sábado, 10 de agosto de 2019

Pedro Garfias


Pedro Garfias Zurita nace en Salamanca el 20 de mayo de 1901. Fueron sus padres Antonio Garfias y Dolores Zurita. Aunque salmantino por nacimiento, se considera generalmente como poeta andaluz, y razones no faltan. Su madre era de la sevillana Villa Manrique y su padre, aunque ignoremos a ciencia cierta dónde nació, era andaluz, radicado en la provincia de Córdoba y con apellido de origen onubense. Además, y ello es lo que cuenta, Garfias se sintió siempre andaluz y amó a su "blanca Andalucía" por encima de todo.
Cursa sus primeros estudios en Osuna y la escuela preparatoria en Sevilla, a la que llega en 1910. Después, dos años en Cabra cursando el bachillerato de letras para preparar su ingreso a la carrera de leyes, cosa que no llegaría a hacer aunque se traslada a Madrid con ese propósito.
En vez de ello se sumerge en el mundo literario y al poco tiempo funda, junto con Xavier Bóveda, César A. Comet, Guillermo de Torre, Fernando Iglesias Caballero, J. Rivas Panedas y J. Aroca, el movimiento ultraísta cuyos voceros serán las revistas Tableros y Horizonte. Posteriormente, se unirán a este movimiento otros poetas como Juan Larrea y Gerardo Diego.
Publica su primer libro, El ala del sur, en 1926, en el que se recoge poesía escrita entre 1918 y 1923 en Madrid y Sevilla. Otros de la misma época, como Ritmos cóncavos, Romances y canciones, Tres poemas de Toledo y Motivos del mar, se publicarán mucho después, ya en México; después, un largo silencio de trece años de los que sólo sabemos que vive en Osuna y Écija.
La guerra "española", a la que se incorpora en defensa de la República como comisario político en el frente de Córdoba, devuelve la palabra al poeta y publica Héroes del sur, Consignas del frente y de la retaguardia y Consignas para comisarios, tres opúsculos que se reunirán posteriormente en Poesía de la guerra española, publicado en México en 1941. Estos poemas le valen a Garfias el premio Nacional de Literatura, otorgado por la España republicana, en 1938.
En marzo o abril de 1939, ya perfilada la derrota de la causa de la República, marcha el poeta al exilio como tantos otros miles de sus compatriotas, y pasa primero las fronteras de Francia y posteriormente las de Inglaterra, donde habrá de escribir la considerada por muchos su obra mayor: Primavera en Eaton Hastings, cuya primera edición debemos al FCE en 1939. Después, México, al que llega a bordo del vapor Sinaia, y en el cual compone su conocido poema "Entre España y México".
Viviendo en Monterrey (de 1943 a 1948), publica De soledad y otros pesares, recopilación de poemas escritos en diversas épocas en España, y algunos en México. En el año de 1943 se conoce su Elegía a la presa de Dnieperstroi. Años después, en 1951, saldrá a la luz Viejos y nuevos poemas.
Viajero incansable recorre casi toda la República Mexicana y es acogido por sus amigos lo mismo en Torreón que en Chihuahua, Sonora, Jalisco, Puebla, Campeche, Yucatán, Guanajuato, Veracruz o el Distrito Federal. Dicta conferencias, da recitales, y en 1953 publica en Guadalajara el que será su último libro en vida: Río de aguas amargas.

Se habla de tres inéditos: Sonetos a mi padre, La balada de la cárcel del mundo y La ronda de los toreros muertos, que presumiblemente se llevó Garfias a la tumba impresos en su portentosa memoria en la que escribía y pulía cada palabra, cada verso.
Escribió una obra teatral, Las vidas paralelas y una comedia llamada Los hijos de la luna que ignoramos si fueron representadas y publicadas. Se sabe también de un guión para cine y de algunos cuentos, pero tampoco podemos dar noticia de ellos.
A la edad de 66 años, cansado, enfermo y lleno de nostalgia, muere el poeta en Monterrey en el año de 1967.

Entre España y México
A bordo del Sinaia

Qué hilo tan fino, qué delgado junco
—de acero fiel —nos une y nos separa
con España presente en el recuerdo,
con México presente en la esperanza.
Repite el mar sus cóncavos azules,
repite el cielo sus tranquilas aguas
y entre el cielo y el mar ensayan vuelos
de análoga ambición, nuestras miradas.

España que perdimos, no nos pierdas;
guárdanos en tu frente derrumbada,
conserva a tu costado el hueco vivo
de nuestra ausencia amarga
que un día volveremos, más veloces,
sobre la densa y poderosa espalda
de este mar, con los brazos ondeantes
y el latido del mar en la garganta.

Y tú, México libre, pueblo abierto
al ágil viento y a la luz del alba,
indios de clara estirpe, campesinos
con tierras, con simientes y con máquinas;
proletarios gigantes de anchas manos
que forjan el destino de la Patria;
pueblo libre de México:
como otro tiempo por la mar salada
te va un río español de sangre roja,
de generosa sangre desbordada.
Pero eres tú esta vez quien nos conquistas,
y para siempre, ¡oh vieja y nueva España!



(Tomado de Pedroche, Aurora (Selección y nota) - Pedro Garfias, antología. Material de Lectura #88. Serie Poesía Moderna. Dirección General de Difusión Cultural/UNAM. México, D.F., s/f)

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