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lunes, 9 de marzo de 2026

Entrevistando a las pirámides 6 Cholula



Entrevistando a las pirámides 6 Cholula 


El entrevistador de pirámides recorre, con una vela en la mano, las entrañas de la pirámide de Cholula. Cinco kilómetros de corredores subterráneos han sido desescombrados hasta hoy por los arqueólogos- corredores estrechos que se entrecruzan y ramifican a trechos irregulares formando una red inextricable, como el laberinto del Minotauro que en gloria esté. 

La pirámide de Cholula es también un conglomerado de pirámides. Pero lo que en Tenayuca eran piadosas superposiciones fueron en Cholula demostraciones de poderío y hostilidad. Cada tribu que dominaba a Cholula levantaba una nueva pirámide a lomos de la vencida. Y no contenta con esto, taponaba su interior con piedras, destruía los altares y las estatuas, cubría los frescos con una capa de barro y trastornaba el sistema de los corredores.

El último y más peligroso enemigo que levantó sobre este hacinamiento de templos el suyo propio fue la Iglesia. El santuario de Nuestra Señora de los Remedios se yergue orgulloso sobre la plataforma más alta de la más alta de estas pirámides superpuestas. Nadie sospecharía que este cerro abovedado es obra del hombre; hasta tal punto ha borrado y revestido la naturaleza las paredes piramidales con el verde claro de la vegetación. Al exterior, la pirámide de Cholula, en otro tiempo la más poderosa de la tierra, pues era casi el doble de grande que la de Keops, ya no existe. Pero por dentro sí existe, pues precisamente en este momento recorre su interior el entrevistador de pirámides, marchando a lo largo de los corredores desescombrados y deteniéndose delante de los frescos.

La luz que sostiene su mano se desplaza a toda prisa sobre saltamontes y calaveras, calaveras y saltamontes; el entrevistador advierte con angustia que ya no le queda más que un cabo pequeño de vela, apenas lo necesario para descender el camino andado y encontrar la salida. Pero la curiosidad puede más que el miedo a que los arqueólogos del porvenir descubran aquí su cuerpo convertido en esqueleto. Y penetra en una cámara en cuyo centro se alza una especie de pedestal cuadrangular hecho de barro. Levanta la vela, ya a punto de extinguirse, y ve a un hombre alto de cara pálida y larga barba blanca. 

-No se asuste usted -dice el misterioso personaje-; he venido a buscarlo para acompañarlo hasta la salida. Esto fue hace tiempo un altar. Sobre él se ofrendaban a los dioses flores, saltamontes y mariposas. Los sacrificios humanos, aquí, eran considerados un crimen. 

-¿Vive usted aquí?- balbucea el entrevistador, por balbucear algo. 

-Sí, hace mucho tiempo que vivo aquí -contesta el de la barba blanca-. Pasé fuera de aquí mucho tiempo, pero he vuelto. 

-¿Y por qué se fue de esas tierras, si me permite la pregunta? 

-El que quiera saber, tiene que preguntar. Se lo contaré. Yo era sacerdote en Tula y enseñaba a mis fieles el cultivo del maíz y de otros frutos, las artes de la cerámica, a tejer cestos y telas. Pero los otros sacerdotes veían esto con malos ojos. Los viejos azuzaban a la gente contra mí porque las artes que yo profesaba eran afeminadas y poco guerreras; los jóvenes consideraban una blasfemia todos nuestros sacrificios religiosos, "En vez de carne humana, nos trae mariposas", clamaban los sacerdotes de los dioses; "en vez de dinero, nos trae saltamontes", gritaban los sacerdotes de la Iglesia. 

-¿Y le hicieron a usted daño? 

-Para evitar que me mataran me marché de allí, vine a Cholula y aquí me quedé. Veinte años más tarde fui andando hacia el mar, acompañado por amigos y discípulos. En Veracruz tomé un barco y partí para tierras lejanas. Desgraciadamente, con la promesa de volver…


(Tomado de Kisch, Egon Erwin. Descubrimientos en México. Volumen 1. Prólogo de Elisabeth Siefer. Edición aumentada. Colección ideas, #62. EOSA, Editorial Offset, S.A. de C.V., México, Distrito Federal, 1988)

lunes, 20 de octubre de 2025

Entrevistando a las pirámides 2 Teotihuacán


Entrevistando a las pirámides 2 Teotihuacán 


El entrevistador de pirámides se dirige enseguida a la de Teotihuacán, que sigue en antigüedad a la de Cuicuilco, aunque la diferencia de edad sea de muchos cientos de años. Teotihuacán fue centro religioso desde el año 250 hasta el año 750 después de Cristo, según ha podido averiguarse mediante el cotejo del calendario de los mayas con el de Occidente. Teotihuacán es hoy un centro de atracción para el turismo, y eso explica, tal vez, la acogida mundana y cordial que aquí encuentra el entrevistador. 

La pirámide del Sol, alta y airosa, pregunta al visitante qué desea de ella, aunque añade que no podrá hacerle grandes revelaciones, pues los arqueólogos se han encargado ya de arrancarle todos los secretos. 

-...Mejor dicho -se corrige-, casi todos. Constantemente salen a relucir cosas nuevas, muchas de ellas olvidadas por mí misma desde hacía largo tiempo. Por ejemplo, hace algunas semanas se descubrieron aquí unos frescos con cientos de figuras realistas del mundo de Tláloc. Seguramente sabe usted que Tláloc no era solamente el hacedor de la lluvia, sino el señor de todas las aguas. Gobernaba los océanos y las nubes, la hidropesía y el peligro de morir ahogado, la sed y el sudor, los ríos y las fuentes, los canales y los acueductos, el rocío y la tempestad, los peces y las ostras, las barcas y los nadadores, las plantas y aves acuáticas. 

"Quien moría bajo los auspicios de este dios, podía considerarse afortunado, pues Tlaloc reinaba sobre un paraíso propio, el más delicioso Edén que pueda usted imaginarse. Nada de angelotes mofletudos, nada de almas aladas y modosas con las manos reverentemente cruzadas, nada de tocar de trompeta y rasguear de arpas; no, un verdadero paraíso para gente indolentes y haraganas. Entre cuatro almas, por ejemplo, cogen por los brazos y las piernas a otra y se entretienen en mantearla. ¿Ha visto usted alguna vez a los difuntos divirtiéndose en pasatiempos tan poco serios? La principal ocupación de estos bienaventurados consiste en dedicarse al juego, con una raqueta en la mano. Y siempre se están riendo. Si alguien cae al suelo,  se ríe; si se baña o se lanza el agua de cabeza, se ríe todavía de mejor gana. Y todas las canciones que se cantan en este paraíso son alegres y un poco petulantes, como corresponde a la euforia de quienes moran en él. 

"El único el que no verá usted reír en este reino de los muertos es el más gracioso de todos. Es el que, con una rama de muerto en la mano, cruza el umbral; acaba de llegar de su entierro y viene todavía sollozando ante el dolor de su muerte. Eche usted un vistazo a los frescos; le aseguro que no los olvidará mientras viva aunque llegue a ser tan viejo como yo."

Dicho esto, hace ademán de retirarse o, mejor dicho, de dar licencia para que se retire el entrevistador, pues una pirámide, aunque sea una pirámide parlante, jamás puede separarse de su base. Pero al entrevistador le gustaría que le dijera algo acerca de ella misma. Se apoya en sus últimas palabras sobre su vejez para preguntarle acerca de su vida. 

-Le parecerá a usted tal vez paradójico si le digo -me contesta- que una pirámide, mejor dicho, el tronco de una pirámide, es de todos los cuerpos el que menos puede verse a sí mismo. Desde los primeros años de mi vida maldije mi figura piramidal y desee haber nacido con cuerpo prismático, de torre por ejemplo. Todo lo que sé acerca de mí lo sé solamente de oídas. Tengo entendido que sobre mi cabeza se levanta una figura representando el sol con un inmenso corazón de oro puro. No puedo confirmarlo ni desmentirlo. Sí, he visto subir por los escalones de mis costillas grandes bloques de pórfido, pero no sabría decir lo que han hecho con ellos en lo alto de la plataforma. Sobre mi cima comienza el reino del aire, que no es ya de mi jurisdicción. 

"Es cierto que en cambio he podido observar durante bastante tiempo los acontecimientos que se producían frente a mí en los dominios de mi hermana, la pirámide de la Luna. Es probable que lo que ocurría sobre mi cuerpo a la dorada luz del sol, no se diferenciara gran cosa de lo que a la pálida luz de la luna ocurría sobre el cuerpo de mi hermana. Las víctimas destinadas a los sacrificios humanos subían las escaleras adornadas con flores, y después de arrancarles el corazón las precipitaban al fondo, poseídas ya de una noble rigidez. Hoy sólo los turistas trepan por nuestras escaleras, siempre con prisa y con ojos de curiosidad. Pero al bajar, casi todos sienten el vértigo. Conmovidos todavía por los relatos espeluznantes del guía, tienen la sensación de que es a ellos a quienes les han arrancado el corazón y de que su envoltura mortal baja rodando en macabras volteretas. Pero, por favor, no escriba usted esto. Podría perjudicar nuestro turismo. Tiene usted muchas otras cosas que contar de nosotras. Nuestro recinto era la ciudad sagrada en que los muertos se convertían en dioses, como indica el mismo nombre de Teotihuacán. (La voz teo significa dios, como en griego: curiosa coincidencia.) Cientos de miles de personas venían aquí en peregrinación; a nuestros pies se celebraban grandes fiestas religiosas y se alzaban templos y palacios de proporciones inimaginables, y de una belleza cuyas huellas encontrará todavía usted entre las ruinas. Pero todo esto es muy conocido, pues se ha escrito mucho acerca de ello."


(Tomado de Kisch, Egon Erwin. Descubrimientos en México. Volumen 1. Prólogo de Elisabeth Siefer. Edición aumentada. Colección ideas, #62. EOSA, Editorial Offset, S.A. de C.V., México, Distrito Federal, 1988)

lunes, 30 de junio de 2025

La intrigante Juxtlahuaca


 

La intrigante Juxtlahuaca 


Si a usted le interesa la pintura mural mexicana, desde sus raíces más remotas, en la Av. Guerrero Núm. 26 de Chilpancingo, Gro., le facilitarán el acceso a las grutas de Juxtlahuaca. Ahí, entre portentosas formaciones de piedra calcárea blanca, negra y rosada, verá en la "Sala de los Apaches" una de las pinturas más intrigantes por su arte y su simbolismo. Heine-Geldern afirma que abundan las evidencias de un intercambio de conceptos o de ideas entre estas pinturas y algunas orientales; la similitud de motivos y el tratamiento de los mismos para ese ir más allá de la casualidad. 

También Miguel Covarrubias se ha embelesado ante esa singular obra maestra rupestre y ha escrito de ella encendido elogios. Antonio Hernández S., una de las máximas autoridades en espeleología guerrerense, es el autor de un excelente folleto editado por el Departamento de Turismo de Guerrero. Se lo recomendamos. 

Una visita a estas grutas, quizá más espectaculares que las de Cacahuamilpa, constituye parte obligada del conocimiento de la belleza que nos rodea en un país de prodigios. 

La ruta: México-Petaquillas (11 km después de Chilpancingo), y por Tepechicotlán y Quechultenango hasta Colotlipa; si no ha llovido mucho hasta ahí llega el carro. Déjelo y use el servicio de caballos; son sólo ocho kilómetros maravillosos, a lo largo del Río Blanco y su tropical vegetación, hasta la boca de la gruta. Lleve lámpara eléctrica y pilas de repuesto, así como un swéater; hace frío y la emoción lo aumenta.


(Tomado de: Möller, Harry. México Desconocido. INJUVE, México, D. F., 1973)