lunes, 15 de julio de 2019

Ricardo Montalbán



El erotismo del matador

"Niño bien" mexicano de fina estampa, que había estudiado en Estados Unidos, debuta en el cine mexicano en 1942, y se coloca como símbolo erótico masculino encarnando al torero Jarameño en Santa, dirigida por Norman Foster (con un guión calcado del que escribió Welles para Dolores del Río), y nuevamente vuelve a ser matador en La hora de la verdad. Justamente como la figura del torero que tan bien representa, es alto, distinguido, con una sexualidad pasiva-agresiva que se ofrece al toro y al público, al que vence con su inteligencia, de donde nace el verdadero erotismo. Figura a lo Byron: figura romántica, figura fálica, se convierte en un perfecto "amante latino" importado por Hollywood, donde permanece como galán de cine y t.v., eternamente guapo y sexy. (David Ramón)

Parte memorable de su cuerpo:
El torso.

Su papel más sexy:
El de La hora de la verdad, donde casi siempre aparece toreando.

Su escena más provocadora:
En la película Santa, cuando tiene relaciones íntimas con la heroína.

(Tomado de:  Ramón, David - Somos, especial de colección núm. 6, Los símbolos sexuales + ardientes del mundo. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

sábado, 13 de julio de 2019

Chin Chun Chan y el género chico



En 1908 abundaban ya las pequeñas piezas de autores nacionales que cubrían los estrenos de los teatros de barriada, aunque la zarzuela española insertada muy dentro de las costumbres porfirianas era considerada por el público como el más digno espectáculo para familias que pudiera desearse. Es por eso que al cobrar fuerza y popularidad entre las clases media y baja las obritas del "género chico", intelectuales puros como el poeta Luis G. Urbina pusieron el grito en el cielo publicando el siguiente anatema en el Mundo Ilustrado (junio de 1908):

"La tanda es un divertimiento cómodo y barato. Nuestra pereza intelectual, nuestra flacidez moral, nos inclinan naturalmente del lado de un espectáculo frívolo y ligero, que no pide preparaciones previas, ni exige el ejercicio del pensamiento o del sentimiento, sino que, sacudiendo los instintos, excitando las maldades antropológicas, rascando e irritando las innatas perversidades, pone en los labios humanos una risa de fauno beodo y quema un grano de tentación torpe en las almas amodorradas. Las autoridades fruncen de cuando en cuando el ceño y dan órdenes prohibitivas y severas; hacen enmudecer una copla; destierran un epigrama ponzoñoso; retocan una frase cruda; le ponen camisa de fuerza a una mímica picaresca. Pero no cortan, no pueden cortar de raíz el árbol robusto de la tanda. Arrancan ramajes, mas el tronco queda en pie lleno de savia. A su sombra venenosa se tiende el público, displicente y ahíto, pero habituado ya al espectáculo como un mendigo a su bodrio. Nuestras obras nacionales, en el 'género chico', hasta hoy, no son otra cosa que imitaciones burdas y tontas de las cacharrerías literarias ultramarinas. Cortamos sobre aquel viejo y corriente patrón, muestra fofa y mal tejida estameña artística. En todas partes hay 'género chico' es verdad; sólo que en los grandes centros de civilización no constituye un espectáculo de primer orden. Son en cualquier rincón, el refugio del gusto rufián y de la curiosidad extranjera."

Cualquier exceso que saliera del decoro indispensable, podía ser reprimido por la dura mano de la censura. Por aquellos años, el teatro María Guerrero convertido en "la catedral de los autores del género chico", presentó la obra del "sicalíptico" joven Carlos Fernández Ortega con bailables y couplets de José Quintero titulada México festivo; el estreno fue suprimido de inmediato por sus frases de doble sentido y sus "calambures" al rojo vivo. Pronto, la empresa corrigió la obra y las familias que se habían ausentado del teatro, pudieron concurrir a él sin temor al bochorno.
[...]
El repertorio de los teatros ligeros, hasta 1911 permaneció más o menos ligado a los estilos y modas establecidas en el género. Una revista estrenada en 1904, constituyó el prototipo de lo que sería la típica producción de revista: la obra Chin Chun Chán, con música del español Luis G. Borda y texto de José F. Elizondo; ingeniosa comedia de errores en un hotel de la ciudad de México con la cómica presencia del embajador de China en México, Chin Chun Chan obtuvo un éxito inmediato y tan duradero en los teatros de revista, que se siguió programando hasta el año 1946.

(Tomado de: Moreno Rivas, Yolanda - Historia de la Música Popular Mexicana. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Alianza Editorial Mexicana. México, D.F., 1989)




(Presentación de la Universidad Autónoma de Aguascalientes con motivo del 150 aniversario de Jesús F. Contreras.)

viernes, 12 de julio de 2019

La Muerte como elemento sin importancia

No conozco todo el mundo, pero en lo que conozco de él no he visto nada que pudiera inspirarme la frase que encabeza este capítulo. México es la primer nación donde encuentro datos suficientes para sugerirla. Calaveras que comen los niños, esqueletos que sirven de recreo y hasta cochecitos fúnebres para encanto de la gente menuda. Ayer me despertaron con un llamado pan de muerto para que me desayunase. El ofrecimiento me produjo mala impresión, francamente, y aún después de saboreado el bizcocho me rebelé contra el nombre.
La fiesta de los muertos existe en España también, pero lo que no existe allá es esta recreación con la muerte. Aquí cabe pensar que el mexicano no le da importancia ninguna. En las banquetas o aceras, hechos con maderitas o bejucos articulados con alambre y tachonados de lentejuelas claras y negras, y en las confiterías, montones de calaveritas de azúcar. Los muñecos macabros bailan apoyándolos en un cabello de mujer que se tiende disimuladamente de rodilla a rodilla; y las calaveritas de azúcar se las mete uno en la boca y las mastica.
Estoy seguro de que cualquier chico europeo retrocedería ante el ofrecimiento que le hicieran por primera vez de una de estas confituras. Es la mejor prueba de que nos hallamos ante un fenómeno exótico.
Además de los juguetes y de los dulces macabros, se pregona por las calles un periódico lleno de calaveras políticas, El Tornillo, hoja epigramática en que se dan por muertos a los hombres eminentes en política o en otras actividades nacionales. En esta otra forma vuelve a entrar la muerte como de rondón en las casas para regocijo de las familias.
Hubiera querido ver en México al buen don Miguel de Unamuno, que tanto se preocupó de la muerte. A él, que la tomaba tan en serio. A él, que la convirtió en centro mental de su vida.
Para nosotros  la pregunta inmediata es ésta: ¿cómo puede llegar toda una comunidad a este manoseo y jugueteo con una cosa tan seria y tan importante? ¿Es concebible una invitación a la muerte como es concebible una invitación al vals? ¿Será esta costumbre un residuo del culto a la muerte que practicaban los aborígenes, como lo practicaban los egipcios? ¿Se enlaza con esto el libro de Xavier Villaurrutia Nostalgia de la Muerte?
Seguramente ningún mexicano de hoy ve en tal costumbre nada de particular. No ve la muerte en tales objetos. Le debe ocurrir lo que al blasfemo en mi tierra, que nombra  Dios sin saber que lo nombra. O que lo mismo le da Dios que diez. ¡Rediós, rediez! ¡Qué invenciones verbales! Y es que la costumbre, el uso excesivo de los vocablos, hace que el hombre se olvide del significado primario a fuerza de la repetición. La costumbre es rutina. Después de abrocharse los botones del chaleco durante cuarenta años el hombre se los abrocha sin darse cuenta, y después de cuarenta años de tragar humo no es fácil que se maree como con el primer cigarrillo.
Vengo de un país donde ahora, más que nunca, la muerte no es un juego (año de 1938). Donde lo que se juega es la vida. Y, naturalmente, la costumbre mexicana me impresiona y obliga a filosofar. México ha tenido, como España, una educación religiosa y una educación taurófila. A la fiesta de los toros se le ha llamado fiesta de la sangre o fiesta de la muerte, y en la educación religiosa es un punto central la muerte, sea la de Cristo o la del individuo católico. Si de los toros o de la religión pudiera derivarse esta familiaridad mexicana con la muerte, ¿por qué no se derivó lo mismo en España?
En esto, como en muchas otras cosas, el europeo cree advertir un elemento asiático incomprensible para él. En Europa tuvimos durante la Edad Media la danza de la muerte, pero ella no puede separarse de la religión, mientras lo de aquí se me antoja paganismo, indiferencia.

(Tomado de: Moreno Villa, José – Cornucopia de México y Nueva Cornucopia mexicana. Colección Popular #296, Fondo de Cultura Económica, S.A. de C.V., México, D.F., 1985)

jueves, 11 de julio de 2019

El estilo del futbol mexicano


Hacia febrero de 1961, un jovencito de apenas 20 años, llegó con el poderoso Santos de Brasil para jugar en México uno de aquellos Torneos Pentagonales que desbordaron con la calidad de sus exponentes las canchas aztecas. El nombre de aquel muchacho negro, que había saltado hasta la cima de la admiración universal tras su actuación en el Mundial de Suecia, importaba menos que la magia de su corto apodo: "Pelé'.
Un reportero de El Nacional lo abordó para averiguar qué pensaba del fútbol mexicano: "Me ha impresionado -dijo cortésmente Pelé- su sentido para llevar el balón hasta el área, como lo hacen en pocos países, pero desgraciadamente -cosa que no sólo digo yo, sino que he escuchado en muchas partes- carecen de efectividad."
¿De dónde vengo, quién soy, hacia dónde voy? ¿Quién es mi padre, quién es mi madre? ¿Es esta mi cara, o mi máscara? Lo que Octavio Paz dijo de la cultura nacional en El laberinto de la soledad, lo ha dicho Manuel Seyde del futbol mexicano en La fiesta del alarido: el futbol nacional, como la cultura misma de nuestro país, autocelebratoria en sus ínfimos triunfos y autodestructiva tras sus más comunes decepciones, ha estado siempre pendiente de todos los espejos y atenazada por sus inseguridades. A la espera de que, por fin, la certidumbre de lo que se es despeje la falacia de tantas imágenes contradictorias.
Dividida nuestra admiración entre el glamour sudamericano, con su gambeta y su alta densidad creativa, y la frontalidad, precisión y rapidez de los europeos, los mexicanos se preguntaron en muchas ocasiones cuál era el estilo futbolístico de la tierra azteca.
En los comentarios, artículos y narraciones de los años cincuenta y sesenta los datos sobresalientes son: un juego relativamente ordenado, de pases cortos y al pie, pero falto de imaginación para destroncar a las defensas rivales, y de profundidad en sus avances, todo coronado con una increíble habilidad para fallar ante la meta enemiga.
El gran técnico argentino Guillermo Stábile, al observar asombrado el partido que México perdió ante Perú por 2-0 en el II Campeonato Panamericano de 1956, dijo: "¡Pero, che!... han dominado todo el tiempo y han realizado las jugadas más peligrosas, y van perdiendo… México debería ir ganando dos goles arriba cuando menos." Al finalizar el partido, volvió a comentar: "Es la derrota más injusta que he visto. Perú no ganó; México perdió."
Un cronista deportivo definió lo que por mucho tiempo había sido la esencia del futbolista mexicano, con este encabezado a un reportaje sobre Pedro Nájera en 1963: "PEDRO NAJERA, EL SIETE PULMONES. SUS CUALIDADES: LE QUITA LA PELOTA AL MISMÍSIMO PELÉ. SU DEFECTO… LUEGO DE QUITÁRSELA A PELÉ, ¡SE LA ENTREGA A COUTINHO!"


(Tomado de: Sotelo, Greco - Crónica del futbol mexicano: el oficio de las canchas (1950-1970). Editorial Clío, Libros y Videos, S.A. de C.V., México, 1998)

miércoles, 10 de julio de 2019

Pedro Infante



El minotauro erótico

Con su cuerpo de gimnasio "a la antigüita", obviamente hecho a base de mucho aparato y mucha disciplina; un cuerpo de torote en el que destacaban sus bíceps desarrollados in extremis; con un rostro de rasgos correctos y una mirada en que la simpatía, la socarronería y la intención erótica competían para prevalecer. Enfundado en trajes de charro o de motociclista de la Dirección de Tránsito (atuendo que mucha gente encuentra irresistiblemente erótico, quizá por las botas), hizo gala de una voz excepcional, tremendamente erótica, su más fino y mejor instrumento sexual. Pedro Infante es un símbolo sexual sui generis idolatrado por las mujeres y hasta por los hombres -que lo sienten su mejor representante-, amado hasta por ellos en alguna forma, en ese erotismo que es el compadrazgo entre machos. (David Ramón)

Parte memorable de su cuerpo:
Los bíceps.

Su papel más sexy:
El de "Pepe el toro", en donde todas las mujeres quieren seducirlo y luce ampliamente sus bíceps.

Su escena más provocadora:
Cuando le canta a Miroslava en Escuela de rateros, se mete hasta su cama con su canción, en lo que constituye, sin duda alguna, un "coito fónico".

(Tomado de:  Ramón, David - Somos, especial de colección núm. 6, Los símbolos sexuales + ardientes del mundo. Editorial Eres, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)




martes, 9 de julio de 2019

Chocolate, regalo de los dioses


Aunque pareciera broma decir que el chocolate es un placer de los dioses, en el estricto sentido de la palabra el nombre del árbol del que procede, Theobroma, significa exactamente eso: “bebida de los dioses”, según la clasificación de Carlos Linneo.


Se cree que hace unos tres mil años la primera civilización que cultivó este árbol fue la de los olmecas. Pero quienes crearon una bebida amarga, hecha con semillas de cacao, destinada exclusivamente a reyes y miembros de la realeza, fueron los mayas. En sus relatos, aparecen referencias de las diferentes formas de elaborarlo, aparecen las especias utilizadas para perfumarlo, entre otras cosas, el chile picante.


A la llegada de los españoles, el chocolate tenía un carácter tan místico que Hernán Cortés fue recibido por los aztecas con un saco lleno de unas semillas mayores que la almendras y que al descubridor lo dejaron un poco desconcertado. Le explicaron que aquellas semillas no eran cualquier cosa. Y para demostrarlo, allí mismo les prepararon un par de xocolatl o tchcolatl, bebida amarga, muy grasa y que se tomaba fría. Lo fundamental de la bebida era la espuma que se formaba, algo que a los recién llegados les parecía verdaderamente repugnante pero que tanto a los aztecas, con antes los mayas, tenían en alta estima.


Para los aztecas el chocolate era una fuente de energía, espiritual y física. Y un producto afrodisíaco. A pesar de que dicha bebida sólo era destinada a los estratos más altos de la sociedad, se reconocía la importancia de la forma física de sus guerreros, también a éstos les suministraban chocolate, para que las campañas militares no los debilitaran.


Para los mayas, el chocolate era parte importante de las ceremonias religiosas y los rituales. Entre las actividades realizadas durante la celebración de la siembra de las semillas del cacao, se sacrificaba a un perro que tuviera una mancha de color cacao sobre su pelaje. Otro hecho singular es que los encargados de la siembra tenían que mantenerse célibes durante trece noches, en la número catorce podían yacer con sus mujeres y al día siguiente, a sembrar cacao.


(Tomado de: Toledo Vega, Rafael. Enigmas de México, la otra historia. Grupo Editorial Tomo, S. A. de C. V. México, D. F., 2006)

lunes, 8 de julio de 2019

Nezahualcóyotl



(1402-1472) Tenía apenas 16 años cuando, desde su escondite, cubierto por la sombra de un capulín, vio a su padre Ixtlixóchitl, rey de Texcoco, pelear y morir. Aún retumbaban en sus oídos las últimas palabras que le había dicho antes de que le ordenara esconderse: “Lo que te encargo y te ruego es que no desampares a nuestros súbditos y vasallos, ni eches en olvido que eres chichimeca; debes recobrar el trono que tan injustamente Tezozómoc -rey de Azcapotzalco- nos arrebata y vengar la muerte de tu afligido padre”. Ese día, mientras incineraba el cuerpo de su padre, auxiliado por súbditos leales, el príncipe Alcomiztli Nezahualcóyotl juró no olvidar su promesa.  

Había nacido el 28 de abril de 1402 en la ciudad de Texcoco. Su educación, como la de todo miembro real, fue severa pero efectiva. En su adolescencia ingresó a la escuela de la nobleza, cocida como Calmécac. Ahí aprendió a realizar cada uno de los deberes sociales. Aprendió los códices, pero muy en especial, encontró gusto por la memorización de poemas y cantos sagrados. Quizás eran éstos y los que él mismo escribió, los que repertía en los días y meses que siguieron a la muerte de su padre, mientras estaba escondido de los guerreros de Tezozómoc, quienes tenían instrucciones de hallarlo darle muerte para que no hubiera quien pudiera reclamar el trono de Acolhuacan.


Durante cuatro años, Nezahualcóyotl se ocultó en bosques y montañas. En más de una ocasión estuvo cerca de caer prisionero; sin embargo, el pueblo, que lo veía cono el verdadero rey -mientras que a Tezozómoc se le consideraba un usurpador-, le auxilió en diversas ocasiones para escapar de sus verdugos, hasta que llegó con los tlaxcaltecas y encontró un refugio donde descansar.


Con paciencia fue tejiendo su venganza. Consiguió que su tío Chimalpopoca enviara a un grupo de mujeres nobles a pedir a Tezozómoc que permitiera a Nezahualcóyotl ingresar a Tenochtitlan, en donde viviría pacíficamente. El encanto de las damas auspició la aceptación. Dos años más habrían de pasar para que Tezozómoc le permitiera ingresar a Texcoco.


Pero el tiempo venció a la venganza. Corría el año de 1427 cuando Azcapotzalco amaneció sin rey. Tezozómoc había vivido más de cien años. Antes de dar su último suspiro, pidió a sus hijos asesinar lo más pronto posible a Nezahualcóyotl, a quien había soñado destruyendo su reino y convertido en águila y en león.


El encargo recayó en Maxtla, su hijo mayor y nuevo rey de Azcapotzalco. Sin embargo, Nezahualcóyotl había aprovechado el tiempo para hacer alianzas con los señores de Tenochtitlan y Tlatelolco. Los ejércitos de Tlaxcala, Cempoala, Cholula y Huejotzingo se unieron a él y, reunidos en los llanos de Apan, esperaron el momento exacto para entrar a Texcoco.


Las guarniciones de Maxtla, aquel 5 de agosto de 1427, no pudieron resistir el embate y, en menos de un día, Nezahualcóyotl recuperó el reino de su padre y de inmediato comenzó a reorganizar el gobierno. Aquel joven poeta que cargaba con una promesa parecía haber quedado atrás. El gobernante emergía del guerrero. Pero antes de que eso ocurriera por completo, fue por Maxtla hasta Azcapotzalco, en la que fue una de las guerras más atroces del mundo prehispánico y de la cual salió vencedor el rey poeta. Cerró ese capítulo de su vida dando muerte a Maxtla y esparciendo su sangre a los cuatro puntos del universo. Tenía 25 años y su promesa había sido cumplida.


Durante los 45 años que duró su reinado, Nezahualcóyotl logró consumar la toma de Xochimilco (1429) gracias a su alianza con Tenochtitlan y Tlatelolco; y gracias a la Triple Alianza que formó con el emperador mexica, Itzcóatl, y el señor de Tacubaya, Totoquihauhtzin, pudo consolidar el imperio más grande del mundo prehispánico. A él se debe el balneario de Chapultepec, así como el acueducto que dotó de agua a Tenochtitlan. De forma especial promovió la educación, la justicia, la recaudación de tributos y las artes. Nunca un gobernante tan supremo como aquél, que había comenzado desde varios años atrás a forjar su propio destino a pesar de las contrariedades que pudo encontrar en su camino. Su fortaleza le permitió vengar a su padre, pero su sabiduría y nobleza lo convirtieron en un hombre mejor: en el líder que la gente confiaba para seguir hacia la creación de un imperio insuperable. El joven poeta nunca dejó de escribir, aun cuando la muerte le afligiera: “Allá donde no hay muerte/allá donde ella es conquistada/que allá vaya yo”.


(Tomado de: Tapia, Mario - 101 héroes en la historia de México. Random House Mondadori, S.A. de C.V. México, D.F., 2008)

sábado, 6 de julio de 2019

Decreto sobre Salario Mínimo, 1914

Decreto sobre Salario Mínimo


Eulalio Gutiérrez


Eulalio Gutiérrez, general de brigada del Ejército Constitucionalista, gobernador y comandante militar del Estado de San Luis Potosí, en uso de las facultades de que se haya investido, decreta lo siguiente:


Ley sobre sueldo de peones


Art. 1°.: El tipo mínimo del salario para el trabajador en el Estado de San Luis Potosí , a contar del día 16 de los corrientes, será de $0.75 (setenta y cinco centavos) diarios y el tiempo máximo de trabajo será de nueve horas diarias. En las minas el salario mínimo será de $1.25 (un peso veinte y cinco centavos) diarios. En los lugares o en las negociaciones o industrias en que se hayan estado pagando salarios mayores que el mínimo que ahora se fija no podrán disminuir aquéllos.


Art. 2°.: En las fincas de campo no se le cobrará al trabajador el agua ni la leña que hubiere menester para su gasto doméstico y se le proporcionará gratuitamente casa habitación que reúna las mejores condiciones posibles de higiene y comodidad.


Art. 3°.: El salario que devengue el trabajador le será cubierto precisamente en moneda de circulación legal y sin descuento alguno, semanariamente.


Art. 4°.: El comercio es libre en el estado. Quedan prohibidas en absoluto las tiendas de raya. Las que existen en las haciendas, empresas industriales, ranchos, etc., sólo podrán continuar como establecimientos ordinarios, sin que se obligue a los peones a comprar en ellas o a recibir mercancías a cuenta de pagos o jornales. Se prohíbe que los hacendados o patrones favorezcan directa o indirectamente a algún comerciante en perjuicio de los demás. El dueño o encargado de todo rancho, hacienda o empresa industrial, de acuerdo con una comisión o delegación del Ayuntamiento respectivo, designará un sitio a propósito que se destinará a mercado plaza de comercio, haciendo, de común acuerdo también, la distribución equitativa de lotes entre aquellos comerciantes que lo soliciten y quienes no pagarán otros impuestos que los determinados expresamente por las leyes. La plaza de comercio no tendrá menos de cien metros por lado.


Art. 5°.: Los trabajadores de las fincas de campo pueden tener en ellas, sin pagfar arrendamiento por concepto de pastos, aguas, etc., aparte de los animales domésticos de cualquiera clase necesarios para su uso personal y el de su familia, hasta cinco animales de ganado mayor y diez de menor. Respecto del exceso pagarán cuotas, previa autorización de la autoridad política, pagándoles entretanto la mitad de las acostumbradas.


Art. 6°.: En lo sucesivo las deudas contraídas por los trabajadores de campo prescribirán de oficio en el término de un año, contándose éste, para cada préstamo o cargo en cuenta desde la fecha del mismo préstamo o cargo, aun cuando al trabajador se leclleve cuenta corriente.


Art. 7°.: Queda absolutamente prohibido poner cualquier género de trabas que de alguna manera dificulten al obrero o trabajador que en todo tiempo pueda cambiar de residencia o simplemente ir a otra parte en busca o aceptación de trabajo.


Art. 8°.: No procede contra los obreros y trabajadores la providencia de arraigo por asuntos civiles.


Art. 9°.: No son susceptibles de embargo los salarios. Tampoco lo es el que a los trabajadores corresponda en los contratos a partido o de aparciería o a destajo.


Art. 10°.: El hacendado que diere tierras a partido, proporcionando al trabajador los útiles de labranza necesarios, inclusive las yuntas y semillas, cuando las tierras sean de temporal y estén abiertas, no podrán percibir más del veinte y cinco por ciento de la cosecha. Si las tierras fueren de riego y estuvieren abiertas y el hacendado proporcionare los elementos necesarios para el trabajo, la parte que le corresponderá no podrá ser mayor del cincuenta por ciento de la cosecha. En ambos casos se entenderá que ésta será recibida a la orilla de las mismas labores y su conducción y transporte, a donde convenga a los interesados, será por cuenta de ellos.


Art. 11° (fracción A): Los anticipos que el hacendado haga al trabajador para el sostenimiento de su familia o pago de jornal, hasta levantar su cosecha, será en dinero efectivo y se devolverán al recogerse ésta, bien sea que el trabajador venda lo que le corresponde o pague su adeudo al hacendado o que a éste le convenga tomar semillas o lo que tenga el trabajador, siempre que sea al precio de la plaza más cercana y con deducción solamente de los fletes que reporten.  


Art. 11° (fracción B): Se considera deuda de peón, redimible en las condiciones que establece la fracción anterior, hasta la cantidad de $50.00 (cincuenta pesos) anuales, considerando lo que exceda de esa cantidad como deuda civil sujeta a las leyes vigentes.


Art. 12°.: El Gobierno establecerá en esta ciudad una oficina que se denominará “Departamento del Trabajo”, que estará a cargo de un director con el número de empleados competentes, y la cual conocerá de todos los asuntos relativos al trabajo. Procurará el mejoramiento de la clase obrera y, muy especialmente, que esta ley se haga efectiva e investigará la oferta y demanda de trabajo, a fin de que los trabajadores puedan fácilmente encontrar trabajo y mejorar su situación. El mismo “Departamento del Trabajo” procurará que las empresas críen, en relación a su capital y utilidades, fondos que tengan por objeto obras de beneficencia en favor de sus propios trabajadores.


Transitorios


Art. 1°.: Los beneficios de esta ley no son renunciables en ningún caso.


Art. 2°.: Se concede acción popular para la denuncia de las infracciones a la misma.


Art. 3°.: Todas las quejas relativas a sus trasgresiones serán por conducto de las autoridades políticas inmediatas, para que éstas las hagan llegar a conocimiento del Ejecutivo.


Art. 4°.: Es facultad del Ejecutivo imponer las multas que a su juicio crea pertinentes a los infractores de esta ley.


Art. 5°.: Habiendo sido hasta ahora exclusivamente bajos los salarios, deben esrtimarse como un complemento de ellos los anticipos, préstamos o cargos en general, hechos a los trabajadores por los hacendados o patrones y, por lo tanto, se declaran pagadas por los peones o trabajadores del campo todas las cuentas que con tal motivo se hayan llevado y que tengan saldo en su contra. Por tanto, mando se cumpla y ejecute el presente decreto y que todas las autoridades lo hagan cumplir y guardar y, al efecto, se imprima, publique y circule a quienes corresponda.


Dado en el Palacio de Gobierno del Estado de San Luis Potosí, a los 15 días del mes de septiembre de 1914.


Eulalio Gutiérrez.


(Tomado de: Contreras, Mario, y Jesús Tamayo - Antología. México en el siglo XX, 1913-1920, textos y documentos. Tomo 2. Lecturas Universitarias #22. Dirección General de Publicaciones UNAM, 1983)

viernes, 5 de julio de 2019

Balam Akab


Omar: 26 años, batería
Alex: 30 años, voz
Enrique: 31 años, guitarra

  1. Juan: 32 años, bajo

Inicio: 2001
Idioma: Inglés y español
Discografía: Un demo, Tempestad, y un disco, Xibalba, independiente


Influencias: De México, Transmetal. Bandas de death metal como Morbid Angel, Slayer, Judas Priest, los Kiss. Bandas viejas como Twisted Sister, WASP, Brujería y bandas que hacen un buen show, como Roger Waters ahora que vino.

Sonido: Es black death metal, o death metal prehispánico.

El DF, ¿qué les inspira?: libertad de asombro ante la diversidad y el contraste cultural, social, económico e ideológico.


En la ciudad: El Circo Volador y La Bodega.

En 5 años…: Nos gustaría seguir juntos. El año pasado tuvimos una gira muy grande con más de cincuenta presentaciones en varios estados. Además, tuvimos una gira europea, por lo que pensamos grabar otro disco para salir con ese pretexto.


(Tomado de: Sonidos Urbanos. 150 bandas 2000-2005 MX/DF. Sonidos Urbanos Producciones S. A. de C. V. 2007)





jueves, 4 de julio de 2019

Carlos Francisco de Croix

Nació en Lille, Francia, en 1699; murió en Valencia, España, en 1786. Sirvió en el ejército español, del que fue general. Nombrado cuadragésimo quinto virrey de Nueva España, gobernó del 25 de agosto de 1766 al 22 de septiembre de 1771. Su único principio fue la obediencia absoluta al rey, a quien siempre llamó “mi amo”.


Le tocó ejecutar la expulsión de los jesuitas (25 de junio de 1767) y practicar el secuestro de los bienes de la Compañía, contando con la eficaz ayuda del visitador Gálvez; y recibir las tropas que envió España a causa de su guerra con Inglaterra: los regimientos de infantería de Saboya, Flandes y Ultonia, que llegaron a Veracruz el 18 de junio de 1768, y la de Zamora, Guadalajara, Castilla y Granada, que arribaron más tarde, haciendo un total de 10 mil hombres. A causa de sus uniformes blancos, a estos soldados se les llamó blanquillos, todos los cuales regresaron a la postre a la metrópoli. Los oficiales del regimiento de Zamora organizaron los cuerpos de milicias. Durante la administración de Croix se construyó el castillo de Perote, se amplió al doble el espacio de la Alameda de la Ciudad de México y se quitó de la vista pública el quemadero de la Inquisición.


En las postrimerías de su mandato (13 de enero de 1771) comenzó el IV Concilio Mexicano, cuyas deliberaciones no fueron aprobadas por el Consejo de Indias ni por el Papa. Croix pidió y obtuvo que el sueldo del virrey se aumentara de 40 mil a 60 mil pesos anuales. Introdujo la comida y las modas francesas. Al retirarse del virreinato, Carlos III lo nombró capitán general de Valencia.


(Tomado de: Enciclopedia de México, Enciclopedia de México, S. A. de C. V. D. F., 1977 tomo III, Colima - Familia)