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lunes, 19 de octubre de 2026

Oro, los ídolos mueren jóvenes

 


Oro, los ídolos mueren jóvenes 


Y tu cuerpo cayó de espaldas hacia la lona. Te levantaste y después de unas patadas voladoras a tu contrincante, rodaste y saliste del ring. Caminas hacia tu esquina y te vemos en cuclillas, se te nota débil, después, ya estás sentado en el piso. 

La máscara no permite que veamos tu rictus de dolor pero no hace falta. Ahí empiezas la lucha más difícil de tu vida. 

Tratas de jalar aire.

Es la primera caída. Tus compañeros son La Fiera y Brazo de Plata, El Porky, quien, desde arriba del ring, ve de reojo la agonizante escena. El réfere Samy Velázquez se baja del entarimado con prisa y preocupado para auxiliarte. 

La lucha sigue y tus aliados pierden ante Kahoz, Jaque Mate y Dr. Wagner Jr. Abajo del ring eres el foco de atención. Porky también baja a verte y de repente llegan más personas para ayudarte; el doctor Reynaldo García y Javier Gusano Llanes, entre ellos. Los intentos son en vano. Te trasladan a camerinos en una camilla ante cientos de ojos perdidos en el asombro. 

Camino a la enfermería, el Porky, con una palmada en tu pecho te dice: "Ánimo, vas a estar bien". Pero fue un profeta con mala suerte. 

Segunda y tercera caída. Ya sin tí, tus compañeros sufren nuevamente las rudezas y ganan por descalificación. 

En la enfermería reina la incertidumbre. Nadie sabe lo que pasa. Plata (Esteban Hernández, tu hermano, q.e.p.d., que había luchado antes que tú), se daba un regaderazo cuando es alertado de tus amargos momentos y en minutos es uno más de los testigos de tu agonía. 

Solo él pudo acercarse más allá de la realidad al hablar contigo. "Estaba consciente a pesar de lo que sentía", contó tu hermano. "Siento que me ahogo". Y saliste de emergencia en la ambulancia. 

El último día 

¿Recuerdas lo que hiciste ese día por la mañana de aquel martes 26 de octubre de 1993? Desayunaste y saliste acompañado de tus papás a la Basílica de Guadalupe.

En casa, en compañía de tu familia escuchaste las canciones de Juan Gabriel que siempre te habían gustado. Comiste y bebiste agua fresca. Eso nos confió tu hermano. 

Transcurría la tarde y observabas el televisor esperando la hora de partida hacia la Arena. Preparaste las maletas para salir a brindar una más de tus luchas aéreas espectaculares que solo tú podías hacer. 

19:20 horas. Abordas un auto que te llevaría a la Arena Coliseo de la CDMX y al llegar, cruzas el acceso sin imaginar que la muerte te esperaba en la puerta. 

En camerinos pláticas con tu hermano y hacen planes de disfrutar la noche al salir de la función porque les tenías una sorpresa a tus padres que habías mandado traer de Guadalajara. 

Te cubres el rostro con máscara y equipo. Es hora de actuar. El anunciador Enrique Gil te presenta como "El hombre de 24 kilates"... Y empieza la lucha. 

Jaque Mate estaba dispuesto a iniciar contra ti la primera caída, pero tú querías iniciar contra Kahoz, sale Jaque y entra Wagner Jr.; lo ignoras. 

Querías iniciar una rivalidad contra Kahoz, entra él y recibes un manotazo al pecho y... tu cuerpo cayó de espaldas hacia la lona. Te levantaste y después de unas patadas voladoras a tu contrincante, rodaste y saliste del ring. 

Lo demás ya es historia. 

Un derrame cerebral fue la causa de tu muerte aquella noche de martes 26 de octubre de 1993. A 30 años de tu partida aún nos seguimos lamentando.

Tus compañeros de aquella noche: Arturo Casco, La Fiera y Brazo de Plata, también ya partieron, el primero murió trágicamente apuñalado y al querido Porky lo traicionó el corazón al igual que a tu hermano Esteban que, irónicamente también falleció en octubre, el día 24, pero de 2021 y tristemente, a las dos semanas, el 8 de noviembre, murió tu padre, Don Esteban Hernández Meza, El Calavera Segundo, a los 80 años. 

El cielo ya tiene su Oro y Plata. Por cierto, han querido seguir tu legado pero, aún no brillan como el Oro. 


Datos que valen oro 

-Jesús Javier Hernández Silva 

Había nacido el 24 de diciembre de 1971, en Guadalajara. 

Medía 1:85 y pesaba 105 kg. 

Debutó en el CMLL el 23 de noviembre de 1990 como Oro hasta su muerte en 1993.

Fue Campeón Nacional de Parejas junto a su hermano Plata, el 4 de diciembre de 1991, ante Los Destructores; fue campeón de tríos del Estado de México junto a Plata y Bronce. 

Luchó en Japón. 

Ante Mano Negra con quien hizo una gran rivalidad, disputó el Campeonato Mundial de Peso Medio. Jesús Reza, Mano Negra, hizo guardia de honor junto a su féretro. 

Falleció a los 21 años.


Lo que se dijo aquel día…

En noviembre de 1993, en la revista Boxylucha, la reportera Laura Lozano publicó lo siguiente: 

"Estaba amoratado y pedía que lo despojaran de la ropa y que no lo dejaran dormir. Fue trasladado al Hospital de Balbuena en la ambulancia 36229 e ingresó a las 22:42 hrs. en calidad de cadáver. 

El deceso quedó registrado en el acta 33/95 09310 de la agencia 33 del Ministerio Público. Sus familiares se negaron a la autopsia; gracias al Sindicato de Luchadores se logró la Dispensa de Necropsia. La causa del deceso fue un aneurisma provocando provocando un derrame cerebral”.

"El 14 de diciembre iniciaría una gira por Japón, Costa Rica, Los Ángeles y Canadá. Fue sepultado con un traje azul marino portando su máscara”.


(Tomado de: González Hernández, Daniel - Un tributo a las leyendas inolvidables del ring. Inolvidables del ring, Edición especial #7, ciudad de México, 2023)

lunes, 3 de febrero de 2025

Puños de algodón

 


Puños de algodón 

Margarita Montes, muchacha de rasgos duros y faldas "bien puestas", primero probó suerte como torera. Pronto se cansó de la indiferencia de los empresarios y cambió el paseíllo de la plaza de toros por los atirantados movimientos en los montículos beisboleros, donde se convertiría en la estrella de la novena femenil de la cervecería Díaz de León. 

Sin dar explicaciones, nunca, del porqué de su decisión, dejó que sus compañeras se siguieran divirtiendo con "elevaditos", "pisa y corre" y demás reglas misteriosas del beisbol. Si ya había probado su valentía y suerte frente a los cuernos del toro, por qué no lo iba a hacer frente a un contrincante con los puños envueltos en algodón. 

Así, en 1930, en su natal Mazatlán, inició la carrera de "La Maya", alias que le disgustaba tanto como la tranquilizaba cuando escuchaba al anunciador pregonar su aparición a grito pelado: la primera mexicana que se dedicaba al boxeo. Rápido trabó rivalidad con su paisana, Josefina Coronado, anunciadas por los mercados y rastros del puerto como Las primeras boxeadoras de México. 

Los combates se hicieron arduos y fieros, y el empresario local, Rodrigo Gómez Llanos, descubridor del indiferente Joe Conde, las llevó por las distintas plazas de la costa del Pacífico hasta llegar a Nogales, donde un grupo de managers norteamericanos entrenaron a Margarita para pelear con la desconocida campeona de Arizona, a quien venció por nocaut en el primer round. Después de esa experiencia, y por prohibición expresa de las autoridades de enfrentarse a mujeres, combatió contra boxeadores, los cuales corrieron la misma suerte que la misteriosa campeona. 

Con el retiro de "La Maya" se hicieron escasas, formalmente, las peleas de mujeres en nuestro país. Sin embargo, había una realidad alterna a la desaparición del boxeo femenil: muchos peleadores famosos entrenaban con mujeres que se ganaban la vida como sparrings. Julio César Chávez, el mejor boxeador mexicano de todos los tiempos, tuvo su primer enfrentamiento contra Pilar López, avecindada en el mismo Puerto donde "La Maya" tuviera sus grandes éxitos. 

En tiempos recientes el boxeo femenil ha renacido, sobre todo en los gimnasios universitarios, como deporte amateur. Laura Serrano, quien enfrentó la discriminación e indiferencia de las autoridades de las diferentes comisiones, ha sido la boxeadora más exitosa en los últimos tiempos. 

Serrano se coronó, en el año de 1999, como monarca de los pesos pluma, reconocida por la Federación Internacional de Boxeo Femenil (WIFB, por sus siglas en inglés). Por falta de oportunidades decidió irse a erradicar a Estados Unidos, donde continúa su exitosa carrera. 

Frente a la crisis que el boxeo mexicano sufre, los empresarios, que antes desdeñaban y se burlaban de sus largas horas de "sufrimiento" en los gimnasios sin reconocimiento ni fruto posibles, ahora ahora ven en ellas la posibilidad de salvar el negocio y meter gente curiosa para verlas pelear, ya no en los lavaderos sino en los mismos rings donde se presentan los grandes ídolos. Si el reconocimiento ha tardado en llegar, el ritmo de entrenamiento se ha incrementado, ya no por ser tomadas en cuenta sino por la realidad de tener un combate en puerta. 

Finalmente, en la Arena Coliseo, la catedral de nuestro boxeo -como pomposamente se le llama al embudo de las calles de Perú- se volvieron a ver las monedas llover sobre la lona, para demostrarles a las nuevas guerreras lo agradecidos que estaban los viejos aficionados.


(Tomado de: Maldonado, Marco A., y Zamora, Rubén A. - Cosecha de campeones. Historia del box mexicano II, 1961-1999. Editorial Clío Libros y Videos, S.A. de C.V., México, abril 2000)