domingo, 24 de febrero de 2019

Wolf Rubinskis





(1921-1999) Actor, empresario y luchador profesional originario de Letonia. Dejó su país natal desde temprana edad y llegó a vivir a la Argentina, donde desarrolló su gusto por la lucha grecorromana, aunque debido a su precaria situación económica se vio obligado a pedir limosna. Buscando alcanzar Estados Unidos, llegó a México en 1946. Durante algún tiempo realizó pequeños trabajos, pero fue en la lucha libre donde comenzó a ganar reputación, llegando a pelear contra personajes de la talla de El Santo o Blue Demon. Hacia 1948 debutó como actor de teatro bajo la dirección de Seki Sano, en Un tranvía llamado Deseo y un año después logró hacer su primera incursión en cine al lado de Germán Valdés, “Tin Tán”. A partir de ahí se convierte en una figura socorrida en la pantalla grande alternando escena con los más grandes actores y luchadores.

(Tomado de: Muy Interesante, septiembre de 2018, no. 09. 100 Extranjeros que amaron México)





Un atleta llamado Deseo

Llegó a México a mediados de los años 40, proveniente de Argentina, a donde había arribado de Lituania, un pequeño país al norte de Europa. Aquí se ganaba la vida como luchador y entró a la academia de actuación del renombrado maestro japonés, Seki Sano. Con el tiempo, se ganó a pulso el personaje de Stanley Kowalsky, en la primera puesta escénica de Un tranvía llamado Deseo, de Tennesse Williams; su actuación es ya una leyenda en el teatro mexicano. Su presencia exhala sexualidad de la cabeza a los pies y su voz rasposa lo identifica plenamente. En cine, su personificación del héroe de cómic “Neutrón”, que apareció en cinco películas, lo hizo inmensamente popular. Estuvo espléndido también en La bestia magnífica, Ladrón de cadáveres (la obra maestra de Fernando Méndez) y La última lucha. Es el atleta con más credibilidad de nuestro cine. (Luis Terán)

Partes memorables de su cuerpo:
Los ojos, labios, tórax, piernas y derrière.

Su papel más sexy:
Bobby Galeana, en Pepe, el toro.

Su escena más provocadora:
Cuando se deja seducir por Miroslava en La bestia magnífica.


(Tomado de: Somos, especial de colección núm. 6, Los símbolos sexuales + ardientes del mundo, Editorial Eres, S.A. de C.V. México, D.F., 1997)







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