sábado, 13 de abril de 2019

Tollan

Su nombre sobresale en los escritos del posclásico y de la Colonia, sin embargo, por sus vagos datos de tiempo y espacio, aún no se sabe si esta ciudad es sólo parte de un mito. Cabe señalar que el término de Tollan se aplicaba a cualquier gran ciudad.

Se narra que el rey Quetzalcóatl tenía un templo con muchas escaleras angostas en las que sólo cabía un pie, su estatua estaba cubierta de mantas, la cara era alargada y barbuda. Dicha ciudad estaba compuesta por todas las razas humanas y sólo tenían una lengua. Sus vasallos eran mejor conocidos como chalchihuites, quienes eran expertos en artes mecánicas y diestros para labrar piedras verdes. Se les reconocía como gente mágica.

Los vasallos eran muy rápidos para caminar, por ello se les conocía como los que “corren todo un día”.

Por órdenes de monarca se enviaba a un hombre al Tzatzitépetl (cerro del grito), como hasta hoy se le nombra, quien pregonaba para llamar a los pueblos apartados que estaban a más de 100 leguas para que vinieran a la brevedad a conocer los deseos de Quetzalcóatl.

Tollan era considerado un reino muy rico, poseedor de las tierras más fértiles. Las calabazas eran enormes, las mazorcas de maíz eran tan largas que se llevaban abrazadas; las cañas eran largas y gruesas, de tal forma que se podían escalar como si fueran árboles. Había una extensa variedad de árboles de cacao de diversos colores.

Quetzalcóatl hacía penitencia picando sus piernas, con su sangre manchaba las puntas del maguey, y por la noche se bañaba en una fuente que se llama Xipacaya (lugar donde lavan las turquesas); esta costumbre y orden tomaron los sacerdotes de los ídolos mexicanos.

El templo de Quetzalcóatl tenía cuatro aposentos, uno estaba dirigido hacia el oriente y era de oro, se le conocía como “Casa de oro”, por dentro tenía planchas sutilmente enclavadas; el otro se dirigía hacia el poniente, se le conocía como Aposento de esmeralda y turquesa, por dentro estaba cubierto de éstas; el tercero estaba dirigido hacia el mediodía, era de conchas y plata; el cuarto aposento se dirigía hacia el norte, este era de piedra colorada y jaspes.

Asimismo, existían otros dos, uno hacia el oriente estaba decorado con plumas amarillas y el último estaba dirigido hacia el poniente; por su decoración de plumas azules, se le conocía como Casa de Quetzal.

Los habitantes eran tan hábiles en la astrología su ellos fueron los primeros que tuvieron cuentas de los días que tiene el año, las horas y la diferencia de tiempos; además inventaron el arte de interpretar los sueños, conocían las estrellas, les pusieron nombre y va prendieron los movimientos de los cielos.

Sabían de la existencia de 12 cielos donde en el más alto estaba el gran señor y su mujer a quienes les llamaban dos veces señor y dos veces a la señora para dar a entender que ellos dos dominaban sobre la tierra y cielo. Estos pobladores eran buenos y apegados a la virtud, jamás decían mentiras, adoraban a un solo señor que tenían por dios al cual le llamaban Quetzalcóatl.

Se dice que Tezcatlipoca decidió bajar del cielo, descendiendo por una soga hecha de tela de araña. La intención era acabar con Quetzalcóatl, pues su periodo estaba por terminar.

Después de la llegada de Huitzilopochtli, llegaron Tezcatlipoca, Tlacahuepan, quienes cometieron tales embustes que Quetzalcóatl decidió irse de este lugar. Entre los engaños de los demonios estuvo el hecho de quererlo disuadir para realizar sacrificios humanos, a los cuales siempre se negó.

Un día, ya cansado de recorrer distintas poblaciones, se puso a llorar, se quitó su insignia de plumas, su máscara de piedras verdes, y él mismo se prendió fuego, de sus cenizas aparecieron aves preciosas, al acabarse sus cenizas se vio encumbrarse el corazón de Quetzalcóatl, la leyenda cuenta que tardó ocho días en dejarse ver por medio de la gran estrella de Venus. Tras su muerte Matlaxóchitl le sucedió y reinó en Tollan, le siguió Nauyótzin, Matlacoatzin, Tlicohuatzin, y Huémac.

Durante el período de este último rey, se comenzó a sacrificar niños en honor al dios de la lluvia, fue en este período cuando hubo mucha hambre, los dioses para salvar la situación pidieron el sacrificio de los hijos de Huémac, y de ahí en adelante comenzaron los sacrificios. Aunque no fue lo único que ocurrió, se hizo la guerra y se luchó contra los procedentes de Nextlalpan; después de vivir trágicas circunstancias emigraron hacia numerosos lugares. Algunos se establecieron en Cholula, Tehuacán, Teotitlán, Cazacatlán, Nonoualco, Tamazula, Copilco, Topila, Ayotlán, cubriendo muchas partes de la tierra de Anáhuac.

Huémac se suicidó en la cueva casa de maíz de Chapultepec en el año 7. Otra versión asegura que quienes habitaron aquí fueron los toltecas y que el tipo de vida cambió cuando pecaron, es por ello que tuvieron que abandonar la ciudad antes de la salida del sol, aquel pueblo se disgregó por el mundo formando grupos con distintas lenguas y tipos de vida y llevando como penitencia sufrir pesares antes de encontrar un nuevo asentamiento.

Algunos estudiosos coincidieron que su asentamiento original fue Tula en el estado de Hidalgo, otros aseguran que fue Teotihuacan.

A pesar de su imprecisión geográfica, Tollan no sólo significó majestuosidad, sino que también fungió como el lugar donde la humanidad se disgregó para dar surgimiento a distintos pueblos.


(Tomado de: Toledo Vega, Rafael. Enigmas de México, la otra historia. Grupo Editorial Tomo, S. A. de C. V. México, D. F., 2006)



viernes, 12 de abril de 2019

Enamorada (1946)



Cine drama de Íñigo de Martino y Emilio Fernández
Dirección: Emilio Fernández
Escenografía: Manuel Fontanals
Edición: Gloria Schoemann
Fotografía: Gabriel Figueroa
Producción: Benito Alazraki Franco


Con María Félix, Fernando Fernández y Pedro Armendáriz


Filmada a partir del 8 de julio de 1946 en los Estudios CLASA. Estrenada el 25 de diciembre en el cine Alameda -siete semanas.


Comentario: Enamorada resultó un buen melodrama de pasiones fuertes, pero también una suerte de comedia grave. Contuvo alardes de movimiento de cámara y la pareja central se permitía jugar al slapstick, a los golpes, bofetadas y caídas.


(Tomado de: García Riera, Emilio - Las grandes películas de la Época de Oro. Algarabía #142, Especial de cine, Editorial Otras Inquisiciones, S. A. de C. V., México, D. F., 2016)


jueves, 11 de abril de 2019

Carlos María de Bustamante



(1774-1848) Funda con Jacobo de Villaurrutia, en octubre de 1805, el Diario de México, donde publica, según afirma Ernesto Lemoine Villicaña, un considerable número de artículos a lo largo de los primeros cinco años. No de tema político, que impedía la censura, sino culturales, históricos, artísticos, de moderada crítica social, costumbristas y notas necrológicas. Tres décadas más tarde, Bustamante recordaba todavía la mordaza que había impuesto tantos silencios al Diario: “Si hubiera habido -dice- alguna libertad para escribir, se habrían presentado producciones muy exquisitas; pero carecíamos de ella de todo punto, hasta prohibir el gobierno que continuasen los buzones que habíamos puesto en los estanquillos de cigarros para que por ellos se pudiesen remitir los artículos que no quisiesen suscribir por modestia sus autores”.


De esta experiencia saca Bustamante, recuerda Lemoine, su acendrada mística por la libertad de expresión; un derecho, lo dijo y reiteró hasta el fin de sus días, consustancial del individuo, por el que libró batallas a lo largo de más de cuarenta años, algunas de ellas auténticamente quijotescas. Lo cierto es que, con censura y todo, su labor en el Diario de México puso su nombre en circulación. De ahí en adelante don Carlos sería cualquier cosa, menos un comentarista inadvertido.


En 1812, a raíz de la corta Libertad de Imprenta, Bustamante publica el semanario El Juguetillo, en el que ataca al general Calleja y defiende la memoria del licenciado Verdad. El Juguetillo, sostiene Lemoine, es sabroso, punzante como un estilete, presumido con sus latinajos y referencias humorísticas, mordaz hacia el sistema. Un epigrama atribuido a él (acerca de los soldados realistas que salían a campaña pobres y regresaban ricos) motivó la orden de arresto en su contra. Bustamante se esconde y poco después se refugia entre los insurgentes, donde reanuda su labor periodística con el Correo Americano del Sur (1813), fundado por el doctor Herrera.


Consumada la Independencia, y en la ciudad de México, funda La Abispa de Chilpancingo (octubre de 1821 a agosto de 1822) en el que asume la responsabilidad de “apoderado de la antigua insurgencia” y actúa como antídoto para erradicar la infección producida por el virus de Iguala.


Como fuente histórica La Abispa representa un magnífico acervo de noticias, juicios críticos, polémicas y meditaciones sobre el primer decenio de vida del México independiente. Dada la filiación del editor y los intereses que defiende, este periódico bien puede caber, como epígono, en el caudal de la prensa insurgente porque prosigue el debate abierto por El Despertador Americano (1810) y es una síntesis de El Juguetillo y el Correo Americano del Sur, los dos voceros editados por Bustamante entre el período de máxima tensión y de perspectivas más amplias del movimiento revolucionario.


El estilo literario de La Abispa es el mismo estilo inconfundible del autor: solemne, dicharachero, declamatorio, moralista, romántico popular, ripioso, anecdótico, evocador de las glorias pasadas, chispeante y mexicanista hasta las cachas. Si en algo benefició La Abispa de Chilpancingo a sus lectores, concluye Lemoine, fue en hacerles sentir, unos de los primeros, su condición de hombres libres.



(Tomado de: Carballo, Emmanuel (Prólogo y selección) - El periodismo durante la guerra de Independencia. Editorial Jus, S. A. de C. V., México, D. F., 2010)

miércoles, 10 de abril de 2019

Valses, polkas y mazurcas



Otras formas de origen extranjero se instalaron en el país, aclimatándose y transformándose según el peculiar sentir de los compositores nacionales. Entran en ese grupo en especial las formas bailables; la polka de origen checoslovaco, la mazurca y la redova polacas, el vals vienés, el schottisch, o chotis, y la galopa.


Entre todas ellas, habría que mencionar en primer lugar al vals, cuya irresistible popularidad se prolongó por más de seis décadas. El vals había llegado a México hacia 1815 en medio de grandes censuras y anatemas de la Iglesia. Pronto se convirtió en una de las formas más socorridas por los compositores de varias generaciones. Una vez en México y a pesar de conservar los elementos tradicionales de la forma, se transformó y evolucionó a tal grado que podría hablarse de un específico vals mexicano, que puede distinguirse grosso modo por sus tiempos pausados, su carácter lánguido y su apagado brillo instrumental. Si se le compara con el explosivo vals vienés, destaca el carácter más íntimo de sus melodías y cierto clima más de añoranza que de vitalidad rítmica. Es posible encontrar ejemplos muy antiguos de valses mexicanos. Tomás León (1826-1893) es autor de algunos tímidos ejemplos que podrían considerarse como valses. Sin embargo, y no sin razón, se sitúa la culminación del vals mexicano al mismo tiempo que el apogeo de la “tranquilidad” y “grandeza” porfirianas, aunque bien es posible hallar ejemplos de valses notables antes de don Porfirio y más allá de 1920.





Dios nunca muere del oaxaqueño Macedonio Alcalá fue escrito en 1869, en plena Intervención francesa; el internacionalmente famoso Sobre las olas de Juventino Rosas es de 1891. Río rosa y Recuerdo de Alberto M. Alvarado fueron compuestos en 1902, en tanto que Ojos de juventud de Arturo Tolentino en 1923. Los últimos resabios de la sensibilidad porfiriana desaparecieron lentamente; Morir por tu amor de Belisario de Jesús García, fue publicado en 1926.








Otro género privilegiado por la sociedad porfiriana fue la polka; la célebre Las bicicletas de Salvador Molet se sitúa alrededor de 1896. El diablito, de Carlos Curti, en 1901, y Las mandolinistas, de Jacinto Osorio, en 1896. El carácter jocoso, el ritmo excesivamente marcado y un tanto rudo, corrieron con tal suerte que a partir de Jesusita en Chihuahua, de Quirino Mendoza (1859-1957), la polka es considerada como un género distintivo de las regiones norteñas.





(Tomado de: Moreno Rivas, Yolanda - Historia de la Música Popular Mexicana. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Alianza Editorial Mexicana. México, D. F., 1989)

martes, 9 de abril de 2019

Nachos



Corría el año de 1943, en la ciudad fronteriza de Piedras Negras, Coahuila. El famoso Club Victoria estaba por cerrar sus puertas cuando un grupo de “morras gringas” entró al salón a refrescarse y a comer algo. El entonces capitán de meseros, Ignacio “Nacho” Anaya, quiso complacer a las damas. Sin embargo, el restaurante había cerrado y el cocinero había desaparecido, por lo que tuvo que improvisar con lo que tenía: totopos, un poco de queso amarillo Wisconsin, rodajas de jalapeños en vinagre y ¡voilá!; nacía una estrella. Al preguntarle -en perfecto inglés-al mesero el nombre del platillo -quien por supuesto, se quedó mirando con cara de Ignacio “nohablouncarajodeinglés”- éste sólo alcanzó a reconocer la palabra name y contestó con el hipocorístico de su nombre: Nacho. Haga usted la relación. Doce años después de este afortunado incidente, se declaró oficialmente a Piedras Negras como “cuna del Nacho”. Desde entonces, cada octubre se celebra en esa ciudad el Festival Internacional del Nacho, conocido también como Nacho Fest.

(Tomado de: Rivera, Babel - de los gaznates a los muéganos. Algarabía #142, Especial de Cine, Editorial Otras Inquisiciones, S.A. de C.V. México, D.F. 2016)

lunes, 8 de abril de 2019

Fray Martín de la Coruña




Fray Martín de la Coruña

(Llamado Martín de Jesús), nació en Coruña, España, en 1493; murió en Pátzcuaro, Michoacán, en 1552. Fue uno de los doce primeros franciscanos que llegaron a la Nueva España. Apoyado por el rey Caltzontzin, ya bautizado con el nombre de Francisco, fue a Michoacán y fundó el convento de Tzinzunzan, en la capital del reino. Hizo arrojar al lago de Pátzcuaro los ídolos de oro y plata y destruyó los demás. En 1531 supo que fray Martín de Valencia quería salir en barco hacia Tehuantepec en busca de indígenas a quienes evangelizar; lo reemplazó, pero la expedición fue un fracaso: los soldados se amotinaron y fray Martín fue abandonado en la provincia de Motines, desde donde alcanzó Colima. En 1541 entregó al virrey Mendoza la célebre Relación de Michuacán, con importantes datos etnográficos relativos a los tarascos.


(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S. A. de C. V. D. F., 1977 tomo III, Colima - Familia)



sábado, 6 de abril de 2019

Escándalos huelguistas en Cananea, 1906

Escándalos huelguistas en Cananea


Muertos y heridos


Incendio de depósitos de maderería


Los trabajadores mexicanos apedrean a sus capataces americanos


El gobernador Izábal en el lugar de los sucesos, y el general Torres, jefe de las armas en marcha con fuerzas bastantes para restablecer el orden y garantizar la vida y la propiedad


El Imparcial, domingo 3 de junio de 1906


Desde anteayer por la noche, y la madrugada de ayer, se estuvieron recibiendo en esta capital noticias de graves desórdenes ocurridos en Cananea, importante centro minero del Estado de Sonora. En posesión de datos fidedignos sobre el asunto, podemos relatar los hechos en la forma siguiente:


Desde hace varios días, un grupo de obreros mexicanos,de los que trabajan en la gran empresa minera allí establecida, sabedores de que su jornal, que juzgan inferior al que ganan sus compañeros americanos, iba a ser disminuido aún, venían preparando una huelga, a la que no faltaron iniciadores de mala fe, con es común en esta clase de conflictos.


No habiendo podido obtener el aumento de salario que deseaban, resolvieron, por fin, antes de ayer, declararse formalmente en huelga. Los organizadores de la huelga fueron de preferencia los mineros, quienes suspendieron sus trabajos. Pero los operarios de otros talleres, que no simpatizaban con el movimiento huelguista, continuaron sus labores como de costumbre. Los huelguistas decidieron entonces presentarse en los talleres, especialmente en la maderería, que es muy vasto, para hacer que sus compañeros abandonaran el trabajo.


Los empleados principales de la maderería, que son, en su mayor parte, americanos, al ver acercarse al grupo de los huelguistas, hicieron fuego sobre ellos, e hirieron a dos, entablándose un combate entre los americanos y los huelguistas, quienes no iban armados, y se proveyeron de piedras, con las que atacaron a los empleados americanos que sobre ellos habían disparado. Resultaron muertos en este conflicto, dos empleados americanos, los hermanos Metcalf, que recibieron una verdadera lluvia de piedras. Hubo también otros heridos y contusos, cuyo número se ignora.


Después de este incidente, los huelguistas, rechazados a balazos, se dispersaron por la población sin abandonar su actitud, ya francamente agresiva, y procuraron armarse. Los americanos se reunieron y persiguieron a los huelguistas por las calles. Según se sabe, hubo como diez muertos y muchos heridos. Los huelguistas, al retirarse, prendieron fuego a unos depósitos de madera situados al norte de Cananea, y el incendio fue tan aparatoso, que pudo ser visto a larga distancia y causó alarma, pues se creyó en Douglas, Arizona y en otras poblaciones cercanas, que todo Cananea estaba ardiendo.


Desde los primeros momentos, las autoridades de Cananea, que no tenían fuerza suficiente para reprimir el desorden, pidieron auxilio a la capital del Estado. El señor gobernador Izábal organizó inmediatamente una fuerza de infantería y caballería que marchara al lugar de los hechos.


Desde otro lado de la frontera, en Douglas, Arizona, donde se tuvo noticia desde luego de los acontecimientos, se reunieron voluntarios que ofrecieron sus servicios a las autoridades mexicanas, creyendo que se trataba de una calamidad más seria o de un conflicto más grave. Estos servicios, naturalmente, no fueron aceptados por el Gobierno local.


Por su parte, el general Luis E. Torres, jefe de las armas en Sonora, organizó también fuerzas de auxilio, que están ya en camino.




Nuestro corresponsal nos ha remitido lo siguiente:


Cananea, junio 2.


Ayer la multitud de trabajadores fueron a la maderería, pidiendo la salida de los que trabajaban allí; recibió por contestación tiroteo de los americanos, donde hubo los primeros dos heridos. Allí resultaron muertos a pedradas dos jefes Metcalf, hermanos, porque ningún mexicano tenía arma; al seguir los huelguistas por las calles y en el centro de población, sobre casas de familias mexicanas, andando en automóviles y a caballo muchos americanos armados, disparaban a todos los rumbos. Hasta esta hora hay quince muertos mexicanos y algunos heridos, entre ellos un niño, que salía de la escuela. Se teme habrá más novedad esta noche, pues los mexicanos, indignados por asesinatos cometidos, se dice han sacado todas las pistolas  de los montepíos y procuran armarse.”



En la Secretaría de Gobernación se recibió el siguiente mensaje:


“De Cananea, el 2 de junio de 1906
Señor ministro Ramón Corral
México


Alarmantísimas noticias que recibí en Naco me hicieron continuar lo más pronto posible, y encontré a todo mundo excitado y revoltosos que pasan de dos mil. Desde que supieron que venían se dividieron en seis grupos sin necesidad de fuerza, acompañado de Mr. Greene, Perfecto Aguilar, Comisario Rubio y cuatro policías. En su mayoría, pues solo tuve que mandar cuatro a la cárcel, se han mostrado obedientes a la autoridad; pero bastante alterados, y puede decirse, muchos de ellos irreconciliables con americanos. Los que vinieron conmigo de Naco, sólo bajaron para comer y regresan inmediatamente en el mismo tren. El alboroto fue provocado por algunos sediciosos que aprovecharon ignorancia de gente de trabajo, y ya están presos. Los principales serán cincuenta.


Resultado acontecimiento de ayer: diez muertos de los huelguistas y dos americanos, un mexicano de la otra parte, y ocho heridos. Incendiaron cinco almacenes de madera, semillas y pasturas y una carpintería. Se robaron 24 cajas de dinamita, y de dos montepíos sacáronse más de 300 armas. Espero fuerza despache anoche de Imuris para reconocer los otros dos grupos, que, dicen se compone de la gente peor, sobre todo, uno que está en un cerro difícil de ascender y en el que hay muchas casas. No podré hacerlo, antes porque aquí en las tres leguas de población no hay más de 30 policías. La demás gente armada se compone de empleados americanos, que se ocupan de cuidar los establecimientos de más interés”


Rafael Izábal


(Tomado de: Labrandero Iñigo, Magdalena, et al, (coordinadores) - Nuestro México #2, Las huelgas de Cananea y Río Blanco, 1906-1907. UNAM, México, D. F., 1983)




viernes, 5 de abril de 2019

Las truchas de Utt


En el techo de la Baja California, a tres mil metros de altura, nace un sinfín de arroyos poblados por gordas y hermosas truchas cuyo origen es toda una leyenda: fueron plantadas, arroyo por arroyo, por un millonario californiano que dedicó sus vacaciones anuales a la más extraña ocupación para un adinerado: distribuir truchas entre los arroyos más inaccesibles de una alta serranía, la de San Pedro Mártir.


Las famosas truchas de Mr. Utt dadas a conocer por el malogrado Fernando Jordán, en su El Otro México, constituyen ciertamente por lo que representó su traslado y distribución un singular gesto de amor hacia una región inhóspita, solitaria y alejada de todo menos de Dios.


Con todo, este rincón del mundo empieza a ser favorecido por un turismo muy peculiar: el que acampa y convive con el suelo. Turismo de camping. De familias que pasan ahí un par de semanas y vuelven el año siguiente. Todos son cautivados por el paisaje más opuesto al panorama modernista y artificial del siglo XX en las grandes capitales.


Cualquier geólogo describiría esta región como “el más sorprendente amontonamiento de escarpas graníticas”. Se alza bruscamente desde el nivel del mar y sigue elevándose hasta recibir la húmeda brisa del Océano Pacífico. Sus cumbres se coronan de pinares que los rapamontes han venido asesinando, y debajo de una colosal roca nace el arroyo de las Garzas que se lanza al vacío en tres prodigiosos saltos que suman más de 900 metros, para ser realmente la cascada más alta que se conoce en México.


(Tomado de: Mollër, Harry. México Desconocido. INJUVE, México, D. F., 1973)

jueves, 4 de abril de 2019

Corrido





Romance, recitado o cantado, que relata alguna historia inspirada en cualquier asunto que pueda despertar la credulidad o que excite la sensibilidad del pueblo (milagros, apariciones de santos, predicciones fatídicas, hazañas revolucionarias, lances amorosos y sucesos trágicos). Estas composiciones han corrido impresas en papeles de colores, que vendían en calles y plazas vendedores ambulantes, quienes entonaban las letrillas acompañándose con un ritmo monótono en la guitarra. Los ejemplares impresos conocidos más antiguos se refieren a las batallas del Monte de las Cruces y Aculco (1810) y fueron reproducidos por Mario Colín en su libro El corrido popular en el Estado de México (1972). El corrido canta momentos dramáticos de la vida nacional, pero también desarrolla temas humanos individuales, narra acontecimientos vinculados a un caudillo (Francisco Villa y Emiliano Zapata, especialmente), se duele de la suerte del débil frente al poderoso y describe a menudo amores sin esperanza. Fuente imprescindible para el estudio del folclore mexicano, el corrido constituye uno de los géneros más característicos de la canción popular.



(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S. A. de C. V. D. F., 1977 tomo III, Colima - Familia)


miércoles, 3 de abril de 2019

Antonio de Mendoza



Fue Comendador de Socuéllamos, en la Orden de Santiago, Camarero del Emperador Carlos V, el primer Virrey de la Nueva España. Muchas y muy notables fueron las empresas que acometió este gobernante.


Recibió el nombramiento de tan alto cargo, en la ciudad de Barcelona, el 17 de abril de 1535, llegando a México el 15 de octubre del mismo año. Entre las obras más sobresalientes de su plausible administración, se cuentan, entre otras, la fundación de la primera imprenta de la Nueva España y de América, en el año de 1536. Más tarde, en 1537 se publica el libro titulado “Escala Espiritual” de S. Juan Clímaco. Quiso notablemente a los indios. Fue tal su celo administrativo y su interés por impulsar el progreso del país, que envió distintas comisiones por el interior de los dominio de la Nueva España, con el propósito de percatarse de las condiciones generales que privaban en dichas regiones. Entre las personas que enviara al desempeño de tales funciones, figuraba don Vasco de Quiroga, Ilmo. Obispo de Michoacán. Pocos virreyes tuvo la Nueva España que demostraran, como Antonio de Mendoza, tanto interés por la cultura. Fundó, el 6 de enero de 1536, el Colegio de Sta. Cruz de Tlatelolco, donde los educandos disfrutaron de una enseñanza avenida a aquellos momentos españoles; entre el profesorado figuraban personas de preclaro entendimiento y hondo saber, como Basacio, Focher y Sahagún. La influencia de las enseñanzas impartidas en el referido centro de estudios, pronto se hizo sentir en el desenvolvimiento de la vida nacional. Durante su mandato de virrey, llegaron al país varios científicos alemanes, encargados de realizar estudios relacionados con los minerales y de otros aspectos.


Arribó al país Fr. Alonso de Veracruz, famoso catedrático y hombre de vastísima cultura; es de significarse, además, entre las cosas que tuvieron lugar en su gobierno, que Motolinía dio comienzo, por entonces, a su obra titulada “Historia de los Indios de la Nueva España”; es creada la casa de estudios Titipitío (Michoacán); Hernán Cortés sale con rumbo a España, y en 1541 tiene lugar la última protesta de los indios, manifestada a través de actos hostiles a los gobernantes españoles; la ciudad de Valladolid (hoy Morelia) es fundada en el año de 1541, y al año siguiente se comienza la edificación de la ciudad de Mérida. Por entonces, el Emperador Carlos V expide las “Nuevas Leyes de Indias”, con la finalidad de terminar con el sistema de encomiendas. Más tarde, en 1546, Alonso de Motolinía edita el catecismo en idioma mexicano; en 1547 muere, en España, Hernán Cortés. La ciudad de Zacatecas recibe los primeros trabajos de su fundación. En 1550 llaman al Perú al virrey Antonio de Mendoza, y en lo que va del período de 1550 a noviembre de 1551, fecha en que toma posesión el nuevo virrey, don Luis de Velasco, tiene lugar la fundación de Guanajuato, y la Universidad experimenta mejoras sensibles en su organización y en su crédito, que es ampliado. Es de notarse que durante su gobierno tuvo lugar una peste terrible que causó la muerte de millares de personas. Por su comportamiento tan magnánimo que observó en tal situación, y por las obras que estaba llevando a efecto, recibió el nombre de “Padre de los Pobres”. En Cholula hizo entrega del mando de su gobierno a su sucesor don Luis de Velasco, partiendo después para Lima, Perú, donde murió el 21 de julio de 1552. Mucho hizo por el mejoramiento de la cultura y del progreso general del país, este virrey Antonio de Mendoza, que supo sentar las bases sobre las cuales se levantarían, en los períodos posteriores de gobierno, nuevas edificaciones materiales y de orden espiritual, dando ocasión a un amplio desarrollo en los destinos de la Nueva España.


(Tomado de: Soler Alonso, Pedro - Virreyes de la Nueva España. Biblioteca Enciclopédica Popular, #63,Secretaría de Educación Pública, México, D. F., 1945)