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lunes, 23 de enero de 2023

Crimen de Lomas Taurinas, 1994

 


Asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato del PRI a la presidencia de la República el 23 de marzo de 1994 en esa colonia popular de Tijuana, a manos de Mario Aburto. 

Fiscales especiales del caso Colosio:

* Miguel Montes García (24-mar. -14-julio de 1994). Homicida solitario.

* Olga Salas de González Mariscal (18-julio -16-diciembre 1994). Definió 31 líneas de investigación.

* Pablo Chapa Bezanilla (16-dic. 1994 - 31-agosto 1996). El homicidio fue producto de un complot. Detiene a Othón Cortés.

* Luis Raúl González Pérez (31-agosto 1996 - 1° Diciembre 00). Cerró el caso, presentó el Informe Colosio en octubre de 2000.


Asesinatos vinculados con el crimen de Lomas Taurinas:

*Federico Benítez López, director de Seguridad Pública de Tijuana, inició las primeras investigaciones, del caso. Fue acribillado desde un auto en movimiento en Tijuana, B. C. el 24 de abril de 1994.

* Rebeca Acuña Sosa, Ministerio Público que inició la averiguación previa del caso, fue balaceada en la puerta de su domicilio en Tijuana, B. C., el 26 de febrero de 1996.

* Arturo Ochoa Palacios, delegado de la PGR [Procuraduría General de la República] en el Estado, custodió a Mario Aburto desde su aprehensión hasta Almoloya. Acribillado a quemarropa mientras se ejercitaba en Tijuana, B. C. el 17 de abril de 1996.

* Sergio Moreno Pérez, delegado de la PGR en Tijuana en marzo de 1994. Fue asesinado junto con su hijo cerca de su domicilio en Naucalpan, Edomex, el 13 de marzo de 1996.

* Isaac Sánchez Pérez, jefe de seguridad del PRI durante la campaña del candidato Colosio que participó en las investigaciones. Fue ejecutado por varios individuos en Mexicali, B. C. el 19 de junio de 1996.

* Jesús Romero Magaña, agente del Ministerio Público en Tijuana que interrogó a Mario Aburto. Recibió 14 disparos en la puerta de su domicilio en Tijuana, B. C. el 17 de agosto de 1996.

* Rodolfo García Gaxiola, comandante de la policía judicial federal en Tijuana que encabezó las investigaciones del caso. Fue acribillado desde un auto en movimiento en Ciudad Obregón, Son., el 18 de mayo de 1998.


(Tomado de: Roldán Quiñones, Luis Fernando. Diccionario irreverente de Política mexicana. Con ilustraciones de Helguera. Grijalbo/Random House Mondadori, S.A. de C.V. México, D.F., 2006).


lunes, 16 de agosto de 2021

La Paca, el rumor hecho política pública

 


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La Paca, el rumor hecho política pública

No es que los oráculos hayan

dejado de hablar, los hombres

hemos dejado de escucharlos.

Lichtenberg.

La Paca diagnóstico la esquizofrenia nacional; eso debemos agradecérselo. Ella, que no tenía más que los huesos de su consuegro, y el aval de las vibraciones extrasensoriales, se convirtió, por muchos días, en la prueba más sólida del crimen de Francisco Ruiz Massieu, pero sobre todo dejó en claro lo que ya sabemos: que en este país hace mucho que nos abandonó un mínimo de cordura. El Estado mexicano se presentó por fin ante el tribunal de la demencia. La actuación de la Paca es el lado amable de una trama que no puede ser llevada al cine por exagerada, donde la brutalidad, ineptitud, el cinismo y el crudo humor son llevados a rango de política pública, avalados en conferencia de prensa por el subprocurador Pablo Chapa Bezanilla, y desmentidos en conferencia de prensa por el mismo subprocurador Pablo Chapa Bezanilla.

Francisco Ruiz Massieu, entonces secretario del PRI, y cuñado de los hermanos Salinas, fue ejecutado a mansalva en la ciudad de México. Lo que devino al crimen fue fascinante. Raúl Salinas, hermano del ex presidente, fue detenido como presunto autor intelectual del asesinato de su cuñado. En ese mismo momento, el presunto cómplice, el diputado Muñoz Rocha, desapareció hasta el día de hoy. Rumores de todo tipo hicieron de él una especie de ¿Dónde está Wally? versión judicial, que igual lo hacían en Bangkok tomando un crucero, que escondido en San Pablo de las Tablas. Su figura se convirtió en la identidad de lo impune "porque estás más desaparecido que Muñoz Rocha", espetó la pícara Tía Graciela.

Se había logrado logrado el enredo suficiente para no saber qué tantas pruebas se tenían. Aunque la historia sonaba tan convincente conociendo al personaje, eran necesarias otras con las que se formalizaría al presunto autor intelectual por un nuevo crimen, el colofón con doble destinatario. Fue así que, en una memorable conferencia de prensa, el subprocurador Chapa Bezanilla optó por abandonar la teleserie para meterle carácter de superproducción y aventurar la llave de las siete puertas.

La Paca -por cuyas mentiras recibió de manos de Chapa Bezanilla cuando menos un millón de pesos provenientes de bienes asegurados de la PGR- declaró ministerialmente que un muchacho "que inmediatamente desapareció" le entregó un sobre cerrado que contenía un escrito de cuatro cuartillas, en el que "una persona" explicaba que decidió "revelar lo que sabía sobre el asesinato" de Muñoz Rocha; que lo hacía porque "el país está sumido en injusticias y, como patriota que soy, te autorizo a que des mi relato a la Procuraduría". Naturalmente, el anónimo no era tan anónimo, había sido escrito por el novio de la Paca, Ramiro Águila Lucero, un pobre diablo que dijo haber sido testigo de la escena en que Raúl Salinas de Gortari "mató" a batazos al desaparecido legislador Manuel Muñoz Rocha, el siniestro "eslabón perdido" de la conspiración para asesinar al ex secretario general del PRI.

En el texto se afirmaba que el 30 de septiembre de 1994, el mayor Antonio Chávez Ramírez, de la escolta personal de Raúl Salinas, le había conseguido una entrevista con éste, en su casa de Reforma 975 y que al llegar (hacia las cinco de la tarde) el militar abrió la puerta principal "con el control remoto, y apareció la imagen de dos sujetos: uno de ellos con un bat en la mano y otro tirado en el suelo, con la cabeza ensangrentada. El del bat se me quedó viendo estúpidamente y miró al mayor quien, sorprendido, me agarró del brazo y nerviosamente me sacó del jardín, me subió a una camioneta y dijo que lo esperara".

Asimismo, la Paca, que hasta entonces no había requerido de sus poderes psíquicos declaró: "Conseguimos una camiseta de Rocha y al apretarla sentí vibraciones de él... En El Encanto sentí las mismas vibraciones. Por eso afirmo que los restos son de Rocha. Él se levantó de la tumba para señalar a su asesino", afirmó muy oronda.

El final es más que conocido. Cuando fueron a desenterrar la osamenta al rancho El Encanto, propiedad de Raúl Salinas de Gortari, nuestra policía parecía CSI, pero la comandaba Bezanilla en tierra y la Paca en espíritu. Después de levantar todo el terreno se encontró un cuerpo. Las pruebas periciales, realizadas por la misma Procuraduría, resultaron negativas, no era la osamenta de Muñoz Rocha sino la de... Sí, el consuegro de la Paca.

La Paca hizo entonces su último gran truco de magia: desapareció. Éste gran acto pareció tener la virtud política de que el conejo se quede para siempre a vivir en la chistera. Ella es inocente, o al menos tan culpable como todos nosotros: quién en su sano juicio se negaría a ser Beto el Boticario por un día.


(Tomado de: Marcelo Yarza - 101 Rumores y secretos en la historia de México, Editorial Grijalbo, Random House Mondadori, S.A. de C.V., México, D.F., 2008)