sábado, 4 de agosto de 2018

Los zapotes

Los zapotes


Todas las frutas comprendidas por los mexicanos bajo el nombre genérico de tzapotl o zapote, como dicen los españoles, son redondas o se acercan a esa figura, y todas tienen el hueso duro.



El zapote prieto tiene la cáscara verde, sutil, lisa y suave, y la pulpa negra, blanda y de bellísimo gusto. Su magnitud es varia, desde una pulgada y media hasta cuatro o cinco de diámetro. Entre la pulpa tiene su semilla en varios huesecillos de color de castaña, aplastados y largos de un dedo. Su pulpa helada y condimentada con azúcar y canela es de un gusto exquisito. Dase esta fruta en árbol mediano de hojas redondas.



El zapote blanco, al cual por su virtud narcótica llaman los mexicanos cochitzapotl (fruta soporífera) es algo semejante al negro en la magnitud y figura y en el color de la corteza, aunque en la del blanco es el verde más claro, pero su pulpa es blanca y muy gustosa. Su hueso, que es grande y duro, se tiene por venenoso. Dase esta fruta en árboles grandes y muy copados.




El chicozapote (en mexicano chitzapotl) tiene por lo común de una y media a dos pulgadas de diámetro; su corteza es parda y su carne de un blanco que tira a rojo, aunque se hallan de color más encendido; sus pepitas son negras, duras y puntiagudas. De esta fruta cuando está verde se extrae una leche glutinosa y fácil a condensarse, que llaman los mexicanos chictli y los españoles chicle, la cual mascan por antojo las mujeres y sirve de materia a algunas estatuas curiosas en Colima. El chicozapote tomado en su debida sazón es de un gusto excelente, y al paladar de muchos muy superior a cuantas frutas se conocen en Europa. El árbol es mediano y de buena madera, su hoja redonda y del color y consistencia de la del naranjo. Dase sin cultivo en las tierras calientes y hay bosques de estos frutales de cuatro a cinco leguas en la Mixteca, en la Huaxteca y en Michuacán.



(Tomado de: Francisco Javier Clavijero - Historia antigua de México)




jueves, 2 de agosto de 2018

Antón de Alaminos

Antón de Alaminos



Navegante español que acompañó a Colón en su tercer viaje (1498) y en el último (1502). En 1517 fue piloto de una de las naves que componían la expedición de Hernández de Córdoba y llegó a Isla Mujeres (1° de marzo); en 1518 exploró con Juan de Grijalba la costa de Yucatán y la del Golfo hasta Ulúa (11 marzo). Fondeó en San Juan de Ulúa el Jueves Santo de 1519. Fue el primero en aprovechar la corriente del Golfo para navegar de América a Europa.

(Tomado de: Enciclopedia de México)

miércoles, 1 de agosto de 2018

Cihuatlamacazqui, Mapache

Cihuatlamacazqui [Viejecilla] Mapache [Procyon lotor].


Hay otro animalejo que llaman mapachtli, y también le llaman cihuatlamacazqui, y también tlamaton, quiere decir viejecilla; tiene las manos y los pies como persona, destruye los maizales cuando están verdes comiéndolos, sube a los árboles y come la fruta de ellos, y come la miel de los magueyes; y vive en cueva, hace su habitación en las montañas y en los riscos, y entre las espadañas del agua. En el tiempo de invierno, cuando no hay fruta ni maíz, come ratones y otras sabandijas.

Algunas veces anda en dos pies como persona, y otras veces a cuatro pies como animal; hurta cuanto halla, por ser así ladrón, y por tener manos de persona le llaman mapachtli; es bajuelo y rollizo, y tiene larga lana, tiene la cola larga, dura y pelosa a manera de zorro, la cabeza grande, las orejas pequeñas, el hocico largo y delgado y prieto, el cuerpo pardo y peloso.



(Tomado de Sahagún, fray Bernardino de - Historia General de cosas de Nueva España. Numeración, anotaciones y apéndices de Ángel María Garibay K. Editorial Porrúa, S. A. Colección “Sepan Cuantos…” #300. México, D.F. 1982: )

martes, 31 de julio de 2018

Iglesia del Salto del Agua



El 19 de marzo de 1750 fue colocada la primera piedra para edificar la iglesia del Salto del Agua, en el barrio de los indios por don Francisco Navarijo.

En el año de 1761 fue destinada para auxiliar a la parroquia de la Santa Veracruz, por estar en su jurisdicción bajo el nombre de iglesia parroquial de la Purísima.


Después el arzobispo Lorenzana hizo en el año de 1772 la división de 14 parroquias quedando ésta como independiente.




(Tomado de: Casasola, Gustavo – 6 Siglos de Historia Gráfica de México 1325-1976. Vol. 2. Editorial Gustavo Casasola, S.A. México, 1978)



lunes, 30 de julio de 2018

Consuelo Velázquez

Consuelo Velázquez
 
(1920-2005)



Nació en Ciudad Guzmán, Jalisco, el 19 de agosto de 1920, mostrando desde pequeña una gran afición a la música. Más tarde, ya en la ciudad de México, comenzó sus estudios musicales con los maestros Ramón Serratos y Aurora Garibay en la Escuela Nacional de Música, recibiéndose de profesora de piano en 1938. Su deseo siempre fue ser concertista de piano, pero todo su talento lo dedicó a la música popular.

Como compositora tiene en su haber más de 250 canciones; entre las más populares se encuentran: Bésame mucho,




Amar y vivir, Verdad amarga, Anoche, Corazón, Franqueza, Yo no fui,



Amor sobre ruedas, Será por eso, Orgullosa y bonita, No volveré, Donde quiera, Aunque tengas razón, y Cachito.



En 1956 obtuvo el primer lugar en el Desfile de éxitos su canción Que seas feliz



que fue grabada por 21 intérpretes en tres meses. Sus canciones han sido cantadas por la mayoría de intérpretes nacionales y por artistas extranjeros tan conocidos como: Nat King Cole, Andy Russell, Katina Ranieri, Percy Faith, Ray Coniff, Mantovani, y The Beatles. Se presentó en numerosos programas de radio y televisión, y en alguna ocasión tocó con la Orquesta Filarmónica de la UNAM.

Presidió la Sociedad de Autores y Compositores de Música, la Academia Mexicana de la Música y el Consejo de Administración de la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores.

(Tomado de: Moreno Rivas, Yolanda - Historia de la Música Popular Mexicana. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Alianza Editorial Mexicana. México, D.F., 1989)

sábado, 28 de julio de 2018

Ponciano Arriaga

Ponciano Arriaga



Una de las más destacadas personalidades del liberalismo mexicano. Nació en la ciudad de San Luis Potosí en 1811. Abogado a los veinte años, se le habilitó la edad al titularse. Diputado al Congreso de la Unión en 1843 y 1848; ministro de Justicia, Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública en el gobierno del presidente Arista (1852).

Desterrado por Santa Anna, en Nueva Orleáns, estuvo en contacto con Juárez, Ocampo y otros mexicanos también desterrados. Regresó al triunfar el Plan de Ayutla. Gozó de gran popularidad y prestigio; siete distritos electorales le nombraron su representante al Congreso Constituyente de 1856; presidió la Comisión de Constitución.


Discrepando con la Comisión, produjo su Voto particular sobre la Propiedad, en el que plasmó sus ideas sociales y agrarias. Se pronunció contra la ignorancia y miseria del pueblo, contra "las ventajas y privilegios que gozan los extranjeros en la industria" y contra el sistema feudal establecido en la "propiedad territorial-monopolizada por pocos y grandes señores".


Gobernador interino de Aguascalientes en 1862 y gobernador del Distrito Federal en 1863; murió en San Luis Potosí el 1° de marzo de 1865.


(Tomado de: Jorge L. Tamayo - Antología de Benito Juárez. Biblioteca del estudiante universitario #99)



viernes, 27 de julio de 2018

Pedro Armendáriz

Pedro Armendáriz



Nació en la Ciudad de México en 1912; murió en Los Ángeles, Cal., E.U., en 1963. Hijo de mexicano y norteamericana, dominaba el inglés y el español. Se educó en San Antonio, Tex., y San Luis Obispo, Cal. Inició sus actividades artísticas en 1935 con la película María Elena. A partir de esa fecha filmó más de 100 en México, Holliwood y Europa. Obtuvo varios premios de actuación: la Palma de Oro de Cannes, (1946) por María Candelaria (1943);



el de la Bienal de Venecia (1947) y el Ariel (México, 1948), por La perla (1946); y el Ariel (México, 1953), por El rebozo de Soledad (1952). Entre las películas que hizo en Hollywood destacan: The godfathers, We are strangers, Fort Apache y Border river; y entre las mexicanas Lorenzo Rafael y La Adelita (1937), La isla de la Pasión (1941), La bandida, Enamorada (1946), El tejedor de milagros (1961) y Distinto amanecer (1943).




En Europa trabajó en Lucrecia Borgia, de Christian Jacque (1953), y en Hombres y lobos, de Giuseppe de Santis (1955).




(Tomado de: Enciclopedia de México).

jueves, 26 de julio de 2018

El de los Toques

El de los Toques



¡Lo que quieran pagar! ¡Bueno para los nervios!

Es como darse un quemón de la muerte: como sentarse entre bromas, en la silla infamante y esperar que él, el verdugo, de vuelta a la palanca homicida. Es un gusto bárbaro; pero ya lo dijo el filósofo existencialista: en gustos se rompen géneros.

-¡Ya! ¡Por favor, ya pare, le digo! Mas él sigue disparando la corriente “tónica”, hasta que de veras los nervios se derrumban en la instalación interior del organismo: cables quemados.
La ociosidad es la madre de todos los vicios, y la curiosidad su primogénita: ¡A ver qué se siente! –invitan los novicios. ¡Órale, quiero verte, charamusca dulce, tú que presumes de sabroso! –retan los veteranos.

Es sólo una cajita de madera, con pilas y bobina interiores; dos alambres eléctricos que salen por unos orificios y terminan en sendos mangos, y el disco en que marca la aguja perversa; pero cuando él llega con su aparato bajo el brazo y su aire de misterio, uno, que se está tomando otra vez la del estribo, se inquieta. ¿Es el pirata del cofre de la isla maldita? ¿Es el prestidigitador equivocado que esconde una cabeza recién cercenada?

Dicen que suele ser un carterista consumado, o un aprendiz; pero allá en Juan Polainas lo conocen sencillamente por “El de los toques”.

No cualquier hijo de vecino aguanta los 250 grados de su tortura. Sólo los electricistas, acostumbrados a velar cables de alta tensión con cabezas de cerillos.

(Tomado de: Cortés Tamayo, Ricardo (texto) y Alberto Beltrán (Dibujos) – Los Mexicanos se pintan solos. Juego de recuerdos I. El Día en libros. Sociedad Cooperativa Publicaciones Mexicanas S.C.L. México, D. F., 1986)




miércoles, 25 de julio de 2018

Renato Leduc

Renato Leduc
(México, 16 de noviembre de 1898 - Ciudad de México, 2 de agosto de 1986)
 
 
 

Su profesión es la de periodista y sólo al margen de esa vocación, acaso porque desdeña el afán de hacer perdurables los sentimientos, ha escrito una poesía que se distingue muy incisivamente de la de sus contemporáneos. La burla con que a veces derrota su entusiasmo corre pareja con la gracia a la cual, también a veces, recurre en sus expresiones. De López Velarde y del colombiano Luis Carlos López, principalmente, Renato Leduc hizo derivar en un principio el léxico y las intenciones de su obra. Algo del gusto por desnudar la significación de ciertas experiencias remoza las intenciones de sus versos. Por eso mismo, algunos de sus poemas, particularmente inclinados a lo erótico, han sido impresos sin su nombre, y muchos, decididamente directos, se han conservado al través de los años en labios de amigos y desconocidos. Su poesía se aparta de las corrientes naturales de los últimos lustros y buena porción de ella, por ciertas razones, se aviene con la persistencia que otorga la tradición oral.

Libros de poesía:

El aula, etc… (1929).
Unos cuantos sonetos… (1932).
Algunos poemas (1933).
Algunos poemas deliberadamente románticos (1933).
Sonetos (1933).
Poema del Mar Caribe (1933).
Prometeo (1934).
Glosas (anticipo) (1935).
Breve glosa al Libro de Buen Amor ((1939).
Odiseo (1940).
Versos y poemas (1940).
XV fabulillas de animales, niños y espantos (1957).
Catorce poemas burocráticos y un corrido reaccionario (1963).
Fábulas y poemas (1966).



(Tomado de: Octavio Paz, Alí Chumacero, et al: Poesía en Movimiento, II)





Temas
 
No haremos obra perdurable. No
tenemos de la mosca la voluntad tenaz.

Mientras haya vigor
pasaremos revista
a cuanta niña vista
y calce regular…

Como Nerón, emperador
y mártir de moralistas cursis,
coronados de rosas
o cualquier otra flor de estación,
miraremos las cosas
detrás de una esmeralda de ilusión…

Va pasando de moda meditar.
Oh sabios, aprended un oficio.
Los temas trascendentes han quedado,
como Dios, retirados de servicio.
La ciencia… los salarios…
el arte… la mujer…
Problemas didascálicos, se tratan
cuando más, a la hora del cocktail.

¿Y el dolor? ¿y la muerte ineluctable…?
Asuntos de farmacia y notaría.
Una noche —la noche es más propicia—
vendrán con aspavientos de pariente,
pero ya nuestra trémula vejez
encogeráse de hombros, y si acaso,
murmurará cristianamente…

                                                  Pues...



 
El aula
 
 
El maestro de griego nos decía: Las palabras 
macularon su antigua pureza. Las palabras
fueron antes más bellas... Las palabras...

Y la voz del maestro se quedaba prendida
de una tela de araña.
Y un muchacho con cara de Hamlet repetía:
Palabras... Palabras... Palabras...

Pequeños refranes: El que calla otorga.
Oh amada,
que calzas tus frases con chanclos de goma,
pero nunca otorgas.

¿Conoces la nueva? 
El silencio es oro, la palabra es plata.
Ergo, pignorables.
Y existen palabras que solo se dicen
en casos fortuitos,
como la palabra del Abracadabra...

El maestro sigue diciendo palabras.
El arte... la ciencia...
Algunas abstrusas, algunas preclaras.

El muchacho con cara de Hamlet, bosteza;
y fuera del aula,
un pájaro canta
silencios de oro
en campo de plata...





martes, 24 de julio de 2018

Casa del Conde de San Mateo de Valparaíso (Palacio de Iturbide)



El sitio que ocupa este palacio, en un principio fue de la familia de don Francisco de Córdoba, descendiente de los conquistadores; después pasó a ser propiedad de las monjas de Santa Brígida quienes pensaron edificar su convento, con el transcurso del tiempo fue comprado por el conde del Jaral de Berrio, casado con la condesa de San Mateo de Valparaíso.

 
Dice la leyenda que el conde mandó construir una hermosa residencia con derroche de lujo, para que su fortuna no fuera a parar a manos del pretendiente de su hija, que era un consumado derrochador, le ordenó al arquitecto Antonio Guerrero y Torres no se parara en gastos, el que llegó a terminar una de las residencias más altas de la Muy Noble y Leal ciudad de México, ubicada en la calle de san Francisco (avenida Madero 17).



Llama la atención esta maravilla de la arquitectura colonial, la escultura de dos hombrones que coronan la puerta principal; los adornos rococó de sus entrepaños, el mirador del último piso; el patio de magníficas proporciones y la esbelta arquería de sus corredores.

Al consumarse la independencia de México, pasó a ser residencia del emperador don Agustín de Iturbide, la que fue testigo de sucesos importantes relacionados con la historia. A la caída del imperio, el edificio fue destinado a los alumnos de la Escuela de Minas, después a oficinas públicas hasta que la adquirió don Anselmo Zaratuza para establecer un hotel con el nombre del consumador de la independencia.



Esta es la historia de la casa del Marqués del Jaral de Berrio, del Marqués de Moncada y del Conde de San Mateo de Valparaíso.

(Tomado de: Casasola, Gustavo – 6 Siglos de Historia Gráfica de México 1325-1976. Vol. 2. Editorial Gustavo Casasola, S.A. México, 1978)