Agarrar
Aun cuando se trata de un verbo transitorio, para muchas y muchos mexicanos es un indicativo trascendente en una conversación. Existe como una elocución muy mexicana. Cualquier charla informal se puede sintetizar en un "agarra y me dijo y que agarro y le contesto”.
Esta expresión, que en el fondo no dice, no explica, no expresa nada singular o genuino, si le pone mucho sabor a una conversación de lo más informal, casual y personalísima. Es una muletilla que ya se volvió patrimonio lingüístico de los mexicanos.
Vamos a recrear un ejemplo:
“Que agarra y me dice: "¿Qué hacías con él?", comenta una chica a su amiga. "Entonces que agarro y que me pongo bien nerviosa y que agarro mi bolsa y que abro la puerta del carro y él que agarra y me agarra del brazo y me dice: "No te hagas tonta, a mí no me ves la cara, te advierto que si me entero de algo, agarro a golpes al güey ese". Y yo que agarro que me pongo a llorar de los nervios... y que agarra y me dice: "Ya cálmate, no me saques de onda... mejor agarra tus cosas y bájate del carro, ahí muere... mejor llégale". Y agarra y que me abre la puerta del coche y que agarro y que me bajo.”
Esta expresión en verdad se convierte en un hilo conductor de las conversaciones, le da un ritmo y un toque hasta de misterio, digamos que no sólo atrapa al interlocutor sino que otorga un sentido melodramático al relato. Agarrarse de esta muletilla garantiza un tiempo y estilo discursivo.
(Tomado de: Loaeza, Guadalupe - El ABC de las y los mexicanos. Random House Mondadori, S..A. de C. V., México, Distrito Federal, 2007)
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