viernes, 22 de marzo de 2019

Del encanto que usan para echar el sueño




En el conjuro para echar el sueño afirman que el encantado queda tal, que de ninguna manera despierta, aunque hagan de él cuanto quisieren, y si lo han experimentado como lo certifican es cierto que es expresa obra del demonio, en especial siendo como siempre es dirigido a alguna obra mortal, como hurto o adulterio; las palabras que usan son:

Nomatca nehuatl ninoyoalitoatzin, inic nehuatl, inic chicnauhtopa, iniquax tlaxihualhuin in temicxoch, iniquac inic nicanato in nohueltiuh chicnauhtopa. Nitlamacazqui in nohueltiuh xochiquetzal, inic zenca quipiaya in tlamacazque, in mochintin in quahuilli in occelome (sic) in ayhehuel (¿) calaquia; inic nictzatzili in cochiztli, inic chicnauhmictran yáque; inic nehuatl nixolotl, nicapani tli in (sic) zan tlalhuiz nouyan nitzatzi.

Tla xihuallauh tlamacazqui ze tecpatl, tla xoconmatiti in nohueltiuh, inic ámo nech-elehuizque yehuantin ixquichtin ioquichtihuan, ámo nech-elehuizque inic ye nic-huicaz in chicnauhmictlan, in oncannic-huicaz tlalli innepantla, inic oncan nic-macatiuh in moyohuallitoatzin, inic naucan nic-cuepaz, inic ámo quimatiz nehuatl niyaotl, ninoquequeloatzin, inic ye nic-áahuiltiz, inic ye niquincuepaz, niquinmicacuepaz in niyaotl, ninoquequeloatzin, inic ye niquinmacaz, inic ye huallahuanizque.

(Yo mismo cuyo nombre es tinieblas, para que yo para que de nueve partes para entonces ven ya sueño encantador, para cuando fui a traer a mi hermana nueve veces. Yo, sacerdote, (o demonio, fábula de la antigüedad) cuya hermana es la diosa Xochiquetzal, aunque mucho la guardaban los sacerdotes y el resto del pueblo, el príncipe y los más poderosos, con que era imposible entrar, para lo cual invoqué a voces al sueño, y con eso se fueron todos a los nueve profundos (i. las guardas quedaron dormidas profundamente). 

Porque soy yo el mancebo, yo a quien crujen las coyunturas, y que disparatadamente grito a todas partes. Ea, ya ven, sacerdote o demonio un pedernal, ve a saber si duerme ya mi hermana, que ya voy a sacarla para que no cudicien a mi mancebo, para que no me cudicie ninguno de sus hermanos, para que no me cudicien cuando ya la lleve a los nueve profundos, ya que he de llevar al centro de la tierra y es para entregarla allí a las tinieblas (i. el sueño) para que aunque la vuelva por cuatro partes, no siente yo que soy la misma guerra, para quien todo es burla, y que ya dispongo burlas de todos, convirtiéndolos en otros, haciéndoles quedar insensibles, yo que soy la misma guerra, burlador de todos, que los quiero ya entregar  para que queden borrachos perdidos en (o) de tinieblas (i.) de sueño.)
Con estas palabras afirman no sólo que los conjurados quedan dormidos, sino aun parecen insensibles, y así hacen de ellos cuanto se les antoja, cargándolos y llevándolos a otras partes.

También afirman que no despertarán si no los desencantan, y para el desencanto usan de otras palabras en que significan que lo que dijeron en el primer encanto no fue verdad, sino apariencia, y que lo que afirmaban como perpetuo, era sólo temporal; las palabras son las siguientes:
Inic niquinmanatiuh tlalli ynepantla, ynic nauhcampa yn ámo nelli yn no niquincuepa, yn ámo cochia, yn ámo oyáca vhiucnauhmictlan, yn ámo nelli oquinhuicac yn moyohualytoatzin. Ea (sic) ye niquincuepa yn yéhuatl yn temicxoch, yn nehuatl yn niyohuallahuatzin.
(Para traer a éstos del centro de la tierra, y de las cuatro partes, y para que no sea verdad que los encanté, y convertí en otros y que dormían, y que fueron a los nueve profundos, ni que los llevó el sueño o tinieblas. Ea aquí, que ya los vuelvo y les quito el encanto del sueño, yo que tengo como borrachera nocturna.)
Con esto dicen queda desecho el encanto y despiertos los encantados, y por no olvidar el demonio sus mañas, después de estas palabras están en los papeles, in nomine domine, en que manifiesta el demonio su ambición.
(Tomado de: Hernando Ruiz de Alarcón – Tratado de las supersticiones y costumbres gentílicas que hoy viven entre los indios naturales desta Nueva España. Colección 100 de México, Secretaría de Educación Pública, México, D.F., 1988)


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