lunes, 24 de agosto de 2026

Verónica Castro


 Verónica Castro, el encanto de unos ojos 

Durante los primeros diez o doce años de su carrera, parecía una artista destinada a ser únicamente una figura decorativa. Su belleza y encanto le aseguraban un sitio entre una clase de artista para complementar un buen elenco. Su despegue ocurrió realmente cuando la nombraron "Rostro" de El Heraldo de México, en 1970. Fue en aquella ocasión que le llegaron los contratos: debut formal en cine con la película El arte de engañar, telenovelas y sus primeras incursiones en la conducción televisiva al lado de un maestro de esa especialidad: Paco Malgesto. Tuvo éxitos en el teatro como la comedia Coqueluche; en los años ochenta repetiría esa obra en el cine con el título de Chiquita, pero picosa y los periodistas cinematográficos de México le entregaron la Diosa de Plata de Comedia. Pero es a partir de Los ricos también lloran y El derecho de nacer, que Verónica Castro se convierte en estrella grande y los privilegios ganados la entusiasmaron a grabar discos que también ha vendido con éxito. 

Los programas musicales han servido para que obtuviera el título de reina de la conducción televisiva, la mejor del sector femenino. Actualmente divide esa actividad con la de actriz, que por fortuna no ha desechado, y siempre nos asomamos a cada nueva telenovela que encabeza con el único deseo de disfrutar de su compañía, porque Verónica Castro es favorita de todos. 

Mauricio Peña 


(Tomado de: Peña, Mauricio - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

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