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viernes, 14 de septiembre de 2018

Apaches


Apaches

Apaches, dibujo por García Cubas.

Conjunto de tribus indias que pertenecen a la nación atabasca norteamericana. Vivían ocasionalmente en el norte de México y eran temidos por su belicosidad, astucia y resistencia. Nunca tuvieron organización política ni gobierno tribal fijo. Se dividían en 10 tribus principales: tontos, coyoteros, chiricagües, gileños, mimbreros, faraones, mezcaleros, llaneros, lipanes y navajos. Los españoles llamaron también vaqueros y llaneros a los apaches mezcaleros, lipanes y jicarilla que vivían en las planicies a orillas del Río Bravo. Su lengua es parecida al navajo. Sus costumbres religiosas reflejan la influencia de los Indios Pueblos. No fueron sometidos sino en 1886, después de larga resistencia, bajo sus jefe Cochise, Victorio y Gerónimo, contra tropas norteamericanas y mexicanas.

Los apaches eran el tipo de indios que posteriormente fueron idealizados en Europa como pieles rojas de extraordinario valor y destreza inigualada en el manejo de las armas y en la cacería. efectivamente, las colonias militares establecidas a lo largo de la frontera nada pudieron contra el azote apache hasta conseguir la ayuda de los kikapús y de otras tribus indias. el gobierno norteamericano movilizó un ejército numeroso y bien armado para dar caza a minúsculos grupos de indios, antes de poder someterlos. fue una verdadera cacería humana que terminó con el confinamiento de los supervivientes en reservaciones. algunas familias vinieron a radicarse en Chihuahua. se estimó que los apaches que incursionaban en Sonora a mediados del siglo XIX no pasaban de mil, o de 3 mil, si se contaban sus mujeres e hijos. en cambio, Antonio García Cubas afirma que en 1876 no bajaban de 10 mil los que asolaban Sonora, Coahuila y Chihuahua. podría ser que este número incluyera también a los comanches, tan salvajes como los apaches, pero enemigos de éstos.

los cronistas de la colonia afirmaron que los apaches andaban desnudos. no fue así en el siglo XIX, pues se les describe vestidos con unos calzoncillos de gamuza, una especie de chaparrera y un gorro de piel de venado adornado con plumas, según la jerarquía, y calzados con teguas que no se quitaban ni para dormir. las mujeres se ponían enaguas que les llegaban hasta las rodillas y un cotón que les colgaba hasta medio cuerpo cubriendo pecho y espalda. Usaban zarcillos de varios colores y se embadurnaban la cara con almagre. eran primordialmente carnívoros, aunque también comían pitahayas, bellotas, biznagas, piñones, mezcal tatemado y otros vegetales silvestres. Hacían excelente trabajos de cestería. Lo que más estimaban era el valor en la batalla y la habilidad en la caza. Sus ideas religiosas eran rudimentarias, aunque se ha destacado el mito de “la creación y el benefactor”. entre sus costumbres sociales se ha mencionado la prohibición de trato entre suegra y yerno.

México tenía gran número de aduares apaches en su territorio antes de los tratados de guadalupe Hidalgo. Sus incursiones y depredaciones, que en ocasiones llegaban hasta Durango, perjudicaron seriamente regiones norteñas. Cuenta Lumholtz en su México Desconocido que “desde el límite de Estados Unidos hasta unas 250 millas al sur, se encontraba bajo el completo poder de los salvajes apaches. Del centro que ocupaban en sus montañas, estos merodeadores hacían incursiones devastadoras en los estados próximos, al este y al oeste, cayendo sobre las haciendas, entrando a pillaje en los pueblos, llevándose los caballos y ganados, matando a los hombres y sometiendo a la esclavitud a mujeres y niños; debido a ello se hacía impracticable el laboreo de las minas; las haciendas quedaban desiertas, y las iglesias construidas por los españoles se reducían a ruinas. Aquellos indios se habían hecho dueños absolutos de todo y eran tan temerarios que hubo tiempo en que dedicasen cierto mes del año para sus pillajes, al cual daban el nombre de la luna de los mexicanos, sin que ello fuera obstáculo para robar en las otras estaciones. A menudo los perseguían las tropas  hasta las montañas; pero eran tan diestros en el tiro, y se escondían tan bien en las fortalezas naturales de su nativo dominio, que la persecución no daba nunca resultado y los mexicanos estaban del todo paralizados por el terror. Dicha tribu se había convertido en tan grande calamidad, que el gobernador de Chihuahua obtuvo de la Legislatura un decreto por el cual se ponía a precio la cabeza de los apaches; pero pronto tuvo que revocarse esta disposición, en vista de que los mexicanos, ávidos de obtener la recompensa, se dieron a matar pacíficos tarahumares a quienes les arrancaban la cabellera juntamente con la piel de la cabeza, todo lo cual, por supuesto, era muy difícil probar que no pertenecía a los apaches”.

Ya no hay apaches en México. Un etnólogo norteamericano, Thomas Hinton, de la Universidad de Toronto, emprendió en 1960 una expedición para encontrar a los últimos (las famosas 25 familias) en la región donde los libros y la vox populi los colocaban: la Sierra Madre de Chihuahua. Al cabo de algunos meses de vana búsqueda en las serranías, comprobó que su supuesta presencia sólo obedece a una leyenda perpetuada por algunos autores, cada uno de los cuales se refiere a la autoridad de su predecesor. Estos indios fieros y belicosos sólo sobreviven en la exclamación popular; “¡Ay Chihuahua, cuánto apache!”. También llevan el nombre de apaches los participantes de ciertas danzas. Son frecuentes entre los danzantes religiosos del centro de la República. En las fiestas de Chalma se pueden ver muchos grupos de las Cofradías de Apaches. Todos bailan acompañados por jaranas de armadillo.

(Tomado de: Enciclopedia de México)




lunes, 30 de abril de 2018

Agustín Ahumada y Villalón

Agustín Ahumada y Villalón



Marqués de las Amarillas. Se ignoran el lugar y fecha de su nacimiento; murió en Cuernavaca el 5 de febrero de 1760. Cuadragésimo segundo virrey de la Nueva España, había cobrado prestigio militar en las guerras de Italia y gobernado la ciudad de Barcelona. Entró a México el 10 de noviembre de 1755. Celebró la institución del patronato de la Virgen de Guadalupe (1756); trató de corregir los vicios de los eclesiásticos de Puebla; intervino, tratando de avenir a las partes, en los litigios que suscitó el descubrimiento de los minerales de plata nativa de la Iguana, en el Nuevo Reino de León; consiguió pacificar, por conducto del gobernador Miguel Sesma, la provincia de Coahuila; continuó las obras del desagüe del valle de México; envió auxilios a Filipinas, amagada por los infieles, y a Florida, para contener a los ingleses; organizó los lutos por la muerte de la reina María Bárbara de Portugal; despachó a España una flota de 11 navíos, custodiados por 2 de guerra (1756); y asistió con oportunidad al presidio de San Sabás, cercano a san Antonio de Béjar, sitiado por los indios comanches sublevados.

   En 1757 las tropas virreinales constaban de 2897 hombres, organizados en 15 cuerpos formados por 61 compañías. Los mayores efectivos se encontraban en Veracruz y México; en el interior había partidas de 7 a 100 soldados.

Las minas de plata más productivas en esa época eran las de Bolaños, en Jalisco, y la Voladora, en Nuevo León. El situado a Filipinas se aumentó a 70 mil pesos anuales, pues el producto de la Real Hacienda montaba a $7.4 millones. En 1759 nació el volcán del Jorullo, en la jurisdicción de Ario (Michoacán), y el 10 de agosto de ese año murió el rey Felipe IV, quedando la reina como gobernadora hasta la mayoría de edad de Carlos III. Una de las últimas acciones del virrey fue mandar limpiar de arena las calles de Veracruz, pues a muchas de las casas se entraba ya por las ventanas a causa de los médanos. Muerto en Cuernavaca, fue sucedido por la Audiencia, presidida por Francisco de Echávarri, hasta que llegó el nuevo virrey Francisco Cajigal de la Vega, gobernador que había sido de La Habana.


(Tomado de: Enciclopedia de México)