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lunes, 27 de julio de 2026

Angélica María



 Angélica María, la Novia de México 

La chava moderna pero recatada que se volvió modelo a seguir en la década de los sesenta. La novia perfecta. La niña que todas las madres mexicanas querían para sus hijos. Pero no bastaba con su imagen, había demostrado su talento, desde sus primeras actuaciones en cine, cuando apenas tenía cinco o seis años en las películas Pecado, Mala semilla y Los gavilanes. Desde entonces se empezaba a perfilar como una gran estrella, y ya nunca dejaría de despuntar. Otros filmes como Cinco de fresa y uno de chocolate y Mi esposa y la otra lo confirman.

Sus éxitos musicales "Edy, Edy" y "Johnny el enojón" la convirtieron en la popular rockera y baladista que mereció el sobrenombre de "La novia de México”.

Su carisma se apoderó también de la televisión, donde logró éxitos como Cartas de amor (su primera intervención), Muchacha italiana viene a casarse, Ana del Aire y la segunda versión de Corazón salvaje (también estelarizó la versión cinematográfica).

Con 60 películas y casi 50 discos de larga duración a cuestas, la estrella de Angélica sigue presente. Su interpretación de La mujer del año en teatro y sus actuaciones en las telenovelas La antorcha encendida y Bendita mentira han venido a recordarnos que el talento no piensa abandonarla. 

Blanca Gómez


(Tomado de: Gómez, Blanca - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

jueves, 14 de enero de 2021

María Douglas


(Wolf Rubisnkis y María Douglas -Blanche  DuBois- en Un tranvía llamado Deseo)

La biografía espiritual de María Douglas puede explicarse apenas en el rastro de sus interpretaciones, una clave que vaga del placer al ascetismo. Bailó con el torso desnudo, sensual y armónicamente, "La danza de los siete velos" cuando fue la Salomé, de Oscar Wilde, en el escenario del Palacio de Bellas Artes, dirigida por Marta Elba, en tiempos en que Carlos Chávez estaba al frente de la institución y Salvador Novo se encargaba del teatro.

Desde que la Douglas apareció en la escena, su presencia mágica, su belleza irreal, sus movimientos precisos y elegantes, su entrega absoluta al personaje y su dicción exquisita, impresionaron gratamente al público que se identificó con su gracia y su delicada sensibilidad.

La Douglas fue Medea y Fedra en Hipólito, ambas tragedias de Eurípides. Fue Santa Juana en la hoguera, de Claudel. La fierecilla domada, de Shakespeare. Blanche DuBois en Un tranvía llamado Deseo, de Tennessee Williams. Interpretó también: Deseo bajo los olmos, de Eugene O'Neill; Los signos del zodiaco, de Sergio Magaña; El oso, de Chéjov; La casa de los siete balcones, de Alejandro Casona; Martina, de Rodolfo Álvarez; La hiedra, de Xavier Villaurrutia; Juegos fatuos, de Carlos Olmos.

La UNESCO la declaró "La mujer del año" en Nueva York, después de su histórica actuación en Las tentaciones de María Egipciaca, escrita y dirigida por Miguel Sabido. Sus otros directores fueron Seki Sano, Salvador Novo, Fernando Wagner, Xavier Rojas y André Maurois.

(Tomado de: Terán, Luis - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

martes, 22 de diciembre de 2020

Ernesto Alonso


 Para finales de los años cincuenta era un actor consolidado. Había sido dirigido por los grandes: en cine por Luis Buñuel, en teatro por Salvador Novo, había compartido créditos con figuras de la talla de Miroslava, Jorge Negrete e Irasema Dilián, y había conquistado al público internacional.

Para entonces era famoso gracias a películas como Abismos de pasión, El jorobado (Enrique de Lagardere) y por supuesto, Ensayo de un crimen, que triunfó en Estados Unidos, Francia e Inglaterra.

Pero toda esa gloria pasada no lo haría pasar a la historia. Lo que realmente hará que Ernesto Alonso siempre sea recordado, son sus logros en televisión.

En el despunte de los años sesenta hizo un hueco entre sus compromisos y llegó para quedarse en la naciente industria telenovelera. Su carta de presentación, Cartas de amor, un melodrama de sólo 30 capítulos, luego Estafa de amor, Espejo de sombras y Niebla. Pero el verdadero brinco fue Las momias de Guanajuato, donde dejó constancia de su enorme creatividad que ya nunca descansaría. Su método: el experimento. Su gran logro: una nueva forma romántica, combinada con el suspenso, la acción y la aventura.

Hoy tiene 37 años de productor de telenovelas, y en su extraordinaria lista de éxitos están las históricas: Leyendas de México, La tormenta y Senda de gloria, las de humor negro como Doña Macabra y el controvertido thriller de la década de los ochenta: El maleficio.

B.G.

(Tomado de: Peña, Mauricio - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

lunes, 30 de noviembre de 2020

Isabela Corona


Una gran actriz en el teatro (desde los años veinte) y en el cine (desde los años treinta) y al final de una muy larga vida artística en la televisión, Isabela Corona (bautizada así por el Doctor Atl) siempre estuvo segura de que el talento actoral era su mejor arma; nunca le importó no ser bonita o bella en el sentido convencional del término; sin embargo, no era "fea" sino diferente, angulosa, interna, "interesante" sobre todo "interesante"; quizá porque estaba muy segura de su enorme capacidad de actriz, de una actriz de tipo diferente que utilizaba magistralmente su bella voz de recitadora de contralto. Fundadora del Teatro Orientación, musa y amada de Julio Bracho, amiga directa de Carlos Chávez, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, Antonieta Rivas Mercado, intérprete teatral de O'Neill, Girardoux, Esquilo, Usigli. Inolvidable en La noche de los mayas, La isla de la pasión y El ángel negro, su desempeño en el cine se elevó a lo que se llama una creación, donde los ojos de Isabela Corona , esos ojos que muestran la mayor ambigüedad, intensidad, terror quizá, son dignos de una canción como la que le hicieron a su contraparte norteamericana, Bette Davis, con la que siempre se le ha equiparado, porque como ella (para todos sus admiradores y sobre todo admiradoras) representó magníficamente a la mujer fuerte, a la mujer inteligente.

(Tomado de: Ramón, David - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Luis Aguilar


 Siempre con gran porte, reflejo de su fuerte personalidad, y dueño de una mirada profunda, tenía todos los atributos del galán típico de los años cuarenta. El bigote recortado y el cabello cuidadosamente engomado fueron distintivos de su estilo en cada película. Siempre lució bien con el traje de charro, y en su etapa de catrín al estilo gángster se distinguió por su elegancia y el corte perfecto de su traje negro a rayas.

Una carrera llena de éxitos, con caracterizaciones en las que fue charro, caudillo, galán y hasta policía motorizado con Pedro Infante en las ya clásicas películas de Ismael Rodríguez, A toda máquina y ¿Qué te ha dado esa mujer? (1951), donde formaron una pareja que pasó a la historia, son una muestra de la versatilidad de uno de los actores que ha recorrido casi todos los géneros en el cine nacional. Incluso pasó por la comedia, al lado del gran Tin Tan, en las películas Locos peligrosos (1957) de Fernando Cortés, Detectives o ladrones (1966), de Miguel Morayta y Duelo en el Dorado (1968), de René Cardona.

También compartió créditos en 1952 con Jorge Negrete en Tal para cual, y fue precisamente Negrete quien le dio su primera credencial de la ANDA, por ello y por actuar junto a él al inicio de su carrera, Luis lo consideraba su hermano mayor.

Hombre solidario con el gremio, bondadoso y humilde, a pesar de que compartió créditos con las grandes estrellas de la época de oro del cine mexicano, Luis Aguilar es una leyenda viva de la cinematografía nacional.

[Falleció en 1997]

(Tomado de: Peña, Mauricio - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)



miércoles, 30 de septiembre de 2020

Enrique Álvarez Félix


Galán de fina presencia
Siguiendo una tradición de las familias de abolengo, y él nació dentro de una de ellas, en Guadalajara, estudió la carrera de Diplomático y cuando entregó a su madre el título obtenido con honores, se siguió con lo que le interesaba profundamente: ser actor.
Luchando contra la corriente de opiniones, por ser el hijo de María Félix, parecía tener al principio de su carrera poco futuro, no obstante que la primera vez que apareció frente a una cámara lo dirigió Luis Buñuel en Simón del desierto. Vino después el debut formal en Los cuervos están de luto, y otras cintas, hasta que dio el campanazo, como se dice, con Los Caifanes, al lado de Julissa, Ernesto Gómez Cruz, Óscar Chávez y Eduardo López Rojas.
La popularidad que le dio el cine fue capitalizada al entrar en el universo de las telenovelas y allí suman muchos títulos de los que sobresale Rina, con Ofelia Medina, donde probó que aparte de ser un galán de fina presencia, también era muy buen actor. En el teatro sobresalen dos triunfos grandes para él, Culpables, y el musical El hombre de la Mancha.

(Tomado de: Peña, Mauricio - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

miércoles, 8 de julio de 2020

Paco Malgesto


El hombre de la radio en México
Un hombre que nació con "estrella". Su carisma y perseverancia, el amor por la vida y las ganas de superarse lo llevaron a ser el pionero de la radio en México. Hijo de madre mexicana y padre español, Paco Malgesto nace un 22 de febrero en la ciudad de México. Siendo apenas un bebé su padre lo abandona, por lo que a los 9 años comienza a trabajar para mantener a su madre, doña Lupita, cargando maletas, lavando excusados, vendiendo zapatos y hasta estropajos. Paco Malgesto siempre buscó superarse. Se lanza a vender seguros, tocando de puerta en puerta y es así como conoce a Enrique Contel, gerente de la XEW y descubridor de estrellas; al oírlo hablar le propone que a cambio de comprarle el seguro, acepte narrar una corrida de toros, él sin pensarlo acepta, pues era una de sus pasiones. Su primer intento fue un fracaso debido a su falta de experiencia; pero no se dio por vencido y a través de artimañas es el único que logra entrevistar a Manolete en una visita que hizo a México. Esto le abriría la puerta grande a la XEW.
Del radio pasó a la televisión, como pionero de programas de entretenimiento: Visitando a las estrellas, Adivine mi chamba, Sábados P.M., entre otros; y narrador de sucesos históricos importantes como la llegada del hombre a la Luna, la primera visita del Papa a México, y los Juegos Olímpicos del 68.
Apasionado de los toros, el violín y las mujeres; cronista, karateca y charro, Paco Malgesto simplemente nació para triunfar.

(Tomado de: Segura, Katia - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)



miércoles, 27 de mayo de 2020

María Elena Velasco, la Indía María

Emblema de la comedia popular
"Ni Chana ni Juana"... es María Elena Velasco, la mujer que le dio vida a la Indía más cómica y polifacética de México.
Actriz, guionista y directora de cine, está señora, orgullosamente poblana, empezó su carrera como bailarina, para después alternar como patiño de personajes como Resortes, Borolas, Palillo, Manuel Medel y Clavillazo.
La Indía María nació a finales de los años sesenta, cuando durante una presentación de la Caravana Corona, surgió la necesidad de suplir un número. La Indía "le entró al toro" improvisando un monólogo cómico, con el cual le dio vida al personaje que la haría legendaria.
Protagonista en 14 películas, de las cuales ella ha escrito y dirigido las últimas cuatro (Ni de aquí ni de allá, Ni Chana ni Juana, Se equivocó la cigüeña y México canta y aguanta), la Indía María se convirtió en un fenómeno taquillero en la década de los setentas al comercializar la figura de la indígena ladina que arriba a la capital.
Con sus dientes pelones, su inconfundible sonsonete y su gracioso caminar, la Indía María ha recorrido el teatro, la televisión, caravanas, jaripeos y palenques, formando parte del registro histórico de los cómicos más importantes de México.

(Tomado de: Segura, Katia - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

miércoles, 6 de mayo de 2020

Germán Valdés, Tin Tan


Con una modernidad insólita y fresca, adquirida en el otro lado, o por lo menos en la frontera (tan cerca de Estados Unidos), irrumpe Tin Tan en el mundo del espectáculo mexicano a principios de los nos cuarenta. Tin Tan, muy literalmente, es el arquetipo del "pachuco" nacido como afirmación individual y regional ante la hegemonía del mundo anglosajón: él porta pantalones anchísimos con valencianas enormes, saco muy amplio de inmensas hombreras con solapas muy grandes y casi tan largo como un abrigo, del pantalón cuelga una larga cadena de reloj, porta un sombrero de ala ancha, rematado con una pluma de pavo real, todo en colores muy fuertes.
El pachuco habla spanglish, es decir, una mezcla de inglés y español; el pachuco es excéntrico en las dos sociedades: la mexicana y la americana, el pachuco es loco, insólito, diferente y original, exactamente como Tin Tan, que además canta, baila, corre y hace extrañas asociaciones de palabras y tiene un ángel extraordinario y es un ser de esencia kinética, con una extrema agilidad física y mental, siempre en movimiento y haciendo "locuras" (algunas geniales) e improvisando.
Tin Tan es enamorado, Tin Tan es radiofónico y es, sobre todo, cinematográfico; es, a todas luces, un genial comediante que nació para los espacios físicos que el cine brinda, para que una cámara lo persiga sin parar o viceversa. Tin Tan es sexy y siempre está rodeado de hermosas mujeres por las que no oculta, sino todo lo contrario, un interés fuertemente erótico, pero Tin Tan es un héroe y súper héroe noble, biueno y blanco y es un excelente compañero y está rodeado por los mejores actores que crecen y se crecen junto a él. Tin Tan tiene una larguísima carrera y es y será, en muchos momentos de su filmografía, la más alta e insólita comicidad del cine mexicano en todo su esplendor como en Calabacitas tiernas y El rey del barrio.

(Tomado de: Ramón, David - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)




viernes, 1 de mayo de 2020

Silvia Pinal


Rubia, sensual y buena actriz, así es como se le calificaba a partir de su primer triunfo estelar cinematográfico: Un extraño en la escalera. Le habían confeccionado una blusa que parecía más bien pintada sobre su cuerpo en el momento de un aguacero por las calles de La habana, cuando conoce a su compañero de historia, interpretado por Arturo de Córdoba.
Fue el momento en que ella se consolidó como un símbolo sexual en el cine. En otras películas era La sospechosa, La adúltera, en pocas palabras, una mujer que podía despertar una Locura pasional, se merece algo más que una simple nota en estas páginas, porque Silvia Pinal ha sido una de las estrellas más sólidas ¡y taquilleras!, que ha tenido el cine mexicano para dar al público de nuestro suelo y el extranjero.
Cuando había recorrido una gama muy amplia de personajes, situados casi siempre dentro de dos géneros: el melodrama y la comedia, ya estaba lista para la exportación. Primero vino una curiosa cinta que se filmó en Chile, Cabo de Hornos, y después saltó a España e Italia para alternar con los mejores de uno y otro país, ya fuese Fernando Rey, Francisco Rabal, Adolfo Marsillach o el mismo Vittorio de Sica, con el que filmó una comedia de la serie Pan, amor..., que llevó su nombre, pues no en vano era la protagonista: Pan, amor y Silvia.
Cuando su nombre se relaciona con el teatro no puede olvidarse, por supuesto, las obras musicales: Mame, ¡Annie es un tiro!, ¡Qué tal, Dolly! Su romance con la televisión ha corrido paralelo durante varias décadas con su actividad en el cine. La han dirigido verdaderos maestros en todos los terrenos, pero el más acertado, sin duda, fue Luis Buñuel, porque gracias a Viridiana, una de las tres películas que filmaron juntos, Silvia Pinal es conocida en todo el mundo.

(Tomado de: Peña, Mauricio - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)



lunes, 27 de abril de 2020

Mario Moreno, Cantinflas


El genio del humorismo de raíces nacionales en nuestro cine. El primer gran ejemplo del artista que se convierte en multimillonario gracias a sus películas. Cuántas hazañas y triunfos logrados por un hombre de cuna humilde.
De las carpas a los foros fílmicos, Cantinflas encontró la clave exacta, precisa, para trasladar la picardía de los marginados y convertirla en estilo que nadie ha igualado, aunque hayan tratado de imitar.
Cada una de las etapas de su carrera satisfacen el gusto del público de diferentes clases sociales. La más auténtica es aquella clase de espectador que lo admiró en los escenarios polvorientos: las carpas, fueron ellos quienes lo hicieron ídolo primero.
El siguiente grupo social que siguió a Cantinflas era el mismo que se asombraba en la década de los treinta con el avance del cine mexicano, y que creía en los supuestos avances del país: la clase media; aquel público que lo veía en Águila o sol, o en El signo de la muerte. En ese momento, el cómico todavía tenía gran sabor popular, pues provocaba la carcajada para hacernos olvidar el hambre, recurriendo a esa parodia de la arenga política, que es la forma "cantinflesca" de hablar. Sus seguidores se multiplicaron por millones.
Las mejores décadas del cine de Cantinflas incluyen películas como Ni sangre ni arena, Puerta joven, un día con el Diablo, Ahí está el detalle. Luego viene la etapa en que debido a su fama internacional se atreve a hablar en inglés, e incluso le permiten repetir sus rutinas como ocurrió en La vuelta al mundo en 80 días o en Pepe. El "peladito" se transforma en un hombre de una pulcritud sospechosa y al servicio de un discurso demagógico que se alejaba de lo estrictamente cinematográfico. Después de su muerte se le ha sabido revalorar y reubicar, sobre todo entre los jóvenes. Eso es lo más fabuloso y lo que contribuye a aumentar el tamaño de su leyenda.


(Tomado de: Peña, Mauricio - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)





lunes, 2 de marzo de 2020

Esperanza Iris


Señora del teatro lírico
Por su bella voz, desde muy niña triunfó cantando la diva tabasqueña de la belle époque mexicana. El público había amado su presencia escénica desde pequeña y la vio crecer en el escenario donde despertaba una adoración sin límites. Reina de un espectáculo teatral y musical en que se interpretaban zarzuelas, a la llegada a México de María Conesa al Teatro Principal, en 1907, decidió cambiar de género, abrazando el de la opereta, género donde como nunca lució su hermosísima voz de claro y melódico timbre.
Sangre de artista, una de las operetas que interpretaba con mayor éxito, parecía una definición muy apropiada de su persona. Pero el público mexicano literalmente la consideró y la coronó como "La reina de la opereta" y muchos en realidad la consideraba "La emperatriz de la opereta".
En giras internacionales, actuando y cantando La Duquesa del Bal tabarín, El Conde de Luxemburgo, La princesa de los Balcanes y Eva, la Iris triunfó en Sudamérica, Madrid, La Habana, en perpetuas "noches de gloria" (por cierto, título también de una película que interpretó en 1937), aunque su vida privada siempre fue particularmente desgraciada. Con el producto de su arte edificó uno de los teatros más bellos y suntuosos de la ciudad, el Teatro Esperanza Iris, en la calle de Donceles (hoy restaurado), pero al que se le ha quitado su nombre, que deben reintegrársele, pues es el mínimo homenaje que este país y esta ciudad deben a una de sus más preclaras artistas que elevó a milagro el arte lírico.

(Tomado de: Ramón, David - Somos Uno, especial de colección, Las 100 estrellas del siglo XX. Año 7, núm. 1. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)