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jueves, 29 de octubre de 2026

Agustín González “Escopeta”



 Agustín González, “Escopeta”

Agustín González nació en Tequila, Jalisco, en 1900. Años después, se trasladó con su familia a la ciudad de México, donde radicó la mayor parte de su vida. A los 12 años ingresó al Club de Futbol México, uno de los más antiguos del balompié nacional. 

Agustín era un jovencito flaco y muy alto, lo que le ganó el mote de "Escopeta". Durante catorce años jugó con el México, primero como delantero, luego como defensa derecho. En 1926, pasó algo al Guadalajara y dos años más tarde una lesión en la rodilla lo obligó a retirarse. Para entonces había ya ejercido diversos oficios: pulquero, taxista, camionero, boxeador y torero; además, ocasionalmente había formado parte de las fuerzas zapatistas de Genovevo de la O. Pero el fútbol era su verdadera pasión.

Un día, durante un partido entre el México y el Asturias al que “Escopeta” había asistido como espectador, un árbitro de apellido Ausín fue encarado por algunos jugadores que le reprochaban su pésimo trabajo; Ausín botó el silbato al césped y abandonó el partido. Los equiperos voltearon a las gradas en busca de alguien que quisiera suplir al de negro. Sin pensarlo mucho, "Escopeta" aceptó el reto. De esta forma inició una nueva fase dentro del deporte de sus amores. 

En los años treinta, "Escopeta" se hizo cargo de dos equipos de segunda fuerza: Aztecas y Argos, ambos pertenecientes a la policía capitalina. Realizó una labor tan destacada que el Argos pronto aspiró a convertirse en un equipo más de la Liga Mayor. Tras demostrar aptitudes dentro de tantos aspectos del fútbol, Agustín González decidió probarse como locutor, la actividad que le dio mayor fama. 

En 1938, durante los IV Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Panamá, “Escopeta” participó en la primera transmisión desde el extranjero de un juego de la Selección Mexicana. Once años más tarde, en 1949, se convirtió en el primer locutor mexicano que narró un partido de México en Europa. En aquella ocasión el equipo nacional perdió contra el Real Madrid por un escandaloso 7-1. El madrileño diario Marca publicó esta cabeza:

LOS MEXICANOS CON “ESCOPETA” PERO SIN PÓLVORA

Desde entonces, y hasta su muerte en 1985, don Agustín González se convirtió en el narrador de fútbol por excelencia. No en balde se le llamó “El decano de los cronistas deportivos”.


(Tomado de: Calderón Cardoso, Carlos - Por el amor a la camiseta. (1933-1950). Editorial Clío, Libros y Videos, S.A. de C.V., México, 1998)