lunes, 15 de junio de 2026

El Valle de México, 1844


El Valle de México, 1844 

Figuraos que os hayáis en lo alto de una montaña que se levanta hasta cerca de dos mil pies sobre el nivel del valle y nueve mil sobre el del mar. Sobre vuestra frente se extiende un cielo sin nubes del más acabado azul, y una atmósfera tan pura y diáfana que los objetos situados a muchas leguas de distancia se ven tan nítidamente como si se hallasen al alcance de la mano. De primer intento os impresiona la escala gigantesca: sentís como si estuvieseis contemplando un mundo. Ningún otro panorama de valles y montañas ofrece un conjunto semejante, porque en ninguna otra parte son las montañas tan altas y a la vez el valle tan espacioso y tan colmado de semejante variedad de tierras y aguas. El llano que se dilata a vuestros pies es por extremo liso: circúndalo un cinturón de doscientas millas de montañas prodigiosas, las más de las cuales han sido volcanes activos y que ahora están cubiertas unas de nieve y otras de bosques. Encierra grandes mantos de agua que más parecen mares que lagos; está sembrado de incontables aldeas, granjas y plantíos; de su suelo se levantan eminencias que en cualquier otra parte del mundo se llamarían montañas, pero que, vistas desde aquí, no parecen sino simples montículos fabricados por hormigas. 


(Tomado de: Brantz Mayer, México, lo que fue y lo que es. México, Universidad Nacional Autónoma, 1953. Carta VII. La edición original es de 1844.

Tomado a su vez de: García Martínez, Bernardo - El territorio mexicano de 1940 a 1970. Historia de México, tomo 12 Salvat Mexicana de Ediciones, S.A. de C.V., México, Distrito Federal, 1974)

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