lunes, 21 de octubre de 2019

La pata de Santa Anna a la basura, 1844


1844


La pata de Santa Anna a la basura


El 6 de diciembre de 1844, el país entró en su enésima crisis gubernamental cuando se llevó a cabo una gran manifestación y los ciudadanos salieron a protestar por la miseria y el autoritarismo en que se vivía.
El presidente Santa-Anna era el principal motivo de escarnio y sobre él volcó su frustración el pueblo. A pesar de la fuerte vigilancia, no pudo evitarse que el 4, una estatua de bronce dedicada al general “Quince Uñas”, ubicada en la Plaza del Volador, apareciera por la mañana con una caperuza de ajusticiado y una soga atada al cuello. Antes de que le quitaran la caperuza, otros hombres lograron derrumbarla.
Otra estatua de tamaño colosal, construida en yeso y colocada en el Teatro Santa-Anna, también fue tumbada, haciéndola añicos,  pisoteándola por todo el mundo y lanzando los pedazos a la calle. En su lugar, un grupo de léperos colocó un letrero que decía:


En la torre de mis gustos,
donde tan alto te vi,
como el cimiento era falso,
otro subió y yo caí.


La peor venganza estaba por venir, cuando la muchedumbre enfurecida y lanzando los peores insultos contra Santa-Anna, se dirigió al Panteón de Santa Paula, situado al noroeste de la capital y profanando el cementerio, derribó el monumento donde se hallaba depositado el pie que perdió el general en una batalla contra las fuerzas francesas, el 5 de diciembre de 1838. “¿En dónde está la pierna?¡Queremos la pata de Santa-Anna, la pata que tan cara le ha costado a la patria!
Este monumento era un obelisco donado por Antonio María Exnaurrízar, tesorero del gobierno. El monolito se colocó sobre una columna, en una alta gradería; sobre su capitel dorado se había colocado una urna para resguardar la pierna amputada a Santa-Anna.
Con la multitud rabiosa, un grupo de músicos de la banda de la Escuela Correccional de Tlatelolco, llamada El Tecpan, cantaron el son de El Butaquito, con letra ocasional que la plebe cantaba con burla y rencor:


Santa-Anna como los gallos
nos canta y cacaraquea,
pero ya todos sabemos
de la pata que cojea.


El monumento fue completamente destruido. La ilustre pata de Santa-Anna fue extraida de la urna de cristal y, amarrada con un cordel, fue paseada por las calles de la ciudad, seguida de la plebe enfurecida.
La muchedumbre se dirigió a Palacio Nacional gritando insultos al general. “¡Ya el anticristo Santa-Anna tira patadas de ahogado!
Así, el pie del dictador anduvo un buen rato de “pata de perro”.
No faltó quien se escandalizara de ese acto bárbaro, ya que el “miembro que la patria había divinizado fue objeto de la burla salvaje de la plebe ignorante y beoda”.
El juicio final, anónimo, al Quince Uñas se expresó de la siguiente manera:


Cayó Morelos e Hidalgo,
cayó Iturbide y guerrero,
¿Cómo no ha de caer Santa-Anna
teniendo una pata menos?


Todas las protestas fueron realizadas por una multitud anónima y enardecida que se rebelaba ante la desvergüenza gubernamental.
En tanto, otro grupo había arrancado un busto del dictador que se hallaba en la fachada del Hotel Bella Unión, en Palma y 16 de Septiembre.
La represión no se hizo esperar y llenó de sangre a los protestantes cuando, en el mercado del Volador, un guardia disparó a un lépero que había lanzado una pedrada que dio en el ojo de un soldado. Como respuesta a la pedrada, los soldados dispararon sus fusiles; el hombre recibió una descarga de balas, muriendo en el acto. También cayeron dos inocentes que andaban por ese sitio: una mujer y un niño.
Una versión indica que el general Pedro García Conde recogió el pie del dictador, de mano de sus profanadores, hartos de reírse y burlarse de quien, a través de sus sucesivos gobiernos, los había conducido a vivir en la miseria.
Pero lo cierto, es que la pata desapareció para siempre, aunque Santa-Anna no, pues regresaría a gobernar nuestro país otro periodo más.


(Tomado de: Sánchez González, Agustín - Terribilísimas historias de crímenes y horrores en la ciudad de México en el siglo XIX. Ediciones B, S.A. de C.V., México, D.F., 2006)

sábado, 19 de octubre de 2019

Germán Cueto

(Germán Cueto, por Manuel Álvarez Bravo)

Nació y murió en la Ciudad de México (1893-1975). Escultor, en Europa, y de su contacto con Brancusi, Picasso y Gargollo derivó su estilo no figurativo, novedoso entonces en México, de 1927 a 1932 reafirmó en París su posición dentro del vanguardismo. Investigador constante, utilizó toda clase de materiales: piedra, hierro, alambre, arcilla y polvo. Sus máscaras de latón y de papier maché enriquecieron las posibilidades expresivas del teatro. Obras suyas decoran el Multifamiliar Benito Juárez, la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes y el Museo de Arte Moderno. Trabajó esmaltes sobre hierro y cobre en la planta Gustavosberg de Suecia (1954), cerámica en los talleres Arabia de Helsinki y porcelana en la Real Fábrica de Copenhague. En 1968 realizó una escultura frente al estadio de Ciudad Universitaria, dentro del conjunto de la Ruta de la Amistad. Fue miembro fundador de la Academia de Artes.

(Tomado de: Enciclopedia de México, Tomo III, Colima-Familia; México, D.F. 1977)



viernes, 18 de octubre de 2019

Discurso en 27 de agosto, 1968

(Heberto Castillo)
[...]
Consta a todo el mundo, en publicaciones de la época, en revistas y libros, que todos los actos de la Coalición de Maestros, del Consejo Nacional de Huelga, fueron apegados a la ley; que las manifestaciones en que tomamos parte fueron ordenadas en extremo. Si algo hubo fueron insultos a las autoridades y al señor Díaz Ordaz. Que para la forma en que reprimió a los mexicanos que participamos en el Movimiento Estudiantil Popular, extraña que sólo ésa haya sido la respuesta de los jóvenes. Y la respuesta que dieron algunos muchachos agredidos por las policías, por los agentes extranjeros de la CIA infiltrados en la policía mexicana y por el ejército, fue la respuesta del que se siente impotente para detener la agresión que habrá de matarle. Es lo que se conoce por legítima defensa. La Masacre que las autoridades perpetraron en tanto ciudadano pacífico es un crimen que la Historia y nuestro pueblo no perdonarán jamás.
Afirmo entonces señor juez que usted Eduardo Ferrer McGregor me cerró la posibilidad de anexar al expediente, en su tiempo, todas mis declaraciones y textos de los artículos y discursos escritos y dichos durante el Movimiento Estudiantil Popular, mismos que dan fe de que siempre actué de acuerdo a mis convicciones expresadas y contenidas en el programa del Movimiento de Liberación Nacional. Y afirmo también que usted me sentenció sin oírme, sin juicio. Por ello ahora, en este documento he venido a expresar al pueblo, que no a usted, los puntos programáticos que he defendido durante toda mi vida. Es por eso que transcribo a continuación el texto del discurso que pronuncié en la Plaza de la Constitución el 27 de agosto de 1968 y que dio lugar a que el Ministerio Público, al requerir mi aprehensión me “acusara” de “incitar al pueblo a que hiciera respetar la Constitución de la República” (!) Que deja a las claras la intención real del gobierno de Díaz Ordaz: Seguir violando la Constitución sin mayores protestas. Este es el texto del discurso:


Discurso en 27 de agosto


“Nos encontramos aquí, en la Plaza de la Constitución, después de pasear nuestras convicciones por las calles de México.
Hemos venido con el pueblo, estudiantes y maestros, para expresar en esta magna asamblea nuestra voluntad de que el Gobierno de la República escuche la voz del pueblo. Para que se percate de que el diálogo público, en el que tanto hemos insistido desde un principio, sólo puede reportar beneficios a la Nación, en fin, que es inevitable reconocer la suprema autoridad del pueblo, ahora y siempre.
Hemos llegado aquí para reivindicar a la Constitución General de la República, sistemáticamente violada. Ese pequeño gran documento que se había convertido en el “Libro olvidado”. Ese documento es el que ha servido de bandera a la juventud estudiosa de México, y a nosotros sus maestros.
Bandera que enarbolamos con pasión, con vehemencia, en la medida en que entendemos que su estricto cumplimiento abre caminos de libertades democráticas para que el pueblo trabajador se libere de la opresión secular que pesa sobre sus hombros y que no le ofrece otra perspectiva que seguir siendo mercancía-hombre. Nosotros buscamos otros horizontes. Y para ello acudimos a la Carta Magna. Esa es nuestra bandera.
Estamos aquí para devolver, por segunda vez en unos cuantos días, la dignidad que había perdido la Plaza de la Constitución en las concentraciones multitudinarias de los últimos veinticinco años.
Cuántas veces contemplamos con dolor cómo los peores enemigos del pueblo trabajador, sus líderes venales y traidores a su clase, le obligan -a ese pueblo- a participar en festivales de indignidad, en concursos de abyección, año tras año.
La Plaza de la Constitución recibe ahora el calor, el amor, de más de doscientas mil voces que proclaman la necesidad de que la dignidad, el decoro, la valentía y la razón conduzcan las manifestaciones populares de México.
Esta Plaza recibe ahora a esta asamblea que exige que México reoriente sus caminos, que exige que la voz del pueblo se escuche. Y lo que es más definitivo aún: que exige que la voz del pueblo se acate.
Las autoridades han aceptado que nuestros problemas, los planteados en el pliego de los seis puntos, para ser resueltos, deben tratarse con quienes representan, inequívocamente, a los estudiantes, en este conflicto.
Y quienes han dicho que los estudiantes carecían de banderas propias, deben aceptar que la defensa de las garantías individuales se hace desde la tribuna de la juventud, porque quienes debieran velar por su cabal cumplimiento no lo han hecho.
¿Qué deseaban esos cultos hombres de México que contemplan el problema estudiantil desde la cómoda poltrona de sus intereses?... ¿Que los estudiantes siguieran su ejemplo, quizás?
Olvidaron que cuando en un país determinado abundan los hombres sin decoro, hay siempre unos pocos hombres que representan el decoro de los demás.
Y esto, justamente, han hecho los estudiantes todos de México.
Quienes pretenden constreñir los alcances de este movimiento a los ámbitos propios de la alta cultura en México, quienes desean limitar el marco de acción de los estudiantes a la lucha por la solución de problemas puramente escolares, son los mismos que desean encadenar las ideas que surgen de los centros de educación superior al estrecho campo material de los recintos escolares.
Los centros de alta cultura, son, deben ser, fermento, levadura, para que surjan las banderas que encabecen la lucha de nuestro pueblo por su redención definitiva.
Por ello nuestro movimiento debe ser un instrumento del pueblo trabajador. Un instrumento que le abra cauces democráticos al pueblo, para que llegue a tener una efectiva representación en los puestos de mando de la Nación.
Debemos entender muy claramente que la operancia de las leyes radica: no en el hecho de que están o no escritas, sino, fundamentalmente, en que estén o no apoyadas por el pueblo.
Arropemos, como hasta ahora, nuestras demandas con el apoyo popular.
Seamos instrumento de conciencia de nuestro pueblo.
Y para lograrlo debemos ser intransigentes con nuestra táctica de lucha.
No demos un solo paso que siembre la desconfianza en el pueblo.
El movimiento estudiantil, nuestro movimiento, ha conquistado ya grandes triunfos.
El hecho mismo de que estemos ahora aquí, reunidos pacíficamente, es uno de ellos.
Ha roto los diques de la ignominia que la prensa, la radio y la televisión habían levantado para evitar que las voces más conscientes de nuestro pueblo llegaran a éste y le despertaran de su letargo de tantos años.
Ha surgido la nueva prensa; la prensa de los volantes, la prensa de los camiones. La radio y la televisión han sido reemplazados por los cientos y cientos de brigadas de estudiantes y maestros que han ido al diálogo abierto con el pueblo.
El Movimiento estudiantil ha logrado que la UNAM se pronunciara en apoyo a sus demandas. Y lo ha hecho en base a sus razones esgrimidas y fundamentalmente en base a la unidad de los sectores estudiantiles en torno a esas demandas.
Ha logrado este magno movimiento que en México, por vez primera en muchos años, se respeten los derechos de expresión, de reunión, de manifestación y tantos otros que se habían convertido en letra muerta en la República Mexicana.
Pero en mi opinión, en la opinión de la Coalición de Maestros de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas, uno de los triunfos más grandes ha sido la incorporación activa de grandes sectores del pueblo a la lucha estudiantil. Es, sin lugar a dudas, la conquista más grande de este movimiento.
Porque es la victoria que, de consolidarse el triunfo, permitirá a nuestro pueblo seguir adelante en la conquista de su soberanía.
Por estos avances reales, innegables, conquistados ya, es que tenemos una grave responsabilidad histórica.
Quienes con su trabajo crean la riqueza en México, tanto en las fábricas como en los campos de labor, han visto cómo la fuerza popular organizada, en este caso estudiantil, es capaz de hacer a un lado a los falsos representantes que han medrado a sus anchas en el clima de corrupción que priva en la República. Las falsas organizaciones estudiantiles y sus líderes “charros” ya no podrán jinetear más con los derechos de quienes dicen representar.
Debemos enseñar a nuestro pueblo que se puede triunfar y sobrevivir.
Amargas experiencias anteriores hicieron cundir el escepticismo en la población. 
Se llegó incluso a considerar imposible la existencia de dirigentes honestos en libertad.
Y esto fue posible en virtud de que todos los grandes movimientos que obtenían grandes victorias parciales, culminaron siempre con una gran derrota.
Las fuerzas negativas de México salieron ganando siempre al final.
Es necesario que aprovechemos esas amargas experiencias.
Estamos claros de que para enseñar a nuestro pueblo que se puede triunfar y sobrevivir, es necesario que triunfemos y sobrevivamos, LUCHANDO.
Con el triunfo de este movimiento nos encontramos en posibilidad de iniciar la lucha popular por las libertades democráticas.
Mantengamos viva la confianza del pueblo, no sólo en los estudiantes, sino también en las posibilidades del triunfo.
Y esa confianza, qué duda cabe, se reafirmará con la consumación del triunfo.
Ahora bien, ¿qué entendemos por triunfo?... Pues la aceptación de las autoridades al pliego petitorio de los seis puntos. Demanda que ya no es sólo estudiantil. Demanda que es eminentemente popular, como lo demuestra esta Gran Asamblea del Pueblo.
Si logramos esta aceptación, habremos mostrado al pueblo el valor que tiene su fuerza y la fuerza que tiene su valor.
Acabemos todos por entender que no son abstracciones la fuerza del pueblo y los intereses del pueblo.
Entenderemos todos nosotros que no basta tener la razón. Que no es suficiente hacer planteamientos justos. Que se requiere, que es indispensable que el pueblo trabajador de México haga suyas estas demandas. Y que las defienda en consecuencia.
Por ello, para triunfar, para sobrevivir, es indispensable obtener un triunfo inmediato; la aceptación del pliego petitorio de los seis puntos.
Y para ello necesitamos iniciar el diálogo público, en condiciones tales que se garantice el que los estudiantes nombrados en las diversas comisiones no puedan verse envueltos en la menor sospecha de traición; a la vez que se aseguren las condiciones operantes de trabajo, que permitan llegar en el menor tiempo posible a una solución favorable para nosotros.
NO CERREMOS CON INTRANSIGENCIAS DE MÉTODO EL CAMINO PARA QUE NUESTRAS INTRANSIGENCIAS DE PRINCIPIO SE RESPETEN CABALMENTE.
A nosotros estudiantes y maestros, nos preocupa resolver el problema a la brevedad posible. Jamás hemos planteado la necesidad de prolongar este conflicto. Todo lo contrario. Sabemos que las autoridades podrían terminar de inmediato con todos los problemas aceptando nuestro pliego petitorio que ha sido aprobado por aclamación en la Magna Asamblea del 13 de agosto, y que ratifica esta segunda Asamblea Libre y Soberana del Pueblo, esta noche del 27 de AGOSTO DE 1968.
Todos regresaríamos jubilosos al trabajo.
Todos tenemos gran ansiedad por seguir trabajando en beneficio de nuestro pueblo.
Y debemos decirlo con franqueza: tenemos mucha prisa.
Somos conscientes de que debemos dar por terminada cuanto antes esta primera etapa en la lucha por las libertades a que tiene derecho el pueblo de México. Sabemos que el camino de su liberación definitiva es largo y queremos recorrerlo en el menor tiempo posible.
Debemos decirle al pueblo de México que avanzando en esta lucha hemos contado con su apoyo.
Siempre han existido hombres que defienden los intereses populares. Sin embargo, las más de las veces han estado actuando solos, apoyados exclusivamente por sus convicciones y esgrimiendo sólo el arma de su razón.
Las cárceles del país están llenas de tales mexicanos ejemplares.
Por ello nuestro pueblo debe saber que para que sigamos defendiendo con buen éxito sus intereses, necesitamos seguir contando con su apoyo.
En el momento en que el pueblo no cubra con su manto protector a los hombres más conscientes de sus responsabilidades ciudadanas, la Constitución que ahora hemos hecho vigente en muchos de sus artículos volverá a ser olvidada. Y nosotros, estudiantes y maestros seremos víctimas de las represiones más violentas.
Ahora el pueblo de México acude a proteger a sus hombres limpios, encarcelados por ser limpios.
Ahora el pueblo comandado por los estudiantes vuelve a imponer su autoridad, su voluntad. Y esta voluntad podemos expresarla ahora en un punto fundamental de nuestro pliego petitorio.


LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLÍTICOS


Yo pregunto a esta Magna Asamblea: ¿Estamos por la libertad de todos los presos políticos?
¿Hay alguien en esta Asamblea que se oponga?...
Bien. El pueblo, una vez más, ha expresado en esta noche su decisión. Debe quedar, entonces, claro, que este gran movimiento abre perspectivas de libertades democráticas a nuestro pueblo porque ha defendido la justicia, la razón, la libertad. Porque este movimiento lo han llevado adelante los verdaderos estudiantes y los verdaderos maestros. Porque hemos sabido hacer a un lado a las organizaciones tradicionales y hemos sabido incorporar al pueblo.
¡Sigamos con las manos limpias!
¡Con las conciencias limpias!
¡¡ADELANTE, PUEBLO DE MÉXICO!!”
* * *
Al día siguiente de haber pronunciado este discurso fui atacado a las puertas de mi casa y seriamente lesionado por agentes policiacos que, sin orden de aprehensión, pretendían llevarme con el general Mendiolea (subjefe de la policía en el Distrito Federal). Pude escapar y llegar penosamente a la Ciudad Universitaria, recorriendo aproximadamente un kilómetro entre las rocas. Cuando el licenciado Armando Castillejos Ortiz, compañero de lucha en el MLN, solicitó un amparo a mi favor, le fue negado. Entretanto las autoridades afirmaban que no tenían nada que ver con el atentado.
Con esa agresión y las que siguieron, quedó en evidencia un hecho importante a destacar y que debe servir de experiencia a los mexicanos que desean un México mejor, más justo, más digno, más libre: se pueden defender ideas y principio progresistas en la oficina, en la cátedra, desde una tribuna periodística (siempre y cuando sobreviva a la falta de publicidad) y hasta desde un grupúsculo cualquiera. ¿Bajo qué condiciones? Siempre y cuando no se despierte la simpatía popular peligrosamente, siempre y cuando no haya respuesta que al gobierno parezca peligrosa. Y en este sentido el único autorizado a juzgar de la peligrosidad de un individuo o grupo de individuos es el gobierno. Y en nuestro México, el Poder Ejecutivo. Nosotros defendimos los principios que he dejado consignados en este alegato desde el MLN [Movimiento de Liberación Nacional] durante siete años. Y lo hicimos con entusiasmo como lo hicieron gallardamente otros compañeros míos. Al vincularme al Movimiento Estudiantil Popular como era mi obligación debido a mi calidad de maestro de la Universidad y del Politécnico desde 1951 y 1954, respectivamente, al recibir el Movimiento el apoyo masivo de la población, y al señalárseme como uno de sus dirigentes -lo que nunca fui- en virtud de mi comparecencia en la TV, la represión en mi contra se hizo implacable. Y no fui muerto gracias a que logré escapar esa noche del 28 de agosto de 1968. Y más tarde logré huir también cuando la Ciudad Universitaria fue tomada por el ejército el 18 de septiembre, cuando a mi casa se lanzó un automóvil lleno de latas de gasolina que ardió hasta consumirse sin causar el daño deseado.
[...] 


(Tomado de: Castillo, Heberto - Libertad bajo palabra. Historia de un proceso, México, 1973. Colección Pensamiento Actual #12, Federación Editorial Mexicana. 1973) 

jueves, 17 de octubre de 2019

Pejelagarto o catán


Existen cuatro especies de catán; tres de ellas se distribuyen en el noreste de México, desde el río Pánuco hasta el río Bravo, y la otra en el sur del país, en Tabasco, Campeche y Chiapas. Pueden vivir en aguas tranquilas y corrientes, pero parecen tener preferencia por los ríos.

Son peces fácilmente identificables, pues su cuerpo es alargado y cilíndrico; el hocico, formado por el alargamiento de las mandíbulas, tiene apariencia de un pico alargado y delgado en las especies norteñas, o corto y ancho en las del sur. Esta estructura tan característica se asocia a la presencia de dientes fuertes y agudos, que lo asemejan a un cocodrilo o lagarto. De esta similitud deriva el nombre común de pejelagarto.

El cuerpo está completamente encerrado en una armazón de escamas romboides, a veces esculpidas, que forman una cubierta casi impenetrable. De ahí que también se le llame pez armado. Las articulaciones y el arreglo de éstas en forma diagonal permiten cierta flexibilidad al cuerpo.

Otra propiedad interesante del grupo es que, además de la respiración branquial propia de todos los peces, aprovechan el aire atmosférico; es decir, tienen respiración aérea a través de un órgano muy vascularizado que hace la función de pulmón. La respiración pulmonar es tan necesaria que cuando de manera experimental se les impide salir a la superficie del agua mueren asfixiados. Como consecuencia de lo anterior, es frecuente observarlos nadar cerca de la superficie. 

Por estas características, y otras más, al catán se le considera arcaico, es decir, verdadero fósil viviente que representa faunas que florecieron hace unos 250 millones de años.

Los catanes son carnívoros: su dieta comprende principalmente peces, aunque también ingieren renacuajos, ranas y otros pequeños vertebrados, además de macrocrustáceos y grandes insectos. Sus hábitos alimenticios están estrechamente relacionados con el aparato masticatorio. Aunado a los fuertes dientes mandibulares, poseen dientes en la lengua, paladar y branquias.

La reproducción se lleva a cabo casi durante todo el año, aunque es más intensa de abril a septiembre. Son ovíparos, y los huevecillos adherentes se pegan a la vegetación. 

La especie más robusta es la que habita la parte tropical de México: Lepisosteus tropicus, y aunque lo más frecuente es encontrar ejemplares de 60 a 80 cm, pueden alcanzar tallas cercanas a los 1.5 m y pesar hasta 5 kg. En el norte de México vive la especie L. osseus.

Estos peces son muy apreciados como alimento. En el sureste de México a menudo se observa una cantidad considerable de ellos en los mercados y su carne se emplea para la preparación de platillos regionales.


(Tomado de: Álvarez Solórzano, Ticul, y González Escamilla, Manuel. Atlas Cultural de México. Fauna. SEP, INAH y Grupo Editorial Planeta. México, 1987)

miércoles, 16 de octubre de 2019

Chac Mool


(Del maya Chac, rojo, y Mool, garra: el de la poderosa garra, el jaguar). Uno de los nombres del ocelote en Yucatán, puesto por Augustus Le Plongeon a una escultura que descubrió en Chichén Itzá en 1874. Esa figura, llamada también dios reclinado, corresponde a diversas zonas de la América media precolombina y a diferentes culturas, aparte la maya: Tula, Michoacán, Puebla, Tlaxcala y México-Tenochtitlan. Aunque su tocado y el aspecto de su rostro varían, la disposición de su cuerpo es siempre la misma: con rasgos de varón, se representa recostado, con las piernas dobladas y el tronco inclinado hacia atrás; el rostro se vuelve para mirar fijamente y las manos van sobre el vientre, en el cual hay generalmente una vasija, como se ve también en el Tláloc de la colección Ahrensberg y en otras estatuas de presuntas deidades del agua.
Se ha sugerido también que la escultura puede representar un jefe olmeca, a Tezcatlipoca o a Tezcatlipoca o a Tezcatzóncatl -dios del fuego, del sol, de las bebidas embriagantes y de los mantenimientos-. Según otros, podría ser una deidad submarina del rayo, un mensajero de reyes o un receptor de ofrendas, hipótesis basada en que algunos fueron hallados a la entrada de templos. Le Plongeon asoció la figura con Chac, el dios de la lluvia, por el recipiente que lleva en el abdomen. En todo caso, el vulgo considera a Chac Mool deidad del agua y suele echar monedas en su vasija para solicitar la lluvia. En 1877 el gobierno de Yucatán recogió la estatua de Chac Mool que Le Plongeon pretendía llevarse a California y la hizo transportar a Mérida.

(Tomado de: Enciclopedia de México, Tomo III, Colima-Familia; México, D.F. 1977)

martes, 15 de octubre de 2019

José María Morelos pide licencia para ausentarse de su curato, 1810


Don José María Morelos pide licencia 

en la Mitra de Valladolid para ausentarse de su curato, en virtud de tener que marchar a la comisión que le asignó don Miguel Hidalgo.
21 de octubre de 1810


José María Morelos 


Sr. Srio. D. Ramón de Aguilar, Valladolid.

Por comisión del Excmo. Sr. D. Miguel Hidalgo, fecha ayer tarde en Indarapapeo, me paso con violencia a correr las tierra[s] calientes del Sud; y habiendo esta[do] yo con el Sr. Conde [de Sierra Gorda] para que me ponga coadjutor que administre mi curato de Carácuaro, me dijo Su Señoría lo pidiese a Ud., a quien no hallándole hasta las nueve de la mañana, y siéndome preciso no perder minuto, lo participo para que, a letra vista, se sirva Ud. despachar el que halle oportuno, advirtiéndole me ha de contribuir con la tercia parte de obvenciones.
Dios guarde a Ud. muchos años. Valladolid, octubre 21 de 1810 José María Morelos [rúbrica]


(Tomado de: Briseño Senosiain, Lillian; Ma. Laura Solares Robles y Laura Suárez de la Torre (investigación y compilación) - La independencia de México: Textos de su historia. Tomo I Antecedentes. La lucha por la libertad. Coedición SEP/Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. México, D.F., 1985)

lunes, 14 de octubre de 2019

Joaquín Pardavé


(1900-1955) Nació en Pénjamo, Guanajuato, el 30 de septiembre de 1900- A los 18 años inició su carrera trabajando como actor de teatro. Hizo su primera presentación con la compañía de zarzuela de su tío en la obra Los sobrinos del capitán Grant. Luego trabajó con la compañía de José Campillo, actuando en la zarzuela La Banda de las Trompetas. Posteriormente trabajó como actor cómico en Buster Keaton, El chino y El loco. También trabajó en el Teatro Lírico, donde conoció a Roberto Soto. Su primera canción fue Carmen. En 1938 compuso Varita de nardo. Otras de sus exitosas canciones fueron Florecita de retama, Negra consentida, Por fin cuándo, Falsa, No hagas llorar a esa mujer, Aburrido me voy, Chelita, Caminito de la sierra, Ventanita morada, La Panchita (popularizada por Lucha Reyes). Inició sus actuaciones cinematográficas en la película Jalisco nunca pierde. Posteriormente actuó en las películas: Don Susanito Peñafiel y Somellera, Don Venancio y otras. Fue director de cintas como El Baisano Jalil, Soy charro de rancho grande, Adiós juventud, Los hijos de don Venancio, El barchante Neguib, Lágrimas de sangre, La barca de oro, Los viejos somos así, Dos pesos dejada, Una gallega en México, Sangre torera, Primero soy mexicano y escribió numerosos libretos, entre ellos los de las películas: El cabaret del silencio, La mano que aplaude, Nicéforo Zendejas y compañía, El niño Fidencio. Musicalizó las películas: México se derrumba, Melodías de cristal, El fracaso del sábado, El jurado de Calles. Después de muchos años de ausencia reapareció en el teatro con la opereta Orfeo en los infiernos. En esa época actuó en el canal 4 de televisión, haciendo de payaso en el programa Noches de circo. Falleció en la ciudad de México en el año 1955.

(Tomado de: Moreno Rivas, Yolanda - Historia de la Música Popular Mexicana. Colección Los Noventa, #2. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Alianza Editorial Mexicana. México, D. F., 1989)




sábado, 12 de octubre de 2019

40,000 niños tuberculosos, 1940

40,000 niños tuberculosos concurren a las escuelas


*Problema alarmante
*Son enfermos en “estado no contagioso”, pero de todas maneras es un peligro latente .-Esfuerzos para detener el avance del mal.


(2 de agosto de 1940)


El 20% de la población escolar del Distrito Federal se encuentra en estado tuberculoso ya que son 40,000 de los 200,000 niños que concurren a las escuelas, los que, de acuerdo con los exámenes hechos por la Secretaría de Educación Pública, padecen la peste blanca, “en estado no contagioso”, se nos dijo, porque las lesiones causadas por este bacilo de Koch no están abiertas, pero de todos modos existe un peligro latente.
En el dispensario antituberculoso sito en el Centro Escolar Revolución se han estado haciendo estudios en los últimos días que indican la urgencia de internar inmediatamente a dos mil pequeños en franco estado tuberculoso que necesitan tratamiento rápido o, de lo contrario, están condenados a morir.
si se hiciera un cálculo sobre el porcentaje de niños tuberculosos en el Distrito Federal, y no solamente de los que concurren a las escuelas, los datos obtenidos acusarían más de 40% de lesionados. Con el objeto de obtener informes más amplios de este problema que aumenta pavorosamente la mortalidad infantil, recurrimos al doctor Salvador Ojeda, jefe del Departamento de Psicopedagogía de Educación Pública. Nos dijo que es realmente alarmante el número de pequeños tuberculosos ante cuyo problema la dependencia citada trata de realizar los esfuerzos que disminuyan las víctimas. Pero a pesar de las campañas, dispensario y sanatorios que se pongan en servicio, el remedio siempre resultará insignificante. “Es como una gota de agua en el desierto” y aun cuando existen los mejores deseos para combatir el mal, se necesitaría mucho entusiasmo y buena fe para evitar que la peligrosa enfermedad siga desatándose con perfiles fatales, nos dijo.
En el Preventorio Antituberculoso de Tacubaya se cuenta con 125 camas, ocupadas totalmente. A diario se presentan innumerables peticiones de padres de familia que requieren atención para sus pequeños. Esto ha originado el estudio de un proyecto que el Gobierno llevará a cabo en el presente año y para cuya realización van a destinarse más de dos millones de pesos. En primer término se levantará una escuela-granja de restitución; la ampliación del Preventorio en el Parque Lira hasta contar con 500 camas; la adquisición de un aparato portátil de rayos equis que puede llevarse de escuela en escuela para examinar a los escolares y principalmente la construcción de un gran sanatorio antituberculoso, destinado en especial a la población escolar y cuya realización se ha acordado también por el Comité de Lucha contra la Tuberculosis. Cooperará en forma muy importante la Secretaría de la Asistencia Pública, la cual se ha manifestado en la mejor disposición de beneficiar a los pequeños. 
El doctor Ojeda sonrió levemente cuando le preguntamos la causa de este verdadero desastre. “No comen, -nos dijo-, y viven en condiciones terribles. Cientos de pequeños se presentan a las escuelas sin haber desayunado. En fin, agregó, las causas usted las sabe, y las sabe todo el mundo. La tuberculosis de la niñez se debe a la miseria”.
La niñez mexicana y fuera del distrito Federal está desnutrida, padece simplemente hambre y falta de bienestar. Basta asomarse a las tinieblas de las vecindades abandonadas por Salubridad y el Departamento del Distrito para darse cuenta “de esas causas”. Los propietarios de una gran parte de las vecindades en las barriadas parecen los niños mimados a quienes se les exige apenas suavemente el cumplimiento de reglamentos de limpieza, higiene y construcciones mejores. Por otra parte, el Estado es incapaz económicamente de proporcionar alimentación también total a pequeños cuyos padres obtienen salarios tan exiguos que no pueden dar de comer a sus hijos.
El doctor Salvador Ojeda estima, sin embargo, que aun cuando el esfuerzo es insignificante debe hacerse y cree que los diversos sectores de la sociedad deberán fijarse, “antes de distraer su atención en asuntos de política”, en que el problema de la niñez es fundamental para el país. “La cooperación a resolver este problema -agregó nuestro entrevistado-, debe provenir de elementos particulares y oficiales”. ¿Y la tuberculosis en la población infantil de la República? El conocimiento del porcentaje es sencillamente pavoroso.


(Tomado de: Hemeroteca El Universal, tomo 3, 1936-1945. Editorial Cumbre, S.A. México, 1987)

viernes, 11 de octubre de 2019

Manuel Mier y Terán


33

Manuel Mier y Terán (1789-1832)

Su partida rumbo al norte del país en 1827 era de gran importancia. El capitalino iba acompañado por el botánico francés Jean-Louise Berlandier, y varios militares y académicos mexicanos. La misión era delimitar la frontera entre México y Estados Unidos, nada más y nada menos. En esta ocasión no había enemigos a los cuales batir, sino una historia que reafirmar. La definición territorial de su país quedaba en sus manos.
La empresa fue realizada con éxito en Tamaulipas y Texas durante los siguientes dos años. Sus conclusiones y recomendaciones al gobierno eran claras: impedir que Estados Unidos se hiciera de aquella parte del país; Texas debía ser colonizada por mexicanos y europeos con ligas comerciales estrechas con el centro del país; además, se habría de establecer fortificaciones en caso de una invasión extranjera. De esa forma, Texas continuaría siendo parte de México.
No había por qué no hacer caso a José Manuel Rafael Simeón Mier y Terán. Había demostrado su sapiencia durante la guerra insurgente en varias ocasiones. En 1824, prácticamente todo lo que hoy es el estado de Puebla había estado en su poder. En Oaxaca logró que los realistas levantaran un largo y complicado sitio, por lo que el Congreso de Chilpancingo lo ascendió a coronel. Muchas fueron sus victorias hasta 1821 en que se adhirió al Plan de Iguala.
Había sido, además, diputado por Chiapas al inicio de la vida independiente mexicana. Con Guadalupe Victoria aceptó el Ministerio de Guerra, cargo al que luego renunció por diferencias personales. Pero muy en especial, era un fantástico militar y estratega. Fue por eso que sus opiniones no sólo fueron atendidas, sino que además fue designado para una labor de mayor importancia.
En julio de 1829, una expedición española de reconquista se hizo presente en las costas del golfo al mando del almirante Laborde. Alrededor de 3100 combatientes desembarcaron en Veracruz bajo las órdenes del brigadier Isidro Barradas. Mier y Terán fue enviado a Tampico como segundo al mando, bajo las órdenes de Antonio López de Santa Anna. Un mes les llevó expulsar a los invasores. La gesta heroica recorrió todo el país. La Segunda Independencia, como fue llamada, había sido conseguida.
Como recompensa, en 1830 se le dio la Comandancia de las Provincias Internas de Occidente: Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Un par de años más tarde, aturdido por severas depresiones, luchó contra el levantamiento de Santa Anna. Escéptico ante el porvenir de México, decidió suicidarse frente a la tumba de Iturbide aventándose sobre el filo de su espada -razón por la que también se cree que fue asesinado- un 3 de julio de 1832 en la iglesia de San Antonio, en Padilla, Tamaulipas. 

(Tomado de: Tapia, Mario - 101 héroes en la historia de México. Random House Mondadori, S.A. de C.V. México, D.F., 2008)