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lunes, 2 de mayo de 2022

La Decena Trágica en México, 1913



El Cuartelazo felicista

o sea

La Decena Trágica en México

Samuel Margarito Lozano

Sangrientos sucesos ocurridos en México del 9 al 19 de febrero de 1913

Oigan, nobles ciudadanos,

prestadme vuestra atención

voy a cantar un corrido

de la actual Revolución.


Reyes y don Félix Díaz

echaron muy bien su trato

y para vengar rencores

idearon un cuartelazo.


Señores tengan presente,

que el día nueve de febrero

Mondragón y Félix Díaz

se alzaron contra Madero.


Era jefe Mondragón

del Segundo Regimiento

y salió de Tacubaya

para México en su intento.


Daba el reloj ese día

las siete de la mañana

cuando a México llegó

Mondragón con fuerza armada.


Dio libre a Bernardo Reyes

y después a Félix Díaz,

para avanzar a Palacio

reunieron las compañías.


Don Félix le dijo a Reyes

con audacia y con cautela

"Si usted asalta el Palacio

yo tomo la Ciudadela".


Reyes con todas sus tropas

su valor quiso mostrar,

y al acercarse a Palacio

la muerte vino a encontrar.


Allí cayó muerto Reyes

por una bala certera

y muchos muertos y heridos

se miraban por doquiera.


A las diez de la mañana

del día nueve de febrero

se dirigió hacia el Palacio

el presidente Madero.


Luego que llegó a Palacio

por el pueblo fue aplaudido

porque deveras ese hombre

de todos se hizo querido.


Con su estandarte glorioso

que en la mano lo traía,

recorrió todas las calles

pues temor no conocía.


Madero, estando en Palacio,

dijo: "qué ingrata es mi suerte,

doy mi vida por el pueblo,

yo no le temo a la muerte".


Mandó llamar a Blanquet

que en Toluca se encontraba

sin saber el presidente

que Blanquet lo traicionaba.


Cuando a México llegó

con sus tropas ya bien listas

se proclamó partidario

de las fuerzas felicistas.


Huerta le dijo a Madero

con palabra traicionera:

"Si usted me confía las tropas

yo tomo la Ciudadela".


El presidente le dijo:

"eso lo voy a ordenar

aunque yo sé demasiado

que usted me va a traicionar".


Luego Riveroll e Izquierdo

los dos con nefanda astucia

al presidente Madero

le pidieron su renuncia.


Madero les contestó

"No presento mi retiro

yo no me hice presidente,

fui por el pueblo elegido".


El presidente les dijo,

"quién fue el que los mandó"

y sacando su revólver,

el pecho les traspasó.


Don Aureliano Blanquet

le dijo al señor Madero,

cogiéndole por los hombros:

"dese usted por prisionero".


Terminaron los combates

el dieciocho de febrero,

quedando allí prisioneros

Pino Suárez y Madero.


Muchos soldados, ya muertos,

en Palacio y Ciudadela

fueron sus restos quemados

en los campos de Balbuena.


La sangre corrió a torrentes

pero era sangre de hermanos

siendo culpables de todo

ambiciosos mexicanos.


Huerta por sus partidarios

se hizo solo presidente,

luego que subió al poder

a Madero le dio muerte.


El veintidós de febrero

fecha de negros pesares,

mandó Huerta asesinar

a Madero y Pino Suárez.


El Presidente Madero

a Huerta le hizo favores,

un bien con un mal se paga

eso es muy cierto, señores.


Cárdenas fue el asesino

que hizo el tan chula gracia

de asesinar a dos héroes

Padres de la Democracia

Aquí terminan los versos

y si han logrado gustar,

son compuestos por Lozano,

un coplero popular.


Del 9 al 19 de febrero de 1913, el cuartelazo felicista, o la Decena Trágica, puso en entredicho la legitimidad militar del presidente Francisco I. Madero, quien, a su vez, había confiado en el general Victoriano Huerta para sofocar la rebelión. La caída de Madero se precipitó con la traición de Victoriano Huerta, quien se adhirió a las fuerzas rebeldes en el Pacto de la Ciudadela; lugar donde se dieron los más fuertes combates, realizado en el interior de la embajada estadounidense; con la anuencia del embajador Henry Lane Wilson. En el corrido se menciona al coronel Jiménez Riveroll y al mayor Izquierdo, quienes trataron de asesinar al presidente Madero en el Palacio Nacional el 18 de febrero, aunque, en esa ocasión, Madero fue defendido por el capitán Gustavo Garmendia.

Existen múltiples versiones de corridos sobre la Decena Trágica, dentro de las que se encuentra la de Daniel Castañeda, que cuenta con 250 cuartetas que relatan en detalle el proceso que llevó al poder a Victoriano Huerta, aquí ofrecemos la versión de Samuel Margarito Lozano.


(Tomado de: Avitia Hernández, Antonio - Corrido Histórico mexicano (1910-1916) Tomo II. Editorial Porrúa, colección “Sepan cuántos…” #676. México, D.F. 1997)


miércoles, 25 de marzo de 2020

Félix Díaz

Nació en Oaxaca, Oax., en 1868; murió en el puerto de Veracruz en 1945. Hijo del militar del mismo nombre, se graduó de ingeniero en el Colegio Militar (1888). Fue diputado federal, cónsul general en Chile, jefe del Estado Mayor Presidencial, jefe de la policía del Distrito Federal, gobernador de su Estado (del 1° de mayo al 3 de junio de 1910) y senador de la República. Siendo ya general en 1912, se dio de baja en el Ejército y el 16 de octubre de ese año se levantó en armas en Veracruz. El gobierno movilizó una fuerza que recuperó el puerto y tomó prisionero a Díaz (día 23). Sometido a un consejo de guerra, se le condenó a muerte, pero el presidente Madero le conmutó esa pena por la reclusión perpetua ven la Penitenciaría de México. Sin embargo, el 9 de febrero de 1913, al inicio de la Decena Trágica, las fuerzas sublevadas de Mondragón y Ruiz lo pusieron en libertad y asumió la jefatura del movimiento. El día 18, una vez hechos prisioneros Madero y Pino Suárez, el embajador norteamericano Henry Lane Wilson lo reunió con el general Victoriano Huerta, comandante militar de la plaza, y ambos firmaron el Pacto de la embajada, por el cual se daban por concluidas las hostilidades, Huerta asumía el poder y Díaz lanzaría su candidatura a la Presidencia; sin embargo, en septiembre se le nombró embajador en el Japón, con lo cual quedó inhabilitado para las elecciones, ya convocadas para fines de octubre. A su regreso al país se sintió hostilizado por el usurpador y se exilió en La Habana y Nueva York. Reapareció el 15 de mayo de 1916 en Oaxaca, donde se puso al frente del Ejército Reorganizador Nacional; fue derrotado por los constitucionalistas en Yucucundo (junio) y Tlacolula (julio) y al fin se marchó a Chiapas y Veracruz; en el camino aprehendió y fusiló a Alfonso Santibáñez, el asesino de Jesús Carranza; y se mantuvo alzado hasta 1920. Desterrado, estuvo en el exilio hasta 1937, en que volvió para radicarse en Veracruz.

(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S.A. México, D.F. 1977, volumen III, Colima-Familia)

lunes, 28 de octubre de 2019

Muerte de Madero y Pino Suárez, 1913


Nota del Día

Después de la tragedia

Diario Español, lunes 24 de febrero de 1913

***
La imaginación más robusta no habría forjado un final dramático más emocionante, más bárbaramente artístico, que el que la Fatalidad acaba de escribir en el libro sangriento de la gran tragedia mexicana.
El ánimo del espectador se conmueve, tocado de piedad, ante los supremos infortunios y al tender la vista por el escenario poblado de ruinas y salpicado de sangre, formula ardientes votos porque la púrpura derramada redima todos los pecados del pueblo, haciendo ya imposibles esas dolorosas hecatombes…
De nuestro colega “El Universal” recogemos la siguiente versión de este final trágico.

***
“Pudimos hablar, dice, con algún oficial que presenció la salida de los señores Madero y Pino Suárez, de la pieza de la Intendencia, que les sirvió de prisión durante estos días.
Según nos manifestó un grupo de soldados del 29 Batallón, al mando de un capitán penetraron a la pieza pocos minutos antes de las diez con el objeto de registrarlos y escoltarlos hasta los automóviles en que habían de ser trasladados.
Ya descansaban los señores Madero y Pino Suárez acostados en sus lechos. El señor Pino Suárez estaba profundamente dormido t el oficial tuvo que tocarle en el hombro para que despertara.
-¿A dónde vamos?
Esta fue la pregunta que ambos dirigieron a los soldados.
-No sabemos, contestó el oficial. Mi único encargo es registrar a ustedes, para ver que no tengan armas.
Como los prisioneros se encontraban en paños menores no fue necesario hacer el registro de sus personas, y sólo sus ropas fueron cuidadosamente examinadas.
Se les indicó que se vistieran, cosa que les causó extrañeza, la cual se disipó cuando se les comunicó que se les trasladaba a la Penitenciaría.
-Nos hubieran avisado antes -dijo el señor Madero- para no acostarnos, y sin pronunciar otras palabras se comenzó a vestir.
Terminado esto, con la escolta del 2° fueron llevados hasta la puerta de Palacio en donde esperaban los autos con las escoltas.
Tuvimos oportunidad de cambiar algunas palabras con el Comandante Francisco Cárdenas, en las oficinas de la Comandancia Militar.
El Mayor Cárdenas nos comunicó que había recibido órdenes para salir con los Sres. Madero y Pino Suárez y conducirlos a la Penitenciaría. Para cumplir con su comisión designó a dos oficiales -Rafael Pimiento y José Ugalde- y a un grupo de hombres del 7° de rurales, para que le dieran la escolta.
El señor Madero, que subió al automóvil custodiado por Cárdenas, le dijo:
-¿Para dónde me llevan? Supongo que a la Penitenciaría.
-Yo no lo sé, señor; el chauffer tiene ya órdenes.
-Si me llevan a la Penitenciaría, repuso el señor Madero, que me lleven por las calles del Reloj y Lecumberri.
Esta indicación bastó, naturalmente, nos dijo el Mayor Cárdenas, para que recomendara al chauffer tomara otro rumbo. El auto en que iba el señor Madero, seguido por la escolta y el auto que ocupaba el señor Pino Suárez, siguieron por las calles de la Moneda, y al cruzar el puente, sobre la línea del Ferrocarril, recibí una descarga cerrada de varios hombres que estaban allí pecho a tierra…
El chauffer se desconcertó y quiso detener el automóvil. Yo contesté el fuego con la pistola que llevaba, y cuando íbamos acercándonos a la Penitenciaría, otro pelotón de doce hombres, armados con rifles, nos hicieron nuevamente fuego.
Tanto el señor Madero, como el señor Pino Suárez en la confusión, bajaron de los coches y corrieron hacia los asaltantes. Se encontraron precisamente entre aquellos fuegos y el de la escolta; cuando cayeron muertos, retirándose los asaltantes, que dejaron a tres de ellos tendidos en el campo; pude ver que el señor Madero tenía heridas recibidas tanto por delante como por detrás.
Los detalles no se conocen en estos momentos. La reserva más absoluta se guarda acerca de ellos, y nuestros repórters han tenido que vencer infranqueables obstáculos para obtener las pocas notas informativas.

(Tomado de: Labrandero Iñigo, Magdalena, et al, (coordinadores) - Nuestro México #4, La Decena Trágica, 1913. UNAM, México, D. F., 1983)

sábado, 26 de octubre de 2019

Victoriano Huerta


Nació el 23 de marzo de 1845 en Colotlán, Jalisco.
Estudió las primeras letras en Guadalajara, ingresó al H. Colegio Militar y en 1894 era coronel del tercer Batallón de Línea. En 1903 hizo la campaña de Yucatán y Quintana Roo a las órdenes del Gral. Ignacio A. Bravo y durante cinco años radicó en Monterrey como Jefe de Obras Públicas en el gobierno del Gral. Bernardo Reyes.
Jefe de la campaña contra Zapata, (1911); al fracaso del Gral. González Salas recibió la comisión de batir a Pascual Orozco. El 9 de febrero de 1913, al ser herido el Gral. Villar, fue nombrado Comandante Militar de la Plaza de México. Traicionó a Madero, se apoderó de la Presidencia y gobernó asesinando y encarcelando. Huyó al extranjero; estuvo 11 meses en Europa y el 28 de junio de 1915 fue aprehendido por policías de los EE.UU. Sus hijos decían que lo envenenaron en Fort Bliss.
Su llamado gobierno fue dictatorial; estuvo al margen de la ley y la justicia. Militarizó hasta a sus secretarios de Estado y al cansarse de expedir despachos de generales, creó dos jerarquías superiores a los divisionarios: general de cuerpo de ejército y general de ejército.
Murió el 13 de enero de 1916 en el Paso, Texas, EE.UU.

(Tomado de: Covarrubias, Ricardo - Los 67 gobernantes del México independiente. Publicaciones del Partido Revolucionario Institucional. Publicaciones mexicanas, S.C.L., México, 1968)

viernes, 4 de octubre de 2019

Gobierno americano no intervendrá en México, 18 de febrero de 1913


El embajador americano y el ministro alemán visitan al Presidente Madero en el Palacio Nacional
*
El Correo de la tarde, Mazatlán, Sinaloa. Martes 18 de febrero de 1913


Señor prefecto del Distrito:


“Ha desaparecido por completo todo peligro de intervención.
Ayer el Presidente de la República y el Ministro de Relaciones fueron visitados en el Palacio Nacional por el Embajador americano [Henry Lane Wilson] y el Ministro alemán. El resultado de la conferencia fue sumamente satisfactorio, y el Gobierno mexicano tiene seguridades de que el Gobierno de Estados Unidos no piensa intervenir en sus asuntos interiores.
Los buques americanos vienen para recoger a los residentes americanos que deseen abandonar el país, corroborando esto un mensaje del periódico The Sun, de Nueva York, que en su parte relativa, extractada, dice: “El Gobierno continúa inclinado en contra de la intervención.”
Pactóse una tregua de 24 horas en las operaciones militares que comenzará a contarse desde las 2 de la mañana de hoy, con objeto de que puedan atender a sus necesidades particulares los no combatientes.”
El mensaje que acabo de transmitir me fue dirigido por el Ministro de Comunicaciones, con fecha de ayer.
Sírvase darle la mayor publicidad.


El Gob.,
Felipe Riveros


(Tomado de: Labrandero Iñigo, Magdalena, et al, (coordinadores) - Nuestro México #4, La Decena Trágica, 1913. UNAM, México, D. F., 1983)

martes, 17 de septiembre de 2019

Sucesos de la Semana, 13 de febrero de 1913



Sucesos de la Semana


El Abogado Cristiano, jueves 13 de febrero de 1913


Verdaderamente sensacionales fueron las declaraciones hechas por el ex-embajador Calero al decir, entre otras cosas, que durante diez meses había estado mintiendo al Gobierno americano acerca de la situación del país y la esperanza de un pronto arreglo de las dificultades. Toda la prensa se le fue encima al ex-diplomático, condenándolo de la manera más dura, por la indignidad que revela en sus declaraciones.
Lo peor del caso es que el mismo Calero resulta engañado, pues él creyó engañar a los americanos cuando éstos bien sabían que no lo conseguía la verdad, pues siempre están al tanto de la verdadera situación del país.


***


La discusión que se ha estado llevando a cabo en el Senado sobre el proyecto de ley para el empréstito de los cien millones de pesos, ha sido una de las más tremendas que se hayan sostenido en el seno de aquella alta cámara. La lucha fue encarnizada, resultando que la votación se empató: como resultado de esto, se tuvo que seguir discutiendo el asunto y sujetarse a una nueva votación. Después, el dictamen se aprobó en lo general para discutirse en lo particular, y aquí están ahora los senadores.
Los oposicionistas han hecho esfuerzos sobrehumanos por que no se autorice al Ejecutivo para que obtenga dinero, seguros de que con ello el Gobierno caerá indefectiblemente.


***


El zapatismo que enarbola la bandera del bandidaje, escribió otra negra página cerca de Atlautla, arriba de Amecameca, el domingo antepasado, cuando, enmedio de salvaje gritería, descarriló un tren de pasajeros, balaceó y aniquiló a la pequeña escolta que iba en el tren, y robó y mató al pasaje. La historia del asalto se condensó en un furgón con cadáveres y otro con heridos que llegaron a esta capital la tarde del lunes.


***


El Sr. Araujo, Presidente del Salvador, fue cobardemente asaltado durante una serenata en un parque, recibiendo heridas de bala y machete. Aunque al principio se dijo que podría sobrevivir a sus heridas, desgraciadamente sucumbió a ellas, causando esto una consternación general.
El Presidente salvadoreño fue víctima de una conspiración fraguada en Guatemala.


***


La nota de tremenda resonancia ha sido el cuartelazo llevado a cabo por algunos jefes militares que llamaron a Bernardo Reyes y a Félix Díaz para encabezar este levantamiento.
En la capital no habíamos sufrido nada: nosotros habíamos visto la revolución y los asaltos del bandidaje desde lejos. La fusilería no había dejado oír su terrible música, ni la ametralladora nos había dejado oír su canto; lo habíamos adivinado a distancia. Pero el domingo en la mañana nos tocó nuestro turno. El despertar de la ciudad fue enmedio de la conmoción producida por tropas que se rebelaban por jóvenes aspirantes que, sin conciencia alguna del papel que asumían, manchaban con una felonía su hoja de servicios.
La Escuela de Aspirantes formó el eje del cuartelazo, juntamente con algunos cuerpos de artillería. Libertaron a Bernardo Reyes y a Félix Díaz, y se dispusieron al ataque del Palacio Nacional. Reyes cayó muerto luego de un balazo que le abrió la frente, cerca del legendario copete. La balacería en el Zócalo fue terrible, y la mortandad fue sencillamente espantosa. Murieron muchos aspirantes y soldados del 1er. regimiento de caballería que se había rebelado. También gente del pueblo, tanta gente como a esa hora hay siempre en el Zócalo, tomando los trenes, vendedores, pueblo que salía y entraba a misa en la catedral. Murieron muchas mujeres y niños; muchos infelices papeleros estaban tirados todavía con sus periódicos debajo del brazo.
La confusión causada en la capital con el tiroteo, que se prolongó por unos veinticinco minutos o treinta, no es cosa para describirse. Se suspendió todo tráfico, ni tranvías, ni coches, ni automóviles; las pocas casas de comercio que se estaban abriendo se cerraron violentamente y otras reforzaron más sus cerraduras. Estamos prácticamente sin policía; pero afortunadamente no ha faltado ni la luz ni la fuerza, si no las noches hubieran sido horribles.
Estamos escribiendo estas líneas el martes en la mañana, cuando se preparan ya las fuerzas para un combate que será terrible. Ha estado llegando desde ayer lunes en la tarde mucha tropa y algunos de los más valientes jefes; en los momentos en que escribimos, las tropas están tomando todas las calles que desembocan en la Ciudadela donde se ha hecho fuerte Félix Díaz con su gente. Cuando este número se lea por nuestros suscriptores la faz de las cosas habrá cambiado completamente. No sabemos de parte de quién quedará la victoria, pero sí podemos anticipar que va a ser una lucha horrible en que la artillería va a jugar un gran papel.
Por un golpe de audacia, Díaz se juega por segunda vez la suerte. Pronto sabremos el resultado. Hace dos horas que se entabló el combate y se sigue luchando de un modo encarnizado.
Ha amanecido el martes y el fuego, suspendido ayer a las 6, se reanudó hoy a las 7 de la mañana. 


(Tomado de: Labrandero Iñigo, Magdalena, et al, (coordinadores) - Nuestro México #4, La Decena Trágica, 1913. UNAM, México, D. F., 1983)

jueves, 23 de mayo de 2019

Bernardo Reyes sucumbe frente al Palacio Nacional



El general Bernardo Reyes sucumbe de un balazo frente al Palacio Nacional

Brigadier Félix Díaz ha desaparecido

Otro complot fracasado en la ciudad de México

Se han dictado órdenes de aprehensión contra los directores intelectuales

El Correo de la Tarde. Mazatlán, Sin., lunes 10 de febrero de 1913

México, febrero 9. Esta madrugada un grupo de aspirantes y algunos soldados de artillería, encabezado por el general Mondragón, atacaron prisión militar Santiago, liberando al General Reyes. En seguida libertaron a Félix Díaz y fueron a Palacio Nacional. En momentos del ataque fue muerto General Reyes y la mayor parte de los que lo seguían. Félix Díaz huyó sin saberse para dónde. Tranquilidad restablecida.

Opinión pública se ha manifestado francamente en favor del Gobierno legítimo. Háganlo conocimiento público.

Mario Méndez
-
El señor Gobernador del Estado, transmitió anoche al señor prefecto de este Distrito, el siguiente telegrama que llegó de México.

Esta madrugada un grupo de aspirantes y algunos soldados de artillería, encabezados por General Mondragón atacaron prisión militar Santiago, libertado General Reyes, en seguida libertaron a Félix Díaz y atacaron Palacio Nacional. En momento del ataque fue muerto General Reyes y la mayor parte de los que los seguían, y Félix Díaz huyó sin saberse paradero. Yo con los Ministros me encuentro en Palacio Nacional, mandando aprehender a los Directores intelectuales. La tranquilidad se ha restablecido por completo en la ciudad. Habiendo sido ligeramente herido Comandante Militar de la plaza, General Lauro Villar ha sido nombrado Comandante Militar el General Victoriano Huerta.


-

Tanto en la Penitenciaría donde se encontraba el Gral. Félix Díaz, como en la prisión militar de Santiago Tlatelolco, donde estaba el Gral. Reyes, existen siempre fuertes guarniciones, y si éstas no estuvieron de acuerdo con los autores de un golpe de mano tan audaz, es de suponerse que los combates que se libraron en una y otra fortaleza deben haber sido terribles, y la carnicería espantosa.

También es de suponerse que inmediatamente después de haber pasado los sucesos, se estableció la más estricta censura en el telégrafo, y tan es así, que a la hora en que escribimos estas líneas, 10 de la mañana, no hemos recibido nuestro servicio telegráfico de noticias del país y extranjeras, correspondientes al día de ayer.


Tomado de: Labrandero Iñigo, Magdalena, et al, (coordinadores) - Nuestro México #4, La Decena Trágica, 1913. UNAM, México, D. F., 1983)