El indito de los guantes
¡Brrr! ¡Qué frío hace! Llegó el tiempo, o está llegando, de esconder el cuerpo, en casita o bajo los abrigos que lo defiendan. La hora de meter las manos en los bolsillos, alzarse las solapas del saco, hundir el cuello hasta las orejas, usar sombrero, protegerse los huesitos del "carcañal" y los tobillos que cómo duelen cuando hace frío. ¡Brrr!
Entonces nos viene que ni pintado el indito de los guantes. El mismo que aparece por las calles de la orgullosa Ciudad de México, tiende sus "ropas de abrigo" en las aceras y mientras llega el cliente, teje y teje su lana burda en incansable revolotear de manos y gruesas agujas. El inconmovible tejido, indiferente a la fría marejada de los transeúntes, más ardiendo por dentro la lumbre mansa de la paciente oferta.
El indito que llegó temprano de los cien pueblecillos montaña atrás circundando el valle de México: el ayate al hombro, la mujer el hijo a la espalda: otro ayate de lana tierna, tibia, móvil.
Llegó a la ciudad arisca, cruzó, aturdido, los rojos amarillos y verdes de los semáforos, se dejó arrastrar por el brusco aluvión del tránsito y "estableció" su tienda en el tropel de una esquina y del clima, o se puso a recorrer calles, la tienda al hombro, la familia al paso y por poco dinero teje y teje entre tanto convida guantes de lana cruda, medias y gorros con el adorno de relampagueantes tintes. Porque no se crea nadie que solo las grandes tiendas venden ropas de abrigo, ni nada más los alpinistas compran al indito de los guantes.
Estos inditos que venden medias y andan descalzos; gorros de lana y usos y usan sombrero de petate, guantes y no los conocen.
Ahora que por razones de la vieja costumbre y el alto encargo, hubo un indito que vistió guantes: don Benito Juárez; pero con qué dignidad de Gran señor de la patria; muy al contrario de otros indios que, cursis y rastacueros, usan guantes para no saludar la mano áspera y desnuda de los indios.
(Tomado de: Cortés Tamayo, Ricardo (texto) y Alberto Beltrán (Dibujos) – Los Mexicanos se pintan solos. Juego de recuerdos I. El Día en libros. Sociedad Cooperativa Publicaciones Mexicanas S.C.L. México, D. F., 1986)

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