viernes, 22 de febrero de 2019

Fundación de Guadalajara



Guadalajara parecía predestinada a convertirse en una gran urbe: el conquistador de sus tierras, Nuño de Guzmán, enemigo jurado de Hernán Cortés, logró separarla de los confines de la Nueva España y convertirla en capital del reino de Nueva Galicia. Guadalajara tuvo Audiencia propia, independiente de la de México, pero el reino era pobretón y la ciudad capital apenas contó durante el virreinato.

Fundada definitivamente en 1540 en un territorio en el que habían vivido unos indígenas tan primitivos que ni siquiera dejaron huellas de su paso, Guadalajara sobrevivió trabajosamente a las continuas incursiones de chichimecas empeñados en expulsar a los intrusos. Hacia 1700 apenas albergaba quinientos españoles, quinientos negros y otros tantos indios y mestizos. Sólo existían casitas de adobe y no había jardines; el drenaje, a cielo abierto, daba origen a mortíferas enfermedades.

Apenas a mediados del siglo XVIII fueron construidos los portales de la plaza principal. La catedral con sus torres de “alcatraces al revés” no fue concluida sino hasta 1854, y las bóvedas del imponente Hospicio Cabañas acababan de ser cerradas en 1810, cuando el edificio fue destinado a servir de cuartel para los soldados que libraban la guerra de Independencia. Paradójicamente, al revés de Guanajuato, la guerra atrajo a Guadalajara muchos miles de individuos que huían de la violencia desatada en sus comarcas, y con esto la ciudad empezó a crecer aceleradamente. Hacia 1820 ya tenía unos 30,000 habitantes. Medio siglo antes se había comenzado a producir en sus alrededores el aguardiente de tequila a escala industrial. 


(Tomado de: Armando Ayala Anguiano - ¡Extra! Contenido. México de carne y Hueso III. Tercer tomo: La Nueva España (1). Editorial Contenido, S.A. de C.V., México, D.F., 1997)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario