viernes, 14 de diciembre de 2018

José Bergamín



 
Nació en Madrid, España, en 1895; murió en Fuenterrabía, el 28 de agosto de 1983. Licenciado en derecho, dirigió la revista Cruz y Raya (1933-1936). Fue una de las personalidades católicas que estuvieron del lado de la República y presidió la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Llegó a México en 1940, como refugiado político. Aquí fue catedrático en la UNAM, dirigió la Editorial Séneca y publicó parte de su obra literaria. Regresó a España en 1959, pero tuvo que abandonarla de nuevo en 1964, por haber protestado contra actos represivos del régimen franquista. Entre sus numerosas obras están: El cohete y la estrella (Madrid, 1923), Tres escenas en ángulo recto (Madrid, 1924), Caracteres (Málaga, 1926), El arte del birlibirloque (Madrid, 1931), Mangas y capirotes (Madrid, 1933), Laberinto de la novela (Madrid, 1935), La estatua de don Tancredo (Madrid, 1935), Disparadero español (Madrid, 1936), Detrás de la cruz (1941), El pozo de la angustia (1941), Caballito del diablo (1942), El pasajero, peregrino español en América (1943), La hija de Dios y la niña guerrillera (1945), Fronteras infernales de la poesía (Madrid, 1959), y Rimas y sonetos rezagados (Madrid, 1962). Tradujo al español obras de importantes escritores católicos de otras lenguas. Su último libro de poesía, La claridad desierta, fue publicado en 1973 por la revista española Litoral, con texto e ilustraciones de homenaje de escritores y artistas de España e Hispanoamérica.

(Tomado de: Enciclopedia de México, volumen II, Bajos-Colima)


jueves, 13 de diciembre de 2018

Del mal agüero, estantiguas


 LIBRO QUINTO 

Que trata de los agüeros y pronósticos, que estos naturales tomaban de algunas aves, animales y sabandijas para adivinar las cosas futuras.


[...]

Capítulo XI
Que trata del agüero que tomaban cuando de noche veían estantiguas

Cuando de noche alguno veía alguna Estantigua, con saber que eran ilusiones de Tezcatlipoca, también tomaba mal agüero en pensar que aquello significaba que el que la veía había de ser muerto en la guerra, o cautivo;

-y cuando acontecía que algún soldado valiente y esforzado veía estas visiones, no temía sino asía fuertemente de la estantigua y demandábala que le diese espinas de maguey, que son señas de fortaleza y valentía, y que había de cautivar en la guerra tantos cautivos cuantas espinas le diese; y cuando acontecía que algún hombre simple y de poco saber veía las tales visiones, luego las escupía o apedreaba con alguna suciedad.

A ese tal ningún bien le venía, más antes le venía algún desdichado infortunio; y si algún medroso o pusilánime veía estas estantiguas, luego se cortaba, luego se le quitaban las fuerzas y luego se le secaba la boca, que no podía hablar, y poco a poco se apartaba de la estantigua para esconderse donde no la viese.

Y cuando iba por el camino, pensaba que iba tras él la estantigua, para tomarle, y en llegando a su casa abría de pronto la puerta y entraba de presto, y cerraba la puerta de su casa y pasaba a gatas por encima de los que estaban durmiendo, todo espantado y pavoroso.

(Tomado de: Sahagún, fray Bernardino de - Historia General de cosas de Nueva España. Numeración, anotaciones y apéndices de Ángel María Garibay K. Editorial Porrúa, S. A. Colección “Sepan Cuantos…” #300. México, D.F. 1982)



miércoles, 12 de diciembre de 2018

Tasco


Tasco, ciudad altiva, encaramada sobre tu barroco basamento de plata, como orgullosa virgen de retablo. ¿Eres tan estimada por tu esquivez, o las dificultades que amontonas entre tu serenidad reposada y el sediento caminante que te anhela te hacen aparecer más bella?

El automóvil ruge, piafante de caballos opresos; las ruedas se encabritan, el agua hierve, la gasolina suda. Dicen que van a construir una carretera para ir a Tasco. Hoy existe un sendero de cabras por el cual, milagrosamente, pueden transitar automóviles.

¡Los carriles de Borda! ¡Qué felicidad siento al encontrarme en vosotros!: ¡Ya estamos cerca! Por aquí pasaron largas filas de mulas cargadas de plata. Por aquí pasó Borda, gran señor de la Colonia, en su litera dieciochesca o en fogoso caballo. Su cortejo brillaba al sol, movido reguero de colores, pero nadie sospechaba las emociones del prócer gambusino. Protegido de Dios, vio bonanzas que llenaban sus arcas de tesoros, pero dábale las espaldas la Fortuna, para probarlo, y tenía que volver a empezar.

Mas ¿qué mucho si la grandeza de su espíritu superaba a la enormidad de su caudal? Borda sobrevive en sus obras; la mayor de las obras de Borda fue Tasco.

Desde luego el nombre
Tasco y no Taxco. ¿Por qué esa extemporánea X? si el nombre indígena fue Tlachco (lugar del juego de pelota), tan impropia es la X como la S. sigamos entonces la costumbre colonial y escribamos Tasco, puesto que así se pronuncia. (Una eminencia indiscutible en lingüística náhuatl escribe Tasco igual que yo: don Francisco del Paso y Troncoso.)

Figúraseme que aquellas personas que usan letras exóticas en su escritura han comido una terrible sopa de letras que se les ha indigestado: tienen indigestión de letras. Unos cambian letras sencillas por otras que lo son menos: Taxco, por Tasco; Baltazar, por Baltasar; Amacuzac por Amacusac; Tlálpam, por Tlalpan. Otros dejan en medio de una palabra una letra inútil, o inarmónica. Tepotzotlán, en vez de Teposotlán; Atzcapotzalco, cuando podría ser Ascaposalco. ¿Qué se ve muy feo? Todo depende de la costumbre. Otros acostumbran erizar su apellido con letras aisladas que son como baluartes inexpugnables a la pronunciación; otros… ¿a qué seguir enumerando a estos maniáticos?

Necesitan arrojar una buena cantidad de letras que tienen en el cuerpo y volver a aprender el silabario, con cautela, sin atracarse y, sobre todo, digiriendo lo que comen con su espíritu; es la única manera de que no se les indigesten las letras, es decir, de que no sean pedantes.

(Tomado de: Toussaint, Manuel - Oaxaca y Tasco. Grabados de Francisco Díaz de León. Lecturas mexicanas, primera serie, #80. Fondo de Cultura Económica, México, D. F., 1985)


martes, 11 de diciembre de 2018

Tatsugoro Matsumoto


Jacarandas en Ciudad Universitaria.
 
(1868-1955) Jardinero imperial e ingeniero paisajista japonés. Después de realizar un jardín en la ciudad de Pachuca, viajó a su patria a visitar a su esposa, pero con la firme idea de regresar a vivir a México. En 1896, durante el porfiriato, se convirtió en el experto favorito de las familias adineradas para embellecer sus jardines. A lo largo de la presidencia de Álvaro Obregón, entre 1920 y 1924, propuso al gobierno plantar en las principales avenidas de la Ciudad de México árboles de jacarandas, un ejemplar que introdujo desde Brasil, el cual reprodujo en sus viveros. Su propuesta fue aceptada y hoy día esta especie coronada por flores color azul violáceo es una señal inequívoca de que llegó la primavera.
 
(Tomado de: Muy Interesante, septiembre de 2018, no. 09. 100 Extranjeros que amaron México)



lunes, 10 de diciembre de 2018

La litografía en México

 
(Claudio Linati. Museo de la Caricatura, Cd. de México)
 
La litografía llegó a México en 1826 fuera de las instituciones educativas de las artes. Se introdujo a instancias de Claudio Linati, quien vio en ella el medio para expresar su desacuerdo con la situación política del momento, razón por la cual fundó el periódico El Iris. Por inmiscuirse en asuntos de la política local, debido a su filiación como Carbonari, Linati fue expulsado del país, alegándose como pretexto su nacionalidad italiana y El Iris fue clausurado. Debe quedar claro que no fue el lenguaje formal usado por Linati el que se consideró subversivo, sino el contenido. Con su desaparición el carácter crítico y combativo de la litografía se perdió temporalmente. La prensa litográfica traída por Linati fue incautada por el gobierno mexicano quien le había conferido un préstamo para hacer llegar la maquinaria a territorio nacional. Así, la única prensa litográfica que existía en la ciudad de México, fue llevada a la Academia de San Carlos, institución encargada de la promoción oficial de las artes. Sin embargo, la litografía no se desarrolló en esa institución debido a la visión decimonónica que consideraba a la litografía como un arte menor, más unido al trabajo artesanal y de producción industrial que al de creación intelectual, y por lo tanto descartado de las academias, no sólo de la de México.

Esta primera máquina litográfica permaneció en la Academia de San Carlos de 1823 a 1839, usándose para imprimir unas cuantas ilustraciones de libros a petición del ministro del interior Lucas Alamán. Esta imprenta no se prestó a particulares por considerárseles sujetos peligrosos; así, Patiño Ixtolinque, director de la Academia, negó en 1828 el permiso para usar la prensa litográfica a Adriano Fournier y Pedro Robert por sus ligas con los Carbonari italianos, quienes habían sostenido vínculos con las logias hermanas enemigas de las escocesas, con las que simpatizaban algunos miembros de la Academia. Finalmente la prensa fue trasladada al Colegio Militar donde se la utilizó para imprimir planos de tácticas militares.

En la Academia de San Carlos se estableció en este período tan sólo una clase de litografía en el año de 1865. Dado que su duración se limitó a este año, se emplearon desde 1847 los servicios de talleres privados y más tarde los de la Escuela Nacional de Artes y Oficios para la impresión de catálogos y de las muestras más representativas de pintura y escultura, que como deferencia se repartían a los patrocinadores de las bienales académicas.


La Orquesta, tomo 2, núm 43. Constantino Escalante. La carrera de baquetas. Sufrimiento continuo a que ha sido condenada nuestra República desde su Independencia hasta nuestros días. Museo de la Caricatura, Cd. de México.

Al no tener acceso a la única prensa litográfica que existía en el país, el naciente empresario empezó a importar la maquinaria necesaria para la impresión de litografía, la cual al suplir al grabado por su facilidad y economía era un medio más eficaz para reforzar los valores de clase de un público más amplio. En estos talleres persistieron las antiguas estructuras gremiales: el aprendizaje de la técnica se hacía por la práctica y la división del trabajo en el taller. Múltiples son los ejemplos de aprendices que al cabo de los años lograron acumular el capital y la experiencia necesaria para tener su taller propio.

Los talleres que se fueron estableciendo a partir de la década de los 40 produjeron estampas para consumo interno, así como para la exportación de imágenes. Las estampas producidas para el interior del país variaron según el público al que fueron dirigidas, siendo éstas de carácter religioso o costumbrista; llegaron a un público más amplio por ser su precio más bajo que el de una obra de arte original. En cambio, para el extranjero se hicieron álbumes sobre los diferentes aspectos geográficos y costumbristas de México, con la idea de presentar una imagen de civilización, progreso y seguridad, que promovieran la inversión de capitales extranjeros en un país rico en materias primas y pobre en industrialización. Estos trabajos ejemplifican cómo se pretendía difundir la vida y el ambiente mexicano; en ellos el mexicano aparece mitificado, mostrado como tipo curioso, y el campesino o el indígena aparecen como presencias típicas pero no con sujetos en acción. Otros álbumes fueron hechos por artistas europeos que visitaron estas tierras en busca de lo primitivo y de lo exótico, recreando paisajes y costumbres en ilustraciones llenas de folklorismo para el consumo europeo.


La Orquesta, tomo 3, núm 84. Amigos míos, la paz pública no tiene nada que temer de un inocente como yo. Museo de la Caricatura, cd. de México.

Estuvieron encargados de estas producciones impresores como Ignacio Cumplido, Vicente Heredia, Julio Michaud, Manuel Murguía, Escalante, Massé, Decaen, y Labadie, quienes, como empresarios, no estuvieron desvinculados de la Academia ya que contribuían como accionistas en las exposiciones anuales de ésta y mantenían relaciones comerciales con la institución; como miembros del sector empresarial urbano se identificaron con la cultura dominante de carácter oficial difundida en estas exposiciones.

Las imprentas donde se publicaron algunos de los periódicos dependieron de las casas litográficas para la producción de caricaturas y fueron pocas las que tuvieron máquinas de litografía propias. Fueron principalmente cuatro talleres donde se produjeron las caricaturas de este período: el de Manuel Castro, el de Nabor Chávez, el de Hesiquio Iriarte y el de Francisco Díaz de León. Del primer taller salieron las siguientes publicaciones: Guillermo Tell 1861; El Títere 1861; La Orquesta 1861-1863; El Buscapié 1865 y Don Folias 1865. Del taller de Nabor Chávez encontramos publicada por orden cronológico El Títere 1861; El Palo de Ciego 1862; Fray Trápala 1862; El Boquiflojo 1869-1870; Fray Diávolo 1869 y El Jarocho 1869. De la casa tipográfica de Hesiquio Iriarte -uno de los principales productores de litografías- salieron San Baltazar en los años de 1869 y 1870 y La Orquesta a principios de 1870. Del taller de Francisco Díaz de León salieron La Orquesta, a mediados de 1870, El Ahuizote de 1874 a 1876 y la Gaceta de Holanda en 1877. A pesar de que los talleres de Iriarte y Díaz de León produjeron gran número de litografías, que circularon en la ciudad de México, los periódicos con caricatura que publicaron fueron pocos; esto indica que la prensa ligada con la caricatura por lo general fue manejada en talleres pequeños, muchas veces de corta duración debido al carácter polémico de la publicación.
 
 

La Orquesta, tomo 3, núm 100. -¿A cómo paga V. la libra de papel? -A como corra en las tiendas... aunque es mejor el de estraza. Museo de la Caricatura, Cd. de México.
 
 
Hacen falta trabajos que vinculen los diferentes talleres con los dueños de los periódicos y con las diversas alianzas establecidas entre las facciones del partido liberal difundidas a través de esta prensa. Las diferencias más obvias de estas facciones aparecen cuando los periódicos proponen a uno u otro candidato para la presidencia o para algún cargo de elección popular. Sin embargo todas ellas sustentaron las mismas proposiciones de desarrollo para el país. En diferentes momentos de la historia, los periódicos se oponen a la reelección de Juárez, o a la de Lerdo. En el año de 1877 La Gaceta de Holanda enfilaba sus baterías en contra de Lerdo y a favor de Porfirio Díaz, mientras La Orquesta en el mismo año previene a sus lectores en uno de sus editoriales que la figura de Díaz es la de un dictador.
 
(Tomado de: Esther Acevedo de Iturriaga - La caricatura como lenguaje crítico de la ideología liberal 1861-1877. Historia del arte mexicano, fasc. #75, Arte de la afirmación nacional; Salvat Mexicana de Ediciones, S.A. de C.V., México, D.F., 1982)

sábado, 8 de diciembre de 2018

Quetzaltótotl, Quetzal

Quetzaltótotl (Ave preciosa) Quetzal [Pharomachrus mocinno]. 




Hay una ave en esta tierra que se llama quetzaltótotl; tiene las plumas muy ricas y de diversos colores: tiene el pico agudo y amarillo, y los pies amarillos; tiene un tocado en la cabeza, de pluma, como cresta de gallo; (…). Las plumas que cría en la cola se llaman quezalli son muy verdes y resplandecientes, son anchas como unas hojas de espadaña doblegándose cuando las toca el aire resplandecen muy hermosamente. 

Tiene esta ave unas plumas negras en la cola, con que cubre estas plumas ricas, las cuales están en el medio de estas negras. (…) El tocado que tiene en la cabeza esta ave es muy hermoso y resplandeciente, llaman a estas plumas tzinitzian; tiene esta ave el cuello y el pecho colorado y resplandeciente (…). 

Habitan estas aves en la provincia que se llama Tecolotlan, que es hacia Honduras, o cerca. Viven en las arboledas, y hacen su nido en los árboles para criar sus hijos. 

(Tomado de: Sahagún, fray Bernardino de - Historia General de cosas de Nueva España. Numeración, anotaciones y apéndices de Ángel María Garibay K. Editorial Porrúa, S. A. Colección “Sepan Cuantos…” #300. México, D.F. 1982)






viernes, 7 de diciembre de 2018

Campeón sin corona (1945)

Campeón sin corona (1945)
 
 
Dir.: Alejandro Galindo.

Con David Silva y Amanda del Llano, Carlos López Moctezuma y Fernando Soto (Mantequilla).

Argumento original: Alejandro Galindo.

Adaptación cinematográfica: G. Ramírez Osante y Alejandro Galindo.

Escenografía: Gunther Gerzso.

Filmada a partir del 25 de octubre de 1945 en los Estudios azteca y en la Arena México. Estrenada el 5 de septiembre de 1946 en el cine Palacio – dos semanas.
 
Comentario: Este melodrama –cuyo protagonista está inspirado en el boxeador Rodolfo “el Chango” Casanova- era muy seguramente la mejor película de ambiente urbano y de barrio bajo hecha hasta el momento por el cine mexicano. Los personajes dan valor a un lenguaje popular ocurrente y muy vivaz –demasiado vivaz a ratos, quizás, porque los mexicanos pobres no suelen gritar así.
 
(Emilio García Riera - Las grandes películas de la Época de Oro. Algarabía #142, Editorial Otras Inquisiciones, S.A. de C.V. México, D.F. 2016)
 
 


jueves, 6 de diciembre de 2018

Los visitantes de María Sabina

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María Sabina Magdalena García nació a fines del siglo XIX y murió quince años antes de que terminara el siglo XX. La curandera más famosa de la historia de México, originaria del pueblo de Huautla de Juárez, ubicado en la Sierra Mazateca, al sur de Oaxaca y de México, fue guía y amiga de muchas de las personalidades más importantes de su época. Sin proponérselo, se convirtió en una celebridad nacional e internacional, en gran medida por su profundo conocimiento del uso ceremonial y curativo de los hongos alucinógenos que crecen en la región donde nació, vivió y murió.
 
Reconocida como una mujer sabia en todo el mundo, María Sabina se convirtió en icono del movimiento hippie, cuyos grandes estandartes aseguraron siempre haber compartido con ella el viaje. Sin lugar a dudas diversas celebridades lo hicieron, pero también hay muchos rumores, historias no comprobadas, de personalidades y famosos que decían haber recibido la atención de la chamana.
 
Persona sencilla y poderosa, Sabina llevaba una vida simple, sembraba y comía el maíz y el frijol que le daba su terreno y no cobraba una tarifa determinada a sus pacientes, esperando que cada persona le diera lo que podía. Los rumores aseguran que entre estos pacientes estuvieron los Beatles, Bob Marley, los Rolling Stones, Aldous Huxley e incluso el mismísimo Walt Disney. Y se cuenta también que John Lennon afirmó que gracias a ella por primera y única vez en su vida vio el mar, el verdadero, el que se sitúa entre el cielo y la tierra, entre el cuerpo y el alma.
 
María Sabina fue conocida gracias al investigador Robert Gordon Wasson y a su esposa Valentina Pavlovna, considerados los padres del estudio de los hongos, quienes escribieron varios libros y entregaron al movimiento hippie referencias de la chamana. Gordon Wasson tuvo su primer encuentro con Sabina en 1955, a partir del cual comenzó a publicar lo que experimentaba durante sus viajes en revistas y libros, historias que parecen ser las culpables de los rumores que existen sobre los encuentros de Sabina con las grandes personalidades del siglo XX. Y es que lo mismo que describe Gordon Wasson es lo que se dice que dijeron haber experimentado los Beatles, Bob Marley y Andy Warhol.
 
"Hay un mundo más allá del nuestro, un mundo que está lejos, también cercano e invisible. Ahí es donde vive Dios, donde vive el muerto y los santos. Un mundo donde todo ha pasado ya, y se sabe todo. Ese mundo habla. Tiene un idioma propio. Yo informo lo que dice. El hongo sagrado me toma de la mano y me lleva al mundo donde se sabe todo. Allí están los hongos sagrados, que hablan en cierto modo que puedo entender. Les pregunto y me contestan. Cuando vuelvo del viaje que he tomado con ellos, digo lo que me han dicho y lo que me han mostrado", expresó una vez María Sabina. Y quizás fue el misticismo de esta sabiduría el que motivó a los músicos y pintores a verla o inventar que la habían visto. Ningún hippie que se respetara podía negar la admiración que la oriunda de Huautla despertaba, así como nadie podía decir que no había estado o no la había visto, por lo menos una vez, a alguna gran personalidad del siglo XX saliendo de la casa de Sabina. Los rumores en torno a la chamana crecieron como los hongos: a montones.
 
(Tomado de: Marcelo Yarza - 101 Rumores y secretos en la historia de México, Editorial Grijalbo, México, D.F., 2008)
 
 

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Códice Porfirio Díaz

 
El códice consiste en una tira larga, formada por cinco piezas de cuero de venado, cosidas una con otras. La tira completa mide aproximadamente 470 cm de largo por 16 cm de alto y está doblada de tal forma que se formaron 21 hojas. Las dos partes temáticas del códice se leen de derecha a izquierda. Las diferencias entre las dos partes revelan que fueron ejecutadas por distintos pintores. La narrativa histórica está ejecutada a todo color, con dibujos en un estilo vivo y fluido, mientras que en la parte adivinatoria sólo se usó la línea para dibujar las figuras, las cuales parecen más estáticas que las de la parte histórica. El códice no está completo: el paralelismo entre este y el Códice Laúd indica que le falta por lo menos una hoja al inicio.

El códice estaba en manos de los caciques Avendaño de Tutepetongo hasta 1874, cuando pasó, junto con las tierras del cacicazgo, a manos de los inversionistas Pastelín de la Cañada. En 1886, los Pastelín vendieron el documento al español Pérez Calderón, otro operador en la Cañada. Éste, a su vez, lo vendió al gobierno mexicano mediante la intervención del historiador oaxaqueño Manuel Martínez Gracida. Esta venta se dio en el marco de la búsqueda de documentos pictográficos impulsado por el presidente Porfirio Díaz y que culminó en la Exposición Histórica Americana de 1892 en Sevilla.
 
(Tomado de: Sebastián van Doesburg - Códice Porfirio Díaz. Arqueológica Mexicana, edición especial #42, La colección de códices de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia. Editorial Raíces, México, D.F., 2012)

martes, 4 de diciembre de 2018

Narciso Bassols

 
 
Nació en Tenango del Valle, Estado de México, en 1897; murió en la Ciudad de México en 1959. En 1907 entró al Colegio de San José, en la capital de la república, cuando su padre era juez de Chalco; en 1911 a la Escuela Nacional de jurisprudencia. Antonio Caso expidió esta constancia: "En el año académico de 1916 Narciso Bassols fue el más distinguido de mis alumnos, por su clara inteligencia y su dedicación ejemplar". Dio clases de lógica y teoría del conocimiento en la Preparatoria y en 1919 se recibió de abogado. Ese año abrió un bufete junto con Joaquín Álvarez Icaza y fundó y se hizo cargo de la cátedra de Garantías y Amparos en Jurisprudencia. A partir de 1921 litigó ya solo y en 1925 se le nombró consultor del Departamento de Salubridad, primero, y luego secretario general del gobierno del Estado de México, al lado de Carlos Riva Palacio, por cuya causa dejó su despacho en manos de Ricardo J. Zevada, hasta junio de 1926 en que renunció a éste último cargo y volvió al ejercicio de su profesión y a sus clases. Por encargo del secretario de Agricultura y Fomento, redactó la Ley de Dotaciones y Restituciones de Tierras y Aguas, reglamentaria del art. 27 constitucional (27 de abril de 1927) y publicó la Nueva Ley Agraria. En febrero de 1929 fue nombrado director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional, donde creó la clase de derecho agrario y la Sección de Economía (antecedente de la Escuela de esa especialidad) e implantó los exámenes trimestrales. Esta última disposición provocó la huelga estudiantil que habría de conducir a la autonomía universitaria. En 1930-1931 intervino en la redacción de la Ley sobre la Liquidación de los Antiguos Bancos de Emisión, sosteniendo la tesis de que los billetes de esas instituciones que no se canjearan por bonos de la deuda bancaria, prescribirían en favor de la Nación, y presidió el comité liquidador.

El 21 de octubre de ese año el presidente Ortiz Rubio lo nombró secretario de Educación Pública, y el 4 de septiembre de 1932 lo ratificó en su puesto el presidente Rodríguez. Durante su gestión, se trató de introducir en los planes de estudios ciertas nociones sexuales para orientación de la juventud, se clausuraron las escuelas primarias que violaban el presentó de la enseñanza laica y se presentó al Congreso la iniciativa del nuevo art. 3° de la Constitución, todo lo cual le acarreó la animosidad de los organismos confesionales y de buena parte de la prensa. Aun siendo ministro, siguió auxiliando al Ejecutivo en materias de legislación, pues redactó en esa época la ley que creó Petromex. En un clima de grave agitación, renunció el 9 de mayo de 1934, pero ese mismo día fue designado secretario de Gobernación, cargo del que separó el 30 de septiembre siguiente (un día después de las elecciones generales) para no firmar el decreto que autorizaba el funcionamiento de garitos en los límites del Distrito Federal. Tras un viaje a Estados Unidos, el presidente Cárdenas lo nombró secretario de Hacienda el 1° de diciembre de 1934. En el curso de 7 meses hizo la reforma monetaria, modificó las leyes de impuestos y de crédito y las relativas al Banco de México, Pipsa, Seguros de México, Crédito Popular y Ferromex; preparó las leyes de seguros que después se promulgaron, obligó a la Compañía de Petróleo El Águila a cumplir con sus obligaciones fiscales, e impidió que los generales y políticos influyentes siguieran haciendo negocios. El 15 de junio de 1935, sin embargo, renunció "por lealtad al general Calles". En noviembre siguiente, el presidente Cárdenas lo nombró ministro en Londres y representante ante la Sociedad de Naciones, desde cuya tribuna defendió con tenacidad a Etiopía y a España, víctimas de la agresión fascista. A su regreso (principios de 1937), fundó la Editorial Revolucionaria, que publicó Bajo el hacha del fascismo de G. Salvemini, El dinero de Emile Burns, Geografía del capitalismo de W. G. Moore, ¿Puede durar el capitalismo? De Frederick Allen y otros títulos. Vinculado a Lombardo Toledano en la Universidad Obrera, marchó a España representando a la CTM ante la UGT y la CNT, para estar más cerca de las fuerzas republicanas durante la guerra civil; y luego a Oslo, en 1938, en compañía del propio Lombardo Toledano, para solicitar la solidaridad de la Federación Sindical Mundial en ocasión de la expropiación petrolera. En el otoño de ese año fue nombrado ministro de México en Francia, en cuyo carácter organizó el rescate de poco más de 10 mil republicanos españoles, detenidos en campos de concentración, y su envío a México en calidad de asilados. Vuelto al país a fines de 1940, el presidente Ávila Camacho le propuso ser Ministro de la Suprema Corte de Justicia. "Mutilaría mi pensamiento -le contestó Bassols- si no le dijera que pesa en mi ánimo la convicción de que no debo aparentar una identificación política, que no siento, con las directrices que ha marcado usted a su gobierno... Más que una obra administrativa o judicial, creo estar obligado a desplegar enérgica acción de combate". Y en efecto, pronto fundó la Liga de Acción Política y su órgano Combate, semanario que hizo la crítica del revisionismo hasta agosto de 1941, en que las condiciones creadas por la Segunda Guerra Mundial lo obligaron a suspenderlo. La Liga, sin embargo, se mantuvo activa, y en 1943 lanzó como candidatos a diputados por el Distrito Federal al propio Bassols, a Víctor Manuel Villaseñor y a José E. Iturriaga, cuya elección popular fue escamoteada. A principios de 1944 hizo un viaje particular a Suramérica y en noviembre siguiente fue nombrado embajador en Moscú, hasta el 10 de mayo de 1946, en que regresó a México. En 1947 ayudó a crear el Partido Popular, del que fue vicepresidente, pero del cual se separó el 11 de octubre de 1949 al advertir que ese organismo estaría representado en el Congreso sin que hubiera mediado una verdadera reforma electoral. El propio año de 1949 concurrió en París, representando al general Lázaro Cárdenas, a la reunión que creó el Consejo Mundial de la Paz. En 1950 tradujo Keynes, economista vulgar. Cinco ensayos de autores extranjeros. Fue consejero del presidente Ruiz Cortines, pero dimitió al ocurrir la devaluación monetaria de 1954. En los años siguientes y hasta su muerte promovió la participación de distinguidos mexicanos en reuniones tales como el Congreso por el Desarme y la Cooperación Internacional, o bien en organismos como el Comité Mexicano Impulsor de la Lucha por la Paz, antecedente del Movimiento de Liberación Nacional. Murió en un accidente el 24 de julio de 1959. A lo largo de su vida escribió discursos, dictámenes, fundamentaciones, iniciativas, alegatos, ensayos y artículos que fueron recogidos en 1964 en Narciso Bassols: Obras, con introducción de Jesús Silva Herzog y preámbulo de Alonso Aguilar y Manuel Mesa.

(Tomado de: Enciclopedia de: Enciclopedia de México, tomo 2)