viernes, 23 de marzo de 2018

Francisco Javier Alegre





Jesuita, nació en el puerto de Veracruz en 1729; murió en Bolonia, Italia, en 1788. Estudió retórica y filosofía en la ciudad de Puebla, en el Real Seminario de San Ignacio, y a los 17 años de edad entró en la Compañía de Jesús haciendo su noviciado en Tepotztlán. Fue profesor de gramática en México y Veracruz, de retórica en la Habana y de cánones en Mérida. Más tarde fue llamado a México para que continuara la Historia de la Provincia, empezada por el padre Francisco de Florencia (1620-1695). Al ocurrir la expulsión de los jesuitas en 1767, partió desterrado a Italia. Consumado políglota, sabía hebreo, griego, latín, francés, inglés e italiano. Era, además, erudito en patrística, teología y filosofía escolástica y moderna, en matemáticas y en temas de la antigüedad clásica. Dejó escritas Alexandrías (1775), Homeri Ilias, latino carmine expressa (1776), institutionum Theologicarum libri XVIII (1789) y otras obras que permanecen inéditas. Poseedor de un estilo pleno de gallardía, facilidad y elegancia, sobresalió como prosista latino. Rehizo totalmente la historia de la Provincia de Jesús en Nueva España que había dejado Florencia, “dándonos la más hermosa crónica religiosa de cuantas se escribieron en Nueva España”, según dijera de ella Gabriel Méndez Plancarte. Obra de abundante documentación, excelente por el método y el estilo, fue escrita de 1764 a 1767. Constituye la fuente más completa acerca de la actividad misional y evangelizadora de los jesuitas en territorio mexicano.

(Tomado de: Enciclopedia de México, Tomo I)

jueves, 22 de marzo de 2018

Catalina de Erauso, la Monja Alférez





Personaje semilegendario de la primera mitad del siglo XVII. Nació en san Sebastián, España, en 1595 y fue novicia en un convento. Se fugó de allí y, vestida de hombre, sentó plaza de soldado en Chile, donde realizó toda clase de hazañas y fue incluso sentenciada a muerte. Pasó a México, donde se dedicó a la arriería en el camino de Veracruz. Murió en Cuetlaxtla en 1650.  Tal parece que era de sexo masculino, con anomalías orgánicas. Fue objeto de varias novelas, y de un estudio hecho por el doctor Nicolás León.


(Tomado de: Enciclopedia de México)

Felipe Carrillo Puerto


Felipe Carrillo Puerto



Nació en Motul y murió en Mérida, ambas del estado de Yucatán (1872-1924). Leñador y ferrocarrilero, desde 1910 figuró en las filas del maderismo en Yucatán. Sufrió cárcel y destierro en Estados Unidos; pero al volver colaboró con el general Salvador Alvarado para implantar importantes reformas sociales. Conocía el maya y ejerció gran influencia sobre los indígenas, tanta que fue llamado el Apóstol de la Raza. En 1922 fue electo gobernador de Yucatán. Durante su gestión se promulgaron las leyes de previsión social, del trabajo, del inquilinato, de expropiación por causa de utilidad pública y de revocación del mandato. Creó las ligas feministas, combatió el alcoholismo, promovió la educación y el deporte, estableció los servicios médicos y jurídicos gratuitos, y fundó la Universidad del Sureste, la Escuela Vocacional de Artes y Oficios y la Academia de la Lengua Maya. En 1924, cuando la rebelión delahuertista, derrotada en el resto del país, triunfó en Yucatán, Carrillo Puerto y sus principales colaboradores fueron capturados y fusilados.

Su idilio con la periodista norteamericana Alma Reed dio origen a la célebre canción Peregrina con letra del poeta Luis Rosado Vega y Música de Ricardo Palmerín.



 

miércoles, 21 de marzo de 2018

Acamapichtli


Acamapichtli



Acamapichtli (del náhuatl acamapilli, vara, derivado de ácatl, caña, y mapilli, dedos de la mano, formado a su vez de máitl, mano y pilli, hijo: "puñado de carrizos" o "el que empuña la vara"), primer rey azteca, proveniente de Colhuacan, antiguo centro tolteca. Después de un laborioso y prudente gobierno de 20 años, fue sometido por los tepanecas hacia 1413. Durán, Ixtlixóchitl y Tezozómoc mencionan a otro Acamapichtli que ocupó el trono de Colhuacan en 1 Técpatl (1324). Según los Anales de Cuauhtitlán, Acamapichtli, rey de los aztecas, llegó a ser monarca en 9 Técpatl (1384). Sahagún relata que bajo su gobierno hubo 21 años de paz y quietud (Historia, II). Hizo edificar la ciudad y ordenó casas y acequias. Mostró pesar por no haber librado a los mexicanos de los tributos a Azcapotzalco (Durán: Historia, I). No nombró sucesor, y a su muerte fue elegido rey su hijo Itzcóatl, padre de Moctezuma I. Se cree que el primer monarca mexica de este nombre fue en un principio sacerdote de la diosa Cihuacóatl. Hay ciertos desacuerdos en los datos de varios historiadores que tratan de Acamapichtli. Su nombre también se ha escrito Acamapixtli, Acamapic, Acamapic y Acamapitz.

(Tomado de: Enciclopedia de México)

Ignacio Fernández Esperón (Tata Nacho)


Ignacio Fernández Esperón (Tata Nacho)



Nació en la ciudad de México el 14 de febrero de 1894. Su madre era pianista y lo impulsó a estudiar piano con Macedonio Alcalá. Luego estudió con el maestro Salvador Ordoñez Ochoa. En 1919 viajó a Nueva York donde estudió con el maestro francés Edgar Varese y posteriormente en París con Paul Le Fleur. En 1925 regresó a México para trabajar como investigador en música vernácula. En 1927 cuando el Teatro Lírico convocó a un concurso de la canción mexicana, gano el primer premio con Menudita. Junto con Carlos González y Jacobo Dalevuelta decidió formar una Revista nacional para las fiestas patrias de 1929 que fue enviada a la Exposición Iberoamericana de Sevilla, en España. Formó el conjunto musical Rondalla Mexicana con el que alcanzó innumerables éxitos.en 1947 inició la transmisión de su programa Así es mi tierra en la XEW. Fue director de la Orquesta Típica de la Ciudad durante el gobierno del Lic. Adolfo López Mateos. Recibió las Palmas Académicas. Sus canciones más populares fueron Dime ingrata, Adiós mi chaparrita, La Borrachita, Nunca, nunca, nunca, Ausencia, Cuídate mucho, Menudita, Otra vez, Qué triste estoy, Serenata, Ya va cayendo. Falleció el 5 de junio de 1968.

 

(Tomado de: Yolanda Moreno Rivas - Historia de la música popular mexicana.)









martes, 20 de marzo de 2018

José Antonio de Alzate





Nació en Otumba, Estado de México, en 1737; murió en la Ciudad de México en 1799. Estaba emparentado con Sor Juana Inés de la Cruz en cuarta generación y fue ascendiente de Pío Baroja, también en cuarto grado. Se graduó de bachiller en teología en el Colegio de San Ildefonso y fue ordenado presbítero hacia 1756. Desde muy joven mostró una decidida inclinación por las ciencias y dedicó toda su actividad a la física, las matemáticas, la astronomía y las ciencias naturales, no sólo en el terreno especulativo, sino también en la aplicación práctica de esas ramas a la industria y la agricultura. Formó una vasta biblioteca, reunió colecciones de historia natural y objetos arqueológicos y montó un gabinete de observaciones físicas y astronómicas que para su época era muy completo y moderno. No quiso quedarse encerrado en su laboratorio y realizó exploraciones en campos agrícolas y zonas arqueológicas, como la de Xochicalco, cuyas ruinas estudió y describió minuciosamente.  Realizó una ascensión al Iztaccíhuatl para hacer observaciones científicas. Sufrió muchos contratiempos y tuvo no pocos adversarios. Su pensamiento filosófico y científico avanzado y su inclinación a la sátira lo mantuvieron en constante polémica y le crearon enemigos. El mismo refirió cómo sus experimentos sobre electricidad y sus intentos de construir un pararrayos dañaron su salud y pusieron en peligro su vida. Un incendio destruyó su observatorio astronómico y buena parte de sus instrumentos científicos y de sus escritos. En marzo de 1768 inició la publicación semanal del Diario literario de México. Recibió en vida honores y distinciones de las autoridades virreinales y de corporaciones extranjeras, entre las cuales estuvo la designación como miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de París, entidad que tradujo y publicó algunos de sus escritos. El homenaje más permanente a su memoria fue la fundación, en 1884, de la Sociedad Científica Antonio Alzate, convertida en 1935 en la Academia Nacional de Ciencias de México.

Para divulgar las novedades científicas y dar a conocer sus propios trabajos, así como para polemizar con sus adversarios, Alzate editó el Diario (1768-1772) y luego las Observaciones sobre la Física, Historia Natural y Artes Útiles, llamadas después Gazetas de Literatura, que aparecieron de 1788 a 1795. De sus obras impresas y sus manuscritos conocidos, cabe mencionar, como muestra de la diversidad de asuntos de que trató: Observaciones meteorológicas (1769), Disertación astronómica sobre el eclipse de luna observado en México el 12 de diciembre de 1769 (1770), Método de sembrar, trasplantar, podar y sacar fruto de las moreras para la cría de gusanos de seda (1793), Memoria sobre el insecto grana o cochinilla, con estampas (1777), Carta geográfica de la Nueva España estampada en París, y publicada allí de orden de la academia de ciencias, Dictamen al superior gobierno de México sobre la construcción del nuevo molino de pólvora (Mms. De 1778), Ensayo sobre la siembra y cultivo del lino y del cáñamo en la Nueva España (Mns. De 1778), y Memoria… sobre el uso del álcali volátil para desvanecer el gas mefítico en las minas (Mns. De 1777). De todo lo que escribió Alzate, lo más conocido y lo que quizás tenga mayor vigencia son las 236 notas sobre la Historia Antigua de México de Francisco Javier Clavijero. La Universidad Nacional Autónoma de México publicó en 1964 un ensayo de Bernabé Navarro sobre sus ideas, denominado La cima de la Ilustración: Alzate (Cultura mexicana moderna en el siglo XVIII). El tomo 21 de las Memorias de la Sociedad Científica Antonio Alzate contiene un elogio del hombre de ciencia, por Agustín Aragón.

(Tomado de: Enciclopedia de México)

Genaro Codina


Genaro Codina




El compositor y músico popular nació en la ciudad de Zacatecas el 10 de septiembre de 1852. Poco se conoce de su iniciación musical. Entre numerosos instrumentos, tocaba especialmente el arpa. Compuso valses, polcas, mazurkas, cuadrillas y danzas. Su fama artística proviene de ser el autor de la Marcha Zacatecas, compuesta hacia 1891 y estrenada en 1893. Esta marcha fue el himno de las huestes revolucionarias de Francisco Villa en 1910 y actualmente es el himno del estado que le dio nombre. Organizó una típica zacatecana con la que visitó algunos estados de la república y Estados Unidos. Entre sus mejores obras, muchas de ellas compuestas durante su reclusión política en la prisión del Cobre, se encuentran Grata ilusión, Presentimiento, Traje azul, Idilio, Duquesa, Himno a la ciencia. Por su Marcha a Porfirio Díaz recibió el cargo de contador de la jefatura de Hacienda en el año de 1887. El 22 de noviembre de 1901 murió en su ciudad natal.


(Tomado de: Yolanda Moreno Rivas - Historia de la música popular mexicana)

lunes, 19 de marzo de 2018

Alejandro Aguilar Reyes (Fray Nano)

Alejandro Aguilar Reyes (Fray Nano)



Nacido y muerto en la Ciudad de México (1902-1961).  fue colaborador en Deportes y toros, El Universal, El Universal Gráfico y otras publicaciones. fundó la Liga Mexicana de Beisbol Profesional, la de béisbol juvenil y el periódico La Afición, primer diario deportivo del mundo, mismo que dirigió hasta su muerte. fue conocido como Fray Nano.

(Tomado de: Enciclopedia de México)

Enrique Alciati

Enrique Alciati



Escultor italiano que llegó a México en 1895 y fue profesor de la Escuela de Bellas Artes. Es autor de la estatua sedente de Josefa Ortiz de Domínguez, La Corregidora, colocada en 1900 en la Plaza de Santo Domingo; y de todas las esculturas de la Columna de la Independencia (1910); en mármol, las de Hidalgo, Morelos, Guerrero, Mina y Bravo; y en bronce, el león y el genio; las cuatro figuras femeninas de los ángulos del basamento que representan la Guerra, la Paz, la Ley y la Justicia; y la Victoria (el Ángel) que colocó en la cúspide.


(Tomado de: Enciclopedia de México, tomo 1)

domingo, 18 de marzo de 2018

Antonio López de Santa Anna (Manga de Clavo, 1839)

Antonio López de Santa Anna (Manga de Clavo, 1839)



Las chozas se ven pobres, pero limpias; sin ventanas, pero una luz tamizada se abre paso entre las frondosas cañas. Conseguimos algunos vasos de leche recién ordeñada, y después del relevo de las mulas., proseguimos nuestro viaje, ya no sobre médanos de arena, sino a través de la soledad del campo, entre árboles y flores, resplandecientes creaciones de la tierra caliente. A eso de las cinco llegamos a Manga de Clavo, después de pasar durante leguas a través de un jardín natural, que es propiedad de Santa Anna.

La casa es hermosa, de graciosa apariencia y muy bien cuidada. Fuimos recibidos por un ayudante uniformado y varios oficiales, y conducidos a una estancia amplia, fresca y agradable, amueblada con parquedad, en la que no tardó en presentarse la Señora de santa Anna, alta, delgada, y vestida para recibirnos, a tan temprana hora de la mañana, de transparente muselina blanca, zapatos blancos de raso, muy espléndidos aretes de diamantes, prendedor y sortijas. Se mostró muy amable y nos presentó a su hija Guadalupe, miniatura de la mamá, en los rasgos y en el vestir. Poco después hizo su entrada el general Santa Anna en persona. Muy señor, de buen ver, vestido con sencillez, con una sombra de melancolía en el semblante, con una sola pierna, con algo peculiar del inválido, y, para nosotros, la persona más interesante de todo el grupo. De color cetrino, hermosos ojos negros de suave y penetrante mirada, e interesante la expresión de su rostro.

No conociendo la historia de su pasado, se podría decir que es un filósofo que vive en digno retraimiento, que es un hombre que, después de haber vivido en el mundo, ha encontrado que todo en él es vanidad e ingratitud, y si alguna vez se le pudiera persuadir en abandonar su retiro, sólo lo haría, al igual que Cincinato, para beneficio de su país.

Es curioso cuán frecuente es encontrarse una apariencia de filosófica resignación y de plácida tristeza en el semblante de los hombres más sagaces, más ambiciosos y más arteros.

Calderón le entregó una carta de la Reina, escrita en el supuesto de que todavía era Presidente, la cual pareció complacerle mucho, pero que sólo suscitó de su parte una inocente observación: “¡Qué bien escribe la Reina!”.

Se le notaba a veces una expresión de angustia en la mirada, especialmente cuando hablaba de su pierna, amputada debajo de la rodilla. Hablaba de ella con frecuencia, como Sir John Ramorny de su mano ensangrentada, y al contar la manera como le hirieron, y alude a los franceses, su semblante adquiere el mismo aire de amargura que debe haber tenido el de Ramorny cuando hablaba de “Enrique el Herrero”.

Por lo demás estuvo muy agradable. Habló mucho de los Estados Unidos y de las personas que allí ha conocido, y sus modales revelaban calma y caballerosidad, y en conjunto resultó ser un héroe mucho más fino de lo que yo me esperaba. Si hemos de juzgar por el pasado, no habrá de permanecer largo tiempo en su actual estado de inacción, ya que además, según Zavala, posee en su interior “un principio de acción que le impulsa siempre a obrar”. 

En Attendant, se anunció al almuerzo. La Señora de Santa Anna me introdujo al comedor. Colocaron a Calderón a la cabecera y a mí a su derecha; Santa Anna enfrente de Calderón, y la Señora a mi derecha. El almuerzo fue espléndido, y consistió en una variedad de platos españoles, carne y legumbres, pescado, aves, frutas y dulces, café, vinos, etcétera, todo servido en vajilla francesa en blanco y oro. Después del almuerzo, la Señora mandó a un oficial que fuese a traerle su cigarrera, que es de oro, con el cierre formado por un diamante, y me ofreció un cigarrillo que rehusé. Encendió ella el suyo, un pequeño cigarrito de papel, y los caballeros siguieron su buen ejemplo.

Vimos después las dependencias y las oficinas, y también el caballo predilecto del general, un viejo corcel blanco, quizás un filósofo más sincero que su amo; varios gallos de pelea, criados con especial cuidado, ya que las peleas de gallo son una de las diversiones favoritas de Santa Anna; y su litera, hermosa y cómoda. No hay jardines, pero él mismo decía que todas las doce leguas cuadradas que le pertenecen son su jardín.  

(Tomado de: Madame Calderón de la Barca – La Vida en México)