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lunes, 15 de enero de 2024

Antecedentes del movimiento obrero revolucionario en México



1. Antecedentes del movimiento obrero revolucionario en México

1869. Para concluir el año circulan en hoja impresa los estatutos de la Asociación Internacional de los Trabajadores, aprobados por el Congreso de Ginebra en septiembre de 1866. Lo que da origen a que circule una invitación a todas las sociedades existentes en México para constituir un Centro General de los Trabajadores Organizados que fuera capaz de defender con más eficacia los intereses del trabajo.


1870. El 10 de enero aparece la convocatoria firmada por Villanueva, González, Herrera, Mata Rivera, Meza y Pérez de León. El 16 de septiembre queda constituido el Gran Círculo de Obreros de México. Toman su dirección Zalacosta, Villanueva y su grupo "socialista". El Círculo de Obreros se integró con las organizaciones siguientes: Unionista de Tejedores del Distrito de Tlalpan, Mutualistas de las fábricas La Colmena y San Ildefonso, Unionista de Canteros, mutua del Ramo de S,ombrerería Unionista y de Resistencia de Carpinteros, Mutua del Ramo de Sastrería, Artístico Industrial de Tipógrafos Mexicanos, Cuerpo de Redacción de El Socialista y la Sociedad Unionista de sombrereros.

Entre las finalidades del Círculo destacan la lucha por ampliar el espíritu de ayuda mutua; la creación de cajas de ahorro, seguros de vejez, casas de asilo y escuelas primarias y de oficios. Asimismo, se señala el apoyo ilimitado a las huelgas; la lucha por el alza de los salarios; la disminución de la jornada de trabajo y la protección en el trabajo de la mujer y del niño. Por último, se solicita al gobierno una ley que garantice como finalidad última la total emancipación del proletariado, que sería obra de este mismo.


1871. El 15 de agosto se organiza la Sociedad de Tipógrafos Mexicanos en la Ciudad de México. Simultáneamente se establecen las primeras sociedades obreras en el interior del país. En San Luis Potosí se constituye la Asociación Potosina de Obreros, integrada por tres organizaciones, que años más tarde editará el periódico Las Clases Productoras, cuyo primer ejemplar aparece el 16 de septiembre de 1876; sus redactores fueron Jenaro Vergara y Silverio M. Vélez.


1872. A fines de enero, en Toluca, se organiza la Sociedad Progresista de Artesanos 8 de Noviembre, la que se adhirió al Gran Círculo.

El 14 de julio se constituye la Sociedad de Obreros del Porvenir, del Ramo de Carrocería; el 29 del mismo mes, se organiza el Ramo de Curtiduría; el 1° de agosto, la Sociedad Fraternal de Costureras; el 24 de septiembre, la Sociedad Filarmónica de Auxilios Mutuos, y el 26, la Asociación Mutualista y de Resistencia del Ramo de Tabaco, la que fue disuelta por los patronos con lujo de violencia, sin que la naciente agrupación ni el Gran Círculo fueran capaces de impedirlo.

La muerte de Santiago Villanueva produce un cambio en la política del Gran Círculo; los estatutos son reformados y aprobados el 16 de septiembre; sus puntos son los siguientes: "1° Mejorar, por todos los medios legales, la situación de la clase obrera, ya en su condición social, ya en la moral y ya en la económica. 2° Protección a la misma clase contra los abusos del capitalismo y los maestros de taller. 3° Relacionar entre sí a toda la familia obrera de la República. 4° Aliviar sus necesidades a los obreros. 5° Propagar entre la clase obrera la instrucción correspondiente es sus derechos y obligaciones sociales y en lo relativo a las artes y oficios. 6° Establecer todos los círculos necesarios en la República, a fin de estar en contacto los obreros de los estados con los obreros de la capital.”

El 1° de agosto estalla la huelga de los barreteros de Real del Monte, Hgo.; los patronos violan el contrato de 1869, el que estipulaba que pagarían $2.00 diarios por 36 horas de trabajo consecutivo y 12 de descanso. Los empresarios pretendían reducir a $1.00 el salario; en cambio, los obreros pedían el cumplimiento del contrato, así como la disminución de la jornada de trabajo a 16 horas, por el mismo salario.

El conflicto se resolvió en favor de los mineros, alcanzando una completa victoria. La prensa diaria pedía al gobierno que "adoptase una actitud enérgica, antes de que se propagara este sistema obrero de defensa". El Socialista, el periódico defensor de los obreros, se guardó su opinión prudentemente.

El 6 de diciembre se inicia el conflicto huelguístico de los obreros textiles de La Colmena, en protesta a la aplicación de tarifas que se traducía en un verdadero despojo para sus ya magros salarios.


1873. La huelga de La Colmena dura más de un mes, obteniéndose un convenio ventajoso para los obreros, firmado por los patronos el 28 de enero, en el que se establece: "el reconocimiento de la Sociedad, advirtiéndose que se dan todos los poderes a la comisión obrera para vigilar el cumplimiento de las tarifas", y además, "se da el derecho a los trabajadores para intervenir en las cuentas de la administración, en caso de que tengan desconfianza sobre manejos que perjudiquen a los operarios”.

Como resultado del triunfo de La Colmena, se llevó a cabo una asamblea general de los obreros textiles en el Valle de México, el 5 de febrero; la que dio nacimiento a la Unión de Resistencia de Tejedores del Valle de México.

En mayo y junio surgen nuevas asociaciones obreras en Parral, Chih.; en Guadalajara, Jal., y León, Gto. A su vez, el Gran Círculo constituye en los estados de Jalisco, Sonora y Sinaloa y en la ciudad de Tepic nuevas sociedades.

El 25 de julio estalla la huelga en la fábrica la fFama Montañesa; el movimiento logra obtener sus demandas sin la ayuda del Gran Círculo.

el 14 de agosto se inician las huelgas de Río Hondo y San Ildefonso. Los barreteros del mineral de La Luz, Gto., se declaran en huelga del 2 al 10 de septiembre en pro de un aumento del 25% en los salarios (el promedio anterior a la huelga era de $0.80 diarios), triunfan los mineros en sus justas demandas.

La organización obrera se caracteriza por su fortalecimiento y el de sus órganos de prensa. En ese año circulan los siguientes periódicos, además de El Socialista, el Artesano Oaxaqueño; El Pacto Social, de los mineros de Real del Monte, Hgo.; La Causa del Pueblo, de Guadalajara, Jal.; El Pueblo, de México, D.F.; La Paz, de Chilpancingo, Gro., y otros más en Jalisco, Chihuahua, Yucatán, Veracruz y Puebla.


1874. El Gran Círculo acordó, en asamblea efectuada el 8 de enero, que "los propietarios más honrados serían admitidos en las filas obreras en calidad de socios honorarios"; pero hubo quienes se pronunciaron en contra, decididos a terminar con la corriente filantrópico-mutualista en el movimiento obrero. Esas contraposiciones tuvieron, sin duda, la virtud de acelerar el ritmo de las pugnas obreras. Se desata una verdadera ola de huelgas y de peticiones de los trabajadores, principalmente por parte de los textiles. Culmina este esfuerzo unificando el criterio en la lucha por una tarifa de salarios, por la abolición del trabajo nocturno, por la jornada de nueve "o cuando menos de diez horas", etcétera. La Convención Textil se reúne el 24 de julio y se aprueban las reivindicaciones antes mencionadas. Los obreros de Jalapa, de la Sociedad de Artesanos y Jornaleros, fundada el 1° de junio de 1867, se declaran en huelga, adoptando las demandas presentadas por los obreros del Valle de México, el 8 de julio; el conflicto se soluciona hasta el 6 de agosto, en que los patronos conceden la jornada de 12 horas. Un año más tarde "conceden" asimismo la de 10.

La prensa obrera, portavoz de las demandas proletarias, se multiplica. La Comuna alcanza a tirar 4,500 ejemplares; surge nuevos periódicos como El Obrero, de Tacubaya; La Concordia, de Veracruz; El Obrero Internacional, órgano de la Sociedad Artística Industrial.


1875. El 1° de febrero, la Unión de Trabajadores del Valle de México se dirige al Presidente de la República exponiendo la situación de los obreros y su propósito de declarar la huelga. El presidente recibe, el 9 de febrero, a los patronos, y da orden al Gobierno del Distrito Federal para que intervenga y resuelva el conflicto, de acuerdo con las partes afectadas. Los acontecimientos se precipitan, los obreros declaran ese mismo día la huelga en las fábricas La Fama Montañesa y San Fernando.

Surgen nuevos órganos periodísticos en defensa de las demandas obreras: El Obrero, de Guadalajara; La Firmeza, El Desheredado, órgano del Gran Círculo; El Obrero, de Monterrey; La Justicia, La Huelga. El 26 de abril estalla la huelga general estudiantil en las escuelas del gobierno, quizá la primera en su género.

El 5 de octubre se declara la huelga en la fábrica textil La Magdalena; del 12 al 15 del propio mes se desarrolla el conflicto textil de Cocolapan, Orizaba, contra la rebaja de salarios, que pretendía reducir éstos de $1.75 a $1.05 diarios, así como por el mejoramiento en los materiales de trabajo.


1876. El 5 de marzo se inaugura el Segundo Congreso Obrero convocado por el Gran Círculo de Obreros. Tanto su composición como el temario son duramente atacados por la prensa obrera, tachando a los dirigentes de maniobras políticas que conculcaban las demandas de los trabajadores.


1877. En los comienzos de este año el movimiento obrero estaba representado únicamente por las sociedades del Valle de México (las de más pura extracción proletaria) y algunas adheridas a La Social; la mayor parte de ellas habían ido desapareciendo. Porfirio Díaz aplasta con mano de hierro las huelgas de la fábrica Hércules, en Querétaro, así como otras más; bajo un régimen pretoriano, los obreros no podían protestar ni siquiera por la explotación de que eran víctimas.


1878. Huelgas de tipógrafos contra la imprenta oficial en la capital; de textiles, en la fábrica La Magdalena; de mineros, en El Rosario, Sin.


1800. El 3 de enero se inaugura el Tercer Congreso Obrero en el Teatro Morelos, en la Ciudad de México. Lo preside Carmen Huerta. Asiste una delegación de La Social, integrada por Félix Riquelme, Juan C. Orellana, Benito Castro y José Rico. El Congreso sufre varias suspensiones; en él se acuerda la creación de la Gran Confederación de los Trabajadores Mexicanos. Su clausura se efectúa A fines de abril. (Tomado de Boletín del Consejo Nacional de Educación.)


(Tomado de Salazar, Rosendo: Antecedentes del movimiento obrero revolucionario en México (Los años convulsos). Biblioteca del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, número 57 México, Distrito Federal, 1973)

viernes, 6 de diciembre de 2019

Las primeras huelgas, 1865

(En el arsenal; mural por diego Rivera)

II

Las primeras huelgas. Las organizaciones que tomaron parte.

En mayo de 1865, ya bajo el efímero Imperio de Maximiliano, los obreros textiles de las fábricas de San Ildefonso y La Colmena iniciaron sus actividades para defenderse de la rapiña patronal, organizando al efecto un baile con pretexto de festejar el aniversario de la fundación de la Sociedad Mutua del Ramo de Hilados y Tejidos del Valle de México.
Como consecuencia de estos preparativos estalló la primera huelga organizada en el país, por los obreros textiles de las fábricas de San Ildefonso y La Colmena, los días 10 y 11 de junio del propio año y por las siguientes demandas:

Contra la reducción en sus jornales a razón de medio real (5 centavos aproximadamente), en cada vara de manta, contra la desocupación de más de 50 obreros y los embargos de sus miserables salarios semanales por la tienda de raya y finalmente, contra el nuevo horario fijado para las labores, que era de “5 de la mañana a las 6:45 de la tarde, para las mujeres, y de las 5 de la mañana a las 7:45 de la tarde para los hombres.

La huelga constituyó un fracaso porque los obreros cometieron el error de confiar el arreglo de su conflicto a las autoridades. Los resultados no se hicieron esperar, la fuerza pública sembró el terror entre los ingenuos huelguistas, atropellando, hiriendo, encarcelando y desterrando a muchos de ellos.
El revés sufrido con la huelga de la fábrica de San Ildefonso llevó el mayor desaliento a las filas de la naciente organización obrera. En este periodo de prueba se significó por su prudente retirada. Rhodakanaty y Zalacosta quienes pusieron todo su empeño en organizar una colonia agrícola, con cuyo propósito se fueron a Chalco, estado de México. Resultó una escuela en vez de la colonia, la cual funcionó por los años de 1866 a 68 bajo la dirección de Rhodakanaty, quien la dejaba de vez en cuando al cuidado de Zalacosta que había cesado de ser estudiante convirtiéndose en un obrero ebanista y sombrerero después.
El Club Socialista de Estudiantes, aunque separados sus miembros no había desaparecido: Zalacosta hacía propaganda entre los campesinos, en tanto que Villanueva y Villavicencio creaban o reorganizaban un nuevo grupo, la Sociedad Artístico-Industrial, que había existido ya anteriormente fundada por Epifanio Romero. Esta agrupación tenía como propósito en el fondo, la idea de la organización obrera, por más que la mayoría de sus dirigentes eran artistas, como Evaristo Meza, Rafael Pérez de León, pintores; Miguel Ibarra y Juan Fregoso, escultores. En este círculo se discutían las ideas y doctrinas de Fourier y Proudhon.

Choque de tendencias ideológicas

Con la caída del imperio volvió a México Epifanio Romero, quien disgustado porque Villanueva se negó a que la Sociedad Artístico-Industrial, se pusiera bajo la protección de Juárez, fundó en diciembre de 1867 el Conservatorio Artístico Industrial, nombrando al presidente Juárez, presidente honorario y vicepresidente a don Francisco Mejía, al mismo tiempo que recibía del coronel Miguel Rodríguez, un donativo de $1,000.00 para establecer una escuela.
El Congreso de la Unión votaba algunos meses después un subsidio de $1,200.00 anuales para el Conservatorio Artístico Industrial. ¡Parece que la idea de los subsidios y protección a las organizaciones han tenido partidarios mucho antes que durante los buenos días del reformismo obrero contemporáneo en el país! ¡Los Epifanio Romero se han reproducido maravillosamente en México!

La primera huelga victoriosa

Hasta la desaparición del gobierno oropelesco del intruso Maximiliano, llegaron a México informes sobre la constitución de la Primera Internacional (septiembre de 1864), produciendo un revuelo y renovación de actividades entre los obreros mexicanos, estimulados seguramente por este acontecimiento en Europa.
Se inicia por Villanueva, Villavicencio y Rafael Pérez de León, en enero de 1858, la organización de la fábrica textil La Fama Montañesa y poco después se constituye la Unión Mutua de Tejedores del distrito de Tlalpan, con la antes mencionada y además las fábricas textiles Contreras, La Abeja y Tizapán. En el mes de febrero del mismo año se organizan por segunda vez las sociedades del ramo de sastres y sombrereros.
Juan Cano, que había formado con Romero y Botello el llamado Conservatorio Artístico Industrial en diciembre de 1867, se apoderó con ayuda de algunos elementos del grupo de Villanueva, de las actas de la Sociedad Artístico Industrial y tomando el nombre de ésta se erigió en presidente, ocupando el edificio de San Pedro y San Pablo que Juárez había donado de acuerdo con Cano y sus miras de control.
Villanueva intentó acercarse a Cano para arrebatarle tal vez la dirección de la Sociedad Artístico Industrial, temiendo con razón que el nombre y prestigio de ésta fueran usados por Cano con éxito entre los obreros.
Rhodakanaty se opuso e hizo desistir a Villanueva. Pero Cano fracasó en sus propósitos, si es que los tuvo.
La Fama Montañesa inició la huelga textil en el distrito de Tlalpan el 8 de julio, presentando las siguientes peticiones:

Primera: Se pide respetuosamente a los señores propietarios de las fábricas de hilados y tejidos, que ordenen a los señores capataces un mejor tratamiento en las secciones del tejido y que se abstengan de abusar de su autoridad con las obreras.
Segunda: Es de pedir, y se pide, que en lo sucesivo se use mejor material que el hasta ahora empleado, ya que esto redunda actualmente en perjuicio de los bajos salarios que los artesanos obtienen.

Tercera: Se pide que en el pueblo de Contreras se deje establecer el comercio libre, pues siendo este pueblo de categoría dentro de la República, no es posible admitir que se mantenga dicho comercio en calidad de propiedad particular.

Cuarta: Se pide que las mujeres solamente trabajen doce horas, para que atiendan los deberes de su hogar.

Quinta: Se pide que los menores de edad sean pagados por los propietarios de las fábricas.

Sexta: Se pide que en lo sucesivo los operarios y los empleados cubran sus cuentas de índole privada libremente, y

Séptima: Se pide que se respete el libre derecho de los artesanos, haciendo ver “Que el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Los obreros alcanzaron un triunfo completo. Alentados por la victoria de los textiles del distrito de Tlalpan, se organizan en los meses de julio y agosto (1868), la Sociedad Mutua del Ramo de Carpintería, la Asociación Socialista de Tipógrafos Mexicanos, la Unión Mutua de Canteros, la Unión de Tejedores de Miraflores y se reorganizan las sociedades mutualistas de las fábricas de San Ildefonso y La Colmena.
Mientras tanto, se agrupaban nuevos adeptos en torno de Villanueva: Benito Castro, Pedro Ordóñez, Agapito Silva, Ricardo Velatti y otros que, como veremos después, desempeñaron papel importantísimo en el movimiento obrero y social del país con posterioridad. Con el objeto de dar una mayor importancia y solidez al movimiento obrero que se organizaba. así como buscar una táctica uniforme de unión y de lucha; fue lanzada la iniciativa para celebrar un congreso obrero, la que hubo de ser desechada por falta de recursos económicos. Sin embargo, se propuso en su defecto la integración de una asamblea permanente, compuesta por tres delegados de cada sociedad, idea que también fracasó en diciembre de 1868. El destacado dirigente Villanueva, formó entonces un grupo de militantes, que fue constituido en enero de 1869 bajo la denominación de Círculo Proletario.

  
(Tomado de: Díaz Ramírez, Manuel - Orígenes del Movimiento Obrero. Cuadernos Mexicanos, año II, número 75. Coedición SEP/Conasupo. México, D.F., s/f)