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lunes, 27 de julio de 2026

Angélica María



 Angélica María, la Novia de México 

La chava moderna pero recatada que se volvió modelo a seguir en la década de los sesenta. La novia perfecta. La niña que todas las madres mexicanas querían para sus hijos. Pero no bastaba con su imagen, había demostrado su talento, desde sus primeras actuaciones en cine, cuando apenas tenía cinco o seis años en las películas Pecado, Mala semilla y Los gavilanes. Desde entonces se empezaba a perfilar como una gran estrella, y ya nunca dejaría de despuntar. Otros filmes como Cinco de fresa y uno de chocolate y Mi esposa y la otra lo confirman.

Sus éxitos musicales "Edy, Edy" y "Johnny el enojón" la convirtieron en la popular rockera y baladista que mereció el sobrenombre de "La novia de México”.

Su carisma se apoderó también de la televisión, donde logró éxitos como Cartas de amor (su primera intervención), Muchacha italiana viene a casarse, Ana del Aire y la segunda versión de Corazón salvaje (también estelarizó la versión cinematográfica).

Con 60 películas y casi 50 discos de larga duración a cuestas, la estrella de Angélica sigue presente. Su interpretación de La mujer del año en teatro y sus actuaciones en las telenovelas La antorcha encendida y Bendita mentira han venido a recordarnos que el talento no piensa abandonarla. 

Blanca Gómez


(Tomado de: Gómez, Blanca - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

jueves, 18 de septiembre de 2025

Telenovelas X Las reinas del sufrimiento, Silvia Derbez



Las reinas del sufrimiento: Silvia Derbez 


Así como el cine mexicano de los años treinta y cuarenta alcanzó muy rápidamente un alto grado de calidad gracias a que la mayor parte de sus actores venían de una sólida tradición teatral (ya fuera la carpa o el teatro serio), la telenovela se benefició de la formación cinematográfica y teatral de sus actores. Para los años cincuenta la actividad teatral en la Ciudad de México era impresionante, e iba de los grandes montajes en Bellas Artes o en el Insurgentes al teatro universitario más experimental y austero (el Teatro en Atril de Juan José Arreola). Actores y actrices llegaban a la pantalla chica afilados como navajas en lo referente a caracterización; además, no mostraban ninguna dificultad para pasar de uno a otro género. 

La reina de la telenovela es sin duda la potosina de ascendencia francesa Silvia Derbez, quien llegó a Senda prohibida tras diez años como heroína del cine mexicano. De la mano del director Roberto Rodríguez actuó en películas como El seminarista y Dicen que soy mujeriego, con Pedro Infante, y en Las dos huerfanitas, amparando a Evita Muñoz y a María Eugenia Llamas "la Tucita". Para Emilio Fernández era la representación de la mexicana positiva que se casaría con un veterano del Escuadrón 201 en Salón México; era la novia popular de muchos cinéfilos. Después de su éxito como villana en la primera telenovela, dio un giro diametral en su siguiente trabajo: Un paso al abismo (1959) donde interpretó el papel de una joven desesperada, con una capacidad de mostrar sufrimiento que le labró una figura para el resto de su carrera. 

La versatilidad es el rasgo común de los actores de esta primera etapa de la telenovela; Silvia Derbez emergió con papeles que hubieran condenado a otros a repetirlos eternamente. En 1966 caracterizó a la campesina "María Isabel" con una gracia, un humor propio y una dignidad poco comunes en la idea que se suele tener del personaje. Pese (o quizás gracias) a que sus ojazos y sus sonrisa eran muy francos, desprovisto de las idealizaciones hollywoodescas de la "María Isabel" de la historieta, consiguió una cercanía inmediata con el público. Logró el mismo efecto con los sufrimientos de su "negra Mercé" en Angelitos negros o con la serie de telenovelas didácticas que realizó con Miguel Sabido en los años ochenta.


(Tomado de: Reyes de la Maza, Luis - Crónica de la Telenovela I. México sentimental. Editorial Clío, Libros y Videos, S.A. de C.V., México, 1999)

viernes, 6 de junio de 2025

Prudencia Griffel


 Prudencia Griffel 

(actriz)

(1880-1970, Lugo, España), Era una veterana del teatro cuando hizo su debut en el cine con Viejo nido (1940). Su aspecto bondadoso y canosa cabellera la ubicaron en el tipo de personajes con los cuales los productores la ponían a competir con Sara García que era la "abuela oficial" del cine mexicano. Esa longevidad le sirvió para recorrer varias décadas haciendo historias melodramáticas aunque también exhibió su buena disposición para la comedia como lo prueban dos títulos que filmó con el director Gilbert Gilberto Martínez Solares: Internado para señoritas (1943), y El globo de Cantolla (1943). En varias ocasiones le enfrentaron con Sara García y el resultado fue un triunfo para ambas actrices como en La tercera palabra (1955), Las señoritas Vivanco (1958) y su secuela El proceso de las señoritas Vivanco (1959). 

Mauricio Peña


(Tomado de: Dueñas, Pablo, y Flores, Jesús. La época de oro del cine mexicano, de la A a la Z. Somos uno, 10 aniversario. Abril de 2000, año 11 núm. 194. Editorial Televisa, S. A. de C. V. México, D. F., 2000)

domingo, 25 de mayo de 2025

Manolo Fábregas


Manolo Fábregas 

(Actor)

(1921-1996, Vigo, España). Nieto de la gran diva del Teatro Virginia Fábregas e hijo de otra gran actriz cinematográfica Fanny Schiller, obtuvo sus primeros aplausos desde la niñez. A los 13 años y por invitación del director norteamericano David Kirkland, hace su debut en Pecados de amor. Pero hasta los 18 años otros directores mexicanos le confían personajes de mayor importancia como El hotel de los chiflados con Carlos Orellana y El cementerio de las águilas con Jorge Negrete, ambas de 1938. Encasillado en papeles de Don Juan, en comedias o melodramas fue hasta Mujeres sin mañana, de Tito Davidson, en 1951, que le encargaron papeles estelares. También hizo películas en España: con María Félix, La noche del sábado (1950) y con Amparo Rivelles De mujer a mujer. Casado con Rafaela Salinas Fábregas procrearon, cinco hijos, dos de ellos actores, Rafael Sánchez Navarro y Mónica Sánchez Navarro.

Mauricio Peña


(Tomado de: Dueñas, Pablo, y Flores, Jesús. La época de oro del cine mexicano, de la A a la Z. Somos uno, 10 aniversario. Abril de 2000, año 11 núm. 194. Editorial Televisa, S. A. de C. V. México, D. F., 2000) 

jueves, 10 de agosto de 2023

Teatro de Ulises, una secta inesperada

 


Una secta inesperada 

Antonio Magaña Esquivel


(En Introducción a Teatro mexicano del siglo XX

Letras Mexicanas 26, México, FCE, 1956, pp. III-XI)


Una secta inesperada, una especie de sociedad secreta, con el mismo espíritu de las órdenes monásticas, sostenida por un pacto de inconformidad y cultura, surge aislada y representa el papel de precursora en este aún inconcluso drama de la renovación teatral. Se llama Teatro de Ulises. A la temática nacionalista del grupo anterior, (1) sucede un sentido conceptual del teatro. A la influencia del teatro benaventino, automático, de aire local o cosmopolita, se opone la idea de un teatro universal compatible con el hombre y las verdades de nuestro tiempo; y a los viejos sistemas, el redescubrimiento de que la representación es un conjunto de problemas de la operación creadora, partes de la unidad al servicio de la obra y de su credibilidad. Sus creadores -Villaurrutia, Novo, Celestino Gorostiza y Owen, y en primer término, mecenas y mesiánica, Antonieta Rivas Mercado- lo consideran "el pequeño teatro experimental adonde se representan obras nuevas por nuevos actores no profesionales". Gorostiza lo llama "teatro de vanguardia". Villaurrutia se complace con la calificación de exótico, "porque sus aciertos venían de fuera: obras nuevas, sentido nuevo de la interpretación y ensayos de nueva decoración, no podían venir de donde no los hay". Para encontrar la raíz del verdadero y primitivo movimiento renovador del arte dramático en México, es preciso buscarla aquí, fuera de la obra de los teatros comerciales.

Es la llegada de los poetas al teatro. Sus espíritus disidentes, ávidos de nuevas lecturas, nuevo repertorio, nuevo estilo de representación, que si no se les sirve en los teatros comerciales manifiestan su disposición de procurárselo por sí mismos. Son todo, actores, escenógrafos, traductores, directores, guiados sólo por su instinto y su inteligencia. No ocultan sus fuentes. Han leído a los grandes maestros europeos y quieren ensayar una adaptación a su propio medio de los sistemas y repertorio extranjeros, con la idea juvenil de que les bastaría un punto de apoyo para mover el universo dramático. Frente a los profesionales, constituyen la secta herética impaciente de obrar por cuenta propia.

La sacudida que provocan es, principalmente la sacudida del fin y los medios teatrales, que plantean en un pequeño salón particular de la calle de Mesones número 42. Gilberto Owen traduce a Claude-Roger Marx y a Charles Vildrac; Salvador Novo, a Eugene O'Neill; Celestino Gorostiza a Lenormand y a O'Neill; Enrique Jiménez Domínguez a Lord Dunsany, Isabela Corona y Clementina Otero aparecen por primera vez como actrices. Julio Jiménez Rueda -único del grupo anterior que se incorpora a Ulises-, Celestino Gorostiza y Xavier Villaurrutia ensayan la moderna técnica de dirección. Roberto Montenegro, Manuel Rodríguez Lozano y Julio Castellanos, pintores de renombre, son los escenógrafos. Conscientes de que su labor iba a ser la primera contribución mexicana al teatro moderno en lengua española, proféticos, no dudan en prevenir a los curiosos de que vayan fijando nombres y fechas.

El Teatro de Ulises, el precursor del movimiento de renovación, muere pronto, cuando sale al aire y lleva su experimento al escenario del Teatro Virginia Fábregas, víctima de su propia actitud insurgente.


(1) El Ateneo de la Juventud, grupo liderado por Antonio Caso y en el que sobresalían Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, Luis Castillo Ledón, Isidro Fabela, José Vasconcelos, Martín Luis Guzmán, Diego Rivera, Julián Carrillo y Manuel M. Ponce. (N. de la E.)


(Tomado de: Gorostiza, Celestino, Xavier Villaurrutia, et al. El teatro moderno en México. Paloma Gorostiza, antóloga, y Angélica Sánchez Cabrera, editora. Secretaría de Cultura, México, 2006)

jueves, 9 de febrero de 2023

Brígida Alexander


Un motivo de tristeza para la comunidad artística fue el deceso de Brígida Alexander, actriz de una gran trayectoria que, además, destacó por su enorme interés en la defensa de los derechos humanos.

Brígida Kaufman nació en Stuttgart, Alemania, el 9 de octubre de 1911. Sus padres eran judíos. Su tema de tesis fue Hölderlin, nombre del poeta en cuya calle transcurrió su niñez. Durante su adolescencia en Alemania fue actriz, militó en las juventudes socialdemócratas y, posteriormente, estudió derecho. Durante la segunda guerra mundial contrajo matrimonio con Alfredo Alexander, también de origen judío, quien formó parte de la Legión Extranjera francesa. La pareja Alexander tuvo tres hijos: Didier, Roberto y Susana, esta última heredera de la vocación artística materna. El exilio de Brígida Alexander comenzó en Suiza, y continuó en Francia hasta que, finalmente, se estableció desde 1942 en México.

Al enviudar, desempeñó diversas ocupaciones para poder sobrevivir, como mesera, vendedora, criadora de puercos, traductora, escritora, actriz, pionera de la televisión mexicana y productora de televisión.

En una obra de teatro conoció a Rodolfo Usigli, y a partir de entonces reinició en México su carrera como actriz. Desde entonces siempre trabajó con los grandes del teatro, como Luis de Tavira e Ignacio Retes. Tavira la consideraba como una actríz que jamás renunció a la postura crítica que era el sustento de su búsqueda y la garantía de su generosa disponibilidad. Sus principales papeles los escenificó en Noche de paz, Amor y crímenes en la casa de Dios, Los últimos, Las máquinas de coser, Nadie sabe nada y Jubileo, entre otras.

Su dominio de cinco lenguas y su vida llena de inquietudes le permitieron trabajar durante muchos años en la organización defensora de los derechos humanos Amnistía internacional, de la que fundó la Sección Mexicana. En 1984 publicó un libro con 16 cuentos, Breve episodio de la vida de una mujer gorda. En 1985 se incorporó al Centro de Experimentación Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes, dirigido por Luis de Tavira.

Después de haber interpretado su última obra, El 75avo. de Israel Horovitz, sobre dos personajes nonagenarios en el naufragio de la memoria, Brígida Alexander murió el 10 de mayo de 1995.


(Tomado de: Todo México 1996. Resumen ilustrado de los acontecimientos más importantes registrados en México en 1995 para la actualización de la Enciclopedia de México. Kentucky, EUA, 1996)

miércoles, 12 de octubre de 2022

Aída Pierce

 


Versátil y dotada de gran simpatía, ha incursionado en la actuación, el canto, el teatro y la comedia con buena aceptación. Devota desde adolescente de la cantante Rocío Dúrcal, su primera vocación fue la musical, misma que patentizó en 1983 al participar en el Festival OTI Nacional con la canción "Sonríe, sintonízate de mi alegría", que fue finalista. Pero no continuó por este rumbo, sino por el actoral.

Incursionó en el teatro serio con Las amargas lágrimas de Petra von Kant, y en 1985 con la comedia musical con Mame, producida por Silvia Pinal.

Pero, sin lugar a dudas, su mayor talento es la comedia, como lo mostró su afortunada personificación de doña Tecla, en el programa de televisión Alegrías del mediodía (1981), y en la serie La matraca (1981).

También participó en El hospital de la risa, La carabina de Ambrosio y Salón de belleza. En el cine apareció en Se equivocó la cigüeña (1992), de María Elena Velasco. Entre sus más recientes trabajos está la comedia gay ¡Amigas, no amantes! (1998), que escribió, dirigió y actuó.


(Tomado de: Cueva, Álvaro - Somos Uno, especial de colección, Las reinas de la risa. Alegría en pantalla chica. Año 12, núm. 216. Editorial Televisa, S.A. de C.V., México, D.F., 2002)



lunes, 29 de agosto de 2022

Claudio Brook

 


Actor versátil, hombre de bien, figura de contrastes, (lo mismo representaba los ideales humanistas de don Quijote de la Mancha que las blasfemias de Luis Buñuel), Claudio Brook fue un rostro privado del dominio público, reconocido al parejo por intelectuales y amas de casa.

Claudio Brook nació en la ciudad de México, en 1927. Estudió la carrera de contador público y finalmente decidió ser actor, gracias a las enseñanzas de Seki Sano, Salvador Novo y Fernando Wagner. Dotado de una admirable voz, se mantuvo cerca del quehacer cultural y se presentó en salas de conciertos como narrador de obras de música clásica acompañadas de texto. También fue frecuente su presencia en varias campañas publicitarias de televisión. En la década de 1980 participó en anuncios comerciales de los automóviles Chrysler.

Dobló voces, desdobló personajes para radio y fue anfitrión de eventos internacionales transmitidos por la televisión: concursos de belleza y entregas de premios cinematográficos.

Entre sus películas más connotadas se cuentan La vía láctea y El ángel exterminador, ambas de Luis Buñuel. Estas cintas ampliaron su radio de acción pues fueron exhibidas en todo el mundo con reconocimiento unánime a su desempeño como el sacerdote de la primera y el mayordomo de la segunda. Actuó en Viva María, dirigida por Louis Malle, con un reparto que incluía a Jeanne Moreau y Brigitte Bardot. Jospeh Losey lo dirigió en El asesinato de Trotsky.

El castillo de la pureza, dirigida por Arturo Ripstein, ofreció su interpretación más memorable: un enfermo mental que mantiene encerrada a su familia para que no se contamine con el mundo externo. Otros críticos preferían Simón del desierto, dirigida también por Luis Buñuel.

La obra musical El hombre de la Mancha basada en Don Quijote de la Mancha, la famosa novela del escritor español Miguel de Cervantes Saavedra, amplió su fama al permanecer en cartelera por varios meses hasta llegar a las 300 representaciones. La misma puesta en escena se presentó en Broadway, Miami y la República Dominicana. Su papel protagónico en El vestidor fue aclamado por la crítica. En la obra representaba a un actor maduro en la cúspide del éxito artístico.

Brook gozó de una vida familiar plena. Se casó sucesivamente con las actrices Mercedes Pascual, Eugenia Avendaño y Alicia Bonet. Tuvo seis hijos: Claudia, Simón, Juan Carlos, Mauricio, Arturo y Gabriel.

Una de sus últimas apariciones en la pantalla fue en Cronos, de Guillermo del Toro, en la que representaba a un personaje cruel y poderoso, ávido de inmortalidad, siguiendo la mejor tradición del cine de terror estadounidense.

Claudio Brook murió a las 19 horas del miércoles 18 de octubre de 1995, víctima del cáncer que le aquejaba hacía varios meses.


(Tomado de: Todo México 1996. Resumen ilustrado de los acontecimientos más importantes registrados en México en 1995 para la actualización de la Enciclopedia de México. Kentucky, EUA, 1996)


lunes, 23 de mayo de 2022

Jesús Martínez "Palillo"

 


Apodado Palillo por su extraordinaria delgadez, el cómico tapatío fue azote de políticos y pillos, así como firme puntal de la risa y la emoción popular mexicanas.

Jesús Martínez Rentería nació en Guadalajara, Jalisco, el 13 de marzo de 1913. Huérfano de padre, estudió la primaria en el orfanato Luis Silva de aquella ciudad. Fue agente de tránsito, fotógrafo, sochantre de la catedral de su ciudad natal, novillero y cristero antes de iniciarse en la farándula, como corista del Teatro Principal de Guadalajara, a los 19 años.

Una afonía crónica cortó su breve experiencia lírica y lo empujó al humor. Empezó su carrera cómica en la carpa Teatro Salón Jalisco, como segundo actor, y en 1932 fue contratado por el Teatro Obrero. En 1934 se trasladó al Distrito Federal, trabajó en el Salón Mayab y en las carpas Ofelia, Moreno y Apolo. En 1937 fue contratado para actuar en el célebre Teatro Colonial, donde permaneció hasta su debut en el Follies Bergére en 1944. Desde el principio se hizo famoso por sus vigorosas sátiras políticas, que lo condujeron varias veces a la cárcel, a enfrentamientos físicos y a la clausura de funciones y teatros. En 1964, por ejemplo, el regente capitalino clausuró el Teatro Iris para evitar la representación de uno de sus sketchs: "El jurado de las Poquianchis".

Palillo escribió una columna en el semanario El Redondel durante varios años bajo el título de "Astillas de Palillo". La retomó, en 1994, en el diario deportivo Esto. También actuó en tres películas: Lo que el viento trajo, Ay Palillo, no te rajes (1944) y Palillo Vargas Heredia en 1947, ninguna de ellas recordada con gran entusiasmo por el actor. Como empresario artístico, creó la popular Carpa México.

Palillo fue un gran aficionado al futbol y fundó la Mutualidad Deportiva Nacional en ayuda de los deportistas incapacitados. Impulsó asimismo la construcción de la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca, en el D.F., cuyo estadio principal fue bautizado con su nombre. Fue socio fundador de la Asociación Nacional de Actores (ANDA) y un sindicalista muy tenaz. Falleció el 11 de noviembre de 1994, como consecuencia de un coma hepático, en la ciudad de México.

lunes, 25 de abril de 2022

José Peón Contreras

 


El poeta doctor José Peón Contreras (1843-1907)

Nació en Mérida en 1843 y murió en la ciudad de México en 1907; formó parte de la generación de poetas románticos del siglo XIX, tales como Eligio Ancona, Juanes, Irigoyen Lara, Santamaría, Ramón Aldana, Peniche Moreno Cantón, Rita Cetina Gutiérrez, Julia Feblesu, etc. Todos ellos contribuyeron con sus mejores letras a las canciones de esos años iniciando así una larga y provechosa tradición. Peón Contreras fue, además de poeta, notable comediógrafo, médico y politico. Como letrista colaboró con el legendario trovador "Chan Cil" [Cirilo Baqueiro], dejando una herencia de poemas en los que abrevaron los mejores cantilenistas y trovadores del momento.

Entre sus letras más conocidas, todas ellas musicalizadas por "Chan Cil", hay que mencionar: A María, La mestiza, Adiós, Azucena, Vuelvo a ti y Despedida. Como dato curioso, Peón Contreras escribió una poesía jocosa que estuvo de moda en Yucatán allá por 1900, se llamó La chinche y la pulga, y comenzaba así:

La chinche y la pulga

se quieren casar

no hacen la boda

por falta de pan.


(Tomado de: Moreno Rivas, Yolanda - Historia de la Música Popular Mexicana. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Alianza Editorial Mexicana. México, D.F., 1989)





lunes, 21 de marzo de 2022

Etelvina Rodríguez

 


A juicio de Manuel Mañón, autor de zarzuelas y de la deleitable Historia del Teatro Principal (1933), tres fueron las figuras señeras de la comicidad a principios del siglo XX; el payaso inglés Ricardo Bell, el español Francisco "Paco" Gavilanes y su paisana Etelvina Rodríguez.

Los tres, "sin lugar a dudas, los artistas que más hicieron reír en México. Su recuerdo perdurará en toda nuestra generación, que fue bañada con las cornucopias de su alegría".

Por su parte, el comediógrafo Carlos M. Ortega considera que nadie ha podido igualar las creaciones de Etelvina Rodríguez, "ni su donaire y sal para interpretar los tipos caricaturescos [...]. Era fea, alta, simpatiquísima, bondadosa, y su gesto era de una elasticidad única. Sabía decir el chiste con naturalidad, sin abusar de lo cómico [...] con una soltura tal [...] que era inevitable no soltar la carcajada al oírla. El público sentía adoración por esta artista".

Nacida en 1866, en España, arribó a México al parecer en 1898, junto con su esposo, el bajo cómico Eduardo Bachiller, apodado cariñosamente "Bachicha", por su costumbre de retener los restos del habano en sus nerviosos labios.

Pronto ambos se aclimataron al cálido ambiente que prevalecía en el Principal con sus inolvidables tandas, en las cuales encarnó a la perfección a pintorescos personajes nacionales: ranchera, criada, etcétera.

Después de una gran temporada ahí, realizaron gira por La Habana, regresando en marzo de 1902 para aparecer en La fiesta de San Antón. Tiempo después, en 1904, participó en la revista Chin-chun-chan, la cual contabilizó durante esa década más de 10 mil representaciones en todo el país, según información revelada por José F. Elizondo, uno de sus autores.

Del escenario a los sets.

Al cabo de una prolongada enfermedad, la española reapareció en mayo de 1905, y en febrero del año siguiente intervino en el estreno en México de la zarzuela La gatita blanca que, interpretada por la joven Prudencia Grifell, posteriormente popularizó la tiple valenciana María Conesa.

A principios de 1909 el periódico El Imparcial informó que la empresa del Principal había ofrecido a la Conesa tres mil pesos al mes, salario exorbitante para la época. Etelvina, "la genial característica", y su esposo Bachiller ganaban juntos sólo 700.

Dos años después, el 10 de junio de 1911, formó, junto con Chole Álvarez, Tere Calvo y Paco Gavilanes, el reparto de la revista México al día que, representada en el María Guerrero, realizó comentarios sobre la reciente renuncia del general Díaz a la presidencia (25 de mayo de 1911).

Su figura robusta y otoñal fueron claves para interpretar a la mamá de Magdalena (María Caballé), y a la recién casada Rosita en El país de la metralla (1913), revista en un acto de José F. Elizondo.

En esta obra anticarrancista, la actriz repitió tan insistentemente a su esposo (Francisco Gavilanes): "¡Qué amigos tienes, Cardoso!", que originó una pieza del mismo título estrenada en el Teatro Apolo.

De 1913 a 1923 su actividad teatral fue desconocida, no así sus incursiones en dos cintas mudas: La tigresa (1917), presuntamente opera prima de Mimí Derba, y La soñadora (1917), codirigida por Eduardo Arozamena y Enrique Rosas. En ambos dramas encarnó a la madre de las heroínas.

Pareja colosal.

En abril de 1924 volvió otra vez al Principal acompañada de Paco Gavilanes en El asomo de Damasco y en La fiesta de San Antón, Manuel Mañón comenta que ésa fue la última ocasión en que actuaron juntos, porque al mes siguiente él falleció en La Habana, cuando pretendía regresar a su patria.

A decir del historiador teatral, esta "pareja de colosales artistas" compartieron durante algunos lustros "en los escenarios de México, y especialmente en el del Teatro Principal, las continuas ovaciones que cariñosamente y con loco entusiasmo les prodigaba el público, a quien tanto hicieron gozar".

Si, como dice Mañón, ambos compartieron éxitos y desbordantes aplausos en el Teatro Principal, en el terreno cinematográfico no ocurrió lo mismo, ya que ella no fue tan afortunada para protagonizar una vista (imágenes cinematográficas) similar a la de Gavilanes aplastados por una aplanadora (1904), filmada con fines publicitarios por el ingeniero Salvador Toscano, y tal vez de ni siquiera aparecer en algún corto.

Amor por México.

Con respecto a doña Etelvina, tuvo que esperar hasta 1917 para incorporarse a la incipiente industria cinematográfica mexicana -en las cintas antes mencionadas- y, desgraciadamente, su incursión fue ajena a la comicidad.

Otro rol materno le fue asignado en Tras las bambalinas del Ba-Ta-Clán (1925), filme silente que, dirigido por William P. S. Earle, fue estelarizado por la estadounidense Bonnie May y el mexicano César Palacio, primo hermano del famoso Ramón Novarro.

En la etapa sonora la actriz intervino en el documental Recordar es vivir (1940), de Fernando A. Rivero -donde posiblemente fueron incluidas secuencias suyas de La tigresa-, y Hasta que llovió en Sayula (Suerte te dé Dios, 1940), de Miguel Contreras Torres.

Para este último filme realizado en los Estudios Azteca se convocó a varias generaciones de cómicos, como Carlos López "Chaflán", Leopoldo "El Cuatezón" Beristáin, Eusebio Torres "Pirrín", Amparo Arozamena y Max García "Alpiste". Sólo que el cineasta trabajó con escaso tiempo y presupuesto, por lo que la cinta se estrenó en cines de segunda el 27 de junio de 1941.

Fue tanto el amor por nuestro país que Etelvina Rodríguez determinó quedarse a radicar definitivamente en la ciudad de México, donde falleció a mediados del siglo pasado.


(Tomado de: Ceballos, Edgar - Somos Uno, especial de colección, Las reinas de la risa. Año 12, núm. 216. Editorial Televisa, S.A. de C.V., México, D.F., 2002)

jueves, 10 de febrero de 2022

Teatro de los Insurgentes, ciudad de México

 


Esq. de las calles de av. Insurgentes sur y Mercaderes.


Este es uno de los teatros más grandes de la ciudad de México, ubicado en el corazón de esta céntrica avenida que ya forma parte de la vida cotidiana del México moderno y bullicioso. La obra data de principios de la década de los años 50, y en su desarrollo se planeó que contara con una gran fachada que en 1953 el maestro Diego Rivera decoró con un enorme y colorido mural realizado a base de mosaico veneciano. El tema central de la obra parece referirse a la historia del teatro en México, con algunos esbozos de las primeras representaciones efectuadas en la época colonial, como las pastorelas, aunque incluye también aspectos de la historia nacional. Al centro de la composición destaca la popular figura del actor cómico "Cantinflas", en una actitud de recibir dinero de los ricos, para darlo a los pobres.


(Tomado de: Breña Valle, Gabriel, y Cháirez Alfaro, Arturo - Guía México Desconocido, Descubriendo el Distrito Federal, guía número 14, 1994. Editorial Jilguero, S.A. de C.V).

jueves, 23 de diciembre de 2021

Lucina Joya

 


De origen y año de nacimiento desconocidos, interpretó en 1907 el personaje de "la industria" en la pieza teatral Fiestas patrias, y a María en la famosa obra En la hacienda.

Formó parte de la compañía del cómico Beristáin quien, a principios de la primera década, se presentó en el populachero teatro María Guerrero y en el Apolo.

Ahí la actriz representó en 1914 La onda fría. Por el despiadado apunte que le hizo el entonces caricaturista José Clemente Orozco, publicado en El Malora en julio, se desprende que tenía rasgos indígenas, enorme boca y estaba entrada en carnes.

En septiembre de 1919 Carlos M. Ortega, bajo el seudónimo de Crispín, consideraba que tras la muerte de "La Trujis" su heredera era Lucina Joya, ya que era "una aventajadísima discípula de Emilia Trujillo, y quizá siga en orden meritorio a "La Cachito", tan celebrada en sus creaciones de género nacional".

Después de ver su actuación en Viaje redondo, el crítico Silvestre Bonnard (Carlos Noriega Hope, responsable del guión) comentó en Cine Mundial que "Beristáin no debió tener muchas dificultades para crear al protagonista, puesto que está cortado con los mismos moldes que nuestras zarzuelas típicas, en la que es maestro [...].

"Lucina Joya ha desempeñado su parte con el acierto de siempre (.) y los demás tampoco desmerecen. Podemos conformarnos con que la próxima sea igual."

Pero no habría "próxima vez", como lo apunta Gabriel Ramírez en Crónica del cine mudo mexicano. Después de esta incursión, Lucina Joya subió a los escenarios para actuar en las revistas políticas El tesoro del Pánuco (1920) y Los bolcheviques (1921).

Se desconoce cuándo cayó definitivamente el telón en la vida de esta pionera del cine mudo y del teatro mexicano.

(Tomado de: Ceballos, Edgar - Somos Uno, especial de colección, Las reinas de la risa. Año 12, núm. 216. Editorial Televisa, S.A. de C.V., México, D.F., 2002)

viernes, 22 de octubre de 2021

Figuras señeras del espectáculo, inicio del siglo XX

 


La llegada del siglo XX trajo aparejados para México cambios en todos los aspectos, principalmente en el social y económico, mismos que repercutieron en muchos otros.

Sustituido únicamente por la gestión del tamaulipeco Manuel González (diciembre de 1880 a noviembre de 1884), el general Porfirio Díaz se mantuvo en la presidencia del país de noviembre de 1876 a mayo de 1911.

Se conjuntaron así más de 30 años de modernidad -abundaron grandes obras materiales- de fiestas elitistas de oropel, de un Congreso y gobiernos estatales serviles, de una prensa aduladora y de férrea represión y aplastamiento contra disidentes políticos.

Esas autoridades -como las de Europa y Estados Unidos- celebraron el arribo de una nueva centuria el 1 de enero de 1901. El escritor Federico Gamboa redactó en su diario que, al fenecer la última noche del siglo XIX, comenzaron a escucharse cohetes, dianas, repiques de campanas de templos y silbatos de máquinas para saludar "a este primer año del siglo XX".

Este cambio, sin embargo, no tuvo mayor repercusión en los escenarios teatrales como se desprende de lo consignado por el historiador Enrique de Olavarría y Ferrari en su monumental Reseña histórica del teatro en México.

"Sin traer consigo novedad alguna -sostuvo-, dio principio el Siglo Veinte (.) y brilló el sol del martes 1 de enero de 1901: no vale la pena [...] decir más acerca de ello."

Figuras señeras

El medio del espectáculo vivía entonces una enorme crisis. En el caso de la incipiente industria fílmica, 20 de los 22 locales cinematográficos de la ciudad de México cerraron sus puertas, debido a los continuos escándalos generados por el público, inconforme por la repetición de películas.

El teatro no era la excepción. Como su precio de entrada era relativamente barato, los artistas -la mayoría de ellos improvisados- enfrentaban abiertamente las agresiones del populacho.

Demolido el Gran Teatro Nacional -ubicado en la calle de Vergara, hoy Bolívar- los foros que funcionaron en la capital durante 1901 fueron, entre otros, el Principal -que se consolidó en "La Catedral de la Tanda"-, el Renacimiento -de moda y que más tarde se convertiría en el Virginia Fábregas- y el vetusto Arbeu (inaugurado en 1875). También estaban el Hidalgo, el María Guerrero y varios jacalones. El único circo que llevaba variedades diversas a los citadinos era el de los hermanos Orrín.

Las zarzuelas españolas tenían gran arraigo en esos espacios. En el Principal, dos tiples del género se disputaban los aplausos de los encendidos tandófilos: la española Rosario Soler, apodada "La Patita", y la mexicana Luisa Obregón.

En una lista, dada a conocer en 1899 por la Agencia Teatral de Manuel Castro y Compañía de México, aparecen registrados 217 artistas que se presentaban en la ciudad de México. Entre los 15 tenores sólo destaca José Vigil y Robles, quien después descolló como compositor del teatro de revista.

En cuanto a tenores cómicos figuran Eduardo Bachiller, Carlos Obregón, Anastasio Otero y Ricardo Pardavé. Ninguno de los 15 barítonos y de los 19 bajos alcanzaron la fama, a excepción de Eduardo "El Nanche" Arozamena -después director de cine mudo y actor incidental en numerosas cintas en la etapa sonora-, y el español Francisco Paco Gavilanes, toda una leyenda en el teatro ligero.

Un solo actor figura en la relación: Miguel Inclán, padre de la tiple Guadalupe Inclán y del célebre histrión del mismo nombre que caracterizó villanos en la época dorada del cine mexicano.

De las 26 tiples de zarzuela citadas por la mencionada agencia, actualmente reconocemos a Delfina Arce, madre de Joaquín Pardavé; Esperanza Iris, quien se consagraría después como la Reina de la Opereta, y a la hermosa Elena Ureña.

De las 11 características -es decir, cantantes y actrices que interpretaban papeles de personas de edad-, sobresalió la española Etelvina Rodríguez, quien noche a noche hizo reír a los tandófilos del Principal.

Tomado de: Ceballos, Edgar - Somos Uno, especial de colección, Las reinas de la risa. Año 12, núm. 216. Editorial Televisa, S.A. de C.V., México, D.F., 2002)


jueves, 14 de enero de 2021

María Douglas


(Wolf Rubisnkis y María Douglas -Blanche  DuBois- en Un tranvía llamado Deseo)

La biografía espiritual de María Douglas puede explicarse apenas en el rastro de sus interpretaciones, una clave que vaga del placer al ascetismo. Bailó con el torso desnudo, sensual y armónicamente, "La danza de los siete velos" cuando fue la Salomé, de Oscar Wilde, en el escenario del Palacio de Bellas Artes, dirigida por Marta Elba, en tiempos en que Carlos Chávez estaba al frente de la institución y Salvador Novo se encargaba del teatro.

Desde que la Douglas apareció en la escena, su presencia mágica, su belleza irreal, sus movimientos precisos y elegantes, su entrega absoluta al personaje y su dicción exquisita, impresionaron gratamente al público que se identificó con su gracia y su delicada sensibilidad.

La Douglas fue Medea y Fedra en Hipólito, ambas tragedias de Eurípides. Fue Santa Juana en la hoguera, de Claudel. La fierecilla domada, de Shakespeare. Blanche DuBois en Un tranvía llamado Deseo, de Tennessee Williams. Interpretó también: Deseo bajo los olmos, de Eugene O'Neill; Los signos del zodiaco, de Sergio Magaña; El oso, de Chéjov; La casa de los siete balcones, de Alejandro Casona; Martina, de Rodolfo Álvarez; La hiedra, de Xavier Villaurrutia; Juegos fatuos, de Carlos Olmos.

La UNESCO la declaró "La mujer del año" en Nueva York, después de su histórica actuación en Las tentaciones de María Egipciaca, escrita y dirigida por Miguel Sabido. Sus otros directores fueron Seki Sano, Salvador Novo, Fernando Wagner, Xavier Rojas y André Maurois.

(Tomado de: Terán, Luis - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Amelia Wilhelmy

 

(La de Juan Mariguano fue una de las caracterizaciones más celebradas de Amelia Wilhelmy)

Su carrera inició en las carpas durante los años veinte y, al poco tiempo, llegó a infinidad de escenarios importantes, primero como variedad en las salas de cine y luego como actriz.

Primogénita de la actriz Refugio Juárez y del tenor cómico Adolfo M. Wilhelmy, nació en Mazatlán, Sinaloa, el 29 de mayo de 1901, durante una gira realizada por sus padres en el noroeste de la República.

A los seis años de edad debutó en el Teatro Escobedo de Guaymas, Sonora, como integrante de la compañía de zarzuela "Arcadio Mendoza Negrón".

Su encomienda no fue fácil, ya que hizo una imitación de Emilia Trujillo "La Trujis", frente a la propia tiple cómica.

Luego de sortear aventuras y desventuras románticas con el director de orquesta Juan Antonio Pérez -con quien procreó a su primogénito Luis- y con el actor cómico José Muñoz Reyes "Chupamirto" -padre de sus hijos Refugio y Luis Armando-, la actriz fue descubierta en 1928 por Roberto "Panzón" Soto en el salón Rívoli, interpretando personajes de "peladas" o borrachitas.

Al preguntársele por esos días si había surgido de teatrillos o carpas, ella respondió: "No. Hacía mucho que tiempo que ya no trabajo en esos lugares. No obstante, ¡cuidado, va usted a creer que yo reniego de ellos! No, señor. Toda mi vida de arte la he pasado en las carpas de los suburbios. Ahí me he formado. Me he ido superando poco a poco, hasta donde me ha sido posible. Me he dado a conocer a públicos que, a pesar de su humanidad, son a veces más comprensivos que otros aparentemente más selectos. Por eso, pues, a nadie oculto ni ocultaré nunca que empecé a adquirir mi personalidad en las carpas".

El 3 de febrero de 1928 debutó exitosamente en la revista Así se gobierna, interpretada por la compañía de "El Panzón" Soto en el Teatro María Guerrero. Ahí interpretó por primera vez a su Juan Mariguano, personaje complementario de Doña Grifa, popularizado ocho años antes por Guadalupe Rivas Cacho.

"Ésta es la caracterización que ha gustado quizá más al público. ¿Por qué? Es muy sencillo: yo he estudiado profundamente a estos juanes desventurados, que aprovechan los asuetos del cuartel, visitan, a escondidas de sus superiores, las cantinas y las pulquerías de las barriadas de México. Y ya ebrios hablan de sus campañas militares. Sus fantásticos triunfos. Su arrojado valor y heroísmo. Y todo esto salpicado con las citas de algunos jefes: mi general Villa..., mi general Diéguez..., mi general Obregón [...]".

(Junto con Delia Magaña -La Tostada- fue La Guayaba)

Destruyendo el pasado

En octubre de 1936 siendo figura de primera línea, participó en la inauguración del Follies Bergere al lado de Mario Moreno "Cantinflas", Manuel Medel y Rosita Fornés.

El controvertido cineasta gallego Juan Orol fue el primero que le encomendó un rol cinematográfico en El derecho y el deber (1937), donde interpretó a "Checa".

Ese mismo año intervino en ¡Así es mi tierra! (1937), de Arcady Boytler, alternando con "Cantinflas" y Medel, pero se le recuerda más por su trabajo en Caminos de ayer (La mano de Dios, 1938), dirigida por el hispano Quirico Michelena. Encarnó a "La Chispa", gracioso personaje que baila repegado con Eusebio Torres "Don Catarino".

Al cabo de representar con éxito en la revista La segunda conquista (1939), al lado de Cantinflas, Amelia Wilhelmy se sobrepuso a sus enfermedades para intervenir en La abuelita (1942), de Raphael J. Sevilla, además de realizar temporadas en los Teatros Colonial, Follies Bergere y Lírico.

Los cuarenta fueron años sumamente productivos para su carrera fílmica. Participó en El capitán Malacara (1944), de Carlos Orellana, y ¡Qué verde era mi padre! (1945), de Ismael Rodríguez. Eso le reportó diversos elogios, como el del periodista José María Sánchez García quien, en septiembre de 1947, escribe que entre las "artistas mexicanas del género cómico-vernáculo, figura a la cabeza Amelia Wilhelmy, que ha conquistado aplausos a granel en los escenarios de toda la República, y que los sigue conquistando, sin que le haga sombra ninguna artista más joven y más atractiva que cultive el mismo género".

Ese periodo lo completó con Nosotros los pobres (1947), y secuela Ustedes los ricos (1948) -donde encarnó a la simpática teporocha "La Guayaba", pareja del "Planillas" (Ricardo Camacho) e inseparable compañera de "La Tostada" (Delia Magaña)-, además de No desearás la mujer de tu hijo (1949), y en su continuación La oveja negra (1949).

También actuó en Cabaret Shangai (1949), e Infierno de los pobres (1950), ambas de Juan Orol, y A.T.M. (A toda máquina, 1951), donde interpreta a una rechoncha conductora de diminutivo automóvil, bajo la dirección de Ismael Rodríguez.

Cuando trabajó en este último proyecto se encontraba aquejada de hemiplejía, enfermedad que la mantuvo postrada en una silla de ruedas durante sus últimos años de vida.

Para colmo, un día, al sufrir un ataque de nervios, destruyó sus recuerdos más preciados, quizá para olvidarse de que su existencia transcurrió exitosamente. Murió en 1964.

(Tomado de: Ceballos, Edgar - Somos Uno, especial de colección, Las reinas de la risa. Año 12, núm. 216. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 2002)

lunes, 30 de noviembre de 2020

Isabela Corona


Una gran actriz en el teatro (desde los años veinte) y en el cine (desde los años treinta) y al final de una muy larga vida artística en la televisión, Isabela Corona (bautizada así por el Doctor Atl) siempre estuvo segura de que el talento actoral era su mejor arma; nunca le importó no ser bonita o bella en el sentido convencional del término; sin embargo, no era "fea" sino diferente, angulosa, interna, "interesante" sobre todo "interesante"; quizá porque estaba muy segura de su enorme capacidad de actriz, de una actriz de tipo diferente que utilizaba magistralmente su bella voz de recitadora de contralto. Fundadora del Teatro Orientación, musa y amada de Julio Bracho, amiga directa de Carlos Chávez, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, Antonieta Rivas Mercado, intérprete teatral de O'Neill, Girardoux, Esquilo, Usigli. Inolvidable en La noche de los mayas, La isla de la pasión y El ángel negro, su desempeño en el cine se elevó a lo que se llama una creación, donde los ojos de Isabela Corona , esos ojos que muestran la mayor ambigüedad, intensidad, terror quizá, son dignos de una canción como la que le hicieron a su contraparte norteamericana, Bette Davis, con la que siempre se le ha equiparado, porque como ella (para todos sus admiradores y sobre todo admiradoras) representó magníficamente a la mujer fuerte, a la mujer inteligente.

(Tomado de: Ramón, David - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Elisa Berumen


Enrique Alonso "Cachirulo", quien la vio actuar en escena, dice que de excelente cancionera y creadora de temas mexicanos y de tangos, "se convirtió en notable cantante cómica como no ha habido otra en nuestro país. Ella podía estar una hora en el escenario sin que las carcajadas del público decrecieran un solo minuto".

La tiple, compositora festiva y empresaria teatral nació en Chihuahua, tal vez en 1910. A los seis años de edad sus padres la llevaron al sur de Estados Unidos donde desempeñaron varios oficios.

Empleada en un restaurante, comenzó a escribir canciones y corridos nacionalistas. Su vena creativa fue tan buena que, a mediados de 1926, la llevó a grabar en Los Ángeles el tango habanero "Mal hombre".

Ese mismo año llegó a la ciudad de México para actuar en la pieza Éntrenle al toro, estrenada en el Teatro María Guerrero, donde alternó con Leopoldo Beristáin y Valentín Asperó.

En septiembre de 1927, entrevistada por una revista capitalina, la corpulenta y simpática tiple confesó pretender "mexicanizar" el teatro de revista, rescatarlo de la "pornografía" y de la imitación estadounidense y francesa. De ahí su afán por interpretar tipos populares como la china poblana o mujeres enrebozadas.

Al parecer fue en 1928 cuando contrajo matrimonio con el popular cómico Leopoldo Beristáin. Ambos recorrieron con su compañía todos los rincones de México.

Canciones y recuerdos

El domingo 9 de agosto de 1942 se presentó en la ciudad de México. Entonces ya estaba al frente del teatro-salón Modelo, que formaba parte del Circo Carnaval Beas-Modelo del afamado cirquero Francisco Beas. 

Mientras el tradicional espectáculo instalaba su enorme carpa en la primera calle de Niño Perdido, Elisa Berumen erigía su teatrillo en un predio de la esquina de Arcos de Belén y San Juan de Letrán. Adjunto al modesto salón se instalaron carros locos, volantines, la casa de Mamerto y aeroplanitos para niños de tres a siete años de edad.

En octubre de 1943 intervino en la fallida cinta taurina Palillo Vargas Heredia que, protagonizada por el actor cómico Jesús Martínez "Palillo" y el español Florencio Castelló, dirigió Carlos Béjar, hijo.

Mientras realizaba una gira por el noroeste de México, su esposo falleció a principios de 1948 en Tijuana. Al decidir enterrarlo en la ciudad de México, logró que sus restos fueran trasladados en un avión del heroico Escuadrón 201.

Al iniciar los años cincuenta participó en La reina del mambo (1950), cinta de Ramón Pereda, donde interpretó a una rijosa detenida en los separos del Ministerio Público. También encarnó a la madre del personaje de Amparo Arozamena en Ahí vienen los gorrones (1952), de Gilberto Martínez Solares.

Como intérprete de sus propios temas y cuplés tuvo largas temporadas en el Teatro Blanquita antes de ingresar a la Casa del actor. Condescendiente y hasta risueña, alguna vez cantó ahí sus chispeantes canciones, algunas de las cuales tenía escritas en un cuaderno escolar de forma italiana.

Así, entre canciones y recuerdos, pasó los últimos días, antes de morir en 1993.

(Tomado de: Ceballos, Edgar - Somos Uno, especial de colección, Las reinas de la risa. Año 12, núm. 216. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 2002)

miércoles, 28 de octubre de 2020

Emilia Trujillo

"La Trujis"

El libretista Carlos M. Ortega la considera la mejor tiple cómica, a quien "no se le ha hecho justicia en México [...]. Fue [...] creadora de los tipos nacionales, y su "borracha" dio pie a la caracterización que después le hemos visto a Lupe Rivas Cacho, Delia Magaña, Lupe Inclán y Amelia Wilhelmy.

"La Trujillo tenía mucho talento, una bellísima voz -aunque de escaso volumen-, y gran facilidad para repentizar y meter morcillas. Sólo que le faltó ambiente para triunfar y la mató el medio."

Se desconoce el año de nacimiento de esta hermosa triple tapatía que tuvo gran facilidad e ingenio para personificar a mujeres de baja ralea. Además caracterizó con dignidad a la pelada y a la mujer del arrabal.

Los teatros de provincia atestiguaron sus inicios en 1902. Años después se popularizó con la compañía de zarzuela de Arcadio Mendoza Negrón, aunque era famosa por cantar los atrevidos cuplés de "El amigo del alma", y por el sobrenombre, diminutivo de su apellido.

Si Leopoldo Beristáin desplazó al actor español Paco Gavilanes en el gusto de los tandófilos, Emilia Trujillo hizo a un lado a las tiples cómicas españolas al interpretar personajes mexicanos, allanando así el camino para que posteriormente surgiera Guadalupe Rivas Cacho.

En 1909 interpretó a una borracha arrabalera, de piquera, en México nuevo, cuyo prototipo sería después modelo para otras "teporochas" durante el siglo XX, tanto en el escenario, en el cine y la televisión.

Encantos de mujer

En el lugar de sus éxitos, en 1910 intervino en Violación postal, El monstruo sicalíptico, México en cinta, Enseñanza libre y en la versión mexicana de La corte del faraón. Al año siguiente, 1911, actuó en Encantos de mujer y fue la lujuriosa inquilina Doña Flora en El terrible don Juan.

En esta pieza, donde alternó con el célebre Leopoldo Beristáin -quien interpretaba a un ridículo Don Juan-, mantenía el siguiente diálogo:

Doña Flora: Permítame que me dé el gusto de sacársela yo misma.

Don Juan: ¿Que usted me la saque?

Doña Flora: ¿Le disgusta?

Don Juan: ¿Que usted me la saque?

El historiador teatral Armando de María y Campos refiere que durante su permanencia en el María Tepaches, "La Trujis" se convirtió en la amante del presidente Victoriano Huerta.

"La voz popular afirmaba que era "La Pompadour de Tepaches" del régimen. "La Dubarry de Petate" de los época porque un automóvil negro, manejado por un chofer de uniforme y con un ayudante del general [...] esperaba el fin de las "tandas" a las puertas del María Guerrero, para recoger a la simpática y alegre tiple tapatía y conducirla, a través de las sombras cómplices de la noche, al Café Colón, del popular y acomodaticio "Pajarón", en el Paseo de la Reforma, frente a la estatua de Cristóbal Colón.

"En uno de los reservados principales, es fama que la esperaba -rodeado por oficiales de su estado mayor y de funcionarios [...] militares- el dictador, y frente a él una copita de auténtico Henessy."

Debe tomarse con reservas el anterior testimonio consignado por don Armando de María y Campos, ya que, al revisar la cartelera del María Guerrero, de febrero de 1913 a julio de 1914, (periodo en el cual Huerta usurpó la presidencia), se descubre que Emilia Trujillo no actuó en el Tepaches.

También hay que poner en tela de juicio eso de que fue "La Pompadour de Tepache" o "La Dubarry de Petate", mote que otros atribuían al hecho de que el lugar de sus éxitos fuera el teatro María Tepaches con las revistas de Carlos M. Ortega. Este último ofrece otra versión a la del historiador teatral: ella fue efectivamente amante de un Huerta, pero de Jorge, uno de los hijos de Victoriano.

Desaparición inadvertida

Una vez caído el usurpador, la diva se encontró con muchas puertas cerradas, debido a sus simpatías con el régimen huertista. Ésta fue la razón de peso para retirarse del escenario y no sufrir las represalias de los triunfantes constitucionalistas.

Ante tal panorama, no intervino en ninguna cinta muda, cuando la industria fílmica en México comenzó a ser plataforma de diversas estrategias gubernamentales para impulsar su desarrollo.

Caso contrario fue el de muchas de sus compañeras del Teatro Apolo y Briseño, como Paquita Cirés Sánchez o de la caderona tiple argentina María Caballé, quien intervino en 1917 en un par de películas: la producida y filmada en Yucatán El amor que triunfa, de Manuel Cirerol Sansores, y En defensa propia, de Joaquín Cosa, de la que actualmente no existe copia.

Se desconoce dónde y cuándo falleció "La Trujis". Don Armando de María y Pablo Dueñas -éste último en su libro Las divas en el teatro de revista mexicano- señalan que fue en 1917, y el hecho pasó inadvertido. Aunque por un artículo de Ortega se desprende que fue a finales de 1919.

(Tomado de: Ceballos, Edgar - Somos Uno, especial de colección, Las reinas de la risa. Año 12, núm. 216. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 2002)

miércoles, 1 de julio de 2020

Magda Donato

(Carmen Nelken Masberger), nació en Madrid, España, en 1902; murió en la Ciudad de México en 1966. Hija de alemán y francesa, se hizo famosa por sus reportajes, pues llegó a introducirse a la cárcel de mujeres y al manicomio para dar cuenta de la situación que ahí privaba. Escribió también cuentos e historietas infantiles, junto con su esposo el dibujante Salvador Bartolozzi. Se inició como actriz bajo la dirección de Azorín. En 1940 llegó a México, donde organizó un teatro para niños. Después, unida al grupo de la Maison de France, se dedicó a la escena, actuando en idioma francés. Tradujo al español, entre otras obras, Las sillas, de Ionesco, que representó, interpretando el papel de La Vieja, lo cual le valió ser designada la mejor actriz de 1960. Actuó también en la televisión. Poco antes de morir, instituyó el Premio Magda Donato con el que quiso estimular el quehacer artístico.

(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S.A. México, D.F. 1977, volumen III, Colima-Familia)