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miércoles, 25 de febrero de 2026

Tito Guízar y el cine



 Tito Guízar

En un cine en el que lo musical era la clave del éxito -los guiones se elaboraban alrededor de las canciones y éstas se intercalaban escena tras escena-, resultó natural que, antes que Jorge Negrete y Pedro Infante, una figura como Tito Guízar (Guadalajara, Jalisco, 1908), actor, cantante y compositor, fotogénico y carismático además, aunque su físico no correspondiera al del mexicano típico, hallase fácil acomodo. 

Sin embargo, antes de su entrada al cine, el astro triunfó en los Estados Unidos, a través del disco, como singing latin lover y, contratado por la Columbia Broadcasting, actuó en un programa radial, Tito Guízar y su guitarra, que se transmitía, con una hora de duración, dos veces por semana. 

Guízar, una de las voces que diera el cine mexicano -más tarde asimilado por la "fábrica de sueños"-, interrumpió sus estudios de medicina para dedicarse al canto. Una vez en el terreno que más le interesaba, recibió clases en Italia del barítono Mario Sanmarco, y posteriormente, cuando su carrera ya había alcanzado notable desarrollo, se perfeccionó con el tenor Tito Schipa

Con este background, considero que resultaba lógico que se pensara en él a la hora de decidir el rodaje de Allá en el Rancho Grande, producción llena de canciones compuestas por Lorenzo Barcelata ("Amanecer ranchero", "Por ti aprendí a querer", "Lucha María", "Coplas", "Presumida), José López Alavés ("Canción mixteca), y Silvano R. Ramos (Allá en el Rancho Grande"). Este último aseguró ser el autor de la pieza, hasta entonces anónima, que dio título a película tan notoria. 

Allá en el Rancho Grande (1936), la primera cinta protagonizada por Tito Guízar -su pareja fue la bella Esther Fernández-, "sentó las bases para que el cine mexicano se convirtiera en una verdadera industria", como ha apuntado García Riera. Paradójicamente, tuvo mayor aceptación en el mercado exterior que en el interno. Inauguró el subtitulaje en inglés, con vistas a una mayor distribución, y significó el primer premio internacional para el cine mexicano, concretamente para la fotografía de Gabriel Figueroa, en el Festival de Venecia. Todo ello, como es natural, contribuyó a la enorme popularidad del actor-cantante. Se dice que cuando estuvo en Cuba enloqueció a las mujeres. Sus fans, apasionadas, desbordaron el entusiasmo. 

El Guízar compositor afloró desde sus primeras películas. Si ya en Amapola del camino (1937) se escucharon "El nuevo procedimiento" y "Una vez más", en ¡Como México no hay dos! (1944), comedia folclórica auspiciada por la Federación Nacional de Charros, varias canciones suyas, entre ellas "Qué rechulo es el amor", "Mentiras" y "Arrepentido" se insertaron a la banda sonora. 

Al amparo de su espectacular inicio, desde 1936 hasta 1956 -año en que parece concluir su actividad cinematográfica-, Tito Guízar filmó más de 30 películas. Entre las más notables podemos mencionar El trovador de la radio, ¡Qué lindo es Michoacán!, junto a Gloria Marín, y Adiós, Mariquita linda, con música de Alfonso Esparza Oteo y canciones de Chucho Monge, Marcos Jiménez ("Adiós Mariquita linda") y del propio actor ("Por no estar correspondido"). 

Algo ensombrecida su estrella por la aparición de otro galán cantante, Jorge Negrete, hay que decir sin embargo que Tito Guízar no sólo hizo cine en México. En Hollywood, con más éxito que Negrete, contratado por la Paramount (en exclusiva) y más tarde por la Columbia y Republic, rodó varias películas, entre ellas St. Louis Blues (1939), comedia musical de Raoul Walsh en la que figurara en un tercer papel, junto a Dorothy Lamour y Lloyd Nolan. En esta etapa norteamericana Guízar fue el toque latino y estereotipado que aquellas películas caprichosamente imponían. En Argentina formó pareja con Amanda Ledesma en De México llegó el amor (1940). 

Al menos cuantitativamente, lo que no descarta la calidad de algunos títulos, los años cuarenta fueron los más importantes para Tito Guízar como actor cinematográfico. En este periodo volvió a trabajar con Esther Fernández en una versión costeña de su éxito inicial, ahora titulado Allá en el trópico. Asímismo, productos interesantes de aquellos años serían Marina, inspirado en la zarzuela, y El gallero, con canciones de Guty Cárdenas. 

En el decenio siguiente, sin embargo, aunque todavía lo veríamos en Música en la noche y Los hijos de Rancho Grande (nuevamente junto a Esther Fernández), comenzó a decrecer su popularidad. Se dice que El plagiario apenas llevó público a las salas. El pecado de ser mujer(1) anunció su ocaso. No obstante, en la memoria colectiva Tito Guízar quedará como el actor de la época dorada de Allá en el Rancho Grande, la película que abrió un nuevo camino al cine mexicano. 

(1) El pecado de ser mujer, dirigida por Zacarías Gómez Urquiza, se rodó en 1954. Guízar, coproductor, argumentista y actor principal del filme, fue secundado por Alma Rosa Aguirre y su hijo. Con música de Antonio Díaz Conde, contó, además, con dos canciones del autor: "Vida de mi vida" y "Tu vida y mi vida".


(Tomado de: Calderón González, Jorge - Nosotros, la música y el cine. Universidad Veracruzana, Jalapa de Enríquez, Veracruz, 1997)

jueves, 30 de octubre de 2025

Alejandro Galindo


Alejandro Galindo 

(director, argumentista) 

(1904-1994, Nuevo León, México). Reconocido como uno de los grandes realizadores mexicanos del período clásico, fue el típico ejemplo del cineasta que conoce los más complicados secretos del oficio, capaz de crear un universo propio en el que los mitos urbanos y el habla popular tienen enorme relevancia. Su fascinación por el cine surgió cuando asistía a los rodajes que se llevaban a cabo en los estudios México Films. Abandonó la carrera de odontología para ir a Hollywood, donde desempeñó entre otros oficios el De asistente de realización de la Metro Goldwyn Mayer y en los inicios del cine sonoro, en traductor de las versiones en español de las cintas producidas por la Columbia Pictures. Al ser contratado por la empresa Empire Productions, la cual instalaría una sucursal en la ciudad de México, retorna en 1930 al país, donde se incorpora al cine nacional para dirigir 75 filmes. Su primer trabajo en la cinematografía mexicana fue como guionista y argumentista de La Isla maldita (1934) y El baúl macabro (1936). Debutó como realizador en Almas rebeldes (1937), producida y protagonizada por su amigo Raúl de Anda. Tras incursionar en diversos géneros (cine policíaco, horror y melodramas), con la realización de Campeón sin corona (1945) inicia una saga de películas de corte urbano con enorme éxito, la mayoría de ellas protagonizadas por el actor David Silva.

Lorena Ríos


(Tomado de: Dueñas, Pablo, y Flores, Jesús. La época de oro del cine mexicano, de la A a la Z. Somos uno, 10 aniversario. Abril de 2000, año 11 núm. 194. Editorial Televisa, S. A. de C. V. México, D. F., 2000)

jueves, 4 de septiembre de 2025

Katy Jurado

 


Katy Jurado

(Actriz) 

(1924-[2002], México, Distrito Federal) en María Cristina Estela Jurado García se conjuntaron factores que le ayudaron a ser una gran estrella: belleza, calidad, temperamento, suerte, etc. A pesar de la oposición de sus padres a que Katy se convirtiera en actriz, debutó en 1943 en Internado para señoritas, de Gilberto Martínez Solares, y no sólo eso, sino también realizó tres cintas más ese mismo año. El prestigio que la Jurado ganó en México con filmes como Guadalajara pues (1945), Nosotros los pobres (1947), ¡Hay lugar para... dos! (1948) o El seminarista (1949), permitió que la llamaran para la producción hollywoodense Tarde de toros (1950) y así se abrió paso en la Meca del Cine. Por su siguiente producción estadounidense, A la hora señalada (1952) recibió el Globo de Oro y ese mismo año también el Ariel por su actuación en la cinta de Luis Buñuel El bruto (1952). Sólo ella puede presumir de ser la única mexicana que ha sido nominada al Oscar, distinción que recibió por su soberbia actuación en Lo que la tierra hereda (1954), de Edward Dmytryk,  La Jurado realizó una sólida carrera como actriz en Hollywood, donde compartió créditos con Grace Kelly, Gary Cooper, Elvis Presley, Charlton Heston, Kirck Douglas, Burt Lancaster, Gina Lollobrigida y Marlon Brando, entre otros. En México también compartió el escenario con grandes actores como Pedro Infante, Pedro Armendáriz y David Silva. Ha realizado más de 70 películas y diversos premios nacionales e internacionales: en 1999 recibió el Ariel por la cinta El evangelio de las maravillas (1998), de Arturo Ripstein (SOMOS 185, año 1999). 

Adelfo Fernández 


(Tomado de: Dueñas, Pablo, y Flores, Jesús. La época de oro del cine mexicano, de la A a la Z. Somos uno, 10 aniversario. Abril de 2000, año 11 núm. 194. Editorial Televisa, S. A. de C. V. México, D. F., 2000) 

viernes, 29 de noviembre de 2024

Dolores del Río


 

Dolores del Río 

(actriz)

(1905-1983, Durango, México). Su nombre completo fue Dolores Asúnsolo López Negrete, hija de una familia aristocrática que perdió su fortuna con la Revolución Mexicana, la también sobrina de Francisco I. Madero emigró a la ciudad de México donde en 1921 contrajo matrimonio con Jaime Martínez del Río, un hombre adinerado por el cual conoció a Edwin Carewe, un productor de Hollywood. La pareja emigró a Estados Unidos, donde ella inició su carrera en 1925 al participar en el reparto de la película Joanna. Dolores alcanzó renombre desde el cine silente de Hollywood ya que fue una de las figuras más admiradas por su dinamismo y extravagante presencia fílmica, cualidades que le hicieron oscilar entre la vampiresa y la santa. Mientras estuvo casada con Jaime Martínez del Río destacó en su quehacer fílmico, posteriormente se divorciaron y la actriz se casó con el magnate de la Metro Goldwyn Mayer, Cedric Gibbons, al cual años después dejaría por Orson Welles, el gran amor de su vida. En los años 40 se transformó en una estilizada indígena al filmar en el cine mexicano, dirigida por Emilio "El Indio Fernández" y fotografiada por Gabriel Figueroa, cuyas obras representativas son María Candelaria y Flor Silvestre, ambas de 1943. Por su labor en el cine nacional recibió tres Arieles: en 1946 por Las abandonadas, en 1952 por Doña Perfecta y en 1954 por El niño y la niebla. Su última película fue Los hijos de Sánchez (1977). Murió en Newport Beach, California, el 11 de abril de 1983.

Lorena Ríos.


(Tomado de: Dueñas, Pablo, y Flores, Jesús. La época de oro del cine mexicano, de la A a la Z. Somos uno, 10 aniversario. Abril de 2000, año 11 núm. 194. Editorial Televisa, S. A. de C. V. México, D. F., 2000)

lunes, 15 de julio de 2019

Ricardo Montalbán



El erotismo del matador

"Niño bien" mexicano de fina estampa, que había estudiado en Estados Unidos, debuta en el cine mexicano en 1942, y se coloca como símbolo erótico masculino encarnando al torero Jarameño en Santa, dirigida por Norman Foster (con un guión calcado del que escribió Welles para Dolores del Río), y nuevamente vuelve a ser matador en La hora de la verdad. Justamente como la figura del torero que tan bien representa, es alto, distinguido, con una sexualidad pasiva-agresiva que se ofrece al toro y al público, al que vence con su inteligencia, de donde nace el verdadero erotismo. Figura a lo Byron: figura romántica, figura fálica, se convierte en un perfecto "amante latino" importado por Hollywood, donde permanece como galán de cine y t.v., eternamente guapo y sexy. (David Ramón)

Parte memorable de su cuerpo:
El torso.

Su papel más sexy:
El de La hora de la verdad, donde casi siempre aparece toreando.

Su escena más provocadora:
En la película Santa, cuando tiene relaciones íntimas con la heroína.

(Tomado de:  Ramón, David - Somos, especial de colección núm. 6, Los símbolos sexuales + ardientes del mundo. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

viernes, 21 de junio de 2019

Arturo de Córdoba



Nació en Mérida, Yucatán, en 1908, murió en la Ciudad de México en 1973. De los 11 a los 20 años estudió con los padres jesuitas en Argentina. De regreso a Mérida, trabajó como locutor de radio, actividad que continuó en México en la radiodifusora XEW. En 1934 se inició en el cine, en Hollywood, con la película ¿Por quién doblan las campanas? (de Hemingway). Posteriormente, en México, fue primera figura en más de 300 filmes. Se le otorgó el Ariel por su actuación de En la palma de tu mano (1952), Las tres perfectas casadas (1954) y Feliz año, amor mío (1958). Entre sus películas más populares se hallan Cuando los hijos crecen, El hombre sin rostro, El valor de vivir, Canasta de cuentos mexicanos, Miércoles de ceniza, Mi esposa me comprende, La cigüeña dijo sí, y El esqueleto de la señora Morales. De las películas rodadas en Argentina sobresalen: Pasaporte a Río, Que Dios te lo pague y El conde de Montecristo. En 1969 la ciudad de Mérida le rindió homenaje. En 1971 recibió la medalla Virginia Fábregas, otorgada por la Asociación Nacional de Actores.

(Tomado de: Enciclopedia de México, S. A. México, D.F., 1977, volumen III, Colima - Familia)







lunes, 4 de marzo de 2019

Lupe Vélez




La mexicana de fuego

Menuda de rasgos y de salvajes ojos verdes, chaparrita de lleno, de exquisitas curvas, de hermosos senos, muy bien torneadas piernas y boca de corazón, Lupe Vélez fue conocida como "la dinamita mexicana". Bailarina plena de simpatía y de fuego, tempestuosa y temperamental en sus papeles en Hollywood (e igual o más en la vida real). Lupe Vélez fue un torbellino sexy que cruzó, arrollándolo todo, el Hollywood de los veinte y treinta, después de haber triunfado en México, donde fue "bataclana" y donde era ídolo supremo de los asiduos al teatro de revista en el México postrevolucionario. Capaz de seducir lo mismo a Gary Cooper que a Johnny Weissmuller, a José Gorostiza o a Arturo de Córdoba, "la niña Lupe" se convirtió en leyenda al "suicidarse llena de glamour y vestida de blanco", pero en realidad muriendo ahogada en su propio vómito en el inodoro de su baño. (David Ramón)

Parte memorable de su cuerpo:
La región glútea, a la que imprimía increíbles movimientos y velocidad en sus bailes.

Su papel más sexy:
Canción de amor.

Su escena más provocadora:
Cuando seduce a Gary Cooper en La canción del lobo.

(Tomado de: Somos, especial de colección núm. 6, Los símbolos sexuales + ardientes del mundo, Editorial Eres, S.A. de C.V. México, D.F., 1997)






lunes, 22 de octubre de 2018

Vicki Baum

Vicki Baum
 


Nació en Viena en 1887; murió en Hollywood en 1960. Escritora de origen judío, entre sus novelas se encuentra El Ángel sin cabeza (Headless Ángel), de ambiente mexicano. Vivió una larga temporada en Guanajuato para reconstruir el ambiente en que se mueven sus personajes, situados en la época de la insurgencia. Desde su adolescencia vienesa Vicki Baum solía tener un sueño que se repetía con frecuencia: una selva con un sinnúmero de setas comestibles en el suelo. En mayo de 1952 se enteró de que algo parecido existía en el sur de Chiapas, entre Comitán y los lagos de Montebello, y emprendió el viaje. La realidad superó su fantasía: a la visión de la selva con miles de hongos se añadieron las orquídeas en los árboles. La novelista consideró ese viaje con una de las experiencias más felices de su vida.

 

(Tomado de: Enciclopedia de México, tomo 2)

viernes, 27 de julio de 2018

Pedro Armendáriz

Pedro Armendáriz



Nació en la Ciudad de México en 1912; murió en Los Ángeles, Cal., E.U., en 1963. Hijo de mexicano y norteamericana, dominaba el inglés y el español. Se educó en San Antonio, Tex., y San Luis Obispo, Cal. Inició sus actividades artísticas en 1935 con la película María Elena. A partir de esa fecha filmó más de 100 en México, Holliwood y Europa. Obtuvo varios premios de actuación: la Palma de Oro de Cannes, (1946) por María Candelaria (1943);



el de la Bienal de Venecia (1947) y el Ariel (México, 1948), por La perla (1946); y el Ariel (México, 1953), por El rebozo de Soledad (1952). Entre las películas que hizo en Hollywood destacan: The godfathers, We are strangers, Fort Apache y Border river; y entre las mexicanas Lorenzo Rafael y La Adelita (1937), La isla de la Pasión (1941), La bandida, Enamorada (1946), El tejedor de milagros (1961) y Distinto amanecer (1943).




En Europa trabajó en Lucrecia Borgia, de Christian Jacque (1953), y en Hombres y lobos, de Giuseppe de Santis (1955).




(Tomado de: Enciclopedia de México).