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domingo, 30 de marzo de 2025

Población mexicana en Estados Unidos 1970-1990

 



Población mexicana en Estados Unidos 1970-1990 


Quinto periodo: 1970-1990


La inmigración continuó, ya en número significativos, pues la situación de Estados Unidos era próspera y siguió mejorando el nivel de vida de su población. Se abrieron numerosas oportunidades de trabajo en todo el territorio porque muchos norteamericanos, incluso muchos mexicano-americanos ya no querían hacer trabajos pesados en el campo, la industria y los servicios. Tenían otras perspectivas. Al mismo tiempo, desde 1976 México empezó a entrar en una fuerte crisis económica de la que con altibajos no ha podido salir todavía 

Veinte años de crisis en México, una política norteamericana más liberal y menos represiva, la atracción que representan para sus parientes y amigos en México, la gran cantidad de mexicanos emigrados que ya trabajan en Estados Unidos, pero sobre todo el imán de la economía norteamericana, han dado como resultado enormes incrementos en el flujo migratorio, con lo que la población de origen mexicano se ha disparado: de 1970 a 1990 pasó de 5 millones 422,000 a 14 millones, ¡un incremento de 9 millones en tan sólo 20 años! 

En 1986, después de largos debates se aprobó una nueva ley de inmigración en Estados Unidos, conocida en México como la Simpson-Rodino. En realidad la versión que se aprobó fue la propuesta por los congresistas Simpson y Mazzoli en medio de la oposición de todos los líderes chicanos que la consideraban discriminatoria porque imponía multas a los patrones que contrataran indocumentados y propiciaba la discriminación laboral con todos los chicanos que tuvieran la apariencia de indocumentados. Hasta su nombre en inglés es amenazante: Immigration Reform and Control Act, IRCA.

Se temía en México que la aprobación de la ley fuera a dar lugar a deportaciones masivas, pero nada de eso ocurrió, quizá por dos razones. La primera porque la ley contenía una cláusula que regularizaba la situación migratoria de todos los que hubieran llegado antes de 1982. Por cierto que la labor de organizaciones como el Consejo Nacional de la Raza y el Fondo mi exicano Americano para la Defensa Legal y la Educación (NCLR y MALDEF, por sus siglas en inglés) fue decisiva para que se aprobara esa cláusula de amnistía. A ella se acogieron cerca de 2.3 millones de mexicanos indocumentados hasta entonces. La segunda razón fue que hubo presión por parte de los empleadores, sobre todo empresarios agrícolas de California, para no ser muy estrictos en su aplicación porque temían quedarse sin mano de obra barata para recoger las cosechas. Además, lograron una excepción para regularizar trabajadores agrícolas, a la que se apuntaron más de 650,000 mexicanos. En la práctica, la discriminación, aunque se dio, fue leve, y cambió entonces por completo la estructura de la comunidad mexicana recién llegada. Disminuyó el número de trabajadores indocumentados.

Una enmienda posterior a la Ley de Inmigración autorizó a los mexicanos a traer a sus familias, dos o tres personas por cada mexicano regularizado, que se aumentarían a la migración normal. Este proceso se ha dado durante los últimos años y cruzará las dos décadas, 1980-2000. Esto apoyaría los datos que muestran grandes crecimientos en estos años, como lo estima el Buró del Censo.

En la tabla 5 se muestra que para 1990 había una población total de 14 millones de personas, 4 millones 447 mil eran inmigrantes, es decir recién llegados, nacidos en México. 

Por su parte, el Buró del Censo norteamericano en su informe más reciente sobre la población residente en Estados Unidos nacida en el extranjero, señala que los nacidos en México eran, en 1994, 6 millones 264 mil, de lejos el grupo más numeroso. El siguiente grupo fueron los filipinos con un poco más de 1 millón de habitantes (Hansen, 1995).


La situación actual: hasta 1995 


La migración continúa. El Buró del Censo norteamericano estima que la población hispana en 1995 fue de 26.8 millones de personas de ambos sexos (Campbell, 1994). Suponiendo que la población de origen mexicano representaba el 65 por ciento de la hispana, ésta sería de 17.4 millones, un incremento en 5 años 3.4 millones sobre la población en 1990. 

En otras palabras, la velocidad de crecimiento en la presente década es mayor que durante la década 1980-1990. Sigue el gran flujo de inmigrantes estableciéndose en Estados Unidos. 

Una cuota inferior a las estimaciones del Buró del Censo la establece El Colegio de la Frontera Norte. Con una metodología refinada, basada en mediciones continuas realizadas a lo largo de la frontera, para 1994 indican que 800 mil mexicanos cruzaron la frontera para ir a trabajar a Estados Unidos. De ellos regresan 640 mil. Se quedan allá a residir más de un año, unos 140 mil, lo que daría 1 millón 400 mil por década. A estos números habría que agregarle los que llegan con visa y permanecen después de su vencimiento. Éste es un dato muy difícil de estimar. Cuando se levantan los censos, se registra a una parte de los que van y vienen, los migrantes y también a los descendientes de los que ya habitan allá, lo que explicaría por qué sus cifras son mayores y no comparables del todo.

El proceso actual es más complejo porque a los ciclos básicos anuales se superponen otros de mayor duración generados por los primeros. Muchos regresan después de 3 o 5 años de estancia. Esto se debe a cambios en lo que se cosecha y a modificaciones en la tecnología que generan trabajos durante doce meses. Las comunidades asentadas ya en Estados Unidos se extienden y generan otras nuevas. 

En conclusión, el fenómeno de la migración de mexicanos a Estados Unidos ha sido un proceso continuo y creciente, con algún altibajo durante las últimas quince décadas. Es un proceso ineluctable, estructural en ambas sociedades, afectado en lo fundamental por factores económicos y mucho menos por las políticas gubernamentales, cualesquiera que hayan sido.



(Tomado de: Diaz de Cossío, Roger; et al. Los mexicanos en Estados Unidos. Sistemas Técnicos de Edición, S.A. de C. V. México, D. F., 1997)

viernes, 7 de febrero de 2025

Julián Samora


Julián Samora


Fue pionero de los estudios mexicano-americanos en el medio oeste norteamericano, con una destacada trayectoria tanto en la labor docente y de investigación como en la lucha en pro de los derechos de la población de origen mexicano. Nació en Papagosa Springs, Colorado, en 1920. Sin mayores recursos, más que su aguda inteligencia Y tenacidad, logró conseguir las becas necesarias para estudiar y escalar el más alto de los peldaños siendo el primer mexicano-americano que obtuvo un doctorado en la Universidad de Washington, en San Luis Missouri. Como doctor en sociología y antropología dedicó su trabajo a la comunidad de origen mexicano y realizó estudios que sirvieron de base para la lucha por la reivindicación de sus derechos. Consciente de la importancia de hacer de los estudios chicanos una disciplina académica en las universidades, dirigió el primer Programa de Estudios Fronterizos México-Estados Unidos en la Universidad de Notre Dame, desde donde se unió a las principales luchas por los derechos civiles y el movimiento chicano. Su amplia obra escrita, que comprende más de treinta estudios y varios libros, es una verdadera denuncia contra la explotación a los trabajadores indocumentados, las condiciones de vida de los mexicano-americanos, el racismo y la segregación. Su activismo no se limitó al ámbito académico: así lo muestra su participación en la fundación del Consejo Nacional de la Raza y en la Comisión de Derechos Civiles. Recibió la orden mexicana del Águila Azteca en 1990. Murió en 1996.



(Tomado de: Diaz de Cossío, Roger; et al. Los mexicanos en Estados Unidos. Sistemas Técnicos de Edición, S.A. de C. V. México, D. F., 1997)

miércoles, 22 de enero de 2025

Población mexicana en Estados Unidos 1940-1970

 


Población mexicana en Estados Unidos 1940-1970


El programa brasero 1941-1964 


Durante la Segunda Guerra Mundial, a la que Estados Unidos se incorporó en 1941, el gobierno norteamericano, presionado por los empresarios agrícolas que dudaban no tener mano de obra para recoger las cosechas porque un alto porcentaje de trabajadores norteamericanos estaba en el frente de batalla o incorporados a la industria militar, negoció con el gobierno mexicano El que se llamó Programa Brasero", por medio del cual se contrataban trabajadores del campo para laborar en Estados Unidos. El programa se puso en marcha en 1942 y se renovó en 1948, ya terminada la Guerra Mundial. Los trabajadores eran transportados a la frontera, donde los colocaban en enormes corrales con un número colgado del cuello con el que el representante de su empleador lo identificaba. Antes de entrar a Estados Unidos eran obligados a desnudarse, para regarlos con líquido desinfectante. Una vez en territorio norteamericano dependían para todo de su empleador. 

Para México se aseguraba un ingreso de divisas y el trabajador podía emplearse en Estados Unidos con gastos de transporte, vivienda y comida pagados por el empleador norteamericano. Esta condición en realidad casi nunca se cumplió, porque a los trabajadores les descontaban estos gastos de sus sueldos cuando estaban ya en su lugar de trabajo. 

Miles de mexicanos emigraron a Estados Unidos y otros tantos ya no regresaron, muchos más llegaron durante el mismo periodo fuera del programa, indocumentados, porque existían fuentes de trabajo. Estados Unidos iniciaba una etapa de creciente prosperidad que duraría casi un cuarto de siglo. 

Con este programa el influjo de inmigrantes se manipuló a la medida de los intereses económicos de la vecina nación. Entre 1954 y 1959, cuando el número de indocumentados se estimó amenazante, entró en acción la Operación Wetpack [conocida en México como Operación espaldas mojadas. De aquí se generalizó la denominación de mojados aplicada a todos los trabajadores indocumentados] para deportar a miles de mexicanos. Las violaciones al acuerdo constantes; no se defendían los derechos de los trabajadores ni se les daban las condiciones adecuadas de vivienda. Eran discriminados y maltratados. Eso provocó muchas quejas en México sobre el Programa Brasero. En respuesta, Jaime Torres Bodet estableció el Comité Mexicano contra el Racismo. Por estas razones, que se fueron acumulando a lo largo de los años, el presidente Adolfo López Mateos, de acuerdo con el gobierno norteamericano, dio por terminado el programa en 1964. 

Al año siguiente, Estados Unidos aprobó una nueva ley de migración que establecía una cuota de 120 mil inmigrantes para todas las naciones del Hemisferio Occidental modificando el criterio anterior que le daba preferencia a los inmigrantes europeos. Los inmigrantes comenzaron a ser más visibles en la sociedad, y esto, para los sectores más conservadores, era amenazante por la idea que tenían de lo que debía ser la sociedad norteamericana.

1950-1970 

Son significativas las cifras de la tabla 4, pues ya se trata de millones de personas. La población total de origen mexicano que se estimaba en 1 millón 729,000 personas en 1930, había aumentado cerca del 10 por ciento en la década, para llegar a 1 millón 904 mil en 1940. Esta cifra tiene un incremento de 600 mil en 1950 y de ¡1 millón 100 mil en 1960! En la siguiente década el aumento fue aún mayor. Para 1970 la población total llegaba a 5 millones 422 mil personas. 

En esos años se consolida y acelera un proceso continuo de migración del campo a la ciudad. Los padres que pueden tratar de escapar del arduo trabajo agrícola a labores mejor pagadas y más descansadas y, desde luego, los hijos en general mejor educados, ya no quieren vivir tal como lo hicieron sus padres. 

Así, los mexicanos se establecen en barrios que tienen un rápido crecimiento. El uso de la mano de obra mexicana se diversifica, muchos trabajan ya en la industria y en los servicios y los trabajadores del campo son minoría. Los inmigrantes se vuelven urbanos. Se trata de considerables cantidades que viven en barrios marginados, en el este de los Ángeles, en Houston, San Antonio, Dallas, Chicago, Denver, en condiciones penosas de pobreza. 

La semilla del movimiento chicano está sembrada. Existen las masas descontentas que producen el caldo de cultivo. Masas formadas en su mayoría por hijos de mexicanos inmigrantes, los chicanos, aunque al movimiento acaban incorporándose muchos nacidos en México.


(Tomado de: Diaz de Cossío, Roger; et al. Los mexicanos en Estados Unidos. Sistemas Técnicos de Edición, S.A. de C. V. México, D. F., 1997)