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jueves, 27 de agosto de 2026

Ahorita

 


Ahorita 

No hay conversación mexicana en que no surja la expresión "ahorita". He allí un término que se puede utilizar igualmente en diminutivo "ahoritita", y no precisamente para acortar el tiempo, sino para alargarlo y postergar lo que se va a hacer; como puede significar en el preciso momento, puede ser dentro de una hora, una semana, un año o ¡nunca! Es tan recurrente que en algunas personas se ha convertido en una muletilla. 

Veamos un ejemplo: 

"Ahorita, en este momento, se me van a bañar", dice la señora mientras habla por teléfono. "Sí, mamá, ahorita vamos", contestan los niños sin dejar de ver la televisión. Después de unos minutos, la madre empieza a gritar como loca: "¿Qué no les dije que ahoritita se me fueran a bañar? Cuando digo ahorita, quiero decir ahoritita, no antes ni después, sino ahorita. Ya dijo su papá que ahoritita venía y si los encuentra sin bañar se va a poner furioso”.

En las oficinas de gobierno el "ahorita" es tal vez la expresión más utilizada entre jefes y empleados. "Señorita, por favor, venga ahorita a mi oficina." "Sí, licenciado, ahorita voy", mientras la secretaria termina una conversación telefónica con el novio: "Ahoritita te hablo, me llamó el jefe", dice a su interlocutor, quien contesta: "Llámame más tarde, porque ahorita voy a salir un momento”.

Este mexicanísimo adverbio de tiempo es el más socorrido en las llamadas por celular. No es extraño escuchar a las señoras que llevan horas en una comida, llamar a su casa y decir a la nana: "¿Cómo están los niños? Ahorita voy para allá. Dígales que ahorita hagan su tarea. Ya voy a pedir la cuenta para irme ahoritita mismo y llegar antes que el señor. No tardo..." Todo eso dicen mientras apenas está empezando el plato fuerte. Una hora más tarde, llamará del coche, para decir: "Ahoritita voy para allá". Al colgar, pide al chofer que pase por la tintorería y, antes de bajar del coche, le sugiere: "No se mueva de aquí porque ahoritita regreso". Cinco  minutos después viene una patrulla. El agente dice al conductor: "Ahorita no se puede parar aquí". A lo que el chofer alega: "Ahorita me muevo. Ahoritita viene la señora, me dijo que no se tardaba”.

(Tomado de: Loaeza, Guadalupe - El ABC de las y los mexicanos. Random House Mondadori, S..A. de C. V., México, Distrito Federal, 2007)

jueves, 30 de julio de 2026

Acarreo

 



Acarreo

Práctica políticamente incorrecta que deriva siempre en fraudes no sólo electoreros sino sociales. "Fueron acarreados y luego ni les cumplieron." En nuestras sociedades el acarreo toma todas las formas posibles e imaginables: para que voten, para que no voten, para hacerse de allegados, para quitarles a sus adversarios, para hacer multitud y caos. Es una práctica socorrida donde la gente es convocada al ritual de las promesas, de la fe ciega y las necesidades. El acarreo es el viaje en autobús de las ilusiones y las esperanzas, es el tour ilusorio de los cambios que los políticos aprovechan a su favor sin necesariamente hacer ninguno. 

Los beneficios del acarreo es que los convocados asumen el acto como un día de fiesta, como un paseo familiar, vecinal e incluso municipal que no pagan, aunque el costo resulta ser muy alto. Como el fin justifica los medios, ser acarreado puede traer la posibilidad de un viaje en autobús con alimentos incluidos para conocer zonas alejadas en su visita o deseos por venir, pero que nunca llegan. El objetivo del acarreo es incidir en el voto, en la decisión individual, y el acarreado quizá tampoco cumpla el perverso fin, pero tanto acarreador como acarreado son felices en el ritual del caos. 


(Tomado de: Loaeza, Guadalupe - El ABC de las y los mexicanos. Random House Mondadori, S..A. de C. V., México, Distrito Federal, 2007)