado


Anda como gallina culeca 

está pollo 

le jala el pescuezo al ganso 

le ruge la pantera 

me canso ganso 

ni para enyerbar un perro sirve 

a la ver gatos, no hay ratones 

lo cuatrearon como coyote 

ese güey es muy cotorro 

no des brincos de chapulín 

al haber garrapatas 

le arrimó el camarón 

se cree muy pantera 

Trae el puro camarón 

si no leo me aburro 

nomás te andas paveando 

hueles a león



Quedó bien ardilla 

le corretean las lombrices 

hijo de perra 

no sé si le funciona la ardilla!

parece burro manadero 

se quedó como el perro de las dos tortas 

estaba como burro en primavera 

es puro pájaro nalgón 

nalgas de víbora 

me dicen el burro espacial: porque soy el burro que fue a Marte 

chichis de gallina 

corazón de pollo


El papá de los pollitos 

es gallina ponedora 

No más andas de grillo 

Le aventó los perros 

lo coyoteó 

ese güey nomás es piojo 

qué oso 

nomás no pela un chango a cachetadas 

La oveja negra 

vamos a bailar el oso 

No seas culebra 

darle de puñaladas al oso 

el pavo roso 

los zorrearon 

qué oso hiciste

Se azorrilló

tu amiga... la araña esa 

rata de dos patas 


hijo de loba 

está perro 

¿Qué pez?

se pone flamenco


Le dio pajarilla 

Cenó chango en adobo 

la vaca es muy tetona 

la perica 

te relleno el pavo roso 

le chilla la ardilla 

la guajolota 


le tiró los canes 

andas en la grilla 

viejo zorro 

se engoriló 

es un chango culero 


El coyote cojo 

La res tirada 

ave de mal ágüero 

le ruge la pantera


El pato ano 

tirar la nutria al río 

le hicieron de chivo los tamales 

No le busques tres pies al gato 

el pato ancho 

mejor pájaro en mano que ciento volando... me agarras cansado 

el pato Culiacán 


échate una manita de gato 

tú qué sabes de puercas a medias 

a otro perro con ese hueso 

al pato chimuelo 

tú qué sabes del amor si nunca te ha besado un burro 

el pato mil arrugas 

al tiro que ese güey es conejo



Ves burro y se te ofrece viaje 

lo agarraron como al tigre de Santa Julia 

el pato apestoso 

te huele el osito Bimbo 

ahí te lo laballenas que luego te apescaditos 

Qué bonitos ojitos pajaritos!

el pato madre 

camarón que se duerme... amanece en ceviche 

el pato anodino 

nos vemos al ratón 

ese güey es la mera rata 

el pato Aniceto 

toma chango tu banana 

terco como mula 

según el sapo es la pedrada


El pato Anacleto 

se te ve el pajarito 

ponte trucha 

el pato culei 

vas como el cangrejo 

se hizo ojo de hormiga 

el pato chupatruzas 

al ratón nos vemos 

el pato llamamoscas 

hay que hacer la vaca 


gato madre 

de noche todos los gatos son pardos 

me aburrí 

se engoriló


Tu di rana y yo salto 

le dicen el pájaro quema Marías 

No seas borrego 

es una vieja lagartona 

es el pájaro mea garras 

es el caimán 


me duele el puerquecito 

préstame tu perro Rito ó

pásame a tu perro Rón


No seas cabrón 

mío dijo el gato 

se le va la cochina al monte 

chivo brincado chivo pagado 

ya se me cansó el caballo




(Tomado de: Amman, Guya (Autor), Luter Meza Bernal (investigación) y Bernardo Martínez Torres (ilustraciones) - Enciclopedia de los legoritmos mexicanos. Tercera Edición, S. A. de C. V. México, 2020).

miércoles, 9 de abril de 2025

Animales en la lengua mexicana actual I

 


Animales en la lengua mexicana (I)


Lo mismo que con casi todas las voces mexicanas los animales de los que se habla en el diario vivir, casi nunca son animales, casi siempre son otra cosa, pónganse truchas no se los vayan a coyotear o los vayan a agarrar de sus puerquitos.


Trucha: estado de alerta: ¡Póngase bien trucha!!!

Nutria: excremento.

Perro: ferocidad, herramienta, fealdad. 

Zorra: tonto, promiscuidad.

Zorro: viejo colmilludo, acto de buscar algo intensamente. 

Zorrillo: hombrecillo desaseado.

Ratón: hombre cobarde y pequeño. 

Venado: meneado activo. 

Dragón: pobre higiene bucal. 

Caracol: insulto, lento baboso y carga con una casa que no es suya...

Caballo: tu cuerpo, toalla femenina, auto. 

Gaviota: ladrón oportunista. 

Rata: ladrón. 

Gato: empleado, herramienta. 

Pájaro: pene, espía, ojos... ojitos pajaritos. 

Camello: trabajo. 

Burro: transportador, lerdo, tonto, defensa de auto, taco. 

Güey: pareja 

Buey: pendejo. 

Wey: cuate milenial. 

Vaca: conjunto de ahorro. 

Borrego: seguidor, cabello rizado. 

Mosca: mal tercio, dinero, símbolo de distracción, símbolo de adversidades y prevención. 

Cocodrilo: adicto, auto. 

Víbora: chismoso, criticón. 

Coyote: siesta, defraudador, astuto, mañosos. 

Chivo: mal olor símbolo de infidelidad o engaño, despensa familiar. 

Cuino: persona gorda. 

Piraña: persona cruel. 

Pantera: muy capaz, falta de higiene bucal, amenazante. 

Ardilla: falta de aseo corporal, rapidez mental. 

Oso: ridículo, pelea, vagina. 

León: líder, poseedor de grandes huevos, símbolo de arrogancia. 

Tigre, arrogancia, peligrosidad. 

Perico: enervante, persona que habla mucho. 

Iguana: igual. 

Rana: amiga de la iguana. 

Cotorro: gracioso, platicador, ameno. 

Cotorra: mujer de cierta edad, desagradable y hablantina. 

Cacatúa: derivación de cotorra, pero con más cierta edad. 

Cucaracha: personas deleznable, rastrera y de múltiples faltas. 

Mula: persona hosca y déspota, con muy mala cara y mala actitud, transportador. 

Grillo: político, persona que habla mucho. 

Tiburón: negociador temible. 

Delfín: mensajero, antiguo transporte colectivo de los 80's. 

Ballena: antiguo transporte de los 80's. 

Mariposa: persona mariposona. 

Piojo: hombrecillo mezquino. 

Libélula, mariposón. 

Conejo: ladrón, vagina. 

Mapache: político. 

Gallina ponedora: mujer liberal...

Pollo: débil, inmaduro, ingenuo, frágil, suave. 

Ganso: pene. 

Chapulín: traidor, irrespetuoso de las normas. 

Oveja: con su pareja. 

Loba: chava chida. 

Perra: chava no tan chida, asunto difícil. 

Culebra: culero. 

Chinicuil: persona menuda y servil. 

Coyol: persona pequeña y curiosa. 

Buitre: oportunista, despiadado. 

Gorila: hombre grande, tosco, guardaespaldas. 

Guajolote: alimento reiterativo y confuso, hablar sin estilo. 

Paloma: vagina, mujer. 

Gallo: serenata, llanta usada, actitud bravía, escupitajo, tono vocal fallido. 

Gallito: intento de valentía, llanta muy gastada. 

Gallina: accesorio para cargar tambos, cobarde. 

Aguilita: posición fecal preventiva. 

Guila: presenta no? 

Gatazo: apariencia de pulcritud 

Alacrán: persona con otros gustos. 

Tuza: tesoro escondido, escondite. 

Sapo: magnitud pecunaria conjunto de billetes. 

Grifo: que se engripa. 

Chango: cualquier otra persona, persona vulgar. 

Mono: chango, despectivo. 

Pulpo: novio fogoso. 

Cabra: magnitud psicológica que se nos salta a cada ratito. 

Viborón: pene. 

Flamenco: exquisito. 

Cochinilla: rapidez y eficiencia. 

Hormiga: acto de desaparecer. 

Camarón: de acuerdo. 

Tortuga: alimentos chidos, lentitud. 

Toro: asunto desafiante, hay que agarrar el toro por los cuernos…

Bestia: petición de observancia: ¿Qué no ves...tia? 

Pinacate: posición sexual, ponte listo. 

Pajarilla: vagina. 

Marranito: pan. 

Puerquito: bullying a la antigüita, que te agarren de su puerquito de barco o de bajada. 

Tordo: medidas femeninas. 

Ostra: escondida, otra cosa, desaparición. 

Cochinito: cuenta de ahorros, puerquito, de barco o de bajada. 

Chacál: persona despiadada, criminal, oportunista. 

Pelícanos, derivación de pelos. 

Camarón: dinero, pene. 

Langosta: mucho cuidado cuando escuche esto, no sea que le den chorizo por langosta, tenga cuidado. 

Burro: no seas burro. 

Pato: sinónimo de holgazanería, sinónimo de baja calidad. 

Palomilla: grupo de amigos. 

Luciérnaga: la luz, el dinero. 

Víbora: vivo, póngase vivo. 

Pantera: pobre higiene bucal, cuando alguien hace presunción de sus capacidades. 

Pez: asunto: (¿Qué pez?).

Codorniz: pene. 

Lombriz: alguien que se mueve mucho. 

Araña: mujer poco agraciada y de malos sentimientos, cualquier objeto en mal estado. 

Pavo: símbolo de lentitud y pereza. 

Mula: persona con malos modales y mala cara. 

Ostiones: semen, potenciador sexual.



(Tomado de: Amman, Guya (Autor), Luter Meza Bernal (investigación) y Bernardo Martínez Torres (ilustraciones) - Enciclopedia de los legoritmos mexicanos. Tercera Edición, S. A. de C. V. México, 2020).